[17-01-02] Amistad entre dos grandes
Cuando alguien queridos tiene que hablar sobre alguien grande debe sentirse muy pequeño. Eso me ha pasado a mí y me pasa cuando voy a hablar de la memoria de un gran santo como es el que hoy celebramos, Atanasio el Grande, Patriarca de Alejandría.
Fue grande en todo de modo que justamente se le adjudicó el envidiable título de “Grande”. Grande en teología, grande en el celo por Cristo y por su Iglesia, Grande en su resistencia y aguante ante las tentaciones, grande en santidad, grande en la fe. Tan grande en todo, que ha influido sobre la trayectoria histórica de la Iglesia y se ha establecido como un recipiente elegido de Cristo, como en otro tiempo Pablo. Nosotros nos quedaremos en un no tan grande sector de su grandeza. Era la amistad con otro grande; el cimentador de la vida anacoreta, el Antonio el Grande.
Estos dos grandes habían desarrollado en gran medida su amistad. Además, el suelo más adecuado para una amistad ideal es el cristianismo. Así el más joven entonces Atanasio, se comunicaba con el anciano Antonio, ya avanzado en años. La visitaba a menudo en el desierto y se quedaba bastante tiempo con él. Así conoció todas las costumbres del anciano Antonio. Le admira, le imita, le describe a los demás para mayor beneficio para la Iglesia.
Y honraba Atanasio el Grande a su gran amigo Antonio el Grande, como ejemplo de amistad y gran agradecimiento por todo lo que aprendió de él, con una brillante biografía (de Antonio el Grande), que la envió a Occidente, habiendo anteriormente hablado tanto de él, describiéndole, a los cristianos de Occidente, en uno de sus exilios.
Escribe en la introducción de su carta, que acompañaba a la biografía de san Antonio, a los monjes de Occidente; en Italia, más concretamente. “Cuando tomé vuestra carta, —les escribe—, tenía la intención de llamar a algunos de aquellos monjes que acostumbraban a visitarle más a menudo, para aprender lo máximo posible, Y enviáros la con más detalles e informaciones más exactas, pero debido a que se acercaba el final de los viajes marítimos, y el cartero parecía estar con prisa, por eso he decidido escribir enseguida en vuestra piedad, lo que conozco (el mismo, personalmente), y lo que he podido aprender de él, cuando le seguía durante bastante tiempo y le echaba agua para que se lavase las manos”. Y la amistad, desarrolla y conserva desde luego el mismo espíritu, entre los dos amigos, misma fe y mismo modo de vida. Jesús Cristo es punto común de encuentro o punto de referencia.
El Señor dijo: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. Si dos hombres tienen a Cristo como amigo común, entonces automáticamente entre ellos son dos amigos. Estas eran las condiciones de amistad entre el gran Αtanasio y el gran Antonio. El primero escribió en honor a su amigo, Antonio el Grande, su biografía. Obra suya es. De Atanasio el Grande es la biografía de Antonio el Grande. Y en segundo lugar, san Antonio le regaló su vestimenta de lana de oveja, en honor a su amigo Atanasio. Y aquella vestimenta era el regalo más precioso para san Atanasio, objeto de verdadera bendición.
También podemos nosotros queridos honrar la amistad. Basta que existan como condiciones lo que hemos dicho más arriba, El punto de referencia sea siempre Jesús Cristo. De otro modo puede ser una amistad buena y útil, Pero no será sin embargo una amistad cristiana. Hay muchos amigos que su referencia no la tienen en Jesús Cristo pero no será entonces una amistad cristiana, una amistad pura. Amistad Cristiana desarrollaron san Basilio el Grande Y san Gregorio el teólogo. Es conocido.
En el Antiguo Testamento encontramos una muy hermosa amistad entre David y Jonatán, el hijo de Saúl. A pesar de que el padre perseguía a David, Con su hijo sin embargo Jonatán, había desarrollado una muy buena y pura amistad.
La Santa Escritura presenta, queridos, la amistad, como el más precioso regalo de Dios. Dice el Libro de la Sabiduría Sirac: “Un amigo fiel es una protección segura; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio; su valor no se mide con dinero. Un amigo fiel protege como un talismán; el que honra a Dios lo encontrará”. (Ecl. 6, 14-16)
Hemos dicho anteriormente que amistad también existe fuera de Dios.Y más exactamente, fuera del conocimiento de Dios. Porque puede ser desarrollada en base a una buena conciencia y una disposición bondadosa, que no proviene de la imagen de Dios hacia el hombre. Pero una amistad cósmica que tan fácilmente surge entre dos hombres, también tiene principios mundanos.
