[Continuación de la Apología de Esteban. Circuncisión y Bautismo, signos de fe y obediencia.]
Hablábamos la vez anterior, siempre del Libro de los Hechos de los Apóstoles cap. 7,8. Habíamos hecho un intento de analizarlo, trataba sobre el tema de la circuncisión y del bautismo, qué son exactamente. Dice allí el texto sagrado: «Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar. Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas». (Hechos 7, 7-8) Y así, de este modo, con el pacto de la circuncisión, Abraham engendró a Isaac, y esto continúa ya así con sus descendientes. Y decíamos que la circuncisión es una señal, la señal de la fe. Creyó Abraham, y la señal visible de esta fe es la circuncisión.
Dios ama, y aquí muestra algo grande y profundo, cuando se refiere a un tema espiritual, relacionarlo con algo material. ¿Dónde está lo profundo? No solo porque es para que lo recordemos, sino que también muestra que el que presenta temas espirituales, y por lo tanto es el Dios de los espíritus, al mismo tiempo, haciendo uso del mundo material, es también Dios del mundo y del material, por lo tanto de los cuerpos. Por eso, es muy cercano. Ε inteligentemente se formula en las oraciones "el Dios de las almas, el Dios de los espíritus y de toda carne...". Y esta es una respuesta a aquellos que quisieran afirmar que es sólo Dios de los espíritus, como es el Platonismo, o el Dios de toda carne, es decir de lo material, en una continua duración. No tenemos continuación, esto es una respuesta. Dios que usa el mundo material, confirma que es Dios y creador del mundo material. Es por eso que los que quisieran negar el elemento material dentro de la salvación, no sólo se equivocan, sino que también destruyen toda la obra de Dios. Si alguien dijese, "yo creo, pero no quiero la señal de la circuncisión", lo cual es una señal, en el cuerpo humano. Destruyes la obra de Dios. Recordad cuando tuvo lugar el diluvio, y finalizó. Dios hizo que saliese el arcoíris, el cual fue una señal de pacto de que, dice Dios, "ya no habrá diluvio". Es decir, no se perderá la gente mediante el diluvio. Otros modos podrá haber en sus métodos, pero esta sobre esta señal dice Dios: «Yo establezco mi pacto con vosotros, y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.» (Gén.9, 11) ¿Y qué señal ofrece? El arco iris. ¿Qué pensaríais, que el arcoíris era una señal que apareció por primera vez en la naturaleza? ¿Qué es el arco iris? Se trata de una atmósfera con gotas de agua muy finas, que bajo ciertas condiciones, cuando la luz pasa y se refracta, cuando ocurre esta refracción, tenemos el fenómeno del despliegue de la luz bajo los colores según su composición; y eso es todo. ¿Por primera vez sucedía esto, entonces allí con Noé? !No! Era un fenómeno natural y simplemente Dios utiliza el fenómeno físico para establecer que mientras exista el arco iris, que lo veáis para recordad, que no volveré a hacer un diluvio.
Y os diré algo más sobre la circuncisión. Puede que haya algunos que hayan estudiado más al respecto, pero que no lo hagan sin un guía. O algunos que interpretan mentalemente, me dirán, "¿pero qué nos estás diciendo ahora? Los egipcios mucho antes que Abraham tenían la circuncisión". No tiene importancia. Dios utiliza la circuncisión como una señal de pacto. Nada más. Si lo egipcios utilizaban la circuncisión, no era como un pacto con Dios. Así como el arco iris existía antes de Noe, así también la circuncisión existía antes de Abraham. Simplemente Dios lo utiliza como una señal material de un pacto espiritual. Y este pacto espiritual tiene como contenido la fe, como decíamos la última vez. Y el mismo fenómeno en el Nuevo Testamento, tenemos el contenido de la fe con la señal de bautismo. Y por lo tanto el bautismo es una señal de fe y de obediencia, como la circuncisión.
En el libro de Génesis dice lo siguiente. Por favor, quizás sea la primera vez, quizás, no lo sé, que escucharéis aspectos de la fe sobre este punto. Porque muchas veces si hacemos un análisis de la fe, sobre la fe, homilías..., tenemos otros aspectos.
Dice entonces en el libro del Génesis (cap. 17):
«9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. 10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. 11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. 12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. 13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. 14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto».
