Misterios. Archimandrita Atanasio de Mitilene. Matrimonio ΙII. El periodo del Compromiso, período de abstinencia y pureza.



 

El pasado martes, queridos, vimos el gran capítulo del amor, qué es el alfa y la omega del matrimonio, y que sin el amor es imposible establecer ni continuar un matrimonio feliz y exitoso.

Cuando terminan las letanías de la paz en el oficio del compromiso, siguen tres oraciones. Toda la estructura, la unión diríamos del oficio del compromiso son las tres oraciones. El objetivo de las oraciones es variado. Inicialmente con las oraciones se realiza una referencia histórica a acontecimientos de la Santa Escritura en relación con el matrimonio. Porque vemos allí como Dios bendice a la pareja que en su vida consiguieron, se hace referencia muchas veces a Abraham, Isaac, Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob y Raquel, Joaquín y Ana, Zacarías y Elisabet, todas estas exitosas y felices parejas, las cuales Dios bendijo. Y mediante la referencia a ellas, pedimos nosotros también como una línea recta recibir la bendición de Dios y en el matrimonio en cuestión. Existe otro motivo muy importante por el que las oraciones deben ser escuchadas. Esto por desgracia no siempre sucede, pero así debería siempre ser. Que no quede nada en oculto. El tercer motivo es que con las oraciones tiene lugar una ubicación dogmática del misterio. Ve alguien allí de un modo muy agradable, hermoso, pero también importante, la cimentación dogmática del misterio del matrimonio. Lo veréis esto durante el análisis de las tres oraciones del compromiso, y en las oraciones del misterio del matrimonio posteriormente.

Así con la ayuda de Dios avanzamos con la primera oración.


La primera oración es breve. No tiene muchas palabras. Su punto principal es lo que os leeré. “Dios eterno, tú que has unido lo disperso y lo has llevado a la unidad y a la unión, y de este modo creaste un cuerpo indestructible, te rogamos Señor, Dios eterno, bendice a tus siervos, para que logren esta unión y esta unidad”.

Unidad. Un elemento fundamental en el misterio del matrimonio. Y la unidad tiene su origen, su punto de partida, en Dios. Dios es la fuerza cohesiva, la causa cohesiva de todo.

Fuera de él hay dispersión. Nuestro Señor lo dijo: “Quien no recoge conmigo, desparrama”. Cualquier cosa; sea rico, sea en tema salud, sea artista…incluso sea en cuanto a las virtudes… debemos enfatizar esto,porque es algo muy moda, muy de nuestra época, porque este punto es importante. La civilización es ciudadana de nuestro tiempo, como lo fue antiguamente, en los primeros tres siglos, cuando el gnosticismo surgía fuera de la iglesia…la separación de la virtud de la fe.


Así hoy se oye hablar de templos de la virtud, como por ejemplo, el de los masones que es llamado el “Templo de la Virtud”. Pero, ¿qué virtud…sin Dios? Dijo Cristo, se dice en Maitines: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican, en vano trabajan los que la edifican”. Ni aunque supuestamente tenga virtud, no es posible jamás que sea establecida o desarrollada, fuera de Jesús Cristo. Cuánto más entonces el matrimonio, que es como una planta, por decirlo así, que es tan sensible a cualquier cambio climático. Una vez viento norte, otra vez calor, otra vez sequía… todo esto puede herir la planta, que es el matrimonio.

¿Es posible entonces fuera de Jesús Cristo que se pueda tener un matrimonio con exito? No es posible. Por eso, entonces Dios es aquel que da la unión y la unidad. Por lo tanto Él puede unir esta nueva pareja con la unión del amor.

El pecado separó a los hombres. Más concretamente, fue el pecado original lo que los separó. Y desde entonces, el pecado se presenta como un elemento de división o separación. Veis, dentro de una familia, cuando entra el diablo, entra el pecado, entonces cada uno toma su propio camino. Un camino en que cada uno se aleja de su centro que se llama familia. Pedimos entonces a Dios, que vuelva a unir a los hombres. Lo dividido, lo separado, que lo vuelva a reunir, que lo vuelva a recoger. Hermosamente lo dice esto el Apóstol Pablo en su Epístola a los Efesios: “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. Solícitos muestra la solicitud, el cuidado, la atención del alma, en vista a proclamar esta unidad y el vínculo de la paz. Pero la unidad y el vínculo, hemos de decirlo, nos lo dice aquí muy bien, es sólo fruto del Espíritu Santo. Y consecuentemente por esto invocaremos a Dios para que de el vínculo y la unidad a la nueva pareja que van a formar familia. 


Hermosamente dice san Juan Crisóstomo, en el matrimonio, dos personas que se han encontrado, con distintos modos de formación, condiciones económicas, género, etc. ¿cómo es posible que ahora estas dos personas puedan encajar, convivir….? Cosa difícil. En su casa creció la chica, en su casa casa creció el chico. Bajo unas condiciones el chico, bajo otras condiciones la chica. ¿Cómo ahora estas dos personas podrán congeniar? ¿Qué es aquello que les hará congeniar?, dice San Juan Crisóstomo. “Por eso pedimos que les sea dado el Espíritu Santo, para que en aquellos que tienen diferentes géneros, diferentes modos de vida, el mismo Dios les una.



