Fecha de la homilía: [17-10-93]
[...36:41] ...no debe ir alguien a una jurisdicción extranjera. Pablo estuvo atento de esto. Cuando alguien iba a su propia jurisdicción, se enojaba. «Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno» (Rom. 15, 20)]. Esto quiere decir excelencia, la excelencia del alma de Pablo, realmente hombre del Espíritu Santo.
Si no pensamos así, entonces queridos surgirá en nosotros una vanagloria, una ambición por dar una buena imagen a los hombres, porque queremos mostrarnos, queremos gustar. Y donde hay vanagloria, vienen envidias, discusiones y peleas. Dice al apóstol a los Galatas: «No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros».(Gal. 5,26)
Cuando Pablo regresó a Éfeso, ocurrió un incidente, como ya he contado. Es muy útil para todos nosotros y para cada época, como veremos. Allí habló con unos doce discípulos judíos devotos que habían sido bautizados por el bautismo de Juan, como más abajo hace referencia un versículo. Y les pregunta Pablo: "Cuando creísteis, ¿recibísteis el Espíritu Santo?". Atención a la pregunta, "¿recibísteis el Espíritu Santo?" Y ellos respondieron: "Ni siquiera habíamos oído que existe Espíritu Santo". Pero ¿por qué les preguntó Pablo? La respuesta la da san Juan Crisóstomo y nos dice: "Y no les pregunta, ¿creéis en Jesús Cristo?, sino, ¿recibísteis el Espíritu Santo?". Porque sabía Pablo que no tenían el Espíritu Santo. ¿Cómo lo sabía? Se notaba. Así como se nota cuando lo tienes, también se nota cuando no lo tienes". Recordad esto, por favor. Lo diré de nuevo. Así como se nota si lo tienes, también se nota si no lo tienes. Y continúa san Juan Crisóstomo, "Pablo quería decirles esto, para que cuando entendiesen lo que les faltaba, lo pidiesen".
Ellos claro no habían sido bautizados con el bautismo cristiano, que da la Gracia del Espíritu Santo, sino con el bautismo de Juan, que era bautismo de arrepentimiento.
Nosotros sin embargo, que hemos sido bautizados, nosotros, aquí, nosotros, que recibimos el Espíritu Santo, se lo dejamos como fuerza a nuestros enemigos, lo dejamos aparte, y no lo activamos, para favor de los enemigos, y no lo mantenemos activado. Desertamos de Él, como si hubiésemos recibido sólo el bautismo de Juan.
El objetivo de nuestro bautismo y de nuestra fe es adquirir el Espíritu Santo. Debemos entonces energizar, activar el Espíritu Santo, que ya hemos recibido. Es la primera y principal autocrítica que hemos de hacernos: ¿tengo el Espíritu Santo? O, ¿en qué medida dejo al Espíritu Santo que actúe en mi vida?
Porque la respuesta desde el punto de vista dogmático es: "Sí, dado que he sido bautizado y crismado, tengo el Espíritu Santo". Lo tengo, pero ¿en qué medida dejo al Espíritu Santo que actúe en mi vida?
Cuando Pablo les bautizó a los aproximadamente doce, puso sus manos sobre sus cabezas, —es decir, les dio el Misterio del Crisma —, porque este es el Misterio de la Crismación, entonces vino el Espíritu Santo ofreciéndoles carismas extraordinarios.
Pero veamos cómo escribe esto que decimos san Lucas el Evangelista, en el capítulo 19: «1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, 2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. 3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. 4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. 5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. 7 Eran por todos unos doce hombres».
El Espíritu Santo, en la primera generación de la Iglesia, dio carismas extraordinarios, como el hablar lenguas y las profecías. El primero, sobretodo, no hace falta hoy, simplemente porque la fe ha sido recibida y la Iglesia ha sido establecida sobre la tierra. Era un carisma extraordinario, cuando aún era todo desconocido.
Hoy en día tenemos desafortunadamente, también aquí en nuestra ciudad, a los pentecostales, los cuales aseguran que sólo ellos tienen el Espíritu .Santo, y podemos activarlo cuando queramos. No dudaré lo más mínimo en decir que no tienen el Espíritu Santo, y que lo que tienen es activado por el demonio. Y no tienen el Es`píritu Santo los pentecostales, porque sencillamente, no son Iglesia. Respecto a todo el mundo protestante, no son Iglesia. ¿Cómo puede ser entonces posible que tengan el Espíritu Santo, cuando están fuera de la Iglesia? ¿Cómo es posible?
Lo diré una vez más, que lo escuchen todos. Estas peronas son movidas por espíritus malvados, y van practicando el engaño. En el pasado, cuando aparecieron por primera vez aquí en nuestra ciudad, creo que os conté mucho y creo que muchos de vosotros lo recordará. Pero si fuese necesario tener en nuestra época el carisma de hablar lenguas, entonces se eliminaría la fe.
¿Sabéis qué es un milagro? Un milagro, por un momento, asombra. Atended. Pero es un camino de salvación que aplana la fe. Como aquí, tenemos distintas cosas, mesas, sillas, también estamos nosotros... Pero si pasase una aplanadora, con el cilindro de hierro, y empieza a pasar, ¿qué hará con todo? Lo aplana. Así, el milagro por un momento, aplana la fe. Atended. Me diréis, "aumenta la fe"; sí, pero sobre personas que no sabían nada sobre Cristo. Desde el momento en que se consolida la fe, cuando tienen lugar un milagro, aplana la fe, porque quieras o no quieras, te obliga a aceptar esto. Pero la fe es libre, es movida por la libertad, no te puede obligar a aceptarla. Por eso os he dicho que no es necesaria hoy día el milagro, el carisma de hablar lenguas concretamente. Os diría que si tienen lugar milagros, será algo impresionante, pero por un momento. Si pido a la Panayía (Toda-Santa y Siempre Virgen María) que me ayude a curarme, y soy curado, esto para el uso externo de la Iglesia. Pero [48:48]
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