En este día, memoria de San Ticón (Thikon), el asceta de Kapsala en el Monte Atos (1968).
Versos: "Tan sencillo y humilde, de la gloria del Altísimo, fuiste hecho digno, Thikon, morador del desierto".
Εl Santo Padre Thikon el Ruso de Kapsala, una flor del Jardín de la Panayía.
Su canonización como santo.
La canonización del Padre Tijón (Thykon) del Monte Atos, padre espiritual de San Paísio, también del Monte Atos, fue llevada a cabo el 11-2-2026 por el Santo y Sagrado Sínodo del Patriarcado Ecuménico, reunido en Fanari bajo la dirección del Patriarca Ecuménico, Su Santidad Bartolomé.
Su vida.
El bienaventurado y "Teoforo" o portador (del Espíritu) de Dios Padre Thykon (del gr. "Τύχων", [Tíjon], Tijón en español) el Ruso, nació en la piadosa tierra de Rusia a finales del siglo XIX. Desde joven mostró signos de una vocación divina; su corazón se volcó en la oración y su alma anhelaba la paz. Se apartó de las cosas mundanas y amó las divinas, como si ya fuera ciudadano del cielo.
Tras dejar su patria y a sus parientes por amor a Cristo, llegó al Monte Atos, el Jardín de la Madre de Dios, la Santísima y Siempre Virgen María. Allí fue ordenado monje y con el tiempo recibiría el esquema monacal angelical, practicando con celo el ayuno, la vigilia y la oración. También fue hecho digno del sacerdocio, por lo que los padres lo llamaban Papa (Padre) Thikon.
Vivió principalmente en lugares dedicados al hesicasmo del desierto del Monte Atos, donde su vida era extremadamente sencilla. Comida escasa, vestimenta humilde y descanso mínimo. Su alegría residía en la oración de Jesús y el recuerdo de Dios. Muchas noches permanecía en vela orando con lágrimas por el mundo entero, como atestiguaban quienes vivían con él.
Era un hombre de sencillez infantil. Su corazón no conocía la maldad y su palabra era mansa y dulce. Cuando alguien alababa su virtud, decía: "No tengo nada bueno; Dios es bueno".
Por la limpieza de su alma recibía la gracia del consuelo; quien se acercaba a él se iba en paz. No enseñaba con muchas palabras, sino con su presencia. Su silencio era enseñanza y su mirada oración.
Desarrolló una relación especial con san Paísio, quien siendo aún un joven asceta, vivió cerca de él y lo consideraba su padre espiritual. San Paísio decía que el Padre Thykon era un hombre sin maldad, lleno de la gracia divina, y que su oración apoyaba y consolaba a muchos que no lo conocían.
Cuando llegó el momento de su partida en el año 1968, el bienaventurado gérontas lo previó. Se preparó con agradecimiento, comulgó los Inmaculados Misterios (la divina comunión), y cantaba himnos de alabanza. Luego entregó su alma en paz, como si se hubiese dormido, dejando tras de sí el recuerdo de un santo y una especial fragancia espiritual.
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| San Paísio (arrodillado) con San Thykon (depié) |
Su legado espiritual. Testimonios.
A) Sus palabras eran pocas, pero llenas de luz. A menudo decía: “Ten un corazón sencillo, y Dios morará en ti”. Y en otras ocasiones: “Ora por el mundo entero; entonces tu corazón contendrá el cielo”.
Testimonios de san Paisio sobre el Padre Tijón:
“Era un hombre de Dios”. San Paísio solía decir: “El Padre Tijón era un hombre de Dios. No tenía maldad alguna. Todo lo que decía, lo decía con un corazón puro”. Enfatizaba que su santidad no se veía externamente, sino en la paz que irradiaba.
Su oración apotaba y consolaba al mundo. El santo relata que muchas noches lo oía orar entre lágrimas. Oraba durante muchas horas por el mundo entero. "Estas personas sostienen el mundo y nadie lo sabe”.
