Introducción del autor
Antes de preparar la presente traducción del Nuevo Testamento, en tres volúmenes titulados "Interpretación de pasajes difíciles de las Escrituras", formulé nuevas interpretaciones de muchos pasajes difíciles de las Escrituras. Incluí estas nuevas interpretaciones en la traducción. Durante la preparación de la traducción también di nuevas interpretaciones a muchos otros pasajes de la Biblia. Y como la importancia de la nueva traducción reside sobre todo en las nuevas interpretaciones, por eso cito aquí algunas de las críticas posteriores a las nuevas interpretaciones, que fueron publicadas en el segundo volumen de la mencionada obra "Interpretación de pasajes difíciles de Escritura" después del volumen de la primera edición. Los expertos consideraron serios y sólidos nuestros argumentos a favor de las nuevas interpretaciones y se expresaron con palabras muy elogiosas. Pero en general personas fieles, celosas y eruditas de la Biblia, recibieron con gran alegría las nuevas interpretaciones, y expresaron el deseo de preparar una traducción del Nuevo Testamento, la cual incorpora las nuevas interpretaciones, lo cual hice con la presente obra.
No me pareció correcto publicar la traducción sin el texto sagrado. En la página de la izquierda cito el texto publicado por el Patriarcado, y en la página de la derecha doy la traducción. De esta manera, el lector puede comparar inmediatamente la traducción con el texto y formarse un juicio sobre la traducción. Después de todo, ninguna traducción tiene la Gracia y la perfección del texto sagrado y no puede reemplazarlo. Por ello recomendamos que los lectores lean tanto el texto como la traducción.
EVANGELIOS SEGUN SAN MATEO 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 SEGUN SAN MARCOS 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 SEGUN SAN LUCAS 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 SEGUN SAN JUAN 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 HECHOS DE LOS APOSTOLES 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28
EPISTOLAS DEL APOSTOL PABLO A LOS ROMANOS 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 A LOS CORINTIOS 1 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 A LOS CORINTIOS 2 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 A LOS GALATAS 1 2 3 4 5 6 A LOS EFESIOS 1 2 3 4 5 6 A LOS FILIPENSES 1 2 3 4 A LOS COLOSENSES 1 2 3 4
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A LOS TESALONICENSES 1 1 2 3 4 5 A LOS TESALONICENSES 2 1 2 3 A TIMOTEO 1 1 2 3 4 5 6 A TIMOTEO 2 1 2 3 4 A TITO 1 2 3 A FILEMON A LOS HEBREOS 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
EPISTOLAS CATOLICAS DE SANTIAGO 1 2 3 4 5 DE PEDRO 1 1 2 3 4 5 DE PEDRO 2 1 2 3 DE JUAN 1 1 2 3 4 5 DE JUAN 2 DE JUAN 3 DE JUDAS REVELACIÓN (APOCALIPSIS) DE SAN JUAN 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 |
(Editando enlaces)
1 EVANGELIO SEGUN SAN MATEO
Epígrafe del Evangelio
1. Libro de la historia de Jesucristo, descendiente de David, que era descendiente de Abraham.
Genealogía natural de Jesús* (Lc. 3,23-38)
* Hablamos de la genealogía natural de Jesús en comparación con su genealogía legal, expuesta por el evangelista Lucas (3, 23-38).
2 Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, 3 Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zara, Farés engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, 4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salomón, 5 Salomón engendró, de Racab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, 6 Jesé engendró a David el rey. David el rey engendró, de la mujer de Urías, a Salomón, 7 Salomón engendró a Roboam, y Roboam engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, 8 Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, 9 Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, 10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, 11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el tiempo de la deportación (de los judíos) a Babilonia. 12 Después de la deportación (de los judíos) a Babilonia Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, 13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquim, Eliaquim engendró a Azor, 14 Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, 15 Eliud engendró a Eliazar, Eliazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob, 16 Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, quien es llamado el Cristo. 17 Así que todas las generaciones desde Abrahám hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
El nacimiento de Jesús
18 Y el nacimiento de Jesús Cristo fue como sigue. Tras ser desposada su madre María con José, antes de convivir se halló que había concebida del Espíritu Santo.
19 Y José, su esposo, como era compasivo y no quería infamarla, pensó en darle divorcio en oculto. *
* Estamos hablando de (carta de) divorcio, porque el compromiso según la ley israelí equivalía al matrimonio.
20 Pero mientras pensaba todo esto, he aquí que un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: - José, hijo de David, no dudes en recibir (en tu casa) a María tu esposa; porque el niño que ha sido concebido en ella, es del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre
Jesús (que significa, Yahvé salva); porque él (Jesús, Yahvé Salvador) salvará a su pueblo de sus pecados -.
22 Y con todo esto que sucedió, comenzó a cumplirse la palabra del Señor dicha mediante el profeta: 23 He ahí que la virgen concebirá en su vientre, y dará a luz un hijo, y será nombrado Emmanuel. Este (el nombre de Emmanuel) traducido significa, "Dios está con nosotros". 24 Cuando José se despertó del sueño, hizo tal como el ángel del Señor le había mandado, y recibió (en su casa) a su esposa, 25 y no tuvo relación carnal con ella hasta que nació su hijo el primogénito y elegido * y le puso por nombre Jesús.
* El texto dice "τὸν πρωτότοκον", [ton protótokon], primogénito. Se llama primogénito al hijo de la madre que da a luz por primera vez, independientemente de si le siguen o no otros hijos. Primogénito también significa elegido (Ex. 4, 22. Sal. 88,28 -LXX-, Hebr. 12, 28). Cristo es primogénito de su madre (Prov. 4,3 hebreo) y su madre es "siempre virgen" (Ez. 44, 1-2)
2. La adoración de los magos
1. Cuando Jesús nació en Belén de Judea durante los días del rey Herodes, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, 2 diciendo: -¿Dónde está el recién nacido rey de los judíos? Porque hemos visto aparecer en el oriente, y venimos a adorarle.- 3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y junto con él toda la ciudad de Jerusalén. 4 Y habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo (según la Escritura). 5 Ellos le dijeron: -En Belén de Judea-; porque así está escrito por el profeta: 6 «Y tú, Belén, en la región de las tribus de Judá, no eres para nada la más pequeña de los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que gobernará a mi pueblo de Israel». 7 Entonces Herodes llamó en oculto a los magos y se informó del tiempo exacto de la aparición de la estrella. 8 Y les envió a Belén, diciéndoles: «Id y examinad qué sucede exactamente con el niño. Y cuando lo encontréis, comunicádmelo, para ir yo también a adorarle.» 9 Y ellos, después de escuchar al rey, continuaron con su recorrido, y he aquí que la estrella que habían visto elevarse iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. 10 Y viendo la estrella se llenaron de inmensa alegría. 11 Y cuando llegaron a la morada, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron presentes, oro, incienso y mirra. 12 Y tras ser informados por divina revelación en sueños de que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
La huída a Egipto
13 Y habiendo ya partido, he aquí un Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: -Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y permanece allí hasta que te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.- 14 Y él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y partió a Egipto. 15 Y estuvo allí hasta que murió Herodes, y así se cumplió la palabra del Señor por medio del profeta, que dijo: «De Egipto llamé a mi hijo».
La matanza de los niños
16 Entonces Herodes, viendo que los magos se habían sido burlado de él, se enfureció terriblemente y enviando (soldados) mató a todos los niños de dos años para abajo de Belén y de sus afueras, según el tiempo que había precisado por los magos. 17 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: 18. «Un clamor se ha oído en Ramá, llanto y gran lamentación. Raquel llora por sus hijos, y no quiere ser consolada, porque no existen».
Regreso de Egipto
19 Y cuando murió Herodes, he aquí que un ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto 20 y le dijo: -Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel. Porque los que buscaban la vida del niño ya han muerto-. 21. Y él se levantó y tomando al niño y a su madre y fue a la tierra de Israel. 22 Pero cuando escuchó que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, temió ir allí. Y recibiendo instrucción por revelación divina en su sueño, partió a la región de Galilea. 23. Y fue y se estableció en una ciudad llamada Nazaret, cumpliéndose así lo dicho por los profetas, que será llamado Nazareno.
3. La obra precursora de Juan (Mc. 1,1-8; Lc. 3, 1-9/23-38. Jn. 1, 19-28)
1. En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. 2 Decía: -Arrepentíos, porque se ha acercado. 3 Este es aquel de quien habló el profeta Isaías, diciendo: «Voz de uno que clama en el desierto: -Preparad el camino para que pase el Señor, igualad sus sendas para que pase-». 4 Llevaba Juan una ropa hecha de pelo de camello y un cinturón de cuero alrededor de su cintura, y su comida era langostas* y miel de abejas silvestres.
