Misterios. Archimandrita Athanasios Mitilineos. Bautismo. Hechos de los Apóstoles (Hech. 8,37-40) [0915]

[Confesión prebautismal. El bautismo del etíope. El rapto de Felipe. Conclusiones de la descripción de la cristianización del etíope].


Nos encontramos queridos en el versículo 37 del capítulo 8 que habla de la catequesis al etíope por Felipe el Diácono. «Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes» Antes el etíope dijo, «¿qué impide que yo sea bautizado?», tras la catequesis que recibió por parte de Felipe. «Y respondiendo, dijo: Creo que Jesús Cristo es el Hijo de Dios». Entonces Jesús, que tiene la naturaleza humana, creo que tiene también la naturaleza divina. Por lo tanto creo en su Persona divino-humana. Y como humano se convierte en siervo. Entonces en cuanto a la naturaleza humana, es nuestra naturaleza. En cuanto a su naturaleza divina, es consubstancial con el Padre. Así esta admirable confesión del eunuco fue para abrir el camino al bautismo. Esto decíamos la última vez, pero como no completamos este pasaje, continuamos con él.    

Os dije que esta confesión es el núcleo de la fe. Decir que Jesús es el Señor, es decir Dios. Es decir que diga alguien que Jesús, esta Persona histórica, es el Mesías, es el Cristo, y por lo tanto es consubstancial con el Padre.

Parece que esta frase, "creo que Jesús es el hijo de Dios", era un tipo muy breve y muy antiguo de confesión prebautismal. Es decir antes de ser alguien bautizado, confesaba su fe en la Persona divino-humana de Jesús Cristo. Más tarde, cuando aparecerían las muy variadas herejías, y sobretodo las llamadas herejías antitrinitarias, dirigidas en contra del Hijo o en contra del Espíritu Santo. Sin la confrontación de las mismas, no existiría la fe en el Santo Dios Triádico.

Entonces las cosas cambian. ¿Qué quiere decir herejía? Quiere decir desviación de la fe correcta. Entonces nuestra Iglesia economiza de modo conciliar más amplios símbolos de confesión, como es el conocido Símbolo de la Fe de Nicea. "Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso...". Y allí se hace referencia de fe en Dios Padre, en Dios Hijo y en Dios Espíritu Santo. Y Dios es uno, porque decimos "Creo en un solo Dios". Tambén en lo que respecta a Jesús Cristo, cómo tomó su naturaleza humana, padeció, resucitó, y que se estableció la Iglesia sobre la Tierra, en Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia, que son los cuatro cimientos de la Iglesia, estas cuatro particularidades suyas. Y que "espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Que vendrá el Señor a juzgar a vivos y a muertos, y espero la resurrección de los muertos, quiere decir de los cuerpos, y espero la vida futura, en el Reino de Dios, mientras viva, y sea bautizado, se entiende, y soy consecuente con mi bautismo, porque ahors esto confieso, con toda mi existencia humana. Es decir, con mi alma y con mi cuerpo. 

Veis, debido a que fueron atacadas estas posiciones en la historia, por eso la Iglesia compuso Símbolos de fe más amplios. Hoy diríamos que alguien viene para ser bautizado. Por supuesto, le diremos que recite el Símbolo de fe, y es sabido que el bautismo no puede tener lugar sin decirlo, ya sea por la persona bautizada o por el padrino que se encarga de la recepción del bautizado, debido a la edad cómoda, etc. Pero hoy podríamos agregar también otras cosas, que posiblemente que en ese momento el símbolo de fe no se había previsto, porque simplemente no se agota la dogmática en símbolo de fe. Indirectamente podemos extraer muchas cosas del Símbolo de la fe, pero dirá alguno, indirectamente lo sacas, no lo dice el Símbolo de la fe. Sin embargo hoy podríamos añadir muchas cosas, las cuales no se dicen en el momento en que es bautizado alguien, pero se dicen en el momento en que es bautizado. Así, por ejemplo, si alguien viene del mundo protestante o del romanocatolicismo y quisiera bautizarse, desde luego no nos quedaremos solo en el Símbolo de la fe, porque se añadieron otras cosas después de la formación del Símbolo de la fe. Y el que imparte la catequesis ha de tener en cuenta el añadir también estas cosas. 

