16 Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego (es decir al idólatra). 17 Porque en él se revela, que Dios justifica al hombre por la fe en la Fe (en la Religión Cristiana; en el Cristianismo), como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (heredará la vida eterna)
18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que en vano conocen la verdad. 19 Porque lo que es posible que sea conocido de Dios, es manifiesto a ellos, pues Dios se lo manifestó a ellos. 20 Es decir, porque desde que fue creado el mundo, su eterno poder y la majestad divina, aunque son cosas invisibles, se ven claramente a través de las creaciones con los ojos de la mente, de modo que son inexcusables. 21 Pues, aunque conocieron a Dios (por medio de las creaciones), no le adoraron y no le honraron como a Dios. Sino que pensaron irracionalmente, y se oscureció su mente insensata. 22 Jactándose de ser sabios, acabaron siendo necios. 23 Y sustituyeron la gloriosa imagen del Dios inmortal por la semejanza de imagen de hombre mortal, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles (es decir de ídolos).
24 Por lo cual también Dios los dejó que fuesen entregados a los deseos de sus corazones, para que hiciesen acciones indecentes, de modo que sean deshonrados sus cuerpos entre ellos mismos, 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26 Por esto Dios los dejó que fuesen entregados a pasiones deshonrosas. Y así sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza. 27 Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su pasión intensa el uno con otro. Hombres con hombres cometiendo hechos vergonzosos , y así ante su (idólatra) engaño reciben en sí mismos la retribución debida a su extravío (se autocastigan deshonrando sus cuerpos). 28 Además, como ellos no consideraron digno tener conocimiento de Dios, Dios dejó que fuesen entregados a un nus indigno, para hacer cosas que no convienen. 29 Están llenos de todo tipo de pecado, de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad. Llenos de envidia, antipatía y disposición asesina, pelea, engaño, malicia. Son murmuradores, 30 hablan mal y condenan, odian a Dios, son injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres. 31 No tienen prudencia, no mantienen su palabra, no tienen afecto, son implacables, no tienen misericordia. 32 Éstos, aunque conocen bien (por la ley moral innata) el justo juicio de Dios, es decir que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también aprueban se a los que las practican (demostrando así, que no pecan por debilidad, sino por mala voluntad, y son extremadamente arrogantes y desvergonzados).
Por esto (es decir porque conoces el justo juicio de Dios y su ira contra el pecado) eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú, que tomas el puesto de juez. Pues juzgando al otro, te condenas a ti mismo; porque tú, que tomas el puesto de juez, haces lo mismo. 2 Y sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es real. 3 Pero, ¡oh hombre, tú que juzgas a los hacen estas cosas, y haces tú lo mismo!, ¿crees que tú escaparás del juicio de Dios? 4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 6 quien pagará a cada uno conforme a sus obras. 7 vida eterna A los que con paciencia hacen el bien, y buscan gloria y honra y grandeza, les será dada vida eterna. 8 Pero a los que tienen una mala y contraria disposición, y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la mentira, les será dado odio e ira.
Los judíos serán juzgados por la ley y los gentiles por la conciencia
9 Tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y después el griego (el idólatra). 10 Por el contrario gloria y honra y grandeza a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego (al idólatra). 11 Porque no hay acepción de personas para con Dios. 12 Porque todos los que han pecado sin tener la ley (la ley mosaica), sin ley como criterio también perecerán. Y todos los que pecaron teniendo la ley, con ley como criterio serán juzgados. 13 Porque buenos ante Dios no son los oidores de la ley, sino los que aplican la ley serán considerados buenos. 14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos. 15 Éstos muestran que la obra de la ley está escrita en sus almas, dado que su conciencia da un intenso testimonio (de lo bueno y de lo malo), y sus mentes están entre ellos como acusadores o incluso defensores en sus relaciones entre sí 16 para el día en que Dios, según mi evangelio, juzgará los pensamientos secretos y las acciones de los hombres por medio de Jesús Cristo.
