4 Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada por medio de Jesús Cristo. 5 Porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos por él, en toda palabra y en todo conocimiento. 6 Porque el testimonio acerca de Cristo ha sido tan bien consolidado en vosotros (ha sido tan bien creído por vosotros), 7 de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando con anhelo la manifestación de nuestro Señor Jesús Cristo; 8 el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis (impecables e) irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesús Cristo. 9 Fiel es Dios, el cual os ha llamado a vivir en comunión con su Hijo Jesús Cristo, nuestro Señor.
26 Ved, hermanos, quiénes sois vosotros, a quienes Dios llamó. que no sois muchos sabios según la carne. Veis, que no sois muchos sabios según el mundo, no sois muchos con poder e influencia, no sois muchos de procedencia aristocrática. 27 Sino que Dios escogió a los que el mundo considera necios e insensatos, para avergonzar a los sabios. Y los insignificantes del mundo escogió Dios , para avergonzar a los fuertes. 28 Y los insignificantes para el mundo eligió Dios, y los irrelevantes, los considerados como inexistentes, para abolir los importantes y relevantes. 29 A fin de que ningún hombre se jacte ante Dios.
Y yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con superioridad de palabra ni de sabiduría humana, anunciándoos la verdad de Dios. 2 Pues me propuse no dar a conocer entre vosotros sino a Jesús Cristo, y a éste crucificado. 3 Y fui a vosotros con debilidad, con mucho temor y temblor. 4 Y mis palabras y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría humana, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no estuviera fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.»
5 ¿Qué son pues finalmente Pablo y Apolos, sino siervos que os guiaron a la fe, sirviendo cada uno en la tarea que el Señor le ha encomendado? 6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios dio el crecimiento. 7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. El que planta y el que riega son al mismo nivel. Pero cada uno recibirá su propia recompensa según su propio esfuerzo.
16 ¿No sabéis que sois templo (residencia) de Dios, y por lo tanto el Espíritu de Dios (que también Él es Dios) mora en vosotros? 17 Si alguno destruye (con las divisiones y otros males) el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es santo, y vosotros sois ese templo. 18 Que nadie se engañe (pensando que no será castigado si destruye el templo de Dios). Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, hágase necio para llegar a ser sabio. 19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad para Dios. Pues escrito está: «Él (Dios) atrapa a los sabios en su propia astucia». 20 Y también: «El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son necios». 21 Para que nadie se gloríe en los hombres (maestros y líderes). Porque todo es vuestro, 22 sea Pablo, Apolos, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente o lo por venir; todo es vuestro. 23 Y vosotros sois de Cristo (no de Pablo, ni de Apolos, ni de ningún otro hombre), y Cristo es de Dios.
Pero tampoco me juzgo a mí mismo. 4 Ciertamente mi conciencia no me acusa de ninguna culpabilidad. Pero esto no es suficiente para ser justificado. Solo el Señor está capacitado para juzgarme. 5 Así que no hagan ningún juicio antes del tiempo señalado, es decir hasta que el Señor venga. Él arrojará luz sobre lo oculto en la oscuridad y revelará las intenciones de los corazones. Y entonces cada uno recibirá el elogio de Dios.
8 ¡Ahora estáis saciados! ¡Ahora ya sois ricos! ¡Sin tenernos con vosotros os habéis convertido en reyes! Y ojalá que reinéis, para que nosotros también reinemos con vosotros. 9 Pero me parece que Dios nos ha dado a nosotros los apóstoles el úlltimo y más deshonroso puesto, como si estuviéramos condenados a morir en el estadio, porque nos hemos convertido en un espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres. 10 ¡Nosotros (los apóstoles) somos necios por Cristo, mientras que vosotros sois sabios cristianos! ¡Nosotros somo débiles, mientras que vosotros sois fuertes! ¡Vosotros sois honrados, pero nosotros somos despreciados! 11 Hasta este mismo momento padecemos hambre, padecemos sed, somos faltos de vestido, recibimos palizas brutales y humillantes, somos perseguidos de un lugar a otro. 12 Y trabajamos con nuestras propias manos para vivir. Cuando nos insultan, respondemos con buenas palabras. Cuando nos persiguen, mostramos tolerancia. 13 Cuando nos difaman, hablamos con palabras amables. Hasta este momento nos hemos convertido en la escoria del mundo, en el desecho de todos.
