domingo, 3 de mayo de 2026

Domingo del Paralítico

Versos: 
"La palabra de Cristo fue fortaleza para el paralítico.
Y solo con esta palabra tuvo lugar su curación".


En este día, el cuarto domingo de Pascua, conmemoramos el paralítico de Betsaida y, más concretamente, celebramos el milagro realizado sobre él.


Este evento se celebra en esta fecha, porque Cristo hizo este

milagro en el tiempo del Pentecostés hebreo. Porque habiendo subido a Jerusalén por la Fiesta, fue a la piscina con cinco bóvedas, que Salomón había construido y que se llamaba la Piscina de las Ovejas, porque fue allí donde solían lavar las entrañas de las ovejas que habían sido sacrificadas en el templo para el sacrificio. La primera persona en entrar, cuando el agua era agitada por un ángel una vez al año, era sanado. 
 

 











Cristo encontró en ese lugar a un hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años y que yacía allí, desesperado por encontrar a alguien que lo pusiera en el agua. De esto aprendemos cuán beneficiosas son la resistencia y la paciencia; y dado que Él después nos iba a conceder el bautismo, que limpia todo pecado, Dios dispuso que se hicieran milagros en el Antiguo Testamento a través del agua, de modo que, cuando el bautismo fuese otorgado, pudiera ser aceptado. 
Jesús vino a este paralítico, que se llamaba Jarus, y le pregunto; él explicó su desesperación por encontrar a alguien que lo ayudara. Cristo, sabiendo que había estado soportando esta enfermedad durante tanto tiempo, le dijo: "Levántate, coge tu cama y camina".
 
 
 











Al instante se curó y, tomando su cama sobre sus hombros, no sea que el evento pareciera ilusorio, caminó hasta su casa. Como era Sábado, estaba prohibido por los judíos caminar por la ciudad. Explicó que el que lo había curado, le había dicho que caminase, aunque no sabía quién era Él.
Para cuando la multitud se había reunido en ese lugar, dice el Evangelio, Jesús partió en secreto.
Después de esto, Jesús lo encontró en el templo y le dijo: "He aquí, has sido sanado completamente; no peques más, para que no te venga una cosa peor ”. Algunos dicen, aunque incorrectamente, que Jesús dijo estas palabras, porque este hombre más tarde lo acusaría a Jesús cuando estuviera ante Caifás el Sumo Sacerdote y como resultado, se le otorgaría algo peor que la parálisis, el ser atormentado en el fuego eterno, no solo durante treinta y ocho años, sino para siempre. 
 
 
 
 




Domingo del Paralítico. Santo Monasterio
 de Stavronikita, Monte Atos







Sin embargo, el Señor demostró que la enfermedad de la parálisis le sucedió a causa de sus pecados.
El paralítico, sabiendo que era Jesús quien lo había sanado, hizo esto conocido ante los judíos. Ellos, persuadidos a defenderse, buscaron matar Cristo, porque supuestamente había quebrantado la ley del Sábado.

Cristo les dijo mucho acerca de esto, manteniendo que es correcto hacer el bien en el día de reposo; y que fue Él quien, siendo igual al Padre, había dicho que uno debía guardar el "Sabbath", y así como su padre había trabajado hasta ahora, también lo hacía Él.
Se debe saber que este paralítico es otro diferente al del paralítico del Evangelio de san Mateo, porque la curación de este último tuvo lugar en una casa, descendido desde el tejado con la ayuda de los hombres, a quien le dijo: "Tus pecados te son perdonados". 
 
 
 












El hombre fue sanado en el pórtico abovedado bajo la fuente, aunque no tenía a nadie que lo ayudara, como el Santo Evangelio dice, pero como el otro paralítico, él finalmente se levantó y tomó su camilla.
Se celebra ahora, porque ocurrió durante la temporada de Pentecostés, al igual que los milagros relacionados con la mujer samaritana y el ciego. Celebramos el Santo Tomás y las Portadores de Mirra en la seguridad de la Resurrección de Cristo de entre los muertos pero celebramos los otros milagros que conducen a la Ascensión, porque se realizaron en diferentes momentos en la temporada del Pentecostés Hebreo y porque San Juan, cuyo Evangelio se lee durante este período, es el único Evangelista que los menciona.
Por tu infinita misericordia, oh Cristo Dios nuestro, ten piedad de nosotros. Amén.



Servicio Litúrgico del Domingo del Paralítico(Evangelio Matutino, Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, Lectura del Evangelio y Homilía)













Ἀνέβη ὁ Ἰησοῦς εἰς Ἱεροσόλυμα, ἐπὶ τὴ Προβατικὴ κολυμβήθρα, τὴ λεγομένη κατὰ Ἰουδαίους Βηθεσδά, πέντε στοὰς ἐχούση, ἐν ταύταις γὰρ κατεκειτο πλῆθος τῶν ἀσθενούντων, Ἄγγελος γὰρ τοῦ Θεοῦ κατὰ καιρὸν ἐπιφοιτῶν, διετάραττεν αὐτήν, καὶ ῥῶσιν ἐχαρίζετο τοὶς προσιοῦσιν ἐν πίστει, Καὶ ἰδὼν ὁ Κύριος χρονιοῦντα ἄνθρωπον, λέγει πρὸς αὐτόν, θέλεις ὑγιὴς γενέσθαι; ὁ ἀσθενῶν ἀπεκρίνατο, Κύριε, ἄνθρωπον οὐκ ἔχω, ἵνα, ὅταν ταραχθῆ τὸ ὕδωρ, βάλη μὲ εἰς τὴν κολυμβήθραν, ἰατροὶς κατηνάλωσα τὸν ἅπαντά μου βίον, καὶ ἐλέους τυχεῖν οὐκ ἠξιώθην, ἀλλ' ὁ ἰατρὸς τῶν ψυχῶν καὶ τῶν σωμάτων, λέγει πρὸς αὐτόν, Ἀρόν σου τὸν κράββατον καὶ περιπάτει, κηρύττων μου τὴν δύναμιν, καὶ τὸ μέγα ἔλεος ἐν τοῖς πέρασι.

Jesús subió a Jerusalén hacia la Piscina Probática, llamada en hebreo ‘Betesda’, que tiene cinco pórticos; y allí yacían multitudes de enfermos. Porque el Ángel del Señor bajaba de vez en cuando y la agitaba, otorgando la curación a los que se acercaban con fe. Allí, el Señor vio a un hombre que llevaba enfermo muchos años y le dijo: “¿Quieres curarte?” Le respondió el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; he gastado toda mi fortuna en los médicos; y nadie me tuvo misericordia.” Pero el Médico de las almas y de los cuerpos le dijo: “Levanta tu camilla y anda, mas anuncia, en todas las regiones, de Mi Poder y Gran Misericordia”.








HOMILÍA Ι. DOMINGO DE LA CURACIÓN DEL PARALÍTICO.



CELEBRABAN LOS DIAS AQUELLOS, NOS INFORMA EL EVANGELISTA, UNA de
sus más grandes fiestas los judíos en Jerusalén. Entre la multitud que entonces que congregó, estaba también Jesús Cristo.

Llegó a Jerusalén y se dirigió hacia la puerta de las Ovejas (Nehem. 3, 32) de la ciudad. Allí había un pequeño lago llamado Betsaida, alrededor del cual había construídos cinco cobertizos abovedados. Debajo de ellos se alojaba mucha gente, todos ellos enfermos, cada uno de ellos con distintas discapacidades y enfermedades. Algo como un hospital improvisado. Y todos esperaban...

Esperaban la señal milagrosa. Porque, ciertamente, de vez en cuando tenía lugar en aquel lago algo milagroso. Un ángel bajaba del cielo y removía las aguas. Y entonces, quien consiguiese entrar el primero en ellas se ponía bien, independientemente de la enfermedad que tuviese.

Este lago de Betsaida venía ahora a visitar el Señor de los ángeles y de los hombres, el Señor Jesús Cristo.













Y no tardó en observar allí a un afligido hombre incapacitado, que llevaba allí treinta y ocho completos años, y aún seguía esperando...

Vuelve Su mirada hacia él el Teántropos (Dios-hombre), y directamente le pregunta:

- ¿Quieres ponerte bien?

- Señor, le responde con la voz apagada el enfermo, ¡no tengo a nadie! No tengo a ninguna persona que me meta en el agua cuando es agitada, para ponerme bien. Comienzo a arrastrarme para entrar dentro, pero siempre se me adelanta alguien. Y me quedo de nuevo así...

