15 Con esta confianza quise ir primero a vosotros, para que tuvieseis una doble alegría, 16 y por vosotros pasar a Macedonia, y desde Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser encaminado por vosotros a Judea. 17 Pero planeando esto (de lo cual soy acusado, porque no lo llevé a cabo), ¿usé quizá de ligereza? ¿O lo que pienso hacer, lo pienso según la carne, para que en mí el "Sí" sea Sí y "No" No? (El hombre carnal puede hacer lo que decide, mientras que el hombre de Dios suprime planes y decisiones cuando Dios resuelve otras). 18 Pero Dios es digno de confianza. Por este motivo, que os hemos anunciado (palabras de Dios), no existía "sí" o "no" (no se trataba de garantías que se negaron ni de promesas que se adoptaron). 19 Porque el Hijo de Dios, Jesús Cristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido "sí" y "no"; mas ha sido "sí" en él. 20 Porque todas las promesas de Dios son en él "sí", y en él "Amén" (es decir tuvieron su cumplimiento), para que sea glorificado Dios por nosotros. 21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, 22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones (como garantía de los bienes futuros).
23 Mas yo invoco a Dios por testigo mío, que no he pasado todavía a Corinto porque siento compasión por vosotros (y no quiero que probéis mi rigurosidad). 24 Esto no significa que nos enseñoreemos de vuestra fe (que, con otras palabras, nos aprovechemos de vuestra fe y nos comportemos ante vosotros como vuestros señores). Sino que somos colaboradores en vuestro gozo. Y esto precisamente porque estáis en la fe.
2 Epístola con lágrimas
1 Así consideré bueno esto, no ir otra vez a vosotros provocando (con mis inspecciones) tristeza. 2 Porque si yo os provoco tristeza, ¿quién será luego el que me alegre, sino aquel (que recibe mi inspección y) a quien yo contristé? (Por que esta tristeza revela arrepentimiento y cambio) 3 Y esto mismo os escribí (en una epístola anterior), para que cuando llegue no tenga tristeza de parte de aquellos de quienes me debiera gozar; confiando en vosotros todos que mi gozo es el de todos vosotros.
4 Porque mucho he atribulado y angustiado mi corazón para escribiros; y os he escrito con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo.
Pablo pide levantamiento del correctivo al pecador arrepentido.
5 Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado solo a mí, sino en cierto modo —por no exagerar— a todos vosotros. 6 Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos (los miembros de la Iglesia en congregación general). 7 Así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no se pierda ante una tristeza excesiva. 8 Por lo cual os ruego que le mostréis un verdadero amor cristiano. 9 Porque también para este fin os he escrito, para ver vuestro progreso, para ver si sois obedientes en todo. 10 Y al que vosotros le perdonéis en algo, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, 11 para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
Triunfo del evangelio. Fragancia de Cristo.
12 Y cuando fui a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió la puerta (me fue dada la oportunidad) para la obra del Señor, 13 no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado allí a mi hermano Tito. Por eso me despedí (de los fieles de allí) y partí para Macedonia.
14 Agradezcamos pues a Dios, el cual nos hace siempre triunfar con triunfos cristianos, y con nosotros como medios suyos revela la fragancia de su conocimiento en todo lugar. 15 Porque somos fragancia de Cristo para Dios, que se extiende sobre los que se salvan, y sobre los que se pierden. 16 Para unos ciertamente fragancia de muerte para muerte, para otros fragancia vivificadora, para traerles vida. Y de estas cosas (estοs logros), ¿quién es capaz? 17 Pues no somos como muchos, que comercian con las palabras de Dios, sino que con sinceridad, como enviados de Dios, y delante de Dios, predicamos a Cristo ante Dios.7 Y si el ministerio a aquella (a la ley mosaica), que fue grabado con letras en placas de piedra y traía la muerte, fue acompañada de brillantez, tanto que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la brillantez de su rostro, la cual era momentánea, 8 ¿cómo sería posible que no fuese más glorioso su ministerio a ella (en el nuevo pacto [testamento]), donde prevalece el Espíritu (que da vida)? 9 Por supuesto, dado que el ministerio a aquella que concluía en condenación, fue gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio al que da la justificación (la salvación). 10 Porque en esta relación no es ni siquiera glorificado lo que en otra ocasión fue glorificado, debido a la abundante gloria (la gloria de la ley mosaica, en comparación con la abundante gloria del nuevo pacto, para de ser gloria). 11 Porque si lo momentáneo tuvo gloria, mucha más gloria tendrá lo que permanece.