Y esto que dijo el eunuco entonces, vuevo a decir, era un tipo de símbolo de la fe, muy muy breve, y muy antiguo. Y esta confesión, según Felipe el Diácono, debía de ser de todo corazón, es decir la fe y el amor a Dios. Esto expresa si lo queréis al hombre completo en su profundidad y en su calidad. un tipo de expresión más extensa de este "de todo corazón" que decía Felipe, es lo que dijo el Señor y está escrito en el evangelio de san Marcos, es del Antiguo Testamento, de la antigua ley. "Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas." Fijaos aquí esta frase en forma más analítica no son sino las fuerzas del alma. Veis que el tema de la fe y el tema del amor es tema del corazón. Porque "con todo tu corazón", diría alguien, "vale, con todo mi corazón". Pero ahora, con todo mi corazón; ¿si dentro de un rato me canso? 

Con todo mi corazón, querido, Señor, ven que te hospedo en mi casa, ven p. Atanasio, que te hospedo en mi casa. Sí, pero si yo luego me quedo en tu casa y no me voy, comenzarás a enfadarte, y entonces el sentimiento anterior desaparecerá. Te quejarás, y en algún momento me lo dirás y me largaré de tu casa. No es suficiente el corazón. Por eso, ¿qué dice? "Y con toda tu mente". Has de recibir a un Dios, que has de aprender quien es este Dios, cuáles son sus requisitos, qué quiere de ti. No simplemente un Dios que te provoque algunas hermosas emociones sentimentales.E incluso, lo que tu mente admite y aprende, y en lo que tu corazón se complace, ha de estar de acuerdo también tu voluntad. Veis entonces, que el hombre completo ha de aaceptar tanto la fe como el amor.

Pensamos que el amor es algo relativo a los sentimientos, nos equivocamos. Por eso en el matrimonio muchas veces, debido a que empieza un amor sólamente sentimental, este amor rápido naufraga. Porque no estaba cimentado en todas sus partes. Porque el amor es tanto mental, como voluntario, como desde luego sentimental. Ha de saber el hombre por lo tanto cuando es bautizado, ha de saber hacia quién se dirige, a quién se somete. Si no sabes a quién te sometes, entonces en algún momento dejarás al Señor, le abandonarás, y esto después es algo muy grave. Hace falta desde luego sinceridad, y un completo ofrecimiento a Dios. Si existe esta fe profunda y sin hipocresía en Dios, entonces se permite el bautismo. Y el etíope como hemos visto, hizo esta buena confesión de la fe.

Y pasamos al siguiente versículo (8,38). «Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó». Vemos aquí, el eunuco manda para el carro, para bautizarse. Lo de "y descendieron ambos al agua", ¿cómo podemos entenderlo? Significa que había un manantial, en alguna pendiente del terreno, en que se formaba un pequeña balsa, con cierta profundidad de agua, es decir un  estanque, diríamos. Esto significa "bajaron". Y allí bajaron Felipe para bautizarle y el eunuco para ser bautizado. El próximo versículo nos dice: "Y cuando subieron del agua"... esto muestra que el bautismo tuvo lugar con un sumergimiento completo. Atended a este punto. Realmente, en la antigua Iglesia, tenemos el bautismo con el  sumergimiento completo del que es bautizado. Ha de ser sumergido, lo veremos a continuación. Por otro lado, esto significa "bautizo", significa sumerjo. Y no se utiliza este verbo solo para el misterio de la Iglesia, por ejemplo decimos "tiré una piedra y se sumergió, es decir se hundió en el agua. Con un objeto, decimos lo hundo, lo pongo dentro del contenido del líquido. En el libro de las Doctrinas de los Apóstoles (Didaché) se explica cómo debe ser este bautimo, dice cómo debe ser el agua, etc. Pero dice allí, el escritor de la Dosctrinas de los Doce Apóstoles, como os dije este libro es solemne, de finales del s.I o comienzos del s.II, no más tarde del 150 d.C. Registra los actos de la antigua Iglesia las enseñanzas del Señor. Hace referencia a algunos casos, en caso de suceder dificultades técnicas. Tenemos casos con dificultades, entonces dice allí el libro, "derrama sobre la cabeza agua tres veces en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Esto lo dice en el séptimo párrafo. Se dirige al sacerdote, echa agua sobre la cabeza tres veces, primera vez, segunda vez, tercera vez, es decir, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Es, diríamos, el bautismo por urgencia, que existe entre nosotros, cuando tenemos el llamado bautismo de un niño que va a morir. Pero esto es un bautismo de urgencia. Esto no significa que adoptaremos este método, lo veremos un poco más abajo, como dice el apóstol Pablo el bautismo se hará sumergiendo. ¿Y si es un hombre mayor y no cabe? Tenían las pilas bautismales en la antigua Iglesia, que eran pequeños estanques, probablemente lo hayáis visto en fotos antiguas o las hayáis visitado, también existen hoy en dia. Sea como sea un hombre mayor ha de ser sumergido. Tiene importancia. Tiene mucha importancia.