Le escuchó el Señor, el amigo del hombre Cristo, y con viva voz, con autoridad, le ordena:

- ¡Levántate, echa tu camilla al hombro y camina!.

Y la orden se convirtió en aquel mismo momento en realidad. Con fuerza y salud se levantó, caminó fuertemente sobre el suelo, cogió su camilla y se fue...

Después de unos días le volvió a encontrar Cristo en el Templo y le dice:














- Ahora te has puesto bien. Ten cuidado de no volver a pecar, para que no pase algo peor...

Era entonces su pecado lo que le había postrado en la camilla durante treinta y ocho años a este afligido hombre.




* * *




"¿Quieres ponerte bien?"
 
Pero, diría alguien, ¿Qué pregunta es ésta? ¿ Era posible que no hubiese querido ponerse bien este hombre treinta y ocho años incapacitado?


Sí, era posible.

¿No podría haberse desesperado, haber abandonado toda esperanza? Que hubiese respondido a Cristo: ¿qué me preguntas, hombre? ¿con mi pena te diviertes? ¿no ves cómo estoy? Déjame en paz, por favor…










¿Quieres ponerte bien?

Una pregunta que en todas las épocas pone el Señor sobre nosotros, amigo mío. Y el tema es que comprendamos primero que estamos enfermos - el pecado es enfermedad- y que después queramos liberarnos de nuestra enfermedad.

Mira cuantos jóvenes, no sólo están totalmente entregados a los vicios y a las pasiones que los deterioran psíquicamente, sino que ni siquiera les ha pasado por la cabeza salir de este estado que les carcome su propia existencia. Porque, cuanto más alimenta alguien sus vicios y pasiones -egoísmo, envidia, vanagloria, derroche...- tanto más aumentan y le atan más fuertemente. Como querrá después escapar. Como el dependiente de sustancias....has entendido.

-¿Quieres ponerte bien? La voz del Señor hacia ti ahora.

-Quiero, Señor, dile enérgicamente. ¡Quiero, Cristo, libérame !

Y no te preocupes. Haz lo que te diga, y te verás a ti mismo rejuvenecer...


Del libro "Háblame, Cristo. Mensajes para jóvenes de los Evangelios de los Domingos" Archim. Apóstolos J. Tsoláki. Ed. Sotir.
 
 
 


HOMILÍA ΙΙ. Homilía Domingo del Paralítico. 
 
P. Athanasios Mitilineos 
 
 
Una nueva y asombrosa página nos presenta, queridos, el Evangelista Juan, con los milagros de nuestro Señor Jesús Cristo. Subió de nuevo el Señor a Jerusalén, y esta vez visitó el Estanque, junto a la Puerta de las Ovejas [un antiguo conjunto de piscinas].

Aquel era un lugar de dolor y miseria. Alrededor del estanque, que estaba rodeado por cinco arcos, había una multitud de personas enfermas esperando para ser sanadas. Como ven, el amor de Dios había dado un pequeño consuelo a estas doloridas personas, el cual consistía en lo siguiente:

El evangelista Juan escribe: «Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese» (Jn.5,4). Ciertamente, este estanque era una imagen del Mesías, quien sería la fuente de toda sanidad y curación.  

A este lugar entonces llegó una vez Jesús Cristo, y se le acercó un enfermo; el Señor conocía que llevaba mucho tiempo postrado allí, y le dijo: ¿quieres ponerte bien?. ¿Pero qué significan las palabras de que Jesús conocía la enfermedad de este hombre? Porque llevaba paralítico treinta y ocho años, incapaz de moverse con facilidad… Era para mostrar la magnitud del milagro, y la enseñanza de Dios, como veremos a continuación.

¿Qué es la enfermedad? Decimos, “estoy enfermo” ¿qué significa esto? La enfermedad es el resultado de una perturbación en la relación de las personas con Dios. Y lo que perturba la relación del hombre con Dios es el pecado, sólo el pecado.

Esto se mostrará unos días después, cuando el Señor se encontrará con él en los atrios del templo de Salomón, y le dijo: Mira, te has puesto bien, cuidado, no vuelvas a pecar para que no te suceda algo peor. ¿Y qué es peor? Lo peor, queridos míos, es la depravación del alma. Y también es después el infierno eterno. Entonces vemos queridos la realidad entre la enfermedad y el pecado con gran claridad.

La Oración del Servicio de Súplicas a la Madre de Dios, nos dice "Por causa de mis muchas iniquidades [pecados], se enferma mi cuerpo y padece [se enferma] mi alma. El Libro de Sabiduría Sirac (Eclesiástico, cap. 38), nos dice: Y «quien peca ante su Creador, caerá en las manos del médico». 

Una vez fui a una visita en el hospital militar y realmente quería comunicar esto, es decir, ten cuidado hombre, te enfermarás, si violas las leyes de Dios. Y si bebes más vino de lo que debes, ¿no enfermarás? Y si comes más de lo que debes, ¿no enfermarás? Si estás todo el día de fiesta, y llevas una vida de derroche, ¿no enfermarás? Ven que aquí con claridad presenta estas cosas. No me digan que no hay gente que lleva esta forma de vida… lo veremos más adelante.

En una Conferencia de Medicina que tuvo lugar en Basilea de Suiza hace unos años, se llegó a la conclusión de que la enfermedad es algo más que la presencia de unos determinados microbios. Son cosas que asegura la Medicina, en concreto, si lo han escuchado, la medicina de la personalidad. 

Una vez, un aprendiz de Carl Jung, realizando su profesión en Francia, recibió la visita de un joven que tenía neurosis aguda. Estudió el médico su historial, y se enteró de que este joven había convivido con una maestra, gastó todo su dinero y luego la abandonó. Le dice, “la ayudarás a recuperar todo y luego te casarás con ella”. Él se enfadó. “¿Qué tiene que ver eso con mi neurosis?”

“Tiene muchísimo que ver”, dijo el médico. Entonces se enfadó el joven y se fue, creyendo que no tenía nada que ver lo uno con lo otro.


Y, sin embargo, tenía; y de hecho una relación directa tenía lo uno con lo otro.

Ahora bien, si enfermo, ¿qué debo hacer? Somos humanos, no hay hombre que no haya enfermado, o poco o mucho. Lo primero, querido, intentaremos reconciliarnos con Dios. Y nos reconciliaremos mediante el Misterio de la Santa Confesión. Y dspués, visitaremos al médico. 

De nuevo recomienda el Libro de Sabiduría Sirac, diciendo: "Hijo, cuando enfermes,  no ignores tu enfermedad. Ora al Señor y él te sanará". El médico entonces, ¿quién es? El médico está establecido por el Señor. Este Señor Jesús también sanaba, aunque su propósito principal no era sanar, era revelar al Santo Dios Triádico; y con la naturaleza humana que Dios asumió, estar ya siempre junto con los hombres; con los que sean salvados, claro.  

El asunto de la sanación de los enfermos, queridos, era secundario. Sin embargo el Señor no dejó de sanar a los enfermos; de hecho nos dice el apóstol Pedro que hasta que resucitó, no paró de curar enfermos. Si el curar enfermos fuese el primer objetivo, entonces el cristianismo estaría limitado al tiempo en que Jesús Cristo estuviese sobre la tierra. Pero también así existirían enfermos...entonces, ¿no tendría valor el cristianismo? Vemos entonces que el ser sanados los hombres por Cristo, o por los apóstoles, o por la Iglesia, sería algo muy limitado. Que Dios nos libre de creer esto, de que hasta ahí llega el cristianismo.

Entonces, el médico es establecido por el Señor, y debe estar concienciado de esto el médico. Vienen aquí algunos médicos jóvenes, les digo siempre: "atiende siempre, antes de irte de casa por la mañana, hacer la oración a Dios y pedirle que te ilumine para hacer buenos diagnósticos". Es sabido que un buen diagnóstico es como la mitad de la curación. De lo contrario, el enfermo también será atormentado por otros médicos, precisamente porque no se ha hecho este diagnóstico.

"Y cuando estés en contacto con tu paciente, haz de nuevo interiormente una pequeña oración para que te ilumine y te ayude, porque no olvides que has sido establecido por Cristo" 

Y debes sanar a los demás. Sería sino algo indebido, algo feo. Cristo siempre que se encontraba ante un enfermo, le sanaba. Cuando el Señor estaba en el Monte Tabor, nueve discípulos se quedaron abajo. Entonces un padre trajo allí a su hijo, el cual estaba gravemente endemoniado. Trajo el padre sufriente a su hijo a los discípulos, pero no pudieron sanar al chico, a pesar de que recibieron el poder y el permiso, y el mandamiento de hecho. Pero algo les pasó a los discípulos... le preguntaron más tarde al Señor cuando sanó al niño, por qué ellos no pudieron sanarle. 



Había unos fariseos alrededor, que empezaron a burlarse de los discípulos. Aparte de cómo eran, me pregunto yo, ¿no sería motivo de burla que la Iglesia, los sacerdotes, no puediesen sanar? Repito que no es ésta la principal labor del cristianismo. Y por otro lado, ¿quién os dice que no quiere Dios que permanezca alguna enfermedad?

Dios sabía que este paralítico había estado allí durante 38 años. ¿Fue alguna vez anteriormente y le preguntó? No, cuando fue allí, es el estanque de Betesda, fue directamente a él. ¿Qué quiere decir "sabía"? Sabía, es decir permitió el Señor que este hombre madurase en su enfermedad, porque sencillamente un enfermedad tiene principalmente muchas veces un carácter pedagógico. Esto es muy importante.

Entonces si Dios no quiere que un hombre sea sanado, probablemente sea para nuestro bien, para que seamos pedagogizados.

Continuamos con la Sabiduría Sirac [Eclesiástico 38,1], con lo que dice respecto al médico: «Respeta al médico por sus servicios, pues también a él lo instituyó Dios. El médico recibe de Dios su ciencia, y del rey recibe su sustento.»



Es decir, respeta al médico, Dios lo estableció para tus necesidades. Previó que caería Adán y serían introducidas las enfermedades y los dolores.

Y le dio al hombre la capacidad de desarrollar en cierto modo la sociedad y la capacidad de ayudar, pero no en un grado superlativo, porque después la civilización es un peligro en manos del hombre. Lo repito, un peligro; es como poner una caja de cerillas en las manos de un niño pequeño, y decirle "haz lo que quieras". Te incendirará la casa.


Así pues aquí, la civilización de alguna manera suaviza, endulza, la dureza de la vida del hombre, hace casas, establecimientos... en una sociedad. Pero también la Ciencia de la Medicina, los medicamentos, para ue el hombre pueda encontrar allí alivio.

Entonces, dice, al médico, Dios lo estableció para tus necesidades. Decía Paracelso, "El médico diagnostica, Dios sana". Cuánto me alegro cuendo vienen personas y me dicen, "he ido al médico y me ha dicho que ellos como médicos ya no pueden hacer más, ahora Dios tiene la palabra". Me alegro de escuchar esto, cuando nuestros médicos confiesan que tienen sus límites, y que partir de cierto punto es tema de Dios. Exactamente es esto, el médico diagnostica, aconseja, receta... pero finalmente la sanación la recibirás de Dios.

Y finaliza la Sabiduría Sirac [Eclesiastés]: "Y da lugar al médico", es decir, ofrécele la posibilidad de que te cure. "No expulses al médico, tienes necesidad de él", realmente. Y en otro pasaje también dice, "existe la posibilidad de éxito en el médico, de descubrir en algún momento tu enfermedad y de ayudarte".


Dirigiéndose el Señor al paralítico, le pregunta: "¿quieres ponerte bien?". Curiosa pregunta, queridos. Que vaya al médico y que me pregunte si quiero ponerme bien. Podría decir alguien que sobra esta pregunta. "Pues para eso he venido, doctor, para ponerme bien. ¿Y me pregunta si quiero ponerme bien?".

Entonces cuando el Señor le preguntó esto al paralítico, esta pregunta tenía un fondo. Se dirige el Señor a la disposición del hombre, porque esto implica la salud al completo. Porque pienso que muchos quisieran, y creo que estarán de acuerdo conmigo, que se pasase un dolor que tuviesen, por ejemplo de estómago, que fueran sanados, pero solo físicamente, no mental ni siquiera espiritualmente. Es decir que nio exista esta sanación al completo en el hombre.

Como vimos y dijimos inicialmente, la enfermedad es el resultado de una perturbación en la relación de las personas con Dios. Y lo que perturba la relación del hombre con Dios es el pecado, sólo el pecado. ¿Por qué quieres, hermano, que sólo sea curado tu dolor de estómago, pero seguir con tu problema de glotonería?

