En español: Vísperas y Maitines-Divina Liturgia
La certeza de la promesa de Dios
13 Cuando Dios hizo su promesa a Abraham, como no tenía a nadie superior por quien jurar, juró por sí mismo 14 y dijo: «Te bendeciré en gran manera y multiplicaré tu descendencia». 15 Y así, después de esperar con paciencia, Abraham recibió lo que se le había prometido.
16 La gente jura por alguien superior a sí misma, y el juramento, al confirmar lo que se ha dicho, pone punto final a toda discusión. 17 Por eso Dios, queriendo demostrar claramente a los herederos de la promesa que su propósito nunca cambia, confirmó con un juramento esa promesa.
17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti a mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. 19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. 20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. 22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. 23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
- ¡MAESTRO!, EXCLAMÓ CON DOLOR Y ANGUSTIA UN PADRE TRISTE, CUANDO
vio a Cristo, - Te he traído a mi hijo. Un espíritu inmundo le ha quitado el habla. Y cuando le toma cae abajo y comienza a echar espumarajos. Aprieta sus dientes y se queda insensible. Le he traído aquí a tus discípulos, para que le hagan bien, pero no han podido...
Lo escuchó el Señor, y se indignó.
-Generación incrédula...¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo he de aguantaros? Traédmelo aquí.
Fueron y se lo trajeron. Como un pez que se revuelve en la tierra, así comenzó a zarandearle el demonio. Cayó al suelo, sacó espumas por la boca, se levantaba y saltaba... una imagen terrible.
- ¿Cuánto tiempo hace que le sucede? Preguntó Cristo.
- Desde niño pequeño. Cuántas veces le ha echado al fuego, y al agua, para acabar con él. Si puedes hacer algo, Señor, ten piedad de nosotros y ayúdanos.
Receloso padre....¿al Cristo preguntas si puede hacer algo?
- Tu, si puedes creer, todo es posible para el que cree - le dice el Todopoderoso.
- ¡Creo, Señor! Voceó con toda la fuerza de su alma.
Pero su conciencia le informó de que no creía mucho.
- Ayudame Señor, con mi incredulidad - dijo con lágrimas en los ojos.
El Señor se dirigió al espíritu in inmundo:
- Espíritu mudo y sordo, Yo te ordeno, sal fuera y nunca más vuelvas a entrar dentro de él.
Chillidos y espasmos continuaron. Y poco después el niño tumbado sobre la tierra.
- Ha muerto, dijeron algunos
Le tomó Cristo de la mano y le levantó. Se enderezó el niño ya sanado, liberado de su terrible sufrimiento.
" Sal fuera y nunca más vuelvas a entrar dentro de él "
Absoluta autoridad la de nuestro Cristo, amigo mío. "Yo te ordeno", dijo al diablo. "Sal y nunca vuelvas a entrar en el niño".
Lo de "nunca vuelvas a entrar" demuestra que el espíritu malo deseaba entrar de nuevo dentro de él. Sabemos que así sucede por las palabras de nuestro Señor, también por otras ocasiones.
Es decir vas al padre espiritual, confiesas tu pecado te liberas
Después de poco, de nueo la tentación. Desea aprisionarte de nuevo, no perder su dominio sobre tí.
En griego: Vísperas, Maitines-Divina Liturgia (texto) Vísperas, Maitines-Divina Liturgia (notación, canto bizantino)/Domingo por la tarde: Vísperas de contricción (texto) (notación biz.)
APOSTOLES. (Heb. 6, 13-20)
La certeza de la promesa de Dios
13 Cuando Dios hizo su promesa a Abraham, como no tenía a nadie superior por quien jurar, juró por sí mismo 14 y dijo: «Te bendeciré en gran manera y multiplicaré tu descendencia». 15 Y así, después de esperar con paciencia, Abraham recibió lo que se le había prometido.
16 La gente jura por alguien superior a sí misma, y el juramento, al confirmar lo que se ha dicho, pone punto final a toda discusión. 17 Por eso Dios, queriendo demostrar claramente a los herederos de la promesa que su propósito nunca cambia, confirmó con un juramento esa promesa.
18 Lo hizo así para que, mediante la promesa y el juramento, que son dos realidades que nunca cambian y en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un estímulo poderoso los que, buscando refugio, nos aferramos a la esperanza que está delante de nosotros. 19 Tenemos como firme y segura ancla del alma una esperanza que penetra hasta detrás de la cortina del santuario, 20 hasta donde Jesús entró por nosotros para abrirnos camino, llegando a ser sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
EVANGELIO SEGUN SAN MARCOS (9, 14-21).