Y sugiere más abajo Crisóstomo. No es una unión en una simple amistad, o en una simple paz entre ellos, no, sino una profunda unión; unión en el Señor. No una asociación, no un acuerdo, no como, una vez lo vi, una pareja diciendo: hemos venido pacíficamente y en amistad a tramitar el divorcio; como si no pasase nada. No estas amistades, Algo muy profundo, repito, como fruto del Espíritu Santo.

Entonces, en la primera oración, pedimos aquello tan importante que es el enlace y la unidad de la pareja. Cuánto sufren hoy en día las parejas en el matrimonio por la falta de esta situación, es queridos, bien conocido. Pero la oración recuerda algo. La primera oración del compromiso viene como un sonido de otra oración eucarística, que se decía a finales del s.I y comienzos del s.II durante la celebración del misterio de la Divina Eucaristía. Allí donde el sacerdote dice —está en libro de las Enseñanzas Apostólicas (Didaché)—: “Señor, tal como este pan del cual ahora partiremos y sacaremos una pieza que será tu cuerpo, y como habiendo sido trigo en los campos ahora se ha convertido en pan, que se junten ahora ahora de la dispersión que tienen los hombres en este mundo, que se junte la Iglesia y constituyan uno solo. Esta oración es eucarística, y muestra cuánta conexión existe entre el misterio del matrimonio y el de la divina eucaristía. Y como tonificamos en nuestro tema anterior, los cónyuges en vista a tener siempre esta unión del amor y de la unidad, deberán de estar siempre unidos y comenzar desde el Vaso de la Vida, el Vaso de de la Divina Eucaristía, que es el cuerpo y la sangre de Cristo.


La segunda oración Se dice un poco antes, de la entrega de los anillos, que es un punto central esta entrega o intercambio de los anillos. Esta segunda oración nos introduce directamente en el espacio del misterio del matrimonio. Puede ver alguien cómo el matrimonio entre estas dos personas es colocado frente al divino arquetipo del matrimonio. Es decir, con otras palabras, frente al compromiso de Cristo con la Iglesia. Esto os lo había dicho en la introducción, que el matrimonio es misterio, y es imagen de otro misterio más profundo, del matrimonio de Dios con la Iglesia. Esto lo veremos con más detalle en la interpretación de la lectura apostólica del oficio del matrimonio. Dice la oración: “Señor nuestro Dios, que elegiste entre todas las naciones como esposa a la Iglesia, Virgen pura, bendice este compromiso matrimonial y une y protege a tus siervos en paz y unidad”. Aquí tenemos una similitud de otro pasaje de la Santa Biblia, en la que el apóstol Pablo dice, en su II Epístola a los Corintios (11,2): “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo”. ¿Yo quién soy?, dice el apóstol Pablo. Soy el padrino. El que lleva a la novia tras haber aceptado al novio. Y el novio a la novia. Pero Virgen pura.

Pensaba muchas veces, en cuanto a esta oración, cómo puede ser Virgen pura la iglesia de las naciones, si los hombres eran idólatras, eran inmorales, eran, eran… Les dice esto a los corintios para que intentasen, teniendo como base la ley moral del Evangelio, convertirse en gente pura. Y así, con su pureza, se unan inseparablemente con Jesús Cristo. 

Dice san Juan Crisóstomo respecto a esto, "antes de que viniese Cristo, virgen se llamaba sólo a los que antes de la boda se habían mantenido reservados. Ahora que ha venido Cristo, dado que todo lo hace nuevo, incluso si no eras virgen antes de tu boda, puedes ser virgen después de ella. ¿Por qué? Porque purifica toda tu vida.

Este misterio, queridos, es sorprendente. Me parece que los que van a casarse, y los que se han casado, si en todo momento fuesen conscientes del misterio, de que cada uno somos imagen del misterio de la unión de Cristo con la Iglesia, les impediría a los cónyuges hacer cualquier maldad. No penséis que no interesa esto a los que ya se han casado. Tal como nosotros, al menos una vez al año, no sé si lo hacen los demás, deberíamos echar un vistazo al oficio eclesiástico de la ordenación, para que nos recuerde algunas cosas, aquello terrible de "el legado de tu amigo, hasta el fin del mundo", dice el obispo al sacerdote en la ordenación. El legado, que es la Iglesia, que es Cuerpo de Cristo. Pone en las manos el Cuerpo de Cristo y te dice: "el legado", es decir la misma Iglesia, que es el Cuerpo. Cuida de ella, protégela, incluso por encima de tu vida, hasta el fin del mundo". Darás explicaciones a Dios por lo que ahora te confía el mismo Cristo, que es su novia. Se va Él lejos, y te confía a ti su Novia, que es la Iglesia. Pobre de tí, si las cosas no van bien. Pobre de tí si practicas el adulterio con ella, si las abandonas...

Y las personas casadas, si no tienen en sus casas el Libro de las Oraciones (Eucologio), para estudiar el oficio de la boda, que al menos cuando vayan a una boda, y vamos tan a menudo como invitados, estemos muy atentos a lo que se dice, para podernos corregir queridos, en aquello que hasta ahora no hemos conseguido saber, y por lo tanto corregirnos.

