Había caído en el adulterio David, nos dice la Sagrada Escritura. ¿Habéis visto? La Sagrada Escritura presenta los aspectos brillantes de una persona, pero también los oscuros. Conclusión: dice la verdad. Porque si unas escrituras quisieran presentar las grandezas de un pueblo, nunca escribiría sus aspectos oscuros. Pero cuando escribe también los oscuros, significa que dice la verdad, como la [Sagrada] Escritura. Y esto para nosotros es muy importante.
Por estas dos razones, Dios no permite a David construir el templo. No sé, por supuesto, si estas razones son realmente sólidas, pero parece que éstas fueron. Nuestra Iglesia ha tomado estas dos razones y se ha adherido a ellas en cuanto al sacerdocio. Y dice: "El hombre que caiga en pecado carnal, y que haya cometido asesinato —voluntaria o involuntariamente—, en cualquiera desus formas, como aborto —aún como decisión conjunta en pareja—, es impedimento para el sacerdocio. Estos dos pecados no permiten que alguien se convierta en sacerdote; si ha caído en pecado carnal o ha cometido asesinato, ambos en cualquiera de sus formas; ante la presencia de una segunda persona, o —perdónenme que lo digo, pero el sacerdocio es algo muy sagrado— o de animal.
Esto lo digo por el siguiente motivo: nunca alentéis a un hombre a convertirse en sacerdote, si no conocemos su vida. ¿Cuántas veces lo hacemos así, porque sí? ¿Has preguntado a este hombre si tiene impedimentos? ¿Cómo haces esto? Que cualquiera sea sacerdote, o proponerlo sin ninguna conciencia?
Pero también algo que es más importante. Si tenéis hijos, varones, ¿sabeis si alguno de ellos será sacerdote? No lo sabéis. ¿Os gustaría? Creo que sí. Entonces debéis proteger a vuestros hijos pequeños desde muy pequeños, ayudándoles adecuadamente a que tengan cuidado de sí mismos.
Recuerdo de la biografía del padre Eusebio Matthopoulos, fundador de "Zoe", [Ζωή, vida], cuya madre solía decirle: "¿Sabes, hijo mío? El sacerdocio es como el ojo, no ha de haber ni un minúsculo fragmento de cabello, ni una mota de polvo. Si entra una partícula, en seguida se irrita y empezamos a frotarnos. Así es el sacerdocio. No ha de entrar nada. Y la madre aconsejaba a su hijo desde muy pequeño que se cuidara de los pecados carnales. Entonces, vosotros también por favor, aparte del mandamiento de Dios, que todo joven y toda jovencita permanezcan vírgenes hasta el matrimonio; fuera de esto, ahora estoy hablando de algo complementario. Que si vuestro hijo desease alguna vez ser sacerdote, que no escuche de su padre espiritual si le dice, "lo siento chico, me alegro por tu entusiasmo, pero sabes, no puedes ser sacerdote". Cuántas veces he dicho esto a algunos, que "no puedes ser sacerdote; tienes impedimentos". Y entonces es doloroso. Recuerdo uno que se puso a llorar delante de mí. ¿Por qué? No sabían, no fueron ayudados [a no caer], tómenlo como quieran. Pero esto es exactamente os lo digo queridos, para que ayudéis vosotros a vuestros hijos o a otros chicos, a saber cómo moverse.
Fuente: https://youtu.be/LkIppk2lefg?si=FK6p1ODWAzisEXXB