6 Me pregunto, cómo tan rápido os habéis pasado de Cristo, que os llamó por compasión. 7 No existe otro evangelio en realidad, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, ¡sea anatema! 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, ¡sea anatematizado! 10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía buscase agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.
2 Los demás apóstoles, em absoluta concordancia con el evangelio de Pablo
1 Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito. 2 Y les presenté el evangelio que predico entre los gentiles, y especialmente a los de mayor rango, para que mi trabajo y esfuerzo no fueran en vano. 3 Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse. 4 Υ esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, 5 a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros. 6 Pero de los que se consideran de mayor rango, no me interesa en absoluto qué eran antes. Dios no hace acepción de personas. De todos modos, los de mayor rango nada nuevo me comunicaron (es decir en la predicación). 7 Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio a los incircuncidados (a los gentiles), como a Pedro a los circuncidados (judíos) 8 —el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles—, 9 y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas (Pedro) y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a los circuncidados (gentiles). 10 Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres (de los cristianos de Judea), lo cual procuré hacer con diligencia.
Pablo reprende en persona a Pedro en Antioquía
11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles (que se hubieron convertido en cristianos). Pero después que vinieron, se retraían y se apartaban, porque temían a los cristianos que procedían de la circuncisión (de los judíos). 13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: «Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos?»
Justificación por la fe en Cristo, no por las obras de la ley
15 Nosotros (que somos pecadores, pero) judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles. 16 Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesús Cristo, nosotros también (aunque somos judíos y poseedores de la ley, hemos dejado la ley y) hemos creído en Jesús Cristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado (ya que nadie cumple perfectamente la ley). 17 Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores (permanecimos injustificados debido al abandono de la ley y así de nuevo) hemos sido hallados pecadores (como los que no buscaron ser justificados por Cristo), ¿es por eso Cristo (que nos llevó a abandonar la ley) ministro de pecado? ¡En ninguna manera!
18 Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, me presento ante mí mismo como transgresor (Es decir si vuelvo sobre las formalidades de la ley, las cuales abandoné, me presento a mí mismo como transgresor, porque las abandoné). 19 Pero yo (en realidad no soy transgresor, porque no estoy ya obligado a cumplir la ley, ya que) por la ley (es decir por transgresión de la ley), soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. He muerto en la cruz juntamente con Cristo. 20 Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Y esta vida corporal, que ahora vivo, la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21 No niego la gracia de Dios. Pero si la justificación se consigue por la ley, entonces en vano murió Cristo (cosa inaceptable).
3 Por la fe la justificación y la concesión del Espíritu.
1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente como crucificado? 2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por la obediencia a la Fe (el Cristianismo)? 3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? 4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? (Los padecimientos, cuando contribuyen a la salvación, son superados por la salvación y no se consideran daño. Pero cuando son sin beneficio, es decir que no contribuyen a la salvación, entonces son dañinos). 5 Aquel, pues, que ricamente os suministra el Espíritu (la Gracia del Espíritu), y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace porque habéis hecho las obras de la ley, o porque habéis obedecido a la Fe?
6 Así como Abraham creyó a Dios, y su fe le fue contada como su justificación, 7 sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. 8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar (salvar) por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones (debido a tu fe y a la procedencia del Mesías de ti). 9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.
10 Al contrario, todos los que dependen de las obras de la ley, están bajo maldición. Porque la Escritura dice: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá (será justificado, heredando la vida eterna). 12 Pero la ley (como ley) no dice por la fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas (todo sin excepción y exactamente como dice la ley) ganará la vida con ellas (será salvado).
15 Hermanos, hago referencia a un ejemplo humano: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. 16 Ahora bien, a Abraham y a su simiente fueron hechas las promesas (que es pacto de Dios). No dice: Y a tu simiente, como cuando se trata de uno: este uno es Cristo. 17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. 18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa (es decir será dada gratuitamente); pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.
21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? ¡En ninguna manera! Porque si hubiese sido dada una ley que pudiera transmitir (espiritual y eterna) vida, como la justificación (la salvación) provendría de la ley. 22 Mas la Escritura incluyó a todos bajo pecado, para que la salvación que Dios prometió, fuese dada por la fe en Jesús Cristo a los que creyesen.
23 Pero antes que viniese la Fe (el Cristianismo), estábamos encarcelados y nos protegía la ley, que iba a ser revelada. 24 De manera que la ley ha sido nuestra maestra, que nos preparó para Cristo, a fin de que fuésemos justificados (salvados) por la fe. 25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo nuestra maestra la ley.
