sábado, 20 de junio de 2026

Dom. 21/6. Domingo III de Mateo (III Domingo después de Pentecostés)

Domingo III de Mateo (Mt. 6, 22-33). Tono 2. 

Evangelio III de Resurrección (Mc. 16, 9-20)


9 Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. 10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. 11 Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.

12 Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. 13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. 

14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. 

 

 


 

15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. 

19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. 20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

 

 

Epístola de San Pablo a los Romanos 5, 1-10

 

Hermanos, habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Más aún; nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.
 

 

 

 

 


En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; - en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir -; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera!

Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida!







EVANGELIO. Lectura del santo Evangelio según San Mateo (6, 22 - 33 )


Εl Señor dijo: La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!

Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.

Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

 

 

San Mateo


 

Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?

Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.

Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.

Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.










HOMILIA I. DOMINGO IIΙ DE MATEO.


Enseñanzas desde su homilía en la montaña. Su afectuosa mirada sobre nosotros.


- LEVANTAD VUESTRA MIRADA Y OBSERVAD LOS PAJAROS…


- Acercaos y fijad vuestra mirada en las flores silvestres…

El Senor habla. El Creador del universo. El Dios de todo. Quien se hizo hombre como nosotros y vino entre nosotros, ocultando la terrible grandiosidad de Su gloria, Su cegadora grandeza divina, para decirnos cuánto nos ama y cuánto nos cuida, y se interesa por cada uno por separado.

Este entonces, para mostrarnos su afectuosa mirada, no nos habló filosóficamente y sin sentido, sino tan sencilla y comprensiblemente, que hasta un niño pequeño lo puede entender.

¿Y qué nos dijo?








Que miremos atentamente los pájaros y las flores.

Tenemos la mirada de un niño pequeño para entender que dice nuestro Cristo y alegrarnos tanto como lo hace un niño, cuando ve frente a él un pájaro que con su pico coge una semilla y se la lleva volando lejos, o cuando coge un palito y se lo lleva para construir su casa…



* * *



Por esto os digo, no os preocupéis en vuestra vida por qué comeréis o qué beberéis, ni por vuestro cuerpo, con qué os pondréis.


¿No está la vida por encima de la comida, y el cuerpo por encima de la ropa? Si Dios es quien os dio lo superior, ¿no os dará también lo secundario?


El Señor habla sobre la montaña, y todo el pueblo está sentado sobre el suelo, lleno de flores silvestres, y escucha. En un momento aparece una bandada de pajaros desde el cielo.


“…Mirad las aves del cielo y fijaos que ellas nunca siembran, ni siegan, ni guardan en almacenes. Y sin embargo vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y por qué os preocupáis por la ropa? Mirad las flores del campo, cómo crecen. No se fatigan ni preparan su vestimenta. Y os aseguro que ni Salomón, con todo su gloria real, no llevaba tan hermosa y perfecta vestimenta como la que tiene una flor de éstas.









Entonces si a las pasajeras y fugaces plantas de la tierra las viste así, no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?...Vosotros buscad y pedid primeramente a Dios el Reino de los Cielos y la virtud, y todo lo demás os será dado por El."

¡Qué afectuosas, verdaderamente, palabras! Cuánto descanso, frescura, ternura, ofrecen sobre el alma del hombre…Palabras con las cuales el Dios altísimo, el Creador, con su Divina Providencia sobre todo el mundo, nos asegura que no es posible que nos abandone. Porque su afectuosa mirada se encuentra continuamente sobre nosotros y sigue nuestra trayectoria y nuestras necesidades que tenemos en cada momento. Y que siempre nos dará lo que necesitamos…

Es suficiente con que nosotros tengamos la sencillez y la dependencia que tiene el niño pequeño de su madre. El niño, que otra preocupación no tiene sino la de sentir la mirada afectuosa de su madre que le cuida y protege continuamente.

Y por eso puede correr por el campo y alegrarse jugando con las flores y los pájaros…


Del libro "Háblame, Cristo. Mensajes para jóvenes de los Evangelios de los Domingos" Archim. Apóstolos J. Tsoláki. Ed. Sotir. 





HOMILIA II. DOMINGO III DE MATEO.

P. Athanasios Mitilineos. 

LA NO POSIBLE CONVIVENCIA DE DIOS Y DE SATANÁS EN NUESTRO CORAZÓN. CRISTIANOS, IDÓLATRAS Y GENTILES.   




 

 

Un rasgo particular de nuestra época es la coexistencia de muchas opiniones y de muchas corrientes. Es realmente característico de nuestra época. Es un mundo de sincretismo. Un mundo, nuestra época, que no quiere rechazar a los demás, ni separarles, sino fusionarlos. Así vemos, en todos los sectores, particularmente en el político y en el social, que existe una necesidad de coexistencia. Es decir, que existas tú, que exista también yo, que coexistamos. No te digo que seas bueno o malo, tampoco yo digo que yo sea bueno o malo, simplemente que existas tú y que exista yo, que coexistamos.

Y desde luego no es ahora momento de decir si esto es bueno o malo, una cosa solo quiero decir: que en el espacio de nuestra Fe, la coexistencia es algo inconcebible. Es tan inconcebible, como para que diga el Señor: no puedes estar con Dios y con Satanás al mismo tiempo. No pueden estos dos coexistir en tu alma.

Habéis oído las palabras del Señor, “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mamonás” (Mat. 6,24).*

* En español se suele encontrar traducido como ”No podéis servir a Dios y las riquezas”.

 

Así vemos aquí queridos, que no es posible la coexistencia en el espacio de la fe. Sin embargo, a pesar de las determinantes palabras del Señor, los cristianos, particularmente los cristianos, respecto a lo que dijo el Señor, “Ninguno puede servir a dos señores…”, dicen: "Nosotros lo hacemos cuando queremos, y en la medida que nosotros queremos, y en las cantidades que nosotros consideramos...". Teniendo por ejemplo, 80% a Satanás y 20% a Dios, o 20% a Satanás y 80% a Dios. 

Sin embargo, hemos de saberlo; cuando dice el Señor que “Ninguno puede servir a dos señores”, lo de “ninguno puede” no es con el sentido de orden o mandamiento, sino con el sentido de la posibilidad, no podéis, servir a dos señores. No que no os esté permitido, desde luego que no os está permitido; no podéis. Es lo que dice el pueblo, “no caben dos sandías bajo la misma axila”. Pero como nosotros hacemos que se pueda, hemos de rebatir al Señor. Pero, ¿es posible rebatir al Señor? No es posible, y he aquí el resultado.

 

 

ΙΕΡΑ - Ο Χριστός και ο Παράς (Μαμωνάς) ... ▫ ΑΦΙΕΡΩΜΕΝΟ ... 


 

En el alma humana, cuando se busca la coexistencia de “estos dos señores”, de Dios y de Satanás, se produce la división del alma, y tenemos el terrible fenómeno de las psicopatías, parciales o completas. Yo os diría, queridos míos, sin duda y sin exageración, que si hoy, en nuestra época [Homilía realizada en la deácada de los ´80], las enfermedades psíquicas han aumentado, que principalmente es por un motivo principal: que queremos servir a dos señores, con el resultado de esta división del alma. 

No sé cuántos otros motivos son los que pueden provocarlas… cuando me decíais los ruidos, el modo de vida, las preocupaciones por los cuidados, —hemos escuchado sobre esto en la lectura evangélica de hoy—, pero cuando decimos que no de vemos servir a dos señores, sino que hemos de servir solo a un Señor, entonces, ¿cómo lo entendemos esto? 

Cuando decimos que sólo a Dios quiero servir, ser sólo siervo suyo, esto no significa que automáticamente me encuentro en el espacio de Dios. Significa que me ejercito con mucha lucha y con mucho esfuerzo. No he de olvidar que soy un hombre que llevo el pecado ancestral. Que tengo dentro de mí, pegado como las ostras al barco, llevo pegada la enfermedad, el impedimento, el mal, que se ha convertido en una segunda naturaleza el mal, en mi existencia. Tendré entonces que luchar. No debo decir que enseguida, de un salto, me encuentro en el espacio de Dios. 