Y directamente después de ser dicha esta oración, sigue el compromiso con los anillos. Toma el sacerdote los dos anillos y hace la señal de la Cruz con ellos sobre el Sagrado Evangelio. ¿Qué significa esto? La ubicación natural del Evangelio es sobre la Santa Mesa. Si nos fijamos alguna vez en el Altar, sobre la Santa Mesa, siempre tenemos allí el Evangelio, esa es su ubicación normal. Entonces si hacemos la señal de la Cruz con los anillos sobre el Evangelio, siginifica que lo hacemos sobre la Santa Mesa. Pero sobre la Santa Mesa se realiza el misterio de la Santa Eucaristía. Es decir, los anillos, es decir, el compromiso, comienza en el lugar eucarístico, comienza con el misterio de la vida, el misterio de la Divina Eucaristía. Y esto es algo que no debemos olvidar. 

Pero como ahora está conectado con la Divina Liturgia la boda, así ha evolucionado durante los siglos, ¿cómo lo haremos? Ha salido la Sagrada Mesaen forma de una pequeña mesa; no es sin embargo la Santa Mesa, el Evangelio ha salido fuera, y sobre él tiene lugar el trazado de la señal de la Cruz con los anillos. Y dice el sacerdote:"En el el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. El siervo de Dios (nombre), se compromete con la sierva de Dios (nombre), en el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén." Esta disposición triádica muestra tanbién algo más; que el matrimonio comienza con Dios. ¿Qué Dios? El Dios concreto, el Santo Dios Triádico, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, fuera del cual no existe ninguna base, ningún lugar. Atendamos estas tres disposiciones, con las cuales termina cada oración en la Divina Liturgia y todos los misterios; significa que en todo momento hemos de regresar al Santo Dios Triádico 

Un pequeño paréntesis. Cuando rezamos, ¿a quién rezamos? a veces rezamos al Padre. ¿Hemos comprendido que cuando decimos el Padre Nuestro, nos dirigimos a la primera Persona de la Santa Trinidad? ¿Y cuando decimos el "Rey Celestial", hemos comprendido que nos dirigimos al Espíritu Santo? ¿Y que cuando decimos Santísima Trinidad, nos dirigimos al Dios Triádico? Por favor, hagamos esto en nuestras oraciones, diferenciemos las cosas, Hijo, exclusiva al Padre. Desde luego, la oración al Padre va dirigida también tanto al Hijo como al Espíritu Santo, y así respectivamente, para que no olvidemos que nuestro Dios es el Santo Dios Triádico.

El anillo entonces, símbolo santísimo, utilizado por todos los pueblos en cada época como una señal de autoridad, de poder y de favor y gracia. En la boda, el anillo es símbolo de la ofrenda del uno al otro. Símbolo de la ofrenda del uno al otro. Dice "Con el anillo cada uno no tiene la autoridad sobre sí mismo sino sobre el otro miembro". El hombre no tiene la autoridad sobre sí mismo, la mujer no tiene la autoridad sobre sí misma, sino que cada uno realiza un ofrecimiento. No es un  ofrecimiento pasivo, sino activo, libre, concienciado, un ofrecimiento de amor.

En el orden (typikon) armenio, porque he hecho una recopilación de muchas normativas, os lo dije también la vez anterior. He encontrado un libro, es una muy buena obra de recopilación de normas. Se puede ver aquí, en una gran riqueza, qué dice este orden formal, qué dice aquel, etc. Dice entonces el typikon armenio, y el sirio lo mismo: "Cuánto misterio está oculto e incluído en el esplendor de los anillos? Nuestro Señor Jesús Cristo, quien se casó con la iglesia, y quien por su sangre la concedió una donación. Y forjó un anillo para ella con los clavos de la Crucifixión. Qué hermosa expresión, forjó un anillo, lo trabajó con el martillo, con el que le pusieron los clavos al crucificarle. Y con los clavos con que le traspasaron los pies y las manos, ha hecho el anillo para la esposa iglesia. ¡Qué hermosa expresión!  

Se ve el inmenso amor de Jesús Cristo por la Iglesia, por eso el apóstol Pablo dice: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como, así como, Cristo amó a la iglesia".

La segunda parte de la tercera oración, debido a que está relacionada con los anillos, da cuatro ejemplos sobre el significado del anillo. El primer ejemplo es el de José. Cuando José interpretó los sueños al Faraón. Y éste le mostró su confianza confiándole la gran tarea de la administración financiera de su país, con esa gran acción de la recolección de trigo, etc. Y para mostrarle su confianza y lealtad, le dio su anillo y selló esta decisión suya.  

Lo mismo sucedió con Daniel. Cuando el rey vio que los leones no se comieron a Daniel, a quien su enemigos lo acusaron, lo calumniaron, lo sacaron del foso y le dio el decreto para la liberación de los judíos, sellándolo con su anillo. Así que aquí hay un ejemplo de liberación, el anillo. 

Y un tercer punto. Nos recuerda a Tamar. Es una historia muy curiosa la de Tamar. Pero no sé si alguien debería contarla en dos palabras. Judas, el hijo de Jacob, tuvo tres hijos. Estamos en 1800 a.C. Les ruego que no olviden esto mientras contamos esta historia. En 1800 a.C., es decir, ni siquiera existía aún la ley mosaica. Estamos al comienzo de la historia de Israel. Y las leyes que gobiernan principalmente las relaciones familiares, sociales de las personas, especialmente la familia de Abraham, son las de la ley babilónica. Esto no lo olvidéis, lo que viene a continuación. 

