EL NUEVO TESTAMENTO (Nikolaos Sotirópoulos). A LOS CORINTIOS II.


 
 
1 Salutación

 
 
1 Yo Pablo, apóstol de Jesús Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, nos dirigimos a la iglesia de Dios que está en Corinto, y a todos los santos (los fieles) que están en la Provincia de Acaya. 2 La Gracia sea con vosotros y la bendición de Dios nuestro Padre y del Señor Jesús Cristo. 
 
 
 

Glorificación

 
3 Glorificado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús Cristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se lleva a cabo con la paciencia en las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. 7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme. Ya si recibimos consolación, la recibimos por vuestra redención y salvación. Y sabemos que, así como sois compañeros en las aflicciones, también lo seréis en la redención. 
 
 
 
 
Librados de la muerte 

 
8 Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en la región de Asia. No queremos que ignoréis que  fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. 9 Pero nos consideramos a nosotros mismos muertos, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. 10 Él nos libró  de tan gran pelligro de muerte, y continúa librándonos. Y esperamos de él, que en el futuro también nos librará. 11 Cooperad con Él también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos. 
 
 
 
 

Con sencillez y sinceridad, y con la Gracia de Dios ante vosotros

 
12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad, que quiere Dios, no con sabiduría humana, sino con la Gracia de Dios nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros. 13 Porque con esto que os escribimos no queremos decir otras cosas, sino lo que escribimos y  recibís. Y espero que hasta el fin las recibiréis, 14 ya que también nos recibió una parte de vosotros como vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús.
 
 
 
 
 
Pablo se disculpa por anular su visita a Corinto.  
 
 

15 Con esta confianza quise ir primero a vosotros, para que tuvieseis una doble alegría, 16 y por vosotros pasar a Macedonia, y desde Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser encaminado por vosotros a Judea. 17 Pero planeando esto (de lo cual soy acusado, porque no lo llevé a cabo), ¿usé quizá de ligereza? ¿O lo que pienso hacer, lo pienso según la carne, para que en mí el "Sí" sea Sí y "No" No? (El hombre carnal puede hacer lo que decide, mientras que el hombre de Dios suprime planes y decisiones cuando Dios resuelve otras). 18 Pero Dios es digno de confianza. Por este motivo, que os hemo anunciado (palabras de Dios), no existía "sí" o "no" (no se trataba de garantías que se negaron ni de promesas que se adoptaron). 19 Porque el Hijo de Dios, Jesús Cristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido "sí" y "no"; mas ha sido "sí" en él. 20 Porque todas las promesas de Dios son en él "sí", y en él "Amén" (es decir tuvieron su cumplimiento), para que sea glorificado Dios por nosotros. 21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, 22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones (como garantía de los bienes futuros).

23 Mas yo invoco a Dios por testigo mío a Dios, que no he pasado todavía a Corinto porque siento compasión por vosotros (y no quiero que probéis mi rigurosidad). 24 Esto no significa que nos enseñoreemos de vuestra fe (que, con otras palabras, nos aprovechemos de vuestra y nos comportemos ante vosotrod como vuestros señores). Sino que somos colaboradores en vuestro gozo. Y esto precisamente porque estáis en la fe.





 

2 Epístola con lágrimas 

 


1 Así consederé bueno esto, no ir otra vez a vosotros provocando (con mis inspecciones) tristeza. 2 Porque si yo os provoco tristeza, ¿quién será luego el que me alegre, sino aquel 
(que recibe mi inspección y) a quien yo contristé? (Por que esta tristeza revela arrepentimiento y cambio) 3 Y esto mismo os escribí (en una epístola anterior), para que cuando llegue no tenga tristeza de parte de aquellos de quienes me debiera gozar; confiando en vosotros todos que mi gozo es el de todos vosotros. 

4 Porque mucho he atribulado y angustiado mi corazón para escribiros; y os he escrito con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo. 

 

  


Pablo pide levantamiento del correctivo al pecador arrepentido.



5 Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado solo a mí, sino en cierto modo —por no exagerar— a todos vosotros. 6 Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos (los miembros de la Iglesia en congregación general). 7 Así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no se pierda ante una tristeza excesiva. 8 Por lo cual os ruego que le mostréis un verdadero amor cristiano. 9 Porque también para este fin os he escrito, para ver vuestro progreso, para ver si sois obedientes en todo. 10 Y al que vosotros le perdonéis en algo, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, 11 para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

 

 

 

Triunfo del evangelio. Fragancia de Cristo.

 

12 Y cuando fui a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió la  puerta (me fue dada la oportunidad) para la obra del Señor, 13 no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado allí a mi hermano Tito. Por eso me despedí (de los fieles de allí) y partí para Macedonia.

14 Agradezcamos pues a Dios, el cual nos hace siempre triunfar con triunfos cristianos, y con nosotros como medios suyos revela la fragancia de su conocimiento en todo lugar. 15 Porque somos fragancia de Cristo para Dios, que se  extiende sobre los que se salvan, y sobre los que se pierden. 16 Para unos  ciertamente fragancia de muerte para muerte, para otros fragancia vivificadora, para traerles vida. Y de estas cosas (estοs logros), ¿quién es capaz? 17 Pues no somos como muchos, que comercian con las palabras de Dios, sino que con sinceridad, como enviados de Dios, y delante de Dios, predicamos a Cristo ante Dios.
 
 
 
 
 
3 Epístola de recomendación escrita en los corazones 
 
 
1. ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? 2 Nuestra carta de recomendación (que certifica quiénes somos) sois vosotros, epístola escrita en nuestros corazones. Y la conocen  y la leen todos los hombres. 3 Y se pone de manifiesto, que sois carta que escribió  Cristo con nuestro cuidado. Está scrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne (sensibles) del corazón. 4 Sí,  tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios. 5 Esto no significa que seamos competentes por nosotros mismos para considerar que algo proviene de nosotros mismos, sino que nuestra capacidad proviene de Dios. 6 Él nos hizo capaces de servir en un nuevo pacto, pacto no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu da vida (La ley del antiguo pacto [testamento] era simplemente letra, y su transgresión tenía como consecuencia la muerte, mientras que en el nuevo pacto [testamento] prevalece la Gracia del Espíritu, la cual salva).
 
 
 
 
La gloria de la ley mosaica y la gloria del nuevo pacto [testamento] 



7 Y si el ministerio a aquella (a la ley mosaica), que fue grabado con letras en placas de piedra y traía la muerte, fue acompañada de brillantez, tanto que los israelitas no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la brillantez de su rostro, la cual era momentánea, 8 ¿cómo sería posible que no fuese más glorioso su ministerio a ella (en el nuevo pacto [testamento]), donde prevalece el Espíritu (que da vida)? 9 Por supuesto, dado que el ministerio a aquella que concluía en  condenación, fue gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio al que da la justificación (la salvación). 10 Porque en esta relación no es ni siquiera glorificado lo que en otra ocasión fue glorificado, debido a la abundante gloria (la gloria de la ley mosaica, en comparación con la abundante gloria del nuevo pacto, para de ser gloria). 11 Porque si lo momentáneo tuvo gloria, mucha más gloria tendrá lo que permanece. 
 
 
 
 
 
Libertad y gloria del Espíritu del Señor  


 12 Así que, aun teniendo tal convencimiento (de que el nuevo pacto es incomparablemente más glorioso que la ley mosaica), hacemos uso de mucha libertad, 13 y no hacemos como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los israelitas no viesen la grandeza de aquello que había de ser abolido (y dado que no usamos velo, los judíos deberían ver). 14 Pero fueron cegado su intelecto. Y  hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo y no es quitado, el cual por Cristo es eliminado. 15 Sí, hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre su alma. 16 Pero cuando cuando el judío infiel se convierta y regrese al Señor, el velo será quitado. 17 Porque el Señor (en este caso) es el Espíritu. Y donde está el Espíritu del Señor (del Dios Padre), allí hay libertad (Como Hipóstasis o Persona [del gr. "Prósopon"], el Espíritu Santo [Paráklitos] en relación con el Padre es «el Espíritu del Señor», y como esencia o divinidad es «el Señor», toda la divinidad o señorío). 18 Por tanto, nosotros todos, sin cubrirnos el rostro (de la persona interior), recibimos como espejos el brillo del Señor, y somos transformados en su imagen (es decir en nuestro interior es formada la figura del Señor, como dentro del espejo es formada la figura del sol). Y progresamos de resplandor en resplandor, como inevitablemente sucederá a aquellos que sean iluminados por el Espíritu del Señor 1.