El judío inconsistente e indigno
17 He aquí, tú llevas el honrado nombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías de tu relación con Dios, 18 y conoces su voluntad, y entiendes las diferencias (distingues el bien del mal, y lo superior de lo inferior) porque eres instruido por la ley. 19 Υ tienes la convicción de eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, 20 instructor de necios, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. 21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú, que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? 22 Tú, que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú, que odias y aborreces los ídolos, ¿robas a los templos idólatras? 23 Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley ofendes a Dios? 24 Porque por vuestra causa el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles, como está escrito.
25 Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley. Pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. 26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión? 27 Y el por naturaleza incircunciso, que guarda la ley, te condenará a ti, que tienes la ley escrita y la circuncisión, pero eres transgresor de la ley. 28 Pues verdadero judío no es el que lo parece. Ni verdadera circuncisión es la que se ve exteriormente en la carne. 29 Sino que verdadero es el que no lo parece (es decir el hombre interior, el dedicado a Dios). Y verdadera circuncisión es la circuncisión del corazón, que es hecha por el Espíritu, no por la letra de la ley. La alabanza de este verdadero judío no proviene de los hombres, sino de Dios.
9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros (los judíos) mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a griegos (a idólatras), que todos están bajo pecado. 10 Como está escrito: No hay bueno, ni aun uno. 11 No hay nadie con entendimiento. No hay quien busque a Dios. 12 Todos se han extraviado y depravado. No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13 Sepulcro abierto es su garganta. Con sus lenguas decían palabras de engaño. Veneno de serpientes venenosas áspides hay bajo sus labios. 14 Su boca está llena de maldición y de veneno. 15 Sus pies corren rápido para cometer asesinato. 16 Quebranto y desgracia hay en sus caminos; 17 Y no conocieron camino de paz. 18 Temor de Dios no existe en ellos. 19 Pero sabemos que todo lo que dice la ley (el Antiguo Testamento), lo dice a los que están sujetos a la ley (los judíos), para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. 20 Porque por las obras que requiere la ley, ningún ser humano será justificado delante de él (ya que todos transgredieron la ley); porque por medio de la ley se adquiere la conciencia del pecado.
25 Dios lo puso como propiciación por medio de la fe en su sangre. Hizo esto (es decir sacrificar a su Hijo por nuestros pecados) para demostrar justicia (que era posible que fuese puesta en duda), debido a que permanecieron sin castigar los pecados del pasado 26 por la tolerancia de Dios. Esto lo hizo para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que él fuese justo, pero también para justificar a aquel que crea en Jesús.
La justificación por medio de la fe excluye la jactancia
27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Ha quedado excluida. ¿Con qué modo? ¿Con el de las obras? No, sino por la ley de la fe (Es decir si hiciésemos las obras, no quedaría excluída la jactancia. Pero dado que no hemos hecho las obras y somos justificados por la fe, la fe excluye la jactancia. Porque por la fe dependemos para nuestra salvación de la obra de Cristo, no de nuestras obras).
Conclusión
28 Así que llegamos a la conclusión cierta, de que el hombre es justificado por la fe, no por las obras de la ley. 29 ¿O tal vez Dios es solamente de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Sí, también es de los gentiles. 30 Porque Dios es uno. Y él justificará tanto a los de la circuncisión (los judíos) por la fe, como a los de la incircuncisión (los gentiles) a través de la fe. 31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que reconocemos la validez de la ley.
4 Abraham fue justificado por la fe
1 ¿Qué diremos entonces, que logró humanamente nuestro padre Abraham? 2 Porque si Abraham fue considerado justo por las obras, podría gloriarse, pero no ante Dios (sino ante los hombres). 3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham en Dios, y su fe le fue contada como justificación. 4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda. 5 Mas al que no hace obras, pero cree en Dios, quien justifica incluso al impío, su fe le es contada por justificación. 6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justificación sin obras, 7 diciendo: Bienaventurados (afortunados) aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas, y cuyos pecados han sido cubiertos. 8 Bienaventurado el hombre, a quien el Señor no le tendrá en cuenta el pecado.
Abraham, padre también de los incircuncisos, por la fe
9 ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión (los judíos), o también para los de la incircuncisión (los gentiles)? Porque decimos que ciertamente a Abraham le fue contada la fe por justificación. 10 ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando circunciso, o incircunciso? No cuando estaba circunciso, sino incircunciso. 11 Y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justificación por la fe, el cual hubo recibido cuando estaba sin circuncidar. Así es padre de todos los creyentes no circuncidados (gentiles), a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justificación. 12 Y también es padre de los circuncidados (de los gentiles), los cuales no tienen sólo la circuncisión, sino que también siguen las huellas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham, cuando estaba incircunciso.
Divinas promesas, su cumplimiento y fe
13 La promesa a Abraham o a sus descendientes, de que sería heredero del mundo, no fue dada a causa de la ley, sino a causa de la justificación por la fe. 14 Porque, si el que sean herederos depende de la ley, entonces la fe pierde su valor, y la promesa pierde su validez. 15 Pues la ley (ya que es transgredida) produce ira (castigo). Pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
16 Por tanto, la herencia depende de la fe, para que sea regalada, a fin de que la promesa se cumpla en todos los descendientes (de Abraham), no sólo para los que tienen la ley, sino también para los que tienen la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (de judíos y de gentiles) 17 —como está escrito: Te he puesto por padre de muchas naciones—. Y fue hecho padre de todos nosotros por Dios, en quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama lo inexistente, como existente. 18 Él (Abraham), aunque no había esperanza (debido a la avanzada edad), con convicción creyó en que sería padre de muchas gentes, conforme a las palabras, ¡Así será tu descendencia! 19 Y debido a que no se debilitó en la fe, no consideró su cuerpo, que estaba ya como muerto (incapaz de engendrar hijos), ya que tenía unos cien años, ni la esterilidad de la matriz de Sara. 20 Sí, ante la promesa de Dios no mostró duda ni incredulidad, sino que se fortaleció en fe, porque reconoció el poder de Dios, 21 y creyó con absoluto convencimiento en que lo que se le prometió, Dios tenía el poder de hacerlo. 22 Por lo cual también su fe le fue contada por justificación. 23 Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, 24 sino también por nosotros, sobre quienes también será contada, quienes creemos en aquel que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro. 25 Él fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.
5 La reconciliación con Dios y el gozo
1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesús Cristo. 2 También él nos trajo por la fe a este estado de gracia, en la cual estamos firmes. Y nos gloriamos en la esperanza de disfrutar la gloria de Dios. 3 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos por las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia, 4 y la paciencia forja el temperamento, y el temperamento es el terreno para la esperanza. 5 Y la esperanza (no contradice y) no avergüenza, ya que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
«Cuánto más ahora, estando reconciliados, seremos salvos en su vida».
6 De hecho, cuando nosotros aún estábamos en el estado del pecado, Cristo en el tiempo determinado murió por nosotros los impíos. 7 Ciertamente, con mucha dificultad morirá alguno por uno bueno. Con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 8 Mas Dios muestra su profundo amor por nosotros, en que, estando aún en el estado de pecado, Cristo murió por nosotros. 9 Cuánto más ahora, habiendo sido justificados con su sangre, seremos salvados por él de la ira (futura). 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más fácilmente, estando reconciliados, seremos salvos por su vida (es decir si fuimos salvados entonces, cuando la salvación era difícil, porque como pecadores e impíos éramos enemigos de Dios y nuestra salvación vino por la muerte del Hijo de Dios, más fácilmente seremos ahora salvados, porque ahora estamos reconciliados con Dios, y Cristo vive, nuestra salvación no requiere ya de la muerte del Hijo de Dios). 11 Y no solo seremos salvados, sino que también seremos glorificados por Dios por nuestro Señor nuestro Jesús Cristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.
Por Adán la muerte, por Cristo la vida.
«Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia»
12 Por tanto, así como el pecado entró en la humanidad por un hombre, y por el pecado entró también la muerte, así la muerte (avanzando tras su entrada) pasó también a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (tal como inicialmente uno pecó murió, así después también todos murieron, porque todos pecaron). 13 El pecado ciertamente existió en el mundo hasta que fue dada la ley, pero el pecado no es imputado, cuando no existe ley. 14 No obstante, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual era figura del futuro Adán (del progenitor del nuevo mundo, Cristo).
15 Pero no tiene tanta gravedad el pecado (de Adán) como la gracia (de Cristo). Porque, si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, mucho más la gracia de Dios y el don de la gracia de un hombre Jesús Cristo, inundó los muchos. 16 Además, con el don (divino) no sucede como en el caso de aquel uno, que pecó 1. Porque una decisión fue condenatoria para uno, pero el don [el acto de bondad] es acto de absolución de muchos pecados.
1. O, "con el pecado de uno"
17 Pues si por causa del pecado de uno reinó la muerte debido a uno, mucho más aquellos, que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justificación, reinarán con vida por uno, Jesús Cristo. 18 Así que, tal como el resultado de un pecado fue la condenación a todos los hombres, de la misma manera el resultado de un acto de absolución es la justificación, que trae vida, para todos los hombres. 19 Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán justificados. 20 Pero la ley se introdujo temporalmente, para que el pecado abundase. Pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 de modo que, así como el pecado reinó por [a través de] la muerte, así también la gracia reine por [a través de] de la justificación para vida eterna mediante a través de Jesús Cristo, nuestro Señor.
6 Muertos para el pecado, vivos para Dios
1 ¿Qué diremos entonces? ¿Persistiremos en el pecado para que abunde la gracia? 2 En ninguna manera. Porque si hemos muerto en cuanto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis, que todos los que hemos sido bautizados con fe en Jesús Cristo, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque habiendo sido bautizados en su muerte, hemos sido sepultados juntamente con él, para que, tal como Cristo con el poder del Padre fue resucitado de los muertos, así nosotros también vivamos vida nueva.
5 Porque, si hemos sido unidos con la forma de su muerte, ciertamente también seremos unidos con la forma de su resurrección. 6 Basta con que nos hayamos concienciado de esto, de que nuestro antiguo hombre (nuestro antiguo yo) fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea mortificado, a fin de que no seamos ya siervos del pecado. 7 Porque el que murió, ha sido liberado del pecado. 8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. 9 Porque sabemos que Cristo tras su resurrección de entre los muertos, ya no muere; la muerte no tiene ya autoridad sobre él.
10 Y la muerte a la que fue sometido, fue sometido una vez por todas en cuanto al pecado; y la vida que ahora vive, la vive en relación con Dios. 11 Así también vosotros consideraos a vosotros mismos muertos en cuanto al pecado, pero vivos para Dios con vuestra unión con Jesús Cristo nuestro Señor.
12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis [al pecado] en sus deseos (pecadores). 13 Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como armas para el mal. Sino presentaos a vosotros mismos a Dios como resucitados de entre los muertos y vivos, y vuestros miembros a Dios como armas para el bien. 14 El pecado entonces no tendrá autoridad sobre vosotros. Pues no estáis ya bajo la ley, sino bajo la gracia.
Liberación del pecado y sumisión a Dios
15 ¿Entonces qué? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. 16 ¿No sabéis que, a lo que os sometáis como esclavos para obedecer, os volvéis esclavos de lo que habéis obedecido, es decir o del pecado para muerte, o de la Fe para justificación? 17 Pero agradecimiento es debido a Dios gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis creído de corazón en su regla de enseñanza (cristiana), a la cual os sometísteis. 18 Así fuisteis liberados del pecado y vinisteis a ser siervos del bien. 19 Hablo como humano, utilizando la imagen de la servidumbre, por vuestra humana debilidad en entender de otro modo (En realidad el sometimiento al bien no es esclavitud, sino liberación de las pasiones pecaminosas). Así como esclavizáteis vuestros miembros en la impureza y en la iniquidad para hacer iniquidad, así ahora esclavizad vuestros miembros al bien para santificaros.
