Misterios. Archimandrita Atanasio de Mitilene. Matrimonio IV. "Señor, concédelos unidad (concordia) de las almas y de los cuerpos"


 


 

 

La vez anterior nos quedamos en el orden del oficio del compromiso. Me permitiréis que sigamos con ello un poco más, con un punto que no quisiera desestimarlo. Las cosas ya avanazan y por lo tanto debemos tener esto en cuenta. En un código —os dije la vez anterior qué significa código—, es decir, libros antiguos que han conseguido salvarse, en pergamino, entonces todavía no existía el conocido papel actual. Todos estos documentos tienen mucho valor porque nos transmiten muchos elementos a través de los siglos, de los cuales muchos ya no se dicen o han cambiado, pero se conservan, etc. Y con estos códigos podemos hacer un trabajo muy bueno. Un trabajo científico si se quiere, y vemos cómo era el comienzo de los Misterios, de las Sagradas Escrituras, etc

En el código 1070 del Patriarcado de Alejandría leemos lo siguiente en el orden formal. Os extrañaréis un poco por el lenguaje: «¿Aceptas, novio, como esposa, a "nombre", como esposa?". "Mujer, en la luz del día, como sucedió desde el principio del mundo...". Ya lo habíamos señalado que la libertad es una condición fundamental para que alguien pueda contraer matrimonio. Pero hay otro punto que debe destacarse. Queridos, la difusión. Lo de "en la luz del día" revela que el compromiso no es un acto simplemente privado, sino un acto público, y debe recibir este testimonio de esta plenitud eclesiástica. Hace bastante tiempo, en un servicio de un funeral en un Domingo. Y como de costumbre, los no interesados en el servicio de un funeral, se van. Pedí que no se fuese nadie, porque este oficio no es algo privado, sino un acto público que concierne a toda la comunidad. Que alguien se vaya de este mundo no es algo relacionado sólo con él mismo o con su familia, sino a toda la familia cristiana. Así entonces también aquí. Por eso el oficio se realiza después de la Divina Liturgia frente a todos los cristianos. Y así también la boda. La boda no es un tema privado, que deciden dos personas casarse, sino un tema de toda la plenitud eclesiástica. Por eso no debe ser en la oscuridad, sino en la luz del día. Dentro de la luz del día, es decir en público, llegarán al conocimiento de la tripulación cristiana muchas señales que posiblemente no habrían podido llegar si el matrimonio se hubiese realizado en secreto. Una familiaridad por ejemplo, la cual desconoce el sacerdote que bendice, u otras cosas. 

Por este motivo, dice San Ignacio de Antioquía, un una carta suya a san Policarpo: "Ha de tener lugar la unión bajo el conocimiento del obispo, para que la boda sea en el Señor, y no por otros deseos. Siempre tenga lugar en honor a Dios". Claro que el obispo no será el intermediario, pero dará una opinión. Observará las condiciones de esta pareja que se va a casar, y dará una opnión. Y dice esto para que la boda no sea sólo unos deseos, como "por robo", etc,etc. Y otras muchas situaciones situaciones desagradables, sólo porque así ha querido el hombre, o así ha querido la mujer, se casan y finalizado. No.Y luego tenemos el divorcio. Por este mismo motivo ha de tener lugar bajo conocimiento de la iglesia.

Hace poco tiempo, me llamó uno de la oficina de la Metrópoli (Diócesis), para tramitar su divorcio, tras ocho años de lucha por conseguirlo. Era joven, muy joven. Fue a trabajar a un puebllo de nuestra provincia. Acababa de realizar el servicio militar. Lo vieron bien, un poco enfermo, quizá, porque no se explica de otra manera, y le presentaron una joven. El la vio y se unieron. Esto debió ser un Lunes, creo. Pues para el Jueves decidieron casarse, en tres días. Y se haría por la noche, por favor. Así lo acordaron. Él fue desde temprano a la casa de la novia. Le dieron, celebrándolo, una copa de vino, un ouzo (anís) y un tsipouraki (orujo)... y por lo tanto, una copa siguió a otra. Y cuando comenzó a ir a la iglesia, el futuro novio estaba completamente borracho. Llegaron a la iglesia. Allí se celebró la boda. Pero todo esto estaba en la agenda del suegro. Porque en lugar de poner a la joven, puso a la mayor. Y la boda se celebró naturalmente. Pero cuando él se recuperó, se enfrentó a una gran sorpresa. No era la mujer que él había elegido. Y en aquel mismo momento se marchó de la casa y presentó una demanda para el divorcio. Por este motivo debe realizarse si en la luz del día. 

Algo similar tenemos en la Sagrada Escritura. Jacob había engañado a su hermano Esaú y  se había apropiado de la primogenitura. Recibió primero él la bendición. Alguien puso una pregunta al respecto en la caja. Queridos míos, no desprecio sus preguntas, las recojo, simplemente así debe ser. Y se fue lejos de la casa de su padre para evitar para evitar la situación con su hermano Isaac y llegó a la casa de tío Labán, el hermano de la madre de Rebeca. Allí, tenía él dos hermanas, Lea y Raquel. Y quería casarse con la pequeña, con Raquel. Le dice su tío, "trabajarás para mí siete años, y te daré a Raquel. Y así trabajó estos siete años, y llegó el momento de su boda. Pero el padre puso en la habitación a Lea, la mayor. La tapó el rostro con un velo; puso a la mayor, Lea, y no a Raquel. Se sorprendió desde luego Jacob, ante lo inesperado, pero y a era tarde. Se quejó ante su suegro, diciéndole, "¿por qué has hecho esto? ¿por qué me has engañado?". Habéis visto, había engañado él, ahora era engañado el mismo.

"¿Por qué me has engañado?". "¿Te he engañado?", respodió él. "Aquí en este lugar es costumbre primero casarse las mayores, y después las menores". "Pero esto es  una excusa, porque habían ya habíamos acordado que fuese la menor". "Bien, trabaja otros siete años para mí, y te quedarás también con Raquel, la menor". Os explico que entonces existía la poligamia. Y así trabajó otros siete años para casarse con la menor, Raquel.  

Quiero demostrar queridos que el tema del engaño en el matrimonio no es un fenómeno inusual. Tiene razón entonces lo que dice el orden formal, de que debe la boda tenerluga en la luz del sol.

Y finalizando esta parte, el diácono se vuelve hacia el sacerdote y dice: "Bendice, Soberano". Y el sacerdote comienza con el "Bendito sea nuestro Dios...". Atención, no comienza con el "Bendito sea el Reino del Padre...", porque ahora es el oficio del compromiso. Y a continuación sigue la "gran ektenia" o "letanía de la paz", que la dice el diácono, o el sacerdote sino hay diácono. La conocida letanía de la paz: 

"Por la paz que viene de lo alto...", "Por la paz del mundo entero...", "Por este santo templo y por los que con fe...", "Por nuestro Padre y Arzobispo... y por todo el Clero y por el pueblo, roguemos al Señor". Por el siervo de Dios (nombre) y por la sierva de Dios (nombre), que se dan mutua promesa de matrimonio, y por su salvación, roguemos al Señor. Y a continuación: "Para que les sea concedido un amor perfecto, una paz fecunda y el auxilio divino, roguemos al Señor".

Vemos que ubica el caso de los dos pretendientes dentro de los intereses generales de la Iglesia. Porque si no, ¿cómo se explica que el sacerdote rece por la paz mundial, etc.? Después los novios no estarán sin protección, es decir no estarán fuera de los marcos de la Iglesia. Por lo tanto, deben integrarse dentro de los intereses generales de la Iglesia, por esta misma razón y a partir de los intereses más generales, el sacerdote procede a los intereses más específicos de los pretendientes.

Me quedaré sólo en un punto, el cual hemos de analizar. Para que recemos, toda la iglesia ha de rezar, ¿de acuerdo?. Cuando vamos a un boda, queridos, no vamos para admirar a la novia o al novio, no vamos por una obligación social porque es amigo o comocido nuestro el novio o la novia... Tampoco vamos por los pasteles que puedan dar a los invitados, o para crear bulla y estruendo, y hacemos muchas veces que los sacerdotes tengan que reprendernos pidiendo calma. No. Queridos, vamos a un misterio para rezar, para pedir a Dios por ellos, por lo que se realiza este misterio. Por los novios rezaremos, para que les dé Dios aquello por lo que, en nuestro nombre, el diácono o el sacerdote piden. Cuando dice, "para que les sea concedido un amor perfecto", nosotros diremos "Señor, ten piedad".Diremos "Concédelo, Señor". Diremos "Amén". Es decir, Señor sé misericorde, Señor ofrécenos, Señor, que así sea esto, lo cual dijo en nuestro nombre el sacerdote.

