Es conocido que la historia de nuestra vida la escribimos nosotros. Tenemos el libre albedrío. ¿Pero Dios interviene en nuestra vida? Por ejemplo, en el tema del matrimonio, elijo yo, o Dios me enviará la persona adecuada?
La duda es de una chica, y responderé brevemente.
Sí. En nuestra vida tenemos el libre albedrío. Pero también tengo la gracia de Dios. El hombre se mueve, pero también Dios se mueve. En una trayectoria paralela, sin ser eliminado el libre albedrío del hombre, en efecto, la historia la dirige Dios.
Hace tiempo me hicieron también una pregunta, durante la resolución de dudas. Os lo volveré a decir. Imaginad un barco. Dentro de él hay muchas personas, personal trabajando y pasajeros. Cada uno de ellos se mueve como quiere. Uno pasea por la cubierta, otro lee un libro en un sillón, otro come, otro dialoga, otro duerme... cada un o se mueve como quiere dentro del barco. Atended, como quiere.
Mientras tanto el barco con toda la gente se dirige a un puerto. El primer motivo por el que todos se mueven es producto del libre albedrío. El segundo motivo por el que el barco lleva a todos ellos juntos hacia algún puerto es el gobierno de Dios. Consecuentemente vemos que existe el libre albedrío y que Dios gobierna nuestras vidas, y sin embargo también la historia.
Y respondo sobre el caso en concreto del tema del matrimonio; ¿elijo? ¿o Dios crea un cruce de caminos en el que se encuentran dos personas? Atended. Son las dos. Yo eligiré, y Dios dará. Aquí sin embargo hemos de decir, que Dios tiene dos voluntades; una es por beneficencia y la otra es por condescendencia.
Señala en su epístola san Ignacio el Teoforo: "Alguien que va a casarse (repito, respondo sobre el caso en concreto), debe referir el asunto al obispo, es decir a la Iglesia, de modo que el matrimonio acorde a Dios y no acorde a los deseos". Importante esto. Significa que el tema de asignarlo a Dios a través de la Iglesia, a través del obispo. Por este motivo si lo queréis, también la boda está consagrada. ¿Qué significa que está consagrada? Tiene lugar una bendición por parte de Dios, se quiera o no se quiera. Incluso tampoco si queremos preparar la casa, sin quererlo Dios, puede ser preparada? Esto lo dice hermosamente un salmo: "Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia (127,1)" Si el Señor no edifica la casa, y casa no es los ladrillos, casa es la familia, en vano trabajan los que la edifican". Si Dios no quiere que algo se realice, todo es en vano
Conclusión: Ha de existir la bendición de Dios, tengo que elegir según criterios que Dios apruebe. He de elegir, con ojos del Espíritu Santo. He de elegir, con nus de Cristo. Y no sólo para el matrimonio, he de preguntarme, ¿si elijo a esta persona, me será beneficioso? ¿me saldrá bien? ¿Tiene las condiciones para que vivamos bien?
¿Qué quiere decir "acorde a los deseos"? Ah, me gusta esta persona, no calculo nada, no tengo en cuenta la opinión de nadie, ni la de mis padres, les menosprecio y digo que yo he elegido esto, y pasará lo que yo quiero. Esto que normalmente, y por excelencia, sucede en nuestra época. El resultado es tener muchos divorcios y matrimonios fracasados. Estos matrimonios son por deseo y no por beneficencia. No porque beneficie Dios, no porque realmente lo quiera esto Dios. Así deberé orientar mi voluntad a la voluntad de Dios con criterios espirituales. No tengo necesidad de que me vea algo en mis sueños, ni de que me revele Dios nada, y que me diga qué tengo que hacer. Mis criterios serán espirituales. Y cuando piense de este modo, entonces yo elijo, y entonces viene Dios con su voluntad de condescendencia y me ayuda. De contrario, viene por condescendencia, y te dice "hazlo, no lo quiero, pero hazlo". Y os diré una voluntad de Dios por condescendencia (permeneceré en el ejemplo, en el tema del matrimonio, aunque debería desarrollarlo est alguien, como duda...no importa). Habéis ido a un aboda. Todos habéis visto que tiene lugar la unión de coronas; hoy las flores son falsas, antes eran verdaderas. Hace un tiempo encontré yo en Tesalia en bastantes iglesias no coronas, no coronas con el sentido de estas que decimos con flores, sino con el sentido de corona tipo diadema, como la que llevaban los reyes. Y eran dos, y se realizaba la coronación de los novios. Sabéis que eran coronados los vencedores, en la antigüedad. Aquí, qué significa que le Iglesia corona a los que se van a casar, recibir la bendición de Dios? Lo dice san Juan Crisóstomo: "que han vencido en la batalla de la templanza y de la castidad, la pureza, la sobriedad y la virginidad, la novia, y el novio. La novio, y el novio. No hay una moralidad separada, que la novia hay de tener cuidado pero novio no haya de tenerlo. Y por tercera vez, ""que han vencido en la batalla de la templanza y de la castidad, la pureza, la sobriedad y los dos virginidad". Y la Iglesia ahora, mientras que se ejercitaba la virginidad en oculto, viene ahora la Iglesia abiertamente a coronoar a sus hijos que han permanecido puros e inmaculados y sin contaminarse en la carne, en el cuerpo. Y corona a estos dos novios como vencedores de la viriginidad.
Esto si sucede así, es la voluntad de Dios por beneficencia. Vendrá Dios y bendecirá con sus dos manos. Si esto no sucede así, si estos dos jóvenes, no mantuvieron la castidad, la pureza y la sobriedad, ni el chico ni la chica; todavía peor, si ni siquera se confesaron. Porque en algún momento, pudo haber caído alguno, y se arrepiente y va a confesarse, y va a la boda. Ni siquiera confesión. Consecuentemente, no existe arrepentimiento ni cambio. Entonces desde luego que esta acción de la coronación es ya una parodia, es un tomadura de pelo. Es como si un atleta no puede recorrer más que diez millas, y es coronado un estadio público como si hubiese hecho el maratón. Parodia.
Pero más allá de esto, Dios no obstaculiza, porque pobres de nosotros si Dios nos obstaculizase en nuestras vidas con el sentido de policía, diciéndonos "¿qué has hecho? ¡venga, fuera!". Entras a la Iglesia, contraes matrimonio, pero no estás bajo la bendición de Dios. Dios te ha permitido que te cases, es su voluntad por condescendencia. Y entonces tenemos lo que tenemos. Tenemos los desacuerdos, las discusiones, tenemos malos tratos, tenemos menosprecio del matrimonio...tenemos el divorcio. ¿Por qué? Porque no era según Dios esta boda, no era por beneficencia de su voluntad, sino por condescendencia. Era según "mi" voluntad. Según la voluntad humana. Finalmente, el caso queda resuelto. Entonces, respecto a la duda, el libre albedrío existe, ¿interviene Dios en mi vida? Desluego que sí. Son las dos. Yo tendré cuidado, yo eligiré, si no, ¿cómo tendría responsabilidad? Porque el hombre es responsable, y responsabilidad significa libre albedrío. Si no existe el libre albedrío, la responsabilidad es inexistente; y Dios interviene en mi vida. Esto respecto a esta duda.
Del audio "Resolución de dudas, 1ª parte".