«La paga del pecado es muerte, el don de Dios vida eterna»
20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres del control del bien. 21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Mas ahora que habéis sido liberados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. 23 Sí, la paga del pecado es muerte, mas el don de Dios es vida eterna en Jesús Cristo nuestro Señor.
7 Liberados de la ley
1 ¿Acaso ignoráis, hermanos —hablo desde luego con hombres que conocen la ley—, que la ley tiene autoridad sobre sobre el hombre entre tanto que este vive? 2 Por ejemplo la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras este vive. Si el marido muere, está libre de la ley que le comprometía con el marido. 3 Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.
4 Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo (muerto) de Cristo (y así sois libres de la ley), para ser unidos a otro, al que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 5 Porque cuando llevábamos una vida carnal, nuestras pasiones pecaminosas, registradas en la ley (y a causa de las prohibiciones de la ley son manifiestas) obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 6 Pero ahora hemos sido liberados de la ley, por haber muerto en cuanto a ella, y por la cual estábamos sujetos, de modo que (ahora) sirvamos en un nuevo estado, en que gobierna el Espíritu, y no bajo el viejo estado, donde gobernaría la ley escrita.
Relación entre la ley, el pecado, el deseo y la muerte
7 ¿Qué diremos ahora? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no tomé conciencia del pecado, sino por la ley. Porque tampoco hubiese conocido la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. 8 Pero el pecado, aprovechando el mandamiento, produjo en mí toda clase de concupiscencia, mientras que sin la ley, el pecado está muerto (inactivo). 9 Porque antes vivía sin la ley; pero al venir el mandamiento, el pecado revivió, 10 y morí. Y hallé que el mismo mandamiento que
era para vida, a mí me resultó para muerte; 11 porque el pecado,
tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y así, mediante su
intervención, me mató. 12 De manera que la ley a la verdad es santa, y
el mandamiento santo, justo y bueno.
La ley espiritual, pero yo carnal
13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? ¡Que no suceda que nadie afirme esto! Pero el pecado causa la muerte a través del bien (de la ley, del mandamiento) para mostrarse como pecado, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. 14 Porque sabemos que la ley es espiritual. Pero yo soy carnal, vendido y esclavizado al pecado. 15 Y no sé hago. Porque no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16 Y si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo con la ley, que es buena.
17 De manera que ya no lo hago yo (el mal), sino el pecado, que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien. Porque desde luego el querer el bien está muy cerca de mí, pero el hacer el bien, no lo encuentro. 19 Sí, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero yo, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
21 Por lo tanto, encuentro que en mí, que quiero aplicar la ley, (que es) el bien, el mal es fácil y simple. 22 De hecho mucho me deleito en mi interior por la ley de Dios. 23 Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi lógica, y que me lleva cautivo a la ley del pecado, que está en mis miembros.
24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios (que me salva), por Jesús Cristo nuestro Señor. Así que yo mismo (esto es, sin la gracia de Dios) con la carne soy esclavo de la ley de Dios, pero con la carne de la ley del pecado.
9 Pero vosotros no vivís bajo el dominio de la carne, sino del Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, éste no pertenece a él. 10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto para el pecado, mas el espíritu vive para el bien. 11 Y si el Espíritu de aquel (de Dios Padre) que levantó a Jesús de los muertos, mora en vosotros, entonces aquel, que levantó a Cristo de los muertos, también dará vida a vuestros cuerpos muertos por su Espíritu, el cual mora en vosotros.
