EL NUEVO TESTAMENTO (Nikolaos Sotirópoulos). A LOS CORINTIOS I.

 

 1 Saludo

 
 
1 Yo Pablo, apóstol de Jesús Cristo tras llamada según la la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, 2 nos dirigimos a la iglesia de Dios en Corinto; a vosotros, que Jesús Cristo os escogió, que sois elegidos, dedicados junto con todos los que en cada lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo, Señor de ellos y nuestro: 3 Gracia sea a vosotros y bendición de Dios nuestro Padre y del Señor Jesús Cristo. 
 




Agradecimiento


4 Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada por medio de Jesús 
Cristo. 5 Porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos por él, en toda palabra y en todo conocimiento. 6 Porque el testimonio acerca de Cristo ha sido tan bien consolidado en vosotros (ha sido tan bien creído por vosotros), 7 de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando con anhelo la manifestación de nuestro Señor Jesús Cristo; 8 el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis (impecables e) irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesús Cristo. 9 Fiel es Dios, el cual os ha llamado a vivir en comunión con su Hijo Jesús Cristo,  nuestro Señor. 
 
 
 
 
 
Divisiones en la Iglesia

 
 
10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos con un mismo espíritu y en un mismo parecer. 11 Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los hombres de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. 12 Quiero decir esto: que uno de vosotros dice: «Yo soy de Pablo»; otro, «Yo soy de Apolos»; otro, «Yo soy de Cefas»; otro, «yo soy de Cristo». 13 ¿Acaso Cristo está dividido en partes? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? 14 Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, 15 para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre. 16 También bauticé a la familia de Estéfanas. Aparte de ellos, no sé si he bautizado a algún otro. 17 Pues Cristo no me adjudicó la misión de bautizar, sino de predicar el evangelio. Y no con sabiduría de palabras, para que no pierda su importancia la cruz (la muerte por crucifixión) de Cristo.
 
 
 
 
Las palabras sobre la cruz, para unos, son locura; para otros, poder y sabiduría 
 
 
Porque ciertamente las palabras sobre la cruz, para los que andan el camino de la perdición, es locura; pero para nosotros, que andamos el camino de la salvación, es poder de Dios. 19 Pues está escrito: Haré que se pierda la sabiduría de los sabios, y que desaparezca el entendimiento de los entendidos. 20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el conocedor y maestro de las Escrituras? ¿Dónde está el dialéctico de este mundo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría de este mundo? 21 Y debido a que el mundo, a pesar de la sabiduría de Dios (que es manifiesta en sus creaciones), no conoció mediante la sabiduría a Dios, decidió Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación (locura para los sabios del mundo y resto de infieles). 22 Porque los judíos exigen una señal (un milagro), y los helenos  buscan sabiduría [humana], 23 por eso nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente escándalo, y para los helenos locura. 24 Pero para los llamados, así judíos como griegos [gentiles], Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. 25 Porque lo que hace Dios, y que los fieles consideran locura, es más sabio que la sabiduría los hombres. Y lo que hace Dios y lo infieles consideran debilidad,  es más fuerte que la fuerza de los hombres. 
 
 
 
 
«La locura*, del mundo eligió Dios...» 
 
* [necedad, insensatez]  


26 Ved, hermanos, quiénes sois vosotros,  a quienes Dios llamó. que no sois muchos sabios según la carne. Veis, que no sois muchos sabios según el mundo, no sois muchos con poder e influencia, no sois muchos de procedencia
 aristocrática. 27 Sino que Dios escogió a los que el mundo considera necios e insensatos, para avergonzar a los sabios. Y los insignificantes del mundo escogió Dios , para avergonzar a los fuertes. 28 Y los insignificantes para el mundo eligió Dios, y los irrelevantes, los considerados como inexistentes, para abolir los importantes y relevantes. 29 A fin de que ningún hombre se jacte ante Dios. 
30 Mas por él estáis vosotros en Jesús Cristo, quien vino a ser para nosotros  sabiduría de Dios y justificación, y santificación y plena redención. 31 Para que, como dice la Escritura: El que se gloría, gloríese del Señor.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Predicar con la sabiduría del Espíritu, no con la sabiduría humana

Y yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con superioridad de palabra ni de sabiduría humana, anunciándoos la verdad de Dios. 2 Pues me propuse no dar a conocer entre vosotros sino a Jesús Cristo, y a éste crucificado. 3 Y fui a vosotros con debilidad, con mucho temor y temblor. 4 Y mis palabras y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría humana, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no estuviera fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.»
 
 


Enseñar con la sabiduría de Dios

 
6 Pero hablamos sabiduría a los maduros; no la sabiduría de este mundo, ni la de los gobernantes de este mundo, los cuales son abolidos. 7 Sino la sabiduría de Dios, que es en misterio, la sabiduría oculta que Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la cual ninguno de los gobernantes de este mundo conoció. Porque si la hubieran conocido, no habrían crucificado al Señor de la gloria. 9 (No, no la conocieron). Pero sucede como dice la Escritura: «Lo que ojo no vio, ni oído oyó, ni nus no imaginó; aquello, que Dios ha preparado para los que le aman».
 
 
 


Revelación de los misterios de Dios por el Espíritu

 
 
10 Pero a nosotros Dios nos los reveló por medio de su Espíritu. Porque el Espíritu todo lo conoce, incluso lo profundo de Dios (Padre). 11 Porque ¿quién de los hombres conoce los pensamientos del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Ahora bien, nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha regalado.
 
 
 


El hombre espiritual y el hombre no espiritual

 
  
13 Y esto predicamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con palabras enseñadas por el Espíritu Santo, interpretando lo espiritual para los hombres espirituales (porque el hombre espiritual entiende lo espiritual). 14 Pero el hombre no espiritual no admite las cosas del Espíritu de Dios, porque le parecen una locura. Y no las puede entender, porque se entienden con predisposiciones espirituales. 15 De la misma manera, el hombre espiritual puede interpretar a cada hombre, pero él mismo no es interpretado por ninguno. 16 Porque ¿quién ha conocido el nus del Señor para poder interpretarle? Pero nosotros tenemos nus de Cristo (El hombre espiritual, el hombre con la nus de Cristo, entiende a los demás, pero no es entendido por ningún hombre no espiritual).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cristianos carnales e infantiles

 
 
1 Hermanos, no pude hablarles como a personas espirituales, sino como a personas carnales, como a niños infantiles en Cristo. 2 Les di leche, no alimento sólido. Porque aún no estaban preparados (para recibir alimento sólido). Pero tampoco lo están ahora. 3 Porque aún son carnales. Si hay entre ustedes celos, contiendas y divisiones, ¿acaso no son carnales y se comportan como personas comunes? 4 Porque ciertamente, cuando uno dice: «Yo soy de Pablo», y otro: «Yo soy de Apolos», ¿acaso no son carnales?




Los apóstoles son siervos
 

5 ¿Qué son pues finalmente Pablo y Apolos, sino siervos que os guiaron a la fe, sirviendo cada uno en la tarea que el Señor le ha encomendado? 6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios dio el crecimiento. 7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. El que planta y el que riega son al mismo nivel. Pero cada uno recibirá su propia recompensa según su propio esfuerzo.
 
 

 
 
La construcción espiritual, la piedra fundacional, la obra de los constructores

 
9 Ciertamente somos colaboradores de Dios (colaboradores como siervos en su obra). Ustedes son construcción de Dios. 10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, como un sabio arquitecto, he puesto la piedra fundacional, y otro construye sobre ella. Pero cada uno mire cómo sobreedifica sobre ella. 11 Nadie puede poner otra piedra fundacional, quitando la que ya está puesta. Y esta piedra fundacional es Jesús Cristo. 12 Y si alguno sobreedifica sobre esta piedra con oro,  plata o piedras preciosas; o con madera, heno, hojarasca, 13 la obra de cada uno se hará manifiesta. Porque en el Día (del Juicio) se revelará, debido a que vendrá en fuego. Y así el fuego mostrará cuál es la obra de cada uno. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno fuere destrozada por el fuego, sufrirá pérdida (no recibirá recompensa), si bien él mismo será salvo, aunque sea tal como es salvo alguien pasando por el fuego (es decir a duras penas y con violencia). 
 
 
 
 
 
Dios destruirá al que destruye el templo, la Iglesia 



16 ¿No sabéis que sois templo (residencia) de Dios, y por lo tanto el Espíritu de Dios (que también Él es Dios) mora en vosotros? 17 Si alguno destruye (con las divisiones y otros males) el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es santo, y vosotros sois ese templo. 18 Que nadie se engañe (pensando que no será castigado si destruye el templo de Dios). Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, hágase necio para llegar a ser sabio. 19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad para Dios. Pues escrito está: «Él (Dios) atrapa a los sabios en su propia astucia». 20 Y también: «El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son necios». 21 Para que nadie se gloríe en los hombres (maestros y líderes). Porque todo es vuestro, 22 sea Pablo, Apolos, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente o lo por venir; todo es vuestro. 23 Y vosotros sois de Cristo (no de Pablo, ni de Apolos, ni de ningún otro hombre), y Cristo es de Dios.
 
 
 
 
 
 
 
No juzguéis antes del Juicio

 
 
1 Así pues seamos considerados, como siervos de Cristo y administradores de los misterios de Dios (que Dios reveló y nos confió). 2 Ahora bien, esto lo que se requiere de los administradores es que sean hallados dignos de confianza. 3 En cuanto a mí, considero mínimo ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano.
Pero tampoco me juzgo a mí mismo. 4 Ciertamente mi conciencia no me acusa de ninguna culpabilidad. Pero esto no es suficiente para ser justificado. Solo el Señor está capacitado para juzgarme. 5 Así que no hagan ningún juicio antes del tiempo señalado, es decir hasta que el Señor venga. Él arrojará luz sobre lo oculto en la oscuridad y revelará las intenciones de los corazones. Y entonces cada uno recibirá el elogio de Dios.
 
 
 


No se jacten de uno en detrimento del otro 

 
 
6 Ahora bien, hermanos, aunque tenía que decir esto acerca de otros maestros, 5 lo he aplicado a mí mismo y a Apolos por causa de ustedes, para que aprendan de nuestro ejemplo a no creerse más de lo que está escrito, y para que ningún discípulo se enorgullezca por un maestro en detrimento de otro. 7 Realmente, ¿quién es el que te hace superior al otro? (Un hombre con juicio precario, y no Dios). ¿Y qué tienes, que no hayas recibido (de Dios)? Y puesto que lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?
 
 

 
 
 
«¡Nos hemos convertido en un espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles y como para los hombres!»
 
 

8 ¡Ahora estáis saciados! ¡Ahora ya sois ricos! ¡Sin tenernos con vosotros os habéis  convertido en reyes! Y ojalá que reinéis, para que nosotros también reinemos con vosotros. 9 Pero me parece que Dios nos ha dado a nosotros los apóstoles el úlltimo y más deshonroso puesto, como si estuviéramos condenados a morir en el estadio, porque nos hemos convertido en un espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres. 10 ¡Nosotros (los apóstoles) somos necios por Cristo, mientras que vosotros sois sabios cristianos! ¡Nosotros somo débiles, mientras que vosotros sois fuertes! ¡Vosotros sois honrados, pero nosotros somos despreciados! 11 Hasta este mismo momento padecemos hambre, padecemos sed, somos faltos de vestido, recibimos palizas brutales y humillantes, somos perseguidos de un lugar a otro. 12 Y trabajamos 
con nuestras propias manos para vivir. Cuando nos insultan, respondemos con buenas palabras. Cuando nos persiguen, mostramos tolerancia. 13 Cuando nos difaman, hablamos con palabras amables. Hasta este momento nos hemos convertido en la escoria del mundo, en el desecho de todos.
 
 
 
 

Otros, simplemente maestros; Pablo, padre espiritual.
 
 

14 No escribo esto para ofenderos ni humillaros, sino para aconsejaros como a mis amados hijos. 15 Y si tenéis diez mil maestros como cristianos, no tenéis muchos padres. Porque como hijos de Jesús Cristo (como cristianos), yo os engendré mediante la predicación del evangelio. 16 Por lo tanto, les ruego que os asemejéis a mí. 17 Por esta razón os he enviado a Timoteo, mi siervo amado y fiel en la obra del Señor, y él os recordará mis principios cristianos, tal como los enseño (lo que enseño) en todas partes, en cada las iglesia. 18 Pero algunos, pensando que no iré
más con vosotros, se han envanecido. 19 Pero iré a ustedes pronto, si el Señor quiere, y veré, no como hablan estos arrogantes, sino cuál es su poder en obras. 20 Porque el reino de Dios no se demuestra con palabras, sino con poder de obras. 21 ¿Qué queréis? ¿Que vaya a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?
 
 
 
 
 
 
 
 
5  Expulsión y entrega a Satanás 
 

 

1 Mucho se oye que hay entre vosotros inmoralidad, y tal inmoralidad cual ni aun existe entre los gentiles, como la de que alguno tiene relaciones con la mujer de su padre. 2 Y vosotros, en vez de declarar lamentación para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción, continuáis estando henchidos y envanecidos. 3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he tomado la decisión respecto al que tal cosa ha hecho. 4 Deberéis reuniros en el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo. En esta reunión estaré yo también presente espiritualmente, junto con el poder de nuestro Señor Jesús Cristo. 5 Y entregaremos  a tal desvergonzado a Satanás, para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús (el día de la segunda venida)

  

 

Expulsad la antigua levadura 



6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura actúa sobre toda la masa? 7 Tirad, pues, de la vieja levadura de la corrupción, para que seáis (como cristianos) sin la levadura de la corrupción. Porque también nosotros tenemos cordero pascual. Y como 
cordero pascual nuestro, fue sacrificado por nosotros Cristo. 8 Así que celebremos (como los hebreos con los panes sin levadura, también nosotros), sin la vieja levadura (de la idolatría, ni del judaísmo), y sin la levadura del pecado y de la malicia, sino con panes sin levadura, de limpieza y de virtud. 

 

 

Con un cristiano que crea escándalos, ni siquiera comáis 



9 Os he escrito por carta, que no os juntéis con inmorales. 10 Y no absolutamente con los inmorales de este mundo, o con los anómalos, o con los violadores, o con los idólatras. Pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano (cristiano), fuere inmoral, o anómalo, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o violador. Con tal hombre ni aun comáis. 12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera de la Iglesia? ¿Vosotros no tenéis el deber de juzgar a los que están dentro de la Iglesia? 13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.
 

 
 
 
 
 
 
 
 Avergonzamiento, el recurso a tribunales paganos 
 
 
 

1 ¿Cuando alguno de vosotros tiene diferencias con otro cristiano, considera correcto acogerse al juicio de los tribunales idólatras, que no tienen la justicia divina, y no al juicio de los santos (de los cristianos)? 2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois juzgarán al mundo? Y dado que el mundo será juzgado por vosotros, sois indignos de juzgar casos de mínima importancia?  3 ¿Y que no podemos entonces juzgar más las cosas de esta vida? 4 Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, a los que son de menor estima en la iglesia, a éstos les ponéis como jueces (éstos son preferibles a los idólatras)? 5 ¡Vergüenza! A eso habéis llegado, no existiendo entre vosotros ni un hombre sabio, que pueda dar solución al problema de su hermano? 
6 ¿Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante jueces incrédulos? 7 Y sólo el hecho de que tenéis entre vosotros diferencias judiciales, es desde luego falta de moral por vuestra parte. ¿Por qué no preferís más bien sufrír el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser perjudicados? 8 Pero vosotros cometéis el agravio, y perjudicáis, y esto a los hermanos. 9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis. Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los avariciosos, ni los ladrones, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados; ya habéis sido establecidos como justos a causa del nombre del Señor Jesús y a causa del Espíritu de nuestro Dios (porque habéis creído en el nombre del Señor Jesús y  ha venido a vosotros el Espíritu de nuestro Dios)
 
 
 
 
 
«¡Huid de la fornicación!» 
 


12 Soy libre para hacer todas las cosas, mas no todas convienen. 
Soy libre para hacer todas las cosas, mas no seré esclavo de ninguna. 13 Las comidas son para el vientre, y el vientre para las comidas. Pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios (las comidas y el vientre no tienen un destino superior y eterno). Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. 14 Y Dios resucitó al Señor, y también a nosotros nos resucitará con su poder. 15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! 16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice la Escritura: Los dos serán una sola carne. 17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. 18 ¡Huid lejos de la fornicación! Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. 19 ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habéis recibido de Dios y que habita en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no os pertenecéis a vosotros mismos? 20 Porque habéis sido comprados por un precio (por gran precio, la sangre de Cristo). Glorificad, pues, a Dios con vuestro cuerpo y con vuestro espíritu, los cuales pertenecen a Dios.
 
 
 
 
 
 
 
 Soltería, matrimonio y relaciones conyugales 
 



1 En cuanto a las peticiones sobre las que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer. 2 Pero para evitar las acciones inmorales, cada uno que tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. 3 El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. 4 La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino su marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. 5 No os privéis el uno del otro de lo debido, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para dedicaros al ayuno y a la oración,  y volved a juntaros como cónyuges, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. 6 Mas esto digo por concesión en cuanto a la debilidad humana, no dando mandamiento (que os comprometa). 7 Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio carisma de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.

8 Y los solteros y a las viudas les digo, que es bueno para ellos quedarse como yo. 9 Pero si no tienen continencia, cásense. Pues mejor es casarse que estarse quemando del deseo carnal.

 

 

Lo indisoluble del matrimonio 



10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido. Igualmente que el marido no se separe a su mujer.

12 Y a los demás (a aquellos que se casaron antes de creer) yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea cristiana, y ella consiente en vivir con él, no se separe de ella. 13 Y si una mujer tiene marido no cristiano, y él consiente en vivir con ella, no se separe de él. 14 Porque el marido no cristiano, por la unión con la  mujer (cristiana), en cierto modo ha entrado al espacio de la santificación, y la mujer no cristiana
 por su unión con el hombre (cristiano), ha entrado al espacio de la santificación. Pues de otra manera vuestros hijos ciertamente serían inmundos (como los hijos de los idólatras), mientras que ahora participan en la santificación.  15 Pero si el no cristiano quiere separarse, sepárese. En tales temas no está  comprometido el cristiano o la cristiana. Dios nos ha llamado para vivir pacíficamente. 16 Pero ¿cómo sabes tú, mujer (cristiana), si quizá salvarás a tu marido (no cristiano)? ¿O cómo sabes tú, marido (cristiano), si quizá salvarás a tu mujer (no cristiana)?  




 

Anterior y presente estado de los fieles

 

17 De todos modos a cada uno, como Dios le dio el carisma, como el Señor le llamó, que así viva. Esta norma doy para todas la iglesias 18 ¿Fue llamado alguno a la fe estando circunciso? Que no tire de la piel cubriendo la señal de la circuncisión. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? Que no se circuncide. 19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino importancia (para la salvación) tiene el guardar los mandamientos de Dios. 20 Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. 21 ¿Fuiste llamado siendo siervo? No te dé cuidado (no importa); pero si tienes la posibilidad de hacerte libre, utiliza más bien esta posibilidad. 22 Porque el que en el Señor fue llamado siendo siervo, liberado es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, siervo es de Cristo. 23 Por precio fuisteis comprados (gran precio, la sangre de Cristo); no os hagáis siervos de los hombres (Sea libres o sea siervos normales, no os convirtáis en siervos morales, no mostréis servidumbre y no sirváis a voluntades pecadoras de hombres). 24 Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca; basta con que permanezca cerca de Dios (es decir si el siervo es agradable a Dios, no importa que permanezca siervo; espiritualmente es libre)

 

 

La excelencia de la vida en virginidad  


25 En cuanto a los solteros, no tengo estricto mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fidedigno. 26 Creo entonces que debido a la situación crítica actual, esto es bueno; es decir que hará bien el hombre en quedarse como está. 27 ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No busques mujer. 28 Mas también si te casas, no es pecado; y si la virgen se casa, no es pecado. Pero los tales tendrán aflicción en su vida. Y yo os la quisiera evitar. 29 Pero esto también os digo, hermanos: que el tiempo que queda es limitado; de modo que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; 30 y los que tienen aflicción, como si no tuvuesen aflicción. Y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; 31 y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. 32 Quisiera, pues, que estuvieseis libres de cuidados mundanos. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; 33 pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. 34 Hay asimismo diferencia entre la casada y la soltera. La soltera tiene cuidado de las cosas del Señor, para estar dedicada tanto en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. 35 Esto lo digo para vuestro provecho; no para poneros una soga al cuello,  sino para permanezca alguien soltero y así servir al Señor sin distracciones.
 
 
 
 
 
La soltera entrada en años  


36 Pero si alguno es de la opinión de preparar boda a su hija, aunque sea entrada en años, puede proceder así. Que haga esto si así lo quiere. No peca. Que se case. 37 Pero el que está firme en su corazón, y no siente presión ni angustia, sino que tiene el poder de hacer su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija soltera, bien hace. 38 De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor. 
 
 
 
 
 
Las viudas 


39 La mujer casada está comprometida por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal de que el matrimonio sea según la voluntad del Señor. 40 Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así (viuda); y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios (y así no soy engañado).
 
 
 
 
 
 

 Lo sacrificado a los ídolos. «El conocimiento provoca arrogancia, el amor edifica»


 

1 En cuanto a lo sacrificado a los ídolos (la carne de los sacrificios idólatras), sabemos, que todos tenemos conocimiento. El conocimiento llena el cerebro de  arrogancia, mientras que el amor edifica. 2 Y si alguno con arrogancia piensa que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. 3 Pero si alguno ama a Dios, es (re)conocido por él (es conocido y familiar para Dios, es amado por Él). 4 Acerca, pues, de si debemos comer lo sacrificado a los ídolos (la carne de los sacrificios idólatras), sabemos que un ídolo en el mundo no es una verdadera divinidad, y que no hay más que un Dios. 5 ¡Sí! Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra —como hay desde luego muchos falsos dioses y muchos falsos señores—, 6 pero para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, por quien fueron creadas todas las cosas y nosotros para gloria suya; y un Señor, Jesús Cristo, por medio del cual fue todo creado, y nosotros por medio de él (por lo tanto los ídolos y los objetos relacionados con lo sacrificado a los ídolos no tienen ninguna importancia religiosa).

 

 

«Νo comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano».  

 

7 Pero no existe en todos el correcto conocimiento. Y así algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen lo sacrificado a ídolos (no simplemente como carne, sino) como carne de sacrificio idólatra contaminado, y por eso su
 conciencia, siendo débil (no del todo iluminada y por eso errante), se contamina. 8 Desde luego no nos hace la comida ser más aceptos ante Dios. Pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. 9 Pero mirad que esta libertad vuestra (de comer carne de los sacrificios idólatras) no venga a ser motivo de tropiezo y caída  para los débiles. 10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo idólatra, su conciencia, ya que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos (la carne de los sacrificios idólatras)? 11 Y así  por causa del conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. 12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos y golpeando duramente su conciencia débil, ante el mismo Cristo pecáis. 13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne (de los sacrificios idólatras) jamás, para no ser causa de tropiezo y caída para mi hermano. 

 

 

 

 

  Demostración de la cualidad apostólica de Pablo

 


1 ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús Cristo, 
nuestro Señor? ¿No sois vosotros el resultado de mi obra en el Señor? 2 Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy. Sí, la prueba de mi cualidad apostólica sois vosotros, que os he llevado al Señor. 3 Contra los que (dudan de mí como apóstol y) me ponen en el banquillo de los acusados, esta es mi defensa: 
 
 
 
 
Derechos 
 
 
 
4 (Dado que soy apóstol, pregunto:) ¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber? 5 ¿No tenemos derecho de traer con nosotros en nuestros recorridos a una mujer cristiana (para servirnos), como también hacen los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas (Pedro)? 6 ¿O solo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar (para nuestro mantenimiento)? 7 ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? 8 ¿Acaso digo esto pensando como humano? ¿Acaso no lo dice esto también la ley? (Lo dice) 9 Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Acaso Dios se interesa simplemente por los bueyes? 10 ¿O lo dice enteramente por nosotros? Sí, por nosotros se escribió; porque el que ara  debe arar con esperanza, y el que trilla, a buen seguro ha de participar del fruto ha estado esperando. 11 Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segamos de vosotros lo material (para nuestro mantenimiento)? 12 Si otros participan de este derecho (de  recibir de vuestros bienes), ¿no hemos de participar más nosotros?
 




Sacrificio de los derechos


Pero no hemos hecho uso de este derecho, sino que soportamos todas las carencias, para no interponer ni el más mínimo obstáculo en la propagación del Evangelio de Cristo. 13 ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen de lo ofrecido al templo, y que los que sirven al altar, reciben parte de lo ofrecido en él? 14 Así también ordenó el Señor a los que predican el evangelio, que vivan del evangelio (de las contribuciones de los que crean en el evangelio). 15 Pero yo no he hecho uso de ninguno de estos derechos. Y no escribo esto para que se haga lo mismo conmigo (para que me ofrezcáis para mi mantenimiento). Y prefiero morir, a  que nadie desvanezca esta mi gloria (de que predico gratuitamente el evangelio). 16 Pues si predico, este no es un motivo para gloriarme. Porque me veo obligado a predicar (dado que así me fue ordenado por Cristo el Señor). Y pobre de mí si no predicase. 17 Porque, ciertamente si hiciese esto por iniciativa propia, entonces tendría derecho a recibir salario. Pero como no lo hago por iniciativa propia, me ha sido asignada la tarea de administrador, la cual estoy obligado a desempeñar como un servidor fiel, sin poder exigir un salario. 18 ¿Cuál es entonces mi salario? Es predicar gratuitamente el evangelio de Cristo, para no hacer ningún uso de mi derecho de ser mantenido de la predicación del evangelio (¡Mi salario es no recibir salario! El Señor da a los predicadores un salario muy grande, cuando no reciben de los hombres ningún salario).
 
 
 
 
 
 
 
 «Me he hecho siervo de todos para ganar al mayor número de ellos».
 
 
19 Y aunque soy libre ante todos, me he hecho a mí mismo siervo de todos, para ganar al mayor número de ellos. 20 Así, me he comportado ante los judíos como judío, para ganar judíos. A los que están bajo la ley mosaica, 
me he comportado como si estuviese yo también bajo la ley, para ganar a los que están bajo la ley. 21 A los gentiles [lit. a los de las naciones], que no tienen la ley mosaica, me he comportado como uno de ellos, como hombre sin ley, aunque no vivo son la ley de Dios, sino según la ley de Cristo. Así me he comportado, para ganar gentiles, qu eno tienen la ley. 22 Ante los débiles en cuanto a la fe y al conocimiento, me he comportado como débil, para ganar a los débiles. Me he hecho de todo para todos, para que de alguna manera pueda salvar a algunos (es decir condescenciendo, pero sin transgredir la ley de Dios). 23 Y esto hago por el bien de la salvación que se predica, para hacerme también yo (junto con los otros fieles) partícipante en él.
 
 
 
 
 
Dura lucha por el premio 
 
 

24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred así, de tal manera que conquistéis el premio. 25 Todos los atletas siempre se ejercitan. Pero aquellos, a la verdad, para recibir una corona que se marchita; pero nosotros, una inmarcesible. 26 Así que, yo de esta manera corro, no como ante algo inseguro (para el atleta en el estadio material el premio es inseguro, mientras que para el atleta en el estadio espiritual el premio es seguro). Así es como no como lucho, no como quien da patadas en el aire (la lucha espiritual nunca es en vano). 27 Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea yo juzgado de, habiendo predicado a los demás, ser indigno del premio.  
 
 
 
 
 
 
 
 
 10  Ejemplos de advertencia desde la historia de Israel
 




Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube protectora, y todos pasaron con seguridad a través del Mar Rojo. 2 Así todos, confiando en Moisés y siguiéndole, recibieron el bautismo dentro de la nube y del mar. 3 Y todos comieron esta comida milagrosa. 4 Y todos bebieron esta bebida milagrosa. Porque bebían de la roca espiritual que les acompañaba, y la roca era Cristo. 5 Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual sus cadáveres quedaron postrados en el desierto.
6 Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no deseemos cosas malas, como ellos desearon. 7 Ni os volváis idólatras, como se volvieron algunos de ellos. Tal como hace referencia la Santa Escritura, Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó para divertirse con danzas paganas orgiásticas (alrededor del ídolo, el becerro de oro). 
8 Ni realicemos acciones inmorales, como algunos de ellos las hicieron, y cayeron en un día veintitrés mil. 9 Ni provoquemos al Señor, como también algunos de ellos le provocaron, y perecieron por las serpientes. 10 Ni os quejéis, como algunos de ellos se quejaron, y perecieron por el ángel exterminador. 11 Y estas cosas les acontecieron a ellos como ejemplo, y están escritas para enseñarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos (el último periodo de tiempo, el periodo cristiano). 12 Así que, el que piensa, que está firme, mire que no caiga. 13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no esté fuera de las capacidades  humanas. Pero Dios es misericordioso y no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportar. 
 
 
 
 
 
Mesa de demonios y mesa del Señor 


14 Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 15 Os hablo como a hombres lógicos y sensatos; juzgad vosotros lo que os digo. 16 «La copa de bendición» que bendecimos (para que sea santificada) ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan (santificado) que partimos (para comulgar), ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? (Cuando comemos del pan santificado y bebemos del contenido de 
«la copa de bendición», entramos en comunión con el cuerpo y con la sangre de Cristo; nos es transmitido el cuerpo y la sangre de Cristo; somos unidos con el cuerpo y la sangre de Cristo). 17 Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo (cuerpo espiritual y místico), pues todos participamos de aquel mismo pan. 
 
18 Mirad a Israel según la carne (los israelitas que no creyeron en Cristo). Ellos, que comen lo ofrecido en los sacrificios, ¿no son partícipes del altar? 19 ¿Y qué quiero decir con esto? Quiero decir, ¿que el ídolo es algo?, ¿o que la carne del sacrificio idólatra es algo? 20 Antes digo que lo que los idólatras sacrifican, a los demonios lo sacrifican (que se esconden tras los ídolos), y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. 22 ¿O tal vez queremos provocar a celos y a ira al Señor? ¿Tal vez somos más fuertes que él?
 
 
 
 
«Todo me es lícito, pero no todo conviene» 
«Todo hacedlo por gloria de Dios»
 
 
 
23 Soy libre para hacerlo todo, pero no todo me conviene. Soy libre para hacerlo todo, pero no todo edifica. 24 Que ninguno se interese por su propio interés egoístamente, sino que se interese por el interés del otro (que nadie sea amante de sí mismo, sino altruísta). 
25 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin examinarlo (si proviene de sacrificio idololátrico o no), para que no se cree problema de conciencia. 26 Porque del Señor es la tierra y todo lo que se encuentra en ella. 27 Si alguno de los no cristianos os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin examinar nada por motivos de conciencia. 28 Mas si alguien os dijere: «Esto es carne sacrificada a los ídolos», no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia (de otro modo podríais comerlo). Porque del Señor es la tierra y su plenitud. 29 Y diciendo conciencia quiero decir, no la tuya, sino la del otro. Porque mi libertad de comer también carne sacrificada a los ídolos, ¿por qué (dar motivo) se ha de juzgar por la conciencia de otro? 30 Y si yo con la Gracia de Dios (que regala los bienes), como cualquier cosa, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias? (Algo que es para un agradecimiento, ¿por qué serlo para un mal discurso?) 31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 32 No déis motivo para acusaciones, sino sed impecables ante los judíos, los griegos (idólatras) y la Iglesia de Dios, 33 como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.
 
  







11 Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.
    
El pañuelo en la cabeza de las mujeres durante la adoración

  


2 Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y mantenéis las instrucciones tal como os las enseñé. 3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. 4 Todo varón que ora o profetiza (habla por inspiración del Espíritu Santo)  con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. 5 Pero toda mujer que ora o profetiza 
(habla por inspiración del Espíritu Santo) con la cabeza descubierta, afrenta [avergüenza] su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. 6 Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. 7 Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y semejanza de Dios; pero la mujer es semejanza del varón. 8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, 9 y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. 10 Además la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por devoción a los ángeles. 11 Pero dentro de la economía del Señor, ni el varón se entiende independientemente de la mujer, ni la mujer independientemente del varón. 12 Porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer, y todo procede de Dios. 

13 Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14 ¿Tal vez no os enseña la naturaleza misma (es decir tal vez no lo sientes por naturaleza) que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello, 15 y a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso? porque en lugar de velo le ha sido  dado el cabello. 16 Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

 

 

 

Desórdenes en la Cena del Señor, terribles consecuencias, directrices
(Mt. 26.26-29; Mr. 14.22-25; Lc. 22.14-20) 

 
 
17 Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. 18 Porque de vuestros encuentros no surge un beneficio espiritual, sino perjuicio. 18. Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. 19 Porque es desde luego natural (debido a las debilidades humanas) que haya discrepancias entre vosotros, haciéndose así manifiestos los que han progresado en la virtud. 20 Cuando, pues, os reunís todos juntos, no es posible comer la cena del Señor (la cena que el Señor estableció). 21 Porque al comer, cada uno no espera a los demás, sino que se adelanta a tomar su propia cena; y así uno tiene hambre, y otro se empacha. 22 ¿Es que no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿Menospreciáis la iglesia de Dios, y ofendéis a los pobres? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré por esto? No os alabaré.
 
23 Porque yo recibí del Señor esto, lo que también os he entregado a vosotros; es decir lo que el Señor Jesús, la noche que iba a ser entregado, tomó pan; 24 y habiendo hecho oración de agradeciemiento, lo partió, y dijo: «Tomad, comed. Εste  es mi cuerpo, que para vosotros es partido. Haced esto en conmemoración mía». 25 Del mismo modo ofreció también la copa, después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto, que es confirmado con mi sangre. Haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí». 26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor proclamáis, hasta que él venga.

27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpable de irreverencia hacia el cuerpo y la sangre del Señor. 28 Por tanto examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe indignamente, come y bebe condena para sí mismo, 
debido a que no honra el cuerpo del Señor. 30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y bastantes han muerto. 31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos sometidos a correctivos. 32 Mas siendo sometidos a correctivos por el Señor, somos instruídos, para que no seamos condenados con el mundo.

33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer (la Cena del Señor), esperaos unos a otros. 34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para vuestros encuentros no sean causa de condena. Las demás cosas las pondré en orden cuando vaya.
 
 
 
 
 
 
 
12 Los gentiles, seres irracionales frente a los ídolos muertos.
Los fieles instrumentos conscientes del Espíritu Santo. 
   

 
 
1 No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales (los dones del Espíritu Santo). 2 Sabéis que cuando erais gentiles (idólatras) [lit. "nacionales"], se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. 3 Por tanto, os insisto (que en el nuevo estado debido a las acciones y a los dones del Espíritu Santo las cosas son distintas) que nadie que hable por inspiración del Espíritu de Dios llama anatema (maldito) a Jesús; y nadie puede confesar (sinceramente) a Jesús como Señor, sino con la iluminación y la certeza que da el Espíritu Santo. 
  

4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 
 
 
 
 
 
 
Cómo el Espíritu distribuye los dones 
 
 
7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8 Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
 
 


 
Un cuerpo con muchos miembros necesarios y conectados armoniosamente 
 


12 Y así como el cuerpo es uno, pero tiene muchos miembros, y todos los miembros de un cuerpo, aunque son muchos, conforman un cuerpo, así también Cristo. 13 Porque en un solo espíritu y con una sóla disposición todos, seamos judíos o griegos*, seamos esclavos o libres; y fuimos bautizados para ser un cuerpo, y a todos se nos dio a beber (con el agua viva, el Espíritu Santo) para que seamos un espíritu. 
 
Griegos: no judíos o gentiles o de las naciones, creyentes. 
 

14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15 Si dijere el pie: «Porque no soy mano, no soy del cuerpo», ¿por eso no será del cuerpo? 16 Y si dijere la oreja: «Porque no soy ojo, no soy del cuerpo», ¿por eso no será del cuerpo? 17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? (¿cómo podría oír alguien?) Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? (¿cómo podría oler alguien?) 18 Mas ahora Dios ha colocado en el cuerpo cada uno de los miembros como él quiso. 19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros, pero un solo cuerpo. 21 Ni el ojo puede decir a la mano: «No te necesito», ni tampoco la cabeza a los pies: «No tengo necesidad de vosotros». 22 Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen inferiores, son mucho más necesarios. 23 Y a aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos cuidamos más dignamente. Y los que en nosotros son menos presentables, son cubiertas con mayor cuidado y decoro, 24 mientras que nuestros  miembros presentables, no tienen necesidad. Pero Dios ciertamente hizo el cuerpo en una composición armoniosa entre los miembros, dando más abundante honor al miembro que le faltaba, 25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. 26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
 
 
 
 
 
Variedad y jerarquía de los carismáticos en la Iglesia 
 
 
 


27 Vosotros, pues (los fieles), como conjunto sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas (que hablan por inspiración del Espíritu Santo), lo tercero maestros (que hablan por inspiración de sus mentes). Luego los que hacen milagros, después los que carismas de sanación, otros que tienen el carisma de ayudar en las necesidades, otros que tienen el carisma de la administración, y otros que tienen el carisma de hablar distintas lenguasdon de lenguas. 

29 ¿Tal  vez son todos apóstoles?, ¿Tal vez son todos profetas?, ¿Tal vez son todos maestros?, ¿Tal vez hacen todos milagros? 30 ¿Tal vez tienen todos carismas de sanación?, ¿Tal vez hablan todos lenguas?, ¿Tal vez interpretan todos? 31 Tened aspiración por los carismas superiores. Y ahora os mostraré un camino aun más excelente (un carisma aun más superior, el amor).

 

 

 
 
 
13 El himno del amor, el más elevado y eterno carisma 
 
 


1 Si hablo las lenguas humanas, incluso las de los ángeles, pero no tengo amor,  vengo a ser como un (inerte) metal que simplemente resuena, o como un címbalo que retiñe (que hace un ruido sordo y sin importancia). 2 Y si tuviese carisma profético y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, en nada me beneficia.

4 El amor es compasivo, muestra bondad y amabilidad. El amor no tiene envidia. El amor no es jactancioso, no llen de vangloria; 5 no se comporta indebidamente, no es ególatra ni egoísta, no es irritable ni tiene mal genio, no guarda rencor; 6 no se goza del mal, mas participa en la alegría por el bien. 7 Siempre cubre, siempre  cree, siempre espera, siempre soporta.

8 El amor nunca parará de existir. Las profecías se acabarán, cesarán las lenguas, y el conocimiento será abolido. 9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos. 10 Μas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte (el conocimiento parcial) será abolido. 
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 12 Es decir ahora vemos como a través de un espejo metálico tenuemente, mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré al completo, como al completo he sido conocido por Dios. 13 (La visión cara a cara y el completo conocimiento serán para entonces, para la vida futura). Para ahora se aplican la fe, la esperanza y el amor, estos tres. Y la mayor de ellas es el amor. (Estas tres grandes virtudes son las más necesarias para que podamos disfrutar de la perfección en la otra vida, y el amor sobresale entre ellas). 
 
 
 
 
 
 
 
14 La profecía, superior al hablar en lenguas 
 
 
 

1 Seguid el amor; y desead con entusiasmo los carismas del Espíritu, pero sobre todo que profeticéis (que enseñéis con la inspiración del Espíritu). 2 Porque el que tiene el carisma de hablar en lenguas, no habla a los hombres, sino a Dios. Y nadie  entiende, aunque con el carisma espiritual dice cosas incomprensibles. 3 Pero el que profetiza, dirige hacia a los hombres palabras que son para edificación, refuerzo 1 y consolación. 4 El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. 5 Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación. 

1 Ο: fomento de la virtud
 
 
6 Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia [conocimiento], o con profecía, o con doctrina? 7 Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara? 8 Y si la trompeta diere sonido sin sentido, ¿quién se preparará para la batalla? 9 Así también vosotros, si por la lengua no decís palabras comprensibles, ¿cómo entenderán los demás lo que decís? Porque hablaréis al aire (sin fundamento). 10 Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. 11 Pero si yo ignoro el valor de las palabras, no entenderé al que habla, ni el que habla me entenderá a mí. 12 Así también vosotros (hablando en lenguas no os entenderéis el uno al otro). Pues si deseáis con entusiasmo los carismas del Espíritu, procurad recibir más bien los carismas que comportan edificación para la iglesia.
 
13 Por lo cual, el que habla en lenguas, pida en oración recibir el carisma de interpretación. 14 Porque si yo oro con el incomprensible modo del hablar en lenguas, ora mi carisma, pero mi entendimiento (ya que no entiende) no es beneficiado. 15 ¿Qué haré, entonces? Oraré con el carisma, pero oraré también con el entendimiento. Cantaré con el carisma, pero cantaré también con el entendimiento. 16 Porque si oras solo con el carisma,  ¿cómo el que ocupa el lugar de laico 1, dirá el Amén a tu oración? Pues no sabe lo que has dicho. 17 Porque tú, a la verdad, bien oras; pero el otro (ya que ni entiende) no es edificado. 18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros. 19 Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras que se entiendan, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en con el carisma de hablar en lenguas (palabras desconocidas).
 
 
1 Ο, de simple creyente 


20 Hermanos, no seáis niños en vuestro cerebro [en vuestro modo de pensar]. Sino sed niños en cuanto a la malicia. En cuanto al cerebro [modo de pensar] sed hombres, personas maduras. 21 En la ley (con el sentido amplio del Antiguo Testamento) está escrito: Con personas que hablan otras lenguas, y con labios extranjeros hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor. 22 Así que el hablar lenguas es un milagro, que es destinado no a los fieles, sino a los infieles; mientras que la profecía es un milagro, 
que es destinado no a los infieles, sino a los fieles.
 
23 Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas (uno después del otro obviamente), y entran al lugar de la congregación personas que nada tienen que ver o infieles, ¿no dirán que estáis locos? 24 Pero si todos profetizan, y entra algún infiel o que nada tienen que ver (por las palabras que escuchará, como pecador), sentirá que es controlado y examinado por todos, 25 y así lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, confesando: «verdaderamente Dios está con vosotros». 
 
 
 
 
 
«Siempre feliz; hágase todo para edificación» 



26 ¿Cuál es la conclusión, hermanos? Cuando os reunís para la adoración, cada uno de vosotros (por la inspiración del Espíritu Santo) sea que tiene salmodía [himno, canto sagrado a Dios], o enseñanza, o hablar lenguas, o revelación, o  interpretación, hágase todo para edificación de la iglesia. 27 Si alguno habla en lenguas, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y que uno interprete. 28 Pero si no hay intérprete, entonces el que tiene el carisma de hablar en lenguas calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. 29 Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen (con el carisma del dicernimiento). 30 Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. 31 Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean honrados. 32 Y los carismas de los profetas están sujetos a los profetas (y así puede callar uno y hablar el otro). 33 Pues Dios no es Dios de confusión, sino de orden.

Como sucede en todas las congregaciones eclesiásticas de los santos (de los fieles), 34 vuestras mujeres callen en las congregaciones eclesiásticas. Porque no les es permitido hablar, sino, 
como también la ley lo dice (con el amplio sentido del Antiguo Testamento) han de estar sujetas. 35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos. Porque es indebido que una mujer hable en la congregación. 36 ¿O acaso ha salido de vosotros el logos de Dios, o solo a vosotros ha llegado?

37 Si alguno piensa que es profeta, u otro carismático, que admita lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor. 38 Mas si alguno lo rechaza, ¡Que lo rechace! 39 Así que, hermanos, tened afán por el carisma profético, y no impidáis el hablar lenguas. 40 Hágase todo con decencia y con orden.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
15 La resurrección de Cristo y los mártires presenciales 
 
 
  
 
1 Además os recuerdo, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Os recuerdo con qué contenido os prediqué el evangelio.

3 Primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que apareció a Cefas (a Pedro), y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles. 8 Y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. 9 Porque yo soy el menor de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la Iglesia de Dios. 10 Pero por la Gracia de Dios soy lo que soy; y su Gracia no ha sido sin resultado para conmigo. Antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la Gracia de Dios conmigo. 11 Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído (es decir que los apóstoles el mismo Evangelio predicamos, en el cual el primer y principal puesto lo tienen la muerte y la resurrección de Cristo, y todos vosotros los fieles en el mismo evangelio habéis creído). 
 
 
 
 
 
Sin la resurrección de Cristo la fe es en vano  


 
12 Pero si predicamos que Cristo resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 
13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. 14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 15 Y somos hallados falsos testigos en cuanto a Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. 16 ¡Sí! Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. 17 Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana. Aún estáis en vuestros pecados (no habéris sido liberados de ellos). 18 Entonces también los que durmieron (murieron) con fe  en Cristo (no fueron liberados de sus pecados, y así) se perdieron (fueron condenados). 19 (Si Cristo no resucitó, tras la muerte nos perderíamos, y en esta vida no podríamos ser liberados de nuestros pecados. ¿Pero disfrutramos al menos de esta vida?. La respuesta:) Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, entonces somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres (porque debido a que estamos privados de los placeres cósmicos de esta vida, somos perseguidos de diversas maneras a causa de nuestra fe en Cristo, y además [aparentemente] se demuestra que hemos sido engañados). 
 
 
 
 
 
La resurrección de Cristo garantía de nuestra resurrección 


20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos, hizo el principio para que siguiese la resurrección de todos los dormidos (de los muertos). 21 Y debido a que  la muerte vino por el hombre, por eso también la resurrección de los muertos viene 
por el hombre. 22 Es decir porque debido a su parentesco con Adán todos mueren, así también debido a su parentesco con Cristo todos serán vivificados. 23 Y cada uno es vivificado en su debido orden: Primero Cristo, luego los que son de Cristo, en su venida. 24 Luego es el fin, cuando entregue el reino (que recibió como  Mesías humano) al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25 Es decir, porque es preciso que él reine hasta que (como rey) haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el último enemigo  que será destruido es la muerte. 27 Porque (como declara la Escritura) todas las cosas las sujetó debajo de sus pies (Dios todo lo sujetó a Cristo). Pero cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. (Y Dios es decir sujeta todo en Cristo, pero también  el mismo Cristo sujeta todo a sí mismo como el rey Mesías y como Dios).  28 Y luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará (como hombre) al que le sujetó a él todas las cosas, y así Dios será todo en todos (reinará plenamente en todo). 
 
 
 
 
 
Sin la resurrección, ¿cuál es beneficio por las obras, las luchas, y los sacrificios? 


29 (Será abolida la muerte, serán resucitados los muertos). 
De otro modo, ¿qué conseguirán aquellos que se someten a purificación a causa de los muertos (es decir debido a que han tocado muertos), si en general los muertos no resucitan? ¿Por qué, pues, se someten a purificación a causa de los muertos? 30 ¿Y por qué nosotros deberíamos arriesgar nuestras vidas en cada momento? 31 Me enfrento a la muerte a diario, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesús Cristo nuestro Señor. 32 Si en Éfeso batallé contra fieras por simples motivos humanos (y no por Dios y por la esperanza de los bienes humanos),  ¿cuál es el beneficio para mí? Si los muertos no resucitan, entonces comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
 
33 ¡No seáis arrastrados por engaños! erréis. Las malas compañías corrompen a las buenas personas. 34 Despertad del todo y no seas irrespetuosos. Porque algunos tienen desconocimiento de Dios. Os lo digo para que os avergoncéis. 
 
 
 
 
La incorruptibilidad y la inmortalidad de los cuerpos  


35 Pero dirá alguno: «¿Cómo serán vivificados los muertos? ¿Y con qué cuerpo se levantarán?» 36 ¡Necio! La semilla que tú siembras no toma vida, si no muere (si no se pudre). 37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano. 38 Pero Dios le da el cuerpo como él quiso. Y a cada tipo de semilla le da su propio cuerpo. 39 No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. 40 Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales. Pero una desde luego es la brillantez de los cuerpos celestiales, y otra la de los terrenales. 41 Una es la brillantez del sol, y otra la brillantez de la luna, y otra la brillantez de las estrellas. También una estrella es diferente de otra en brillantez.

42 Así también sucede con la resurrección de los muertos. Como otra semilla se  siembra en corrupción, es resucitado en incorrupción; 43 se siembra en deshonra, es resucitado en gloria; se siembra en debilidad, es resucitado en poder; 44 se siembra cuerpo animal (cuerpo simple con vida natural), es resucitado cuerpo espiritual (cuerpo con vida sobrenatural y gloria). Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 45 Por eso (en cuanto al primer cuerpo) también está escrito: Fue hecho el primer hombre, Adán, ser con vida. El postrer Adán (Cristo), espíritu que transmite vida (porque en su cuerpo moraba el espíritu eterno, con el Señor del cielo). 46. Pero no es primero el cuerpo espiritual, sino el animal, y luego el espiritual. 47. El primer hombre es de la tierra, terrestre. El segundo hombre es el Señor del cielo (el cual contrajo la naturaleza humana)
. 48 Al terrenal se asemejan los terrenales (los no renacidos), y con el celestial se asemejan los celestiales (los  renacidos). 49 Y así como hemos hemos llevado la forma del terrenal (la forma perecedera y mortal), llevaremos también la forma del celestial (la imperecedera e inmortal). 
50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre (por sí mismas, tal como están ahora, sin cambiar) no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. 51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos (no  moriremos), pero todos seremos transformados, 52 en un momento, en el tiempo que tardan en cerrarse y abrirse los ojos, cuando suene la última trompeta. Porque se dará la orden con trompeta celestial, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y todos los que entonces estemos vivos seremos transformados. 53 ¡Sí! Este cuerpo perecedero será revestido incorrupción, y este cuerpo mortal será  revestido de inmortalidad. 54 Y cuando el cuerpo perecedero se haya vestido de incorrupción, y este cuerpo mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirán las palabras de la Santa Escritura: Fue devorada la muerte definitivamente. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, hades, tu victoria? 56 Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesús Cristo.

58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes en la fe, inamovibles. Y 
con abundancia hagan la obra de Dios siempre. Y sabed, que gracias al Señor (que vivifica y vuelve incorruptibles a los fieles), vuestro esfuerzo no es en vano. 
 
 
 
 
 
 
16 La ofrenda para los cristianos pobres de Judea  
 


1 En cuanto a la recolección de ofrendas para los santos (los fieles), según las directrices que di 
en las iglesias de Galacia, haced vosotros también. 2 Cada primer día de la semana (es decir cada Domingo) cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 3 Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado enviaré con cartas certificadas, para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. 4 Y si (la cantidad que recojáis fuese grande, y) fuere propio que yo también vaya, irán conmigo.  
 
 
 

Planes de Pablo para traslado a Corinto

 
 
5 Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia. Porque dentro de poco iré a  Macedonia. 6 Y podrá ser que me quede con vosotros por un tiempo, o que pase todo el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. 7 Porque no quiero veros ahora de paso, como pasajero. Pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite. 8 Permaneceré en Éfeso hasta Pentecostés. 9 Porque se me ha abierto puerta grande para obra eficaz, muchos son los adversarios.
 
 
 
 
 
Indicaciones y admoniciones 
 

10 Y cuando llegue Timoteo, mirad que se sienta cómodo con vosotros. Porque él hace la obra del Señor, así como yo. 11 Por tanto, nadie le menosprecie. Sino reencaminadle en honores, para que venga a mí. Porque le espero con los hermanos. 12 Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros junto con los hermanos, mas de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; irá sin embargo cuando tenga oportunidad.
13 Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, fuertes. 14 Todo lo que hagáis, hacedlo con amor.
15 Y os hago una petición, hermanos. Conocéis a la familia de Estéfanas, que es la primera familia que ha creído en Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos (de los fieles). 16 Os ruego que os sujetéis a vosotros mismos a personas valiosas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. 17 Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido el vacío que sentía ante vuestra ausencia. 18 Porque confortaron mi espíritu y seguramente también el vuestro. Por esto honrad a tales personas.
 
 
 
 
Saludos finales. Anatema a quien no ame al Señor. 
 

19 
Os envían saludos las iglesias de la región Asia. Os envían muchos saludos en el Señor Aquila y Priscila junto con toda la iglesia, que se reúnen en su casa. 
20 Os envían saludos todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo.
21 Yo, Pablo, os escribo esta salutación de mi propia mano. 
22 El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatematizado. ¡El Señor viene!.
23 La Gracia del Señor Jesús Cristo esté con vosotros. 
24 Os amo a todos con el amor que quiere Jesús Cristo. Amén. 

 
 
 
 
 
 
 


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