INTRODUCCION.
LAS DOS EPISTOLAS A TIMOTEO.
Timoteo procedía de Listra en Licaonia y tenía una fiel madre judía, Eunice, y un padre griego. Fue traído a la fe cristiana por el mismo Pablo, probablemente durante su primera gira apostólica, y fue adoptado por él como su seguidor y asistente en su segunda gira apostólica. De hecho, para que el Apóstol facilitara la acción de Timoteo entre los judíos, no dudó en circuncidarlo, porque todos los judíos en aquella región sabían que el padre de Timoteo era griego (Hechos 16,13-) y que por lo tanto de ninguna manera aceptaría escuchar sus enseñanzas.
Desde los primeros días que Pablo lo llevó consigo, Timoteo le mostró tanto afecto y obediencia, que el Apóstol aseguró que " como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio." (Filip. 2, 22) y lo describió como "del mismo ánimo" (Filip. 2, 20). Y durante la tercera gira apostólica encontramos a Timoteo junto a Pablo en Éfeso, desde donde es enviado a Macedonia (Hech. 19, 22). Allí volvió a encontrarse con Pablo, a quien siguió a Corinto, a Troas y a Jerusalén (2 Cor. 1, 1; Rom. 16, 21; Hech. 4, 4-5).
Cuando Pablo fue encarcelado en Roma, Timoteo se encontraba allí con él (Fil. 1: 1; Col. 1: 1; Fil. 1). Y cuando Pablo fue liberado, emprendió su cuarta gira apostólica y fue con él a Éfeso. Permanecó allí, de acuerdo a las instrucciones que le dio el Apóstol. Esta carta fue escrita durante la estadía de Timoteo en Éfeso.
Cuando Pablo regresó a Roma, donde fue arrestado nuevamente y estuvo a punto de ser ejecutado, le escribió la segunda carta, invitándolo a ir a con él (2 Tim. 4, 9). Parece que Timoteo realmente se apresuró a encontrarse con el Apóstol (cf. Hebreos 13:23).
Según las "Órdenes Apostólicas" (7: 46, 3), Timoteo regresó de nuevo a Éfeso, donde permaneció hasta los años del emperador Domiciano. Luego sufrió la muerte por martirio.
PRIMERA EPISTOLA A TIMOTEO
1. Yo Pablo, apóstol de Jesús Cristo por mandato de Dios, que es nuestro Salvador, y del Señor Jesús Cristo, que es nuestra esperanza,
2. escribo esta carta a Timoteo, que es verdadero hijo espiritual mío con la fe en mi predicación. Te deseo, Timoteo, que tengas gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre y de Jesús Cristo, nuestro Señor.
3. Tal como te pedí que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, lo mismo te pido ahora. Entonces te pedí que te quedases en Éfeso, para que mandases a algunos que no enseñasen doctrinas desconocidas, distintas a la enseñanza del Evangelio,
4. ni que se ocupen mitos e interminables genealogías de antepasados o dioses míticos, los cuales provocan más bien discusiones sin beneficios y no contribuyen al servicio de la salvación del hombre por medio de la fe.
Vers. 5-11. Los falsos maestros de Éfeso no entienden ni la ley ni el Evangelio.
5 Y la culminación de mi mandamiento es el amor nacido de un corazón puro y sincero, de una buena conciencia, libre de todo remordimiento, y de una fe sincera y verdadera.
6 Pero algunos se han desviado de estas virtudes y se han alejado bastantes. Por eso se han descarriado hacia palabras y doctrinas vanas e inútiles.
7 Quieren presentarse como maestros de la ley, pero no entienden ni lo que dicen ni lo que afirman con autenticidad.
8. Y aunque ellos no entienden, nosotros los cristianos por el contrario sabemos que la ley es buena, si se utiliza de acuerdo con el objetivo que tiene. Y el objetivo de la ley es conducir al hombre a Cristo.
9. Que sepa entonces esto el que utiliza la ley, que la ley no está destinada ni es necesaria para el justo. Porque éste tiene como guía suya la ley moral implantada, que de modo natural está inscrita en su corazón. La ley se estableció para los transgresores y desobedientes, para los irrespetuosos y pecadores, para los que no tienen reverencia ni sentido de lo sagrado y todo lo profanan, para los que maltratan y matan a sus padres, para los homicidas,
10. para los fornicarios, para los homosexuales, para los secuestradores, para los mentirosos, los perjuradores, y en general para los que son culpables de cuanto se oponga a la verdadera enseñanza. Esta eseñanza está libre de la enfermedad y de la miasma* mortal de la herejía y del engaño.