En una boda, entonces, silencio absoluto, calma absoluta, y por encima de todo, oración. Oración.

Pedimos aquí entonces, que nos sea enviado un perfecto amor del cielo. Tal vez podrán protestar los pretendientes, diciendo: Bien. La razón por la que estamos en esta posición, en este momento, es precisamente porque hay amor entre nosotros. ¿Por qué entonces pedís un amor perfecto? Tenemos amor. Merece mucho la pena quedarnos con este punto. Hemos de desarrollarlo.

Queridos, a pesar de la queja de los novios, de que se aman mucho, han de ver: ¿qué es el amor? En serio, ¿qué es el amor? Podría alguien decir muchas cosas sobre el amor. Precisamente porque no podemos definirlo divino del amor. San Juan Crisóstomo lo denomina misterio, el misterio del amor. Y realmente es uno de los más profundos misterios. 

Nadie ha podido ni podrá jamás entrar lo másmínimo en el interior de la esencia del amor.  El amor sólo se vive, es una experiencia. No es un conocimiento que pueda transferirse de boca en boca o de libro en libro. Exactamente como cuando pruebo una fruta exótica africana, australiana, que no existe en nuestros climas. Y me preguntan qué sabor tiene. ¿Qué sabor tenía? Diga lo que diga, el sabor de esta fruta permanecerá completamente ajena ante los oídos de los que lo escuchen. Como un ciego. Maravillosamente podría conocer la teoría al completo que explicara la naturaleza de la luz. Pero si le dijeras verde, rojo amarillo. Te diría ¿qué significa verde? ¿Qué significa rojo? ¿Qué significa amarillo? Porque no lo ha visto con sus ojos. Lo que entra por los sentidos, crea experiencia y el amor es una cuestión de experiencia, es una cuestión personal. Algo que sólo se vive, no es transmisible.

Νο obstante, podríamos decir algunos pensamientos y expresiones acerca de este enorme misterio del amor. El amor es la base del misterio del matrimono. Constituye el punto de partida de la existencia del matrimonio. Dice una expresión en latín, "amo ergo sum". Amo, entonces existo. ¿Por qué existimos? ¿Por qué existe el universo? ¿Por qué existe el mundo? ¿Por qué existo yo? ¿Quería Dios que existiésemos? ¿Quería hacer una demostración de poder? ¿Quería hacer una demostración de sabiduría? No, queridos. Quería demostrar su amor. Existimos porque Dios ama.

Le existencia entonces, toda existencia, está conectada con el amor, en el otro, ese gran y profundo misterio del amor de Dios. Así que, para que exista el matrimonio, debe existir primero el amor. Amor y existencia de matrimonio son dos cosas inseparables. No podemos hablar de boda si de ella quitamos el amor.

Es triste si pensamos que muchas se realizan sineste amor, donde la gente se comporta como si fuera una transacción comercial, como un aprovechamiento. El  cristianismo no ha conocido estos aprovechamientos, no es una conveniencia, ni una tapadera. Ni es para librarnos de ellos, ni para tapar algo.

Cristo dijo la parábola de los odres nuevos con el vino nuevo, diciendo que se no puede poner en la telaa vieja un parche nuevo. Lo que ofrece Cristo, y con sus misterios, es siempre algo nuevo. Consecuentemente, aquí no podemos avanzar en el matrimonio sin el amor.

El amor sin embargo tiene dos perspectivas. En este punto os pediré que atendáis. Tiene dos perspectivas, o mejor podemos hablar de un primer amor y de un segundo amor. Las características del primer amor son fundamentalmente exteriores. Como por ejemplo el rostro, la voz, el color, el cuerpo. Características exteriores. Ve alguien a una persona, y directamente siente algo. Este algo es lo que llamamos amor, pero que está basado en las características exteriores de la persona en cuestión.

En relación con esto encontramos algo hermoso en el Antiguo Testamento. Cuando Eleazar fue a Mesopotamia y encontró a Rebeca, y se prepararon ya para el gran viaje, cuando se acercaban a la tierra de Canaán, Isaac estaba allí como oculto, y hacía su oración. Fue, dice, a meditar. Fue a concentrarse. Este es otro punto que bien merece otro análisis particular; pero seguiremos con el análisis con que estábamos. Isaac es el pretendiente a novio. No sale a divertirse, por aquí y por allí con sus amigos, sino que se recoge a sí mismo. Se pone a meditar, a pensar seriamente, porque el tema del matrimonio es una cuestión seria, y además reza. Cuando estaba rezando, vio cómo se acercaban los camellos, con Rebeca sentada en uno de ellos. Y ella vio a un jóven tras unas ramas de unos arbustos. Y enseguida, por cuestión de respeto, se bajó del camello. Y pregunta a Eleazar, "¿quién es aquel joven de allí?" Eleazar sonrió, diciendo: "es el novio".

Y fueron a casa. Rebeca era una mujer muy hermosa. Escuchas cómo lo dice la Santa Escritura: La joven era muy hermosa y además virgen, pues no había conocido hombre. Y a continuación, fue Isaac a la casa de su madre, su madre Sara ya había fallecido, y tomó a Rebeca, y se convirtió en la mujer de él, y la amó.

He aquí entones las características por favor. Era muy hermosa, la amó Isaac. Es éste entonces el primer amor, el cual se basa como hemos dicho en las características exteriores. Pero de este primer amor deberemos hacer una observación. Sin que nos parezca extraño, tenemos un reflejo de los dos "yo". El "yo" del hombre se refleja sobre el de la mujer, quien juega el papel de un espejo. El "yo" de la mujer se refleja sobre el del hombre quien también juega el papel de un espejo. Exactamente tal como me pongo a mí mismo ante un espejo, me veré a mí mismo; no veré a otro. Y así entonces cada uno de los dos en los que prevalece este primer amor, se ve a sí mismo. Esto es algo muy básico, y hemos de conocerlo.

Es decir la base del primer amor es una base egoísta. Cada uno quiere satisfacerse a sí mismo, sea corporalmente, sea sentimentalmente, a través del otro. Claro. Aunque si decimos esto a unos que se hayan conocido hace poco, nos mirarán extrañados, diciéndonos que no estamos bien. Pero así es queridos, la base es egoísta. Muchas veces le pedirá el hombre algo que quizás aún no esté permitido. Y cuando no se lo da su comprometida, entonces se enfada. ¿Y qué enfado es éste? El enfado es fruto del egoísmo. No te ha dado, no ha querido. ¿Entonces esto qué es?Es fruto del egoísmo. Y así muchas veces damos un salto del amor al odio con un salto enorme. Pasamos a la maldad. Algunos comenzaron con el amor a primera vista, como se le conoce, para terminar en divorcio, y de hecho muy rápido. O acaban en la indiferencia, o en el odio. Que la mujer le vierta ácido al hombre. "¿Por qué lo has hecho?", le preguntan en el tribunal. Y responde: "Porque le amaba y no quería que se marchase". O otro caso, "Y si la amabas, por qué la mataste?", etc.  Porque, simplemente, la base de este primer amor, repito, es egoísta. No consigue uno ganarse al otro, y como no lo consigue, surge el egoísmo y hace lo que hace. 

Con otras palabras, el primer amor se mueve sobre el eje de los sentimientos, del cual un extremo es el primer amor sentimental, y el otro el odio. Y el odio, es sentimiento, en el cual nos podemos encontrar de un salto.

Aunque éstos casos no son una mayoría, muchas veces sin embargo este primer amor acaba en la indiferencia. No se divorcian, pero el uno es extraño frente al otro. Si veis, queridos, un hombre y una mujer por el camino, y el hombre va caminando dos otres pasos por delante, estad seguros, es un matrimonio. Es un matrimonio que por desgracia ha entrado en la indiferencia. Y esto, porque se ha debilitado el primer amor... Es una desgracia, de modo que el matrimonio lleva este camino. Tan rápido, tan volátil,el amor. Oh, queridos, ha de buscarse otro amor. La segunda perspectiva del amor. El segundo amor. Para que suceda esto, deben ser digeridos los dos "yo", el "yo" del hombre y el "yo" de la mujer en un crisol común que se llama matrimonio y de dentro de este crisol que salga algo nuevo, lo que se llama "nosotros". No "yo" y "tú", sino "nosotros". Amor significa salido del "yo" al encuentro del "tú". Cuando mi "yo" se va, para encontrarse con tu "tú", y tu "yo" se va, para encontrarse con mi "yo", entonces seguro dentro de este movimiento recíproco, tenemos la reciclación de los dos "yo", o si lo queréis de los dos egoísmos, para obtener este maravilloso fruto del segundo amor que se llama "nosotros". No existe la expresión "mi hijo", sino "nuestro hijo". "Mi casa", sino "nuestra casa". "Mi familia", sino "nuestra familia". "Mi" madre, "tu" madre. Mi madre no es tu suegra, es tu madre

