Misterios. Archimandrita Atanasio de Mitilene. Matrimonio V. Los guardianes del Matrimonio






 

 

Los tres
propósitos básicos del matrimonio. Porque desde el conocimiento de los propósitos del matrimonio será determinada la trayectoria del matrimonio. Porque si suponemos que desconocemos los propósitos del matrimonio, o que los conocemos, pero no en el orden que establece la Sagrada Escritura, el logos de Dios, a través de la Iglesia, entonces ciertamente el matrimonio no tendrá una trayectoria correcta y se verá afectado por elementos ajenos al Evangelio y a la Iglesia y no será un matrimonio victorioso.

Queda ahora mostrar algunas reflexiones sobre las tan ricas primeras tres oraciones hasta las Lecturas del Apóstol y del Evangelio. Por supuesto, no hacemos un análisis detallado del texto, solo tomamos ofreceremos algunas reflexiones que nos ayudan a comprender mejor estos diversos aspectos del matrimonio. 

En la primera oración, tenemos un hermoso punto y muy característico para la pareja que se embarca en el camino del matrimonio. Dice la Iglesia, mediante el sacerdote: "Y dales a ellos, Señor, del rocío del cielo de arriba, y de las calidades de la tierra. Colma su morada de trigo, vino, aceite y de todo bien, a
fin de que ayuden a los necesitados". Y dales, Señor, del rocío del cielo. Y de las riquezas de la tierra, llena sus casas. De trigo, de vino, de aceite, y de todo bien. De estos tres elementos representantes de los bienes materiales.  

Por esto en la "Bendición de los panes" (Artoklasía, lit. partición del pan), ponemos los panes, ponemos una botella de aceite y una botella de vino, que son, repito, los  elementos representativos de todos los bienes que puede tener una casa. Con el objetivo de que sean ofrecido a los que tienen necesidades materiales. Es decir, llena sus almacenes y sus arcas para que puedan ayudar a los pobres.

Este es un punto de la primera oración. Y, en efecto. Este deseo, en este punto, pide que a la pareja se le concedan todos los bienes. De esta manera, son llamados a ser administradores de Dios, generosos administradores de Dios, que siempre deben estar dispuestos a compensar cualquier carencia de calidad material de la tierra, o  espirituales, del cielo de arriba. Podemos decir que la calidez del amor, del nuevo hogar, siempre debe tener la puerta de casa abierta a cualquiera que pida ayuda material o espiritual.  

Entre todo esto, destaca una gran virtud. Es algo que los griego cultivamos con orgullo ante los extranjeros desde muchos siglos antes de Cristo: la hospitalidad. Hospitalidad con el sentido ampliode la palabra. Esta nueva pareja que construirá su hogar deberá tener las puertas abiertas y compartir con otras personas sus bienes materiales y espirituales. 

Este espíritu de la hospitalidad, que siempre se pueda ver, que las puertas de la casa no se cierren. Que ese hogar sea alegre, el hogar bendito, ese hogar que Dios dará a través de las manos de los esposos a las otras personas. Bienes materiales y espirituales. En el sentido amplio de la palabra, hospitalidad. De hecho, podríamos decir que en la Sagrada Escritura habla específicamente de hospitalidad y nos dice en la carta a los Hebreos del apóstol Pablo: 

«Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles». Aquí muy probablemente elogia a Abraham y a Lot, que hospedaron ángeles.

Pero también algo más. El apóstol Pablo por ejemplo. En vistas a dar la orden a las iglesias de escribir el catálogo de las viudas acogidas, las que realmente tienen necesidad, solicita un criterio. Solicita la identidad de la mujer viuda. ¿Qué es esto? Escuchen por favor el criterio: "...que tenga testimonio de buenas obras...si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos (de los cristianos)". Llama santos a los cristianos, esto muestra que el objetivo de la vida de un cristiano es ser santo. Entonces las personas caminaban descalzas, o llevaban calzado abierto, y los pies se manchaban con el polvo del camino. Entonces, cuando entraba a alguien en una casa, debía lavarse los pies. Este trabajo lo hacía normalmente sirvientes, o si no había sirvientes, lo hacía el mismo anfitrión o anfitriona. Pero esto tiene un carácter más amplio. Lavo los pies de los santos significa que sirvo las necesidades de los otros cristianos. 

Y continúa: "los afligidos paraban allí. Si él se mantuvo igualmente receptor de los afligidos. Si los comprendió, si se estuvo con ellos ayudándolos. Y realizó toda  buena obra". Aquí lo tienen, este es el criterio, para que una viuda sea inscrita en los catálogos de protección de la Iglesia. Es decir, ni muy poco ni demasiado. El apóstol Pablo pide cuentas aquí, de estas mujeres. La iglesia cuando santificó vuestro matrimonio, rezó por que Dios os dé todos los bienes. Y ahora tenéis vosotros necesidad. Entonces, ¿qué hicísteis cuando Dios os dio los bienes? Os mostrásteis agradecidos ante de los dones de Dios a través de las súplicas y peticiones de la Iglesia? Entonces veis que la Iglesia pide que se le den bienes ricos a la pareja, no para que se aferren a ellos, no para que se conviertan en causa y ocasión para una vida mundanizada. Sino causa y ocasión para la gloria de Dios, cubriendo las necesidades de los santos de la iglesia, los creyentes de la Iglesia. 

En la segunda oración, encontramos tres peticiones. La primera petición dice: "Bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Abraham y a Sara. Bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Isaac y a Rebeca; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Jacob y a todos los patriarcas; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a José y a Asinet; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Moisés y a Séfora; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Joaquín y a Ana; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Zacarías y a Isabel". 

Parejas benditas, una hermosa lista para recordar. Pero pide que Dios bendiga a la pareja. La bendición queridos, es el punto de partida de todo éxito en la vida. En el Antiguo Testamento, la bendición era un elemento tan básico que nunca era posible comenzar ninguna obra si no tenía una bendición previa. Por eso vemos en el Antiguo Testamento: el alfa y el omega de toda obra era la bendición. Si esto queda asegurado, entonces con seguridad toda dificultad será superada, y el fruto será el éxito. 

Lo mismo ahora y aquí. Todo esfuerzo en la casa, en del hogar, sin la bendición de Dios, es un fraude, una vanidad. Deben entender bien los cónyuges, que necesitan la bendición de Dios. Que de lo que tienen necesidad es de la bendición de Dios.

Dicen muchos, esto es mi bolsillo lleno. ¿ Y quién hizo que tu bolsillo esté lleno? Dios te lo hizo, porque te ha bendicido. ¿Y tú no ves la bendición de Dios? Algunos hacen algo más, dice nuestro San Nicodemo. Besan sus propias manos, y dicen: "Que estén bien mis manos, que son las que me dan el trabajo, y que sea bendecida mi casa. ¿Y tus manos, hermano mío, quién te las dio? Si una enfermedad te arroja en la cama, y tienes que gastarte todas tus riquezas en el médico, entonces veremos porr qué tus manos y tu cartera están bien, para ayudarte en tu hogar y en el curso de tu vida. La bendición de Dios, queridos míos, es lo primero y lo último. ¿La tenemos en nuestro hogar? Lo tenemos todo. 

Una vez, San Cosme de Etolia fue a Zante. Vio cómo se construía una mansión. Y dijo, iluminado por Espíritu de Dios: "¿Por qué están construyendo esta mansión, si nadie va a vivir en ella?" Y así fue, nadie logró vivir en esa casa. Morían antes de que la casa estuviera terminada. Casa y hogar son dos cosas tan estrechamente relacionadas. La casa son los ladrillos, el hogar son los que están dentro de él. Y la Sagrada Escritura dice: "Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los que la edifican". Si Dios no bendice, no pone su mano para que sean construidos la casa y el hogar, en vano los cónyuges se esfuerzan por crear algo en sus vidas. Por eso, queridos, presten atención: nuestro ideal no es construir una casita, sino tener la bendición de Dios para construirla. 

También el matrimonio es algo extremadamente delicado y vital, diría yo. Requiere mucha protección, mucho cariño y muchas precauciones. Por eso, después de la bendición, hay que hacer algo más: el cuidado de los recién casados del hogar.  Precisamente por eso, dice la Iglesia, "Presérvalos, oh Señor Dios nuestro, como preservaste a Noé en el Arca. Presérvalos, oh Señor Dios nuestro, como preservaste a Jonás en el vientre de la ballena. Presérvalos, oh Señor Dios nuestro, como preservaste a los Santos Tres Niños del fuego, enviando desde el cielo el rocío.

Golpearán el hogar con fuerza. Hay muchas situaciones que ofenden a la nueva pareja. Vendrán mentiras, calumnias. Vendrá alguien a decirle al hombre, "vi a tu esposa hablando con el vecino". Y que no diga nada a la mujer. Que entre una falsa acusación. Vendrá alguna mujer a decir a la esposa, "vi a tu esposo, sonriendo a una". Es decir, calumnias. Surgirán muchas acusaciones, desprecios por parte de familiares y amigos. Porque quizás la joven no tenía mucha dote, o no como quería el novio, o no como quería la suegra, y despreciar a la joven y no recibirla en su casa, aunque sea una joven buena y honesta. Por todas estas situaciones, la pareja sufre conmociones, situaciones en ocasiones extremas. ¿Qué deberán hacer? 

Aquí deberá proteger Dios, proteger mucho, de modo que estas personas se libren de todos estos ataques. Y también escapar de un terrible enemigo: las influencias de este mundo, escapar de las influencias del conocido espíritu mundano. ¿Quién protegerá a los cónyuges? Será Dios. 

Debo decirles algo en relación a esto último, sobre el espíritu mundano. El espíritu mundano es similar a la humedad. No se puede limitar fácilmante la humedad. No se puede. Cuando el clima es húmedo, una persona que tiene algo roto, aunque esté sobre del radiador, esta fractura dolerá, porque la humedad lo impregna todo. La pareja, podría ser, si se aman, escapar de las acusaciones, las calumnias, los rumores y los desprecios. Pero, ¿podrá escapar del espíritu mundano, de la mente mundana? Aquí está el gran problema.

Queridos, enemigo insidioso, el espíritu y mentalidad mundanos. Qué es la mentalidad mundana. Pensar como piensa el mundo. Actuar como actúa la gente. Movernos como se mueve la gente. O cuando decimos, "esque todos hacen esto", nosotros también hacerlo. No tener la discreción de juzgar y decir que nosotros no deberíamos hacer eso, como hace la gente. 

"Todos van en verano a la playa, no importa si no vamos a la iglesia porque todos hacen esto". No. Puedes ir al baño. Pero iremos a la iglesia primero, no como lo hace el mundo, sino como hacen los cristianos. La gente se viste así... No, nosotros nos vestiremos decentemente. ¿Por qué? Porque Cristo quiere decencia. Y así sucesivamente. Les ruego que presten atención a este punto; la mente mundana, no os lo oculto, si alguien puede jactarse, sacerdotes incluidos, de que ha evitado por completo la mente mundana y que no pensamos del todo mundanamente, miente. O es que no ha entendido su postura. Me parece que no podemos escapar completamente, pero debemos tener nuestros ojos vigilantes y observar y decir, ¿estoy aceptando las influencias mundanas? 

Pero aquí viene la oración menciona tres acontecimientos: el Arca de Noé. Como él dice: Señor, protege el Arca de Noé. Cuida este hogar. Protégeles a los casados como entonces protegiste a Noé del diluvio en el Arca. Señor, continúa la oración, como protegiste a Jonás en el vientre de la ballena, protege este hogar. Y a los tres  niños que Nabocodonosor puso en el horno de fuego y no les pasó nada, así protege esta casa. ¿Por qué hace esta referencia a estos tres eventos? ¿Tal vez para que de alguna manera correlacione las cosas? No. Estos tres eventos son la representación de dogmas básicos de nuestra fe. 

El horno de fuego, con los tres jóvenes dentro, son la imagen o modelo de la Santísima Trinidad. El primero, el básico, el dogma fundamental de la fe. 

Jonás en el vientre de la ballena, Cristo mismo lo interpretó, es la Resurrección de Cristo. La piedra angular de la fe. 

Y el tercero, el arca de Noé, es la Iglesia. Tres acontecimientos históricos. Tres modelos que vienen a dar estos tres grandes dogmas de fe:  Santísima Trinidad, Resurrección de Cristo, Iglesia. Estos son los tres grandes dogmas de la fe de todo cristiano. Primero, la Santísima Trinidad es tan básica que si nadie se conciencia de esto y no lo investiga, entonces tal vez caiga en muy malos caminos. Si no crees en la Santa Trinidad significa que no aceptas la divinidad de Jesús Cristo, en primer lugar. Y cuando no aceptas la divinidad de Jesús Cristo, tu salvación se va de paseo. No puedes hablar de salvación, todo surge de la Santísima Trinidad. De hecho, la Santísima Trinidad es una imagen o modelo de la Iglesia e incluso del  matrimonio, podemos decir. ¿Por qué? Porque mientras tenemos tres Personas y una Esencia, en el matrimonio tenemos dos personas y una esencia. "Y los dos serán una sól carne". Y en todo momento deben llevar a cabo y hacer realidad lo que ya les ilumina y reflejarlo a su alrededor. La doctrina de la Santísima Trinidad con la honestidad en el matrimonio. 

En cuanto a la resurrección, determinará de modo práctico tu vida. Si ustedes, esposo y esposa, no creen que resucitarán, entonces ambos dirán: "Comamos y bebamos, porque mañana moriremos". 

En cuanto a la Iglesia, de sus Misterios les dará su gracia, les dará la salvación, les mostrará el camino correcto. Estos tres dogmas de la fe deberán ser los indicadores en la vida y en el camino de los recién casados. Estos tres dogmas  deben proteger contra toda influencia mundana, de toda insidia, de toda corriente opuesta atea que pueda golpear a la pareja.

Y cada era, y la nuestra, debe decirlo. Esta es una era materialista, atea,  antitrinitaria — esto significa que no cree en la divinidad de Jesús Cristo—. ¿Cómo se mantendrá la pareja? ¿Cómo podrá mantener firme su fe y su camino si no parte de la fe en estos tres grandes dogmas de la fe?

Queridos, veis cómo el servicio eclesiástico del matrimonio nos revela tantos  aspectos de la vida de los recién casados. Y cuando los jóvenes, estos jóvenes que están empezando, me impresiona cómo en antiguos textos les denomina "recién casados". Al contrario, encontré en un código que cuando los que se casan son mayores y realizan un segundo matrimonio, les denomina les denomina "casados mayores".

Y sonreí leyéndolo. Recién casado no significa simplemente que son nuevos enel matrimonio, sino también que son jóven es de edad. Y prestemos atención a este punto. No esperemos a pasar de los 30 o de los 40 años para casarnos. Presten atención, lo dijimos la última vez, el santo Crisóstomo lo enfatiza esto particularmente. ¿Por qué? Porque lamentablemente, casi siempre preceden la inmoralidad y el pecado

Y el tercer punto. También la pareja en el camino de su vida tiene necesidad de un  continuo recuerdo suyo por parte de Dios. "Recuérdales Señor Dios Nuestro, tal como recordaste a Enoc, a Sem, a Elías. Los que son recordados por Dios, son los que fueron escritos en el libro de la vida. Lo dice claramente la Sagrada Escritura, que Dios no recuerda a los pecadores. No es que Dios no tenga memoria, pero no recuerda significa "no reconoce". Y cuando decimos, Señor recuérdanos o acuérdate de nosotros, exactamente esto significa. Significa, "Señor, ten misericordia de nosotros". Cuando el ladrón en la cruz dijo "acuérdarte de mí Señor...", esto quería decir, "Señor, ten misericordia de mí". Que nos recuerde Dios es grancosa queridos, por eso me parece que desde el fondo de nuestros corazones los cónyuges hemos de decir esta pequeña oración, "acuérdate de nosotros, Señor Dios Nuestro". Será un eco de la oración que escucharon por primera vez en su boda. 

Pero, hemos de atender algo aquí. Estos tres nombres a los que aquí se hace referencia, "Recuérdales Señor Dios Nuestro, tal como recordaste a Enoc, a Sem, a Elías", ¿tal vez se incluyeron por casualidad? No. Estas tres personas fueron ascendidas o llevadas al Cielo. Enoc, nos dice la Santa Escritura, que no se le encontró, Dios le llevó porque lo traspuso Dios. Fue un hombre muy devoto y justo, y lo traspuso Dios, se lo llevó, no probó la muerte, fue ascendido vivo. Sobre Sem no dice nada la Sagrada Escritura, pero lo conservó la tradición hebrea. Sobre Elías, nos lo dice a través de muchos la Sagrada Escritura, que fue ascendido "como al cielo”. No al Reino de Dios, sino en algún lugar, por el cielo, Dios sabe. 

Fueron ascendidos corporalmente. Esta ascensión suya es una prefiguración de la Ascensión de Cristo. Y la Ascensión de Cristo es un avance de nuestra ascensión. Antes de continuar con esto, podría decir alguien que esta ascensión, lo analizaré primero espiritualmente, es un giro de los ojos y los corazones hacia el cielo. 

Los cónyuges por cierto han de tener el ideal del amor, que los una muy fuerte hasta el sepulcro y más allá del sepulcro, pero atendamos algo. Su amor no será el principal objetivo de sus vidas, será el objetivo del matrimonio, pero no el objetivo también de sus vidas, porque entonces el uno viendo al otro caerán en la idolatría, haciendo al uno ídolo del otro. Sino que unidos en el amor, deberán mirar hacia arriba con un objetivo común. "Atended lo de arriba", dice el Apóstol Pablo, y a continuación lo une en dogma: "allí donde está Cristo". No simplemente allí donde están las estrellas, no simplemente allí donde pueda estar quizás una tierra deseada alejada y separada de Cristo; porque donde está Dios, allí está también su Reino. ¿Por qué? Porque el Reino de Dios es Cristo. No es el Reino de Dios algo fuera de Cristo. Cristo es el Reino de Dios. Allí, dice, donde está Cristo, semtado a la diestra del Padre, como hombre a la derecha de la grandeza del Padre.

Atended lo de arriba, no lo terrenal. Porque los bienes terrenales, lo dijimos anteriormente, son la herramienta digamos, que nos harán la vida sostenible, pero no que sean el objetivo de nuestra vida.

Por lo tanto, la citación de estos tres nombres ha de recordarnos que los cónyuges tienen un camino, un camino hacia arriba, un camino que debe en todo momento ser revivificado para evitar el peligro del apegamiento a los bienes materiales. 

Nada más casarse los cónyuges, van a su casa, ¿cuántos regalos les esperan? Creo que os lo dije esto, en una casa de mi barrio, hace mucho tiempo, pasaba por la acera y vi todas las barandillas de su casa y las de la casa de enfrente, todas cubiertas con moquetas y alfombras de lujo. Digo, ¿será algún mercadillo? Era la dote de la mujer. Como es natural, la boda viene acompañada de muchos regalos, familiares, amigos y conocidos les darán regalos. Estos regalos serán útiles para su vida familiar. Sin embargo dentro de estos regalos, ¿existe quizás el riesgo de que se apeguen o se queden estancados en ellos? Una, dos, tres cuberterías, uno sea quizás de plata, otros dorados en oro. ¿Quizás rodeados de estas riquezas comienzan a olvidar su trayectoria hacia el cielo? Peligro. "Atended lo de arriba".

Con otras palabras, la pareja deberá atender que, cuando venga la llamada de Dios, diciéndole a lo cónyuges: "Cónyuges, venid a la Iglesia, venid a comulgar, venid a confesaros. No digan, como la frase en la parábola de la gran cena: "Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir" (Lc. 14,9)

Dice San Juan Crisóstomo: "Aquí, ofendes a Dios. ¿Por qué? Porque le dices que tienes el obstáculo del matrimonio. El cual, Dios bendijo. Y si el matrimonio se convierte en obstáculo para tu salvación, el cual Dios bendijo, entonces ofendes a Dios. Porque Dios no te dió el matrimonio para que fueses obstaculizado en tu salvación, sino por el contrario, para que seas ayudado en tu salvación"

Más abajo veremos, en la última oración del oficio del matrimonio, el sacerdote en ese momento, tomará las coronas de los recién casados. Y dirá: "Recibe las coronas de los recién casados en tu Reino". Recibe. Un códice dice que el sacerdote toma estas coronas y las lleva al santuario. Y allí dice, "para la gloria de Dios".

Os pregunto, ¿no pensáis que se supone que junto con las coronas, han de ir las cabezas? Porque las coronas sólas ¿qué van a hacer en el Reino de Dios? Es decir, con otras palabras, junto con las coronas, han de ascender también los cónyuges.  Se muestra en la Ascensión qué debren hacer. Morirán. Llegará la hora de la muerte. Y cuando lleguen a la otra orilla, que será el Reino de Dios, entonces allí de nuevo seguirán como cónyuges. Atended. No como marido y mujer,  pero como marido y mujer trabajaron para estar juntos de nuevo, porque éste es el objetivo del matrimonio, ayudarse mutuamente para llegar a la "Theosis", con nuevos grados de parentesco. Ya no el grado de familiaridad del matrimonio, sino uno nuevo parentesco en el Reino de los Cielos, donde todos son hermanos.

Entonces la trayectoria del matrimonio no termina en el sepulcro, continúa más allá. Bienaventurados los cónyuges que permanezcan fieles, purificados, sensatos y prudentes hasta el sepulcro. Sí queridos. 

Y otra oración más hace. "Recuérdales Señor Dios Nuestro, tal como recordaste a tus Cuarenta Santos Mártires. Envíales desde el cielo las coronas". "Recuérdales Señor tal como recordaste a tus Cuarenta Santos Mártires, envíandoles desde el cielo las coronas.

Diríamos, ¿por qué este recuerdo de los Santos Cuarenta Mártires? Quizás existe alguna correlación exterior entre las coronas, los mártires y los recién casados? No, queridos. No existe correlación exterior, pero existe algo muy profundo. Este recuerdo de los Cuarenta Mártires es en primer lugar un anticipo de la coronación de los recién casados ​​que tendrá lugar en breve; pero revela algo más, atentos a este punto. Revela que la vida matrimonial es lo mismo, la misma y glorificada ante los ojos de Dios, y ella también es digna de recibir al final la corona celestial. 

Es decir, con otras palabras, el matrimonio tiene algo del martirio; esto lo veremos cuando tenga lugar el baile de los recién casados. Despuéd del "Isaías bailaba, la Virgen dio a luz al Redentor...", llegaremos allí y los veremos el siguiente día si Dios quiere. Justo después, "Santos Mártires que habéis peleado la buena batalla, habéis acabado la carrera, habéis guardado la fe... y por lo tanto habéis sido coronados, rogad al Señor que tenga misericordia de nuestras almas". ¿Qué muestra esto?  Coronas,  Cuarenta Santos... es el tropario de lo Santos Mártires. Muestra que en el fondo del matrimonio existe un martirio silencioso. El martirio que dos personas distintas están llamadas a vivir y a aplicar en sus vidas bajo el mismo yugo.  

¿Pensáis que es fácil el yugo del matrimonio? La mayoría de los hombres están casados, y comprenderán que no es nada fácil. Entonces este yugo de la convivencia, de tolerarse el uno al otro. El martirio de la paciencia, de ser pacientes el uno con el otro. El martirio de la capacitación para ser perfeccionados, esperar el uno cuándo aprenderá algo el otro. El martirio si se asume que uno no es muy creyente, el otro lucha por que lo sea más. O tal vez es inmoral, o pródigo, y el otro miembro lucha por ayudarlo. Qué pensáis, todo esto, ¿no es un martirio? Es un martirio prolongado. 

Y por lo tanto, si los cónyuges consiguen llegar al final de su casamiento sin quejarse, con algunos éxitos, es seguro que recibirán la corona del martirio. Tal como la corona del martirio recibieron aquellos que dieron sus vidas confesando a Jesús Cristo. 

Dice claramente el Apóstol Pablo, que serán salvados y recibirán la corona si permanecen en fe, amor y santificación, con sobriedad y moderación. Pero para que se completen la fe, el amor, la santificación, la sobriedad y la moderación, para que esto se lleve a cabo, es esfuerzo, sudor y sangre. Es martirio.

Las coronas entonces, son el símbolo tanto de la gloria como del martirio. Nuestro Señor Jesús Cristo, el Esposo de nuestra Iglesia, se ha revestido, amados, de una corona de martirio por amor a su Iglesia. Y algo de la tercera oración:

En la tercera oración hay algo muy importante. Es breve, pero muy densa. “Dios Santo, que has creado al hombre del limo y has formado a la mujer de su
costilla y se la has dado como ayuda idónea, porque era agradable a tu Majestad
que el hombre no estuviese solo en la tierra; Señor, envía tu mano
desde tu santa morada y une a tu siervo (Nombre) con tu sierva (Nombre) porque —como tú dijiste en el Antiguo Testamento, que de Ti procede la unión del hombre con la mujer." Por Dios es aplicada, unida, al hombre, la mujer.

Cuando son dichas estas palabras, dice el orden del servicio, a continuación el sacerdote une las manos derechas de los candidatos a cónyuges. Aquí, queridos, nos encontramos en el principal punto del matrimonio. Es lo más básico. Exactamente como durante la realización de la Divina Liturgia, de modo progresivo vamos subiendo para que tenga lugar el procedimiento del misterio, la transformación del pan y del vino en Cuerpo y Sangre de Cristo con el "Y haz de este pan el precioso Cuerpo de tu Cristo, etc". Tras ser transformados por el Espíritu Santo, el momento más sagrado, el momento más básico, el momento principal, así también ahora en la boda, es el momento principal instrumento. "Une".  

Segundo. Hasta ahora eran dos personas. Ahora, "únelos", hazlos una carne, de modo que no seandos personas, sino una persona,* un corazón, un alma.

* Término original: "άνθρνπος", [ánthropos], ser humano.  

El Misterio se encuentra aquí principalmente. En esta unión. El sacerdote es el medio, el instrumento. Como el sacerdote bendice ante los preciosos dones en la Divina Liturgia, de manera similar aquí, mientras Dios realiza el ritual, el Espíritu Santo es quien realiza el Misterio, así también aquí la mano del sacerdote actúa como instrumento del Espíritu Santo, para que estas dos personas puedan unirse. 

Un código, el número 851, que se encuentra en nuestra Biblioteca Nacional y que data del siglo XVI, dice lo siguiente, en el Orden del Servicio del Matrimonio:  Y saliendo el sacerdote —¿de dónde sale? Del santuario. ¿Por qué? Porque la boda se realiza en la Divina Liturgia—. Y saliendo el sacerdote, une sus manos derechas y  dice: "Recibe a esta mujer —le dice al hombre— del Templo del Señor".  

Otro código en la Biblioteca Nacional, el 877 del siglo XV, dice lo siguiente. Os lo leo con mucho interés y os ruego que prestéis mucha atención a este punto. 

"Después el sacerdote toma la mano derecha de la mujer y se la ofrece al hombre, diciendo: Atiende, hermano, que recibes a esta mujer del Templo del Señor. ¿Qué estás tomando de esta mujer? Del templo del Señor. Hermano, ten cuidado. Porque ángeles están presentes como testigos y ven lo que haces con esta unión, y darás cuentas en el día del Juicio por ella" Terrible. La recibes del Templo de Dios, con testimonios no sólo los que están aquí en la Iglesia que vemos, sino de los ángeles, y de la cual te serán pedirán explicaciones, cuando Dios pido cuentas en el Día del Juicio.

Y a la mujer le dice: "Mira bien mujer, que recibes a este hombre frente al icono de Jesús Cristo de la Santísima Virgen de Cristo. Es decir aproximadamente lo mismo que el anterior, del templo de Dios, aunque con otras palabras, pero es lo mismo. Ángeles de arriba dan testimonio de tu boda. Y de abajo hombres. ¿Te sometes a él con todo temor de Dios... porque vas a dar cuentas de él él a Dios?"

Es decir, ¿por qué te creó Dios, mujer? Para que ayudes al hombre. ¿Y en qué le ayudarás? En la salvación. Si te conviertes en obstáculo, si tú mujer no le ayudas en la salvación, darás cuenta en el Día del Juicio. Y dice un teólogo contemporáneo:"Qué terrible cosa, el Dios eterno e infinito nos pone en las manos —en las manos del hombre las de la mujer, y en las manos de la mujer las del hombre— una criatura, la cual hemos de guiar ineludiblemente a la salvación. Pesada carga, atendamos sin embargo. Lo que hará la carga muy ligera será únicamente un amor depositado en el amor de Jesús Cristo. Con el amor de Cristo, este peso se vuelve ligero y los pies ligeros hacia el cumplimiento del objetivo de la existencia de estas dos personas. 

Y algo más nos enseña este punto: Del Templo, dice, recibes la mujer, ante Cristo y la Santísima Virgen recibes el hombre. De la gente, dice sobre la mujer. Frente a Cristo y la Virgen María, se dirige al hombre. Aquí se realiza una alusión. ¿Dónde  encontrarás a tu esposo, oh mujer? ¿Dónde  encontrarás a tu esposa, oh hombre? ¿Dónde? ¿En lugares en que Dios está ausente? ¿Y cuáles son los lugares en que Dios está ausente? ¿En las fiestas? ¿Allí conocerás a tu mujer? ¿Por la calle? ¿En el pecado? ¿O será en los lugares aquello en que Dios está presente? 

Aquí entonces esta alusión nos es útil. No encontraremos a la otra persona lejos de Dios. Le encontraremos allí donde Dios mora. Y como dijimos en un encuentro anterior, con nuestra oración, encontraremos en Jesús Cristo a la otra persona. Es decir nuestros caminos en algún lugar se encontrarán allí donde Dios quiere.

¿Habéis visto la tercera oración? Bendice, protege, recuerda. Estas tres. La bendición, la protección y el recuerdo es el muro cuidará, que protegerá, alos cónyuges, y los llevará a la virtud. 

Cerrando nuestro tema de hoy, hemos de decir algo en cuanto al tema de los cristerios del matrimonio. Es decir, cuando alguien va a casarse, ¿qué criterios tendrá en vistas a ello? Los que me oyen que ya están casados, les ayudará mucho sobretodoen cuanto a sus hijos. En cuanto a ellos, lo hemos dicho, que se arrepientan si no adoptaron buenos criterios. Que se arrepientan y vayan a confesarse. Pero que cuiden de los hijos, de modo no se transmita el mal. Que finalice. El error que cometimos nosotros, no lo transmitamos a nuestros hijos, y busquemos corregirnos.

Entonces, ¿cuáles son los criterios? La mayoría tienen como criterio la riqueza. ¿Qué tienes? ¿Qué recibes, o qué tiene? ¿Tiene riqueza? Otros tienen como criterio la belleza. ¿Es guapa la chica? Es muy hermosa... cuando van a la boda cotillean sobre la boda, nadie habla nada del Misterio, sobre el vestido, su apariencia... ¿Qué hemos hecho con las bodas? ¿Qué hemos hecho con los espacios sagrados?  Qué desgracia... Oremos por ellos para que Dios les consolide, y no nos metamos en detalles sobre sus vidas. Esto muestra ignorancia y falta de fe. Si tienen un nombre en la sociedad, si son reconocidos e importantes. ¿Estos son criterios cristianos? Por desgracia muchas veces cristianos que frecuentan la Iglesia, que se confiesan, estos criterios utilizan.

Queridos, el primer criterio es el respeto, la reverencia, a ambos. No a uno sólo, sino a ambos. Y digo a ambos porque si suponemos que un miembro es respetuoso y devoto y el otro no lo es, por este motivo son unidos, el devoto toma al no devoto no el propósito de hacerle devoto. Diría que algo peligra. Un salto mortal hace, porque, ¿si el otro no se vuelve devoto? Qué es la boda, ¿un laboratorio de experimentos? Incluso puede decir, "no me importa si no es muy devoto..." 

¿Es una capucha? ¿Es un hedredón? ¿Para tapar, para cubrir a alguien? No es ninguna de estas cosas queridos el matrimonio. Los dos han de ser devotos y respetuosos, devotos probados. Desde luego, porque "el camino es estrecho, y la puerta es estrecha". Y esto lo dijo Cristo para cada uno que recorre el estrecho camino. Y el camino estrecho se vuelve el doble estrecho si lo recorren dos. Por lo tanto, los dos cónyuges deben resolver muchos problemas dentro del matrimonio. Problemas de fe, lo primero de todo. Económicos... si la economía del hombre no va bien, o la mujer se ha desesperado porque le han echado a él del trabajo...¿y ahora qué vamos a hacer? Pobres de nosotros, ¿qué vamos a hacer?¿cómo viviremos?

Entonces le pasa el miedo al hombre, y ¿qué pasará después? Las inesperadas consecuencias. Muchas veces van a neurólogos y a psicólogos. Que la mujer le diga al hombre que también ella cree, pero que está a punto de desmayarse... No tengas miedo. ¿Crees en la providencia de Dios? Dios no nos abandonará. ¿No bendijo Dios nuestro matrimonio? ¿Y ahora durante el trayecto nos abandonará Dios? ¿A quién ha abandonado Dios? ¿A qué hombre devoto ha abandonado Dios jamás? 

Es Padre. Y cuando los ojos y el corazón se dirigen al cielo, Padre nuestro, decimos, Padre nuestro. Este Padre dicho con ternura atraerá la caridad de Dios, su misericordia y su ofrenda y ayuda. Por lo tanto, fe en la providencia de Dios.

Surge una enfermedad, quizás de meses, quizás de años. ¿Que hace falta aquí?Hace falta amor. ¿Tiene la fuerza el hombre de limpiar, de barrer, de lavar los platos, de cuidar a los niños, porque la mujer está enferma, hasta que se ponga bien? De apoyarla y animarla, "no te preocupes estoy aquí". Amarla.

Dicen los padres de la Iglesia, que Cristo no abandonó a su esposa la Iglesia, ni se dio por vencido. Llegó hasta el martirio de la cruz. Pero ¿quién te inspirará este sentimiento de amor? La devoción. 

¿Qué puedo decir? el tesoro de la devoción no se acaba, no se vacía. Tiene tantas  características que emanan de su interior y que exactamente necesitan en su recorrido la pareja. La devociónentonces es el primer elemento, el primer criterio. Te preguntarás, querido, si quieres casar a tu hija o a tu hijo, si el otro es hombre devoto. Cuidado con el engaño, muchos dicen, "va a la iglesia ¿esto, no es devoción?". No, se supone que es devoción, pero no es. "¿Entonces quién es devoto sino el que va a la Iglesia?". No es así... ¿reza? ¿se confiesa? ¿comulga? ¿Se ha formado Cristo en su vida? Es lo que dice el apóstol Pablo: "Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros" (Gal.4,19). ¿Ha sido formado Cristo dentro del alma de este o de esta joven? ¿Vive a Cristo? 

Me dirán algunos, mucho pides, ¿dónde puede encontrar esto alguien hoy? He hecho una explicación de nuestro primer tema: hablo del matrimonio cristiano. Este es el matrimonio cristiano. 

El segundo punto. Segundo criterio. Igualmente básico. Identificaciones de carácter. Es decir, estas dos personas deberían congeniar. Podemos tener dos personas piadosas, pero, ¿cómo decirlo?, que no congenien. Podemos tener a dos personas devotas, pero que no congenien. Yo he tenido amigos, más bien conocidos, devotos, desde jóvenes, desde pequeños. Pero no podía tener una compañía especial con todos, porque todos encaja con su tipo. ¿Cómo hacerlo? Dios nos creó personas,  tipos, diferentes, cada uno por separado. Uno es el tipo del Evangelista Juan, otro el tipo del Apóstol Pedro, otro el del Apóstol Tomás, etc. Entonces, ¿cómo se hará aquí ahora? También debemos cuidar este punto. 

Os pongo un ejemplo, una vez uno desde el pueblo un me envió una carta y me dijo que por favor le comprara una radio. Me puso en una situación difícil porque la radio no es una simple cazuela, es una máquina que requiere unas condiciones. Le escribí que hay muchos tipos de radios, que me especificase mejor. Me volvió a escribir:  "Compra la que creas que es mejor". Segunda dificultad. Le escribo: ¿Qué modelo, de qué forma, tamaño, material... quiere el aparato? Me dice, "el que te guste a ti".  Pero esto de "el que te guste a ti", queridos, es la parte difícil. Este me gustará a mí, ¿pero también tiene que gustarte a ti?. El tema del gusto es claramente subjetivo y personal. Si me preguntas por qué me gustan las alubias, os diré "porque me gustan". No existe un porqué. Porque me gustan. Si os digo que no me gustan las patatas, significa que no me gustan las patatas, no existe un porqué. Estos temas, los temas personales, no hay posibilidad de que un tercero entre. Entonces, ¿qué significa esto? Si alguien presenta a una chica y un chico entre ellos, y vemos que entre ellos no congenian, no se gustan, no insistamos, por favor.  Tampoco, por favor, el asunto del matrimonio es un  tema de encargo. No tenemos una caja con el novio o la novia dentro, disponible en el mercadillo, decimos las características que queremos y los casamos.

Me parece que el problema también es cuestión de carácter, estilo de vida, etc. Y por lo tanto, atendamos también este punto. Si se asume que hay una identificación de caracteres, pero no devoción y respeto, el asunto está muy incompleto. Si se asume que hay piedad, pero no una identificación de personajes, asímismo es muy incompleto; cierto que estas dos personas, siendo algo piadosos y respetuosos, pueden vivir en su hogar hermosamente y bien, sin discutir nunca, pero sus corazones nunca serán tocados por el amor, que es el primer propósito básico del matrimonio. Esto en cuanto a los criterios del matrimonio. Pero como el tema, aparte de ser grande, lo hemos alargado por algunas partes, la próxima vez, si Dios quiere, continuaremos y será nuestro último tema sobre el matrimonio.

 



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