* Miasma: cualquier cosa que cause contaminación desde un punto de vista religioso, moral, etc. (https://www.greek-language.gr)
11. Y esta verdadera enseñanza es sólo la que es según el Evangelio. Este Evangelio, el cual Dios me confió, εs la gloria del Dios bendito.
Vers. 12-17. Pablo da gracias a Dios por la misericordia del Señor
12. Y doy gracias a Jesús Cristo nuestro Señor, que me fortaleció. Le doy gracias, porque me consideró digno de su confianza, estableciéndome en el servicio del Evangelio,
13. a mí que anteriormente era blasfemo, perseguidor e injuriador de su Iglesia. Pero Dios tuvo misericordia de mí porque actué por ignorancia, cuando me encontraba todavía en la incredulidad.
14. Y me inundó la gracia de nuestro Señor, la cual llenó mi interior con la fe y el amor que surgen de la comunión y relación con Jesús Cristo.
15. Estas palabras son fieles y dignas de ser recibidas por todos con todo su alma: que Jesús Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
16. Pero exactamente por esto tuvo misericordia de mí, para que Jesús Cristo mostrase en mí, más que con cualquier otro, toda su clemencia, para ser puesto como ejemplo de los que en el futuro han de creer en él, heredando así la vida eterna.
17. Por tanto, al rey que es señor de los siglos y de todas las creaciones que tuvieron lugar en ellos, al incorruptible, invisible, único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Vers. 18-20. Exhorta a Timoteo a luchar la buena batalla.
18 Te encomiendo este encargo, hijo mío Timoteo, para que lo guardes cuidadosamente, según las profecías que se dijeron acerca de ti y que me llevaron a elegirte como mi colaborador. Por lo tanto, ahora te encargo, animado por estas profecías, que pelees la buena batalla,
19 lleno de fe y una conciencia que da testimonio de lo bueno y libre de todo remordimiento. Algunos han desechado y ahogado el remordimiento y las protestas de su conciencia, y por ello han naufragado en su fe.
20 Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes he separado de la Iglesia y entregado a satanás. Y he tomado esta medida para que sean reprendidos por esta enseñanza y para que no enseñen blasfemia.
CAPITULO 2
Vers. 1-10. Indicaciones para la oración.
1. 1 Así que, puesto que tenemos el deber de amar a todos, y puesto que Jesús Cristo vino para salvar a todos los pecadores, te ruego, Timoteo, y a los hermanos, ante todo, que hagas rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres,
2 Por los reyes y todos los que ocupan altos cargos, para que Dios les dé luz y fortaleza, para que vivan una vida tranquila y apacible con toda piedad y honestidad.
3 Porque esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que oremos por todos los hombres.
4 Y esto agrada a Dios, quien quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad por la fe.
5 Pero él desea la salvación de todos, porque hay un solo Dios, el Dios de todos, no el Dios de una sola nación; y hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien se hizo hombre,
6 y se entregó a sí mismo en rescate* por todos. Y de esta redención nos habla el testimonio, que también nos es dado por nosotros los apóstoles, pero primero fue dado por él y sellado en los tiempos señalados por la divina Providencia con su muerte.
* Del gr. "αντίλυτρο", [antílitro], "acto de redención por su gracia y por su agapi increados". Nota 7.
8 (Ahora continúo mi discurso sobre la oración). Deseo, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas al cielo, libres de toda inmundicia, libres de ira y de duda en la incredulidad.
9 Asimismo, deseo que las mujeres oren con vestimenta modestia, que se arreglen a sí mismas con pudor y moderación, no con peinado ostentoso*, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,
* Palabra original: "πλέγμασιν", [plégmasin], doblados o trenzados, es decir, sencillos, no llamativos.
10. sino con lo que es propio de las mujeres, mostrándose reverentes ante todos y temiendo a Dios. Porque quiero que las mujeres se adornen con buenas obras.
Vers. 11-15. Las mujeres no se permite que enseñen en las reuniones de adoración
11. La mujer en las reuniones de adoración que aprenda tranquilamente el conocimento salvador del Evangelio, sin crear alboroto con sus muchas palabras o contiendas, sino mostrando toda sumisión.
