[Fecha de la homilía: 24-10-93]
Respetados padres y queridos amigos, recordamos que estamos en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Nos quedamos en el capítulo 19, versículos 3-6. Vimos aquí cómo Pablo se encuentra con un grupo de judíos, que habían sido bautizados en el bautismo de Juan. Les preguntó si tenían el Espíritu Santo, y respondieron que ni siquiera habían oído hablar de que existía el Espíritu Santo.
« 4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. 5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.»
Esto lo analizamos la vez anterior, pero quedaba una última cuestión: "Y habiéndoles impuesto Pablo las manos sobre la cabeza, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas, y profetizaban".
Quisiera permanecer brevemente sobre este asunto para completar el pasaje. ¿Cómo vino el Espíritu Santo sobre ellos? El evangelista Lucas nos lo dice claramente, con la imposición de manos de Pablo. Puso sus manos sobre la cabeza de cada uno de los bautizados, y vino el Espíritu Santo. Esto se corresponde con el Misterio de la Crismación.
Exactamente como cuando el sacerdote después del bautismo crisma al bautizado, así también aquí. Este Misterio, que se realiza como dijimos después del bautismo, es la presencia y los carismas del Espíritu Santo sobre el ya bautizado, a través de un medio material. Entonces eran las manos de los apóstoles. En adelante sin embargo, fue establecido el Misterio, de nuevo mediante un medio material, que son muchas sustancias aromáticas.
Este año hemos visto el aceite consagrado para la Unción que se envía a todas las Iglesias Católicas y Apostólicas Ortodoxas en el mundo, y se hace cada diez años, son sustancias aromáticas aceitosas, con un procesamiento. Se almacena, por supuesto, con muchas oraciones, y se envía a todas las Iglesias del mundo.
Es el medio material portador de los dones (carismas) del Espíritu Santo. En lugar de las manos de los apóstoles, que ahora no están con nosotros, tenemos el Crisma. Se aplica una vez a cada uno que es bautizado, tal como el bautismo una vez se aplica a cada uno. Aquí haré una observación, cuando alguien niega su bautismo, cae en la herejía, continúa en la herejía, es "bautizado" con otro "bautismo", como en el del Milenarismo. Entonces, habiendo regresado, no es bautizado de nuevo, pero sí se le aplica de nuevo la Crismación, mediante lo cual tenemos una renovación de los carismas del Espíritu Santo. Porque dicha persona, su movimiento hacia la herejía, había ofendido los carismas del Espíritu Santo y nosotros hemos renovado, y tenemos renovación.
Pero esto tiene lugar después de mucho cuidado, y no se realiza una tercera vez. Sólo por segunda vez, y esto, como os he dicho, con mucho cuidado.
Si cometemos pecados comunes, cualesquiera que sean, sólo la herejía será lo que haga que se repita la Crismación; todos los demás pecados serán cubiertos, serán perdonados, con el Misterio de la Sagrada Confesión.
Así el Crisma se corresponde, repito, con la imposición de las manos de los apóstoles; así lo quiere Dios. Y otras veces os he dicho que Dios utiliza la materia, porque es su propia creación. Aquí hay una excelente respuesta contra la Teoría de la Reminiscencia. Creían todos los filósofos del mundo antiguo, y filósofos más actuales, en la "reminiscencia"*
* Reminiscencia [del gr. "διαρχεία", [diarjía]. Lit. continuación]
Es es decir que tenemos dos principios, el del bien y el del mal. No. Uno es el principio. El mal no tiene esencia. El mal solo está en la predisposición. Y como no tiene esencia, no puede existir un "Dios del mal". Solo el bien tiene esencia, y esta esencia es Dios. Uno, entonces, Dios, un creador, del cielo y de la tierra.
De hecho diríamos que la respuesta viene dada de modo absolutamente cierto en la Sagrada Escritura. Como en su comienzo: "Al principio creó Dios los cielos y la tierra..." (Gén. 1,1). Y digamos, en un amplio sentido, que los cielos son el mundo espiritual y la tierra el mundo material. E independientemente de cómo lo digamos y entendamos, el tema es que el creador del cielo y de la tierra es sólo un Dios, el Santo Dios Triádico.