* Langostas que traía el viento de Arabia al desierto, según P. Trempelas
5 Acudía a él la gente de Jerusalén,
de toda Judea y de toda la región del Jordán, 6 y eran bautizados por
él en el Jordán, confesando (al mismo tiempo) sus pecados. 7 Y cuando vio a muchos de los fariseos y y de los saduceos que acudían adonde él estaba bautizando, les dijo: «¡Hijos nacidos de víboras, ¿quién os ha dicho que os libraréis de la ira futura? 8 Haced pues obras, que son el fruto del arrepentimiento, 9 y no os guste decir de vosotros mismos, que tenéis por padre Abraham. Porque os digo, que Dios puede levantar aun de estas piedras hijos a Abraham. 10 Y el hacha está ya cerca de la raíz de los árboles. Y cada árbol, que no da fruto bueno, es cortado de raíz y es arrojado al fuego. 11 Yo os bautizo con agua, para os sea creado sentimiento de arrepentimiento. Pero el que viene después de mí, es más poderoso que yo. Y no soy digno de mantenerle su calzado. Él os bautizará con Espíritu Santo y con fuego. 12 Su bieldo está en su mano y limpiará completamente su era, y reunirá su trigo en el almacén, y la paja será quemada con fuego, que nunca se apagará».
Bautismo de Jesús (Mc. 1, 9-11. Lc. 3, 21-22)
13 Entonces fue Jesús de Galilea a donde estaba Juan en el Jordán para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trató de impedírselo insistentemente, diciendo: -Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 15 Pero Jesús, respondiendo, le dijo: -Deja ahora (las objecciones). Porque esto es lo que debemos hacer, para cumplir con lo que Dios considera que es justo. Entonces Juan (no intentó más impedírselo) y consintió (en bautizarle). 16 Y cuando Jesús fue bautizado, subió y salió del agua enseguida. Y se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios bajar como* paloma y posarse sobre él.
* Como: en forma de.
17 Y una voz venía de los cielos, que decía: «Este es mi Hijo amado, a quien he escogido ». *
* Ver Isaías 42, 1, como se indica en Mt. 12, 18.
4. El diablo tienta a Jesús (Mc. 1, 12-13; Lc. 4, 1-13)
1. Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu, para ser tentado por el Diablo. 2 Y, tras haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3 Y vino a él el tentador (el Diablo), y le dijo: -Si eres Hijo de Dios, da la orden para que estas piedras se conviertan en pan-. 4 Él respondió y dijo: -Escrito está, que el hombre no solo de pan vive, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 5 Entonces el diablo le lleva a la santa ciudad, y le puso sobre el borde del techo del del templo, 6 y le dice: -Si eres Hijo de Dios, échate abajo, porque escrito está: dará la orden a sus ángeles de que te sostengan en sus manos, para que no golpees tu pie en piedra. 7 Le dijo Jesús: -Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios-. 8 Otra vez le llevó el diablo a una montaña alta, y le mostró todos los reinos del mundo y el esplendor de ellos, 9 y le dice: -Todo esto te daré, si postrado me adorares-. 10 Entonces Jesús le dijo: ¡Desaparece de delante mío, Satanás!, porque escrito está: Ante el Señor tu Dios te postrarás, y a él sólo adorarás. 11 El diablo entonces le dejó; y he aquí ángeles vinieron y le servían.
Jesús comienza su ministerio desde Capernaúm (Mc. 1, 14-15; Lc. 4, 14-15)
12 Cuando Jesús oyó que Juan fue encarcelado, volvió a Galilea; 13 y dejando a Nazaret, fue y habitó en Capernaum, que estaba cerca del mar, limítrofe con las tribus de Zabulón y de Neftalí, 14 cumpliéndose así lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: 15 La tierra de la tribu de Zabulón y la tierra de la tribu de Neftalí, que se extiende junto al mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los nacionales (de los idólatras), 16 el pueblo asentado en tinieblas vio gran sol, y, a los asentados en tierra con la densa oscuridad de la muerte, estos vieron el amanecer del sol. 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: -Arrepentíos, porque ha llegado el reino de los cielos-.
La llamada de los primeros discípulos
18 Caminando Jesús cerca del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores. 19 Y les dijo: -Seguidme, y os haré pescadores de hombres-. 20 Y ellos dejando al instante las redes, le siguieron. 21 Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, dentro de la barca, junto con Zebedeo su padre, que ajustaban sus redes, y los llamó. 22 Y ellos al instante dejaron la barca y a su padre, y le siguieron.
Recorrido y actividad
23 Y recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, y predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24 Y se difundió su fama por toda Siria. Y le trajeron todos los enfermos que tenían distintas dolencias, y eran afligidos por tormentos, y endemoniados, y lunáticos, y paralíticos, y los sanaba. 25 Y le seguía mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.
5 La homilía en la montaña (Mt. cap.5-7)
1 Cuando vio la multitud, subió al monte. Y sentándose, vinieron a él sus discípulos (sus oyentes, sus seguidores). 2 Y comenzó a enseñarles, diciendo:
Las bienaventuranzas (Lc. 6, 20-23)
3 Dichosos los humildes en espíritu (los humildes), porque a ellos les pertenece el reino de los cielos.
4 Dichosos los que son probados y atribulados, porque ellos tendrán deleite.
5 Dichosos los pobres e insignificantes, porque ellos heredarán la tierra (la tierra superior de la promesa, el reino de los cielos).
6 Dichosos los que tienen (padecen injusticia y carencias) hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
7 Dichosos los misericordiosos, porque ellos hallarán misericordia.
8 Dichosos los de limpio corazón*, porque ellos verán a Dios.
* Corazón: original, "ψυχή", [psijí], alma
9 Dichosos los que hacen el bien, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Dichosos los que padecen persecución por causa del bien*, porque a ellos les pertenece reino de los cielos.
* Del bien: de hacer el bien
11 Dichosos sois, cuando por mi causa os injurian levantan persecución contra vovsotros, y os calumnian con toda clase de infundio por mi causa.
12 Sentid alegría y regocijo, Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos. Porque así, como es conocido, persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Los fieles sal, luz y ciudad en la cima de la montaña (Mc. 9,50. Lc. 14, 34-35)
13 -Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su fuerza, ¿con qué la recuperará de nuevo? Ya no sirve para nada, sino para ser echada fuera y ser pisoteada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo. No se puede esconder una ciudad, que esté sobre un monte. 15 Ni se enciende un candil y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, dispersando su luz sobre todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre celestial-.
Jesús y la ley antigua
17 -No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 Porque de cierto os digo, que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una "i" ni una línea* pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
* Ni una "i" ni una línea. En su original traducción al griego,"ἰῶτα ἓν ἢ μία κεραία" [iota en i mía keréa]: literalmente, "una iota o una linea". Es decir, ni una -i- (iota en griego), ni una línea. En gramática del griego helenístico común, las vocales diptongo tienen línea recta sobre ellas, indicando que son largas (ᾱ, ῑ, ῡ). Es decir, ni una sola letra será alterada, permaneciando íntegra en todo detalle.
Según P. Trempelas, ni una "yiota" (del gr. "γιωτα", en español letra "i") ni una coma, es decir ni el más pequeño de los mandamientos, serán extraviados de la Ley y no perderá su autoridad hasta que se conviertan en realidad y se cumpla todo cuanto ordena la Ley.
En el texto original en hebreo, la jota (yod) es la letra más pequeña del alfabeto. Moisés anunció a Israel que un día había de cumplir “todos los mandamientos que hoy te intimo” (Dt. 30, 8). Lo mismo se había prometido en Jr. 31, 33; Ez. 36, 27, etc., y sin embargo Jesús había dicho a los judíos que ninguno de ellos cumplía la Ley (Jn. 7, 19). El Redentor quiere así enseñarles que tales promesas sólo llegarán a cumplirse con Él. Cf. Ez. 44, 5 y nota. (Biblia J. Straubinger, traducción directa de los originales en hebreo).
19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. 20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Sobre el asesinato y la ira
21 -Oísteis, que fue dicho a los antiguos (por la ley mosaica): No matarás; y cualquiera que matare será declarado culpable en el juicio (juzgado local). 22 Pero yo os digo, que cualquiera que se enfurezca contra su hermano sin motivo, será declarado culpable en el congreso (en el gran juzgado). Y cualquiera que diga a su hermano: -Estúpido-, será declarado culpable en la gehena del fuego (en el Infierno). 23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda ante el altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25 Muestra una disposición favorable ante tu adversario pronto, mientras te encuentras con él de camino hacia el juzgado, para que no te entregue el adversario al juez y el juez al ejecutor de la sentencia, y seas echado en la cárcel. 26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
Sobre el adulterio y los deseos lascivos
27 -Habéis oído, que fue dicho a los antiguos: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo, que cualquiera que mira a una mujer con ánimo de disfrutar con ella, ya adulteró con ella en su corazón. 29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y tíralo, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado (en el infierno). 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en la gehena (en el infierno)
31 - También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. 32 Pero yo os digo que, el que repudia a su mujer sin existir causa de inmoralidad (concretamente se refiere al adulterio), la empuja a cometer adulterio. Y también, el que se desposa casa con la separada, comete adulterio-.
