[Homilía pronunciada en 1969]
Es nuestro último tema relacionado con el matrimonio. La verdad es que nos ha llevado algo más tiempo del esperado, pero al menos una ganancia quedará de este alargamiento, porque se trata de un tema ciertamente importante. Tan fundamental para la vida. Diríamos que el matrimonio es una etapa. Una etapa tan fundamental para la vida terrenal, pero ¿por qué no también una etapa para el Reino de Dios? Porque precisamente para esto Dios creó a la mujer, para tener éxito el propósito de Adán, del hombre, que es la santificación (theosis) y para facilitar la realización de este propósito. Consecuentemente el matrimonio no es solo una etapa en la vida, sino también un punto de partida para la salvación y la vida eterna.
Cuando este punto de partida está lleno de calamidades, de muchos males, entonces es una pena. Precisamente por este motivo, a pesar de la magnitud del tema, entenderéis que se trata de un tema muy básico e importante. Y vuestra presencia esto demuestra, que habéis mostrado mucho interés. Y hoy, con la ayuda de Dios, el tema del matrimonio ha llegado a su fin.
Quedan algunos remanentes de la secuencia de la boda, que completan su imagen en conjunto. En la primera oración después de las lecturas, —cuando decimos lecturas queremos decir el Evangelio y los Apóstoles—, leemos lo siguiente:
«Señor nuestro Dios, que, con tu presencia en Caná de Galilea y de
acuerdo a tu plan de salvación declaraste la honorabilidad del matrimonio,
conserva en paz y armonía a tus siervos "Nombre" y "Nombre", que Te has dignado unir el uno al
otro, haz que su matrimonio sea santo, que su lecho sea puro, que su vida en
común permanezca hasta que lleguen a alta vejez, cumpliendo con el corazón puro
tus mandamientos». Señor, mantén honrado el matrimomonio de los recién casados durante durante toda la trayectoria de sus vidas. También su cama matrimonial puro, sin mancha de pecado. Y favorece que su convivencia sea impecable, sin marcas.
Vemos tres puntos, tres expresiones, sobre lo mismo. Honrado el matrimonio, sin mancha el lecho matrimonial, impecable la convivencia. Y no sólo esto, añade otro elemento también positivo, "y dales una rica y profunda vejez, pero con el corazón limpio". Porque del corazón, según las palabras del Señor, proceden la fornicación, el adulterio, las impurezas, etc.
La nueva criatura que se llama matrimonio, cónyuges, nueva criatura es, es un nuevo ser, que está constituído por dos seres. Entendéis, que este ser que es una carne, es muy tierno y muy frágil. Como todas las cosas nuevas. Todos los recién nacidos son siempre frágiles, siempre corren cierto peligro. Por eso ahora viene la Iglesia suplicar al Señor por la preservación de esta pareja, porque el lugar donde se encuentra no es el lugar paradisiaco, no es el Edén, no es el Paraíso, sino el lugar de la expulsión del Paraíso, es el lugar de las tentaciones; por lo tanmto, es el ugar de las grandes trampas y peligros. Te rogamos Señor, esta nueva creación, esta única carne, protégelos. Protégelos sobretodo de lo que tan fácilmente se presenta, que es la inmoralidad. Cuida la pureza de este nuevo ser.
Este fino significado de la pureza está distribuído en todas las oraciones del servicio del matrimonio. Pero de un modo tan sensible, tan sutil; en ninguna parte encuentramos la palabra prostitución, fornicación en ninguna parte encontramos la palabra adulterio. Pero siempre, "Señor su matrimonio honrado, Señor su corazón limpio..., son sinónimos de uno y el mismo tema para mantener la pureza conyugal. Este es el problema número uno en el matrimonio.
Otro Código de nuestra Biblioteca Nacional, el 2027-24, nos lo dice claramente: "Como Adán sólo conoció una mujer (a Eva), así también tus siervos, que tengan entre ellos el regreso, la llamada, el retorno. Segundo, el deseo; tercero, la conexión. Ellos sólos" Con otras palabras, que no entre dentro nada extraño, desconocido, nada impuro, nada que venga a manchar lo limpio e impoluto del matrimonio.
El Apóstol Pablo en su Epístola a los hebreos, nos lo dice sin rodeos: "Honroso sea en todo el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios". (Heb. 13, 4). Me permitiréis que permanezcamos brevemente en este punto. Honroso el matrimonio en todo (en todos los aspectos del matrimonio). ¿Existen hombres que no ven el matrimonio como honroso? No lo veían honroso el matrimonio lo heréticos. De hecho en la época del Apóstol Pablo dio comienzo la herejía de los gnósticos. Y en nuestro tiempo hay cristianos que no ven el matrimonio como algo honroso. Te dice: "Yo no me salvaré". Una mujer, les decía, "qué afortunados sois, vosotros os salvaréis...". ¿Por qué? "Porque nosotros los casados...". ¿No entraréis al Reino de los Cielos vosotros? Es decir, el matrimonio, ¿no viene de Dios? La base del matrimonio, es algo sucio? Se dice que el matrimonio no es de Dios. El matrimonio en su base ¿es algo impuro?. Que Dios nos proteja, no calumniemos el matrimonio, no blasfememos contra Dios. Porque es blasfemia, blasfemia contra Dios. El matrimonio, queridos míos, no es impureza. No es pecado. Muchos piensan que lo que sucede en el contexto del matrimonio es algo impuro. Impuro es lo que se hace, que Dios no lo quiere. Que esté fuera de los planes de Dios
Cualquier otro punto de vista sobre el matrimonio, es un punto de vista herético, fuera de los marcos del cristianismo. Es porque aún no le hemos dado valor correcto a la carne, al cuerpo, porque nos hemos vuelto carnales incluso en el espíritu. Muy atentos entonces con esto. Enronces honrado el matrimono en todo, pero, dice el Apóstol, el lecho sin mancilla. Lo que Dios no quiere, eso es lo abominable. Es decir, fornicaciones y adulterios. Las relaciones prematrimoniales, de las que ya hablamos, y relaciones postmatrimoniales, como es el adulterio, serán condenadas por Dios.
¿Por qué, hermano mío, dejas a tu esposa? ¿Por qué? Querida esposa, ¿dejas a tu marido? ¿Por qué? ¿Qué más quiere él? ¿Qué más quieres tú? ¿Por te vuelves una persona carnal? ¿Por qué? Porque para eso fue dado precisamente el matrimonio: para extinguir la llama de la pasión. Es decir, para asegurar la moderación o templanza. Lo cual, como hemos dicho, es el segundo objetivo del matrimonio. Y tú ahora, ¿aumentas más la llama?
¿Vienes a expulsar la moderación? ¿Y qué pasa entonces? ¿Esto te dará felicidad, te dará alegría? es una ilusión. El adulterio entonces, que es la tercera persona, que entrará dentro, ya sea hombre o mujer, es la cuña. Escuchen, la cuña, que viene para ser colocada dentro del cuerpo que se llama cónyuges, una carne, y que les separe exactamente esta cuña, a este cuerpo que Dios le hizo "uno". Por este motivo la cuña esta, del adulterio, es un pecado. Es un pecado capital. Porque lo que Dios une, esto lo separa. El adulterio ofende a esta médula, a esta esencia del matrimonio, que es el amor. Porque para entrar una tercera persona en tu matrimonio significa que has traicionado tu amor. ¿Me prometes que no la has traicionado? Mientes. ¿También dices que le das a mujer todo lo que quiere y que no la falta de nada? No es la oferta material ejemplo de amor.
¿Dices que te compadeces de tu marido? Que puede ser que algo sientes hacia fuera pero te compadeces de tu marido. El matrimonio no es caridad ni filantropía. Es amor hasta la médula. Así que, por los motivos que sea, miras a otros o a otras, fuera del matrimonio, que sepas que triciona tu amor.
Una vez Sócrates fue a visitar a un amigo suyo pintor. Su amigo tenía como modelo a una mujer desnuda y la retrataba, una cortesana. Fue allí Sócrates al laboratorio de su amigo, y ella le provocaba. Y responde Sócrates —cuatro siglos antes de Cristo, no había conocido las enseñanzas del Evangelio Sócrates, ni del Antiguo Testamento—. Y responde entonces a las provocaciones de la mujer: "Con mucho gusto iría contigo, si una mejor que tú no me estuviese esperando en casa". Esto está registrado por Jenofonte sus memorias. Esta, la mejor, es tu mujer. Y este, el mejor, es tu marido. ¡Atentos! ¡Que Dios nos libre!
Pero lo que llevará a los cónyuges a la salvación, hago hincapié en esto, no es simplemente la salvación, el sentimiento de la salvación, sino el sentimiento del amor. Es decir, si quieres ver a tu esposa salvarse, esto lo conseguirás sólo si amas. Y la mujer lo mismo con el hombre. Es decir, nunca debemos decir: Te amo para salvarte. No. Sino que debemos decir: te salvo porque te amo. Dios no vino a salvarnos y que de la salvación naciese el amor, sino que nos amó y nos salvó. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn.3,16). Tanto amó Dios al mundo, que envió a su hijo al mundo para salvarnos. Por lo tanto, la salvación es secundaria. O mejor, es el resultado. El origen y el medio, es el amor. Si el amor cesó a través del matrimonio, la salvación se fue a dar un paseo. Es decir, propósito del matrimonio naufragó.
Aquí me permitirán mencionar algo, lo cual es muy importante, y este tema nos atormenta a nosotros los clérigos. Es el tema del adulterio. Debido a que el adulterio traiciona el amor, por eso ya no tiene sentido el matrimonio, cuya base es el amor. Y por esto, Cristo dio el derecho al divorcio. Dijo: "no se permite el divorcio, excepto cuando sea por causa de fornicación" —se refiere al adulterio—. Por lo tanto, muchos piensan que, ya que de alguna manera Cristo me da el derecho, me lo dice, que puedo divorciarme... proceden con el divorcio. Y no están dispuestos a perdonarse, si hubo una mala acción. Primero, Cristo no da una orden, da un derecho. Al igual que el apóstol Pablo, tenía derecho a ser sustentado por la Iglesia y a no trabajar. Pero cuando se me ofrece un derecho, tengo el derecho a utilizar o no el derecho que me es dado. El uno y el otro. Donde no tengo derecho a hacer uso o no es con la orden. Punto. Por eso el Apóstol Pablo no hace uso del derecho que le da el Señor de no trabajar, pero trabaja.
¿Por qué? Porque así es en todo su programa, el bienaventurado santo Pablo. Esta gran alma, el oficiante de los Misterios celestiales, como dice San Juan Crisóstomo, ¿quieres ahora convertirte en un alma oficiante de los Misterios celestiales tú también? ¿Quieres ser bienaventurado? Te deseraría que nunca te suceda en el matrimonio una desgracia así, pero si sucediera, perdona. Aprende a perdonar. Tú, mujer, a tu marido. Así, marido, a tu mujer. Dice San Nicodemo del M.Atos, quien interpreta al respecto el Canon del tema del divorcio; dice lo siguiente. Sí, dice, y el estado da el derecho al divorcio, pero un derecho. Aprende a perdonar. SI tú eres el afectado, aprende a perdonar, cuando te pide arrepentimiento y perdón el otro miembro que te haya ofendido. Esto, por desgracia, muchos lo consideran como algo que ofende a uno miso, como una burla o menosprecio.
Queridos, sólo de un egoísmo podrías salir tales palabras, pero una piedad verdadera, esto determina, que perdones. ¿No pueden aguantar lo que los demás digan? Haz un pequeño sacrificio. Vete a otro pueblo, vete a otra ciudad. Qué le vamos a hacer, cómo se hará si no. Pero que lo sepas, es fruto de santidad, si has aprendido a perdonar.
Hemos visto aquí que la ausencia de amor a menudo conduce al divorcio. Sí, el divorcio es la forma más terrible de disolución tanto del matrimonio como de la sociedad. Pobre de la sociedad en que abunda el divorcio. Sólo en Atenas, queridos, cada Lunes, es un día dedicado por el Juzgado de Primera Instancia, como día de juicio independiente para divorcios. Se presentan de 100 a 150 casos de divorcio en Atenas; sólo en Atenas. Es decir, cada semana sólo en Atenas, no en El Pireo, tenemos entre 400 y 600 solicitudes de divorcio. Es decir, ¿qué significa esto? Significa que de 400 a 600 hogares y familias a la semana en Atenas son destruidas. Las causas, quizás muchas; yo os diría que en realidad es una la causa, y sólo una: la falta de amor, la ausencia de amor.
Por incompatibilidad de caracteres, es el pretexto de moda. Empieza en EEUU y llega a Grecia. ¿Sabés qué quiere decir con incompatibilidad de caracteres? Significa no soportas. Y no soportas, ¿sabes qué significa? Que no amas. Porque si amas, soportarás. Si tu hijo llora, lo soportas. Si no lo soportas, le tirarías por la ventana. Pero tirarías por la ventana a tu hijo? No lo tirarás. Y no lo tirarás porque lo soportas, y lo soportas porque lo amas. ¿Por qué entonces a tu esposo o a tu esposa no lo soportas?
¿Que ronca? ¿Y porque ronca vais a hacer papeles para el divorcio, a para blasfemar? ¿Es este motivo para deshacer un matrimonio? Que Dios nos libre. ¿Le ha dado una parálisis? ¿Tiene lepra? ¿Da la ley divorcio? Cristo esto no lo dijo. ¿Está el hombre en el hospital terminal? Cristo te dice que tu marido no ha muerto, y por lo tanto debes esperarle. "¡No se pondrá nunca bien!" No tiene importancia. Estáis unidos. Tu marido vive. ¿Porque está enfermo? Querrías tú que te llevase a un sanatorio, que te abandonase en el hospital, y que te enterases de que tu esposo ha tramitado el divorcio y se fue con otra mujer? ¿Te gustaría? Entonces, por favor, por ningún motivo existe margen para el divorcio. Se digas lo que se diga, es esta causa que os he dicho. La ausencia de amor.
El matrimonio en realidad es una realidad ontológica (relativo a la esencia y existencia de los seres). ¿Qué significa unión ontológica? Que la unión de dos personas no es ética, no es simbólica, no es mecánica, no es química. Es ontológica. No se trata de coger carbono y hierro y hacer acero, tener una unión química. No es unir agua con azúcar, y conseguir el sirope y conseguir una unión química. El matrimonio es una unión ontológica. Ontológica significa: la relación que tiene el dedo de mi mano con la palma, con la muñeca con el carpo, el carpo con la palma con el brazo, el cuerpo con el cuerpo, que son sustentado por una sangre común. Esto es el matrimonio. Por eso es insoluble el matrimonio. Lo de "una sola carne", exactamente es esto.
Hermosamente lo dice el Apóstol. Se refiere a la mujer pero atañe también al hombre. Mientras el hombre viva, esté en el Polo Norte, esté donde esté, en el sanatorio, en el hospital. Cuando "duerma" (fallezca), podrá casarse de nuevo si quiere, pero no como quiera, sino "en el Señor". En el sanatorio de la Casa de los Leprosos, que esté donde quiera. ¿Estás atado a ese hombre? No boda civil o de conveniencia, sino "en el Señor", esta es la voluntad del Señor.
San Juan Crisóstomo hace una fina interpretación. "Que Dios nos libre de decir que el segundo matrimonio es una especie de prostitución". El Apóstol Pablo dice "si no duerme este hombre". ¿Qué quiere decir "duerme"? Fallece, muere, quiere decir. Pero alguien que duerme, se despierta. Claro. Está al otro lado tu marido, al otro lado de la vida, allí, en el Reino de los Cielos. Y te espera. No te enredes con otros entonces, quédate en tu primer matrimonio. Sólo si no puedes, avanza al segundo. Sin embargo, no avances, permanece. Por eso dice el Apóstol Pablo: "Más bienaventurada es la mujer que permanece así, según mi punto de vista".
Entre las palomas, los pájaros, que viven en monogamia, cuando uno de la pareja se va, el otro se queda así, y así muere. Si entre los animales es así, ¿cuánto más entre los hombres? No me habléis sobre leyes civiles, no me habléis sobre cuarto matrimonio, no me habléis de divorcios "expres". Escuchad de nuevo por favor la voz de san Juan Crisóstomo: "No me enuncien las leyes civiles que permiten estas cosas, como declaración de un divorcio. Dios no les juzgará en el Día del Juicio según las leyes civiles, sino según las leyes que Él ha establecido".
No te dirá qué decía el estado donde entonces vivías, sino qué decía la ley que Él legisló.
Y una última cosa sobre el tema del divorcio. ¿Qué se puede decir de los que contribuyen de una manera u otra a que otros se divorcien. ¿Quiénes son? Podría ser el suegro, la suegra, la madre, el padre, el amigo, la amiga, el tío, la tía... Los que contribuyen al divorcio. "Vete, déjale al pobre", me dijo un joven, espero que no esté hoy aquí. Se casó con una jovencita, joven también él. Y escuchó una vez lo que le decía la madre a su hija: "déjale, este es un pobre mendigo". El chico no es un mendigo. Pero quizás aún no tiene una profesión en sus manos, es joven, señora. Cuando se casó con tu hija, ¿no veías qué hacías? ¿Ahora es un mendigo ¿Porque ha aparecido otro que tiene dinero? Que Dios nos libre.
Queridos, sabed esto. Les vaya como les vaya a nuestros hijos enel matrimonio, no tienes derecho a decir, igual que nosotros, los sacerdotes, no tenemos derecho a decir: "Hijo mío, sepárate". Jamás. Si él o ella, quieren separarse, es su problema. Pero nosotros nunca contribuiremos a la separación de una pareja. Atentos a esto, sobre todo las madres, las mujeres, que muchas veces desempeñan un mal papel en estos casos. Que Dios nos libre.
Muy atentos en este punto; pecan ante el Señor, que dijo: "Los que Dios ha unido, no los separe el hombre". Lo dijo Cristo. Fue oído y escrito en el Antiguo Testamento. Y muchas se escucha en oficio litúrgico del matrimonio. Como recordatorio para todos los presentes, ustedes que están aquí y escuchan ahora esta unión de estos nuevos cónyuges, cuídense, padres, familiares, amigos y conocidos, de no contribuir nunca, directa o indirectamente, con la separación de una pareja. Porque la ley de Dios lo prohíbe y rendirán cuentas a Dios por cada acción.
La segunda oración antes de las Lecturas, nos dice lo siguiente: "Señor, dales frutos del vientre, buenos hijos, e hijos a sus hijos". Qué hermosamente lo dice aquí, qué realista es el cristianismo. No hay alma queridos, que no sea ajustada. Como si dijésemos, "no hables de eso, es pecado" nos recuerda de nuevo aquello herético de no toques, no pruebes... pecado esto, pecado aquello"
Aquí pide por los frutos del vientre. Pide por que tengan hijos. No sólo hijos, reza por que tengan buenos hijos. Significa santificados, sanos y hermosos hijos. Y que esta pareja vea, dice el sacerdote, a los hijos de los hijos. Es decir, ser abuelos y ver nietos. ¡Y bienaventurados los que ven también bisnietos! Era una bendición muy importante en el Antiguo Testamento. Realmente, con la unión biológica del hombre y la mujer, vemos la revelación del Dios creador dentro de la historia. Vemos a Dios continuar su obra creativa a través del tiempo. Qué gran cosa. Lo cónyuges, colaboradores de Dios.
Dijo Adán cuando vio a su primer hijo, Caín, en el Antiguo Testamento —por favor, lean la Santa Escritura. Es un tesoro. Por favor, leámosla—. Dice Adán: "He obtenido de Dios un hombre a mi imagen". Es decir, he obtenido una creación similar a mí, pero yo me pregunto cómo llegó a existir el niño. Misterio. Dios lo ha hecho Dios. Por lo tanto, ¿qué confiesa aquí Adán? Confiesa que tiene a Dios como colaborador, o mejor dicho, Dios tiene a Adán como colaborador. Así que los padres son cocreadores con Dios, son colaboradores de Dios. Es la perspectiva sobrenatural del matrimonio. Estos hijos completarán el Reino de Dios, llenarán el Reino de Dios de santos.
Que no os resulte extraño. El vigésimo quinto hijo de una familia, que era una chica llamada Catalina en España, se convirtió en santa. Santa Catalina, recuerdo, era la vigésimo quinta hija de la familia. ¿Podría pensarlo esto la familia, que su hijo 25º sería santo, y entraría al Reino de los Cielos?
Los hijos del padre de San Basilio el Grande eran hijos santos. Nuestra Iglesia conmemora a tres canonizados, qué gran cosa, de la misma familia tres hijos canonizados santos. San Basilio el Grande, su hermano San Gregorio de Nisa, y Santa Macrina.
Sin embargo, mientras nuestra iglesia ora por los frutos del vientre, buenos hijos, hijos que vayan al Reino de Dios. ora por que vean nietos los cónyuges. Ante a esta bella realidad de las peticiones de la Iglesia, ¿cómo responden los esposos? He aquí cómo responden. La mayoría, de dos maneras, dos respuestas. Primera respuesta: impidiendo el embarazo. Segunda respuesta: aborto. Estas son las respuestas que dan los cónyuges que recibieron sobre sus cabezas las coronas del matrimonio cristiano. Terrible. Sin embargo, no me detendré en ellas. Con la primera simplemente he hecho referencia a ella. Permaneceré brevemente en la segunda.
Leeré una circular publicada por nuestra Iglesia, de Octubre o Septiembre [1969]. Es una circular exhortativa de la jerarquía del Santo Sínodo de la Iglesia de Grecia. Se refiere precisamente a este asunto. Permítanme leer un fragmento.
«Una de las principales causas sobre esta realidad es la epidemia de los abortos ilegales, las cuales normalmente son por médicos griegos, a pesar de que es contrario a la enseñanza de la Iglesia, las leyes del estado, juramento hipocrático del médico. —Hipócrates vivió en el siglo VI a. C., si mal no recuerdo. Y no era cristiano. Y queridos, tajantemente lo dice esto. Una vez leí su juramento y me quedé asombrado. Si alguien busca sobre todo esto de Hipócrates, traducciones, les parecerá que ha sido escrito por un médico cristiano, incluso un médico de los cristianos de los primeros siglos—. Y dice, "!cuidado, no des medicinas a la mujer embarazada, y dañes al embrión!...". Qué bueno es esto. Cuando los médicos de hoy en día pisotean este juramento hipocrático, no todos gracias a Dios, afortunadamente, porque ¡ay de nosotros si todos lo hicieran! El Juramento Hipocrático y los principios éticos del individuo y la sociedad.
¿Cuántos cónyuges en nuestro país han sido arrastrados por la ola epidémica del crimen del aborto y están cometiendo este exterminio del fruto del vientre materno? Más de cien mil cigotos, embriones y fetos son asesinados cada año en nuestra patria, tal como testimonian fuentes oficiales. Más de cien mil abortos al año. Es decir, una ciudad y media de Lárisa va a las tuberías de los desagües.
"Este asunto criminal no solo afecta la supervivencia de la nación griega, sino que afecta al bienestar familiar, siendo la familia la célula y el organismos vital de la nación. Muchos millones que podrían usarse para mejorar la vida familiar, se gastan a diario en médicos que practican abortos. Los abortos crean lesiones psíquicas incurables y graves sentimientos de culpa acuciantes en la conciencia de numerosos padres y del médico que los atiende. Crean remordimientos en la conciencia, pesar y decaimiento psíquico, tribulaciones y preocupaciones en el alma, por haber eliminado una vida sin derechos contrarios a la ley divina y humana. Así, la paz y la alegría desaparecen de la familia en cuyo hogar deambulan las sombras de estas existencias humanas, que en su egoísmo sacrificaron las vidas de otras personas. otras vidas. La sangre de las creaciones asesinadas de Dios clama ante el trono de Dios y agita el alma de los padres y los médicos asesinos de los niños, quienes pisotearon la ley divina y la humana. «Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano». (Gén. 4, 10-12). Sangre humana clama a mí desde la tierra. Tú que has hecho este crimen, dice a Caín, de matar a tu hermano, seas maldecido. Gime y tiembla por donde quiera que pises en la tierra. Pero cambiemos ahora de asunto, el cual no es agradable.
Volvamos con el tema del matrimonio, a la coronación. La corona es diríamos un punto notorio y cumbre en el Misterio del matrimonio. El siervo de Dios (nombre) recibe como corona a la sierva de Dios (nombre). ¿Qué es esto? Es la coronación y el sello del matrimonio, a la que hacía referencia la oración anterior dicha por el sacerdote, uniendo sus manos. Tras unir las manos de los recién casados, ahora corona, ratifica y declara esta unión que ya se ha realizado.
¿Quién realizará esta coronación y ratificación? "Es coronado el siervo del Señor (nombre), y la sierva de Dios (nombre), en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén". El Santo Dios Triádico. Él dará la coronación, la ratificación y la declaración. De un Código, el 724, de la Biblioteca Nacional, leemos: "El Padre bendice, el Hijo corona y Espíritu Santo consiente". Qué hermoso esto. El Padre bendice, el Hijo corona y Espíritu Santo colabora, ayuda y vivifica
Esto nos recuerda la actuación de la Santa Trinidad en la creación. El Padre quiere que se haga el mundo, el Hijo es el creador, —todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, nada fue hecho sin el Logos—). Con el logos del Señor los cielos fueron formados. ¿Quién es este "logos" del Señor? Es el Hijo (el Logos). ¿Y el Espíritu Santo? El Espiritu Santo vivifica, lo vemos en la creación, sobrevuela la creación material. "Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas". Se movía sobre, sobre volaba, la imagen de la paloma en el bautismo nos da una hermosa explicación de este hecho. Y así como la paloma, las aves, incuba los huevos para que se formen nuevas existencias, así el Espíritu Santo, podríamos decir en cierto modo, incuba la creación para que salgan de ella las distintas formas de vida: las plantas, los animales, el hombre...
Aquí ahora en el matrimonio tenemos una invocación del Santo Dios Triádico. ¿Qué significa esto? Ahora no significa creación, sino recreación. Nueva creación, no desde el cero, sino el viejo hombre, el hombre del pecado, viene ahora a las manos del Santo Dios Triádico, y a través del Misterio del matrimonio se volverán nuevos. Pero algo más asombroso. El Código 968 del s. XV del Monte Sinaí, nos dice, —tras una invocación a Jesús Cristo—, "porque tú eres dador de la corona Cristo Dios nuestro, y nosotros también te glorifcamos, etc." Porque tú eres la corona. ¿Cristo es la corona? Aquí tenemos algunas relaciones extrañas, imágenes, dentro del Nuevo Testamento. Dijo Cristo: "Yo soy el camino" Camino significa medio, procedimiento, para ir a algún lugar. Cristo dijo: "Yo soy la vida". La vida es el final. El camino es el modo de llegar alguien a la vida. Es decir, Cristo es el medio y el objetivo. Aquí ahora Cristo es el que corona y la misma corona.
Como en el Misterio de la Divina Eucaristía, Cristo es el que sacrifica, Cristo es el sacrificado. Pero como en la parábola del rey que entró para ver los convidados a la boda, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. ¿Cuáles son las vestiduras, tal como dice San Simeón el Nuevo Teólogo? Es el mismo Cristo. ¿Por qué le echa fuera el rey al invitado que no tenía vestido de boda? No se había revestido de Cristo. Es eso lo que dice el apóstol Pablo, "Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros", que seáis revestidos de Cristo. El vestido Cristo, y la corona Cristo. El que corona, y el coronado.
Con otras palabras, como decimos en el bautismo, "los que habéis sido bautizados en Cristo, revestíos de Cristo". Y los recién casados, han de ponerse las coronas. Es decir, han de reverstirse de Cristo, de llevar a Cristo, como nuestra corona. Las coronas son símbolo de victoria. La victoria de los recién casados, como dice el santo Crisóstomo, ante la gran lucha por la sobriedad.
Dice el Código 968 del s.XV del Monte Sinaí, "Corona de gozo como premio de virginidad ante el mundo". ¿Qué es entonces? Señal de que las coronas son emblemas de victoria, ganancia. De que tú el hombre has permanecido casto hasta tu boda. Escuchamos muchas veces que dicen, "como un hombre"... ¿qué quiere decir como un hombre, hermano mío? Que debido a que eres hombre estás obligado a caer en la inmoralidad? Que Dios nos proteja.
La Iglesia corona a los prudentes y sensatos, y así te quiere. En cuanto a las mujeres, "es que es así la época en que vivimos..." ¿Qué época, querida mía? La Iglesia quiere coronarte virgen.
Por lo tanto, qué hermoso es que se acerquen los novios siendo vírgenes los dos. El joven, que no haya conocido a otra mujer, aparte de la mujer que recibe ahora. La joven, que no haya conocido a otro hombre, aparte del que recibe ahora. Cuánto valor toman estas coronas de la victoria, porque no es pequeña la victoria de la prudencia, es capaz, es grande, es merecedora de coronación. Sí.
Pero si no se mantuvieron prudentes, ¿al menos se arrepintieron? ¿al menos recibirán la corona arrepentidos? Que "no lo sabíamos, no podíamos, no...". Sea como sea, nos arrepentimos. ¿Tal vez al menos antes de la boda tiene lugar confesión y divina comunión?
Pero si ni siquiera esto se hace, y vienen para ser coronados, no sólo los mismos llenos de inmoralidad, sino también con la jactancia de que son inmorales. Oh, entonces, qué ironía. Que un hombre de 80 años baje de la gradas al estadio a recibir el trofeo, porque ha corrido una maratón de 42 km. Se reirá todo el estadio. Se reirá el estadio de arriba de los ángeles. Mejor dicho los ángeles llorarán. Los demonios reirán.
Y el sacerdote: "Señor Dios nuestro, con gloria y honor corónalos". Son estas palabras una representación, diríamos, de la grandeza paradisiaca del hombre que dice el salmo 8 y que la Epístola a los Hebreos nos dice, que al hombre "Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra" (Hebr. 2,7). El hombre es la corona de la creación. Es la corona de la creación visible, es el orgullo de Dios. En el libro de Proverbios, capítulo 8, de la traducción del hebreo, se ve mejor. Mi regocijo, dice, que soy la sabiduría, (aquí habla la esencia de la sabiduría, Jesús Cristo, antes de ser hombre), mi regocijo es encontrame entre los hombres. ("Me regocijo en la parte habitable de su tierra, y mis delicias son con los hijos de los hombres" Prov. 8, 31).
Veía Dios al primer hombre, y se sentía feliz y orgulloso. Pero poco después, caería el hombre. Y era necesario que Cristo viniera al mundo. Y ahora, cuando regresara el hombre, salvo en Cristo Jesús, a las orillas del Reino de Dios, allí no llegará con regalos en en las manos. Y dice en el libro del Apocalipsis, que habla del fin del mundo, que allí los creyentes, las naciones, traerán su gloria y honor hacia él. La gloria y el honor al principio en Oriente, al comienzo de la raza humana, la gloria y el honor al final de la historia.
En el matrimonio qué decimos. Conecta el alfa y el omega, el punto de partida y el fin del recorrido humano, que indica que el hombre será coronado de nuevo.
Y ahora que da la copa de la bendición. Y ahora queda un cambio de posición. "Y esta copa común, provista por la comunión matrimonial Señor Dios, bendice la bendición espiritual". Esta copa que tiene dentro vino puro, aunque ningún libro de oraciones dice si es puro o no o si tiene dentro agua, bendice a quienes se casan y que adquieran bendición espiritual. ¿Qué es esta copa común? No decimos común porque es vino normal; significa que los recién casados deben tener una comunidad de vida. Que de la misma copa beberán tanto las alegrías como las penas, que les proteja en el camino común, en el curso común de su vida. Juntos beberán las alegrías. Juntos beberán las penas.
El Código 966 del s. XIII del Monte Sinaí nos dice: Beben ellos del vaso y después el sacerdote rompe la copa en el suelo. ¿Qué quiere mostrara aquí? Significa la fragilidad de la vida y de la felicidad de la pareja. No imaginéis que vuestra vida será un camino de rosas. Vendrán días difíciles. Hemos de saber que la vida humana la felicidad humana es muy frágil, se rompe fácilmente.
Antiguamente, no había una copa común en la mesa. Como ya he mencionado cinco o seis veces, de hecho me preguntó una chica, que por qué lo mencionaba muchas veces. Quiero enfatizarlo, querida. Esta mesa donde se celebra la boda afuera, era entonces la Santa Mesa. Y la copa que está afuera con el vino, era entonces el Santo Vaso dentro. Porque dentro dentro de la Divina Liturgia se celebraba la boda.
Significa que los recién casados debían comulgar allí mismo. Al igual que el bautismo, lo mismo aquí. Como en bautismo del chico musulmán que dije anterioremente, quien no había comido ni bebido nada desde por la mañana, y el día anterior también había ayunado, el obispo le dio de comulgar inmediatamente después del bautismo. Así ha de ser. Y los recién casados lo mismo, también deben comulgar. Pero dice claramente el orden del servicio del s. XVI, si son dignos, de lo contrario beberán del vaso, vino común directamente del vaso común. Y así hoy en día no comulgan ya los recién casados y el vaso de vino queda como un símbolo común.
Qué lástima. Si bien el punto de partida de la boda es del Cáliz de la Eucaristía, el cáliz de la vida, el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Finalmente sigue la danza. Tras el ofrecimiento de la copa común, directamente el sacerdote toma a los jóvenes de la mano y dan tres vueltas en círculo alrededor de la mesa. ¿Qué es esta danza? Tiene un rico contenido. Antes de decir qué es, veamos brevemente estos los tres troparios que se cantan.
«¡Isaías danzaba! la Virgen concibió en su seno y dio a luz un hijo: Emmanuel, Dios y Hombre a la vez, Oriente es su nombre. Glorificándole, alabamos a la Virgen.»
Isaías danzaba, se regocijaba, saltaba de alegría. ¿Por qué se nombra aquí a Isaías, y por qué saltaba de alegría? Porque muy sencillamente, su profecía de que la Virgen traería a este Dios, a Emanuel, que significa Dios con nosotros, se ha cumplido en nuestros tiempos. ¡Ha venido! Sí, pero ¿qué tiene esto que ver con el matrimonio? El matrimonio era el tipo o modelo, lo veremos un poco más adelante. Era el tipo del matrimonio entre Dios y la creación, entre Cristo y la Iglesia. Y, por lo tanto, con el tipo que siempre se hacía, como en el Antiguo Testamento tenían lugar los tipos o modelos hasta que llegan los originales. Así que Isaías danza. Tú que anunciaste el original o prototipo, es decir el matrimonio entre Dios y la Iglesia, Cristo y la Iglesia, del cual tiene como icono suyo el matrimonio de las personas, se ha realizado, ha venido Cristo.
Esto decimos entonces respecto al Isaías danzaba. Respecto al siguiente tropario:
«Santos Mártires, que habéis combatido bien y habéis sido coronados, rogad al Señor que tenga piedad de nuestras almas.»
¿Por qué se nombra a los mártires ahora aquí? Lo dijimos en tema pasado que el matrimonio es el martirio en su fondo, en el que el uno ha de levantar el yugo del otro. Y la corona aquí no refleja sólo la gloria, sino que refleja también el martirio. Consecuentemente, así como Cristo por la esposa Iglesia fue mártir sobre la Cruz, y llevó una corona de espinas, así también nosotros cantamos este tropario de los santos mártires, el tercero:
«Gloria a Ti, oh Cristo nuestro Dios, orgullo de los Apóstoles y gloria de los mártires, que predicaron la Trinidad consubstancial».
¿Cuál es la predicación por favor de los apóstoles y de los mártires? La Trinidad consubstancial, el Santo Dios Triádico, es lo que decíamos una vez anterior, que todo debe comenzar —y por lo tanto el matrimonio también— por el Santo Dios Triádico. Así como el Dios Triádico es tres Personas, una esencia, un solo Dios, también aquí en el matrimonio dos personas, una esencia, un ser humano.
Y ahora tiene lugar la danza. Giran alrededor. Este triple rodeo, no es más que un triple refuerzo del símbolo del círculo. Es decir, el círculo es el símbolo de la eternidad. Porque cuando dibujo un círculo, vuelvo al mismo del que comencé, y vuelvo, y vuelvo, interminablemente, por lo tanto es el símbolo del infinito, de la eternidad. Por eso, por este motivo, atended aquí, cuando salimos con los iconos, como el próximo Domingo, saldremos con los iconos y haremos un recorrido. Ahora se hace dentro del templo, desafortunadamente, no sé por qué. Porque normalmente debería hacerse fuera del templo. En la inauguración hacemos un recorrido alrededor del templo. Este triple recorrido es el triple refuerzo del símbolo del círculo, lo que significa que lo que abarcamos dentro del círculo, es un espacio sagrado, el cual diferenciamos de los otros espacios. Y este espacio, dado que es sagrado, está protegido por el círculo, por este recorrido.
En las artes de magia, el mago hace lo mismo, hace un círculo abajo y entra dentro, estableciendo así este espacio con un significado. ¿Aquí sin embargo qué significado tiene este círculo que hacen alrededor? Es el espacio del Reino de Dios. Todo el tiempo que están aquí delante los novios, era el tiempo litúrgico (operante). El tiempo litúrgico es la nostalgia, la nostalgia del Reino de Dios. Ahora tenemos el espacio. Es la nostalgia del Paraíso. Del espacio del Paraíso. Y por lo tanto, algo muy importante queridos, la trayectoria de los cónyuges no es una trayectoria simple en la vida, sino una trayectoria que entra dentro del eje de la eternidad y del Reino de Dios.
Ha pasado la hora, permitidme rápidamente ahora, lo he dejado para el final. Son las lecturas de los Apóstoles y del Evangelio. Dos pensamientos y hemos terminado. La lectura apostólica nos da dos temas paralelos. [No lo lee a causa de la falta tiempo. Se puede leer aquí, pág. 13]
Dos temas paralelos nos da. La unión de Cristo con la Iglesia, y la unión del hombre con la mujer. Lo que le interesa al apóstol es lo primero. Simplemente aprovecha el primero para hablar del segundo. Pero el primero es lo básico y lo importante, es el prototipo y su imagen. Es el objeto y la imagen, como cuando pongo un objeto frente a un espejo y se proyecta, así es la unión de Cristo y la iglesia es el prototipo. El matrimonio de las personas, la imagen, que refleja en cierto modo el matrimonio de Cristo y la esposa Iglesia.
Aquí entonces están estos dos temas. ¿Cómo se entrelazan de manera milagrosa dentro de la lectura apostólica? Primero que todo se expresa el matrimonio místico de Cristo con la Iglesia. Adán, dormía. [Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía]. Adán dormía para que le fuese extraída una costilla, y de ella hacer a Eva. Cristo durmió en la Cruz. ¿Dormir qué? Adán durmió te. Para ser extraído de su costado. Cristo durmió en la cruz. Muere, pero lo de que duerme, atención, ¿no dijimos antes con el apóstol Pablo que como
también Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella?
Cristo murió en la cruz, falleció en la cruz, durmió en la cruz. Y allí, ya muerto, fue atravesado por el centurión con una una lanza el costado de Jesús, y enseguida salió sangre y agua.
[33 Cuando llegaron a Jesús, se dieron cuenta de que ya había muerto. Por eso no le quebraron las piernas. 34 Sin embargo, uno de los soldados atravesó con una lanza el costado de Jesús, y enseguida salió sangre y agua. 35-37 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Biblia: «No le quebrarán ningún hueso». En otra parte, la Biblia también dice: «Mirarán al que atravesaron con una lanza»...].
...«Υ el que dice esto, también vio lo que pasó, y sabe que todo esto es cierto», dice San Juan el Evangelista. El que vio esto dio testimonio y es verdadero testimonio. Da importancia el Apóstol y Evangelista Juan. Porque el agua y la sangre son los dos Misterios básicos que constituyen la Iglesia; el Sautismo y la Divina Eucaristía.
Por lo tanto la Iglesia surgió del costado de Cristo. Surgió, escuchad bien. Surgió, brotó, emanó). Con estos dos misterios nos convertimos en la Iglesia de Cristo, en Cuerpo de Cristo. Porque el agua y la sangre que surgieron provenían de la esencia del Cuerpo de Cristo. Por lo tanto, la Iglesia no se fundó en Pentecostés. En Pentecostés fue revelada oficialmente. Aquí, correspondientemente, tenemos el Misterio. Con la coronación, tenemos la confirmación, la manifestación digamos. Aquí la Iglesia surge del costado de Cristo, al igual que Eva del costado de Adán.
La mujer es carne y hueso de la carne y huesos de Adán. No dijo Adán a Dios, ¿«Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne»? Dice el apóstol Pablo, dice que la Iglesia también es de su carne y huesos, no moral, sino en sentido moral, sino ontológico, real, porque comulgamos cuerpo y la sangre de Cristo, verdaderos cuerpo y la sangre de Cristo.
Cristo es la cabeza del Cuerpo de la Iglesia y su Salvador. Y el hombre es la cabeza de la mujer y él es salvador del cuerpo. ¿De qué cuerpo? De su cuerpo. ¿Cuál es su cuerpo? La mujer. Él está llamado a salvar a la mujer. La Iglesia se somete a Cristo. Y la mujer debe someterse al hombre. Cristo amó a la Iglesia y el hombre debe amar a la Iglesia (a la mujer).
En la lectura apostólica nos dadas dan tres medidas: la medida de la salvación, la medida de la sumisión y la medida del amor, objetos e imágenes, prototipos y copias, el matrimonio de Cristo y la Iglesia, el matrimonio del hombre y la mujer. De un modo milagroso, están entrelazados de modo que el uno no puede permanecer en pie, en cierto modo, sin el otro.
San Juan Damasceno dice: «Esto mostró este tipo, que la mujer salió del costado del hombre, el que la Iglesia salió del costado de Cristo». Υ de la lectura del Evangelio, no sé qué sentís cuando escucháis la lectura del Evangelio en cada boda. Recuerda una imagen idílica, cuando todo en su comienzo es tan hermoso. Cristo todavía no había salido a la vida pública, aún no había ningún milagro. Todo, diríamos, es color de rosa, prometen hermosos éxitos. Cada comienzo con sueños y un corazón latente, con esperanzas, con promesas... es hermoso.
Fue invitado Cristo a una boda. En Caná de Galilea. También fue invitada la Theotokos. También fueron invitados sus primeros discípulos, porque aún no había llamado a todos sus discípulos, a los doce. Y fue Cristo. Escuchad, fue Cristo. No lo rechazó ni lo menospreció. No dijo que no tenía nada que hacer aquí. Era un asunto que debía incluirse en la salvación que traía el Ángel del Gran Consejo. Y también llevó regalo, dice san Juan Crisóstomo. No fue con las manos vacías, les convierte el agua en vino. Pero hasta entonces, veamos las cosas en su orden. La Theotokos se refiere al Señor y le dice: «Ya no les queda vino». ¿Qué significa esto? Significa que este fragante, el vino fuerte del amor, se acabó. Y abundó la pasión ["pathos", padecimiento] de la carne. Como si dijésemos que no existe ya ese amor que lleva a los hombres a Dios. «Ya no les queda vino». «Ya no les queda vino». ¿Qué tienen? Dice el Señor, «que llenen los cántaros de agua». ¿Qué significa llenad los cántaros? Significa que pide que le sea ofrecida la débil y agotada realidad humana, para ser transformada precisamente en un fuerte y fragante vino de amor que sólo este Dios puede ofrecer.
Y se convirtió el agua en vino, es el gran milagro, el milagro de que Dios transforma las debilidades humanas, los padecimientos humanos, el agotamiento de los sentimientos, lo transforma Dios en vino fuerte de amor. Y comenta alegremente el jefe de los servidores, que el vino bueno lo dan alprincipio y lo de peor calidad cuando estén ya ebrios. Tú, dice, has guardado el buen vino hasta el final. ¿QUé significa aquí? Significa que Cristo, el amor que da, su amor, el que une realmente a los hombres, es el amor que comienza desde desde el momento de la boda, desde el día del compromiso diría, hasta el último suspiro y más allá del sepulcro.
¿Cómo se ve, cuando uno de los cónyuges permanece y ama al otro que ha partido de este mundo, le sigue amando. Es el amor que sobrepasa los bordes de la tumba, intacto y fuerte como un vino fuerte y fragante.
Moisés, queridos míos, hizo su primer milagro con la transformación del agua en sangre. Era la ley de la maldición. Cristo hizo su primer milagro con la transformación del agua en vino. Es la ley de la Gracia, es la gracia y la bendición que se da precisamente en el sentido del amor, que es la esencia del Evangelio.
Finalmente, una muy breve recapitulación, para quienes no estaban desde el principio. El matrimonio es el misterio del amor. Es la imagen de la unión de Cristo y la Iglesia. Su segundo amor en el matrimonio, porque el primer amor es el carnal, es el amor profundo en el Señor, debe ganar terreno constantemente en los corazones de los cónyuges.
Los objetivos del matrimonio son: La "theosis", la mutua "theosis", con la ayuda del amor. La prudencia (moderación, templanza). Y tercero, la procreación. Los criterios en cuanto a elegir alguien novio o novia, son primero la devoción (piedad); identificación (congeniación) de caracteres, segundo elemento.
Y cerraremos con un hermoso pensamiento de Tertuliano sobre el matrimonio cristiano: «¿Qué unión es lo que conecta a dos cónyuges cristianos? Comparten la misma esperanza, la misma inclinación en sus deseos, obedecen a la misma enseñanza y a un mismo Señor. Es una unión de espíritu y de carne. Un sólo espíritu y una misma carne. Estudian juntos la Santa Biblia. Oran juntos. Ayunan juntos. Se educan, se exhortan y se ayudan mutuamente. Se les ve juntos en la iglesia, en la Cena del Señor. Penas, persecuciones, alegrías, esperanzas, todo les es común. No se ocultan nada el uno al otro. No evita el uno al otro. Nunca molesta el uno al otro. Pueden visitar libremente a los enfermos y atender a los pobres. Se escuchan himnos y cánticos entre ellos. Y compiten por quién glorificará mejor a su Dios. Cristo se alegra viendo y oyendo estas cosas. Y a estas personas, les envía su paz. Donde están dos están reunidos en su nombre, allí también Él».
Amados míos. Que Dios bendiga y que conceda siempre a los fieles de nuestra Iglesia el matrimonio bendito, como Dios lo legisló.
[Aquí presenta el próximo tema y el Metropolita da su bendición final]