+En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
+Santo Dios, Santo Poderoso, Santo
Inmortal: ten piedad de nosotros.
(3 veces)
+Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu
Santo, ahora y siempre, y por los siglos
de los siglos. Amén.
+Santísima Trinidad, ten piedad de
nosotros. Señor, purifícanos de nuestros
pecados. Maestro, perdona nuestras
transgresiones. Santo, visítanos y cura
nuestras dolencias por tu Nombre.
+Señor, ten piedad. (3 veces)
+Gloria al
Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora
y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén
+Padre nuestro, que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la
tierra como en el cielo. El pan nuestro
de cada día dánosle hoy, perdónanos
nuestras deudas así como nosotros
perdonamos a nuestros deudores, y no
nos dejes caer en la tentación, mas
líbranos del mal. Amén.
+Por las oraciones de nuestros santos
padres, oh Señor Jesucristo, Dios
nuestro: ten piedad de nosotros y
sálvanos. Amén.
+¡Oh!
Theotokos y virgen, alegrate llena de gracia, el Señor está contigo.
Bendita tú eres entre las mujeres y bendito es el fruto de vientre,
porque has dado a luz al Salvador de nuestras almas. (3 prostraciones)
SALMO 50
Conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones.
2 Lávame por completo de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis transgresiones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra Ti, contra Ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de Tus ojos,
De manera que eres justo cuando hablas,
Y sin reproche[a] cuando juzgas.
5 Yo nací en iniquidad,
Y en pecado me concibió mi madre.
6 Tú deseas la verdad en lo más íntimo,
Y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría,
Haz que se regocijen los huesos que has quebrantado.
9 Esconde Tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis iniquidades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de Tu presencia,
Y no quites de mí Tu Santo Espíritu.
12 Restitúyeme el gozo de Tu salvación,
Y sostenme con un espíritu de poder.
13 Entonces enseñaré a los transgresores Tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a Ti.
14 Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación,
Entonces mi lengua cantará con gozo Tu justicia.
15 Abre mis labios, oh Señor,
Para que mi boca anuncie Tu alabanza.
16 Porque Tú no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería;
No te agrada el holocausto.
17 Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;
Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
18 Haz bien con Tu benevolencia a Sión;
Edifica los muros de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
El holocausto y el sacrificio perfecto;
Entonces se ofrecerán novillos sobre Tu altar.
¡Aleluya!
1 Alaben al Señor desde los cielos;
Alábenlo en las alturas.
2 Alábenlo, todos Sus ángeles;
Alábenlo, todos Sus ejércitos.
3 Alábenlo, sol y luna;
Alábenlo, todas las estrellas luminosas.
4 Alábenlo, cielos de los cielos,
Y las aguas que están sobre los cielos.
5 Alaben ellos el nombre del Señor,
Pues Él ordenó y fueron creados;
6 Los estableció eternamente y para siempre,
Les dio ley que no pasará.
7 Alaben al Señor desde la tierra,
Monstruos marinos y todos los abismos;
8 Fuego y granizo, nieve y bruma;
Viento tempestuoso que cumple Su palabra;
9 Los montes y todas las colinas;
árboles frutales y todos los cedros;
10 Las fieras y todo el ganado;
Reptiles y aves que vuelan;
11 Reyes de la tierra y todos los pueblos;
Príncipes y todos los jueces de la tierra;
12 Jóvenes y también vírgenes;
Los ancianos junto con los niños.
13 Alaben ellos el nombre del Señor,
Porque solo Su nombre es exaltado;
Su gloria es sobre tierra y cielos.
14 Él ha exaltado el poder de Su pueblo,
Alabanza para todos Sus santos,
Para los israelitas, pueblo a Él cercano.
¡Aleluya!
La venida del Hijo del Hombre
29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. 30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre. 37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. 40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. 41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. 42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.