6. Sobre limosna (Mt. cap.5-7)
1. Guardaos de hacer limosna delante de los hombres para ser vistos por ellos. De otra manera, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. 2 Cuando, pues, des limosna, no lo pregones, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser admirados y alabados por los hombres. De cierto os digo que ya han recibido su salario al completo (de los hombres; porque de Dios no recibirán nada). 3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.
19 No atesoréis para vosotros mismos tesoros sobre la tierra, donde la polilla y el gusano los hacen desaparecer, y donde ladrones abren butrones y los roban;
22 La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz. 23 Pero si tu ojo está herido y cegado, todo tu cuerpo estará oscuro. Si tu luz interior (el "nous", la conciencia) es oscuridad, ¿la oscuridad cuánta será?
24 Nadie puede ser siervo de dos señores (a la vez); porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
7 Sobre el juzgar (Lc. 6, 37-38; 41-42)
1 No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. 3 ¿Por qué ves la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y la viga que hay en el tuyo, no la ves? 4 ¿O cómo vas a decir a tu hermano: “Deja que te saque la brizna del
ojo”, teniendo la viga en el tuyo? 5 Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claramente para sacar la brizna del ojo de tu hermano.
No lo santo a los perros y las perlas a los puercos
6 «Lo que es santo, no se los deis a los perros, y las perlas no se las echéis a los puercos, para que no os las pisoteen con sus patas, y vuelvan y os despedacen».
«Pedid... buscad... llamad...»
7 «Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad a la puerta y se os abrirá. 8 Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al llama, se le abrirá. 9 Sí, todo el que pide, recibe. Y todo el que busca, encuentra. Y a quien llama a la puerta, le será abierto. O ¿qué hombre hay entre vosotros, a quien su hijo le pide pan, le dará una piedra; 10 o que si le pide un pez, pueda darle una culebra?
11 Si, pues, vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros
hijos, ¡cuánto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a los que se las pidan?»
La ley de oro de la conducta cristiana
12 «Por tanto, todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos. Porque esto, en resumen, es la ley y los profetas».
13 «Pasad por la puerta estrecha. Porque ancha es la entrada y espacioso el camino, que lleva a la muerte (la muerte espiritual, el infierno), y son muchos los que pasan por ella; *1
*1 Si en el presente versículo 13 el texto (original), el "Porque" concuerda con el segundo "y", como por ejemplo en Levít. 20,23 (2ª "y"), Salmo 90, 14 (1ª "y") y Revelación 3, 10, entonces hemos de traducir: "Pasad por la puerta estrecha. Porque ancha es la entrada y espacioso el camino, que lleva a la muerte (la muerte espiritual, el infierno), por eso son muchos, los que pasan por ella".
14 ¡Qué estrecha es la entrada y qué angosto el camino que lleva a la vida!, y qué pocos son los que lo encuentran!. *2
*2 Si el presente versículo 14 en el texto (original), no es el "qué", sino el "porque", y esto concuerda con el segundo "y", entonces hemos de traducir: "Porque es estrecha ("στενή") la puerta y angosto (στενόχωρι) el camino, que lleva a la vida, por eso son pocos los que lo encuentran"
Los falsos profetas (Luc. 6, 43-44)
15 «Guardaos de los falsos profetas (falsos maestros), que vienen a vosotros con apariencia de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 Un árbol bueno no es posible que dé frutos malos, ni que un árbol malo dé frutos buenos. 19 Cada árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. 20 Así que por sus frutos los conoceréis".
El verdadero siervo del Señor (Luc. 13, 25-27)
21 «No entrará en el reino de los cielos todo el que me diga: “Señor, Señor", sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. 22 Muchos me dirán aquel Día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y con tu nombre no expulsamos demonios, y con tu nombre hicimos muchos milagros?”
23 Y entonces les diré: “¡Nunca os he conocido. Marchaos de mí, obradores de maldad.
El constructor sensato y el constructor necio (Luc. 13, 25-27)
24 «Así pues, todo el que escuche estas palabras mías y las ponga en práctica, le consideraré como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca. 25 Y cayó la lluvia, vinieron las corrientes de las aguas, y soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa, pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. 26 Contrariamente, todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será considerado similar al hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. 27 Y cayó la lluvia, y vinieron las corrientes de las aguas, y soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa, y cayó, y fue grande su ruina.»
Jesús, el auténtico maestro
28 Y cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud mostró su admiración ante su enseñanza, 29 porque les enseñaba como alguien que tiene autoridad, y no como los escribas.
8 Curación* del leproso (Mc. 1, 40-45. Lc. 5, 12-16)
1. Cuando Jesús bajó del monte, le seguía una gran multitud. 2 Y he aquí que un leproso vino y se postró ante él, diciendo: «Señor, si quieres puedes limpiarme (de la lepra)» 3 Entonces Jesús extendió su mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y directamente quedó limpio de su lepra. 4 Entonces le dice Jesús: «Ten cuidado de no decírselo a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que estableció Moisés, para que te den la confirmación (de que has sido curado).
* Curación: en esta traducción se hace diferencia entre sanación (proceso a través del cual una persona alcanza un nuevo estado de equilibrio, haya sido curada la condición previa o no, más en sentido espiritual) y curación (acción de reparar o aliviar una condición física determinada, más en sentido físico)
La fe del centurión y la curación de su siervo (Lc. 7, 1-10; Jn 4, 43-54)
Curación de la suegra de Pedro y de otros (Mc. 1, 29-34; Lc. 4, 38-41)
18 Viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra
orilla. 19 Y un escriba se acercó y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera
que vayas.» 20 Y le dice Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo lugares donde posarse, mientras que el Hijo del hombre no tiene donde apoyar su cabeza.» 21 Otro de sus discípulos le dijo: «Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre.» 22 Pero Jesús le dijo: «Sígueme, y deja que los muertos (espiritualmente) que entierren a sus muertos.»
Jesús detiene la tempestad (Mc. 4, 35-41; Lc. 8, 22-25)
23 Cuando subió a la barca, sus discípulos le siguieron sus discípulos. 24 Y he aquí que una tempestad se levantó en el mar tan grande, que la
barca quedaba tapada por las olas; pero él estaba dormido. 25 Acercándose ellos le despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» 26 Y les dice a ellos: «¿Por qué teméis, hombres de poca fe?» Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y hubo una gran serenidad. 27 Y se quedaron maravillados aquellos hombres, y decían: «¿Qué hombre es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?»
Jesús sana a unos endemoniados de (la región de) los gadarenos (Mc. 5, 1-20; Lc. 8, 26-39)
28 Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su
encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que
nadie era capaz de pasar por aquel camino. 29 Y se pusieron a gritar: «¿Qué relación tenemos nosotros contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de llegar nuestro tiempo?» 30 Y había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. 31 Y le suplicaban los demonios: «Si vas a echarnos, déjanos ir a esa piara de puercos.» 32 El les dijo: «Id.» Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y se ahogaron en las aguas. 33 Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad contaron todo lo sucedido, especialmente lo relacionado con los endemoniados. 34 Y he aquí que todos los habitantes de la ciudad salieron al encuentro de Jesús, y cuando le vieron, le rogaron que se retirase de su término.
9 Perdón de lo pecados y sanación del paralítico (Mc. 2, 1-12. Lc. 5, 17-26)
1 Subiendo a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad (Capernaúm). 2 En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «Animo, hijo, tus pecados te son perdonados.» 3 Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Este está blasfemando.» 4 Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestras mentes 5 ¿Qué es más fácil, que diga: “Tus pecados te son perdonados”, o que diga: “Levántate y anda”? 6 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice entonces al paralítico -: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.» 7 El se levantó y se fue a su casa. 8 Y al ver esto las gentes, se admiraron y glorificaron a Dios, que había dado tal poder a los hombres.
La llamada de Mateo (Mc. 2, 13-17. Lc. 5, 27-32)
9 Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el departamento del pago de impuestos, y le dice: «Sígueme.» Y se levantó y le siguió. 10 Y cuando estaba él sentado a la mesa en su casa, vinieron
muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos.