18 Pues pienso, que las aflicciones de la vida presente no son nada comparables con la gloria que para nosotros ha de manifestarse. 19 Porque el intenso anhelo de la creación es que espera con agonía la gloriosa manifestación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sometida a corrupción, no voluntariamente, sino por causa de aquel (de Dios), que la sujetó con la esperanza, 21 de que esta misma creación será liberada de la esclavitud de la corrupción, para participar en la libertad del disfrute de la gloria de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación hasta ahora gime y sufre con fuertes dolores de parto. 23 Y no solo la creación, sino también nosotros mismos, disfrutamos los primeros frutos como compromiso de los bienes futuros; nosotros también gemimos en nuestras profundidades, esperando con agonía final y total adopción, la liberación de nuestro cuerpo de la corrupción. 24 Porque fuimos salvos con una salvación, que es objeto de esperanza (Cristo ha obtenido una salvación para nosotros, que esperamos que nos sea dada terminantemente y al completo en el futuro). Esperanza en algo que pasó y que vemos, no es invisible. Porque esto que pasó y que se puede ver, ¿por qué motivo esperarlo? 25 Pero si esperamos cosas que no vemos (cosas futuras), lo esperamos con agonía y paciencia.
26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos. Pero el Espíritu produce cálida oración por nosotros con gemidos indecibles. 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, es decir que produce oración por los santos (creyentes), como quiere Dios.
«Para los que aman a Dios, todo es para bien».
28 Y estamos convencidos, de que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito eterno son llamados. 29 Porque a los que antes conoció como predispuestos y dignos de ser suyos, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.
31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién podrá vencernos? 32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo sacrificó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios los justifica. 34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió. Más aun, también resucitó. Y se encuentra a la diestra de Dios. Y también intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? (¿Qué puede deteriorarnos, de modo que Cristo deje de amarnos?) ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por ti, peligramos todo el día en ser muertos. Hemos sido contados como ovejas destinadas a la matanza. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni cielo, ni tierra, ni ninguna otra creación podrá separarnos del amor de Dios sobre nosotros, que es en Jesús Cristo nuestro Señor (el Dios encarnado).
1 Verdad digo como cristiano, no miento. Es intenso el testimonio de mi conciencia, inspirado por el Espíritu Santo, 2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. 3 Desearía de hecho ser yo mismo separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son de mi misma nación. 4 Ellos llevan el honrado nombre de israelitas. Ellos fueron adoptados por Dios. Suya es la gloria, y los pactos, y la legislación, y el culto y las promesas. 5 De ellos son los padres (los gloriosos patriarcas). Y de ellos procedía Cristo como hombre, el cual es Dios sobre todas las cosas, el glorificado por los siglos. Amén.
6 No es posible que el logos de Dios haya sido refutado. Porque verdadero pueblo de israelita no son todos los descendientes de Israel (de Jacob, a quien Dios honró con el nombre de Israel). 7 Ni por ser descendientes de Abraham, son todos verdaderos hijos suyos. Sino (como dijo Dios a Abraham) de Isaac procederán tus verdaderos descendientes. 8 Es decir, hijos de Dios (e hijos de Abraham) no son los que son nacidos según la ley natural, sino los nacidos bajo la promesa de Dios, éstos son contados como verdaderos hijos. 9 Porque la palabra de la promesa es esta: En el mismo tiempo el año que viene vendré de nuevo, y Sara tendrá un hijo. 10 Y no solo esto, sino que también Rebeca concibió hijos de este hombre, de Isaac nuestro padre. 11 Y aunque aún (los hijos de este padre y de esta madre) no habían nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que permaneciese la decisión anterior de Dios conforme a la elección, 12 decisión que no depende de obras, sino de Dios, quien hace la llamada, dijo Dios a Rebeca: El mayor (el primogénito) servirá al menor (al nacido en segundo lugar). 13 Υ esto concuerda con las otra palabras de la Escritura: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí (Las palabras hacen referencia a condiciones exteriores. A Jacob con su pueblo elegí y favorecí, mientras que rechacé y no favorecí a Esaú con su pueblo)
14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. 15 Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. 16 Así que el favorecimiento divino no depende de la voluntad ni del intento del hombre, que quiere, ni del que corre, sino de la misericordia de Dios. 17 Porque dice a Faraón la Escritura (dice Dios, según se hace referencia en la Escritura): Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. 18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.