12 Así que, aun teniendo tal convencimiento (de que el nuevo pacto es incomparablemente más glorioso que la ley mosaica), hacemos uso de mucha libertad, 13 y no hacemos como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los israelitas no viesen la grandeza de aquello que había de ser abolido (y dado que no usamos velo, los judíos deberían ver). 14 Pero fue cegado su intelecto. Y hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo y no es quitado, el cual por Cristo es eliminado. 15 Sí, hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre su alma. 16 Pero cuando el judío infiel se convierta y regrese al Señor, el velo será quitado. 17 Porque el Señor (en este caso) es el Espíritu. Y donde está el Espíritu del Señor (del Dios Padre), allí hay libertad (Como Hipóstasis o Persona [del gr. "Prósopon"], el Espíritu Santo [Paráklitos] en relación con el Padre es «el Espíritu del Señor», y como esencia o divinidad es «el Señor», toda la divinidad o señorío). 18 Por tanto, nosotros todos, sin cubrirnos el rostro (de la persona interior), recibimos como espejos el brillo del Señor, y somos transformados en su imagen (es decir en nuestro interior es formada la figura del Señor, como dentro del espejo es formada la figura del sol). Y progresamos de resplandor en resplandor, como inevitablemente sucederá a aquellos que sean iluminados por el Espíritu del Señor 1.
1 O, "por el Señor, quien es el Espíritu"
4 Cegamiento de infieles, iluminación de los apóstoles, predicación de la verdad
Por lo cual, realizando nosotros este servicio, que con la misericordia de Dios nos ha sido asignado, no desmayamos (por mucho que suframos). 2 Antes bien renunciamos a las obras de la oscuridad, que provocan vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando el logos de Dios, sino por la manifestación de la verdad nos recomendamos a nosotros mismos a toda conciencia humana delante de Dios. 3 Pero si el evangelio que predicamos está aún encubierto, lo está entre los que se dirigen a la perdición. 4 El dios de este siglo (Satanás) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no puedan ver la luz del resplandor del evangelio de Cristo, el cual (debido a que fue encarnado) es la figura visible de Dios (invisible). 5 Porque ciertamente no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesús Cristo el Señor. Y a nosotros como vuestros siervos para Jesús. 6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros intelectos, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la Persona de Jesús Cristo.
13 Y debido a que tenemos el mismo espíritu de fe, conforme a las palabras de la Escritura, Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos. 14 Y sabemos que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará por medio de Jesús, y nos presentará ante él juntamente con vosotros.
1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, el cuerpo, en el que moramos como tabernáculo, fuese derrumbado, tenemos de Dios una casa, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2 Y por esto también ahora gemimos, y con mucha pasión deseamos ponernos sobre nosotros como otra vestimenta nuestra casa celestial, 3 de modo que vistiéndola, no seremos hallados desnudos. 4 ¡Sí! Nosotros, que estamos en el cuerpo, que es similar a un tabernáculo, gemimos por su pesadez. Pero no queremos rechazarlo por esto, sino sobre él ponernos otro (el cuerpo celestial), para que sea absorbida (para que desaparezca) la vida mortal. 5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios (quien, como todopoderoso, puede llevar a cabo su objetivo). Y Él nos ha dado el Espíritu como promesa y compromiso (como garantía).