Por lo tanto, Dios no descarta la materia porque no es mala, por sí misma no es mala. De hecho, también ella entrará en el espacio de la gloria de Dios. Cuando el evangelista Juan dice: "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva" (Apoc.21,1), ¿qué significa esto? Que el antiguo cielo y la antigua tierra pasaron. No significa que fueron aniquilados, sino que fueron transformados.
Es decir, lo que también el Salmo 102 [103 LXX]: «Desde el principio tú fundaste la tierra; Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán».
Como antiguamente, que le dábamos la vuelta a nuestro abrigo, lo de dentro fuera, y lo renovábamos. Así dice, hará en la nueva creación. Dios ya no crea nada del "cero", sino que renueva la ya existente, pero envejecida creación. Así, la materia es un elemento importante. Y si quereis decir, —como decíamos recientemente en la lección para niños sobre la Ortodoxia—, Ortodoxia es cuando la materia entra dentro de la Gloria de Dios.
El rostro de Cristo brilló. Y solo porque el cuerpo es material, es suficiente; pero también sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. ¿Por qué las vestiduras? Dentro del espacio de la iglesia de la Ortodoxia tenemos los elementos materiales en gran variedad. ¿Qué puedo decir sobre el Misterio de la Divina Eucaristía, que está basado, por así decirlo, en el vino y el pan, que son transformados en el cuerpo y la sangre de Cristo?
O las flores en los entierros, el incienso, los iconos, todo esto, ¿no son elementos materiales? Lo repeto, todo esto constituye nuestra Ortodoxia. Supuestamente Algunos queriendo mantener una supuesta alta espiritualidad elevada, rechazan lo material. Éstos, por regla general, han caído en la herejía. "Mala cosa lo material dicen, mala cosa el matrimonio...". Lo dice el apóstol Pablo a Timoteo, «No manejes, ni gustes, ni aun toques» (Col. 2,21). Aquellos que querían elevar supuestamente el espíritu, y eliminar la materia, cayeron fuera. Por no deciros que como un último análisis es negación de la Encarnación, porque el "Logos se hizo carne". No dice que el Logos se hizo cuerpo, no dice que el Logos se hizo hombre, sino que dice que el Logos se hizo carne. De este modo crudo, para mostrar la posición de la materia dentro de la salvación.
Entonces, cuando Dios, que es omnipotente, —esto no es una debilidad de Dios, Él creó su mundo material— quiere que su pueblo pase por el Mar Rojo ¿qué podría hacer Dios? He aquí qué podría hacer; decir: "Mar, divídete". Separar en dos el mar, y que el pueblo pase por el fondo sin nisiquiera mojarse los pies. ¿Dijo esto Dios? No. ¿Qué dijo?
Dijo a Moisés, —se lo dijo por primera vez antes del milagro de la zarza que ardía sin consumirse—, "¿qué tienes en tus manos?". El hombre pastoreaba sus ovejas, tenía el bastón en sus manos. "Este bastón nunca lo dejarás". Continuaron los milagros en Egipto con las diez plagas, y ahora ante el Mar Rojo.
Le dice Dios: "Con el bastón que sostienes, golpea el mar". Y golpeando el mar, se abrió. Cuando pasaron a la otra orillaa, le dice Dios: "Golpea el mar". Y el mar se cerró de nuevo.
¿No podría haber dicho Dios al mar que se abriese y se cerrase? ¿Por qué utiliza el bastón? Un bastón de pastor era, esto no es nada. Era algo material, y Dios quiere utilizar la materia en este caso. He aquí entonces por qué utiliza las manos del apóstol y de los apóstoles. He aquí por qué la Iglesia utiliza el aceite de la Crismación como presentación de los carismas o dones del Espíritu Santo.
Que nadie diga entonces, "pero, ¿con el aceite recibiré los dones del Espíritu Santo? Pero, con las manos de Pablo recibiré el Espíritu Santo? Si lo queréis, esto es demostrable. ¿Qué es la Crismación? ¿Qué es la presencia del Espíritu Santo después del bautismo? Son los dotes del bautizado. Viene a dar sus carismas el Espíritu Santo. Has confesado al Santo Dios Triádico, porque has sido bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por esto, eres premiado. No permanecerás desnudo ante la presencia de Dios. "Vendré Yo, el Espíritu Santo, a llenarte de regalos (dones, carismas)".
¿Qué es entonces la Crismación? Los dotes ofrecidos al hombre bautizado. Pero por desgracia, permanecen sin ser aprovechados por la mayoría de nosotros. Desafortunadamente.
Dice san Juan Crisóstomo: "De modo que sobre los que ponía sus manos —ahora Pablo en concreto—, recibían el Espíritu Santo. Y Ecumenios dice: El Espíritu Santo es invisible, pero su energía [su poder, su acción], como Gracia que vendrá, ésta es visible.
Así, pone Pablo sus manos sobre la cabeza de los bautizados e inmediatamente hablan lenguas extranjeras. Inmediatamente reciben el carisma de la profecía. Así, los carismas son visibles. La Gracia es visible.
Y completa san Juan Crisóstomo: "Por las energías y por el habla de lenguas extranjeras, en esto se notaban". Por los dones se hace visible el donador, [el dador, el regalador], el Espíritu Santo. ¿Y qué hablan los bautizados? Profecías y lenguas. Hablaban, dice, lenguas extranjeras, y profetizaban. Profecías y lenguas.
¿Qué significa aquí profecía? Atendamos aquí. No es lo que conocemos comúnmete como profecía, como los profetas hablan, predicen el futuro... aunque esto también puede ser, está con tenido esto también. Pero no es esto tanto como la comprensión de los Misterios del Reino de Dios. Esto es profecía. Etimológicamente significa "decir previamente".
En la Grecia Antigua los disertadores eran llamados profetas, como oradores. Al orador en el Nuevo Testamento se le llama profeta. El profeta itinerantes son los "ierokírikes" [del gr. "ιεροκήρυκες", predicadores sagrados] itinerantes. Por eso os digo, no es ceñido el sentido de los términos profecía y profeta, es amplio.
Así que aquí no es más que la comprensión, como os dije, de los Misterios del Reino de Dios. Mayor conocimientos de la Persona divino-humana de Cristo, que cuando alguien comienza a comprender, entonces experimenta esta presencia del Espíritu Santo. Y entonces se convierte "portador" de Cristo y "portador" del Espíritu.
Como dice san Ignacio en su carta a los Efesios; he dicho "portador" de Cristo y "portador" del Espíritu. Presten atención. Una pregunta que alguien me hizo, de palabra: "En la Sagrada Escritura, en algunos sitios habla de Cristo, —dijo Cristo, recibí un carisma de Cristo—, en otros del Espíritu Santo — dijo el Espíritu Santo... — . Finalmente, ¿quién habla, Cristo, o el Espíritu Santo?
Aquí permítanme hacerles una aclaración, queridos. Donde está el Hijo, allí está él el Espíritu Santo; siempre. El Hijo es engendrado por el Padre, y el Espíritu Santo procede del Padre. Así, las dos Personas, Hijo y Espíritu Santo, siempre está juntos. Nunca se separan.
Cristo hace milagros, pero los hace mediante "el Dedo" de Dios. Y el Dedo de Dios es el Espíritu Santo. ¿Por qué se llama el dedo de Dios? Porque el Espíritu Santo ha señalado, ha indicado, en forma de paloma, quién es el bautizado. Y es llamado dedo de Dios, así está escrito en el Nuevo Testamento. (Luc. 11,20). De modo entonces que nunca se separan.
Αcerca de la resurrección de Cristo, y de los fieles, en un sitio dice que Cristo los resucitará, en otro que el Espíritu Santo los resucitará, en otro que los resucitará el Padre. Porque es una esencia, uno es Dios, pero tres son las Personas.
Os recordaré algo que ya os dije antiguamente. Cuando los tres ángeles —que no vaya vuestro cerebro sólo a las alas—, los tres varones que fueron hospedados por Abraham, uno de ellos se quedó luego hablando luego en la mesa, uno se quedó con Abraham —como representación del padre—. Y los otros dos bajaron a Sodoma. El lugar donde está Abraham representa el cielo, y donde bajaron los dos ángeles representa la tierra, la tierra del pecado. ¿Habéis visto? Los dos juntos. Es la economía [plande salvación] desarrollada por el Hijo, y la desarrollada por el Espíritu Santo. La economía de la Encarnación del Hijo, y la economía de la permanencia del Espíritu Santo en la Iglesia.
Así, decimos: "tenemos vida espiritual". ¿Quién nos la da?: El Espíritu Santo.
Así, todos los Misterios, los lleva a cabo el Espíritu Santo. Se preguntarán, ¿por qué no los lleva a cabo Cristo? No se separan Cristo y el Espíritu Santo. Cristo dijo, "y estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos", así finaliza el Evangelio de Mateo.
Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí estaré yo también con vosotros. Donde está Cristo, está el Espíritu Santo. Donde está el Espíritu Santo, allí está también Cristo. Se alternan en ambas expresiones. Todo esto sucede cuando alguien tiene el don de profecía, para tener una comprensión más profunda de los Misterios del Reino de Dios. Esto significa que ha recibido el Carisma de la Teología.
¿Qué Teología? ¿De teología académica, cuyo título puede obtener alguien, y enseñar el ateísmo? Dios nos proteja. ¿Queréis ver quiénes tienen el Carisma de la Teología? Leed los llamados Capítulos Teológicos de San Simeón el Nuevo Teólogo, para que veáis qué es esta Teología. No sé quién de nosotros podría tener el Carisma de la Teología.
Cuando leo a Simeón el Nuevo Teólogo, caigo en desesperación: «¿Cómo hablas de Dios, si no has visto a Dios?». ¿Lo habéis oído? ¿Cómo hablas de Dios si no le has visto, si no tienes la experiencia de Dios, si no eres un hombre deificado? Así que cierras el libro, y te marchas.
Sí. Sí, queridos, sí. Este es el carisma de la profecía, es decir, de la Teología, de la verdadera Teología. Y el Carisma de lenguas, ¿qué es? Lo que comprendieron mediante el Carisma de profecía, ahora, esto que comprendieron, que sea anunciado y revelado a los demás.
¿Por qué tantas lenguas? Porque hay multilingüismo entre los hombres. Para que todos aprendan la Verdad de Cristo a través del lenguaje en qeu se encuentran. De modo que el gran Carisma es de la profecía, y el modo de transmisión de las profecías son las lenguas extranjeras.
Muchos cristianos, queridos, desconocen el Espíritu Santo y sus Carismas. Por eso no lo invocan. ¿Podemos hacer oración al Espíritu del Santo? Todas las oraciones que tiene la Iglesia comienzan con "Rey Celestial...". ¿Y qué es la oración "Rey Celestial..."? Es oración al Espíritu Santo; sin el cual, no podemos hacer nada. Y lamentablemente muchos permanecen sin experimentar y sin saber qué es el Espíritu del Santo, y esto es una desgracia. Porque si el Espíritu Santo es el "tesoro de bienes", si no tiene el Espíritu Santo, hermanos, eres muy pobre. Más pobre que los pobres. Es lo que limpia cada mancha, y que salva, y que da la vida espiritual. Esto quiere decir vida espiritual, la vida del Espíritu Santo. Y sin embargo, por desgracia, muchos no lo invocan, lo desconocen, como aquellos aproximadamente doce hombres que finalmente ni siquieran sabía que existía.
Por eso, aquel que no tiene el Espíritu Santo, tampoco tiene a Jesús Cristo. Es imposible que sepas quién es Jesús Cristo, si no tienes el Espíritu Santo. Imposible. Y Cristo es quien abrió el camino para que viniera el Espíritu Santo. ¿Qué dijo a sus discípulos? «Os conviene que yo me vaya» (Jn. 16,7). ¿Por qué? No para estar ausente, no es como un columpio que debía bajar uno para subir el otro, —perdonad que ponga este ejemplo, pero intento ser comprendido lo máximo posible—. Sube el Hijo para subir al cielo la naturaleza humana. Para apaciguar al Padre como representante de la humanidad, ya que lleva la naturaleza humana, para enviar su Espíritu Santo al mundo.
Es lo que dijo antes de que sucediera el diluvio: "No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne." (Gén 6,3). Porque son carnales. ¿Quá hace entonces el Padre? Llama al Espíritu Santo. ¿No está en todas partes? Lo llama como energía y así el Hijo muestra la naturaleza humana al Padre.
Permitidme decir, ¿cómo diría? "Padre, aquí están mis manos agujereadas. He hecho tu voluntad. He sido sacrificado. Por favor, envía tu Espíritu Santo. Y viene el Espíritu Santo. Así, aquí se puede ver, que si no se tiene el Espíritu de Dios, no se tiene a Cristo. Si no tiene a Cristo, no tiene el Espíritu Santo.
El apóstol Pablo dice, "nadie puede llamar a Jesús Señor si no es en el Espíritu Santo" (1 Cor. 12,3) Nadie puede llamar a Jesús Señor, si no tiene el Espíritu Santo. Si me preguntáis, una pregunta común, ¿cómo podemos saber que tenemos el Espíritu del Santo? Respuesta sencilla: ¿Admites que Jesús Cristo es Dios? Si lo admites y lo aceptas, tienes el Espíritu Santo. Porque si estuvieses privado del Espíritu Santo, no podrías confesar o declarar que Jesús es Dios; Señor.
Hoy, cristianos bautizados —aquí está lo trágico, el lado trágico—, y no creen que Jesús Cristo es Dios. ¿Qué significa esto? No tienen el Espíritu Santo. Es obvio, y esto es lo primero, el primer paso, el primer peldaño, porque hay muchas otras cosas más, y necesitamos el Espíritu Santo.
Pero tampoco la vida espiritual [ethos] puede conseguirse sin el Espíritu Santo. Cristo dijo: «Sin mí, no podéis hacer nada.» (Jn.15,5) Y del mismo modo, sin el Espíritu Santo, no podemos hacer nada. No podemos lograr una vida espiritual [ethos] que sea agradable a Dios. Porque no olvidéis, alguien pensará ahora, "¿es que no tenemos fuera del cristianismo personas con vida espiritual [ethos]?
Sí, tenemos, los llamados filósofos éticos. Y los antiguos lo tenían, desarrollaron todos los sistemas filosóficos, en relación con su ética filosófica y el sistema filosófico que desarrolasen. Sí, pero una vida espiritual [ethos] que llegue a una altura de santidad, como es la vida espiritual cristiana, y algo más, que esta vida espiritual sea agradable a Dios, y que sea una vida espiritual que lleve a la salvación, esto, fuera de Jesús Cristo, y fuera del Espíritu Santo, no es posible conseguirlo. Por eso, porque muchos de nuestros cristianos no tienen el Espíritu Santo, lo siguiente es que no tengan tampoco la vida espiritual correspondiente.
Por eso, tenemos el trágico fenómeno al que hace referencia en su epístola el apóstol Judas Tadeo, el "Hermano del Señor" [21 de Agosto]. Estos cristianos, dice, acaban siendo «burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.»
Estos son los que se separan, por ellos mismos, por su propia voluntad, de la Iglesia. Es decir, se apartan, se separan. No se confiesan, no comulgan, no van a la Ιglesia, nada. Esto quiere decir "los que causan divisiones". Se salen de los límites de la Iglesia. Una especie de auto-excomunión. "Sensuales"*, dice el apóstol Judas Tadeo.
* Εn gr. "ψυχικοί" [psijikí], lit. psíquicos.
Hombre psíquico, no es el hombre espiritual, sino aquel está bajo las exigencias de la vida, esto que decimos el fenómeno de la vida, es decir los llamados hombres vitalistas*, es decir, hombres más animales que humanos. Éste es el hombre psíquico.
* Ver vitalismo
El apóstol Pablo hace tres distinciones: hombre psíquico, hombre carnal y hombre espiritual. El espiritual es el que tiene el Espíritu Santo. El carnal es el que tiene el Espíritu Santo, pero aún no se ha perfeccionado. Y psíquico es el que no tiene nada en absoluto.
El hombre "más animal que humano", qué comeremos, qué beberemos..., nada más, no se interesa por nada más. Éste es el llamdo hombre psíquico. No os confunda que viene de la palabra "psique" [alma]. "Psique" [en gr. "ψυχή"] también quiere decir vida.
Y continúa el el apóstol Judas Tadeo, "que no tienen al Espíritu". Estos no tienen el Espíritu de Dios. Claro. ¿Es posible que tenga alguien el Espíritu de Dios siendo un burlador? ¿Es posible que tenga alguien el Espíritu de Dios causando divisiones, separándose de la Iglesia, o incluso siendo "hombre psíquico"? Nunca.
Por eso, repito, es una verdadera desgracia la ausencia del Espíritu Santo. Debemos darlo todo queridos, para tener el Espíritu Santo, el cual se marcha cuando pecamos. «Y no quites de mí tu santo Espíritu», dice el salmista en el Salmo 50, porque peco, no lo quites de mí.
Y dice el apóstol a los efesios: «Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención». Con el cual fuisteis sellados en nuestro bautismo, para el día de la redención. El sello permanecerá hasta el día en que venga la redención del cielo, con la resurrección de los muertos. Por eso, tenemos que estar atentos de no pecar. Pecamos, vamos a ser restaurados de nuevo, confesándonos. Por eso alguien que no se confiesa, ¿cómo puede ser restaurado frente al Espíritu Santo?
San Serafín de Sarov, interpretando la parábola de las diez vírgenes, dice lo siguiente: El que eran diez, muestra la particularidad general que tenemos todos, es la particularidad del cristiano. Pero de los cristianos, la mitad (cinco vírgenes) eran necias y cinco sabias. Todos cristianos, pero no eran todas las virgenes sabias, había también necias. Y dice aquí, que las que no tenían suficiente aceite, y fueron a comprar en el momento en que vino el novio —existen distintas interpretaciones, esta es de san Serafín Sarov—, esto se refiere a la ausencia del Espíritu Santo. Las que no tenían el Espíritu Santo, se quedan fuera de las bodas.
Y vamos con el siguiente pasaje, capítulo 19, versículo 7: «Eran por todos unos doce hombres».
Se refiere aquí al número de hombres. Eran unos doce. Aquí se puede ver, como en muchos otros pasajes, que Lucas es un escritor prolífico. Al go qu eno conoce no lo escribe. Si no tiene muchas informaciones sobre algo, deja ver que no tiene muchas informaciones. ¿Y qué dice aquí? Que eran unos doce.
Lucas no estaba en Éfeso, y cuántos eran, se lo dijeron los otros, unos doce. Hemos de suponer que los que fueron bautizados, unos doce, aunque hay otro registro escrito que dice "doce", sin el "unos", no incluía mujeres y niños. Entonces suponemos que eran hombres casados, es lo más probable. Entonces doce debían ser sólo los hombres, pero que también estaban sus mujeres y los niños.
Y con la ayuda de Dios, seguimos con el versículo 8: «Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.»
Cuando regresó de su recorrido por las partes superiores de Asia, de la Asia Jónica ο Romana, es decir regresa a Éfeso, entonces fue a la sinagoga —cada sábado iba a la sinagoga—, y allí durante tres meses dialogaba, intentando persuadir a los oyentes judíos sobre el Reino de Dios.
Aquí vemos que Lucas abre un nuevo párrafo, un nuevo tema, se refiere a las relaciones de Pablo con la sinagoga. En Éfeso había muchos judíos y conversos gentiles. Allí Pablo, nos dice Lucas el Evangelista, aparece con descaro e insolencia? No.
Dice san Juan Crisóstomo, "Porque has oído sobre el denuedo, la diligencia de Pablo al entrar en la sinagoga y hablar, no pienses que lo hacía con aspereza. ¿Qué significa que tenía diligencia? Que estaba preparado para caer en la aventura de los peligros, para peligrar. Esto significa, y no que fue con descaro e insolencia a la sinagoga.
Por eso los Padres analizando nos dan la medida de la correcta interpretación de la Sagrada Escritura, sin cometer errores la presentación de la interpretación.
¿Por qué Pablo "entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo"? ¿Y por qué estaba preparado para caer en peligros? Porque sabía en quién había creído. Gran cosa esta. Escribe a Timoteo en su segunda epístola: «...pero no me avergüenzo, porque yo sé en quién he creído» Νο tenía ninguna duda, y por lo tanto tampoco ningún temor a lo que viniese, de hombres o de demonios. No temía nada, porque sabía en quién había creído. Todo entonces empieza por la fe. Pero una fe que no es una sencilla fe, que resultó en el conocimiento de Dios. ¿Y qué significa conocimiento del Hijo de Dios? Como dice un intérprete, "un conocimiento muy específico y preciso". Es algo más perfecto que la fe, es el conocimiento exacto. Es un conocimiento personal, una experiencia vital, una vivencia. No porque lo he leído en un libro, lo he creído.
Y Pablo tenía una muy profunda vivencia de Cristo. Así podía decir aquello tan admirable de «Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.» (Rom. 14,8)
Vivamos o muramos, al Señor pertenecemos. Nos movemos entre el mundo presente y el futuro, entre la vida y la muerte. Cuando uno sabe en quién ha creído, solo entonces puede lograrlo. Pablo tenía el coraje del hombre, que conoce bien lo que cree y lo que muestra a los hombres para que crean también ellos. Dice en su epístola a Timoteo: «Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna» (2 Tim. 2,10).
Es lo que falta hoy, en nuestra época, de nuestros cristianos. La confesión de la fe. ¿Por qué? Porque no hemos profundizado sobre la Persona divino-humana de Cristo.
Pablo habla y convence. Abre diálogos, responde a preguntas, también en temas difíciles, también a preguntas capciosas y con malicia. E intenta convencer [de la verdad], señal de una verdadera libertad. Y habla durante tres meses. Su tema era, sobre el Reino de Dios. En efecto, el cristianismo es el Reino de Dios, que trae el Hijo encarnado al mundo, para que el mundo sea salvo; porque Dios ama al mundo. Esto decía Pablo.
Y vamos con el siguiente versículo. Capítulo 19, versículo 9:
«Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.»
Pero debido a que algunos en la sinagoga se endurecían y no creían, y hablaban mal del cristianismo ante la gente, entones Pablo, tres meses después, se marchó de la sinagoga, tomó consigo a los discípulos, y fueron a una escuela de uno llamado Tiranno. Y allí Pablo predicaba cada día.
Vemos aquí que de nuevo, se repite la misma imagen en la sinagoga. Dondequiera que Pablo fuese, así se comportaba la sinagoga. Sólo que ahora sería sin disturbios, como en el caso de Antioquía de Pisidia, donde hubo gran alboroto. Y en Tesalónica, si lo recordáis, gran escándalo, donde los hebreos levantaron a toda la ciudad contra Pablo.
El hecho de que Pablo pudiese hablar durante tres meses, significa que existía el terreno apropiado para hacerlo. Mientras que en las otras sinagogas, habló durante uno, dos o tres días, o un sábado, dos o tres sábados, y se desató un gran escándalo. Aquí muestra que eran más tranquilos los hebreos de la sinagoga de Éfeso. Sin embargo algunos de ellos replicaban. Éstos, dice, "endureciéndose y no creyendo"; es digno de señalar que algunos de ellos, no todos, se endurecieron. ¿Qué significa endurecerse?
Es algo que nos interesa, que ellos mismos se endurecían a sí mismos, no otros. En fenómeno del endurecimiento del corazón es muy importante, muy importante. Nosotros también podemos endurecernos, —que no suceda—, a alguna persona cercana, un familiar.
En el Antiguo Testamento habla del endurecimiento del faraón de Egipto; y que el faraón recibió las diez plagas. Atended esta figura usual en la Escritura, la cual a primera vista extraña. Dice Dios a Moisés —y Dios es el Logos, no pararé nunca de deciros esto, es el Dios Logos, quien después se encarnaría; él habla en el Antiguo Testamento —. Le dice Dios a Moisés (además, él es el Gran Ángel del Consejo tras la zarza, así lo interpretan los Padres), ve, le dice, a pedirle al Faraón que te entregue a mi pueblo. Sin embargo yo endureceré el corazón del faraón y no te entregará a mi pueblo; entonces provocarás una plaga. Irás de nuevo y le dirás, "entrégame a mi pueblo", el pueblo de Dios, y él te dirá que no, porque yo he endurecido el corazón del Faraón.
Esto se repite, y se repite. Surge la pregunta: si Dios endureció el corazón del faraón, ¿entonces de qué tenía la culpa el faraón? Esto es un escándalo por un momento, porque no es acorde al sentido y propósito de la Escritura. Esto nos hace reflexionar y buscar. Tenemos otros puntos en la Sagrada Escritura. Todo el libro del Apocálipsis [Revelación], queridos, se basa en este punto. Todo el libro de la Revelación. Que Dios da esa plaga, da esta otra, da esta otra. ¿!Qué Dios tan malvado es este!?
Dios no da la plaga, ni endurece el corazón del faraón. Dios permite que se endurezca el corazón del faraón, y Dios da las plagas en el Apocálipsis, y por lo tanto no es, como algunos dicen, un Dios malvado el Dios del Libro del Apocálipsis, y por lo tanto, ¿cuál es su posición en el Nuevo Testamento? Es la voluntad de Dios, no por complacencia, sino por concesión. Concede o permite Dios que permanezca el faraón con un corazón duro, porque existe predisposición. Cómo se moverá cada hombre, qué papel desempeña entonces Dios ante la predisposición; ¿qué es el hombre, un peón en el tablero de ajedrez? No. Es libre.
Y muestra aquí que Dios deja al hombre, que si quiere ser terco o duro, permanezca en su dureza. Y los hebreos mostraron dureza contra Dios, que significa oposición, oposición a la verdad, oposición con testarudez. Por eso Dios llama a su gente «¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos!» (Hech. 7, 51).
Con esta experiencia, de cómo un hombre, o más hombres, o un pueblo entero pueden alguna vez endurecerse, escribe en su epístola a los hebreos:
«12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. 14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, 15 entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación» (Hebr. 3, 12-15).
Ayudaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice, que tenemos siempre el "hoy", para que no llegue nadie, por el engaño del pecado, a endurecerse. Atended a esto, escribe entonces, a los hebreos.
Y dice esto Pablo, para justificar lo de: « 7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8 no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto» (Hebr. 3, 7-8)
No endurezcáis vuestro corazón, como en el tiempo en que en el desierto vosotros me habíais amargado y enfurecido, en el día de la tentación en el desierto.
Si no aceptas lo que dice el Espíritu Santo, una, dos, tres, cinco, diez, cien [veces], hermano, tu corazón se endurecerá. ¿Y entonces qué sucede? Primero, la incredulidad. Y luego está la oposición a la voluntad de Dios. Puedo creer, pero oponerme a la voluntad de Dios. Y en general el pecado. Esto, por supuesto, endurece el corazón del hombre. Entonces la conciencia se vuelve insensible, y el corazón duro. Y no existe la curación, excepto ante un milagro.
¿Habéis visto en el pasaje del Evangelio de hoy, los endemoniados de la tierra de los gadarenos? En lugar de asustarse, de sobresaltarse, en lugar de decir, ¿quién es Jesús, qué es esto que ha hecho? Este compatriota nuestro, ¿se ha puesto bien? ¿Se han alejado los demonios, que era toda un legión? Le rogaron que se fuera de su zona, porque tenían pérdidas materiales. Fueron destruidos los dos mil cerdos, de los cuales disfrutaban. Y se quedaron con sus cerdos y expulsaron a Cristo.
Sí, queridos, acabamiento, esto quiere decir cuando el hombre llega a endurecer su corazón. No capta toda la Gracia y todas las beneficencias de Dios.
Pero si Dios quiere, continuaremos el próximo Domingo.
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