Lo contrario a la circuncisión se llama incircuncisión. El que no lo haga, no vivirá entre mi gente, porque ha dispersado, no ha obedecido, mi pacto. De modo que el pacto tiene una señal visible, y esto era en el Antiguo Testamento. Y vamos al Nuevo Testamento.
El Apóstol Pablo en sus epístolas muchas veces aborda estos temas. De hecho, nuestra Iglesia ha incluido extractos apostólicos en Domingos y en Fiestas que se refieren a la circuncisión. Pero debido a que la circuncisión se considera algo que pertenece al Antiguo Testamento, pero esto no es muy correcto, porque tenemos la "copia" allí y el "original" que es el bautismo en el Nuevo Testamento. Y ¿cómo entenderé lo original sin la ayuda de la copia? Primero he de ir a la copia y después al original. Y quizá porque sea algo difícil este tema, yo nunca he escuchado ni he leído ninguna sobre este tema. Por eso os decía que tal vez es la primera vez. Esto es muy importante para que entendamos qué quiere decir "fe". Y cuál es la señal de la fe, porque para que entendamos después nuestro bautismo, el cual no hemos de traicionar. No hemos de traicionar, porque muchos problemas hoy se crean sobre estos temas digamos.
Una pregunta que hizo uno en la escuela de catecismo: si un niño ha nacido de un matrimonio civil, ¿debemos bautizarlo o no? Este fue un tema que ciertamente preocupó a nuestra Iglesia; y había diferentes opiniones y puntos de vista, indudablemente. ¿Por qué todo esto? Porque no conocemos la base de la teología. Siempre nos quedamos en la superficie de las cosas, así que por favor no digan que el orador aquí profundiza demasiado. Pero esto debemos escucharlo y conocerlo, y establecer lo que hay que establecer. Porque, por ejemplo, el que infringe el misterio del matrimonio —y lo infringes si haces boda civil—. ¿Tal vez es algo paralelo a la infracción del bautismo? ¿Cómo pedirás bautizar a su hijo en el momento en que tú infringes el matrimonio? ¿Tal vez estás ya fuera de la iglesia? Porque ¿qué dice aquí claramente Dios en el Génesis? Que esta alma será destruida, porque ha infringido mi pacto. Vienes e infringes, pisoteas, dispersas, lo que Dios establece. ¿Por qué?
¿Entonces quizás ya estás fuera de la iglesia? Entonces surgirá la cuestión: ¿Daremos la comunión a estas personas o no? No es porque sea simplemente una fornicación. Atended este punto. El matrimonio civil es fornicación. Lo digo como ejemplo, pero en los ejemplos a veces se mencionan algunas cosas que a veces se convierten en un tema central para vosotros.
Si un familiar o amigo se casa por lo civil, no vayáis a su boda, ni le ofrezcáis regalo. Aunque se trate de tu hermano, de tu hermana o de tu hijo. No digais que esto es cruel, no lo digais. Tengo muchos arguentos pero no es el momento.
Él infringe. No es simplemente fornicación, porque como no ha sido bendecido, decimos que es fornicación. Desde el punto de vista religioso es algo insostenible. Y no es sólo fornicación, es infracción o violación de la señal visible de la fe, porque la fe no está solo en el bautismo. Es en todos los misterios. Y todos los misterios tienen la señal visible y la invisible. Y ahora esta señal del matrimonio, ¿cuál es? que el sacerdote y conectará (unirá, ajustará, acoplará) a estas dos personas. Por lo tanto, estas dos personas a partir de ahora serán "una sola carne".
Esto una cuestión de fe de ambas partes, y este punto es importante. Para dar una imagen más completa, para que entiendan que esto no son causlidades. Porque nunca podremos explicarlo ni entenderlo si lo analizamos y estudiamos superficialmente. Y repito, nunca ha habido homilías sobre el pasaje apostólico, porque el apóstol Pablo no menciona aquellos que se refieren a los temas de la circuncisión, etc. Consideramos que pertenecen al ámbito de los hebreos. No, no. No, es un tema muy interesante, como pueden ver.
¿El Señor, qué dice? ¿Cómo podemos ver el tema en el Nuevo Testamento? Escuchen, dice el Señor, cuando habla allí con Nicodemo. «Amén, amén, te digo a tí». Te aseguro. Ustedes conocen el amén, amén. Son palabras muy, muy ciertas y seguras. Diríamos que lo dice Cristo, qué hay más cierto y seguro. Pero cuando dice el amén, amén, es una expresión hebrea que significa "te aseguro". Significa que el quiere tonificar este punto, lo cual es necesario. Y sin él, nada es posible. ¿Cuál es? «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.» (Jn. 3,5) No puede entrar en el Reino de Dios a menos que nazca del agua y del Espíritu Santo.
¿No basta solo con el Espíritu Santo? ¿Por que quiere el agua Cristo? Aquí. Mirad la señal de la fe, porque dirá el Evangelista Marcos (16,16): «El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado» Es decir, es primero la fe. Y luego es el bautismo. Y luego es el "será salvo". Es decir, creerás. Si creerás, recibirás la señal visible de tu fe, que es el bautismo. Y cuando recibas esta señal visible, que es el bautismo, entonces, serás salvado, entrarás en el Reino de Dios. No entras en el Reino de Dios sin la fe y el bautismo. No solo la fe; si me decís que tenemos casos en la historia, en que estaba la fe, pero no el bautismo. Os diría que este punto, como dicen los Padres y lo interpretan, tenemos una economía en que alguien es bautizado en su propia sangre como mártir. Mártires que en ese momento creen y son asesinados. Y son bautizados en su sangre, es el bautismo de sangre. Y así sucesivamente, de modo que el bautismo, tal como la circuncisión, son señales de fe. Nunca olvidemos esto en nuestra vida.
Recordemos también el consejo que dio Eliseo a Naamán el sirio. Le habló de un bautismo séptuple.
«9 Naamán llegó con sus caballos y su carro y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo 10 que le mandó un mensajero a decirle: — Ve a bañarte siete veces en el Jordán y tu carne quedará sana y purificada» (2 Reyes 5)El profeta no salió. Había motivo para ello, no fue por orgullo. Por un bautismo séptuple en el río Jordán. Que serás bautizado, quiere decir que entrarás en el agua, y que saldrás. Entrarás de nuevo y volverás a salir, siete veces antes. Esto es sabido que constituye una imagen del bautismo y es una señal de fe. ¿Qué dijo Naamán, el general sirio? No tengo mejores ríos en mi tierra, que he de bañarme en el río Jordán? [¿Acaso no valen más los ríos de Damasco, el Abaná y el Farfar, que todas las aguas de Israel? (2 Rey 5,12)]. Se enfadó. Y le dice su séquito: ¿Qué tienes que perder? No te ha pedido algo difícil el profeta. Haz siete baños.
Hizo los siete baños, es decir, aunque con alguna oposición al principio, creyó, y fue limpiado. La lepra cayó. No es que el Jordán tuviese algo especial, ni nada, es que era una orden. Y era la señal visible de la fe. Creerías, para poder hacerlo. Entonces si niego ahora la señal, significa que no tienes fe. Y por lo tanto no tienes ningún aprovechamiento. Por eso, queridos, la circuncisión y el bautismo tienen el mismo objetivo: la fe.
Este enorme tema de la fe. Decimos mucas veces fe, fe... os aseguro, es algo inabarcable. Con abarcable quiero decir multifacético. Hablamos, hablamos, y en algún momento decimos, ¿qué es la fe? Y de nuevo no podemos abarcar el tema. Es la absoluta confianza en el amor de Dios. Lo de "lo ha dicho Dios", punto. El Señor ha hablado. Sabéis que los profetas, siempre en nombre del Señor hablaban. ¿Y qué decían? "El Señor ha hablado". "Esto dice el Señor". Si escuchas, has sido salvado. Si no escuchas, no lo has sido.
¿Cuál sería la otra señal, que dijo Cristo? Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, —marchaos—, sabed entonces que su destrucción ha llegado. ¿Quiénes deberían salvarse? Los que creerían. Y fueron salvos solo los que creyeron, porque recordaros las palabras del Señor y se fueron. La esposa de Lot recordó no creyó. ¿Qué dijeron los ángeles? No te volverás a mirar atrás. ¿Qué era? UN término, una condición. ¿Has renunciado a la condición de la salvación? Te conviertes en una estatua de sal.
Curioso tema el de la fe, curioso. Pero no es curioso ni extraño. Cada momento vemos nuestra dependencia de Dios. La ruptura de esta autonomía que os decía la vez anterior. Rompamos los huesos de la autonomía. Por eso vuelve y vuelve el logos de Dios, para aplastar estos huesos. Es decir, ¿y me salvaré metiéndome dentro de esa pila bautismal? Lo dijo Cristo. Y ya que Cristo resucitó, son verdaderas sus palabras. Lo dijo Cristo. Fin. No cabe ninguna palabra más. Lo dijo Cristo. Punto. Esto quiere decir "creo".
Y así Abraham engendró a Isaac, habiendo recibido antes el pacto la circuncisión, nos dice aquí el protomártir Esteban. Se lo dice al sinedrio. Isaac es conocido que es el hijo de la fe, es el hijo de la promesa, basada en la fe de Abraham. Abraham creyó en lo que le dijo Dios: tendrás un hijo. Primero esto. Después le dice Dios, "ahora harás la circuncisión"; señal de fe. Y después de la circuncisión, es concebido y nace Isaac. De modo que Isaac no es otra cosa que el fruto de la fe de Abraham. Lo mismo respecto al cristiano. Primero creerá, recibirá el bautismo después, como señal de la fe, y después recibiráel fruto, como os dije anteriormente, que es el Reino de los Cielos.
Diríamos que un pacto anterior, pacto de fe, es lo que dijo Dios a los primeros en ser creados. Era pacto de fe, sólo un pacto sobre la ley tenemos, bajo la cual vino Cristo para liberarnos, porque como dice un hermoso tropario, "nos has librado de la maldición de la ley, yendo a la Cruz, siendo atravesado por la lanza, etc.".
De la maldición de la ley. ¿Por qué es maldición la ley? Porque la ley decía: «bajo maldición el que no cumpla la ley». Y fue entregada como pacto, en el Sinaí. ¿Y quién aplicó la ley? Nadie. Atención. Nadie. Por lo tanto, todos bajo maldición. Existe algo más dentro de la ley, «bajo maldición todo el colgado del madero». Cristo es colgado del madero, a propósito, por los fariseos, los escribas, los sumos sacerdotes... para que nunca fuera declarado Mesías. Es decir para que no se creen generaciones futuras que revoquen la inocencia de Jesús. Una única vez decidieron los sumos sacerdotes y el sinedrio la muerte en la cruz. No hubo ninguna revocación en su nombre, se acabó. Por los siglos de los siglos.
¿Por qué? Está escrito en la ley: «bajo maldición todo el colgado del madero». Pero Dios lo dejó así. Qué admirable es Dios, de modo que recibió la maldición de la ley el que subió sobre la maldición de la cruz, para darnos después la Gracia, y regresar al pacto de la fe. Es sorprendente. Os lo dije, os lo vuelvo a decir. Me diréis, ¿y por qué entonces Dios dio la ley? Porque sencillamente los descendientes de Abraham no permanecieron en la fe, y fue necesaria la ley instructora. Entonces entró la ley instructora para instruir a los descendientes de Abraham, y debía la ley llevarles al espíritu de la fe. A aceptar a Cristo, el Nuevo Testamento. Son cosas admirables estas, queridos, que muestran nuestra relación con Dios, y el amor, pero también la sabiduría de Dios. Así, a los primeros en ser creados; os dije, son un pacto anterior. ¿Qué pasó allí? Dios les dijo que del fruto del árbol no comiesen*.
*["pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.] (Gén. 3,3)
¿Qué era esto? Era tema de fe con una señal visible, el fruto. Pero debido a que no creyeron y comieron el fruto, entró otra señal visible, ahora de su desobediencia. Esto es. Porque tenemos la señal de la fe que es el fruto. ¿Y la señal de la desobediencia cuál es? La muerte. Entra la muerte.