4 Cristo nos hizo libres e hijos de Dios
1 Pero también digo: Entre tanto que el heredero es menor de edad, en nada difiere del esclavo, aunque sea señor de todos los bienes, 2 sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. 3 Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. 4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo (que Dios determinó) 1, Dios envió a su Hijo, y vino de mujer (se encarnó, se hizo hombre) y nacido bajo la ley (se sometió a la ley), 5 para que redimiese a los que estaban sometidos bajo la ley, a fin de que recibiésemos de nuevo la adopción de hijos. 6 Y por cuanto sois hijos (de Dios), Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba! 2, ¡Padre! 7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo (de Dios). Y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.
1 O, "cuando vino el tiempo adecuado".
2 «Abba» es arameo y significa «Padre»
12 Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros (fanático de la ley, pero he cambiado). Ningún agravio me habéis hecho (como para querer vuestro mal). 13 Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo (permanecí con vosotros y) os anuncié el evangelio al principio. 14 Y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús. 15 ¿A quién dísteis entonces bienaventuranza? ¿No me dísteis bienaventuranza a mí? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos. 16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?
21 Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído lo que dice la ley? 22 Porque está escrito (en la ley) que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava (Agar), el otro de la libre (Sara). 23 Pero el de la esclava nació según las leyes naturales; mas el de la libre, por la promesa. 24 Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar. 25 Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 26 Mas la Jerusalén de arriba (la Iglesia), la cual es madre de todos nosotros, es libre. 27 Porque dice al respecto la Escritura: ¡Llénate de regocíjo, oh estéril, tú que no das a luz!; ¡Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto!; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. (Antes de Cristo, la Iglesia existía idealmente, pero no tenía esposo, a Dios, ni hijos. Pero después de Cristo la Iglesia adquirió muchos más hijos que los hijos de la Sinagoga).
28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. 29 Pero como entonces (Ismael), que nació según leyes naturales, perseguía al que había nacido milagrosamente (Isaac), así también ahora (los descendientes carnales de Abraham persiguen a los sus descendientes espirituales, a los cristianos. 30 Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no será heredero el hijo de la esclava como el hijo de la libre. 31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava (la Jerusalén de abajo), sino de la libre (la Jerusalén de arriba, la Iglesia).
5 Libertad. Y «fe activada por el amor»
1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud (no os sometáis al judaísmo).
13 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino con amor servíos como siervos los unos a los otros. 14 Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 15 Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.
16 Digo también: Sed dirigidos por el Espíritu, y entonces no realizaréis los deseos de la corrupta carne. 17 Porque el deseo de la naturaleza corrupta de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la corrupta naturaleza de la carne. Éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis (es decir cuando la naturaleza currupta de la carne os hace que queráis lo malo, el Espíritu se opone para que no lo hagáis. Y cuando el Espíritu os hace querer lo bueno, naturaleza currupta de la carne os hace que no lo realicéis). 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no os sometéis a la ley y no sois condenados .
1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en algún pecado, vosotros que sois espirituales [espiritualmente fuertes], intentad corregirle con espíritu de mansedumbre. Y considérate a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. 3 Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. 4 Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo, y no sobre el otro [sobre las carencias del otro]; 5 porque cada uno llevará su propia carga. 6 El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.
7 ¡No os engañéis! Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 8 Es decir el que siembra en el campo de la corrupta naturaleza de la carne, del campo de la corrupta naturaleza de la carne segará corrupción. Y el que siembra en el campo del Espíritu, del campo del Espíritu segará vida eterna. 9 Y no nos agotemos haciendo el bien. Porque si no nos agotamos, a su tiempo segaremos. 10 Así que, mientras tengamos tiempo, hagamos el bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
11 Mirad con cuán grandes letras os he escrito con mi propia mano. 12 Todos los que quieren agradar a los hombres (los que quieren parecer importantes), demostrando hazañas en persona, estos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo. 13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne (porque os han convecido para hacer esta circuncisión). 14 Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesús Cristo, por quien el mundo ha sido crucificado (y muerto) en cuanto a mí, y yo he sido crucificado (y muerto) en cuanto al mundo. 15 Porque en la Fe de Jesús Cristo ciertamente ni la circuncisión tiene alguna validez, ni la incircuncisión, sino la nueva creación (la renovación espiritual). 16 Y a todos los que anden conforme a este principio, bendición y misericordia sea a ellos, y en general al Israel de Dios.
17 De aquí en adelante nadie me cause molestias, porque yo traigo en mi cuerpo las marcas de las heridas del Señor Jesús (y éstas demuestran que soy un apóstol genuino)
18 La Gracia de nuestro Señor Jesús Cristo sea con vuestro espíritu, hermanos. Amén.