Sencillez infantil. San Paísio enfatizaba especialmente su sencillez: “Era como un niño pequeño. No conocía el mal. Quien lo veía se pacificaba”. Incluso decía que esta sencillez era más grande que muchos ejercicios ascéticos.
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| P. Tykon en sus últimos momentos, con san Paísio |
Humildad. Cuando alguien le decía al padre Thikon que era un santo, él respondía: “Yo soy pecador; Dios es santo”. San Paísio comentaba: “La gracia de Dios moraba en él porque tenía gran humildad”.
La enseñanza silenciosa. San Paísio decía: “No era necesario que te hablase. Con solo sentarte a su lado, recibías gracia”. De otro modo, el gérontas enseñaba no con palabras, sino con su presencia.
El último testimonio. Tras su reposo, san Paísio dijo con emoción: “Ha partido un hombre santo. Almas como estas son el apoyo del mundo”. San Paísio resume la imagen del anciano con tres características: sencillez infantil, oración sincera y profunda humildad. Y decía: “Si quieres encontrar el camino hacia Dios, observa la vida de estas personas”.
A través de las palabras de san Paísio, parece que el Padre Thikon no fue solo un buen monje, sino un santo oculto de nuestro tiempo: uno de aquellos que viven desapercibidamente, pero que sostienen espiritualmente al mundo.
B) Otros testimonios
El padre Fotis del Monasterio de la Gran Laura del Monte Atos, solía decir: «Nunca he conocido a un gérontas discreto en mi vida que el padre Thikon. Era un gérontas con un gran carisma de la distinción y discreción espiritual.
—Lágrimas, hijo mío, lágrimas, esto quiere Dios.
—El infierno está lleno de vírgenes [hombres "castos"] orgullosos y el paraíso de pecadores arrepentidos, un parentesios. Hombres humildes quiere Dios. Al pecador arrepentido, dice el Señor, le llega un dulce paraíso.
El santo gérontas Paisio relataba: En sus conversaciones siempre mencionaba el dulce Paraíso, y dulces lágrimas fluían de sus ojos, y no tenía ganas de ocuparse de cosas vanas cuando la gente mundana se lo pedía…
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| En el Monte Atos |
El padre Ticón no daba importancia a la limpieza de su celda, sino a la de su alma, por lo que logró convertirse en un instrumento de la gracia de Dios. Lavaba constantemente su alma con sus muchas lágrimas y usaba paños gruesos, porque los pañuelos comunes no le servían. ¡El anciano había alcanzado un gran estado espiritual!
Y el p. Agathangelos escribe: Durante la proskomidia, recitaba durante horas todos los nombres que conocía y al final, poniendo su mano sobre los nombres, repetía:
–Acuérdate, Señor, del mundo entero…
Una vez, después de leer muchos nombres, los tocó con gracia con la mano, diciéndome a mí:
–Hijo, corazón para todo el mundo…
Siempre servía con contricción y lágrimas. Durante la Divina Liturgia, leía el Evangelio con lágrimas. Con lágrimas, elevaba los Santos Dones y hacía la Gran Entrada. Todo aparte, por supuesto, de los arrebatos espirituales y las visiones divinas que tenía.
Cuando un joven, indiferente, llegó al Monte Atos para una visita guiada, lo llevé a la celda [kaliva] del gérontas. Después de confesarme yo, él también quería confesarse. Al entrar en la iglesia, rompió a llorar y cayó a sus pies, implorando perdón por sus muchos pecados. El padre Tikhon tanto lo amó que en ese mismo momento le pidió que rezase por él: que Dios lo perdonara, porque el joven tenía muchas lágrimas mientras que él, según decía, no tenía ninguna. Él, que siempre tenía, incluso tenía un paño para recogerlas, que siempre estaba empapado.
Su estola sacerdotal [petrajili] también estaba siempre mojado por sus lágrimas diarias (lo mantengo como una preciosa bendición).
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| "Gérontos Thykon-Gérontos Paísio" |
Incluso la gran cruz que llevaba en el pecho, si uno prestaba atención, veía las marcas de sus lágrimas, las cuales derramaba abundantemente. Creía que con lágrimas lavamos los pies de Cristo y con el pelo de nuestra cabeza los enjugamos. Decía, «hijo mío, lava con tus lágrimas los pies de Cristo, y Cristo lavará tus pecados».
Nunca hería a nadie, sino que sanaba sus heridas con el bálsamo del amor de Cristo. Decía al alma adolorida:
—Hijo mío, Cristo te ama, te ha perdonado. Cristo ama más a los pecadores que se arrepienten y viven en humildad.
Hablaba mucho sobre la humildad: «Cada mañana, Dios bendice a los hombres con una mano. Cuando ve a una persona humilde, la bendice con ambas. ¡Hijo mío, una persona humilde vale más que el mundo entero!»
Estaba muy triste por las almas que sufrían bajo el régimen ateo de Rusia. Me decía con lágrimas en los ojos:
—Hijo mío, Rusia todavía tiene una orden de Dios, pero pasará.
***
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| Lugar de su entierro en Kapsala, M. Atos |
Mientras estaba en un lugar desierto, solo, y su celda no tenía casi nada, aunque para tener a Cristo dentro de él no necesitaba nada, porque donde está Cristo, también está el Paraíso, y para el P.Tikhon el Jardín de la Panayía era un Paraíso terrenal.
Tuvo años suficientes para salir al mundo, pero contra su voluntad, se vio obligado una vez, tras un incendio en Kapsala, junto con otros Padres a ir a Tesalónica. Cuando el Gérontas regresó al Monte Athos, los padres le preguntaron:
—¿Cómo veías la ciudad y a la gente después de tantos años?
El Gérontas respondió:
—No vi una ciudad con gente, sino un bosque de castaños.
El Gérontas alcanzó este santo estado espiritual porque amaba mucho a Cristo, la humildad y la pobreza. Dentro de su celda no se veía nada de valor que pudiera servir a una persona.
De lo que tenía en su celda, uno podía encontrar cualquier cosa que quisiera tirada afuera, en el pozo. Pero para las personas espirituales, cualquier cosa que el viejo P.Tikhon tuviera, tenía gran valor, porque estaba santificado. Incluso sus harapos eran contemplados con reverencia y considerados una bendición. Cualquiera que llevara puesta no parecía feo, porque estaba embellecido por la belleza interior de su alma. Para los sombreros, él mismo cosía trozos de sotana o de bolsas, y los usaba, pero irradiaban más gracia que las preciosas mitras obispales.
(San Paisio del Monte Athos, Padres Athonitas y temas del M.Athos, Sto. Hesicasterio de San Juan Teologo, Surotí, 1995)
Antes de comenzar sus consejos, el Gérontas solía hacer siempre oración. Invocaba al Espíritu Santo para que le iluminase, y esto recomendaba también hacer a los demás. Decía: "Dios envió el Espíritu Santo, para iluminarnos.
Por eso nuestra Iglesia comienza con la oración:"Rey Celestial, Paraklitos, el Espíritu de la Verdad...". Si con su lengua se dificultaba en decir algo, invocaba al Espíritu Santo. "Con la oración viene al corazón Cristo, y donde está Cristo, está la Santa Trinidad, hijo mío.
Mientras decía esto del Espíritu Santo, se transformaba su rostro, y hombres muy devotos veñian esta transformación. Fue hecho digno de nacer de nuevo desde las alturas por el Espiritu Santo, y de tener a Cristo dentro de su corazón santificado.
Lo embargaba el amor de Dios: —Amor eterno...ohhh..., amor eterno... decía el Gérontas conmovido, mientras las lágrimas corrían por sus dañadas mejillas por el ascetismo.
(C. Philoathonitou [Nikolaos Selentis, Metropolitano de Calcis]: "P. Tychon, Una flor del jardín de la Panayía", Atenas, 1981]
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| P. Thykon bendiciendo |
Breve biografía del Venerable Papa-Tychon el Ruso
Por el Hieromonje Agathangelos
El 23 de septiembre de 1968 (10 de septiembre según el Calendario Antiguo), el gérontas ruso del p. Paísios, el Papa-Tychon, padre espiritual, partió hacia la patria eterna. A su lado durante los últimos días de su vida estuvo el anciano Paisios, quien relata que el ermitaño moribundo vio a San Sergio de Radonezh, a quien veneraba profundamente. El Padre Paisios también lo vio con vida tres años después. El Anciano (Gérontas) escribe: “El 10 de septiembre de 1971, al anochecer, después de medianoche, mientras rezaba la oración, ¡de repente vi al Anciano entrar en la celda! Salté, le agarré los pies y los besé con reverencia. Sin embargo, no entendí cómo se me escapó de las manos, y al salir lo vi entrar en la iglesia y desaparecer.
Naturalmente, uno se pierde en un momento así cuando ocurren tales sucesos. Estas cosas no se pueden explicar con la razón; por eso se llaman milagros. Inmediatamente encendí una vela —solo tenía encendida la lámpara de vigilia cuando esto ocurrió— para anotar en mi diario el día en que el Anciano se me había aparecido, para poder recordarlo. Cuando vi que era el día en que el Anciano había reposado (10 de septiembre), me entristecí mucho y me reproché haber pasado completamente desapercibido. Creo que el buen padre me perdonó, porque ese día, desde el atardecer, tuve visitas en la cabaña y me sentí cansado y mareado. Lo olvidé por completo. De lo contrario, habría hecho algo para ayudarme y alegrar un poco al Anciano con una oración nocturna. Sus consejos eran gotas extraídas de las experiencias de su corazón: «Para encontrar un buen padre espiritual», decía, «debes orar durante tres días, y entonces Dios te iluminará. Y en el camino, reza para que Dios lo ilumine y te diga buenas palabras». «Siempre reza antes de comenzar cualquier trabajo.
Di: ‘Dios mío, dame fuerza e iluminación’, y luego comienza tu trabajo, y al final di: ‘Gloria a Dios’». Habló mucho sobre la humildad: «Todas las mañanas Dios bendice a las personas con una mano. Cuando ve a una persona humilde, la bendice con ambas manos». Una vez, un monje lo visitó y le dijo que no había hecho nada malo en su vida. Pero percibió que sus palabras ocultaban un gran orgullo; se sintió profundamente afligido y lo consideró un demonio caído. «No quiero ver a un hombre así», decía. Mil veces mejor hubiera caído en pecado que estar como está. Está destinado al infierno, hijo mío. El infierno está lleno de gente que se enorgullece de su virginidad. Dios quiere un hombre humilde. La humildad de Papa-Tychon era tal que cuando alguien venía a confesarse, después de la oración de absolución le decía: «Hijo mío, reza también por mí». Una vez, un joven, indiferente, vino al Monte Athos de visita.
Lo llevé a la cabaña del anciano. Después de confesarme, él también quiso confesarse. Al entrar en la iglesia, rompió a llorar y cayó a sus pies implorando perdón por sus muchos pecados. Papa-Tychon lo amaba tanto que en ese momento le pidió que rezara por él para que Dios lo perdonara, porque el joven tenía muchas lágrimas, mientras que él mismo, según decía, no. Sin embargo, nunca le faltaban lágrimas y tenía un paño con el que las recogía, que siempre estaba empapado. Su estola siempre estaba mojada por sus lágrimas diarias; la conservo como una preciosa bendición. Incluso la gran cruz, si se observa con atención, muestra las marcas de las lágrimas que derramó sobre ella con las manos ahuecadas. Creía que con lágrimas lavamos los pies de Cristo y con los cabellos de nuestra cabeza los enjugamos.
Santos Thikon,Paísio y Hatzi-Georgis
Ἀπολυτίκιον τοῦ Ὁσίου Τύχωνος τοῦ ἀσκήσαντος ἐν τῇ Καψάλᾳ
Ἦχος πλ. α΄. Τὸν συνάναρχον Λόγον.