11 Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come
vuestro maestro con los publicanos y pecadores?» 12 Y oyéndolo Jesús, les dijo: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. 13 Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a santos, sino a pecadores arrepentidos.»
Con motivo de una pregunta sobre el ayuno (Mc. 2, 18-22. Lc. 5, 33-39)
14 Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho, y tus discípulos no ayunan?» 15 Jesús les dijo: «¿Pueden acaso los hombres en la boda ayunar, mientras el novio está con ellos? Sin embargo vendrán días, en que les será arrebatado el Novio y será entregado a muerte; entonces ayunarán. 16 Nadie pone en una pieza nueva de tela como remiendo en un vestido viejo, porque lo añadido (es decir el remiendo) tira y arranca del vestido, produciéndose así un desgarrón peor. (El judaísmo y cristianismo no coinciden y no se involucran, porque el primero envejeció, como un vestido, y el segundo es nuevo) 17 Ni tampoco se echa vino nuevo (mosto) en odres viejos. Pues de otro modo, los odres se rompen, el vino se derrama, y los odres se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así ambos se conservan. (Los que permanecen apegados en el judaísmo son como odres viejos, que no aguantan el vino nuevo, el cristianismo. El cristianismo requiere odres nuevos, hombres liberados del judaísmo)»
Requisitos de aprendizaje (Lc. 9, 57-62)
18 Mientras les decía esto, he aquí que se acercó uno de los principales de la sinagoga y se postró ante él diciendo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven, pon tu mano sobre ella y será resucitada.» 19 Entonces Jesús se levantó y le siguió, junto con sus discípulos.
20 Y he aquí una mujer, que padecía de hemorragia flujo desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó el borde de su manto, 21 pues se decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré (seré curada).» 22 Y Jesús, tras volverse y verla, le dijo: «!Ten coraje, hija!, tu fe te ha salvado (te ha curado).» Y así es que la mujer se puso bien desde aquel momento.
23 Al llegar Jesús a casa del principal de la sinagoga y ver a los flautistas (músicos) tocando música mortuoria y la gente alborotada, 24 les dice a ellos: «Retiraos. La muchacha no ha muerto, sino que duerme.» Entonces comenzaron a burlarse de él. 25 Mas, cuando la gente salió fuera, entró él y la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. 26 Y la noticia de este milagro se divulgó por toda aquella comarca.
Curación de los dos ciegos
36 Y al ver a la multitud de la gente, sintió compasión por ellos, porque estaban desampardos y dispersos como ovejas sin pastor. 37 Entonces les dice a sus discípulos: «El fruto para la cosecha es mucho, pero los obreros pocos. 38 Por eso rogad a su señor por la cosecha del fruto, para que envíe obreros que cosechen su fruto»
11. «En la ciudad o pueblo en que entréis, examinad quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. 12. Al entrar en la casa saludadla diciendo: "La bendición sobre esta casa" 13 Y si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. 14. Y si alguien no os recibe y no escucha vuestras palabras, saliendo de la casa o de la ciudad aquella, sacudid bien el polvo de vuestros pies. 15 Verdaderamente os digo, el día del Juicio los habitantes la tierra de Sodoma y Gomorra serán juzgados menos austeramente que los habitantes de aquella para aquella ciudad.
24 No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su señor. 25 Le es suficiente al discípulo con ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le llamaron Beelzebul, ¿cuánto más a sus familiares?*
* A los suyos, a sus hombres.
26 Pero no les tengáis miedo (a los calumniadores). Porque no hay nada encubierto, que no haya de ser descubierto, ni oculto, que no haya de saberse (Es decir la verdad será esparcida y la calumnia será eliminada. 27 Lo que os digo en particular, decidlo vosotros en público; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las terrazas. 28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna (en el Infierno). 29 ¿No se venden dos gorriones por un as? Y sin embargo ni uno de ellos cae en tierra (no muere) sin que lo permita de vuestro padre (celestial). 30 En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31 No temáis pues. Vosotros sois más que muchos gorriones».
Necesidad de confesión (Lc. 12, 8-9)
32. «Y a cada uno que haga confesión de mí ante los hombres, haré yo también confesión de él ante mi Padre celestial. 33. Pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre celestial».
¡Cristo divide a los hombres! (Lc. 12, 51-53)
34. «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada (símbolo de guerra). 35. Es decir, he venido poner distancia hasta entre el hijo con su padre, entre la hija con su madre, entre la nuera con su suegra; 36. Los enemigos del hombre serán sus familiares.
Cristo pide la primacía de nuestro amor y la abnegación
37. «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. Y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38. Y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. 39. Quien se salve a sí mismo (evitando el martirio), éste se perderá. Y quien se sacrifique a sí mismo por mí, éste se salvará.
La importancia de la hospitalidad de los predicadores del evangelio
40. «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a aquel que me ha enviado. Υ quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá. 41 Y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. 42. Y quien ofrezca simplemente un vaso de agua en estado natural (desinteresadamente) a uno de estos humildes, por ser discípulo mío, ciertamente os digo que no perderá su recompensa.»
11 Pregunta sobre "El que ha de venir" y respuesta de Jesús
1. Y cuando Jesús terminó de dar órdenes e instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades (es decir en las ciudades de los judíos)
(Lc. 7, 18-23)
2. Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a dos de sus discípulos a decirle: 3. «¿Eres tú "El que ha de venir"* (el Mesías), o debemos esperar a otro?»
* Del gr. "ο ερχόμενος", [o erjómenos]
4. Jesús les respondió: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: 5. los ciegos reciben la luz y los cojos andan, los leprosos quedan limpios (de la lepra) y los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres oyen jubilosos mensajes; 6. ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!»
Jesús elogia a Juan (Lc. 7, 24-35)
7. Cuando éstos se marchaban, se puso Jesús a hablar a la gente de Juan: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? (Desdeluego que no) 8. ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre vestido con ropas elegantes? Los que visten con ropas elegantes se encuentran en los palacios.
9. Entonces ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. 10. Porque este es aquel, de quien se ha escrito: He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará tu camino. 11. En verdad os digo, no ha dado a luz mujer uno mayor que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos (en la Iglesia) es mayor que él (desde el punto de vista de privilegios espirituales). 12. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos corre con prisa, y los que se apresuran (llegan y) lo atrapan. Todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron. 14. Y si queréis admitirlo, él es Elías, el que (según la Escritura y los escribas) iba a venir. (Es decir que Juan es similar al profeta Elías, es otro Elías). 15. El que tenga oídos para oir, que oiga".
Rechazo y justificación de la sabiduría de Dios (Lc. 10, 13-15)
16. «¿Pero, con qué compararé a esta generación? Es similar a unos chicos, que se sientan en grupos, y vocean los jugadores de un equipo a los jugadores del otro equipo, 17 diciéndose entre ellos:
- Os hemos tocado alegres canciones, pero no habéis bailado.
- Os hemos cantado endechas, pero no os habéis llorado."
18. Es decir, vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Demonio tiene."
19. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis un comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores." Pero la Sabiduría se ha acreditado por sus hijos (los hombres sensatos reconocieron, que a través del Hijo del hombre se ha activado la Sabiduría de Dios. Y el modo de vida de los dos hombres es correcto)»
Tormento de las ciudades no arrrepentidas
20 Entonces (Jesús) comenzó a reprender a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían arrepentido. 21 ´¡Pobre de ti, Corazín! ¡Pobre de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal (como vestimenta) y ceniza (en la cabeza) se habrían convertido. 22 Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. 23 Y tú, Cafarnaúm, que hasta el cielo fuiste encumbrada, serás bajada hasta el hades. ¡Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, hubiese permanecido hasta hoy! (no hubiese sido destruida).
24 Por eso os aseguro que los habitantes de la tierra de Sodoma serán juzgados con menos rigor que vosotros el día del Juicio»
Jesús glorifica al Padre (Lc. 10, 21-22)
25 Entonces Jesús habló, diciendo: «Yo te glorifico, Padre, señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas (los misterios celestiales) a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. 26 Sí, Padre, porque así lo has querido».
Quién conoce al Padre y al Hijo
27 «Todo me ha sido entregado por mi Padre. Y nadie conoce al Hijo, sino sólo el Padre, ni al Padre le conoce nadie, sino sólo el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
El yugo liviano de Cristo
28 «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. 29 Tomad sobre vosotros mi yugo, y por la experiencia aprended de mí, que soy condescendiente y de espíritu humilde. Sí, vuestras alma hallarán descanso. 30 Porque mi yugo es suave, y mi carga ligera.»