«Αl marcharnos del cuerpo e ir a estar junto al Señor»
6 Así que tenemos siempre el convencimiento y la seguridad de que, mientras nos encontremos en el cuerpo, estamos lejos del Señor 7 Porque vivimos creyendo, no viendo (para ver al Señor, hemos de marcharnos del cuerpo e ir junto con Él). 8 Por eso no tememos (la muerte), sino más bien nos complacemos al marcharnos del cuerpo e ir a estar junto al Señor. 9 Es por eso por lo que luchamos, para serle agradables, ya sea permaneciendo en el cuerpo, ya sea yéndonos de él. 10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
16 De manera que nosotros de aquí en adelante (que hemos adquirido esta mentalidad) a nadie identificaremos según sus cualificaciones externas; y aun si a Cristo conocimos corporalmente, como los otros apóstoles, ahora ya no lo conocemos así. 17 De modo que, si alguno pertence a Cristo, éste es nueva creación. Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Jesús Cristo, y nos asignó el ministerio de la reconciliación. 19 La reconciliación se logró, porque Dios estaba en Cristo (el sacrificio de Cristo era sacrificio de Teántropo [Dios y hombre]), reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos asignó a nosotros la predicación de la reconciliación. 20 Nosotros entonces representamos a Cristo como a Dios, quien predica por nuestra boca. Predicamos por medio de Cristo, ¡reconciliaos con Dios!.
1 Y debido a que colaboramos en la obra de Dios, por eso os rogamos que no recibáis en vano la Gracia de Dios. 2 Porque dice: En tiempo bendecido te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo bendecido; he aquí ahora época de salvación.
11 ¡Oh corintios! Por amor cristiano nuestra boca se ha abierto a vosotros, nuestro corazón se ha ensanchado. 12 Cabéis cómodamente dentrο dentro de nosotros, no hay espacio estrecho en nosotros. Pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón. 13 Como hablo como a mis hijos. Corresponded entonces este amor, ensanchad vosotros también vuestro corazón.
14 No toméis por matrimonio a cónyuges incrédulos, porque este matrimonio es incompatible. Porque, ¿qué compañerismo tiene la virtud con el vicio? ¿Y qué comunión la luz con la oscuridad? 15 ¿Y qué concordia puede existir entre Cristo y Belial (Satanás)? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 16 ¿Y cómo pueden coexistir en el mismo lugar el templo de Dios y el templo de los ídolos? Porque vosotros (al contrario que los infieles, los cuales son templo de los ídolos, los falsos dioses), sois templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos y caminaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 17 Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo con mis brazos abiertos os recibiré. 18 Y seré para vosotros Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.
2 Dadnos espacio en vuestro corazón. Α nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado, no nos hemos aprovechado de nadie. 3 No lo digo para condenaros; pues ya he dicho antes que estáis en nuestro corazón, para morir y para vivir juntamente. 4 Os tengo mucho aprecioç; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo a pesar de todas nuestras tribulaciones.
5 Porque de cierto, cuando llegamos a Macedonia, no encontramos ningún alivio, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores (conflictos con los infieles, temores por los fieles por si eran debilitados en la fe) . 6 Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la presencia de Tito. 7 Y no solo con su venida, sino también con la consolación que él sintió debido a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestra profunda pena y vuestro cálido interés por mí, de manera que me regocijé aún más. 8 Por eso, aunque os contristé con la carta, no me arrepiento, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó. 9 Ahora me alegro, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. 10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de lo cual nadie se arrepiente; pero por el contrario la tristeza del mundo trae muerte. 11 Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación (ante la culpabilidad), qué temor (ante las consecuencias), qué ardiente afecto (sobre mí), qué celo, y qué deseo de castigo del mal! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto. 12 Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciese manifiesto vuestro interés por nosotros, como Dios quiere. 13 Por esto hemos sentido gratificación.
1 Os informo ahora, hermanos, de la (gran) Gracia de Dios, que ha sido dada a las iglesias de Macedonia. 2 Os informo, que a pesar de la gran prueba de la carencia económica, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron, mostrando las riquezas de su generosidad. 3 Pues en la medida en que su poder económico se lo permitía, doy testimonio de que con agrado han dado aun más allá de lo que podían. 4 Pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos (los cristianos de Jerusalén).
5 Y no dieron sólo como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios. 6 Así (para que no os quedáseis vosotros atrás) de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de filantropía. 7 Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabras, y en conocimiento, y en toda solicitud, y en vuestro amor por nosotros, abundad también en esta obra de filantropía.