14 No escribo esto para ofenderos ni humillaros, sino para aconsejaros como a mis amados hijos. 15 Y si tenéis diez mil maestros como cristianos, no tenéis muchos padres. Porque como hijos de Jesús Cristo (como cristianos), yo os engendré mediante la predicación del evangelio. 16 Por lo tanto, les ruego que os asemejéis a mí. 17 Por esta razón os he enviado a Timoteo, mi siervo amado y fiel en la obra del Señor, y él os recordará mis principios cristianos, tal como los enseño (lo que enseño) en todas partes, en cada las iglesia. 18 Pero algunos, pensando que no iré
más con vosotros, se han envanecido. 19 Pero iré a ustedes pronto, si el Señor quiere, y veré, no como hablan estos arrogantes, sino cuál es su poder en obras. 20 Porque el reino de Dios no se demuestra con palabras, sino con poder de obras. 21 ¿Qué queréis? ¿Que vaya a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?
1 Mucho se oye que hay entre vosotros inmoralidad, y tal inmoralidad cual ni aun existe entre los gentiles, como la de que alguno tiene relaciones con la mujer de su padre. 2 Y vosotros, en vez de declarar lamentación para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción, continuáis estando henchidos y envanecidos. 3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he tomado la decisión respecto al que tal cosa ha hecho. 4 Deberéis reuniros en el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo. En esta reunión estaré yo también presente espiritualmente, junto con el poder de nuestro Señor Jesús Cristo. 5 Y entregaremos a tal desvergonzado a Satanás, para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús (el día de la segunda venida)
Expulsad la antigua levadura
6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura actúa sobre toda la masa? 7 Tirad, pues, de la vieja levadura de la corrupción, para que seáis (como cristianos) sin la levadura de la corrupción. Porque también nosotros tenemos cordero pascual. Y como cordero pascual nuestro, fue sacrificado por nosotros Cristo. 8 Así que celebremos (como los hebreos con los panes sin levadura, también nosotros), sin la vieja levadura (de la idolatría, ni del judaísmo), y sin la levadura del pecado y de la malicia, sino con panes sin levadura, de limpieza y de virtud.
Con un cristiano que crea escándalos, ni siquiera comáis
9 Os he escrito por carta, que no os juntéis con inmorales. 10 Y no absolutamente con los inmorales de este mundo, o con los anómalos, o con los violadores, o con los idólatras. Pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano (cristiano), fuere inmoral, o anómalo, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o violador. Con tal hombre ni aun comáis. 12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera de la Iglesia? ¿Vosotros no tenéis el deber de juzgar a los que están dentro de la Iglesia? 13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.
1 ¿Cuando alguno de vosotros tiene diferencias con otro cristiano, considera correcto acogerse al juicio de los tribunales idólatras, que no tienen la justicia divina, y no al juicio de los santos (de los cristianos)? 2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois juzgarán al mundo? Y dado que el mundo será juzgado por vosotros, sois indignos de juzgar casos de mínima importancia? 3 ¿Y que no podemos entonces juzgar más las cosas de esta vida? 4 Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, a los que son de menor estima en la iglesia, a éstos les ponéis como jueces (éstos son preferibles a los idólatras)? 5 ¡Vergüenza! A eso habéis llegado, no existiendo entre vosotros ni un hombre sabio, que pueda dar solución al problema de su hermano?
12 Soy libre para hacer todas las cosas, mas no todas convienen. Soy libre para hacer todas las cosas, mas no seré esclavo de ninguna. 13 Las comidas son para el vientre, y el vientre para las comidas. Pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios (las comidas y el vientre no tienen un destino superior y eterno). Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. 14 Y Dios resucitó al Señor, y también a nosotros nos resucitará con su poder. 15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! 16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice la Escritura: Los dos serán una sola carne. 17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. 18 ¡Huid lejos de la fornicación! Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. 19 ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habéis recibido de Dios y que habita en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no os pertenecéis a vosotros mismos? 20 Porque habéis sido comprados por un precio (por gran precio, la sangre de Cristo). Glorificad, pues, a Dios con vuestro cuerpo y con vuestro espíritu, los cuales pertenecen a Dios.
1 En cuanto a las peticiones sobre las que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer. 2 Pero para evitar las acciones inmorales, cada uno que tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. 3 El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. 4 La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino su marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. 5 No os privéis el uno del otro de lo debido, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para dedicaros al ayuno y a la oración, y volved a juntaros como cónyuges, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. 6 Mas esto digo por concesión en cuanto a la debilidad humana, no dando mandamiento (que os comprometa). 7 Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio carisma de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.
8 Y los solteros y a las viudas les digo, que es bueno para ellos quedarse como yo. 9 Pero si no tienen continencia, cásense. Pues mejor es casarse que estarse quemando del deseo carnal.
Lo indisoluble del matrimonio
10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido. Igualmente que el marido no se separe a su mujer.
12 Y a los demás (a aquellos que se casaron antes de creer) yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea cristiana, y ella consiente en vivir con él, no se separe de ella. 13 Y si una mujer tiene marido no cristiano, y él consiente en vivir con ella, no se separe de él. 14 Porque el marido no cristiano, por la unión con la mujer (cristiana), en cierto modo ha entrado al espacio de la santificación, y la mujer no cristiana por su unión con el hombre (cristiano), ha entrado al espacio de la santificación. Pues de otra manera vuestros hijos ciertamente serían inmundos (como los hijos de los idólatras), mientras que ahora participan en la santificación. 15 Pero si el no cristiano quiere separarse, sepárese. En tales temas no está comprometido el cristiano o la cristiana. Dios nos ha llamado para vivir pacíficamente. 16 Pero ¿cómo sabes tú, mujer (cristiana), si quizá salvarás a tu marido (no cristiano)? ¿O cómo sabes tú, marido (cristiano), si quizá salvarás a tu mujer (no cristiana)?
Anterior y presente estado de los fieles
17 De todos modos a cada uno, como Dios le dio el carisma, como el Señor le llamó, que así viva. Esta norma doy para todas la iglesias 18 ¿Fue llamado alguno a la fe estando circunciso? Que no tire de la piel cubriendo la señal de la circuncisión. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? Que no se circuncide. 19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino importancia (para la salvación) tiene el guardar los mandamientos de Dios. 20 Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. 21 ¿Fuiste llamado siendo siervo? No te dé cuidado (no importa); pero si tienes la posibilidad de hacerte libre, utiliza más bien esta posibilidad. 22 Porque el que en el Señor fue llamado siendo siervo, liberado es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, siervo es de Cristo. 23 Por precio fuisteis comprados (gran precio, la sangre de Cristo); no os hagáis siervos de los hombres (Sea libres o sea siervos normales, no os convirtáis en siervos morales, no mostréis servidumbre y no sirváis a voluntades pecadoras de hombres). 24 Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca; basta con que permanezca cerca de Dios (es decir si el siervo es agradable a Dios, no importa que permanezca siervo; espiritualmente es libre)
La excelencia de la vida en virginidad
36 Pero si alguno es de la opinión de preparar boda a su hija, aunque sea entrada en años, puede proceder así. Que haga esto si así lo quiere. No peca. Que se case. 37 Pero el que está firme en su corazón, y no siente presión ni angustia, sino que tiene el poder de hacer su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija soltera, bien hace. 38 De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor.
39 La mujer casada está comprometida por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal de que el matrimonio sea según la voluntad del Señor. 40 Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así (viuda); y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios (y así no soy engañado).
8 Lo sacrificado a los ídolos. «El conocimiento provoca arrogancia, el amor edifica»
1 En cuanto a lo sacrificado a los ídolos (la carne de los sacrificios idólatras), sabemos, que todos tenemos conocimiento. El conocimiento llena el cerebro de arrogancia, mientras que el amor edifica. 2 Y si alguno con arrogancia piensa que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. 3 Pero si alguno ama a Dios, es (re)conocido por él (es conocido y familiar para Dios, es amado por Él). 4 Acerca, pues, de si debemos comer lo sacrificado a los ídolos (la carne de los sacrificios idólatras), sabemos que un ídolo en el mundo no es una verdadera divinidad, y que no hay más que un Dios. 5 ¡Sí! Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra —como hay desde luego muchos falsos dioses y muchos falsos señores—, 6 pero para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, por quien fueron creadas todas las cosas y nosotros para gloria suya; y un Señor, Jesús Cristo, por medio del cual fue todo creado, y nosotros por medio de él (por lo tanto los ídolos y los objetos relacionados con lo sacrificado a los ídolos no tienen ninguna importancia religiosa).
«Νo comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano».
7 Pero no existe en todos el correcto conocimiento. Y así algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen lo sacrificado a ídolos (no simplemente como carne, sino) como carne de sacrificio idólatra contaminado, y por eso su conciencia, siendo débil (no del todo iluminada y por eso errante), se contamina. 8 Desde luego no nos hace la comida ser más aceptos ante Dios. Pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. 9 Pero mirad que esta libertad vuestra (de comer carne de los sacrificios idólatras) no venga a ser motivo de tropiezo y caída para los débiles. 10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo idólatra, su conciencia, ya que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos (la carne de los sacrificios idólatras)? 11 Y así por causa del conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. 12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos y golpeando duramente su conciencia débil, ante el mismo Cristo pecáis. 13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne (de los sacrificios idólatras) jamás, para no ser causa de tropiezo y caída para mi hermano.
9 Demostración de la cualidad apostólica de Pablo
1 ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús Cristo, nuestro Señor? ¿No sois vosotros el resultado de mi obra en el Señor? 2 Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy. Sí, la prueba de mi cualidad apostólica sois vosotros, que os he llevado al Señor. 3 Contra los que (dudan de mí como apóstol y) me ponen en el banquillo de los acusados, esta es mi defensa:
19 Y aunque soy libre ante todos, me he hecho a mí mismo siervo de todos, para ganar al mayor número de ellos. 20 Así, me he comportado ante los judíos como judío, para ganar judíos. A los que están bajo la ley mosaica, me he comportado como si estuviese yo también bajo la ley, para ganar a los que están bajo la ley. 21 A los gentiles [lit. a los de las naciones], que no tienen la ley mosaica, me he comportado como uno de ellos, como hombre sin ley, aunque no vivo son la ley de Dios, sino según la ley de Cristo. Así me he comportado, para ganar gentiles, qu eno tienen la ley. 22 Ante los débiles en cuanto a la fe y al conocimiento, me he comportado como débil, para ganar a los débiles. Me he hecho de todo para todos, para que de alguna manera pueda salvar a algunos (es decir condescenciendo, pero sin transgredir la ley de Dios). 23 Y esto hago por el bien de la salvación que se predica, para hacerme también yo (junto con los otros fieles) partícipante en él.
24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred así, de tal manera que conquistéis el premio. 25 Todos los atletas siempre se ejercitan. Pero aquellos, a la verdad, para recibir una corona que se marchita; pero nosotros, una inmarcesible. 26 Así que, yo de esta manera corro, no como ante algo inseguro (para el atleta en el estadio material el premio es inseguro, mientras que para el atleta en el estadio espiritual el premio es seguro). Así es como no como lucho, no como quien da patadas en el aire (la lucha espiritual nunca es en vano). 27 Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea yo juzgado de, habiendo predicado a los demás, ser indigno del premio.
Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube protectora, y todos pasaron con seguridad a través del Mar Rojo. 2 Así todos, confiando en Moisés y siguiéndole, recibieron el bautismo dentro de la nube y del mar. 3 Y todos comieron esta comida milagrosa. 4 Y todos bebieron esta bebida milagrosa. Porque bebían de la roca espiritual que les acompañaba, y la roca era Cristo. 5 Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual sus cadáveres quedaron postrados en el desierto.
14 Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 15 Os hablo como a hombres lógicos y sensatos; juzgad vosotros lo que os digo. 16 «La copa de bendición» que bendecimos (para que sea santificada) ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan (santificado) que partimos (para comulgar), ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? (Cuando comemos del pan santificado y bebemos del contenido de «la copa de bendición», entramos en comunión con el cuerpo y con la sangre de Cristo; nos es transmitido el cuerpo y la sangre de Cristo; somos unidos con el cuerpo y la sangre de Cristo). 17 Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo (cuerpo espiritual y místico), pues todos participamos de aquel mismo pan.
2 Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y mantenéis las instrucciones tal como os las enseñé. 3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. 4 Todo varón que ora o profetiza (habla por inspiración del Espíritu Santo) con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. 5 Pero toda mujer que ora o profetiza (habla por inspiración del Espíritu Santo) con la cabeza descubierta, afrenta [avergüenza] su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. 6 Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. 7 Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y semejanza de Dios; pero la mujer es semejanza del varón. 8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, 9 y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. 10 Además la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por devoción a los ángeles. 11 Pero dentro de la economía del Señor, ni el varón se entiende independientemente de la mujer, ni la mujer independientemente del varón. 12 Porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer, y todo procede de Dios.
13 Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14 ¿Tal vez no os enseña la naturaleza misma (es decir tal vez no lo sientes por naturaleza) que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello, 15 y a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso? porque en lugar de velo le ha sido dado el cabello. 16 Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.
27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpable de irreverencia hacia el cuerpo y la sangre del Señor. 28 Por tanto examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe indignamente, come y bebe condena para sí mismo, debido a que no honra el cuerpo del Señor. 30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y bastantes han muerto. 31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos sometidos a correctivos. 32 Mas siendo sometidos a correctivos por el Señor, somos instruídos, para que no seamos condenados con el mundo.
33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer (la Cena del Señor), esperaos unos a otros. 34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para vuestros encuentros no sean causa de condena. Las demás cosas las pondré en orden cuando vaya.
4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15 Si dijere el pie: «Porque no soy mano, no soy del cuerpo», ¿por eso no será del cuerpo? 16 Y si dijere la oreja: «Porque no soy ojo, no soy del cuerpo», ¿por eso no será del cuerpo? 17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? (¿cómo podría oír alguien?) Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? (¿cómo podría oler alguien?) 18 Mas ahora Dios ha colocado en el cuerpo cada uno de los miembros como él quiso. 19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros, pero un solo cuerpo. 21 Ni el ojo puede decir a la mano: «No te necesito», ni tampoco la cabeza a los pies: «No tengo necesidad de vosotros». 22 Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen inferiores, son mucho más necesarios. 23 Y a aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos cuidamos más dignamente. Y los que en nosotros son menos presentables, son cubiertas con mayor cuidado y decoro, 24 mientras que nuestros miembros presentables, no tienen necesidad. Pero Dios ciertamente hizo el cuerpo en una composición armoniosa entre los miembros, dando más abundante honor al miembro que le faltaba, 25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. 26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
27 Vosotros, pues (los fieles), como conjunto sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas (que hablan por inspiración del Espíritu Santo), lo tercero maestros (que hablan por inspiración de sus mentes). Luego los que hacen milagros, después los que carismas de sanación, otros que tienen el carisma de ayudar en las necesidades, otros que tienen el carisma de la administración, y otros que tienen el carisma de hablar distintas lenguasdon de lenguas.
29 ¿Tal vez son todos apóstoles?, ¿Tal vez son todos profetas?, ¿Tal vez son todos maestros?, ¿Tal vez hacen todos milagros? 30 ¿Tal vez tienen todos carismas de sanación?, ¿Tal vez hablan todos lenguas?, ¿Tal vez interpretan todos? 31 Tened aspiración por los carismas superiores. Y ahora os mostraré un camino aun más excelente (un carisma aun más superior, el amor).
1 Si hablo las lenguas humanas, incluso las de los ángeles, pero no tengo amor, vengo a ser como un (inerte) metal que simplemente resuena, o como un címbalo que retiñe (que hace un ruido sordo y sin importancia). 2 Y si tuviese carisma profético y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, en nada me beneficia.
4 El amor es compasivo, muestra bondad y amabilidad. El amor no tiene envidia. El amor no es jactancioso, no llen de vangloria; 5 no se comporta indebidamente, no es ególatra ni egoísta, no es irritable ni tiene mal genio, no guarda rencor; 6 no se goza del mal, mas participa en la alegría por el bien. 7 Siempre cubre, siempre cree, siempre espera, siempre soporta.
8 El amor nunca parará de existir. Las profecías se acabarán, cesarán las lenguas, y el conocimiento será abolido. 9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos. 10 Μas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte (el conocimiento parcial) será abolido.
1 Seguid el amor; y desead con entusiasmo los carismas del Espíritu, pero sobre todo que profeticéis (que enseñéis con la inspiración del Espíritu). 2 Porque el que tiene el carisma de hablar en lenguas, no habla a los hombres, sino a Dios. Y nadie entiende, aunque con el carisma espiritual dice cosas incomprensibles. 3 Pero el que profetiza, dirige hacia a los hombres palabras que son para edificación, refuerzo 1 y consolación. 4 El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. 5 Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
1 Ο: fomento de la virtud
6 Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia [conocimiento], o con profecía, o con doctrina? 7 Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara? 8 Y si la trompeta diere sonido sin sentido, ¿quién se preparará para la batalla? 9 Así también vosotros, si por la lengua no decís palabras comprensibles, ¿cómo entenderán los demás lo que decís? Porque hablaréis al aire (sin fundamento). 10 Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. 11 Pero si yo ignoro el valor de las palabras, no entenderé al que habla, ni el que habla me entenderá a mí. 12 Así también vosotros (hablando en lenguas no os entenderéis el uno al otro). Pues si deseáis con entusiasmo los carismas del Espíritu, procurad recibir más bien los carismas que comportan edificación para la iglesia.
20 Hermanos, no seáis niños en vuestro cerebro [en vuestro modo de pensar]. Sino sed niños en cuanto a la malicia. En cuanto al cerebro [modo de pensar] sed hombres, personas maduras. 21 En la ley (con el sentido amplio del Antiguo Testamento) está escrito: Con personas que hablan otras lenguas, y con labios extranjeros hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor. 22 Así que el hablar lenguas es un milagro, que es destinado no a los fieles, sino a los infieles; mientras que la profecía es un milagro, que es destinado no a los infieles, sino a los fieles.
26 ¿Cuál es la conclusión, hermanos? Cuando os reunís para la adoración, cada uno de vosotros (por la inspiración del Espíritu Santo) sea que tiene salmodía [himno, canto sagrado a Dios], o enseñanza, o hablar lenguas, o revelación, o interpretación, hágase todo para edificación de la iglesia. 27 Si alguno habla en lenguas, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y que uno interprete. 28 Pero si no hay intérprete, entonces el que tiene el carisma de hablar en lenguas calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. 29 Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen (con el carisma del dicernimiento). 30 Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. 31 Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean honrados. 32 Y los carismas de los profetas están sujetos a los profetas (y así puede callar uno y hablar el otro). 33 Pues Dios no es Dios de confusión, sino de orden.
Como sucede en todas las congregaciones eclesiásticas de los santos (de los fieles), 34 vuestras mujeres callen en las congregaciones eclesiásticas. Porque no les es permitido hablar, sino, como también la ley lo dice (con el amplio sentido del Antiguo Testamento) han de estar sujetas. 35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos. Porque es indebido que una mujer hable en la congregación. 36 ¿O acaso ha salido de vosotros el logos de Dios, o solo a vosotros ha llegado?
37 Si alguno piensa que es profeta, u otro carismático, que admita lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor. 38 Mas si alguno lo rechaza, ¡Que lo rechace! 39 Así que, hermanos, tened afán por el carisma profético, y no impidáis el hablar lenguas. 40 Hágase todo con decencia y con orden.
3 Primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que apareció a Cefas (a Pedro), y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles. 8 Y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. 9 Porque yo soy el menor de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la Iglesia de Dios. 10 Pero por la Gracia de Dios soy lo que soy; y su Gracia no ha sido sin resultado para conmigo. Antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la Gracia de Dios conmigo. 11 Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído (es decir que los apóstoles el mismo Evangelio predicamos, en el cual el primer y principal puesto lo tienen la muerte y la resurrección de Cristo, y todos vosotros los fieles en el mismo evangelio habéis creído).
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos, hizo el principio para que siguiese la resurrección de todos los dormidos (de los muertos). 21 Y debido a que la muerte vino por el hombre, por eso también la resurrección de los muertos viene por el hombre. 22 Es decir porque debido a su parentesco con Adán todos mueren, así también debido a su parentesco con Cristo todos serán vivificados. 23 Y cada uno es vivificado en su debido orden: Primero Cristo, luego los que son de Cristo, en su venida. 24 Luego es el fin, cuando entregue el reino (que recibió como Mesías humano) al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25 Es decir, porque es preciso que él reine hasta que (como rey) haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el último enemigo que será destruido es la muerte. 27 Porque (como declara la Escritura) todas las cosas las sujetó debajo de sus pies (Dios todo lo sujetó a Cristo). Pero cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. (Y Dios es decir sujeta todo en Cristo, pero también el mismo Cristo sujeta todo a sí mismo como el rey Mesías y como Dios). 28 Y luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará (como hombre) al que le sujetó a él todas las cosas, y así Dios será todo en todos (reinará plenamente en todo).
29 (Será abolida la muerte, serán resucitados los muertos). De otro modo, ¿qué conseguirán aquellos que se someten a purificación a causa de los muertos (es decir debido a que han tocado muertos), si en general los muertos no resucitan? ¿Por qué, pues, se someten a purificación a causa de los muertos? 30 ¿Y por qué nosotros deberíamos arriesgar nuestras vidas en cada momento? 31 Me enfrento a la muerte a diario, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesús Cristo nuestro Señor. 32 Si en Éfeso batallé contra fieras por simples motivos humanos (y no por Dios y por la esperanza de los bienes humanos), ¿cuál es el beneficio para mí? Si los muertos no resucitan, entonces comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
35 Pero dirá alguno: «¿Cómo serán vivificados los muertos? ¿Y con qué cuerpo se levantarán?» 36 ¡Necio! La semilla que tú siembras no toma vida, si no muere (si no se pudre). 37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano. 38 Pero Dios le da el cuerpo como él quiso. Y a cada tipo de semilla le da su propio cuerpo. 39 No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. 40 Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales. Pero una desde luego es la brillantez de los cuerpos celestiales, y otra la de los terrenales. 41 Una es la brillantez del sol, y otra la brillantez de la luna, y otra la brillantez de las estrellas. También una estrella es diferente de otra en brillantez.
42 Así también sucede con la resurrección de los muertos. Como otra semilla se siembra en corrupción, es resucitado en incorrupción; 43 se siembra en deshonra, es resucitado en gloria; se siembra en debilidad, es resucitado en poder; 44 se siembra cuerpo animal (cuerpo simple con vida natural), es resucitado cuerpo espiritual (cuerpo con vida sobrenatural y gloria). Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 45 Por eso (en cuanto al primer cuerpo) también está escrito: Fue hecho el primer hombre, Adán, ser con vida. El postrer Adán (Cristo), espíritu que transmite vida (porque en su cuerpo moraba el espíritu eterno, con el Señor del cielo). 46. Pero no es primero el cuerpo espiritual, sino el animal, y luego el espiritual. 47. El primer hombre es de la tierra, terrestre. El segundo hombre es el Señor del cielo (el cual contrajo la naturaleza humana). 48 Al terrenal se asemejan los terrenales (los no renacidos), y con el celestial se asemejan los celestiales (los renacidos). 49 Y así como hemos hemos llevado la forma del terrenal (la forma perecedera y mortal), llevaremos también la forma del celestial (la imperecedera e inmortal).
58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes en la fe, inamovibles. Y con abundancia hagan la obra de Dios siempre. Y sabed, que gracias al Señor (que vivifica y vuelve incorruptibles a los fieles), vuestro esfuerzo no es en vano.
1 En cuanto a la recolección de ofrendas para los santos (los fieles), según las directrices que di en las iglesias de Galacia, haced vosotros también. 2 Cada primer día de la semana (es decir cada Domingo) cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 3 Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado enviaré con cartas certificadas, para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. 4 Y si (la cantidad que recojáis fuese grande, y) fuere propio que yo también vaya, irán conmigo.
10 Y cuando llegue Timoteo, mirad que se sienta cómodo con vosotros. Porque él hace la obra del Señor, así como yo. 11 Por tanto, nadie le menosprecie. Sino reencaminadle en honores, para que venga a mí. Porque le espero con los hermanos. 12 Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros junto con los hermanos, mas de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; irá sin embargo cuando tenga oportunidad.
19 Os envían saludos las iglesias de la región Asia. Os envían muchos saludos en el Señor Aquila y Priscila junto con toda la iglesia, que se reúnen en su casa.