12. No observancia absoluta y escolástica del sábado. (Mc. 2, 23-28; Lc. 6, 1-5)
1. En aquel tiempo cruzaba Jesús un sábado por los sembrados. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. 2. Al verlo los fariseos, le dijeron: «He aquí, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.» 3. Y él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban? 4. ¿Cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, los cuales no les estaba permitido comer a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? 5. ¿O no habéis leído en la Ley, que en día de sábado los sacerdotes en el Templo incumplen la festividad del sábado, y sin embargo no incurren en culpa? 6. Pues yo os aseguro, que hay aquí algo superior que el templo. 7. Y si hubieseis entendido lo que significa, Misericordia quiero y que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa. 8. Porque el Hijo del hombre es señor también del sábado.»
Curación en Sábado (Mc. 3, 1-6; Lc. 6, 6-11)
9. Y tras irse de allí, fue a la sinagoga de ellos. 10. Y he aquí que había allí un hombre que tenía una mano seca. Y para acusarle, le hicieron la siguiente pregunta: "¿Está permitido en sábado realizar alguien curaciones? 11. Y él les dijo: «¿A quién de vosotros pudiera acontecerle, que teniendo una oveja, cayese ésta en un hoyo en sábado, y no la agarrase y la sacase? 12. Pues, ¡cuán superior es un hombre que una oveja! Por lo tanto, está per hacer bien en sábado.» 13. Entonces dice al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió, y quedó restablecida, sana como la otra. 14. Entonces los fariseos fueron e hicieron asamblea contra él, para matarle. 15. Pero Jesús entendió (su plan) y se retiró de allí.
Profecía sobre la humildad y la compasión del Mesías
Y le seguía mucha gente, y les curaba a todos (los que estaban enfermos)16. Y les encargaba rigurosamente que no lo divulgasen. 17. Y así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: 18. He aquí mi siervo, a quien escogí, mi Hijo amado, sobre quien he hecho mi elección. Pondré mi Espíritu sobre él, y proclamará misericordia a las naciones. 19. No disputará ni gritará, ni oirá nadie en lοs caminos su voz. 20. La caña agrietada no la quebrará, ni lámpara que parpadee apagará, sino que hará prevalecer la misericordia. 21. Y en su nombre pondrán las naciones su esperanza.
Cómo Jesús expulsa los demonios
22. Entonces le fue presentado un endemoniado ciego y mudo, y le sanó, de modo que el ciego y mudo hablaba y veía. 23. Y toda la gente, sorprendida, decía: «¿Tal vez es éste el Mesías, el Hijo de David?» 24. Mas los fariseos, al oírlo, dijeron: «Este no expulsa los demonios más que por el poder Beelzebul, príncipe de los demonios.» 25. Y Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino que haya sido dividido en partes combatientes entre ellas, es destruído. Igualmente toda ciudad o familia dividida en partes combatientes entre ellas, no es posible que permanezca (sino que es destruida) contra sí misma no podrá subsistir. 26. Y si Satanás expulsa a Satanás, queda dividido en partes combatientes entre ellas. Y entonces, ¿cómo va a subsistir su reino? (habría sido destruido) 27. Y si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. 28. Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios con el poder del Espíritu de Dios, es que ha llegado a vosotros el reino de Dios. 29. «O, ¿cómo puede uno entrar en la casa del fuerte y saquear sus existencias, si no ata primero al fuerte? Sólo entonces podrá saquear su casa. 30. El que no está conmigo, está contra mí. Y el que no recoge conmigo, desparrama».
La blasfemia contra el Espíritu Santo (Mc. 3, 28-30; Lc. 12, 10)
31. «Por eso os digo, todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la irreverencia contra el Espíritu no será perdonada a los hombres. 32. Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre (porque se haya escandalizado por su humilde humana apariencia y por eso desconfía), se le perdonará (si se arrepiente, desdeluego); pero al que hable contra el Espíritu Santo, nunca le será perdonado (porque "blasfemia", es decir insulto, desprecio, contra el Espíritu Santo, es esto: no ver alguien muy claramente la manifestación del Espíritu Santo, de la Divinidad, mediante milagro, como es la expulsión de demonios, y sin embargo no cree, sino que distorsiona el significado del milagro. Esto significa depravación y perversión de la conciencia, y falta de arrepentimiento, por eso nunca es perdonado)».
El arbol se conoce por el fruto...
33. «Suponed un árbol bueno, y su fruto será bueno; suponed un árbol malo, y su fruto será malo; porque por el fruto se conoce el árbol (si es bueno o malo) 34. Hijos nacidos de víboras, ¿cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque lo que la boca habla viene del contenido del alma, de lo que rebosa. 35. El hombre bueno, de su buen almacenamiento saca cosas buenas y el hombre malo, de su mal almacenamiento reserva saca cosas malas. 36. Os digo que de toda palabra calumniosa, que digan los hombres, darán cuenta de ello en el día del Juicio. 37. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado.»
La señal de Jonás (Mt. 16, 1-4; Mc. 8, 11-12; Lc. 11, 29-32)
38. Entonces algunos de los escribas y fariseos tomaron la palabra y dijeron: «Maestro, queremos de ti una señal (milagro).» 39. Mas él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera con insistencia pide señal, pero señal no se le será dada, sino la señal de Jonás el profeta. 40. Es decir como Jonás el profeta estuvo en el vientre del cetáceo (gran pez) tres días*, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días*.
* La palabra "día" aquí en la traducción utilizamos no la en antítesis de la noche, sino con el amplio sentido del día-noche como una unidad única e indivisible
Los gentiles* condenarán a los judíos infieles
* Traducido del gr. "εθνικοί", [eznilkí], "los de las naciones": idólatras, paganos, gentiles. En muchas ocasiones también traducido como "griegos"
41. Los hombres de Nineví serán resucitados en el Juicio junto con esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron* por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.
* Traducido del gr. "μετανόησαν", [metanóisan]: lit. "cambiaron su mentalidad": se arrepintieron y se convirtieron
42. La reina del Sur será resucitada en el Juicio junto con esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo superior que Salomón».
Reaparición del estado de endemoniamiento en una forma peor (Lc. 11, 24-26)
43. «Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos en busca de reposo, pero no lo encuentra. 44. Entonces dice: "Regresaré a mi casa, de donde salí." Y al llegar la encuentra tranquila, barrida y ordenada (lista para recibir visitas) 45. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus, peores que él; y entran y habitan allí, y así el estado final de aquel hombre viene a ser peor que la primera. Así le sucederá también a esta generación malvada.»
El parentresco espiritual, superior al carnal (Mc. 3, 31-35, Lc. 8, 19-20)
46. Cuando todavía estaba hablando a la multitud, su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. 47. Y alguien le dijo: «Ahí fuera están tu madre y tus hermanos e intentan verte.» 48. Pero él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» 49. Y, mostrando con su mano a sus discípulos, le dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. 50. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»
13. La parábola de la siembra (Mc. 4, 1-9; Lc. 8, 4-8)
1. Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar 2. Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. 3. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar. 4. Y al sembrar, unas semillas cayeron en el camino pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener profundidad de tierra, 6. pero, en cuanto salió el sol, recibieron sus rayos ardientes y, por no tener raíz (raíz profunda), se secaron. 7. Otras semillas cayeron en partes donde había semillas de abrojos, y crecieron los abrojos y las ahogaron completamente. 8. Y otras semillas cayeron en tierra buena y dieron fruto, una semilla cien, otra sesenta, otra treinta. 9. El que tenga oídos, que oiga.»
¿Por qué Jesús habla en parábolas?
10. Entonces se le acercaron los discípulos y le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» 11. El les respondió: «Porque a vosotros os ha sido dado (el honor) el conocer los misterios del reino de los Cielos, pero a ellos no. 12. A quien tiene, le será dado, y le sobrará. Al contrario, al que no tiene, aun (lo poco) lo que tiene le será quitado. 13. Por eso les hablo en parábolas, de modo que, aunque ven, no vean, y aunque oyen, no oigan, ni entiendan, con el resultado de no regresar. 14. Y entonces se cumplirá en ellos la profecía de Isaías, que dice: Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. 15. Porque se ha oscurecido el corazón de este pueblo, se han ensordecido, y han cerrado sus ojos, no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y regresen, y les perdone».
Dichosos ojos y oídos
16. «¡Pero vuestros ojos son dichosos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! 17. Porque ciertamente os digo, que muchos profetas y piadosos desearon ver esto que veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.
Interpretación de la parábola del sembrador (Mc. 4, 13-20. Lc. 8, 11-15)
18. «Vosotros, pues aprended el significado de la parábola del sembrador. 19 A vada uno que oye la palabra del reino y no entiende, viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado en el camino. 20. La semilla que fue sembrada en suelo pedregoso, se al que oye la palabra, y enseguida la recibe con alegría; 21. pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es momentáneo, y cuando se presenta tribulación o persecución por causa de la palabra, cede enseguida. 22. Pero la semilla que fue sembrada entre los abrojos, hace referencia al que oye la palabra y entiende, y éste desdeluego pero los (exagerados) cuidados por esta vida el mundo y el disfrute de las riquezas ahogan la palabra, y así queda sin fruto. 23. Pero la semilla que fue sembrada en tierra buena, se refiere al que oye la palabra y comprende, y éste sí que da fruto y el uno produce otros cien, el otro sesenta, y otro treinta.»
La parábola de la cizaña
24. Otra parábola les enseñó, diciendo: «El reino de los cielos se ha vuelto como un hombre, que sembró buena semilla en su campo. 25. Pero cuando la gente dormía, vino su enemigo y sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. 26. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, entonces (del fruto) apareció también la cizaña. 27. Los siervos del amo se acercaron a decirle: "Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?" 28. El les contestó: "Un hombre enemigo ha hecho esto." Le dicen entonces los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?" 29. Y les dice él : "No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. 30. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, y el trigo recogedlo en mi almacén."»
La parábola del grano de mostaza (Mc. 4,30. Lc. 13, 18-19)
31. Otra parábola les enseñó, diciendo: «El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo sembró en su campo. 32. Esta es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece sobrepasa a todas las hortalizas y se convierte en un árbol completo, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.»
La parábola de la levadura ( Lc. 13, 20-21)
33. Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos es semejante a la levadura, que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina (cantidad grande), y fermentó (es decir recibió el efecto de la levadura).»
Profecía sobre el uso de parábolas por el Mesías
34. Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, 35. cumpliéndose así lo dicho por el profeta: Hablaré en parábolas, mi boca, diré verdades ocultas desde el principio del mundo.
Interpretación de la parábola de la cizaña
36. Entonces dejó a la multitud y se fue a su casa (la casa donde moraba, no propiedad privada, obviamente). Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo.» 37. El respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre. 38. Y el campo es el mundo; la buena semilla son los hombres del reino (de Dios). La cizaña son los hijos del mal. 39. El enemigo que la sembró es el Diablo. La siega es el fin del mundo. Y los segadores son los ángeles. 40. De la misma manera que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. 41. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su reino a todos los alborotadores y a los infractores de la ley, 42. y los arrojarán en el horno de fuego (en el Infierno). Allí llorarán y rechinarán de dientes. 43. Entonces los piadosos brillarán como el sol en el reino (celestial) de su padre. El que tenga oídos para oír, que oiga.
La parábola del tesoro escondido
44. «También el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo que, al encontrarlo un hombre, volvió a esconderlo. Y debido a su alegría va y vende todo lo que tiene, y compra el campo aquel.»
La parábola de la perla preciosa
45. «También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader, que anda buscando perlas preciosas, 46. y que, al encontrar una perla preciosa, fue, vendió todo lo que tenía, y la compró.
La parábola de la red
47. «También es semejante el reino de los cielos a una red, que se echó en el mar y recogió peces de todas clases. 48. Y cuando se llenó, la sacaron a la orilla, y se sentaron y recogieron los peces buenos en cestos, y los inservibles y dañinos los tiraron. 49. Así sucederá en el fin del mundo. Saldrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos, 50. y los echarán en el horno de fuego (el Infierno). Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
El conocedor de la ley mosaica y de la enseñanza cristiana
52 Entonces les dijo: "¿Por eso todo escriba (maestro de la ley mosaica), que ha sido instruido acerca del reino de los cielos (el reino mesiánico), es semejante al hombre dueño de una casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.»
Jesús es despreciado en su tierra
53. Y cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí. 54. Y fue a su tierra, y les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que se sorprendían, y decían: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? 55. ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56. Y sus hermanas, ¿no están todas aquí con nosotros y son conocidas? Entonces, ¿de dónde le viene a éste todo estas manifestaciones milagrosas?» 57. Y se escandalizaban y dudaban de él. Mas Jesús les dijo: « No hay profeta sin prestigio, sino sólo en su patria y en su casa.» 58. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.
14 El coraje y la decapitación de Juan el Bautista (Mc. 6, 14-29. Lc. 9, 7-9)
1. En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús 2. y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista. Él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.» 3. Herodes, como se conoce, había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. 4. Porque Juan le decía: «No te está permitido vivir con ella.» 5. Y aunque quería matarle, temía a la gente, porque era considerado como un profeta. 6. Mas celebrando el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en evento festivo, gustando a Herodes. 7. Por eso éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. 8. Y ella, por consejo de su madre, dice: «dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». 9. Entristecióse el rey, pero a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese (la cabeza de Juan). 10. Y envió a decapitar a Juan en la cárcel. 11. Y su cabeza fue llevada en una bandeja, y fue entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. 12. Llegando después sus discípulos, recogieron el cuerpo y lo sepultaron. Después fuerona informar de lo acontecido a Jesús.
Jesús se compadece del pueblo y cura a los enfermos
13. Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, a un lugar solitario, él solo. Pero cuando lo oyeron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades. 14. Y salió Jesús y vio a mucha gente, y sintió compasión de ellos, y curó a sus enfermos.
Jesús se compadece del pueblo y cura a los enfermos (Mc. 6, 30-44. Lc. 9, 10-17. Jn. 6, 1-14)
15. Cuando se acercaba la noche, se le acercaron los discíplulos diciendo: «El lugar está desierto, y la hora es ya pasada. Da la orden a la gente de que se vayan, y se dirijan a los pueblos para comprar comida.» 16. Mas Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan. Dadles vosotros de comer.» 17. Pero responden ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.» 18. El dijo: «Traédmelos aquí.» 19. Y tras ordenar a la gente tumbarse sobre la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo y bendijo, y partió y dió a los discípulos los panes, y los discípulos a la gente. 20. Y comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. 21. Y los que comieron eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.
Jesús camina sobre el mar (Mc. 6, 45-52, Jn. 6, 16-21)
22. Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. 23. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Υ al atardecer estaba solo allí. 24. La barca se hallaba ya en medio del mar y era zarandeado por las olas, pues el viento era contrario. 25. Y a la cuarta vigilia de la noche (horas 3-6) fue hacia ellos Jesús, caminando sobre el mar. 26. Y cuando le vieron los discípulos caminar sobre el mar, se turbaron pensando que era un fantasma, y de miedo se pusieron a vocear. 27. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Tened coraje! Soy yo. No temáis.»
28 Entonces Pedro le respondió y dijo: «Señor, si eres tú, ordéname que vaya hacia tí (caminando) sobre el agua». 29 Y él dijo: "ven". Y entonces Pedro bajó del barco y caminó sobre las aguas, para ir hacia Jesús. 30 Pero viendo el fuerte viento temió, y comenzando a hundirse voceó fuertemente y dijo: «¡Señor, sálvame!». 31 Y en seguida Jesús extendió la mano, le enganchó y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has temido?». 32 Y cuando entraron en la barca, se calmó el viento. 33 Y los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios».
15 Tradiciones de los hombres a costa de los mandamientos de Dios (Mc. 7, 1-13)
15 Entonces se acercaron a Jesús los escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los más antiguos? Porque no se lavan las manos cuando comen. 3 Él respondió y les dijo a ellos: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 4 Porque Dios ordenó diciendo: Honra al padre y a la madre, y: El que difame al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 5 Pero vosotros decís: «Si alguien dice a su padre o a su madre, "esto que ibas a recibir como ayuda de mi parte, lo dedico a Dios", entonces se libera de la obligación de honrar (con el ofrecimiento de su ayuda) a su padre o a si madre. 6 Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. 7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 8 Este pueblo de boca se acerca a mí y de labios me honra, mientras que su corazón dista mucho de mí. 9 Sí, falsamente me respetan, pues sigen enseñanzas, que son mandamientos de hombres.
16. Los judíos provocan a Jesús para que muestre una señal
(Mt. 12, 38-42; Mc. 8, 11-13; Lc. 12, 54-56)
1 Vinieron los fariseos y los saduceos, y provocándole le pidieron que les mostrase señal (milagro) del cielo. 2 Y él respondió y les dijo: «Cuando anochece, decís: "Buen tiempo mañana, porque se enrojece el cielo". 3 Y por la mañana (decís): "Hoy hará mal tiempo, porque se enrojece el cielo y está nublado". ¡Hipócritas! Sabéis interpretar el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos (que indican que el Mesías ha venido) no podéis! 4 La generación mala y adúltera (que no es fiel al Novio celestial) insistentemente demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás el profeta». Y dejándolos, se fue.
5 Y cuando los discípulos fueron a la parte de enfrente del lago, se olvidaron de traer (con ellos) pan. 6 Entonces Jesús les dijo: «Abrid vuestros ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos». 7 Pero ellos hablaban entre ellos y decían: «No trajimos pan». 8 Y percibiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué decís entre vosotros, hombres de poca fe, que no habéis traído pan? 9 ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes con los que comieron cinco mil hombres, y cuántas cestas recogísteis con lo que sobraba? 10 ¿Ni de los siete panes, con los que comieron cuatro mil hombres, y cuántas canastas recogisteis? 11 ¿Cómo no entendéis, que no me refería al pan, cuando os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? 12 Entonces entendieron, que no se refería a que se guardasen de la levadura del pan, sino de la enseñanza de los fariseos y de los saduceos.
21 Desde entonces comenzó Jesús a decir de modo seguro a sus discípulos, que iba a ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. 22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: «¡No permitas que eso suceda, Señor! Que no te acontezca eso.» 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Vete de delante de mí, objeción! Eres mi obstáculo, porque no consideras lo que agrada a Dios, sino lo que agrada a los hombres.»
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto. 2 Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. 3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, y hablaban con él. 4 Entonces Pedro dijo a Jesús: «Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia 1 (y he establecido Mesías, Cristo); a él obedeced. 6 Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. 7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: «Levantaos, y no temáis». 8 Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo. 9 Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: «No digáis a nadie lο que habéis visto, hasta que el Hijo del Hombre sea resucitado de los muertos.
14 Cuando llegaron a la multitud de la gente, vino a él un hombre, que se arrodilló delante de él, y dijo: 15 «Señor, ten misericordia (compadécete y salva) de mi hijo, que es lunático, y padece terriblemente. Y muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. 16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. 17 Y Jesús dijo entonces: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo aqui. 18 Y volviéndose Jesús hacia él dio la orden severa y salió de él el demonio, y el muchacho fue sanado desde aquel momento. 19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: «¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?» 20 Jesús les dijo: «Por vuestra incredulidad. Porque de cierto os digo, si tenéis fe (cálida y fuerte) como un grano de mostaza, diréis a este monte: «Desplázate de aquí a allí», y se desplazará; y nada será para vosotros. 21 Pero este género de demonios no sale sino con oración y ayuno»
10 «Mirad que no menospreciéis a ninguno de estos pequeños. Porque os aseguro, que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre celestial».
23 «Por eso el reino de los cielos se ha hecho semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le trsajeron a uno que le debía diez mil talentos (cantidad astronómica). 25 Y como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para saldar la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: "Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo". 27 El señor de aquel siervo, sintió entonces misericordia, le dejó libre y le perdonó la deuda. 28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios (cantidad pequeña en comparación). Y le enganchó asiendo y le ahogaba, diciendo: "Págame lo que me debes". 29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo". 30 Mas él no quiso, sino fue y le arrojó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. 31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se indignaron en gran manera, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: "Siervo malo, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también apesadumbrarte y tener misericordia de tu consiervo, como yo me apesadumbré y tuve misericordia de ti? 34 Entonces su señor se enojó y le entregó a los verdugos, hasta que le pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis cada uno a vuestro hermano de todo corazón sus ofensas».
23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «De cierto os digo, que difícilmente un rico entrará en el reino de los cielos. 24 Voy más adelante, y os digo. Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.» 25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera y decían: «¿Entonces quién podrá ser salvo?» 26 Y Jesús les miró expresivamente y les dijo: «Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible».
1 «Porque el reino de los cielos es semejante a un propietario, que nada más amanecer salió a contratar con salario obreros para su viña. 2 Y habiendo convenido con los obreros en pagarles un denario al día, los envió a su viña. 3 Y cuando salió alrededor de las nueve de la mañana, vio a otros que estaban en la plaza desocupados. 4 Y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y lo que sea justo, os daré". Y ellos fueron. 5 Salió otra vez cerca de las horas doce y a las tres del mediodía, e hizo lo mismo. 6 Y saliendo cerca de las cinco de la tarde, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: "¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?" 7 Le dijeron: "Porque nadie nos ha contratado para trabajar". Él les dijo: "Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo". 8 Cuando llegó la noche, el propietario de la viña dijo a su mayordomo: "Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los últimos hasta los primeros". 9 Y al venir los que habían recibido trabajo alrededor de las cinco de la tarde, recibieron cada uno un denario. 10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. 11 Y al recibirlo, hablaron al propietario, 12 diciendo: "Estos últimos han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día". 13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: "Amigo, no te soy injusto; ¿no conviniste conmigo en un denario? 14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. 15 ¿O no tengo derecho a hacer lo que quiero con lo mío, porque tengas tú envidia, porque yo soy bueno?" 16 Así, los primeros serán últimos, y los últimos, primeros. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos».
1 Y cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, cerca del monte de los Olivos, entonces Jesús envió dos discípulos, 2 diciéndoles: «Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y encontraréis directamente una asna atada y un borrico con ella. Desatadla, y traédmelos.
12 Y entró Jesús en el recinto del templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en este lugar, y volcó las mesas de los cambistas, y los asientos de los que vendían palomas. 13 Y les dijo: «Escrito está: Mi casa será casa de oración será llamada; pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones». 14 Y vinieron a él en el templo cojos y ciegos, y los sanaba. 15 Pero los principales sacerdotes y los escribas vieron los milagros que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: «¡Gloria al Hijo de David! se indignaron, 16 y le dijeron: «¿Oyes lo que estos dicen?» Y Jesús les dijo: «¡Sí! ¿Nunca leísteis, "De la boca de los niños, que son infantes y que maman, has obtenido, Dios, una alabanza perfecta"? 17 Y dejándolos salió fuera de la ciudad, a Betania, y pasó allí la noche.
(Mr. 11.27-33; Lc. 20.1-8)
23 Y cuando vino al recinto del templo, se acercaron a él, mientras enseñaba, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, y le dijeron: «¿Con qué autoridad haces estas cosaσ, y quién te dio esta autoridad?» 24 Respondiendo Jesús, les dijo: «Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era, de Dios, o de los hombres?» Ellos entonces deliberaban entre sí, diciendo: «Si decimos, de Dios, nos dirá: «¿Por qué, pues, no le creísteis?» 26 Y si decimos, «de los hombres», tememos al pueblo. Porque todos consideran a Juan como profeta. 27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: «No sabemos». Y él también les dijo: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas».
Parábola de los dos hijos
28 «Pero ¿qué pensáis (sobre esto que os voy a preguntar)? Un hombre tenía dos hijos, y yendo al primero le dijo: "Hijo mío, ve hoy a trabajar en mi viña". 29 Respondiendo él, dijo: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. 30 También (el padre) fue al segundo y le dijo lo mismo. Y respondiendo él, dijo: "Sí, señor", pero no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?» Dijeron ellos: «El primero». Jesús les dijo: «De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. 32 Porque vino a vosotros Juan recorriendo camino de santidad, y no le creísteis, mientras que los publicanos y las rameras le creyeron en él. Y vosotros, aunque habéis visto (el ejemplo de los publicanos y de las rameras), tampoco os arrepentisteis después para creerle.
La parábola de los labradores malvados de la viña
(Mr. 12.1-12; Lc. 20.9-19)
33 «Oíd otra parábola: Hubo un hombre, cabeza de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue a otro lugar. 34 Y cuando se acercó el tiempo de la cosecha, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen su parte de los frutos. 35 Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos lo mismo. 37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: "Tendrán respeto a mi hijo". 38 Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: "Este es el heredero; venid, matémosle, y quedémonos con su heredad. 39 Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el propietario de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?» 41 Le dijeron: «Como malos que eran, de mala manera acabará con ellos, y arrendará su viña a otros labradores, que le den los debidos frutos a su tiempo». 42 Jesús les dijo: «¿Nunca leísteis en las Escrituras, "La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, es cosa maravillosa a nuestros ojos»? 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente, que produzca los frutos de él. 44 Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado. Υ sobre quien ella cayere (esta piedra), le hará polvo». 45 Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que las dijo por ellos. 46 Pero aunque querían atraparle, temían al pueblo, porque le consideraban profeta.
22 La parábola de las bodas del hijo del rey
(Lc. 14, 15-24)
Y Jesús tomó la palabra y les habló de nuevo con parábolas, diciendo: 2 «El reino de los cielos se ha vuelto semejante a un rey, que hizo fiesta de bodas a su hijo. 3 Y envió a sus siervos, para avisar a los convidados de que viniesen a las bodas, mas estos no quisieron venir. 4 Volvió a enviar otros siervos, diciendo: "Decid a los convidados: He aquí, he preparado el banquete, se ha hecho la matanza de mis toros y de mis animales engordados, y todo está dispuesto. Venid a las bodas". 5 Mas ellos, indiferentes, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios. 6 Y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. 7 Y cuando fue informado aquel el rey, se enojó, y enviando su ejército, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad. 8 Entonces dijo a sus siervos: "Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. 9 Id, pues, a lo largo de los caminos, y a cuantos halléis, invitadles a las bodas" . 10 Entonces los siervos aquellos salieron a los caminos, juntaron a todos los que hallaron, tanto a afortunados como a desafortunados. Y se llenó la sala de bodas de convidados. 11 Y cuando entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda, 12 le dijo: "Amigo, ¿cómo entraste aquí sin tener vestido de boda?" Mas él enmudeció. 13 Entonces el rey dijo a los que servían (en la boda): "Atadle de pies y manos, levantadle y echadle fuera a la más profunda oscuridad". Allí llorará y apretará sus dientes (del dolor). 14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
(Mr. 12,13-17; Lc. 20,20-26)
23 Aquel día vinieron a él los saduceos, quienes afirman que no hay resurrección, y le preguntaron, 24 diciendo: «Maestro, Moisés dijo: Si alguno muere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano. 25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos. Y el primero, tras casarse, murió; y debido a que no tuvo hijos, dejó su mujer a su hermano. 26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. 27 Y después de todos murió también la mujer. 28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?» 29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: «Erráis, porque no conocéis las Escrituras ni el poder de Dios. 30 En la resurrección desdeluego ni los hombres acuden a bodas, ni las mujeres se dan en casamiento, sino que son como los ángeles de Dios en el cielo. 31 Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32 "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?" Dios no es Dios de muertos (aniquilado, inexistente), sino de vivos (existente y de seres conscientes). 33 Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina.
34 Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. 35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó probándole a él, diciendo: 36 «Maestro, ¿cuál es el mayor mandamiento en la ley?» 37 Jesús le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y el mayor mandamiento. 39 Y el segundo, semejante a este, es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 En estos dos mandamientos está basada toda la ley y los profetas (la enseñanza de los profetas).
El Mesías descendiente, pero también Señor de David
41 Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, 42 diciendo: «¿Qué pensáis del Mesías? ¿De quién es descendiente?» Le dicen: «De David». 43 Él les dice: ¿Pues cómo David con la inspiración del Espíritu le llama Señor, cuando dice, 44 "Dijo el Señor a mi Señor, siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?" 45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su descendiente? 46 Y nadie le podía responder palabra; ni se atrevió ninguno desde aquel día a preguntarle más.
Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: 2 «Sobre la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. 3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo, pero no hagáis conforme a sus obras. Porque dicen y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las cargan sobre los hombros de los hombres, pero ellos ni con su dedo quieren moverlas.
Daño de los escribas y de los fariseos
13 « Mas ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. 14 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres. Vosotros desde luego no entráis, pero tampoco dejáis entrar a los que quieren entrar. 15 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis hijo del infierno, dos veces peor que vosotros.
16 Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: "Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. 17 ¡Insensatos y ciegos! ¿qué es claramente superior, el oro, o el templo que santifica al oro? 18 También decís: "Si alguno jura por el altar, esto no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor (del cumplimiento de su juramento). 19 ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? 20 Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él. 21 Y el que jura por el templo, jura por él, pero también por el (por Dios) que lo habita; 22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel (por Dios) que está sentado en él.
23 Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, porque dais (al templo) la décima parte de la menta y el eneldo y el comino, pero dejáis lo más importante de la ley, la compasión, la misericordia y la caridad. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. 24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito (del vino), pero tragáis el camello!*
25 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque limpiáis el vaso y el plato como recipiente, exteriormente, pero interiormente, como contenido, están llenos de robo y de maldad (lo interior del vaso y del plato significa el alma de los hipócritas, que estaban llenos de disposición al robo y de maldad en general) 26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero el vaso y el plato interiormente, como contenido, para que también lo de fuera, como recipiente, sea limpio.
37 «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, pero no quisisteis! 38 He aquí, para vuestro pesar, vuestra nación os es dejada desierta (desprotegida). 39 Y os aseguro, que no me veréis (bajo mi cuidado) desde ahora, hasta que (os arrepintáis y) digáis, Bendito el que viene de parte del Señor».
24 «Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2 Y Jesús les dijo: "¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, sino que será derribado que no sea derribado».
3 Y estando él sentado en el Μonte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: «Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: «Atended que nadie os engañe. 5 Porque muchos vendrán reclamando mi condición (como Mesías) y diciendo: Yo soy el Cristo (el Mesías), y muchos serán engañados. 6 Y oiréis de guerras y noticias de guerras. Mirad que no os turbéis, porque todo esto sucederá. Pero aún no es el fin. 7 Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y vendrán hambres y epidemias, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores y sufrimientos.
9 Entonces os entregarán para ser torturados, y os matarán, y seréis odiados por todas las gentes por mi causa. 10 Entonces muchos serán conmovidos y alejados de la fe, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se odiarán. 11 Y aparecerán muchos falsos profetas (falsos maestros), y engañarán a muchos; 12 Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que aguante hasta el fin, este será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino (de Dios) en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin».
15 «Por tanto, cuando veáis el repugnante y odioso fenómeno, que causa desolación, de que habló el profeta Daniel, estando en lugar santo -el que lee, que entienda-, 16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17 El que esté en la azotea, no descienda para coger las cosas de su casa; 18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su ropa. 19 Mas ¡ay de las mujeres que estén embarazadas y que amamanten en aquellos días! 20 Por eso orad, para que no suceda la prueba* que os obligará a huir, en invierno o en Sábado. 21 Porque habrá entonces gran tribulación, la cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22 Y si aquellos días no fuesen acortados, ningún hombre se salvaría. Mas por causa de los escogidos, aquellos días serán reducidos.
32 «De la higuera aprended la parábola. Cuando ya su rama está tierna y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas (señales), conoced que está cerca (el final), a las puertas. 34 De cierto os digo, que no pasará esta generación (la generación humana) hasta que todo esto acontezca (todo lo que he predicho). 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (se cumplirán irremediablemente).
36 «Pero de aquel día y momento (concreta y exactamente) nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre. 37 Mas como eran los días de Noé, así será también la venida del Hijo del hombre. 38 Es decir tal como en los días aquellos, antes del diluvio, estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. 40 Entonces de dos hombres que estarán en el campo, el uno será tomado (para el Paraíso), y el otro será abandonado (para el Infierno). 41 De dos mujeres que estarán moliendo en un molino, la una será tomada (para el Paraíso), y la otra será abandonada (para el Infierno).
45 «¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor como supervisor de sus otros siervos, para que les dé el alimento a su tiempo? 46 Afortunado el siervo aquel, al cual, cuando su señor venga, le halle realizando su orden. 47 De cierto os digo, que le hará responsable sobre todos sus bienes».
14 «El reino de los cielos es también semejante a lo siguiente. Un hombre que, en vistas a marcharse al extranjero, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15 Y a uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad. Y se fue directamente al extranjero. 16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: "Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos". 21 Y su señor le dijo: "¡Bien, siervo bueno y perseverante!; sobre poco has sido trabajador, mucho te será confiado. Entra en el gozo de tu señor". 22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: "Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos". 23 Su señor le dijo: "Bien, buen siervo y perseverante; sobre poco has sido perseverante, sobre mucho será confiado"; entra en el gozo de tu señor." 24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: "Señor, te conocía que eres hombre avaro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste semilla. 25 Por eso temí, y fui y escondí tu talento en la tierra (para que no se perdiese). Aquí tienes lo que es tuyo". 26 Respondiendo su señor, le dijo: "¡Siervo malo y negligente!, Sabías, que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí semilla. 27 Por tanto debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con intereses. 28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29 Porque al que tiene, le será dado más, para que también tenga de sobra, mientras que al que no tiene, aun lo (poco) que tiene le será quitado. 30 Y al siervo indigno echadle en las tinieblas de afuera; allí llorará y el apretará sus dientes (del dolor)"».
(Mr. 14.1-2; Lc. 22.1-2; Jn. 11.45-53)
(Mr. 14.3-9; Jn. 12.1-8)
14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, 15 y les dijo: «¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?» Y ellos le pagaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y habiendo hecho oración de agradecimiento, lo partió, y lo repartió a sus discípulos, y dijo: "Tomad, comed; este es mi cuerpo". 27 Después tomó la copa, y habiendo hecho oración de agradecimiento, les dio a ellos, diciendo: "Bebed de ella todos; 28 porque esta es mi sangre, que confirma el nuevo pacto, que es derramada por los muchos, para que sean perdonados sus pecados. 29 Y os aseguro, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día (el día eterno), en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre».