miércoles, 24 de junio de 2026

Nacimiento del Profeta y Precursor San Juan el Bautista

Versos:
"Zacarías bailó con su esposa, no con muchos niños, sino con uno grande".
La madre trajo al Precursor en el vigésimo cuarto.

En este día nuestra Santa Iglesia celebra el nacimiento del glorioso Profeta Precursor y Bautista Juan. Es considerado después de la Virgen María el santo más honrado. Era hijo del sacerdote Zacarías, casado con Santa Isabel (descendiente del primer sacerdote Aarón, hermano de Moisés). Sus padres vivían cerca de Hebrón, una región montañosa al sur de Jerusalén. Por parte de su madre él era pariente de Nuestro Señor Jesucristo y nació seis meses antes que el Señor.
 
 





 
 
 
 
Como lo narra el Evangelista San Lucas, un día, a la hora del incienso, vio dentro del altar al Arcángel Gabriel, que le anunció que iba a tener un hijo al que pondría el nombre de Juan. Zacarías se turbó, y el temor cayó sobre él. Dudaba que en la vejez fuera posible tener un hijo, y pidió una señal. Le fue entregado, y también fue un castigo por su incredulidad. Su mujer era mayor y estéril y por lo tanto era incapaz de concebir. Esas dudas expresó al ángel, quien le respondió que el niño iba a nacer, pero que él sería castigado por su incredulidad, permaneciendo mudo hasta que se realizase la voluntad de Dios.
 
 
 





 
 
 
 
Su esposa Elizabeth concibió, dando a luz a los nueve meses. y así fue como estos devotos esposos, de edad avanzada, privados del consuelo de tener descendencia, tuvieron por fin un hijo, el cual ellos pidieron en sus oraciones. Ocho días después del nacimiento, durante la circuncisión del niño, la familia, quería darle el nombre del padre, es decir, Zacarías. Pero Zacarías escribió en una tabla "Su nombre es Juan”. Enseguida se desató su lengua y todos los asistentes se llenaron de alegría y esperanza, porque entendieron que nació el Precursor del esperado Mesías. Juan no solo tuvo el don de la profecía, sino que también fue hecho digno del mayor honor y alegría: él bautizó al Cristo Mesías, a quien confesó durante toda su vida.
 
 
 





 
 
 
 
Por misericordia de Dios él se liberó de la muerte entre miles de niños que fueron asesinados en Belén y sus alrededores. San Juan creció en un desierto salvaje, y se preparaba para la gran labor, llevando una forma de vida severa ayunando, rezando y meditando en su destino preparado por Dios. Llevaba una vestimenta tosca, sujeta con un cinto de cuero, se alimentaba con miel silvestre y langostas. Él siguió una vida en un drástico ascetismo hasta el momento en el que el Señor lo llamó a los 30 años de edad para profetizar al pueblo hebreo.
 
 
 
 



Santos Zacarías y Elísabet, padres del Precursor


 
 
 
Obedeciendo a este llamado, el Profeta san Juan, llegó a las orillas del río Jordán para preparar a la gente a recibir al esperado Mesías (Cristo). Ante la festividad de la Purificación mucha gente concurría al río para el lavado religioso. Allí San Juan se dirigía a ellos, proclamando que se confesasen y se bautizasen para el perdón de los pecados. La esencia de su prédica se refería a que, antes de recibir la purificación externa, la gente debía purificarse moralmente, y de esta manera prepararse para la recepción del Evangelio. Claro es, que el bautismo de Juan no era todavia un sacramento bendito, como el bautismo cristiano. 
 
 
 



La Huida de Elísabet. 


 
 
 
Su sentido era el de preparar (convertir) espiritualmente hacia el próximo bautismo con agua y Espíritu Santo. Según la expresión de una oración de la Iglesia, el Profeta san Juan, era la luminosa estrella matutina, la cual desprendía un brillo que era superior a la luminosidad de todas las estrellas y anunciaba la mañana del bendito día, iluminado por Cristo el Sol espiritual (Malaquias 4:2) 
Cuando la espera del Mesías llegó a su culminación, el Mismo Salvador del mundo, Nuestro Señor Jesús Cristo llegó al Jordán a bautizarse con San Juan.
 
 
 



San Juan el Precursor en el desierto.




 
El bautismo de Cristo fue acompañado de anuncios milagrosos - el descenso del Espíritu Santo que bajó en forma de paloma sobre Él y la voz de Dios Padre que provenía de los cielos, diciendo: "Este es Mi Hijo amado..." Al recibir esta revelación, el Profeta San Juan le decía a la gente sobre Él "Aquí esta el Cordero de Dios, que toma sobre Sí los pecados del mundo." Al escuchar esto, dos de los discípulos de Juan siguieron a Jesús. Ellos eran los Apóstoles Juan el Teólogo y Andrés, hermano de Simón, llamado Pedro. 
Con el bautismo del Salvador, el Profeta San Juan concluyó como rubricando su servicio de profeta. Con severidad y sin temor acusaba los vicios tanto de las personas comunes, como la de los poderosos de este mundo. Por ello pronto él padeció.
 






 
 
 
 
El rey Herodes Antipas (hijo del rey Herodes el Grande) ordenó encarcelar al Profeta San Juan, por acusarlo del abandono de su legítima esposa (hija del rey Aretas de Arabia), y por su unión ilegitima con Herodia, la mujer de su hermano Felipe.
El día de su cumpleaños Herodes hizo un banquete, al cual fueron invitadas personas muy conocidas. Salomé, hija de la pecadora Herodia, con su baile impúdico complació de tal manera al rey Herodes y sus invitados en el banquete, que el rey le prometió bajo juramento darle todo lo que ella le pidiese, aun hasta la mitad de su reino.
 