Τῆς Ῥωσίας φωστῆρα νεολαμπέστατον, καὶ τοῦ Ἁγίου Ὄρους, ἐρημιῶν οἰκιστήν, τὸν ἁπλουν καὶ ταπεινὸν ἀνευφημήσωμεν, Τύχωνα ὥσπερ θεαυγῆ, ἀσκητὴν ἀεὶ Θεόν, δοξάζοντα ἐκβοῶντες· τυχεῖν εὐκλείας ἀλήκτου, τοὺς σὲ τιμῶντας καταξίωσον.
Ἦχος πλ. α΄. Χαίροις ἀσκητικῶν.
Χαίροις, θεωριῶν μυστικῶν, ὁ ὑπελθὼν τὸν γνόφον πᾶσι δειξάμενος, ἰσάγγελον πολιτείαν, Τύχων ἀζύγων φωστήρ, νεαυγὲς τοῦ Ἄθω, καὶ καλλώπισμα, ἐντεῦθεν αἰδέσιμος, τοῖς μονάζουσι πέφηνας, καὶ τοῖς μιγάσιν, οὓς ἀπαύστως ἐδίδασκες, κλίνειν γόνασι, τῆς ψυχῆς καὶ τοῦ σώματος, τῷ Πλαστουργῷ τῆς κτίσεως, ὀλίγον ἐργάζεσθαι, πρὸς ἐξασφάλισιν ἄρτου, ἐπιουσίου καὶ εὔχεσθαι, ὑπὲρ ζώντων πάντων, ἅμα καὶ κεκοιμημένων, ἀόκνως Ὅσιε
Χαίροις, ὁ ταπεινὸς καὶ ἁπλοῦς, ὁ νηστευτὴς καὶ ἀσιγήτως εὐχόμενος, στρουθίον τὸ ἐν ἐρήμῳ, ἀσκητικὴν καλιάν, πήξας ὄρους Ἄθω, Τύχων Ὅσιε, ἐν ᾗ αἶνον Κτίσαντι, ἀενάως ἀνέπεμπες, τῷ δωρουμένῳ, τοῖς Ἐκεῖνον δοξάζουσιν, ἀντιμίσθιον, πολλαπλάσιον πάνσοφε, τοῖς ἐκζητοῦσιν ἔλεος, Ἐκείνου τὸ ἄμετρον, πνευματοφόρε λευΐτα, Ἀθωνιτῶν νέον σέμνωμα, διὸ καὶ σὴν μνήμην, γεγηθότες ἐκτελοῦμεν, τὴν ἀεισέβαστον.
Δόξα. Ἦχος πλ. δ΄.
Ἀμέριμνον σεαυτὸν ποιήσας τῶν βιοτικῶν φροντίδων, καὶ Χριστῷ ἀναθεὶς τὸν σὸν βίον, ἀπαθείας πρὸς ἀκρώρειαν Τύχων κατήντησας. Ζηλῶν γὰρ τὰ κρείττονα χαρίσματα παιδιόθεν, τῶν ἀρετῶν ἀνῆλθες τὴν κλίμακα, καὶ Ἀγγέλων ἰσοστάσιος γέγονας μακάριε. Καὶ νῦν τοῦ ξύλου τῆς ζωῆς ἀπολαύων, καὶ θέσει θεούμενος, ἀπαύστως πρέσβευε τῷ Κυρίῳ τῆς δόξης, ἐλεηθῆναι τὰς ψυχὰς ἡμῶν.
Κάθισμα. Ἦχος α΄. Τὸν τάφον Σου Σωτήρ.
Τῇ βίβλῳ Ἰσαάκ, τοῦ Ὁσίου σχολάζων, καὶ τρόπους ἀσκητῶν, ἐκμιμούμενος θείων, ἀρτίως διέλαμψας, ἐν ἐρήμοις τοῦ Ἄθωνος, Τύχων Ὅσιε, σῆς ἀπαθείας βολίσι, και πυρσεύμασι, σῆς ἀρετῆς καταυγάζων, πιστῶν τὰ συστήματα.
Fuentes consultadas: www.orthodoxianewsagency.gr, iconandlight.wordpress.com, www.enromiosini.gr