No puedo decir que he llegado a Dios. Diré simplemente que me encamino, me acerco. No puedo decir que soy perfecto, simplemente que estoy en el camino de serlo. Entonces, estoy en el espacio de Dios significa que realizo un recorrido hacia Dios. Atended esto, hacia Dios, porque muchos hombres piensan que desde el momento en que se arrepienten, deben ser perfectos, y lamentable es también lo contrario, que han creído que son perfectos, cuando en realidad tienen grandes carencias. Y sólo porque me he arrepentido, y me encuentro en un espacio, que creo que es de Dios, sí, de Dios, pero que me he hecho perfecto, esto es terrible. Es una presunción que al final me llama a encontrarme en la situación contraria, en el espacio de Satanás.

Además, si estoy en el espacio de Dios, sirvo a Dios, también he de atender algo más, algo que actúa en mi alma, es el enemigo. El enemigo me hará la guerra cuando vea que le abandono. Desde luego el enemigo no me hace la guerra cuando soy suyo.

* Por eso cuando alguien camina correctamente recibe tanta guerra de todos y de todo. El que ataca (el pecado, la mentira), es atacado. Éste es el precio de la Verdad.  

 

Me hará la guerra particularmente cuando le diga: “¡Adiós mi viejo enemigo! ¡No te quiero, te rechazo!” Entonces me hará la guerra, y me la hará con todos los medios. Lo primero de todo es el “yo mismo”, el antiguo yo pecador, el angustiado yo mismo. Después es este mundo pecador, el cual constantemente me atraerá hacia el mal. Y tercero, es el diablo. Personalmente el diablo, que vendrá a hacerme la guerra. El cristiano que lucha, ha de saberlo, y muchas veces van torcidas muchas cosas, van al revés muchas veces las cosas. No temáis. 

El diablo tiene tres armas, las cuales utiliza de muchas maneras. Son: la sorpresa, el desconcierto y la desesperación. Si lo queréis, y desde el punto de vista estratégico, son tres fuertes armas del enemigo, siembra detrás nuestro; ¿qué siembra? Siembra el miedo, siembra la sorpresa. ¿Qué ha hecho el enemigo?¿Qué significa eso? E incluso la terrible desesperación que nace en el alma, de que no venceré, de que estamos perdidos sea como sea la cosa. Esto, con la propaganda del enemigo, en el espacio político y social, en el espacio estratégico y militar siembra técnicamente…

Lo primero, no hemos de sorprendernos. Vino una tentación, nos lo dice el Apóstol Pablo en su primera Epístola a los Hebreos. Ha venido la tentación, ¿por qué te sorprendes? ¿no lo esperabas? ¿por qué te alteras? ¿por qué dices, “¿qué es esto, y por qué me ha venido a mí?”. Pensamos, queridos, que encontrarnos en el espacio de Dios, significa que ahora Dios me tiene bajo su protección, y que nada malo ya me pasará, y seré un hombre que está protegido dentro de una vitrina, y me cuidará allí Dios para que no me pase nada. No son así las cosas, queridos. 

Preparaos, dice el salmista, y no os alteréis. Me he preparado, y vino la sorpresa, el desconcierto y la desesperación, y no me alteré. Sólo si nos preparamos. Si mañana por la mañana queridos estalla una persecución contra los cristianos, ¿qué pasará?, ¿cuántos quedarán en pie?, ¿cuántos irán a la iglesia? Pero, ¿por qué digo persecución? Mañana, tu padre, tu madre, un familiar tuyo o tu vecino te toman el pelo, porque te ven que avanzas espiritualmente… el diablo te molesta allí, ¿por qué te sorprendes? ¿Por qué dices, “no volveré a a Iglesia, porque me toman el pelo, no puedo aguantar esto que me hace…”. Queridos, hemos de encontrarnos en el espacio de Dios. Pero preparados. Hemos de saber cómo trabajaremos para Dios. Es decir no debemos caer víctimas del mundo de Satanás ni de nuestro antiguo yo. 