12 No permito que la mujer enseñe en las congregaciones, ni que tenga dominio sobre su marido, sino que esté callada, sin contiendas ni algarabía.
14 Adán no fue engañado por la serpiente, sino que la mujer, engañada por su consejo, cayó en transgresión.
15 Y toda mujer se salvará mediante la maternidad y la crianza de los hijos, si tan solo se mantienen fieles a sus maridos, mostrándoles siempre amor y preservando con sobriedad la santidad de su castidad.
CAPITULO 3
Vers. 1-7. Requisitos de los obispos.
1 Ahora bien, las palabras que diré en cuanto al oficio del obispo son dignas de confianza y merece que cada uno las tome en serio y las tenga en alta estima. Si alguien desea mucho el oficio de obispo, desea una buena obra.
2 Pero esta obra buena y noble debe confiarse a hombres buenos y escogidos. Debe un obispo, por lo tanto, ser irreprensible, de modo que nadie pueda decir algo en contra suya. Ha de ser esposo de una sola mujer, y no haber hecho una segunda boda. Ha de ser atento, sobrio, honesto, hospitalario, apto para enseñar.
3 No debe ser bebedor; ni violento, golpeando a los demás; ni desear ganancias con medios obscenos, sino ser indulgente, extraño en cuanto a las batallas y contiendas, no avaro.
4 Debe gobernar bien su casa, teniendo a sus hijos en sujeción con toda reverencia.
5 Debe gobernar bien su casa, porque si un hombre no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios?
6. No ha ser un recién catequizado ni un recién plantado en la viña espiritual del Señor. Y esto es para que no se enorgullezca y caiga en la misma condena que cayó el diablo.
7. Ha de tener también un buen testimonio por parte de los hombres que se encuentran fuera de la Iglesia, para que no le tienda una trampa el diablo mediante las acusaciones y su expulsión por parte de los infieles, y caiga en esta trampa ya sea enfadándose y odiando a sus acusadores, ya sea perdiendo su autoridad y desesperándose, ya sea siendo llevado de nuevo a lo antiguo
Vers. 1-7. Requisitos de los diáconos y diaconisas.
8. Los diáconos asimismo deben ser modestos, no de doble ánimo, diciendo una cosa a uno y otra a otro sobre el mismo asunto; no estar pendientes de mucho vino, ni ser ávidos de ganancias;
9. poseer la misteriosa verdad de la fe acompañada de una vida intachable y una conciencia limpia.
10. Pero también éstos sean primero examinados y probados con diligencia, y entonces, si fueren hallados intachables e irreprensibles, tomen el servicio del diácono.
11. Las mujeres diaconisas asimismo han de ser honestas, libres del pecado de la maldicencia y de la calumnia, sobrias y atentas, fidedignas en todo.
12. Los diáconos que sean de un sólo matrimonio, esposos de una sola mujer, administrando bien sus hijos y sus casas.
13. Pido de ellos, como también he pedido de los obispos, que gobiernen bien sus casas, porque los que sirvieron bien en sus deberes pastorales, adquieren un buen grado y son promovidos a obispos. También adquieren mucha confianza para predicar y para confesar la fe que tenemos todos los que nos encontramos en comunión con Jesús Cristo.
Vers. 14-16. Εl gran misterio de la fe.
14. Τe escribo esto con la esperanza de ir muy pronto a verte.
15. Pero si tardo en ir, te escribo para que sepas cómo debe alguien vivir y comportarse en la casa y en la familia de Dios, es decir en la Iglesia de Dios, quien está vivo, y no muerto como los ídolos. Y la Iglesia es la columna y el sólido cimiento que sustenta la verdad.
16. Y verdaderamente, según la confesión de todos los creyentes, grande es el misterio de la verdadera fe, que fue revelado y entregado por Dios a la Iglesia como un tesoro eterno. Es decir, Dios se manifestó en carne, se demostró como el verdadero Mesías por el Espíritu, quien obra señales por medio de él, se hizo visible a los ángeles, fue predicado entre los gentiles, creído por el mundo como el Dios-hombre, y fue elevado en gloria.
CAPITULO 4
Vers. 1-5. Profecía sobre el distanciamiento y falsos maestros
1. Y aunque la Iglesia como columna y sólido cimiento de la verdad guarda y predica este gran misterio de la piedad, el Espíritu Santo dice expresamente por boca de los profetas de su Iglesia que en los postreros tiempos, algunos apostatarán de la fe y atenderán a hombres con espíritus engañadores y a doctrinas inspiradas por demonios.
2. Atenderán a mentirosos que hipócritamente engañan y que tienen sus conciencias corruptas e insensibles.
3. Estos hipócritas e inconscientes obstaculizarán el casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó, para que coman y le agradezcan los fieles, y los avanzados en el perfecto conocimiento de la verdad.
5 Y no es impuro ni rechazado, porque se santifica mediante la palabra y la oración que dirigimos a Dios antes de comer.
6 Si estableces estas cosas como fundamento para la edificación y el beneficio de los hermanos, serás un buen ministro de Jesús Cristo, nutrido espiritualmente con las palabras de la fe y con la sana doctrina, la cual has seguido con gran diligencia.
7 Pero evita las fábulas profanas, que solo los escribas pueden discutir y relatar. Más bien, ejercítate y acostúmbrate al ejercicio constante de una vida piadosa y santa.
8 Te recomiendo este entrenamiento, porque el ejercicio físico y el entrenamiento son beneficiosos para poco, pues solo apuntan al cuerpo, que es perecedero. Pero la piedad es beneficiosa para todo, tanto para el cuerpo como para el alma, ya que promete bienes y recompensas tanto para la vida presente como para la venidera.
9 Ahora bien, esta es una palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: que la búsqueda de la piedad y la santidad es beneficiosa tanto para la vida presente como para la venidera.
10 Porque esta palabra es fiel; por esta misma razón también nosotros trabajamos y nos comportamos como necios, pues hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, a quienes preserva por su providencia, y especialmente de los creyentes, a quienes salva de la muerte eterna.
11 Con la autoridad y el poder de tu oficio, exhorta y enseña las cosas que te escribo.
12 Aunque te hallas en tu mocedad, vive con sabiduría y virtud, para que nadie menosprecie la juventud de tu edad. Pero mientras seas joven, sé un ejemplo para los creyentes en palabra, conducta, compañerismo, amor a todos, en la vida espiritual que vives en la gracia del Espíritu Santo, en fe, pureza y castidad de vida.
13 Mientras llego, te ruego que te dediques a la lectura de las Sagradas Escrituras, al consuelo y exhortación de los afligidos y conmovidos, y a la enseñanza de todos los creyentes.
14 No descuides el don divino que está en ti, el cual te fue otorgado mediante la imposición de manos del cuerpo de ancianos, después de la elección, a la cual fuimos guiados por revelación profética.
15 Te insto a que estudies las cosas que te escribo. Pon toda tu mente y todo tu ser en ellas, para que tu progreso sea evidente a todos y des un buen ejemplo a todos.
16 Ten cuidado de ti mismo y de lo que enseñas. Aférrate a ello. Porque si haces lo que te insto a hacer, te salvarás a ti mismo y a quienes te escuchan.
CAPITULO 5
Vers. 1-2. Comportamiento ante los más mayores y los más jóvenes.
1. No reprendas de modo repentino a los mayores de edad, sino aconséjales como a padres. Y los más jóvenes de edad, aconséjales como a hermanos.
2. A las ancianas aconséjalas como a madres, a las más jóvenes aconséjalas como a hermanas, atendiendo el comportamiento el comportamiento anye ellas con toda pureza.
Vers. 3-16. Consejos para las viudas.
3. Honra a las viudas, a las que realmente son viudas, es decir a las que son no sólo pobres, sino también a las que son sensatas y puras.
4. Si alguna viuda tiene hijos, o nietos, que aprendan éstos primero a mostrar respeto primero a su propia familia y a corresponder con sus ascendentes en lo que se les debe por lo que ellos se esforzaron y se sacrificaron, cuando estos nietos suyos o sus nietos tenían necesidad de cuidado. Y han de aprendr el respeto y su correspondencia, porque esto es bueno y agradable ante Dios.
5. La que realmente es viuda, es decir la sensata y pura, que ya no tiene ningún familiar que la cuide, ha depositado su esperanza en Dios, y es diligente en súplicas y oraciones noche y día.
6. Pero la viuda que es derrochadora y vive una vida que vive en los placeres, aunque parezca que está viva, ha muerto espiritualmente.
7. Y esto que te escribo para las viudas encárgaselo, para que no den ningún motivo para ser acusadas.
8. Y si algunos de estos descendientes no cuida de los suyos, y más concretamente de sus familiares más cercanos y las personas de su casa, éste ha negado la fe de Cristo, y
es todavía peor que este infiel, al cual normalmente no le falta el cariño natural.
9. Como viuda que sea registrada en el catálogo de la Iglesia, si no es menor de sesenta años, y era esposa de un solo marido, es decir con un sólo matrimonio.
10. Ha de tener ésta además buen testimonio, es decir que sea conocida por sus buenas obras. Es decir si criaba niños, si era hospitalaria, lavaba los pies de los cristianos que venían de viajes o recorridos, ayudaba a hombres desafortunados o doloridos, si ayudaba con buena disposición en toda buena obra.
11. Pero a las viudas más jóvenes no las admitas y no las registres en el catálogo de las viudas de la Iglesia. Porque cuando el amor y el deseo de la vida carnal debilita su amor por Cristo, quieren casarse.
12. Estas son culpables y llevan sobre ellas condena, porque han menospreciado su primera promesa, de que permanecerían fieles y dedicadas a Cristo.
13. Pero al mismo tiempo estas viudas más jóvenes, aprenden de mal modo a ser ociosas merodeando de casa en casa. Y no se vuelven ociosas, sino también charlatanas y chismosas, diciendo palabras que no se debe.
14. Por eso entonces quiero, que las viudas más jóvenes se casen, que tengan hijos, que gobiernen su casa y que no den al enemigo de la fe ninguna ocasión para calumniar ni para burlarse de la fe.
15. Quiero que se casen las viudas más jóvenes, porque ahora que te escribo algunas han dejado el camino recto y han seguido a satanás.
16. Si algún o alguna creyente tienen en su casa viudas, que ellos mismos cuiden de ellas ofreciéndoles lo necesario para su sustento, para que no sobrecargar la iglesia, para que así pueda la Iglesia ayudar bastante a las otras, las verdaderamente desprotegidas viudas.
Vers. 17-25. Sus deberes hacia los presbíteros (ancianos).
17. Los presbíteros que gobiernan bien y trabajan arduamente por el rebaño son dignos de una doble porción para su sustento, mayormente los que se afanan en predicar y enseñar.
18. Y esto es correcto, porque la Escritura dice: «No pondrás bozal al buey que trilla». Y porque: «El obrero es digno de su salario».
19. No admitas acusación contra un presbítero, sino sólo con el testimonio de dos o tres testigos.
20. A los que pecan repetidamente, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.
21. Te encargo ante Dios, el Señor Jesucristo y los ángeles elegidos que observes estas cosas que te escribo, y que las observes sin prejuicio alguno y sin hacer nada movido por una disposición e inclinación favorables de tu corazón hacia el acusado.
22. No impongas rápidamente las manos sobre nadie para la ordenación, ni te conviertas en partícipe y corresponsable del pecado ajeno, que la persona indignamente ordenada probablemente cometa. Mantente puro tanto de tu propio pecado como del pecado ajeno.
23. No bebas ya solamente agua, sino haz uso de un poco de vino por
causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.
24. Volviendo a mi exhortación de no imponer las manos a nadie con apresuramiento, les recuerdo que los pecados de algunas personas son obvios y evidentes, lo que facilita su juicio. En otros, sin embargo, se hacen evidentes después de bastante tiempo.
25. De la misma manera, las buenas obras son obvias, y las que no lo son no se pueden ocultar.
CAPITULO 6
Vers. 1-2. Los siervos y sus señores.
1 Quienes están sometidos a la opresión de amos incrédulos, deben considerar a sus amos dignos de todo honor, para que con su crueldad no den lugar a calumnias ni a insultos contra el nombre de Dios ni contra la enseñanza del Evangelio.
2 Y quienes tienen amos cristianos fieles, no deben menospreciarlos cogiendo valor por ser hermanos en Cristo. Al contrario, deben trabajar aún más, pues quienes se complacen en la buena obra de su servicio voluntario son fieles y amados.
Vers. 3-10. Nuevas directrices de concucta frente a los falsos maestros
3 Enseña y exhorta a los creyentes a que guarden las cosas que te escribí en mi carta. Si alguien enseña algo distinto al Evangelio y no sigue las palabras de nuestro Señor Jesús Cristo, que son sanas e intachables y no contraminadas por la enfermedad del eñgaño, ni sigue la doctrina que es conforme a la piedad,
4 éste está envanecido y cegado por el orgullo. Y cree saberlo todo, pero no sabe nada. Y padece la enfermedad de discutir y examinar cosas vanas e inútiles, y de enzarzarse en discusiones de las que brotan la envidia, la contienda, la crítica y las sospechas injustas.
5 También vienen palabrerías absurdas y vanas de hombres cuyas mentes están corrompidas y depravadas, y que están completamente privados de la verdad. Estos hombres piensan que la piedad es fuente de explotación vergonzosa y enriquecimiento material. Aléjense de tales personas.
6 Pero la piedad sí es fuente de gran riqueza, cuando va acompañada de frugalidad y no de codicia.
7 Y debemos ser frugales, porque nada trajimos al mundo al nacer. Y es evidente que nada podemos llevarnos al morir.
8 Mientras tengamos entonces durante nuestra alimento y vestido y vivienda para que nos cubra, nos bastará.
9 Pero los que aman el dinero y quieren enriquecerse caen en la tentación y en la trampa de muchos deseos insensatos y dañinos que los hunden en la destrucción y la ruina.
10. Pero caen en la tentación y en una trampa destructiva, pues el amor al dinero es la raíz de todos los males. Y algunos, debido a su codicia, han sido dominados por el intenso deseo por el dinero y por eso se han desviado de la fe y han puesto alrededor suyo como clavos muchos dolores y aflicciones.
Vers. 11-16. Advertencias a Timoteo
11. Pero tú, hombre de Dios, huye de estos defectos y pasiones, y esfuérzate por la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre.
12 Pelea la buena batalla, a la cual nos llama la fe. Agarra bien y mantén fuerte la vida eterna, a cuya herencia fuiste llamado por Dios y por la cual hiciste la buena confesión antes de tu bautismo, en presencia de muchos testigos.
13 Te encargo delante de Dios, quien da vida a todas las cosas, y de Jesús Cristo, quien ante Poncio Pilato dio el testimonio de la buena confesión de que es el Hijo de Dios,
14 que guardes el mandamiento y los deberes que recibiste en el bautismo, y tu ordenación limpia de toda mancha, irreprensible ante toda acusación, hasta el día en que nuestro Señor Jesús Cristo se manifieste en gloria.
15 Y esta gloriosa manifestación del Señor, la mostrará Dios Padre en los tiempos que él mismo Dios ha señalado y conoce, el bienaventurado y único soberano, el rey de los que reinan en la tierra y señor de los que gobiernan sobre la tierra,
16. el único que tiene por sí mismo vida inmortal y eterna y habita en luz, a la cual nadie puede acercarse. A Éste no le ha visto ninguno de los hombres, ni podrá verlo. A Él pertenece el honor y vida eterna e inmortal.
Vers. 17-19. Exhortaciones a los ricos
17. A los que son ricos en esta vida momentánea, exhórtales a que no sean altivos ni tengan sus esperanzas basadas en las riquezas, cuya posesión es insegura e incierta, sino que tengan esperanza en Dios. Porque Dios no es falto de vida, como el dios de la riqueza, como Mamón*, sino que es vivo y nos provee de todo rica y abundantemente para disfrutarlo.
* del arameo מָמוֹנָא (māmōnā), dios de la avaricia
18 Encárgales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras, que estén dispuestos de dar también a los demás de sus bienes, que sean simples y afables*,
* amigables, simpáticos
19. atesorando así para sí un sólido cimiento para el futuro, para que puedan alcanzar la vida eterna como posesión inalienable.
Vers. 20-21. Última exhortación a Timoteo
20 Timoteo, guarda bien la verdad del Evangelio, que el Señor nos ha confiado como un tesoro precioso, evitando las palabrerías vanas y sin sentido que profanan y distorsionan esta verdad, y las contradicciones e incongruencias del engaño que se presenta con el falso nombre del conocimiento.
21. Algunos afirman poseer este falso conocimiento, pero por causa de él se han apartado de la fe. La gracia sea con ustedes. Amén.