[Fecha de la homilía: 21-06-82]
[... 29:10] Y vamos ahora con otro tema. Versículos 14 y 15.
« ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.» (Sant. 5, 14-15)
En estos dos versículos queridos, tenemos nuestro conocido Misterio de la Unción.
Es decir, aquí tenemos un fundamento serio hagiográfico, donde se basa el Misterio de la Sagrada Unción como uno de los siete Misterios. Por supuesto, no es el único pasaje, pero sí uno de los principales. Pasemos a analizarlo.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia; es decir, a los sacerdotes. Y que oren por él, después de ungirlo con aceite en el Nombre del Señor. Y la oración de los presbíteros y su fe salvarán al enfermo, y el Señor lo levantará de la cama de enfermedad. Y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
Veamos queridos este pasaje tan importante. ¿Hay alguno enfermo entre ustedes? Que llame a los presbíteros de la Iglesia. Qué esté una persona enferma, sin duda, no es una situación agradable. Por supuesto, nuestra Iglesia no querría que hubiese enfermos entre sus miembros. El Señor sanaba a los enfermos. Si ahora hay enfermos como miembros de la Iglesia, esto de nuevo, tiene lugar por concesión de Dios, se hace pormotivos pedagógicos.
Les recuerdo, sin embargo. Cuando los judíos en Egipto quisieron irse, entonces, cuando salieron de Egipto, es asombroso cómo de esntre dos millones de personas, tal nos señala Moisés en el Libro del Éxodo, no había ninguno enfermo. ¿Por qué no había nadie enfermo? Porque todos tenían que irse y no podía estar nadie enfermo, que todos pudiesen caminar. Como en el desierto durante 40 años, asombroso también esto, no se estropeaban sus ropas y sus zapatos. Ellos mismos murieron en el desierto, porque pecaron repetidamente. Sin embargo, su ropa y sus zapatos no se desgastaban, no se estropeaban. Es decir, diríamos que Dios quería la incorrupción.
Enfermedad quiere decir desgaste, corrupción, descomposición. Envejezco, quiere decir me desgasto, sufro corrupción o descomposición. El desgaste será curado cuando tenga lugar la resurrección de los muertos. La enfermedad entonces es un elemento de desgaste. Por eso nuestra Iglesia no permanece indiferente ante la enfermedad, acude a sanar al miembro de la Iglesia, para que se vaya la enfermedad, porque no es algo bueno la enfermedad. Otra cosa si, digo de nuevo, puede ser utilizada por Dios como un elemento pedagógico.
Entonces, si alguien enferma, que llame a los presbíteros de la Iglesia. ¿Cómo exactamente los llamará, es decir, quiénes son estos presbíteros de la Iglesia? Son los sacerdotes. No son los ancianos [esto significa presbítero] en cuanto a la edad, es decir las personas mayores; son los sacerdotes.
Porque aquí, les haré una pequeña observación, porque aquí dice los "presbíteros" de la Iglesia san Jacobo [Santiago], ha sido establecido, incluso está escrito en el libro de oraciones y demás, sin que sea necesario que esto sea así, dice que para realizar el Misterio de la Unción ha de haber siete sacerdotes. Por supuesto, por extensión de los siete evangelios que leemos durante la celebración del Μisterio. Ο al menos dos. Por eso muchos de vosotros, decís que al menos estén los dos sacerdotes de mi Parroquia. No es necesario.
Y os lo siguiente: el mayor de los Misterios es el Misterio de la divina Eucaristía, la divina Liturgia. Solo un sacerdote, ¿puede celebrar divina Eucaristía él solo? Indudablemente sí; ¿por qué entonces no podría celebrar el Misterio de la Sagrada Unción? Y el del Matrimonio un sacerdote, y el del Bautismo un sacerdote... todos los Misterios, excepto el del sacerdocio, en el que tiene que estar el obispo ¿Por qué entonces debería haber muchos sacerdotes en el Misterio de la Sagrada Unción?.
Tuvo lugar aquí quizás un malentendido, porque Santiago habla sobre "presbíteros". Entonces los presbíteros eran muchos, y ciertamente no es una coincidencia, porque aquí, porque se trata de una enfermedad, y las súplicas de muchos podrían traer un mejor resultado, por eso habla Santiago sobre presbíteros. Pero no que por el mismo Misterio haya de ser así. Es como cuando decimos, que oren muchos por mí. Por eso dice "presbíteros", en plural.
Y oren por él. [Literalmente, sobre él] A buen seguro, que pongan también sus manos, o su mano el sacerdote sobre el enfermo. Esto de nuevo tiene un significado. Y después de la bendición lo ungirán con aceite en el Nombre del Señor.
Lo de "Y oren por él", ¿cómo podemos entenderlo? Es decir, orar a Dios para que le cure, para se ponga bien. Podríamos decir que esto no es algo automático. Existe una progresión. ¿Habéis notado muchas veces que lo hemos ungido con aceite de la Sagrada Unción y no se ha puesto bien? ¿Aquí se debilita el Misterio? ¿Existe la posibilildad de que alguien sea bautizado y finalmente no sea cristiano? No. Si se bautiza, se convierte en cristiano. ¿Existe la posibilildad de que celebremos la divina Liturgia y que no tengamos el Cuerpo y la Sangre de Cristo? No.
Entonces aquí, cuando decimos que oren los presbíteros de la Iglesia, significa que orarán por una serie de cosas. Lo primero, que venga la curación, es decir la terapia. Pero no es solo eso, el enfermos también ha de recibir paz y paciencia. Puede que Dios no quiera curarlo, por razones que Él conoce. El apóstol Pablo oró, él mismo dice, una y dos y tres veces. Y le rogó al Señor que lo curara y el Señor le dijo: no, no te curaré. «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Cor. 12, 9)
Así que, cómo saberlo yo, puedo tener una enfermedad y pedirle a Dios que me cure, pero no me cura. Hacer una y otra vez la Sagrada Unción. Entonces las oraciones de los presbíteros de la Iglesia son en vano? Indudablemente, no. ¿Entonces qué? Seré seré llenado de otras cosas; y ser llenado de paz y de paciencia. Porque Dios considera no quitarme [aún] la enfermedad, pero me da la oportunidad de tener paciencia y paz para recompensarme; y recompensarme, tal como hizo con Job.
También, la oración de los presbíteros es para —no os parezca extraño— para que los médicos sean iluminados. No sé si alguna vez, antes de ir al médico, habéis hecho oración en casa en casa; para que Dios ilumine al médico, para que haga un diagnóstico correcto. O para que el cirujano realice una operación con éxito.
No penséis, "bueno, como no ha habido ningún milagro para la curación, ahora vamos al médico". No son así las cosas, no es cuestión de incredulidad. Pero sencillamente, la Sagrada Escritura misma nos informa de esto y nos dice: "Hijo mío, hatrás oración, e irás al médico" (Sabiduría Sirac [Eclesiástico], cap.38).
¿Qué oración harás? Que te ponga bien Dios, que ilumine al médico, Lo que no oras es para que Dios te sane, para que el Dios de los médicos te ilumine; Dios le dio al médico la ciencia, lo dice la Santa Escritura. Es decir, iluminación, conocimiento, para poder discernir tu enfermedad, es decir hacer un buen diagnóstico. Y que Dios no te sane directamente y por un milagro, sino indirectamente a través del médico; porque también esto es una acción de Dios, si te pones bien también mediante el médico.
Además, la oración de los presbíteros o sacerdotes es para que sean bendecidas las medicinas. Las medicinas, dice de nuevo la Sabiduría Sirac en el capítulo 38, Dios las creó, y el hombre sabio las utiliza y no las desprecia. Por supuesto, no es necesario decir que nos estas miles de medicinas que circulan y nos envenenan. Tengampos en cuenta esto. Sino que son aquellas que con sus medidas tienen propiedades terapéuticas, la mayor parte provenientes de la naturaleza; aunque éstas no tienen mucha intensidad, por eso se hacen los preparados artificiales. En algún caso de necesidad desde luego usaremos estas medicinas más intensas, pero estas medicinas artificiales intensas son muy peligrosas, envenenan al hombre.
Por supuesto que él no habla de estas medicinas artificiales, cuando dice la Sabiduría Sirac que el farmacéutico, —el farmacéutico antiguamente era el que elaboraba los aromas—, era un oficio común entonces. El farmacéutico, dice, encontrará mil maneras de hacer innumerables recetas, pero siempre a partir de aquellas que existen en la naturaleza, y estas medicinas no dañan.
Es decir, la polifarmacia, sepamos, es algo peligroso. Cuidado, ¿es peligroso o polifarmacia [múltiple medicación] es algo peligroso. ? Cuidado, sucede lo mismo. Pero la medicina que tomemos, debemos pedirle a Dios para que nos haga bien. Es decir es esto también tema de oración. Díganme, por favor, en esta simple manzanilla, quién puso asombrosas propiedades curativas? Sorprendentes propiedades curativas. ¿Quién más, sino Dios? Y porque hemos pecado y estamos en este valle de llanto, viene Dios y nos dice: "Te doy inteligencia, hiérvelo, bébelo y te pondrás bien. Su estómago se recuperará, mejorará esto y esto y lo otro... Veis que oraremos también por las medicinas.
Además, la oración de los presbíteros es para que sean perdonados los pecados del enfermo. ¿Pero, qué pecados? ¿Sin confesión? No; lo veremos un poco más abajo. Los pecados que han sido la causa generadora de la enfermedad. Ese pecado que le hizo enfermar.
Y finalmente, la oración de los presbíteros es para que la persona enferma se beneficie espiritualmente. ¿Han escuchado lo que dije? Para beneficiarse espiritualmente el enfermo. Yo diría que esto último es lo más importante; la curación de ponerte bien levantarte de la cama es lo último.
Sin embargo, aquí dice algo que os causa impresión. Con el aceite, dice, curarán al enfermo. Ungiéndolo con aceite. Saben, queridos, que los discípulos de Cristo también usaban aceite y sanaba a los enfermos, mientras el Señor estaba con ellos? «Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban» (Marcos 6, 12-13). Los ungían con aceite y se ponían bien. Obviamente, por mandato del Señor, lo que significa que la Unción es un Misterio que estableció el mismo Cristo. Lo digo porque algunos, especialmente los protestantes, lo rechazan. El señor les envía a sanra los enfermos, ¿harían algo fuera del mandato de Cristo? No es posible. Pero tengamos cuidado aquí. Cuando hablamos del aceite que se utiliza, ¿qué es exactamente? ¿Tiene el aceite alguna propiedad curativa?
Es un vehículo material en el Dios deposita su gracia divina para que te pongas bien, o para recibir paz, o para recibir paciencia, o para recibir beneficio espiritual. Entonces es simplemente un vehículo material. Sí, por eso cogemos aceite del candil de la Santísima Virgen María. No cogemos aceite de nuestra botella de aceite que usamos para nuestra ensalada y nuestra comida, sino del candil de la Santísima Virgen María. Y lo cogemos de allí, después de haberlo puesto de la botella de aceite. ¿Por qué lo cogemos entonces del candil? Porque no es que el aceite tenga propiedades curativas, sino porque es el vehículo material de la gracia divina. Como el epitraquelio [estola] es el vehículo material del perdón de los pecados...y así sucesivamente.
El agua es un elemento material, vehículo material, del perdón de los pecados personales y del pecado original, en el bautismo, y así sucesivamente. Y esto es así porque Dios así lo quiere.
Vemos que Dios utiliza la materia para dar su gracia divina. Por la materia es creación suya y la utiliza. Todo es de Dios y todo concluye en la gloria de Dios.
Debo también señalaros que el Misterio de la Confesión, no se abole aquí diciendo que será perdonado el pecado o los pecados aquellos del enfermo, que fueron la causa de su enfermedad, no. Atención a esto. Son dos cosas diferentes, solo que el pecado que te hizo enfermar tendrá alguna curación, por no decir es primero ir a confesarse y luego hacer la Sagrada Unción. Este es el orden normal.
También vemos aquí que existen dos condiciones previas para que uno reciba beneficios del Misterio de la Sagrada Unción. Es la oración de los sacerdotes, es la fe de los sacerdotes, que crean los sacerdotes; no es la fe del enfermo, esto viene después. Es la fe de los sacerdotes y después la fe del enfermo. Y después es la invocación del nombre de Cristo. Como dice aquí, "en el nombre del Señor". Esto es muy importante aquí, que invoquemos el Nombre del Señor, lo cual muestra que el Señor realiza el milagro. Lo dice san Jacobo, "y el Señor lo levantará de la cama". No el sacerdote, sino el Señor. Lo cual muestra que detrás del aceite y detrás del sacerdote está el Dios vivo y activo.
Y ahora vamos con un nuevo tema; tiene alguna relación sin embargo con el tema anterior. «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Sant. 5,16)
Confesaos entre vosotros vuestras caídas, y orad entre vosotros, para que os pomgáis bien. Tienen mucha validez, son muy beneficiosas, las súplicas del devoto, del justo, es decir cuando pedimos al otro que rece por nosotros.
Aquí los protestantes vienen a decirnos que no es necesario el Misterio de la Confesión, "entre nosotros nos confesamos", dicen. No elimina el Misterio de la Confesión este caso, y no tiene carácter de Misterio este caso. Simplemente tiene un carácter particular, y si lo queréis, también carácter psicológico. Y si lo queréis también, carácter indicador y orientador. Cuando vas a la otra persona, por supuesto la otra persona es una persona de confianza, para abrir tu corazón. Esto significa que se confiesan el uno al otro, se cuentan el uno al otro su caída, cuentan sus problemas, sus dificultades. Esto significa que puedo obtener dirección y guía de la otra persona. También significa que me alivio psicológicamente cuando digo una de mis caídas, independientemente del Misterio de la Confesión. Me alivio cuando le cuento una de mis caídas, uno de mis problemas, un error mío, al otro. Y me ayuda. Pero sólo porque me escucha, esto me alivia. Esto podríamos denominarlo como medicina, dice "para que seáis sanados". Está relacionado con lo anterior; es decir muchos caen en la cama como si estuviera enfermos, no porque tengan algo físico, sino algo psicológico. Muchas veces. Las ansiedades son la moda del momento.
La medicina número, que podrían utilizar los psiquiatras, es lo que dice aquí San Jacobo (Santiago): cuenta tus penas, porque si no las cuentas, explotarás. Te enfermarás, vete rápido, dí lo que te molesta. Díselo a tu padre espiritual, díselo también a tu hermano espiritual. Así que veis que esto es muy importante. Tiene mucho valor.
Y aquí dice que mucho benefician las súplicas de otro, si de hecho es un hombre piadoso y justo, y toma como ejemplo al profeta Elías.
«Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.» (Sant. 5, 17-18)
¿Qué hizo el profeta Elías? Era hombre bajo las mismas debilidades que los hombres. Pero era desde luego un hombre justoy devoto. Y actuó como actuó, lo que significa que cuando le decimos al otro que rece por nosotros, nosotros no sólo nos aliviamos, sino que sólo psicológicamente, allí se detiene sabed la psicología y la psiquiatría, pero también pedimos la actuación de Dios. Y Dios muchas veces nos da nuestra sanación cuando los otros rezan por nosotros.
Es un pasaje muy valioso este. Nunca lo olvidemos. Por supuesto que diremos sólo nuestras penas que consideremos, no que sean objeto de publicidad o provocamiento, porque entonces esto es absurdo. Nos llenaremos más de tristeza, si vemos nuestros problemas y nuestras preocupaciones circulan públicamente. Atención. Debemos saber a quién le diremos algo y cómo lo diremos, prestando atención a que sea un verdaderos hermano espiritual.
Y lo último, con lo que termina, queridos, la epístola de Santiago es:
«Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados». (Sant. 5, 19-20)
Es una hermosο pasaje, que muestra que no debemos permanecer indiferentes cuando un hermano es engañado. El camino del engaño está tanto en lοs dogmas como en la vida. En los dogmas, cuando cree algo distinto. En la vida, cuando tiene una vida pecadora. Es un camino de error que lleva a la muerte. Entonces cuando vamos y le decimos, "hermano mío", pero hace falta conocer el modo, tener mucho tacto. Mucha oración por nuestra parte, pero debemos atenderlo esto.
[55:06]
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