 

1 O, "por el Señor, quien es el Espíritu" 

 

 

 

 

4 Cegamiento de infieles, iluminación de los apóstoles, predicación de la verdad 

 



Por lo cual, realizando nosotros este servicio, que con la misericordia de Dios nos ha sido asignado, no desmayamos (por mucho que suframos). 2 Antes bien renunciamos a las obras de la oscuridad, que provocan vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando el logos de Dios, sino por la manifestación de la verdad nos recomendamos a nosotros mismos a toda conciencia humana delante de Dios. 3 Pero si el evangelio que predicamos está aún encubierto, lo está entre los que se dirigen a la perdición. 4 El dios de este siglo (Satanás) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no puedan ver la luz del resplandor del evangelio de Cristo, el cual (debido a que fue encarnado) es la figura visible de Dios (invisible). 5 Porque ciertamente no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesús Cristo el Señor. Y a nosotros como vuestros siervos para Jesús. 6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros intelectos, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la Persona de Jesús Cristo. 
 
 
 


La debilidad de los apóstoles demuestra el poder de Dios
 
 
 
7 Pero tenemos este tesoro (la divina revelación) dentro de frágiles recipientes de barro (dentro de nuestra propia debilidad), para que se revele que el gran poder (que existe en nosotros) es de Dios, y no proviene de nosotros. 8 Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; llegamos a callejones sin salida, mas no desesperamos; 9 somos perseguidos, mas no abandonados. Somos derribados por los golpes, pero no nos perdemos; 10 llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús (resucitado) se manifieste en nuestros cuerpos. 11 ¡Sí! Nosotros siempre, aunque sigamos viviendo, estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 12 De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida (nosotros morimos corporalmente, para que viváis vosotros espiritualmente).

13 Y debido a que tenemos el mismo espíritu de fe, conforme a las palabras de la Escritura, Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos. 14 Y sabemos que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará por medio de Jesús, y nos presentará ante él juntamente con vosotros.
 
15 Todo esto se hace por vosotros, para que con todo ello abunde la beneficencia y produzca rica acción de gracias para la gloria de Dios.
 
 

 
 
Aflicción temporal y gloria eterna 
 
 
16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque nuestro hombre exterior (el cuerpo) continuamente se desgasta, el interior (el alma) continuamente se renueva. 17 Porque esta leve tribulación momentánea produce prepara para nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 
 
 
 
 
 
 
 
5 Presente y futura morada del alma. Cuerpo mortal e inmortal. 
 



1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, el cuerpo, en el que moramos como tabernáculo, fuese derrumbado, tenemos de Dios una casa, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2 Y por esto también ahora gemimos, y con mucha pasión deseamos ponernos sobre nosotros como otra vestimenta nuestra casa celestial, 3 de modo que vistiéndola, no seremos hallados desnudos. 4 ¡Sí! Nosotros, que estamos en el cuerpo, que es similar a un tabernáculo, gemimos por su pesadez. Pero no queremos rechazarlo por esto, sino sobre él ponernos otro (el cuerpo celestial), para que sea absorbida (para que desaparezca) la vida mortal. 5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios (quien, como todopoderoso, puede llevar a cabo su objetivo). Y Él nos ha dado el Espíritu como promesa y compromiso (como garantía). 

 

 

 

«Αl marcharnos del cuerpo e ir a estar junto al Señor» 

 


6 Así que tenemos siempre el convencimiento y la seguridad de que, mientras nos encontremos en el cuerpo, estamos lejos del Señor 7 Porque vivimos creyendo, no viendo (para ver al Señor, hemos de marcharnos del cuerpo e ir junto con Él). 8 Por eso no tememos (la muerte), sino más bien nos complacemos al marcharnos del cuerpo e ir a estar junto al Señor. 9 Es por eso por lo que luchamos, para serle agradables, ya sea permaneciendo en el cuerpo, ya sea yéndonos de él.  10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 
 
 
 
 

El amor de Cristo continúa sosteniéndonos.
 
 
  
11 Conociendo, pues, que el Señor es temible, enseñamos e iluminamos a los hombres, y si tenemos el reconocimiento y la aprobación de Dios, creo que tenemos también la aprobación de vuestras conciencias. 12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que afrontéis a los que se glorían en cosas exteriores y no en esenciales. 13 Porque si (con nuestras palabras de elogio propio) estamos locos, es para Dios (para que no disminuya nuestro prestigio apostólico y sea dañada la obra de Dios). Y si somos (con nuestras palabras de humildad propias) mostramos ser cuerdos, lo hacemos para vosotros (para que seáis enseñados por nuestro ejemplo que seáis humildes también vosotros). 14 Porque el amor de Cristo domina sobre nosotros, habiendo formado este espíritu: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió por ellos y resucitó. 
 
 
 
 
Reconciliación con Dios y nueva vida 






Traduciendo .....

 

 

 

 

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