16 Pero gracias a Dios que puso en el corazón de Tito la misma solicitud por vosotros. 17 Pues no sólo aceptó mi súplica (de venir a vosotros), sino que estando también muy solícito, por su propia voluntad partió para ir a vosotros. 18 Y enviamos juntamente con él al hermano cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias. 19 Y no solo esto, sino que también fue designado por las iglesias para viajar con nosotros, para llevar este donativo, que es administrado por nosotros para gloria del Señor mismo, y para demostrar vuestra buena voluntad. 20 Porque tememos esto, que alguien nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos (es decir que alguien nos acuse de abuso). 21 Procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres.
9 «Dios ama al dador alegre»
1 En cuanto a la ayuda para los santos (los cristianos pobres de Jerusalén), es por demás que yo os escriba; 2 pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que (la región de) Acaya está preparada desde el año pasado. Y vuestro celo ha estimulado a la mayoría. 3 Pero he enviado a los hermanos, para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea vano en esta parte; para que como lo he dicho (a los macedonios), estéis preparados; 4 no sea que si vinieren conmigo algunos macedonios, y os hallaren desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta nuestra confianza. 5 Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como ofrenda bendecida, algo que se da con tacañería y por la fuerza.
6 Y han de saber esto: El que siembra con tacañería, también segará escaso fruto; y el que siembra a manos abiertas, segará abundante fruto. 7 Cada uno dé según la disposición de su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al que da con buena disposición y con alegría.
1 Yo Pablo ahora os ruego con humildad cristiana y con bondad. Yo quien (soy acusado de que) cuando estoy ante vosotros, soy tímido y reservado; mas ausente ¡soy osado para con vosotros! 2 Ruego, pues, que cuando esté presente, no me obligen a parecer osado con descaro, el cual estoy dispuesto a utilizar ante algunos, los cuales piensan, creen que nos movemos por motivos humanos (egoístas, mundanos). 3 Desde luego vivimos con carne y somos hombres. Pero no luchamos según motivos humanos. 4 Y las armas de nuestra lucha no son humanas, sino poderosas en Dios para destruir fortalezas. Derribamos intelectos 5 y todo lo que con altivez se levanta contra la voluntad de Dios. Y damos cautiverio a todo nus, para que obedezca a Cristo. 6 Y estamos listos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.
La autoridad de Pablo
7 Miráis las cosas superficialmente. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo (que no espere a aprenderlo de nosotros), que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo. 8 Porque aunque me gloríe algo más todavía en cuanto a nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificaros y no para destruiros, no sentiré vergüenza por esto. 9 Para que no parezca como que os quiero amedrentar por cartas. 10 Porque dice el acusador (cada acusador): «sus cartas son duras y fuertes; mas la presencia corporal débil, y la palabra menospreciable». 11 El que dice tales palabras, que tenga en cuenta esto, que así como somos en la palabra por cartas estando ausentes, lo somos también en hechos, estando presentes.
La jurisdicción de Pablo
12 Porque no consideramos correcto juzgarnos con elogios a nosotros mismos (autocríticarnos), ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos. Pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, son insensatos. 13 Pero nosotros no nos gloriaremos más allá de lo debido, sino según la medida de la jurisdicción que Dios nos determinó, medida para llegar también hasta vosotros. 14 Porque con la jactancia no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el evangelio de Cristo. 15 No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que tenemos la esperanza de que conforme crezca vuestra fe (debido a vuestro progreso en la fe), extendernos más en nuestra jurisdicción, 16 para anunciar el evangelio en los lugares más allá de vosotros (donde no ha sido predicado), para no gloriarnos de obra lista en una jurisdicción extranjera. 17 Mas el que se gloría, gloríese en el Señor. 18 Porque digno no es el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.
11 Pablo ante los más distinguidos apóstoles
1 Quisiera que me toleráseis un poco en la necedad. Y por supuesto que me toleráis. 2 Porque os celo con celo divino. Pues os he desposado con un esposo, con Cristo, para presentaros a él como una virgen pura. 3 Pero temo que, como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros intelectos sean de alguna manera extraviados debido a vuestra inocencia cristiana (vuestra falta de maldad). 4 Porque si vieniese alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro Espíritu que el que habéis recibido (tras nuestra predicación particular), u otro evangelio que el que habéis aceptado (por nosotros), (es decir si este predicador os hubiere ofrecido más de lo que os hemos ofrecido nosotros), entonces bien haréis en tolerarle. 5 Pero pienso que en nada he estado falto frente a aquellos grandes apóstoles. 6 Pues aunque pueda estar falto en la palabra (tal como me acusan), no lo estoy sin embargo en el conocimiento; en todo y por todo os lo hemos demostrado.