Así entonces, empecemos queridos, empecemos a pertenecer sólo a Dios. NO nos volvamos hombres esquizofrénicos, sirviendo a Dios y al diablo. Sólo a Dios. Y entonces realmente ns habremos convertido en hijos de Dios. Sólo si apartamos a Satanás y decimos, no lo quiero.

 

 

Bienaventurado Archimandrita Athanasios Mitilineos 



 

 

Un fragmento, queridos, de la homilía en el monte de Jesús Cristo es la lectura evangélica de hoy. Se refiere al ojo del alma, que es el nus. Se refiere a los dos señores para los que el hombre trata de trabajar, uno es Dios y otro es el dinero. Después se refiere a los cuidados de la vida. Y dado que habla bastante el Señor de estos cuidados diarios con ejemplos, elige que Dios cuida y prevé de las necesidades del hombre, y por lo tanto el estrés no es permisible. No dice, “no trabajéis”, sino que dice: “no os estreséis”. No tengáis esa fatigosa y agonizante preocupación para vuestras vidas. Y hace una comparación sobre este último tema, y os pido que atendamos particularmente, porque este es nuestro tema de hoy. 


Una comparación, y dice: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas” (Mat. 6, 31-32). Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero no vosotros. “Pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mat. 6, 32-33) Buscad entonces el reino de Dios, y la santidad de Dios, y el resto os será añadido. 

¿Qué observamos? Lo que os dije que atendamos. Que hace el Señor una comparación, entre su gente, que cree en el verdadero Dios, y los gentiles [las naciones, o los de las naciones, es decir los idólatras], que buscan con insistencia, de modo único y exclusivo, su sustento. Su tuviésemos que hablar con una lengua moderna, diríamos que se trata del problema económico que ocupa a personas, familias y pueblos. 

Atended aquí esta comparación. ¿Por qué hace el Señor esta comparación entre su pueblo y los gentiles o idólatras?. Atended. Cuando decimos “los de las naciones” ¿qué significa? No tiene ninguna relación con lo que decimos hoy de la nación, los nacionalistas… ninguna relación tiene este término, y os ruego que no lo malentendamos, sino que atendamos. 


El Señor, repetidamente habla sobre los gentiles, y dice: "Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?" (Mat. 5, 47) "Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos"; (Mt. 6, 7-8). Y, en otra parte, “Si no los oyere a ellos, dilo a la Iglesia; y si no oyere a la Iglesia, tenle por gentil y publicano.” (Mt. 18, 17) Que sea para ti como los gentiles. 


Veis entonces, que aquí el Señor contrasta, compara y dice: vosotros, no como los gentiles. ¿Quiénes eran los gentiles? Los gentiles eran todos los pueblos de la tierra. En contraposición con el pueblo judaico. Y debido a que las naciones eran idólatras, por eso la palabra gentil [ethnikós, de ethnos, nación] equivale a idólatra, de modo que cuando decimos gentil, nos referimos a idólatra. Algo parecido tenemos con el término heleno (en gr. “Έλλην”, [Elin] ), que significa idólatra. San Atanasio el Grande, por ejemplo, tiene un tratado completo: “Κατά Ελλήνων”, [Katá Elínon], no se vuelve en contra de los griegos, sino de los idólatras, porque la palabra “Έλλην”, [Elin], era equivalente a la palabra idólatra; así también “ethnikós”, nacionalista, significaba idólatra. *

* Ver "¿Existe una nación elegida por Dios? Explicación del término "'Ελλην" 

 

 


 


Así, como en el Antiguo Testamento, de modo estricto, el no judío, es llamado gentil (“ethnikós”), en el Nuevo Testamento, el no cristiano, es llamado gentil (“ethnikós”). El gentil no pertenece al pueblo de Dios. Es el de fuera del redil de Cristo, es el hombre de fuera de la Iglesia, y naturalmente, gentiles son llamados los que todavía no han conocido a Cristo.

Todavía no han conocido a Cristo, ya que eran idólatras. Por eso dice el Santo y Justo Simeón el Destinatario de Dios, en su oda (cántico), cuando toma al Señor en sus brazos, y dice aquella tan importante, teológica y profética oda suya: Ahora Señor puedes dejar a tu siervo - a este bebé que tego ante mí, al Mesías- ir en paz,porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien Tú has presentado ante todos los pueblos. Luz para alumbrar a las naciones –que será luz que será revelada a todas las naciones, es decir a los idólatras, para ellos será luz, pero para tu pueblo, Israel, será Doxa-Gloria- y Gloria de tu pueblo Israel.


De este modo los gentiles no son rechazados, en vista a convertirse en cristianos. Y los apóstoles también se dispersaron por las naciones para llevar el Evangelio, según la orden del Señor que dijo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…. hasta el fin del mundo. (Mat.28, 19-20). El mundo de los gentiles, antes de volverse a Cristo, vivía en la oscuridad y el engaño de Satanás. 

Así, gentil es llamado aquel que vive lejos del verdadero Dios, en la oscuridad de Satanás y en la idolatría, en cualquiera de las vertientes de la idolatría. Así nació la palabra gentil, término técnico. Como decimos los doce discípulos, aunque estuviesen ausentes uno, dos o tres, no tiene importancia, son llamados “los doce”. Así, el término gentil es técnico, lo cual significa idólatra. Con este sentido entonces habla el Señor, veremos nosotros algunas cosas, cuando dice el Señor “ellos viven de este modo, pero vosotros no”. Los gentiles buscan lo que buscan: comer, beber...; vosotros, no así.

Los gentiles buscaban el sustento, por supuesto, sin la bendición de Dios, a quien desde luego no conocieron. Pero quiere remarcar la diferencia entre el pueblo de Dios y de los idólatras. El significado de gentil, como he dicho, es ya fija, pero difiere lo mundano. Una cosa gentil (ethnikós), otra mundano (kosmikós). En esto se diferencian: el gentil desconoce el verdadero Dios. El mundano no desconoce al verdadero Dios, pero vive del modo en que vive el gentil. Atención a esto, es la clave de todo nuestro tema, como el Señor lo refiere. El mundano no desconoce a Dios, pero vive de modo que vive el gentil, que desconoce a Dios.

Este tema para nosotros los cristianos es de enorme importancia, como veréis a continuación. Porque hoy el mundo cristiano vive mundanizado, y por lo tanto debe entender a partir de la definición de gentil, ahora pongo la palabra entre comillas, que no es aceptado por Cristo. Porque el modo en que vive no es el debido.

 Entonces Cristo hace la distinción entre su pueblo y los gentiles, como hemos visto. Y además, el mundano es peor que el gentil, ¿por qué? Porque el gentil desconoce a Cristo. Fijaos en un chino, no conoce a Cristo; es gentil. Él desconoce a Cristo. Pero el mundano no desconoce Cristo, y está bautizado, y vive como los gentiles. 

¿Cómo vive el mundano? ¿Qué buscan los mundanos? Ante todo, el bienestar. El  bienestar es para los gentiles el alfa y el omega de sus búsquedas. Por eso mismo el Señor utiliza el verbo “busco” (“επιζητώ”, [epizitó]), busco insistentemente (“επιμονα ζητώ”, [epímona zitó]). Por eso el salmista hace una descripción de los que insistentemente buscan y disfrutan del bienestar. Es un salmo que cada vez que lo escucho, me impresiona y me siento incómodo, porque vivimos dentro del espíritu de este salmo. Es el 144 [RV1960]: “Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos; nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas”.

 

  

Profeta y Rey David



Es decir se puede ver una absoluta búsqueda de bienestar. Es perceptible. Sin embargo el salmista, el hombre de Dios, teme este bienestar, y confiesa (¿extraño eh?, significa que tenemos espíritu gentil (ethnikón), como los gentiles), así dice el salmo, al final: “Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Señor”. No es afortunado el pueblo que tiene esto, afortunado y bienaventurado es el pueblo que tiene al Señor como su Dios, el verdadero Dios. ¿Curioso, eh? Pero por qué os digo esto, que es curioso, porque no podemos entenderlo.

Tenía razón por lo tanto el santo Crisóstomo que consideraba el bienestar como perseguidor del cristianismo. Y además, que es el peor perseguidor de todos los antiguos perseguidores del Cristianismo. Hoy, todos los pueblos cristianos buscan el bienestar a un nivel extremo. ¿Queréis ver en qué grado de necedad buscan?

Si se sienta alguien en una rama de un árbol, y dice: ah, qué buena rama esta, la voy a cortar para hacer un taburete. Pero estás sentado en la rama, y la cortas. Pobre loco insensato, te vas a caer y matarte… os parece extraño, que tenemos esta estupidez? Sí. 

Tenemos fábricas que destruyen la creación, destruyen la naturaleza, y decimos, finalmente, cuidemos, limitemos todo esto, como en última conferencia que tuvo lugar sobre esto y etc…. ¡sin resultado! Porque dicen sobre las industrias, ¿y con nosotros qué pasará? Qué pasará, cuando mueran los hombres, ¿vosotros qué vais a hacer? ¿venderéis vuestros productos? ¿No lo percibimos, que cortamos la rama sobre la que nos encontramos, y que nos dirigimos a precipicio y que no tiene ya margen para la vida nuestro planeta? Es auténtica necedad, realmente, se puede ver esto. Y el bienestar, se establece como lo más importante, superior a toda espiritualidad. Esto es lo más importante. 

Por eso dice San Juan Crisóstomo: “los gentiles buscan esto, todo su esfuerzo está dedicado a la vida presente“. Es decir, en lo relacionado a qué comeremos, qué beberemos, en nada relacionado con lo futuro. Y entre ellos no existe ninguna conversación por lo venidero ni ninguna referencia a los cielos. Ningún cuidado por lo metafísico y lo escatológico. Hoy, ¿qué comemos? ¿qué bebemos? Buscando tener un bienestar excesivo. ¿Tal vez ve alguien todo esto, siempre en la humanidad, particularmente en los actuales llamados estados cristianos? Nos encontramos ante una terrible mundanización.

Entonces, los gentiles buscan la paz y la seguridad. ¿No buscamos la paz y la seguridad nosotros también? Lo hemos visto en el salmo 144. Bienestar, seguridad. No existe ni grito de alarma en sus plazas, es decir hombres llorando por una desgracia. Pero en ninguna parte los gentiles basan su paz y su bienestar sino sólo en su habilidad política y en su superioridad militar. En eso basan la paz y la seguridad. Pero a esto responde el Espíritu Santo, que “el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (2 Ped. 3:10). “Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1 Tes. 5:3-4). Se trata de nuestros estados cristianos, los llamados estados de occidente, y nosotros occidente somos.*

* A pesar de que muchos cristianos bauizados, que se creen los elegidos, no paran de condenar a "Occidente"

 

En el libro del Apocálipsis (Revelación), en todo el capítulo 18, y os pido que en vuestras casas leáis este capítulo, si tenéis alguna interpretación con vosotros todavía mejor, se habla de una ciudad-estado llamada Babilonia. Babilonia la Grande, la cual cae, como una torre de papel; una imagen de torre de papel que cae, ¿por qué se asumió la expresión torre de papel? Era la Unión Soviéica. Se asumió por repetición, ha caído, se dice, como torre de papel. ¿Qué dice ahora el Apocalipsis? Que vino el juicio para ella, en una hora cayó. No en día, en una hora. Atended, esto es al pie de la letra, no es metafórico. Es la ciudad-estado que busca el bienestar de modo exagerado, y considera dada por supuesta la paz y la seguridad.

Además, una caraterística de los gentiles, es que no conocen al verdadero Dios. Si se les es anunciado, como a los antiguos gentiles y los actuales, como dije, los hindúes, los chinos, no sé, mundialmente, los africanos, que no han conocido al verdadero Dios, si se les es anunciado, existen muchas esperanzas para que crean. Tal como lo hicieron entonces a los gentiles, cuando fue proclamado el Evangelio. Y es proclamado el Evangelio, y creen.

Pero hoy, los pueblos cristianos, los que han sido bautizados en el nombre del Dios Triádico, niegan su condición de cristianos, y a nosotros los griegos nos sucede esto, y regresan a la negación de Dios, a la apostasía (rechazo, distanciamiento), al ateísmo y a la idolatría. Y a nosotros nos sucede esto. Y los pueblos cristianos se vuelven de nuevo gentiles. 

Se vuelven de nuevo mundanos. Alguna vez entre los gentiles estaban incluidos Sodoma, Gomorra, Nínive, Babilonia… En símbolo se ha convertido Babilonia. Por eso en el Apocalipsis dice Babilonia la grande. Símbolo. Hoy entre ellos son también contados los llamados estados cristianos occidentales. ¿Por qué? Porque piensan lo mismo, y tienen el mismo comportamiento gentil. Todo el occidente cristiano, así piensa. Como los de Sodoma piensa, como los de Nínive piensa, como los de Babilonia piensa, todo el occidente, el occidente cristiano. 


Y nuestro pueblo ortodoxo, lo mismo piensa, en su mayor parte. Así piensa y vive. ¿Cómo vive? Sin Cristo. O en un Cristo al que le ha sido quitada la divinidad. En un Cristo arriano, como dice San Juan Damasceno, de mentalidad mundana (“ethnófrones”), que piensan como los idólatras, los cuales dice, siguen las huellas, las costumbres, de los gentiles. Por lo demás, son cristianos. 

Queridos, dice Orígenes, ¿qué es nación?, de modo alegórico, es que los cristianos se han vuelto, de acuerdo a sus rasgos, de nuevo en gentiles, y adotan las maldades de las multitudes. Cualquier maldad existente, las adoptan los cristianos, y las viven. Es, como dice San Basilio el Grade, gentiles vivos, y el ser modo de vivir cristiano difiere del modo de vivir en el bienestar del gentil, como dice San Clemente de Alejandría, que es la vida cristiana. Hoy, la homosexualidad, la cual tanto y tanto se expande… Sodoma, idolatría. Hoy todavía existen verdaderos gentiles, pueblos gentiles, que todavía no han conocido al verdadero Dios. Y nosotros, a estos pueblos, nosotros les obstaculizamos. Les obstaculizamos para que le conozcan con el modo en que vivimos. Dijo una vez Gandhi, bueno es el cristianismo, pero muy malos son los cristianos. Esta es nuestra desgracia, por eso dice Dios, lo dice también en el Antiguo Testamento, y en el Nuevo, “el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros“ (Rom. 2,24) El modo en que vivís es causa para que no sea glorificado mi nombre, sino que sea blasfemado. Y aquí tenemos un doble pecado. Para empezar vivimos de modo gentil, y también obstaculizamos con nuestra actitud a otros pueblos para que vivan cristianamente. 

Pero el Señor claramente distingue su pueblo, es decir la Iglesia, de los gentiles. Ciertamente, o vivimos cristianamente, o vivimos como los gentiles. No podemos hacer las dos cosas, no podemos, como escuchamos en la lectura evangélica de hoy, servir a dos señores.

Tengamos cuidado. Tengamos cuidado nosotros, los pueblos cristianos, porque el momento del Juicio de los pueblos cristianos ha llegado. Y será la mayor explosión de la ira de Dios. Una pérdida y calamidad mundial nos espera. Y si los pueblos no lo entienden esto, ¿dónde va a escuchar alguien estas palabras ahora, millones de cristianos viviendo como gentiles, ¿dónde lo va a escuchar? Al menos, algunas personas, como vosotros que me escucháis, yo que os hablo.

Queridos, levantémonos, para mantener el nombre de Cristo en alto, evitando toda conducta y comportamiento gentil.





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