El hijo pródigo de la Parábola por amigos fue movido a alejarse del padre. También existe la amistad por interés. Dice un proverbio en la santa Escritura, “mientras aguante la cazuela, habrá amigos”. Es decir, una amistad por interés. Y hoy existen amistades queridos, pero en una vida despilfarrada, como es con las drogas, las aventuras comunes de enamoramientos, las diversiones pecaminosas, etc. También en los crímenes hacen amistades los hombres, en vistas a realizar un crimen. También se desarrollan amistades en el mundo de los juegos de cartas, en la adivinación. En los cotilleos, sobretodo entre las mujeres. Y en las proyecciones sociales. Desarrollan amistad los que organizan guerras, y las distintas categorías de hombres malvados. De estas amistades deben alejar los padres a sus hijos. Y también los mismos deben alejarse y estar muy atentos, si algún supuesto amigo se descubre que está en el mismo edificio en que vivimos, es vecino… cuidado con hacer amistad, sea cual sea la edad en que nos encontramos, porque no es muy determinante la edad, por desgracia. Pero estemos muy atentos, porque todos podemos en cualquier momentos ser arrastrados.
También tenemos la amistad desde luego con cualidades cristianas. Y lo primero de todo, como hemos dicho, criterio de amistad es Jesús Cristo. Y consecuentemente sus cualidades son: la piedad, la fe, la sinceridad, la dignidad, la honradez, la confidencialidad, la discreción, y por encima de todo el amor (de Cristo).
Otras cualidades también forman la amistad pura: No puedes decir nada en contra de tu amigo, acusarle, ridiculizarle, no puedes decir mentiras a tu amigo. Si no quieres que se entere de algo podrías decirle “por favor no me preguntes, no me preguntes más, no te lo voy a decir”. Mentiras, nunca.
Lo que prevalece para los padres, para san Juan Crisóstomo por ejemplo, elemento básico pastoral, ¿sabéis cuál es? El que ames, y el que te amen los demás. Si no ejercitas tu amor y no ejercitan los demás su amor hacia ti, No es posible que se desarrolle nunca una amistad; o un buen pastor. El educador, cualquier tipo de educador, en la enseñanza, en la infancia, etc. Deberá ocuparse primero él de amar a los chicos, y que los chicos luego le amen. No existe nada más eficaz que una amistad mútua. Un amor siempre desde luego a la medida del Evangelio, sin egoísmo y sin aprovechamiento. Con sacrificio, siempre, por supuesto, sin retribución, sin un intercambio. No es posible que haya una retribución en la amistad, no es posible. Un amor como lo explica san Juan Crisóstomo: “Es mejor que se oscurezca el sol, que seamos privados de los amigos. Mejor lo pasas en la oscuridad, que sin amigos". Y si queréis, es muy pedagógico, desarrollar alguien la amistad, pero sólo que sea correcta amistad. No prefieren nada a la amistad. Al buen amigo se le pone por encima de sus padres, y de sus hermanos. Amigos en Cristo.
La amistad en Cristo, si es necesario, incluye reprimendas. Basta con que se corriga. Es decir no significa que no corrregiré nunca a mi amigo, si en algo no va bien, si va a caer en un error. Cuando envía la carta Atanasio el Grande a su amigo, "el dragón", sabéis, se han salvado muchas cartas de Atanasio el Grande, se pueden ver algunos detalles allí del modo en que piensa Atanasio el Grande, cómo hablaba y cómo dirigía las cosas. A su amigo entonces, "el dragón", cuando iba a ser obispo, le escribe: "No sé qué escribir. ¿Te culparé, porque abandonas?" Vio él el peso del sacerdocio...tal cosa hoy.... y quería abandonar. Ya porque ves el caso y te ocultas "por el miedo a los judíos" (una frase una frase proverbial), se ocultaba Atanasio el Grande cuando le buscaban, para nombrale obispo, se ocultaba. Y le fue dicho, "¿dónde te escondes, Atanasio, dónde te escondes? De todos modos, esto que has hecho, —continúa el santo padre—, esto que has hecho, querido dragón, es digno de condena, porque desde el momento en que recibiste la gracia, no deberías haberte ocultado, ni tampoco deberías, como hombre sensato, dar a los otros motivos para pensar que has huido, porque muchos de los que se han enterado, se han escandalizado. Y se escandalizan no sólo porque haces esto, sino porque lo haces en el momento en que ves la crisis de la época y las tribulaciones que van venir sobre la iglesia. Y diríamos tribulaciones, y momentos críticos, que nunca han faltado sobre la Iglesia. Y las sedes de este país, destinadas a algunas regiones, serán arrebatadas por algunos, que además no son ni ortodoxos, a los cuales tú también conoces. —Entonces gobernaba el arrianismo, como es conocido—.
Y también los idólatras, que prometen que con entronamiento se convertirán en cristianos, —porque se preparaba "el dragón", era una persona importante— ahora permanecerán siendo idólatras, porque tú no continuaste, a tomar el trono del obispo. Y tu devoción anulará la bendición que te fué dada." Esto, queridos, está escrito en el tomo de las cartas de Atanasio el Grande.
Queridos, la amistad entre grandes y espirituales hombres, como entre Atanasio el Grande y Antonio el Grande a la que hemos hecho referencia, son brillantes sejemplos a imitar. Son monumentos del Espíritu Santo. Sí, en esto veamos los monumentos del Espíritu Santo, y gocémonos, y vivamos, estos admirables monumentos. Amén.
Ver VIDA DE SAN ANTONIO ABAD, POR SAN ATANASIO DE ALEJANDRÍA
https://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/mnhmh_agivn/mnhmh_agivn_044.mp3