Pero el primer hijo murió. No dejó descendientes. Y según la Ley de Familia de los babilonios, tenía que tomar la mujer el segundo hijo. Pero el segundo hijo, Onán, resultó ser, dice, malvado a los ojos de Dios. Hizo una mala acción, impidiendo la concepción. Y lo mató Dios, porque hizo impedimiento de la concepción. Y entonces Tamar se quedó viuda por segunda vez. 

Tuvo que tomar al tercer hijo. Judas, el padre, al ver que sus dos hijos habían sido asesinados, murió. Temía que el tercero también se perdiera. Y le prometió a ella que le daría también el tercero, pero pasaron los años y no se lo daba. ¿Y ella qué hizo? Porque tenía que tomar el tercero para dejar decendientes. El tema de dejar decendientes era muy importante en aquella época. Tamar se disfrazó de prostituta. Cubrió su rostro, y se puso de modo muy provocativo fuera de la ciudad, esperando a que su suegro regresase de su trabajo de pastor.

Entró su suegro, Judas, a la ciudad, y ella le provocó. Y Judas era viudo, su mujer había muerto. Entonces Judas sintió una debilidad, y fue arrastrado. Ella sin embargo, con su rostro siempre cubierto, le dice: te recibiré con una condición,m que me des una cabra. —No tengo ahora,— dijo él. Entonces a cambio dame tu bastón y tu anillo. Y así fue, él la dio estos dos objetos con la condición de que se los devolvería cuando la diese una cabra. 

Cuando envió a hombres para traer una cabra, no encontraron ninguna... se olvidó el tema. Pasó un tiempo, y van y dicen a Judas: "Tu mujer, Tamar, está embarazada". "¡La echaré de casa!". Y acudieron ante los jueces. Una vez allí, muestra Tamar el bastón y el anillo de su suegro. Y dice: "el niño que tengo, es del hombre al que pertenecen este bastón y este anillo. Cuando lo vio Judas, no tenía nada que decir, pensó que no actuó bien en la promesa de su nuera, en darla su tercer hijo. Y como existía la necesidad inevitable de dejar descendientes, —os recuerdo que estamos en el 1800 a.C., que no os suene extraño— hizo lo que hizo Tamar. Entonces el anillo en este caso es el símbolo de que las promesas han de cumplirse.

Y quisiera decir aquí algo. Cuando una pareja de pretendientes preparan las cosas para la boda en sus casas, hablan entre sus familiares, se hacen promesas, etc. ¿Qué sucede? Es decir, cuando le dicen a la chica, "te daremos aquella casa", y después cuando se casa la chica no le dan nada los padres, ¿por qué lo hace esto? ¿Y por qué muchas veces con este modo ponen en dificultades a la pareja? y muchas veces, incluso son llevados al divorcio. Cuando son personas no bien cimentadas, cuando no tienen temor de Dios, el hombre no tiene temor de Dios, y puede dejar a su mujer y marcharse, porque los suegros le han "masacrado". Y esto porque no han sido rectos en sus promesas. ¿Qué sucede, por favor? Por eso, atendamos esto. El anillo es también símbolo de promesa.

Alguien debe cumplir lo que promete, porque si no luego se crean situaciones anormales, alterando la paz y la tranquilidad de los cónyuges.

Y finalmente, un cuarto punto, es el anillo que le fue dado al hijo pródigo. Y dijo el padre: "poned un anillo en su mano". Allí, recuerda la oración, con qué propósito dijo el padre, "poned un anillo a mi hijo", el cual representa a la humanidad. Queridos el anillo en este cuarto punto es la historia concisa de la humanidad. Muestra al hombre, el hijo de Dios, que se marcha del Padre con el pecado, y cuando arrepentido regresa, Dios perdona; y algo más, promete reestablecerle 

Prometió Dios a los primeros en ser creados, cuando cayeron en el pecado, que enviaría a alguien para redimirlos. Y en esta promesa, no resultó Dios ser mentiroso. Entonces el anillo, simboliza todo esto.

 

Cuando son entregados los anillos, tiene lugar su intercambio. Viene el padrino, e intercambia los anillos. Este intercambio muestra el mutuo cumplimiento entre los cónyuges. Muestra que uno cubre las faltas del otro. He encontrado una opinión de san Juan Crisóstomo que es sorprendente. La biología podría admirar esta opinión, porque es base biológica, y psicológica: "El hombre y la mujer no son dos personas, sino una persona. Como dos mitades. Es decir el hombre es un medio (1/2), la mujer un medio (1/2), por lo tanto 1/2 + 1/2 = 1. Esto es sorprendente. Es sorprendente. Muestra que indiscutiblemente es algo biológico —la biología lo prueba esto hoy en día— y psicológico, complementariedad espiritual (moral, ética). Las capacidades uno, ayudarán a las carencias del otro, y viceversa. 

Los sirios y los armenios, regresando con ellos, tienen una muy hermosa costumbre. Simboliza de un modo muy expresivo esta verdad. En su boda, cada uno lleva la cruz que le fue dada en el Bautismo. Y entonces, el padrino toma las cruces y se las intercambia, para mostrar que cada uno debe mantener la cruz del otro. ¿Habéis oído? La cruz del otro.

Del mismo modo el código 780 del Monasterio de San Pantaleón del Monte Atos, dice que el sacerdote pone en las manos de los comprometidos, junto con los anillos, dos panes.Y junto con el intercambio de los anillos, se realiza el intercambio de los panes. Otro código dice que se realiza el intercambio de velas. Veremos sólo el tema de los panes.

Los panes simbolizan los bienes que tiene cada uno. Naturalmente, el hombre tiene su oficio, entonces tiene semillas para vivir. La mujer también, tiene sus dotes, no sé cuáles, los que le su padre. Entonces ella también tiene algunas semillas. 

 

Aquí ahora, tenemos una oferta común; ya que es una persona, una familia, se ponen en común los bienes. Y como cada uno en aquel momento ofrece lo suyo, en un intercambio, significa que en el matrimonio los bienes materiales son de los dos por igual. En otras palabras, que el hombre no diga "mi dinero", o la mujer "mis dotes", "mi casa", "mis tierras". Y cuando discuten, uno le diga al otro, que si sus bienes materiales, que si uno le está manteniendo al otro, y no sé cuántas otras expresiones absurdas que no tienen ningún lugar ni ninguna base en un matrimonio cristiano.

Bien nos dice esto el Libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando nos dice que los cristianos tenían todo en común. Y si los cristianos en la Iglesia lo tenían todo en común, ¿cuánto más dos personas sencillas en el misterio del matrimonio deberán tenerlo en común? En este punto quisiera insistir, sin pararme mucho tiempo en ello. Queridos, es una desdicha cuando no conoce la mujer por ejemplo el estado económico de su marido. No es que deba cada vez dar cuentas con detalle, si ha pagado tal cliente o no. Pero que sepa dónde nos encontramos. Puede alguna vez la mujer gastar sin pensar, sin saber, que su esposo puede estar pasando una dificultad económica, porque no lo comunica el marido. Y nos encontramos en ocasiones ante situaciones imprevistas. Gastar el uno y no dar cuentas al otro, y encontrarse éste expuesto. Me parece que ha de existir una caja común, y un conocimiento común de la economía. Es mala cosa que el hombre mantenga el dinero, y que le dé 10 euros a la mujer para que pase su día; y ella se queja y dice, esto no llega para hacer la comida. Porque estará el hombre convencido de que la mujer derrocha el dinero, y dándola 10 euros ella sacará la comida del día. Hombre mío (porque veo aue la mayoría aquí sois hombres), te lo quitará. Pondrá su mano en el pantalón, en la cartera, te lo quitará. ¿Por qué no hay aquí un acuerdo, un amor sobre el cónyuge? Para que entienda la mujer, ha de ser ama de casa, no gastará más de lo necesario. No debe. Tal vez me podrá decir alguno, ¿y si la mujer es derrochadora? Me parece que entre los que vienen aquí, tanto señores como señoras, este tema no existe. Los que derrochan a ambas manos, no están aquí. Y que al menos los que me escuchan, que lo entiendan esto. En este punto pediré  que exista una mayor humanidad, una mayor comprensión. Muchas parejas sufren debido a una mala gestión financiera de la casa.

Por último, pasamos a la tercera oración. La tercera oración es muy rica. Sacerdote: "Señor nuestro Dios, tú has acompañado a Mesopotamia al siervo del
Patriarca Abraham, cuando aquel fue enviado a buscar esposa para su amo, Isaac, y
le has indicado a Rebeca como su esposa, en el abrevadero; Tú mismo bendice
estos esponsales de estos siervos tuyos, etc."

Aquí la oración recuerda cómo tuvo lugar el emparejamiento, el encuentro, de Isaac el hijo de Abraham. Merece que lo desarrollemos un poco. Es una de las más hermosas y agraciadas narraciones del Antiguo Testamento. Abraham no quería que su hijo se emparejase con una cananea. Vio que las cananeas no eran buenas mujeres. Quería una de su tierra, de la tierra de Harán. Pero las distancias que les separaban de 900 km. Desde Evros hasta Creta, aproximadamente. Y debía ir alguien allí, a pié, naturalmente, para encontrar una esposa para Isaac. ¿Cómo la encontraría? Tema difícil. Llama a su mejor siervo, en el que más confianza tenía, Eliazar, y le dice: " Me harás juramento, de que irás a encontrarme una buena mujerno de las hijas de los cananeos, atento, sino que irás a mi tierra, a Harán. El siervo, hombre fiel, también él creía en el Dios verdadero, carga diez camellos de regalos, toma a algunos siervos más con él, y comienza su largo viaje.

Llegando a Nacor, vio a unas jóvenes que venían de la ciudad y se dirigían al pozo (donde se detuvo para dar de beber a los camellos). Y entonces pensó: "He de ver a aquellas jóvenes que se acercan, si alguna de ellas es buena, pero, ¿cómo puedo saberlo? Por eso, rezaré. Eliazar se arrodilló, queridos míos, y se dirigió al Gran Padrino, a Dios. Y dijo una sorprendente profecía: "Señor Dios de mi señor Abraham". No dice sólo Señor, sino por humildad, dice "Señor de mi señor Abraham"; hermosa oración, con mucha humildad. "Te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham". Trae las cosas de modo favorable para que halle un mujer adecuada para el hijo de Abraham. Es decir ten misericordia de Abraham, ayúdale, favorece su caso. "He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua". ¿Tal vez entre estas mujeres se encuentra la futura esposa de Isaac? Si es así, Señor, muéstrame una señal. "Asegúralos en la santa unión que procede de Ti", dice la oración. Le diré, "mujer, dame de beber", y si ella me da agua, buena señal, significa que tiene amabilidad. Le diré, ¿damos de beber ahora a los camellos? Y si también da de beber a los camellos, significa que las cosas van bien. Entonces Señor, te ruego, haz que sucedan así las cosas; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. 