Noé se salvó con el arca. Sabéis que Noé creyó en Dios. ¿Qué le dijo Dios? Haré caer un diluvio, comienza a hacer un arca. En principio claro parece una broma, como una broma les pareció a los contemporáneos de Noé. Decían sus contemporáneos que bromeaba Noé, diciendo que Dios los destruirá con un diluvio. También les pareció una broma a los yernos de Lot. Decían sobre su suegro (pretendiente a suegro, porque no eran cónyuges de sus hijas, sino que estaban comprometidos), que Lot bromea, diciendo que será destruida la ciudad, con azufre y fuego. Terrible cosa.
No creyeron, ni los unos, ni los otros. No creyeron. Sabéis, cuando estás dentro dentro de la fe te conviertes en objeto de burla. Por eso la fe quiere valor.
Durante 120 años Noé preparó este arca. Eran tantos años para que su generación volviese en arrepentimiento. Dios es paciente. Y al mismo tiempo, era experiencia y prueba de la fe de Noé. ¿Qué le decían sus contemporáneos? "Noé, has perdido la cabeza. Trabajas en vano, poniéndote a fabricar un arca, diciendo que vendrá un diluvio". Vivir con fe dentro de una sociedad de personas que no creen, es objeto de burla para ellos.
¿Y cuál era la señal visible de la fe de Noé? El arca. El arca de la salvación. Y este arca en la que fueron salvadas ocho personas era el modelo y prefiguración de otro arca: el Arca de la Iglesia. Los Padres de la Iglesia lo describen esto de modo admirable. Los contemporáneos de Noé eran irónicos con él y con el arca, tal como hoy son irónicos con el otro Arca, la Iglesia. "¿Ahora te has vuelto cristiano? Tú eras el que se divertía con nosotros, ¿cuándo te has vuelto cristiano?" Se burlaban de él, porque se había arrepentido el hombre, porque estaba en el camino de Dios, y le vacilaban.
Señal visible de fe es la Iglesia. Pero como entonces estaba aquella arca de la salvación, también ahora tenemos el Arca de la salvación. Y el que entra en la Iglesia, no me refiero al edificio con sus ladrillos, me refiero a la vida de la Iglesia, a la vida en los misterios de la Iglesia, éste también es salvado. Sin ninguna duda.
Así que tenemos queridos, un eje histórico. Son los "protóplastoi" o primeros en ser creados, a los cuales les fue solicitada su fe, pero transgredieron el pacto. Viene Noé, a quien le fue solicitada su fe, y no la transgredió, sino que creyó. Viene Abraham, a quien le fue solicitada su fe, y no la transgredió, sino que creyó. Y después viene el principal de la fe, Jesús Cristo, quien es el portador de la fe, y por lo tanto el principal, es quien crea los pactos de la fe, une un nuevo pacto, es decir, Este busca, pero no se te impone. Y se reduce a que su líder. Tal vez lo sea. Portador. Por eso ella también es su líder. Porque quien hace su pacto o testamento, el Nuevo Testamento, testamento de la fe, y al mismo tiempo es la Persona, diríamos, en la cual es representada la fe. Es su Persona divino-humana. Es realmente sorprendete si alguien observa la historia de la fe dentro de la historia de los hombres.
Lo diré una vez más. El sentido de la fe es siempre nuestra dependencia de Dios. Y la ruptura de nuestra autonomía y nuestro amor por Dios. Y el amor por Dios es lo que conforma la comunión entre Dios y los hombres. Y esta es la verdadera providencia de Dios, y es el objetivo principal de la creación visible e invisible, llegar a través del camino de la fe a Dios. La infidelidad o no creencia, entonces, ¿qué hace? Destruye todo el plan de Dios y ofende a su providencia.
Y pasamos al versículo 9. "Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él". Y los patriarcas, es decir, los diez hijos de Jacob, sintiendo envidia por José, le vendieron a Egipto. Y Dios estaba con él. Véis, continúa el santo Estaban su apología, y entra ahora en una nueva narración. Y ésta es una narración de fe, pero al mismo tiempo de un tipo histórico. Quisiera recordaros, dado que hacemos un análisis de distintos temas y aveces olvidamos nuestro tema principal, os recuerdo: Esteban quiere hablar al sinedrio sobre el tema de la fe. Y quiere hablar de la Persona de Jesús Cristo, apesar de que durante toda su apología nunca vemos que hable de la Persona de Jesús Cristo; no le dejaron acabar su apología... (36:00)
Fuente: https://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/prajeis/prajeis_060.mp3