 





 
 
 
La bailarina por instigación de su madre, pidió que se le entregase la cabeza de San Juan el Bautista sobre una bandeja. Herodes respetaba a Juan como profeta, por ello, él se disgustó ante ese pedido. Pero le dio vergüenza quebrantar la promesa por el dada, envió entonces al guardia a la prisión, el cual decapitó a san Juan el Bautista y entregó su cabeza a Salomé, quien se la llevó a su madre. Después de insultar Herodia sobre la santa cabeza del profeta, la tiró en un sucio lugar. Los discípulos de San Juan el Bautista le dieron santa sepultura a su cuerpo en Sebastia, una ciudad de Samaria.
 
 
 









Por su crueldad Herodes recibió su castigo en el año 38 después de Cristo. Sus tropas fueron derrotadas por Aretas, que fue contra él, por el deshonor causado a su hija, a la cual él abandonó para convivir con Herodia, y al año siguiente el emperador Calígula lo envió al exilio.
Según las narraciones de la tradición, el Evangelista San Lucas, al visitar distintas ciudades y pueblos con las prédicas de Jesús, desde Sebastia llevó a Antioquía una parte de los santos restos del gran Profeta - la mano derecha. En el año 959, cuando los musulmanes se apoderaron de Antioquía (durante el imperio de Constantino Porfirocente), el diácono Job, de Antioquía se llevó la mano del profeta a Calcedonia, desde allí fue trasladada a Constantinopla, donde se conservó hasta que los turcos tomaron la ciudad. 
 
 
 





 
 
 
 
Después la mano derecha del Profeta se encontraba en la Iglesia del Icono del Salvador en el Palacio de Invierno de San Petersburgo.
La santa cabeza de San Juan el Bautista fue hallada por la piadosa Juana y sepultada adentro de una vasija en el Monte de los Olivos. Un asceta devoto, al realizar una zanja para establecer los cimientos de un templo, encontró este tesoro y lo guardó consigo, pero ante su muerte, temiendo que la reliquia fuese profanada por los no creyentes, la escondió en la tierra en el mismo lugar que la encontró. Durante el reinado de Constantino el Grande, dos monjes fueron a Jerusalén para venerar el Santo Sepulcro, y a uno de ellos se le presentó el Profeta San Juan el Bautista y le indicó, en donde estaba enterrada su cabeza. 
 
 
 





 
 
 
Desde ese momento los cristianos comenzaron a celebrar el Primer hallazgo de la santa cabeza de San Juan el Bautista.
El Señor Jesucristo dijo sobre el Profeta San Juan el Bautista "De todos los nacidos de mujer ninguno (profeta) superó a Juan el Bautista."

San Juan el Bautista es glorificado por la Iglesia como un "Angel, Apóstol, Mártir, Profeta, Intercesor de la gracia antigua y nueva, de los nacidos honorabilísimo y ojo luminoso del Logos"
 

 
Himno de despedida. Tono 4º  (MODELO: "Ταχύ προκατάλαβε” [Tají prokatálabe], “Se adelantó rápidamente”)
 
Ἀπολυτίκιον Ἦχος δ’. Ταχὺ προκατάλαβε.
 
Προφῆτα καὶ Πρόδρομε, τῆς παρουσίας Χριστοῦ, ἀξίως εὐφημῆσαι σέ, οὐκ εὐποροῦμεν ἠμεῖς, οἱ πόθω τιμῶντες σέ, στείρωσις γὰρ τεκούσης, καὶ πατρὸς ἀφωνία, λέλυται τὴ ἐνδόξω, καὶ σεπτή σου γεννήσει, καὶ σάρκωσις Υἱοῦ τοῦ Θεοῦ, κόσμω κηρύττεται.

Himno de despedida. Tono 4º

Profeta y Precursor de la venida de Cristo, aunque no podemos alabarte dignamente,  te honramos en tu natividad, porque con esto terminaste el silencio de tu padre y la esterilidad de tu madre, proclamando al mundo la encarnación del Hijo de Dios
 
 
 
Κοντάκιον Ἦχος γ’. Ἡ Παρθένος σήμερον.
 
Ἡ πρὶν στείρα σήμερον, Χριστοῦ τὸν Πρόδρομον τίκτει, καὶ αὐτὸς τὸ πλήρωμα, πάσης τῆς προφητείας, ὅνπερ γάρ, προανεκήρυξαν οἱ Προφῆται, τοῦτον δή, ἐν Ἰορδάνῃ χειροθετήσας, ἀνεδείχθη Θεοῦ Λόγου, Προφήτης Κῆρυξ ὁμοὺ καὶ Πρόδρομος.


Condaquio. Tono 3º. Hoy la Virgen.

Hoy, la mujer antes estéril da a luz al Precursor de Cristo, que es el cumplimiento de todas las profecías; porque en el Jordán, cuando puso su mano sobre El profetizado por los profetas, fue revelado como Profeta, Mensajero y Precursor de Dios, el Logos.
 
 

Exapostelario 

El nacimiento del Precursor disolvió el triste silencio del padre y la esterilidad de la madre, y anunció el júbilo eminente; por lo que la creación entera lo celebra con alegría.
 





Fuentes consultadas:saint.gr, diakonima.gr, synaxarion.gr, proskynitis.blogspot.com, oca.org, fatheralexander.org, youtube.com, es.wikipedia.org

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