¿Por qué no intentas ser ordenado en cuanto a la comida? No dejar de comer, hemos de comer para vivir sin duda, pero con un orden en la vida. Así que si se fijan, no buscamos la curación completa, es decir, la curación de nuestro alma y de sus pasiones pecaminosas, sino que solo buscamos estar bien físicamente, para arrojar de nuevo a este cuerpo sufriente en el pecado. En la fornicación, en la embriaguez, en las drogas, y no sé cuántas cosas más...

También quiere decirle, cuando el Señor le pregunta, que no es sólo el agua del estanque, al que esperas para entrar y dices que no tienes a nadie para que te ayude. Otro gran tema este, "no tengo hombre que me ayude". San Juan Crisóstomo dice algo grande: Yo [Dios] por tí me he hecho hombre, ¿y dices que no tienes hombre que te ayude?.

Queridos, que nadie piense que era sólo el agua, sino que era también Jesús Cristo. No es sólo la medicina, sino que también es Dios. Primero entonces es Dios, después la medicina. Atención, no menospreciaremos la medicina, pero primero Dios y después la medicina, porque algunos hacen su oración y después dicen "ya no voy al médico". No es correcto esto. Si Dios ha dado la medicina, significa que has de ir también al médico. Éste es el orden, primero Dios, después la medicina, tal como nos aconseja el Libro de Sabiduría Sirac [Eclesiástico], como le dije anteriormente.

Señala el sagrado evangelista, que "conocía Jesús que llevaba mucho tiempo postrado allí en el Estanque". Esto significa que su enfermedad no había pasado desapercibida ante el conocimiento y la atención de Dios. Entonces la enfermedad del hombre tenía un carácter pedagógico. Estoy enfermo para ser educado. Este joven llevaba treinta y ocho años paralítico. Calculamos que tendría unos sesenta años. Llevaba una vida de derroche y despilfarro, hasta su paraplejia. Y así vemos que tiene carácter pedagógico la enfermedad. "¡Para un poco! Da tiempo a tu cerebro a entender..." esto quiere decir carácter pedagógico. Esto es, de nuevo, para el hombre y para su salvación


Debemos tener mucho cuidado con esto. Dice Dios en el Deuteronomio: «Yo golpearé, yo sanaré». Ante una enfermedad nuestra, hemos de preguntarnos si tal vez estamos chocando en algún punto con la voluntad de Dios.

Por supuesto, no toda enfermedad es el resultado de transgredir los mandamientos de Dios. Esto es sabido. Testigo es la Santa Escritura si lo quieren, con el santo Job. C
ayó en su casi indescriptible aventura, sin pagar por sus propios pecados. Porque él no pudo ver la escena previa, cuando el diablo fue y pidió a Dios tentar a este hombre y etc... El resto de la historia la conocen, no me extenderé más. 
Y así es que hoy nosotros sabemos muchas cosas. Pero Job no sabía por qué se convirtió en leproso, ni perdió a sus hijos... una miseria indescriptible. Pero hoy es modelo de paciencia. Y de hecho, si quieren, también es una prefiguración de Jesús Cristo.

Lo mismo se aplica con Tobías, no me extenderé más aquí. O con el ciego de nacimiento, cuando le preguntaron los apóstoles al Señor, "¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?" Respondió Jesús: "No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.". Es decir servio a la Gloria de Dios. Y este hombre siguió a Cristo, se hizo cristiano. Tenemos muchos casos que no son un resultado del pecado. Dios sabe.

Sea como sea, con todos estos casos tenemos la ganancia de la pedagogia de Dios.

Queridos, en la historia de Israel siempre se sigue este esquema: alejamiento de Dios, correctivo, arrepentimiento, salvación. Y este esquema no es solo para una nación, es para cada persona.

Dios nos pedagogiza para salvarnos. ¿Qué os parece que Dios permitió que su pueblo estuviese en el desierto cuarenta años? Cruzar el Mar Rojo e ir a la tierra de Canaán era cuestion de unos dias, pero... ¿cuarenta años enteros? 

Para disciplinarlo. El desierto era una experiencia continua. No olvidemos las palabras que dice el apóstol Pablo en su Epístola a los hebreos: "No evites la enseñanza del Sen̈or, ni te exasperes, ni te desesperes, cuando seas controlado por el Señor".

"Porque el Señor a todo el que ama le discplina y azota a todo al que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad" (Hebr.12,6-11)

Para ser participantes en la santidad de Dios.

 

 
 




Fuentes consultadas: saint.gr, diakonima.gr, impc.gr

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