El altruismo de Pablo
7 ¿Tal vez cometí pecado porque les prediqué el evangelio de Dios gratuitamente, humillándome a mí mismo (con carencias y con trabajo personal para mi mantenimiento), para que vosotros fueseis enaltecidos (espiritualmente, ante mi ejemplo)? 8 He "despojado" a otras iglesias, recibiendo algo para mi mantenimiento, para serviros. 9 Incluso cuando estaba entre vosotros y tuve necesidades, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré en el futuro, de seros gravoso. 10 Por la sinceridad cristiana que está en mí, que no se me impedirá esta mi gloria en las regiones de Acaya. 11 ¿Por qué? ¿Porque no os amo? Dios lo sabe.
Los falsos apóstoles
Pero en lo que otro tenga osadía, con locura lo digo, también yo tengo osadía. 22 ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. 23 ¿Son servidores de Cristo? Como si estuviera loco hablo, yo soy más.
1 Ciertamente no me conviene gloriarme. Pero (por vuestro beneficio) vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. 2 Conozco a un hombre de Cristo, que hace catorce años estde hombre —si con el cuerpo, no lo sé; si sin el cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe— fue arrebatado arriba hasta el tercer cielo. 3 Y conozco al tal hombre —si con el cuerpo, o sin el cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe—, 4 que fue arrebatado arriba al paraíso, y oyó palabras inefables, que no le es dado al hombre expresar. 5 De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis padecimientos. 6 Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad. Pero lo evito, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí.
El aguijón de Pablo
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera. 8 Por eso tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí, 9 pero me ha dicho: «Bástate mi gracia. Porque mi poder se demuestra perfecto en situación de debilidad». Por tanto, de buena gana me gloriaré con gran agradecimiento por las situaciones de debilidad, en las cuales debido a las pruebas para que habite en mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las situaciones de debilidad, en afrentas, en tribulaciones 1, en persecuciones, en angustias. Realmente, cuando cuando me encuentro en situación de debilidad, entonces soy fuerte.
1 O necesidades
19 ¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? (¡No!) Hablamos delante de Dios como es apropiado en hombres de Cristo hablamos. Y todo, queridos, lo hacemos para vuestra edificación. 20 Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis. Temos que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, egoísmos, desórdenes. 21 Temo que cuando vuelva, me humille Dios de nuevo por vuestra causa, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado (antes de mi nuevo viaje) y no se han arrepentido de la inmundicia, la inmoralidad y la lascivia que han cometido.
1 Esta es la tercera vez que iré a vosotros. De la boca de dos o tres testigos será asegurada cada cosa. 2 Dije anteriormente, cuando estaba presente por segunda vez, y ahora digo de nuevo, estando ausente, escribiendo a los que antes pecaron (antes del segundo viaje), y a todos los demás (que pecaron después), que, cuando vaya otra vez, no me compadeceré de vosotros, 3 pues buscáis una prueba de que Cristo habla a través de mí. Él ante vosotros no es no es débil, sino poderoso. 4 Porque aunque fue crucificado debido a la debilidad humana, sin embargo vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él sufriendo padeciemientos, pero con él por el poder de Dios viviremos con él para serviros.
5 Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la fe; investigaos a vosotros mismos. ¿O no entendéis respecto a vosotros, que Jesús Cristo está en vosotros, a menos que seáis indignos? 6 Mas espero que conoceréis que nosotros no somos indignos. 7 Y oramos a Dios por que ninguna cosa mala hagáis. Que no parezcamos nosotros dignos (como teniendo el poder de reprender las desviaciones), sino haciendo vosotros lo bueno, y nosotros parecer indignos (dado que entonces no declararemos poder de reprensión). 8 Porque no tenemos ninguna autoridad contra el bien, sino a favor del bien. 9 Por lo cual me gozo, cuando nosotros parecemos débiles (debido a que no utilizamos), y vosotros sois fuertes (espiritualmente). 10 Por eso estando ausente os escribo esto, para no usar de severidad cuando esté presente, conforme a la autoridad que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción.