15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos (los cristianos), 16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesús Cristo, el glorioso Padre, os dé carisma de sabiduría y de revelación, para que le conozcáis mejor, 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuáles son los bienes esperados, para los cuales os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia para los santos, 19-20 cuán exageradamente grande es su poder sobre nosotros los fieles, según la operación del poder de su fuerza 20 que operó en Cristo, resucitándole de los muertos. Y le sentó a su diestra en los lugares celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre toda persona, no solo en este mundo, sino también en el futuro. 22 Y todo lo sometió bajo sus pies, y lo estableció como Cabeza sobre todas en la Iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que (como Dios) completa todo con todo lo que falta.
2 Nuestra salvación y nuestra gloria, del gran amor y misericordia de Dios
1 Y vosotros estábais muertos debido a vuestras transgresiones y vuestros pecados, 2 en los cuales vivísteis según la vida de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. 3 Como ellos vivimos en otro tiempo también nosotros (los judíos), siguiendos los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los corazones. Y debido a nuestra naturaleza corrupta éramos dignos de la ira divina, lo mismo que el resto de los hombres.
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Por compasión habéis sido salvos. 6 Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales debido a nuestra unión con Cristo Jesús. 7 Así hizo para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por compasión habéis sido salvos, porque habéis sido fieles (cristianos) medio de la fe. Y esto no proviene de vosotros, pues es don de Dios. 9 No proviene de obras vuestras, para que nadie pueda gloriarse. 10 Sí, somos creación suya. Nos creó (como fieles, como cristianos) por medio de Jesús Cristo, con el fin de heredar buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (para disfrutarlas).
Judíos y gentiles son unidos en la Iglesia como un cuerpo y espíritu
11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo
vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados
incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano humana en la carne.
12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de
Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en
el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo
estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos (judíos y gentiles) hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, es decir la enemistad, ya que con el sacrificio de su cuerpo 15 abolió la ley de los mandamientos, que consistía en ordenanzas (las cuales obstaculizaban el sincretismo entre judíos y gentiles). Y abolió la ley, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, trayendo entre ellos la paz, 16 y reconciliación con Dios de los dos en un solo cuerpo a través de su muerte por crucifixión, matando con ella las enemistades. 17 Y habiendo resucitado, anunció la paz a los que estaban alejados (los gentiles) y a los que estaban cerca (los judíos); 18 porque por medio de él los unos y los otros podemos acercarnos por un mismo Espíritu al Padre.
19 Así que ya no sois extranjeros ni habitantes temporales sin derechos de ciudadanía (en la ciudadanía de Dios), sino que sois conciudadanos de los santos (de los fieles israelitas), y miembros de la familia de Dios. 20 Y habéis sido edificados sobre el fundamento, que son los apóstoles y los profetas, mientras que la principal piedra del ángulo es Jesús Cristo mismo. 21 Con él todo el edificio está unido de forma armoniosa y sólida, y va creciendo para ser un templo santo en el Señor. 22 En quien vosotros también sois juntamente edificados junto con los otros fieles, para ser morada de Dios con la morada en él del Espíritu (es decir, que es Dios, toda la esencia divina.
3 El servicio de Pablo en el misterio de la salvación de los gentiles
1 Por este motivo (de que la salvación es también para vosotros los gentiles) yo Pablo, (como apóstol) estoy prisionero por Cristo Jesús y por mi acción por vosotros los gentiles. 2 Seguramente habéis oído en qué modo me fue dada la Gracia de Dios para con vosotros, 3 es decir que por revelación me fue declarado (por Dios) el misterio (respecto a vosotros los gentiles), como antes lo he escrito brevemente. 4 Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, 5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus elegidos apóstoles y profetas por el Espíritu: 6 que los gentiles son coherederos (junto con los judíos) y miembros del mismo cuerpo (es decir de la Iglesia), y copartícipes de la promesas que hizo. Éstas se consiguen por Cristo Jesús por medio del evangelio, 7 del cual fui hecho servidor por el don de la Gracia de Dios, que me ha sido dado según la operación de su poder.
8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos (los cristianos), me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles la infinita e inagotable riqueza de Cristo, el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 9 y de mostrar a todos cuál es el nuevo orden de las cosas acorde al misterio escondido eternamente en Dios, que creó todas las cosas por Jesús Cristo, 10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer ahora por medio de la Iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor. 12 Por él, con la fe puesta en él, tenemos asegurada la libertad con la apertura del camino y el acercamiento a él. 13 Por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.
Oración para enriquecimiento espiritual en poder, conocimiento y experiencia
14 Por esta causa me arrodillo y oro al Padre de nuestro Señor Jesús Cristo, 15 de quien tiene la existencia cada género en los cielos y en la tierra (es decir ángeles y hombres), 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos (los cristianos) cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura (de la misericordia divina y de la salvación), 19 y de conocer por propia experiencia el amor de Cristo, el cual que excede a todo conocimiento, para que seáis enriquecidos con toda la riqueza de Dios.
Doxología
20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea la gloria en la Iglesia mediante Jesús Cristo, por todas las edades de los siglos infinitos. Amén.
4 Todo predica unidad
1 Y yo, hecho preso por el Señor, os pido que andéis como es digno de la llamada con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor. 3 Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (que la paz os una entre vostros, de modo que seáis uno). 4 Un cuerpo existe (la Iglesia), y un Espíritu (que da vida a este cuerpo), como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra llamada. 5 Un Señor existe (Jesús Cristo), una fe, un bautismo. 6 Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y está dentro de todos nosotros.
Cristo dio la Gracia a cada uno
7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la Gracia, según la medida con que Cristo la otorga. 8 Por lo cual dice la Escritura: Subió al cielo y se llevó abundancia de carismas y dio dones a los hombres. 9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? (Es decir al hades). 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo (con su presencia).
Dios dio carismáticos para la edificación de la Iglesia
11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas (predicadores itinerantes del Evangelio); a otros, pastores y maestros, 12 a fin de capacitar a los santos (los fieles) para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (de la Iglesia), 13 hasta que todos lleguemos a la unidad, que requiere la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, a un ser maduro, a la medida de la completa (de la perfecta) edad cristiana, 14 para que ya no seamos infantes, fluctuantes como las olas, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por engaño de los hombres, que para embaucar emplean con astucia las artimañas del error. 15 Al contrario, teniendo la verdad junto con el amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
El viejo y el nuevo hombre
17 Esto, pues, digo y enfatizo en el nombre del Señor, que no viváis ya como viven los otros gentiles, siguiendo la vanidad de sus pensamientos. 18 Ellos tienen el nus entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la depravación de su corazón (de la conciencia). 19 Los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer toda clase de impureza sobrepasando todo límite. 20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 Despojaos del viejo hombre de vuestra pasada manera de vivir, que está viciado conforme a los deseos engañosos (el pecado), 23 y renovaos en el espíritu de vuestro nus, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado por Dios para la virtud y la devoción acorde a la verdad.
Instrucciones para una vida cristiana
25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque (pertenecemos a este cuerpo, a la Iglesia, y así) somos miembros dependientes los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo. 27 Y no deis lugar al diablo (para que entre y actúe). 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna mala palabra salga de vuestra boca, sino sólo buena para la necesaria edificación, a fin de beneficiar 1 a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados como particulares en el día en que os redimió (el día del bautismo). 31 Toda amargura, enojo, ira, clamor e insulto, desaparezca de vosotros, junto con toda maldad. 32 Antes sed benignos unos con otros, compasivos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo
1 O, "a fin de dar gracias"
5 Y convertíos entonces en imitadores de Cristo como hijos suyos amados, 2 y andad con amor, tal como Cristo nos ha amado, entregándose a nosotros como ofrenda fragante y sacrificio a Dios.
3 Pero fornicación y toda inmundicia o desviación, ni aun se nombre entre vosotros, como es propio de santos (cristianos). 4 Que tampoco existan palabras deshonestas, ni necedades, ni burlas obscenas, estas cosas que no convienen, sino antes bien glorificación. 5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o desviado, que (en esencia) es idólatra, no tiene herencia en el Reino de Cristo y de Dios. 6 Que nadie os engañe con palabras vanas (diciendo que estos pecados no serán castigados). Irremisiblemente por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 7 No os volváis entonces como ellos. 8 Porque ciertamente antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz (es decir espiritualmente). 9 Porque el fruto del Espíritu consiste en toda bondad, amabilidad y virtud. 10 Buscad qué es lo que agrada al Señor. 11 Y no tengáis relación con las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas. 12 Porque lo que hacen ellos en oculto, es vergonzoso referirse a ello. 13 Pero todas las cosas, cuando es arrojada la luz sobre ellas, se vuelven manifiestas. 14 Porque todo lo que es manifiesto, es ya iluminado. (Como todas las cosas que está en la oscuridad, bajo la luz son manifestadas, se vuelven luminosas, así también los hombres pecadores, cuando con el control de la oscuridad del pecado se arrepienten, o con otras palabras cuando salen del oscuro sepulcro de la muerte espiritual, reciben la luz de Cristo y se vuelven luminosos). Por eso dice: Levántate, tú que duermes, y resucita de los muertos (del estado de muerte espiritual), y Cristo te hará luminoso.
Exhortaciones a la sabiduría y la vigilancia
15 Por tanto, tengan cuidado de cómo se comportan. No secomporten como insensatos, sino como sabios. 16 Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos. 17 No sean, pues, insensatos, sino comprendan cuál es la voluntad del Señor. 18 No se emborrachen con vino, que lleva al libertinaje, sino sean llenos del Espíritu (embriáguense de la Gracia del Espíritu Santo). 19 Anímense entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor con el corazón, 20 glorificando siempre por todo a Dios Padre en el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo. 21 Y sométanse unos a otros en el temor de Cristo.
Paralelismo entre la relación hombres y mujeres, y la relación entre Cristo y la Iglesia
22 Esposas, sométanse a sus propios maridos, como al Señor. 23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es Cabeza de la Iglesia. También él es el Salvador del cuerpo (de la Iglesia).
24 Así como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las esposas deben estar sujetas a sus maridos en todo (en lo correcto y apropiado, y no en contrario a la piedad). 25 Vosotros maridos, amen a sus esposas, así como Cristo ha amado a la Iglesia y se sacrificó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado mediante el lavamiento del agua (el bautismo), que va acompañado de las palabras (de la invocación del Dios Trino), 27 para presentarla a sí mismo como una novia gloriosa a la Iglesia, sin mancha ni estigma ni cosa semejante, sino santa e impecable. 28 Así también los maridos deben amar a sus esposas, como a sus cuerpos. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. 29 Nadie jamás aborreció su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, tal como el Señor cuida a la Iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo (la Iglesia), de su carne y de sus huesos (así como Eva era de la carne y los huesos de Adán). 31 Por esta razón (según la Escritura) el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne (un cuerpo). 32 Este misterio (de la unión del hombre y la mujer) es de gran importancia, pero me refiero a él en la relación entre Cristo y la Iglesia. 33 Pero cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo. Y la esposa respete a su marido.
6 Padres e hijos
1 Hijos, obedezcan a sus padres como quiere el Señor. Porque esto es justo. 2 Honren a su padre y a su madre, porque este es el único mandamiento con promesa, 38 para que les vaya bien y tengan larga vida en la tierra.
4 Y ustedes, padres, no entristezcan ni irriten a sus hijos (no les hagan daño psíquico), sino críenlos en la disciplina e instrucción del Señor.
Siervos y señores
5 Siervos, sométanse a sus amos en la carne 1 con temor y temblor, con sencillez de corazón, como a Cristo.
1 O, a sus amos terrenales
6 No sirviéndoles solo en apariencia, para agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios; 7 trabajando con buena voluntad, como como si trabajáseis para el Señor y no para los hombres. Sepan que cada uno, por todo bien que haga, será recompensado por el Señor, sea siervo o sea libre.
9 Y ustedes, señores, trátenles de la misma manera, dejando a un lado la ira y el castigo, teniendo en cuanta que también ustedes tienen un Señor en los cielos, y que con él no hay parcialidad.
La lucha contra el Diablo y la armadura de Dios
10 Finalmente, hermanos míos, fortalézcanse en el Señor y en su poderosa fuerza. 11 Vístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las asechanzas del Diablo. 12 Porque nuestra lucha no es contra los hombres, sino contra los principados, contra las autoridades, contra los gobernantes de las tinieblas de esta vida presente, contra los seres espirituales del mal para la conquista de los lugares celestiales. 13 Por tanto, vístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiendo hecho todo, salir vencedores. 14 Manténganse entonces en posición de batalla, ceñida su cintura con la verdad, vestidos con la coraza de la virtud, 15 y calzados sus pies como otro calzado la presteza a predicar el gozoso mensaje de la paz, 16 y con todo ello, tomando el escudo de la fe, con el cual podrán apagar todas las flechas encendidas del maligno. 17 Tomen también el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es el logos de Dios. 18 Y con toda oración y súplica orando siempre en inspiración del Espíritu. Y por esta obra de oración velando con toda perseverancia y súplica por todos los santos (los cristianos). 19 Y por mí, para que me sean dadas palabras al abrir mi boca, para dar a conocer con valentía el misterio del evangelio, 20 del cual soy embajador en cadenas, para que hable con valentía, como debo hablar.
Misión de Tíquico para dar a conocer todo
21 Pero para que también ustedes sepan mis novedades, es decir lo que hago, Tíquico, el amado hermano y fiel ministro en el Señor, les informará de todo. 22 Por esta razón les he enviado a Tíquico, para que sepan lo que hacemos y para que él les refuerce.
23 Gracia a los hermanos, y amor con fe, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesús Cristo.
24 Gracia a todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con sinceridad. Amén.