Esta oración de Eleazar fue hecha exactamente en el cruce de caminos del conocimiento entre los dos miembros que más tarde se casarían. Terminó su oración, llegaron al pozo, llegó también la joven. Se dirige a ella: "Joven, te pido por favor, ahora que has sacado tu cántaro con el agua, dame para que yo beba". "Con mucho gusto, Señor", dice ella. Y comienzan los detalles, y "bajó su cántaro sobresu mano, para que bebiese todo el agua que quisiese". Bebió Eleazar. Y le dice a ella: "Por favor mujer, ¿damos de beber también a los camellos?" "Con mucho gusto, Señor", le dice.  

Es conocido que los camellos aguantan mucho tiempo sin agua,pueden pasar diez sin beber agua. Por eso son los animales más adecuados para viajar por los desiertos, pero para aguantar diez días sin agua, cuando bebe, bebe mucho agua.

Y así entonces dice allí con detalle que había un abrevadero para animales. Cuántas cántaras debió sacar esta mujer del pozo para que bebiesen los diez camellos? Y habiendo bebido los camellos, dice después a Eleazar: "Veo que viene de lejos, podemos acogerle esta noche en nuestra casa. Tenemos también para tus animales". Eleazar se empezó a conmover en su interior. "¡Qué amable! ¡Qué chica tan maravillosa es esta!" Estamos en el año 1800 a.C., no lo olvides. 

¡Qué amabilidad! No toma como criterio su belleza, porque esta joven era muy hermosa. No toma esto como criterio, sino los carismas interiores, su amabilidad, su ofrenda, su cordialidad. Y corre la joven a su casa, e hizo saber estas cosas, que hay unos señores que han de ser hospedados. Vino el hermano de la joven, les vio y les dijo: "venid a nuestra casa,  os hospedaremos". Y fueron. Al llegar les dieron agua para que se lavasen los pies. Los hospedaremos. Con una serie de detalles para que se pueda ver la hermosa imagen que nos da la Sagrada Escritura. Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje. Y le pusieron delante qué comer; mas él dijo: "No pondré nada en mi boca, si no hablamos antes de un tema, debido al cual he realizado un viaje muy largo". Y él le dijo: "Habla". "Mi señor se llama Abraham. Y él tiene un hijo, Isaac. Y quiere casarle. Y he venido a encontrarle una mujer. Entonces. Esta chica, es esta hija vuestra. Es la chica que Dios me reveló. Con toda su amabilidad, y con toda su concesión, ¿querría la chica convertirse en la esposa de Isaac, el hijo de mi señor?"

Se emocionaron. Se alegraron, agradecidos hasta los cielos. Llaman a la joven, se llamaba Rebeca. "Rebeca, ¿quieres ir a la tierra de Canaán con este hombre?". "¡Ciertamente quiero!" Es aquello que os dije en un anterior, que Rebeca fue preguntada libremente.

Y entonces sacaron de la carga de los camellos objetos de plata y oro, vestidos, y los obsequiaron con ellos. Se sentaron, comieron. Les pidieron que se quedaran diez días más en su casa. "Tengo prisa", dice Eleazar. Y tomaron a Rebeca y se fueron de vuelta en su largo viaje.  

Isaac era un joven maravilloso. Esperaba desde luego a que llegase la novia. ¿Qué hizo durante ese tiempo?. Nos lo dice la Santa Escritura, que el día en que se acercaba la caravana con los camellos, salió Isaac a por agua, a las afueras y para rezar él también. Pero cuando alguien sale a las afueras, ¿qué quiere decir esto? Una necesidad de reflexionar, de meditar, una necesidad de buscar la ayuda de Dios en un tema tan importante en la vida de todas las personas.  

Isaac estaba tras unos arbustos, en el campo. El ojo de Rebeca captó a Isaac. Y por pudor se bajó del camello, no era correcto que una joven fuese montada sobre el camello cuando podría encontrarse con alguien en el camino. Y pregunta a Eleazar, "¿quién es este joven que viene por el campo hacia nosotros?"  Sonrió Eleazar. "Es Isaac". Y tuvo allí el conocimiento. Ella entonces tomó el velo, sintió pudor Rebeca y se cubrió. Fueron a la casa y dice allí de un modo fascinante que Isaac ha amado a Rebeca, quien era muy hermosa. El "ha amado a Rebeca" muestra la profundidad de dos personas reflexivas, que comienzan con su matrimonio.

Hagamos una observación respecto a este punto. Queridos, ¿cuál es el elemento que en cierto modo lleva a dos personas a encontrarse? ¿Tal vez es la fiesta? Es decir, dejará la madre a la hija ir a la fiesta sólo para enganchar a un novio allí? ¿Lo engancahará por el camino? ¿O en el cine? En fin, es un tema de recogida o cosecha? ¿De pesca? ¿Allí será pescado el novio? O incluso cuando el novio empieza a pescar, ¿allí encontrará a la novia? 

No seamos engañados. Estas condiciones no conducen a matrimonios existosos. La lectura evangélica nos lo entrega grabado. El elemento básico que ayudará en el encontramiento de la otra persona es Dios. A través de la oración Dios traerá la persona solicitada. Sabiamente dice el libro de los Proverbios que "por el Señor son formados los cónyuges", por Dios, dice, tiene lugar el compromiso en el hombre.

Consecuentemente Dios es el Padrino. Lo dijo especialmente, de forma característica Ezequiel, esta es la mujer que ha preparado el Señor. Consecuentemente, el Señor prepara el futuro matrimomio. No seamos engañados. No son las condiciones que he dicho anteriormente sobre el novio, tampoco —lo diré esto, porque lo tengo dentro y me quema—, ni si pone la madre a la novia la minifalda o ropas similares, encontrará pareja la novia. No seamos engañados. Ni si la casan joven para evitar darla dotes, todas estas soluciones son muy malas, son diabólicas. Porque al final se lo delvolverá a su madre la mujer, entendéis cómo se lo devolverá. Entonces, pro el amor de Dios, estas no son las soluciones. Pero la honestidad, la modestia y su amor y oración, son lo que la llevarán adonde necesita ir.

Es característico de nuestros jóvenes confundidos y desencaminados, que bailan de un lado a otro, y quieren mujeres confundidas y desencaminadas, cuando en algún momento deberían pensar en su boda seriemente, no eligen nunca entre el repertorio de las decentes y honestas. Siempre buscarán y esto es característico, los jóvenes más indecorosos buscarán siempre las mujer más indecorosa. ¿Por qué? Porque dentro de su inmoralidad, han conocido qué significa mujer indecorosa.

Entonces, que no sea lastimada la joven de esta manera. Atendamos a este punto. Es una herida que azota nuestras familias griegas y en general a las familias cristianas.

Debe haber oración. Diría, la joven, que quieres como esposa, ¿ha nacido? —claro. ¿Respira? —claro. ¿Sueña con algún futuro esposo? —claro. Y sobre si Dios se interesa, el que tiene contados los pelos de tu cabeza, por el gran tema del matrimonio, el cual bendijo en Caná y lo estableció como Misterio, ¿no se va a interesar por tu tema tan importante? Entonces si la chica ofrece también su petición y sus oraciones, el gran Padrino, Jesús Cristo, sin duda os traerá al encuentro en los caminos de la vida, en la encrucijada del conocimiento. Pero una encrucijada del conocimiento en Cristo Jesús y en el Espíritu Santo. 

Antes de terminar el oficio del compromiso, me permitiréis ver dos puntos. Verán que son muy importantes. El primero se refiere al tiempo del compromiso. ¿Cuánto tiempo debe estar la pareja comprometida? La experiencia nos enseña que el tiempo del compromiso no debe ser ni demasiado corto ni demasiado largo. Si es demasiado corto, puede haber peligros, como cuestiones de carácter, que uno no tengan tiempo para conocerse y como entendéis su matrimonio después no será exitoso. Pero tampoco demasiado largo. Porque el tiempo demasiado largo cansa a  los comprometidos, les angustia y existe el peligro de que caigan en pecado. Pero un período de tiempo debido, que les permita un conocimiento más profundo entre ellos, pero también que se prevengan posibles situaciones desagradables. Creo que ustedes también, con alguna experiencia, estarán de acuerdo en este punto. Se ha observado que prolongados compromisos nunca tienen éxito ni brindan la felicidad matrimonial, nunca. No sé, se crea una decadencia cuando estos dos jóvenes crean cuestiones y más cuestiones, y posponen su matrimonio, etc. Esto no es bueno. Es como si se enfriase el tema. Pero aquí debería añadirse algo más. 

Este conocimiento debe darse definitivamente, pero si no están de acuerdo, ¿deben separarse? Desde luego que deben separarse, digo esto sin reparo. Existe en la provincia una curiosa percepción en cuanto a esto. Se considera que la chica está ya asegurada, que no debe disolverse el matrimonio, aunque exista el peligro de pasar una vida de martirio con un hombre así a su lado. Porque hay algunas publicaciones que dicen que esto se extenderá a cosas, y la joven se lo piensa. Permítanme decirles que esta no es una postura correcta. Primero, porque nuestra Iglesia no santifica el compromiso. Si se asume que la iglesia santifica el compromiso, entonces debería asumirse que si no quieren vivir juntos, separarse, deberían realizar el divorcio. Del compromiso, realizar el divorcio. Por esta razón, nuestra Iglesia les prohíbe a los sacerdotes santificar el compromiso. El sacerdote puede ir a prisión, si santifica la ceremonia de compromiso. Puede asistir de forma amistosa, puede sencillamente intercambiar los anillos... pero la santificación del compromiso, no. 

¿Qué significa esto? Significa que no hay ninguna vinculación. Nada. Así que supongamos que estos dos jóvenes no están de acuerdo, me parece que deberían separarse. Porque lo volvemos a decir, no constituye pecado. Mayor pecado sería si finalmente estos dos jóvenes se casan y rompen su matrimomnio. Allí, queridos, si viene alguien y me dice, ¿qué me recomienda, que se separe mi hijo, que se divorcie mi hija? Diría siempre: No. No. Mientras que ahora no existe nada. Que se separen. Para esto precisamente existe este periodo, para que se conozca el uno al otro, de modo que si no están de acuerdo, cada uno vuelva atrás. Con amor, con amistad, sin voces, sin llantos, sin nada. Esto me parece.

Y otro segundo punto. Es el punto de la pureza de los dos comprometidos. Ya desde el oficio del compromiso se anuncia esta pureza no sólo dentro del matrimonio, sino también durante el peiodo del compromiso. Del siguiente modo: "Para que tengan vida y conducta irreprochable, roguemos al Señor". Existe una muy mala costumbre, por desgracia, de que las cosas avancen desde el periodo del compromiso. El tema esconde terribles peligros, los cuales os muestro brevemente.

Lo primero de todo, cada relación fuera del matrimonio, dado que ni siquiera tenemos la santificación del compromiso, es claramente acto de fornicación. Muchos se sorprenden si les dices, "pero, padre, ¡es con mi comprometido!" Hijo mío, es acto de fornicación. Y qué cosa rerrible, que empiezas con algo tan grande, para lo cual tanta necesidad tienes de la bendición de Dios, estando a las puertas del gran misterio del matrimonio, caer en la fornicación. Sería alguna vez posible que Dios, que tanto odia este pecado, bendijese una boda así. Entonces, que Dios nos proteja. Lo volvemos a decir, son actos de prostitución. Aquellas posiciones absurdas, de que con este modo se crean lazos y uniones, sentimentales, previniendo el dejarse, etc, etc, son todos absurdos. Con el pecado no se ciemienta jamás una fe y una unidad. "El que no recoge conmigo, derrocha", decíamos anteriormente.

Existe posibilidad de que se acabe el compromiso. Y si se acaba el compromiso, entonces ¿qué pasa? ¿A qué contrariedades está expuesta la joven? No son pocas las historias queridos míos, realionadas con este tema. ¿Y si viene un niño al mundo y no se llegó a la boda?

Tercero. Los niños que son concebidos antes del matrimomio, ni la bendición de la Iglesia tienen, ni buena imagen ante la gente. La gente observará y comentará.

Cuarto. Muchas veces, debido a que existe este sentimiento social extendido de qué dirá la gente, los comprometidos, habiendo avanzado en su pecado, ahora prefieren proceder con el aborto. ¿Qué significa esto? Significa que junto al gran pecado de la fornicación, añaden el pecado, el crimen, del asesinato voluntario. También hay un gran peligro al hacer esto. Que la joven muera. Recuerdo una vez en el Hospital General de Larisa una chica de unos 20 años, la habían traído en malas condiciones. Había intentado abortar. Por suerte, se confesó, él era el que estaba en la sala. Todos lloraban. Estaba en una situación miserable la chica. Había conocido a alguien, siguieron adelante con la relación, lógicamente no se casaron, el la abandonó, la chica decidió abortar, y ahora su vida corría peligro. Finalmente, murió la chica. Esto pasó hace algunos años. 

Y no olvidemos lo siguiente, que cuando tiene lugar el aborto, muchas veces las parejas permanecen en el matrimonio sin herederos, porque es posible que se hayan producido algunas ramificaciones y este pecado suyo lo paguen de un modo  terrible.

 

Y un quinto punto existe, desde el punto de vista psicológico. Es decir, mujeres que con mucha facilidad, puedan ceder a las exigencias del hombre, incluso si de esta manera quisieran demostrarle que lo ama. Incluso si el egoísmo del hombre, digamos, dentro del matrimonio haya sido satisfecho, cae la reputación de la mujer ante el hombre. Cae y corre el riesgo, muchas veces, de convertirse la muisma mujer en objeto de serias sospechas. Que el hombre se diga a sí mismo: "Si mi esposa no tuvo dificultades para aceptar esto antes del matrimonio, ¿qué la detendría —no lo sé, el diablo pone muchos pensamientos—  qué le impediría seguir pecando con alguien más cuando yo no estoy?" Y la sospecha surge o crece, los celos aumentan, el gusano de los celos devora el hogar y, por supuesto, aunque la mujer nunca hubiera pensado en tal cosa, pero los celos entraron, y así la familia se vuelve finalmente una familia desafortunada.

Por lo tanto. El tiempo del compromiso, queridos, ha de ser para los dos comprometidos, un tiempo de mucha reflexión, — tal como lo hizo Isaac—, un tiempo de preparación, de entendimiento y de conocimiento mutuo, encontrando  cada uno el alma del otro, para que lo que su primer amor les trajo, allí, en algún momento, nazca el segundo amor, como dijimos la otra vez. Tienen tantas cosas que decir. Acostumbrarse el uno al otro, ejercitarse en la paciencia, ejercitarse en la pureza, en la fe, en la oración. Y no olvidemos que el amor, la pureza, la fe y la oración son el fundamento básico del matrimonio, que es cimentado durante el período del compromiso. 

Aquí terminamos el tema del compromiso y, con la ayuda de Dios, el próximo martes entraremos en el misterio del Matrimonio. 

 

 

 

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