"La curación del joven endemoniado".
17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti a mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. 19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. 20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. 22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. 23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. 25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. 26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. 27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó. 28 Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? 29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.
Jesús anuncia otra vez su muerte
30 Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. 31 Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día.

Jesús anuncia otra vez su muerte
30 Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. 31 Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día.
HOMILÍA. "La curación del joven endemoniado".
¡Liberación definitiva!
- ¡MAESTRO!, EXCLAMÓ CON DOLOR Y ANGUSTIA UN PADRE TRISTE, CUANDO
vio a Cristo, - Te he traído a mi hijo. Un espíritu inmundo le ha quitado el habla. Y cuando le toma cae abajo y comienza a echar espumarajos. Aprieta sus dientes y se queda insensible. Le he traído aquí a tus discípulos, para que le hagan bien, pero no han podido...
Lo escuchó el Señor, y se indignó.
-Generación incrédula...¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo he de aguantaros? Traédmelo aquí.
Fueron y se lo trajeron. Como un pez que se revuelve en la tierra, así comenzó a zarandearle el demonio. Cayó al suelo, sacó espumas por la boca, se levantaba y saltaba... una imagen terrible.
- ¿Cuánto tiempo hace que le sucede? Preguntó Cristo.
- Desde niño pequeño. Cuántas veces le ha echado al fuego, y al agua, para acabar con él. Si puedes hacer algo, Señor, ten piedad de nosotros y ayúdanos.
Receloso padre....¿al Cristo preguntas si puede hacer algo?
- Tu, si puedes creer, todo es posible para el que cree - le dice el Todopoderoso.
- ¡Creo, Señor! Voceó con toda la fuerza de su alma.
Pero su conciencia le informó de que no creía mucho.
- Ayudame Señor, con mi incredulidad - dijo con lágrimas en los ojos.
El Señor se dirigió al espíritu in inmundo:
- Espíritu mudo y sordo, Yo te ordeno, sal fuera y nunca más vuelvas a entrar dentro de él.
Chillidos y espasmos continuaron. Y poco después el niño tumbado sobre la tierra.
- Ha muerto, dijeron algunos
Le tomó Cristo de la mano y le levantó. Se enderezó el niño ya sanado, liberado de su terrible sufrimiento.
" Sal fuera y nunca más vuelvas a entrar dentro de él "
Absoluta autoridad la de nuestro Cristo, amigo mío. "Yo te ordeno", dijo al diablo. "Sal y nunca vuelvas a entrar en el niño".
Lo de "nunca vuelvas a entrar" demuestra que el espíritu malo deseaba entrar de nuevo dentro de él. Sabemos que así sucede por las palabras de nuestro Señor, también por otras ocasiones.
Es decir vas al padre espiritual, confiesas tu pecado te liberas
Después de poco, de nueo la tentación. Desea aprisionarte de nuevo, no perder su dominio sobre tí.
Allí hace falta que utilices la autoridad que te da Cristo con los Santos Misterios de su Iglesia. Puedes, si quieres, si tienes fuerte fe, fuere agapi por el Señor, decirle "¡vete!", y se irá amedrentado. Pero si comiezas las conversaciones con él, retractándote, comprometiéndote, con el "no importa", "sólo un poco"... te ha atado de manos y piernas.
En tu mano está. La fuerza existe, la de tu propia voluntad. Pero si la utilizas con tu libre albedrío, será también amedrantada (como la de hasta ahora tanta gente). No sin embargo si te has dado por completo al Señor, negándote a tí mismo y siguiéndole.
¡Y entonces quedarás verdaderamente libre!
Fuentes utilizadas: Biblia de Jerusalén. Nuevo Testamento (LXX) con breve interpretación por P. Trempelas. Libro "Háblame, Cristo. Mensajes para jóvenes de los Evangelios de los Domingos" Archim. Apóstolos J. Tsoláki. Ed. Sotir.
En tu mano está. La fuerza existe, la de tu propia voluntad. Pero si la utilizas con tu libre albedrío, será también amedrantada (como la de hasta ahora tanta gente). No sin embargo si te has dado por completo al Señor, negándote a tí mismo y siguiéndole.
¡Y entonces quedarás verdaderamente libre!
Fuentes utilizadas: Biblia de Jerusalén. Nuevo Testamento (LXX) con breve interpretación por P. Trempelas. Libro "Háblame, Cristo. Mensajes para jóvenes de los Evangelios de los Domingos" Archim. Apóstolos J. Tsoláki. Ed. Sotir.