domingo, 5 de julio de 2026

Domingo V de Mateo.

Domingo V de Mateo (4/7/2026). Tono 4º. Ev. de Resurrección (Maitines) 5

 

EVANGELIO (5) DE MAITINES. 


Lectura del santo Evangelio según san Lucas. (24, 12-35) 


12. En aquel tiempo, Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se inclinó, pero sólo vio las vendas y se volvió a su casa, asombrado por lo sucedido. 13. Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaus, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, 14. y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado.

15. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos;

16. pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran.

17. El les dijo: ¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando? Ellos se pararon con aire entristecido.

18. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: ¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?

19. El les dijo: ¿Qué cosas? Ellos le dijeron: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo;

20. cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.

21. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó.

22. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro,

23. y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía.

24. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.











25. El les dijo : ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijero los profetas!

26. ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?

27. Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras.

28. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante.

29. Pero ellos le forzaron diciéndole: Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos.

30. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.

31. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado.


32. Se dijeron uno a otro: ¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?

33. Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos,

34. que decían: ¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón! 35. Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.









APOSTOLES. Lectura de la epístola del santo apóstol Pablo a los Galatas (5,22 - 6,2)

Las obras de la carne y el fruto del Espíritu

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

[6]1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
 














EVANGELIO. Lectura del santo Evangelio según san Mateo. (8,28 – 9,1 )


28. En aquel tiempo, cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino.


29. Y se pusieron a gritar: ¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?


30. Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo.


31. Y le suplicaban los demonios: Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos. El les dijo: Id. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas.


33. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados.


34. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.


1. Subiendo a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad.










Texto original en griego :



Τῷ καιρῷ ἐκείνῳ, ἐλθόντος τῷ Ἰησοῦ εἰς τὸ πέραν εἰς τὴν χώραν τῶν Γεργεσηνῶν ὑπήντησαν αὐτῷ δύο δαιμονιζόμενοι ἐκ τῶν μνημείων ἐξερχόμενοι, χαλεποὶ λίαν, ὥστε μὴ ἰσχύειν τινὰ παρελθεῖν διὰ τῆς ὁδοῦ ἐκείνης. καὶ ἰδοὺ ἔκραξαν λέγοντες· τί ἡμῖν καὶ σοί, ᾿Ιησοῦ υἱὲ τοῦ Θεοῦ; ἦλθες ὧδε πρὸ καιροῦ βασανίσαι ἡμᾶς; ἦν δὲ μακρὰν ἀπ᾿ αὐτῶν ἀγέλη χοίρων πολλῶν βοσκομένη. οἱ δὲ δαίμονες παρεκάλουν αὐτὸν λέγοντες· εἰ ἐκβάλλεις ἡμᾶς, ἐπίτρεψον ἡμῖν ἀπελθεῖν εἰς τὴν ἀγέλην τῶν χοίρων. καὶ εἶπεν αὐτοῖς· ὑπάγετε. οἱ δὲ ἐξελθόντες ἀπῆλθον εἰς τὴν ἀγέλην τῶν χοίρων· καὶ ἰδοὺ ὥρμησε πᾶσα ἡ ἀγέλη τῶν χοίρων κατὰ τοῦ κρημνοῦ εἰς τὴν θάλασσαν καὶ ἀπέθανον ἐν τοῖς ὕδασιν. οἱ δὲ βόσκοντες ἔφυγον, καὶ ἀπελθόντες εἰς τὴν πόλιν ἀπήγγειλαν πάντα καὶ τὰ τῶν δαιμονιζομένων. καὶ ἰδοὺ πᾶσα ἡ πόλις ἐξῆλθεν εἰς συνάντησιν τῷ ᾿Ιησοῦ, καὶ ἰδόντες αὐτὸν παρεκάλεσαν ὅπως μεταβῇ ἀπὸ τῶν ὁρίων αὐτῶν. Καὶ ἐμβὰς εἰς πλοῖον διεπέρασε καὶ ἦλθεν εἰς τὴν ἰδίαν πόλιν.





HOMILIA I. DOMINGO V DE MATEO. La curación de los dos endemoniados. (Mat. 8, 28 – 9, 1 )


"¡Vete, señor, te lo suplicamos!. ¡Vete!..."


Primera vez, una cosa así. ¡Que les visite Cristo y ellos le echen!

Donde va el Señor, se acumula una multitud de personas. Le escuchan, le ruegan que se quede con ellos. Y aquí ahora los gadarenos vienen todos juntos para decirle que se vaya. Extraño acontecimiento. ¿Por qué?

Unas pocas horas antes, les había visitado el Señor. Y cuando el barco había llegado a su tierra, no había nadie allí. Solo dos aparecieron justo después. Se acercaron dando grandes gritos. Personas afligidas. Estaban endemoniados. Rostros agresivos, llenos de manía y de odio diabólico. Dentro de una miserable situación, vivían entre las tumbas; tan terribles, que nadie se atrevía a pasar por allí.













Vinieron entonces pegando voces y temblando comenzaron a gritar: “? Qué relación existe entre nosotros, Jesus, Hijo del Altísimo Dios? ¿Has venido aquí para torturarnos antes de tiempo?” El espíritu malvado fue el que voceo a través de sus bocas estas palabras, porque sabe el diablo que el infierno le espera tras la Segunda Venida de Cristo. Y junto con ellos todos sobre los que tiene autoridad aquí en la tierra, todos los que voluntariamente se entregaron a sí mismos bajo su dominio.

Mientras tanto una piara de cerdos estaba siendo pastoreada un poco más allá. Aterrados los demonios comenzaron ahora a pedir permiso al Señor para que les permitiese entrar en estos animales. Y cuando se lo dio fueron a por los cerdos. Y entonces los animales, todos juntos, comenzaron a correr hacia el precipicio y a saltar al mar.

Los pastores vieron todo esto, y fueron a contárselo a los de la región aquella. Y entonces todos ellos se reunieron frente al Señor y atemorizados Le rogaron que se fuese de sus tierras. No les fue posible tenerle durante más tiempo entre ellos. Tenían mucho miedo…



* * *




“Le rogaron que se fuera de sus tierras”



- Vete, Señor. No te aguantamos más. Tu presencia nos resulta pesada. Una tortura. Te lo rogamos, vete.

Si nos inclinásemos sobre los corazones de estos hombres y pudiésemos escuchar lo que dicen, algo similar escucharíamos.

- Vete, Señor. No hay lugar aquí para ti. Desde el momento en que viniste nos has perturbado nuestra tranquilidad. Nosotros vivíamos aquí bien y tranquilos. Alimentábamos a nuestros cerdos, que sabemos que son animales no permitidos por la Ley Mosaica, pero su comercio nos da muchas ganancias. Y has venido y nos has ahogado a todos nuestros animales. Hemos perdido nuestros beneficios ilegítimos, pero que con ellos vivíamos y éramos felices. Has venido Tú y hemos perdido a nuestros cerdos. ¡Vete, Señor!


 

 
HOMILIA II. LOS DEMONIOS CONFIESAN LA DIVINIDAD DE JESÚS
 (San Juan Crisóstomo). Páginas 401-406.

 

 

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