En una situación de urgencia, echar agua sobre la cabeza, tres veces. Pero lo que es algo raro, os lo he dicho también otras veces, es que tenemos el bautismo en el aire. Queridos, puede el niño morir. Que no nos de tiempo. A que venga el sacerdote, la pila bautismal. O porque se muere, no meterle en el agua, pero... ¿no habrá un vaso de agua? Un poco o mucho, cerca de nosotros, ¿no habrá agua? Estemos en el hospital o estemos en casa. ¿Por qué entonces, haré al niño el bautismo en el aire?, esto lo digo particularmente, a los que se encuentran cerca de un parto, o con las enfermeras, que sepan esto, su madre no puede hacer nada, lo toma la enfermera, y dice "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Lo bautiza en el medio aéreo, no en el medio acuático. Y aquí el modo que dice la Didaché, coge un vaso de agua, mete tu mano dentro, y aspersa, aspersa, echa agua. Os he dicho es una situación urgente. "En el nombre del Padre-una aspersión, y del Hijo-otra aspersión, y del Espíritu Santo-tercera aspersión. Que no sea en el aire, sino que sea con el agua, para sea conforme a lo que propone el Libro de las Doctrinas de los 12 Apóstoles.

Que el bautismo ha de ser con completo sumergimiento, se muestra cuando en apostol Pablo que habla con un lenguaje simbólico, y dice lo siguiente. Escribe en sus epístolas a los Romanos y a los Colosenses. Dice lo siguiente: «¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?» Todos los que hemos sido bautizados en su nombre, en su muerte hemos sido bautizados. «Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo». ¿Qué quiere decir esto? El bautismo, el agua del bautismo, es símbolo de la tumba, y por lo tanto de la muerte. Pero Cristo, ¿entró entero en la tumba, no quedó ninguna parte de él fuera de la tumba? Símbolo entonces de que somos juntamente sepultados del todo con Cristo, es la completa inmersión dentro del agua. De modo que el agua del bautismo es tipo y símbolo de la tumba y la muerte de Cristo. «Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte», véis cómo llama al bautismo, al agua del bautismo,  semejanza de muerte. En la semejanza de su muerte así también lo seremos en la de su resurrección;». Es decir Cristo murió, muero yo también. Él sobre la Cruz y fue llevado al sepulcro y yo en el agua del bautismo, y así también lo seremos en la de su resurrección.

Se puede ver entonces sobre este punto, más interesa a los sacerdotes, a nosotros nos interesa, menos a vosotros, pero si estas cosas maduran entre el pueblo y los sacerdotes tienen cuidado con esto, el bautismo se realiza con plena inmersión teniendo la pila bautismal. No pongamos un poco de agua para que entren las piernas del niño. Ponemos bastante agua, para que se realice la inmersión completa. Tampoco aspersar, echar agua sobre la cabeza, porque esto es sólo en caso de urgencia, como lo dice el Libro de las Doctrinas de los Apóstoles.

Y vamos con el próximo versículo queridos, el 39 (cap. 8). «Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino». El bautiso del etíope se había completado. Y ya suben del agua del estanque. Atended, descendieron, ascendieron. Luego subieron, es decir, ahora que de este estanque, que se llenó de este manantial, ahora suben arriba. Y subiendo arriba, de repente, Felipe fue arrebatado por el Espíritu Santo y desapareció de los ojos del eunuco. ¿Cómo desapareció? Esto de "fue arrebatado", significa lo que la misma palabra dice. No significa que desapareció como lo he dicho, pero cómo lo diré de otro modo... lo corrijo. No significa que veo algo, y esto se vuelve invisible. Cuando Cristo se apareció a los dos discípulos camino a Emaús, y a los otros discípulos en la estancia superior de la casa. De repente se apareció, en la casa, pero de repente también se hizo invisible, le perdieron de vista. Sin abrirse ninguna puerta, sin producirse ningún movimiento. Es decir, desaparece. No desaparece la existencia, sino la visión de Él. Aquí, cuando dice que el Espíritu del Señor arrebató a Felipe,no significa desaparición.No significa que Felipe se volvió invisible, significa que ante los ojos del etíope, fue arrebatado, con una elevación sobrenatural, ante los ojos del etíope. Le vio, cómo fue arrebatado. Y se fue íntegro de allí, como dice san Juan Crisóstomo, lo veremos de allí. 

Un arrebatamiento como éste tiene lugar, como es conocido, con el profeta Elías. No era repentina, de modo que no te de tiempo a verla. De hecho se habían juntado unos 400 profetas, los llamados hijos (discípulos) de los profetas, eran aquellos que se acercaban a los profetas Elías y Eliseo, porque ellos les habían nombrado, y estos hombres estaban presentes, y habían profetizado que Elías sería llevado a los cielos, aunque también a Eliseo le fue revelado que Elías sería llevado a los cielos, sin decir nada el profeta Elías. Y decía a Eliseo vamos aquí, o vamos allí, pasaremos ahora el río... siempre iban juntos. Le decían los hijos de los profetas a Eliseo, "tu señor será arrebatado, ¿lo sabes?". "Callad, lo sé", porque les había sido revelado, lo sabían. Y el arrebatamiento de Elías era visible. Tanto, de hecho, que pensaron estos 400 hombres, que tras ser ascendido cayó en algún lugar, y fueron a buscarlo... y no aparecía en ninguna parte. —No lo encontraréis, no vayáis. —No, nosotros vamos...  — Vale, id. Buscaron, buscaron, buscaron, no encontraron nada. —¿No os dije que no buscáseis?, —les dice Eliseo—.

También fue arrebatado Abakoum, no el profeta, era hombre de Jerusalén, esto os lo había dicho. LLevó una vez pan y comida a los trabajadores de sus terrenos, una mediodía. Y según iba, un ángel le toma de los cabellos y le lleva de Jerusalén a Babilonia, íntegro, y le dejó sobre la comluna que estaba sobre el foso de los leones. Y le dice, aquí ofrece la comida, a Daniel. Anteriormente le había dicho, ¿dónde vas?. Dice, voy con mis trabajadores. No, irás con Daniel. ¿Quién es ese Daniel, dónde está? Está en Babilonia. Mi señor, ni nunca he ido a Babilonia, ni conozco a ningún Daniel. Le arrebata el ángel, y le llevó allí.

Y una vez allí, dice Abakoum: —¿Daniel?, ¿Daniel?.

—¿Quién es?, —vocea desde el foso de los leones—

—Te he traído comida.

Es sorprendente, porque esperaban que los leones tuviesen hambre para que se lo comiesen, y tampoco daban comida a Daniel. Y Dios le envió comida. ¿Véis?, Dios cuando quiere... es poderoso Dios, es poderoso.

Entonces, también Ezequiel, y otros, fueron arrebatados. Y este arrebatamiento puede ser o espiritual o corporal, qué dice el apóstol Pablo. Era la lectura del Evangelio de hoy. «Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso...» (2 Cor. 12,2-4)

Se refiere a él; fijaros en el verbo, insisto, "arrebatado". Y este arrebatamiento tendrá lugar sobre todos nosotros si permanecemos en la fe, la sumisión y el amor a Dios. Entonces nosotros, después de nuestra resurrección, también seremos arrebatados. 

Veis que todas estas cosas son tipos históricos de las cosas futuras. Veis que Dios no deja sin testimoniar sus verdades, sino que las da atestiguadas, testificadas. Y qué dice? Dice el apóstol Pablo, «Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.» Nosotros los que quedemos, los que no hayamos probado la muere cuando venga Cristo, seremos arrebatados sobre nubes, para recibir al Señor que vendrá a recibirnos, y será el Día del Juicio.

Pero la Ascensión de Cristo no se considera arrebatamiento. Simplemente porque tuvo lugar en mucho tiempo, aquel "extremadamente lento", allí donde hable el Señor, a sus discípulos, comenzó así a ser levantado, y cuando pasó sus cabezas, una nube se le llevó*. 

* «.. y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.» (Lc. 24, 50)


* «...fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.» (Hechos 1,9)

 

Todo esto es descrito en tiempo continuo (viendo, alzando). Y aunque ellos miraban, luego ya no verían al Señor, porque no volvería. Lo hará en la Segunda Venida, del mismo modo, como dijeron los ángeles a los discípulos, en que se fue, del mismo modo vendrá de nuevo.  

El Señor entonces, alzado, elevado al cielo, pero no arrebatado, sino ascendido. Existe además otro motivo por el que la Ascensión del Señor no se considera arrebato. Cuando decimos arrebato, queremos decir que alguien arrebata, y que alguien es arrebatado. Pero el Señor no fue arrebatado por nadie. Solo Él lo lleva a cabo porque es el Señor. Por lo tanto, la Ascensión de Cristo no se llama arrebato, sino que se llama ascensión. Todos nosotros seremos arrebatados por los santos ángeles y seremos conducimos, tras la resurrección de los muertos, al encuentro del Señor. 

Este acontecimiento del arrebato de Felipe para el eunuco era un milagro. Y vino este milagro a certificar al nuevo catequizado que tanto su catequesis como su bautismo fueron economizados por el Cielo. Es decir, se hicieron bien. Se hicieron correcta y válidamente. Revelarán que la interpretación que hizo Felipe sobre el pasaje de Isaías, era correcta. Todo esto fue sellado con el arrebato de Felipe.

Dice san Juan Crisóstomo, todo salió bien para que no se piense que Felipe era un casual simple hombre, sino que todo esto, como hemos dicho, fue economizado por el Cielo. Pero también como dice Ecumenio, le convenía a Felipe ser arrebatado por el Espíritu, porque después del bautismo el eunuco pediría que le siguiese. 

Recordad el caso en que el [ex-]endemoniado de la tierra los Gadarenos le pidió a Jesús Cristo seguirle. ¿Lo recordáis? —No, no vendrás conmigo. «Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo».— (Luc. 8,39) 

Seguramente ahora se lo pediría el eunuco a Felipe. Porque cuendo tiene lugar dentro del alma una revolución, entonces, oh entonces... las cosas cambian, los programas cambian. Debía entonces marcharse Felipe de esta manera, porque aún no había llegado el tiempo para eunucos para unasituación así. En todo caso, Dios lo juzga así. 

"Y para Felipe fue gran ganancia... Lo que oyó sobre algunos personajes del Antiguo Testamento, lo vio sobre sí mismo", dice Ecumenio. Por lo tanto, para Ecumenio, era una tonelada más de fe.

Todo esto desde luego como nos lo señala Lucas el Evangelista en los Hechos de los Apóstoles le dieron un gozo espiritual inefable al etíope; «y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino». Es el único gozo que permanece y que merece. Es el único gozo, el del conocimiento de Cristo. Es el gozo de abrazar la vida de Cristo. Es el gozo de la paz, que sobrepasa a toda mente. Es el gozo de la esperanza por lo s bienes futuros. Es el gozo de Cristo, el cual, dice, "Yo os doy", como la paz, "mi paz os doy", los cuales, tanto el gozo como la paz, nadie podrá quitar de vosotros; ni siquiera el martirio os puede quitar la paz y el gozo.

Finalmente lo que constituye el tema central, porque a mí esto me interesa, y lo tonifico, de todas estas narraciones de la Santa Escritura, es que esta tan bella y conmovedora historia del etíope muestra que el Espíritu Santo da su testimonio sobre el Hijo. El Espíritu Santo da su testimonio sobre el Hijo, porque si los hombres niegan el Espíritu Santo... Él da el testimonio. Lo dijo el Señor: "Aquel —¿quién?— el Paráclito, el Espíritu Santo dará testimonio de mí". Porque el Espíritu Santo es aquel, que ve al etíope. El Espíritu Santo envía a Felipe viendo la disposición del etíope. Ilumina a Felipe para una interpretación cristológica del pasaje de Isaías. El Espíritu Santo ilumina al eunuco para que busque el bautismo y sea bautizado. El Espíritu Santo, arrebata a Felipe para continuar su misión. Y da aquí al completo el Espíritu Santo el testimonio acerca de la Persona de Jesús Cristo. Porque si Cristo no fuera el Hijo de Dios hecho hombre, nada de esto habría sucedido. ¿Lo oís? ¿Lo oís, para cimentar nuestra fe?

Os decía al principio del Libro de los Hechos, con el acontecimiento del Pentecostés, que Pentecostés, cuando desciende el Espíritu de Dios, es el mayor testimonio dentro de la historia por parte del Espíritu Santo sobre la Persona de Jesús Cristo? Porque, ¿hubiese venido jamás el Espíritu de Dios si Cristo fuese un "visionario"? ¿Un estafador, como querían denominarle entonces los hebreos?. ¿Hubiese venido jamás el Espíritu de Dios, ante un usurpador de las cualidades divinas, como "correctamente" observaron los hebreos, haciéndose a tí mismo Dios?  Verdaderamente sin embargo, porque era el Dios encarnado.

Entonces debería ser como un usurpador de atributos divinos. El que descendió a las profundidades del Hades. Pero no lo es. Cristo ascendió al cielo. Y tras ascender, vino el Espíritu Santo. Entonces Jesús es verdadero. ¿Lo oís? Es verdadero. 

Quiero, y por favor no me interesan las estadísticas estas, Felipe fue bautizado y  "murió" en el Reino de Dios. Esto es, ya está. El testimonio del Espíritu Santo de que Jesús es el Dios verdadero que se convirtió en hombre; esto interesa. Diríamos, ¿hasta dónde llega el tema con que llevamos varias homilías? Aquí hemos de llegar. Y todo esto, lo entenderemos. Diríamos que todo esto anterior es una extensión de Pentecostés, o mejor dicho es un Pentecostés repetido.

Y pasamos al versículo 40. «Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.»

El Espíritu Santo conducía. ¿Qué podremos decir? Le llevó a Azoto. Una ciudad de los filisteos era. Y pasando, en dirección a Cesarea, ciudad costera al norte, en su camino anunciaba el evangelio en todas las ciudades que encontraba. 

¿Cómo fue arrebatado? Dice san Juan Crisóstomo. ¿Y cómo se halló en Azoto? Responde. Se encontró en Azoto la distancia era muy grande, desde donde estaba hasta la ciudad de Azoto. Pero aquí ahora quiero que atendáis otro punto. El primer punto de todo el pasaje tiene su peso en que el Espíritu Santo da testimonio sobre Jesús Cristo. Ahora atended otro punto. Tal arrebato, como el de Felipe, en el Nuevo Testamento no es testificado por ningún apóstol. Además Felipe no era apóstol, era diácono. También Felipe, recordad en Samaria, que bautizó también al mago Simón; debrían haber venido los apóstoles Pedro y Juan, quienes fueron para darles el Espíritu Santo. Sólo Felipe bautizó. No tenía mayor derecho. Y vemos que ningún apóstol es arrebatado. El apóstol Pablo fue arrebatado al cielo, pero no fue llevado dentro del apostolado de lugar en lugar como Felipe.

Por lo tanto, aquí no vemos, al contrario que con los apóstoles, referencias a pesados, extenuadores y peligrosos recorridos. Leedlo por favor, en Libro de los Hechos veréis, qué peligros en sus recorridos. Peligros de ladron, de ríos, peligros por aquí, por allí, hace referencia el apóstol Pablo. Peligros sobre peligros. El mismo dice, tres veces he naufragado. No sabemos dónde más naufragó, una de ellas la conocemos porque lo describe. [comezó a derivar el barco bordeando Creta, y así hasta llegar a Malta (ver Hech.27)]. Leed este aventurado viaje marítimo de Pablo, que como prisionero es llevado a Roma para ser juzgado.

¿Por qué no fue arrebatado por Cristo, y llevado directamente a Roma, librándolo además de las ataduras? Tres años estuvo, queridos, en las prisiones de Cesarea y etc. Tres años. Y esperó juicio tras juicio, prolongándose su caso. Tres años.

Os pregunto: ¿Por qué no le arrebató Cristo de allí para enviarlo a su apostolado? Se abrió la puerta de la prisión al apóstol Pedro, pero en ninguna otra ocasión. Como a Santiago el Mayor, el hermano de Juan, porque el menor es llamado  "hermano de Dios". A aquel le mataron. ¿Por qué? Atended. Arrebato, como a Felipe, no tenemos en ningún otro caso. ¿Qué significa esto? Que lo que sucedió con Felipe y el etíope era un paréntesis que muestra cómo Cristo había honrado al etíope. Valoró el Señor, por decirlo así, su buena disposición, pero este paréntesis se abrió y se cerró, porque sencillamente el Evangelio debía propagarse por el mundo por el modo o camino natural, no con milagros. ¿Lo habéis oido esto? Porque podría el Señor, nosotros si somos inteligentes, nosotros los "listillos", criticamos y  decimos: "Si el Señor obrase milagrosamente, y en muy poco tiempo, desde China hasta Estados Unidos, —no se había descubierto todavía América—, se convertirían todos en cristianos". No, el Señor no hace esto. Por nuestros casos, ¿por qué querríamos que lo hiciese? Sabes que siempre hay algo extraordinario y milagroso  funcionando en nosotros; y de hecho, en la obra de Dios siempre se facilita en todas partes. ¿Os habéis fijado? En todos sucede esto. Pero a veces de repente pasa algo malo. El Señor permite que las cosas vayan por su camino natural.

Es muy actual el tema del terrible ecumenismo. Os lo había dicho también otras veces, perdonadme, a veces repito cosas, no importa. Esto poco es. Dice en el libro de Dostoievski, sobre la santa inquisicón, el inquisidor, dice a Cristo: "estás acusado"; le juzga la iglesia de occidente. De un hermoso e inteligente modo Dostoievski presenta las cosas. "Te ha ofrecido el diablo pan y no lo has recibido. Te ha dado todos los reinos de la tierra, y los has negado. Entonces, estás acusado." Es decir la iglesia de occidente condena a Cristo a la muerte. ¿Sabéis qué quiere decir esto? Que la iglesia de occidente piensa de modo mundano. Es la iglesia mundanizada. La iglesia occidental mundanizada, la cual no salva. ¿Lo oís, por favor?

En vistas a una unión, a un diálogo, un ecumenismo... no salva una "iglesia" así, porque está mundanizada. ¿Por qué? Porque no está cimentada la iglesia occidental en la fe, en el Logos divino, sino en lo humano, en el racionalismo humano. Si tenemos dinero, lograremos muchas cosas. Cuando el Evangelio ha llegado al mundo y no tiene necesidad de dinero. Como Pablo y su compañero que trabajaba para comer, no por dinero.

Escuché una noticia: el primado de Roma irá al Consejo de Europa. ¿Qué dirá? Queridos, diga lo que diga, no será Evangelio lo que dirá. Los periódicos lo dirán, pero estos son objetivos humanos. ¿Lo oís? El cristianismo occidental no salva. No seamos seguidores del cristianismo ortodoxo. El espíritu puro es como lo veis ahora aquí. 

Una vez fue arrebatado Felipe. Los demás, dentro del peligro y de la peripecia. Si os preguntáis por qué, la respuesta es dada siempre por el logos de Dios. Dice el apóstol Pablo en Romanos 4,14. De otro modo, si las cosas suceden de otro modo, es decir yo os predico con sabiduría humana, hablar de filosofías, creencias humanas, aquello inenarrable, dice, sobre las demostraciones de Dios... ¿qué quiere decir demostraciones de Dios? O las demostraciones sobre la inmortalidad del alma, todo esto ubicado sobre acusaciones lógicas filosóficas. ¿Qué quiere decir esto? Vana resulta la fe, ha sido hecha vana la fe. Nos dice en 1 Corintios 1,17 algo más,  he hablado y hablo y me muevo entre vosotros, no con la convicción de la sabiduría humana, ni con formas lógicas ni palabras acusadoras, para que no se haga vana la Cruz de Cristo. Como lo anterior, vana ha sido hecha la fe, no vaciar, dice, el contenido, la predicación de la Cruz de Cristo.