Entonces queridos si entra este "nosotros", tenemos este retrato, diríamos, del segundo amor. Dice el Apóstol Pablo, "el amor no tiene envidia". Queridos, tengamos cuidado con la envidia (los celos). Es el gusano que come, Es el gusano que come la médula del matrimonio. Si hay una desdicha en el matrimonio, es la envidia. Esta envidia le puede afectar o al hombre como microbio, como sanguijuela, y no se quita fácil por desgracia  son los celos. Dice el hombre, o la mujer, "¿dónde estabas? ¿por qué has tardado?¿qué has hecho?" Todo esto empezará a marchotar el matrimonio, con las sospechas, con el vigilamiento, las dotes en su bolsillo,etc. Es un terrible gusano. Entonces, los que sienten celos o envidia, que lo sepan, no existe amor en su matrimonio. La característica del verdadero amor es que no envidia.

El amor no tiene envidia. Aunque estén uno en el Polo Norte, el otro en el Polo Sur, aunque lleven tiempo sin verse, no sospecha el uno del otro, cada uno tiene confianza en el otro, cada uno ama al otro, y cada uno espera al otro con pasión. Εl amor no es jactancioso, no se envanece. No empieza a decir el uno al otro, ¿sabes quién era yo y te he ayudado? ¿sabes qué puesto tenía? Estas cosas por favor, no existen dentro del matrimonio. Hemos dicho, existe el "nosotros"; no es jactancioso el amor. Atended, no hace nada indebido. El amor no haces cosas malas. Nunca pide el amor en el martimonio cosas, que le darían vergüenza decir a la pública. 

Pobres de los padres espirituales, lo que tienen que escuchar al respecto. Y que diga alguno, ¿existen hombren que piden, que exigen, situaciones que tal vez sentirían vergüenza en decirlas fuera a la luz pública? ¿Existen? Existen

Si amas a tu mujer, si amas a tu marido, tendrás una dignidad contigo mismo, y respetarás también al otro. Queridos, en el amor y en la calidad del matrimonio, el respeto no se destruye. No se opone. Al contrario, se desarrolla. El amor no busca lo de uno mismo. No busca hacer lo que quisiera hacer cada uno. No. Lo que a tí te complazca, eso haré. 

Me parece que todos los casados, esta parte, es I Corintios capítulo 13, que lo copien, y lo pongan en un lugar visible de su casa, y que lo lean los dos, y que se pongan a aprender más al respecto los dos, profundizar en ello. Y que hagan autocrítica. En cuanto al texto, el mandato del Espíritu Santo, por boca del apóstol Pablo... grabémoslo en nuestros corazones. 

Sobre este punto, escuchad algo sorprendente. Amor, de la Revista, "El Diario", 20-2-1966, Agrinio. Elías Santiris, de 43 años, hizo un viaje de 15 horas a pie con su esposa Cristina gravemente enferma sobre los hombros, desde el pueblo aislado de Santa Bárbara de Trichonida hasta el Hospital de Agrinio. Esto quiere decir "amo al otro". 

Dentro de este amor existe el fondo del cual aún no hemos hablado. Hablaremos cuando lleguemos al oficio de la boda o a la ceremonia nupcial. En el fondo está el amor de Cristo con la iglesia. 

Una vez un matrimonio discutían entre ellos. Y la mujer estaba muy desesperada y no sabía qué posición tomar contra su esposo. Tan desesperada estaba que quería morir. Una vez, limpiando el polvo en un armario abandonado encontró un cuaderno. Fue escrito por la abuela. Empezó a leer. Para su sorpresa, leyó las siguientes palabras: "cuando estaba preocupada con mi esposo, o con cualquier otro tema, siempre miraba la imagen del novio Cristo con la caña y la corona de espinas. Y tomaba valor. Y durante 30 años, siguiendo la misma táctica y rezando tres veces el "Padre Nuestro" frente a la imagen de Cristo, podrían disolver en mí cualquier resentimiento hacia mi esposo. Lo intentó también la joven nieta y encontró su medicina. Realmente, queridos. ¿Por qué Cristo se puso una corona de espinas? ¿Y por qué le pusieron una falsa capa roja? ¿Y por qué le crucificaron? Por la esposa  Iglesia, que era la humanidad. ¿Veis entonces al esposo, los malos tratos que recibe, por la Iglesia? He aquí entonces, por qué los cónyuges deben mirar hacia ese misterio, el misterio de la unión de Cristo y la Iglesia, del Novio y la Novia. 

Y ambos deberán decir: «Me pondré una corona de espinas. Porque el matrimonio es una asociación de carencias». No es posible en el matrimonio sea simplemente un camino pavimentado con claveles, rosas y jazmines. Es un camino difícil. Es un yugo y este yugo los cónyuges deben levantarlo juntos para alcanzar una meta común, que es el Reino de Dios. 

Todo conocimiento comienza, como dijo un sabio, todo conocimiento es fruto de un gran amor. ¿Quieres aprender algo? ¿Quieres saber algo, no intelectual, sino por la experiencia? Sólo tienes que amar. Cristo amó y aprendió, y también sufrió. También cada persona, es una gran incógnita. Una tierra desconocida. Un país desconocido. Los dos esposos están llamados a explorar mutuamente sus mundos. 

La mujer explorará el mundo del hombre, y la mujer el mundo interior de la mujer. Y precisamente dentro de esta exploración mutua, exista tanta riueza y tanto interés, en un país desconocido, en una tierra desconocida. Buscando encontrarse a ellos mismos, con ayuda mutua, veremos más adelante el tema de la ayuda. Hay algo completamente especial, el uno ayudar al otro, porque este es el propósito común para el cual fueron creados los primeros creados, que es el Reino de Dios, es la "teosis".

El segundo amor, por lo tanto, es el amor de las almas. Los cuerpos comenzarán a marchitarse. Comenzarán las prieras arrugas. Comenzará a ponerse blanco el pelo. Comenzará la hermosura a abandonar los rostros. Y sin embargo; allí donde muere el primer amor, empieza a nacer y a formarse el segundo amor. Si alguien no ha tenido cuidado durante la muerte del primer amor, construir el segundo amor, se encontrará dentro del caos, se encontrará con temor, se encontrará sin ningún contenido, por eso entonces el matrimonio no tendrá ningún sentido.     

Pero para que nazca este segundo amor, deberá anteriormente haber nacido dentro de nosotros Cristo. Lo volveré a decir, porque es la clave de la felicidad. para que nazca este segundo amor, deberá anteriormente haber nacido dentro de nosotros Cristo. Por eso la Iglesia dice en sus oraciones: "Para que les sea concedido un amor perfecto... roguemos al Señor". No es ningún tipo de redundancia, no es algo que es obvio y evidente, que podría decir los recién casados "¿por qué lo dice? Tenemos amor...". Es algo que de venir de arriba, descender, y este amor es la presencia del mismo Cristo.

Este amor, el amor perfecto, es fruto del Espíritu Santo, es un don del Espíritu, es fruto por lo tanto de esta situación de vida espiritual. Cuando los dos cónyuges comienzan, mano a mano,  —a la teosis les llevará dice el poeta—. Comienzan mano a mano. La vida espiritual será sin duda el fruto de este comienzo de su amor perfecto. Este amor perfecto existía sólo en los santos. 

Tengo un icono aquí. Si os la explico, una persona que no sepa qué significa amor dentro de la santidad, se escandalizará. Es un icono bizantino, del s.XIV, técnica cretense, os la muestro. Es el Nacimiento de la Madre de Dios. Εs una imagen múltiple, y es como sigue. Aquí muestra a Joaquín dentro de una casa, donde recibe el mensaje del ángel diciéndole que tedrá un hijo, la Madre de Dios. Recibe Joaquín este feliz mensaje y viene una segunda escena. Es en otra casa, y es Ana quien recibe el mensaje. Fijaros en algo, si miráis este icono con detalle, veréis que no es una imagen fría. 

Una señora me dijo una vez, cuando a las 13:15 suena el timbre en mi puerta, sé que es mi esposo, que ha cerrado la tienda, pero no siento nada en absoluto. Siento lo mismo que si a las 9 de la mañana llamase el del mercado para traerme la compra que he hecho. Sin embargo le cuido, lavo, plancho, no falta nada en la casa, él es un hombre honesto, y yo una mujer honesta. 

Situaciones congeladas. Entonces, si oís esta notificación, no es solo una notificación. Es algo mucho más allá, es precisamente el misterio del amor. Veréis cómo representa esto admirablemente el iconografo. Son iconos del calendario eclesiástico del año pasado, puede que lo tengáis en casa, para verlo allí mejor.

Y entonces habiendo sido declarada, no una notificación, sino una comunicación de falta de amor, vamos con la tercera imagen. Muestra a Santa Ana, en una tumbona , y en una cuarta imagen, abajo, muestra a la Madre de Dios de niña. Esté círculo, en cuyo centro está las sirivientas, que sirven en todo este escenario, este círculo, desde el anunciamiento del ángel, el misterio del amor, el nacimiento y el fruto aquí de la Madre de Dios, este asombroso círculo es el círculo del amor que prevalece sólo en las familias santas. Lo he dicho esto para que no se escandalicen muchos, diciendo: ¿por qué nos dice este hombre? Sencillamente. Porque esta es precisamente la médula de una vida espiritual.  

Queridos, el amor es una escuela, en la cual aprende alguien cómo vivir. Aprende alguien cómo hablar, cómo comportarse. Pero en cada escuela existe siempre el elemento del trabajo, del esfuerzo, y de la angustia. Así entonces, aquel que no teme el esfuerzo y la angustia, sólo éste luchando puede acabar la escuela.

El amor además abre los ojos. El egoísmo ciega. El egísmo no ve. El amor por sí mismo ve, y ve tan lejos, ve tan profundamente. Dice alguien, "Kulker", un psiquiatra extranjero, que si el hombre y la mujer tuviesen dos manos en total —no cuatro, dos manos, dado que ahora tenemos un nuevo ser, que es una sola carne, y por lo tanto un ser sobrehumano, con dos grandes manos— y dice, si estas dos grandes manos se uniesen darían la maravillosa imagen del matrimonio.

No son dos personas, es una persona, y precisamente dentro de esta unión suya en el amor, dan la mejor imagen del matrimonio. Naturalmente, en este amor, ha de existir indiscutiblemente el segundo amor, y el primer amor. El primer amor no es permenente. Debo enfatizarlo. Pero el error de muchos es quedarse en el primer amor, agotarlo y llegar adonde llegan. No, comenzaremos desde el primer amor. No es sin contenido. Lo encontramos en el orden de la naturaleza de las cosas. Dios hace las flores muy hermosas. Coloridas, con diversas formas, con diversos aromas. Porque diréis, es para atraer insectos para que lleven el polen de flor en flor, para ser polinizadas para la fertilización. ¿Por qué Dios hace esto? Para lograr este propósito. Pero esto es fugaz, en un corto tiempo la flor ha pasado, se ha marchitado y secado. Permanece sin embargo, lo que ya se ha logrado se logra en la profundidad de la flor. Allí, donde están las semillas. Y darán frutos verdaderos. Entonces así es el primer amor, ha de existir este también, no lo rechazaremos, ¡por favor! pero con la diferencia de que no nos quedaremos en él. 

Así, cuando este amor muere, entra en escena el otro amor, el amor espiritual, el amor de las almas. El primero es el amor de los cuerpos. El otro, el amor de las almas. Que ambos son necesarios, es obvio, porque si solo tuviéramos amor corporal, seríamos igual que los animales. Si tuviéramos sólo amor entre las almas, el asunto se delimitaría a una amistad. Y por lo tanto, ni lo uno ni lo otro es el matrimonio. El matrimonio es la unión perfecta, la unión perfecta, tanto de las  almas como de los cuerpos. Por eso, así dice un verso de una oración matrimonial. "Señor, dales a ellos unión (concordia) de almas y de cuerpos." No solo unidad de amor de almas, sino también de cuerpos. Este verso quizás escandalizaría a muchos, y dirían: "¿Por qué dice unidad (concordia) de cuerpos? Los que sacan a los cuerpos fuera de la naturaleza de las cosas, fuera del matrimonio y fuera del cristianismo, están fuera de la realidad. El cristianismo, muchas veces lo hemos dicho esto, y el año pasado lo analizamos particularmente, el cristianismo no solo abarca las almas, sino también la materia, abarca todo el universo hasta su último electrón. Y, por lo tanto, un matrimonio perfecto significa la unión de las almas y de los cuerpos. "Señor, concédelos unidad (concordia) de las almas y de los cuerpos". Continuaremos, si Dios quiere, el próxima día.          

 

 

 

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