Esto quiere decir, atented, lo primero de todo, que si hablo de otra manera, entonces queda inutilizado el contenido de la cruz, el cual es padeciente, es en forma de cruz, es ascético. Aparta la comodidad y la facilidad.

Lo segundo, cuando las cosas vienen de un modo que impresiona, este modo que impresiona no deja espacio a la fe. Es lo que dice de vana ha sido hecha la fe; no deja, porque lo que impresiona, el milagro, no deja espacio porque nivela la predisposición del hombre. Quieras o no quieras, lo recibes. No puedes decir no. Y la disposición, ¿dónde está la disposición? Es la fe cimentada en la disposición. Entonces si la fe desaparece, con algo que impresiona, como el milagro, entonces ya los hombres, quieran o no quieran, de modo necesario, el Evangelio. ¿veis que aquí ya es nivelada el alma del hombre? Pasa una apisonadora y nivela la disposición. Para que no sea hecha vana la fe, para que no sea hecha vana la Cruz de Cristo, las cosas son dejadas a su desarrollo natural. Yo he de caminar desde allí hasta aquí, tendremos peripecias, etc. Alguna vez te dirán, no hables más, puede estallar una persecución. Permite Dios que pasen. ¿Por qué? Porque el Evangelio entra dentro de la peripecia. 

Después de todo esto que vemos, se presenta una pregunta: ¿Hemos entendido el Evangelio? Me temo que no lo hemos entendido. Y me temo además que vivimos un Evangelio adulterado. Repito, bajo nuestra piel tenemos subconscientemente, como si temiésemos algo, el sentimiento que en cualquier momento sucederá un milagro. Particularmente en los momentos difíciles. ¿Por qué habrá de suceder un milagro? Si Dios así lo considera, sucederá. Esto significa que vivimos un Evangelio adulterado. 

Y cerrando queridos, aun nos qudan unos minutos, Azoto era una de las cinco grandes ciudades de los filisteos. En la época de los apóstoles, era parte del reino de Herodes el Grande. Distaba del mar Mediterráneo 5 km. Es decir Azoto era casi costera. Ahora Felipe se dirige a Cesarea, nos asegura el evangelista Lucas. Ambas eran casi costeras. Su recorrido era desde el sur hasta el norte, como vemos la costade Palestina, allí habitaban antes los filisteos, debía hacia el norte desde el sur. En su camino encontró diferentes pueblos y ciudades, como Amnia, Lida, Jope. No se habla de Amnia en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. A Jope más tarde iría el apóstol Pedro para ver a Tabita (Dorcas), que murió, y los cristianos le llamaron al apóstol para ver qué podía hacer, y desde luego se encontraron con situaciones inesperadas, como cuando Pedro resucitó a Tabita.

Y vemos como Felipe no pierde tiempo para ir a Cesarea... En su camino, tenía trabajo, y su trabajo era hacer el sagrado apostolado, anunciar a Cristo, donde quiera que fuese. Tal como hizo también en Samaria. ¿Veis? Incansable. No paraba, sin descanso. Él, dice san Ignacio en su carta a san Policarpo, el cristiano no tiene autoridad sobre sí mismo, sino que siempre realiza la obra de Dios. Y esto no penséis que sólo es para los discípulos del Señor, sino para todos los fieles. Cada fiel fiel debe estasiempre realizando la obra de Dios. Se ocupará siempre de lo que el Señor quiere.

Pero si Dios quiere, empezamos un nuevo capítulo el Dom¡ngo que viene, el 9º, que es el regreso de Pablo, o más bien la visión de Pablo. Y si Dios quiere, comenzaros el próximo Domingo.          

 

 

Fuente:  https://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/prajeis/prajeis_089.mp3 

 

 

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