19 Después de esto me dirás: «¿Por qué entonces Dios inculpa al hombre? ¿Quién pudo jamás resistir a su voluntad?» 20 Pero, oh hombre, ¿quién eres tú, para hacer crítica a Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: «Por qué me has hecho así?» 21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para uso honroso y otro para deshonroso?
30 ¿Qué diremos ahora? Que los gentiles, que no buscaban ser justificados, alcanzaron la justificación, es decir, la justificación que proviene de la fe. 31 Y por el contrario los israelitas, aunque buscaban ser justificados, no encontraron la justificación. 32 ¿Por qué? Porque no buscaban ser justificados por la fe, sino por las obras de la ley. Así tropezaron en la piedra de tropiezo, 33 como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo, y roca de caída; (los infieles tropiezan ante el Mesías y caen). Pero todo el que creyere en él, no será avergonzado.
5 Moisés escribe sobre la justificación, que está basada en la ley: El hombre que haga estas cosas, (todas sin excepciones cuantas ordene la ley), ganará por ellas la vida (será salvado). 6 Pero la justificación por la fe habla así: No digas en tu corazón, «¿Quién subirá al cielo?», es decir para hacer descender [desde allí] a Cristo; 7 o, «¿quién descenderá al hades?», es decir, para ascender a Cristo de entre los muertos. 8 (La justificación por la fe no dice cosas difíciles ni imposibles). Pero, ¿qué dice? Junto a ti está el logos, en tu boca y en tu corazón, es decir el logos de la fe, el cual predicamos.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel, en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la salvación, de los que anuncian las bondades! 16 Mas no todos creyeron en la anunciación del evangelio. Por eso Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17 Así que la fe nace por el oír el anuncio. Y el anuncio consiste en el logos de Dios.
11 Pregunto ahora: ¿Tal vez han tropezado los de Israel para caer definitivamente fuera de la salvación? ¡En ninguna manera! pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. 12 Y si con su transgresión vino esta riqueza al mundo, y los pocos de ellos trajo riqueza al mundo, ¡cuánto más su conjunto cuando regrese a Cristo!
13 Porque a vosotros los creyentes que procedéis de los gentiles, os digo: por cuanto yo soy apóstol para predicar a los gentiles, honro mi ministerio, 14 por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi nación, y hacer salvos a algunos de ellos. 15 Porque si con su exclusión tuvo lugar la reconciliación entre Dios y el mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? 16 Y si la levadura de la nueva cosecha es santa, (es decir si los gloriosos patriarcas y profetas son santos), entonces también puede ser santa la masa (la nación israelita). Y si la raíz es santa, también pueden serlo las ramas. 17 Pero si algunas de las ramas fueron cortadas, y tú, que eras olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido conectado con la raíz y con la rica savia del olivo, 18 no te jactes a costa de las ramas cortadas. Y si te jactas, piensa que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 19 Pero dirás: «Fueron cortadas las ramas, para ser yo injertado». 20 Bien; por su incredulidad fueron cortadas, pero tú por la fe estás en su lugar. No te ensoberbezcas, sino teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tal vez tampoco a ti te perdonará. 22 Mira, pues, la bondad, pero también la severidad de Dios. La severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad. Pues de otra manera tú también serás cortado. 23 Y si aquellos no permanecieren en incredulidad, serán injertados. Pues Dios tiene el poder para volverlos a injertar. 24 Porque si tú fuiste cortado del arbol, que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
30 Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, 31 así también estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. 32 Porque Dios dejó que todos (judíos y gentiles) fuesen entreagados a la desobediencia, para tener misericordia de todos.
33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables los modos de tus acciones! 34 ¿Quién realmente conoció el nus del Señor? ¿O quién fue su consejero? 35 ¿O quién le dio a él primero, para que pudiese exigir recompensa? (Nadie) 36 Porque todo procede de su iniciativa, y es llevado a cao por él, y son para él. Y a él pertenece la gloria por los siglos. Amén.
1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios. Esta será vuestra adoración racional. 2 No os asimiléis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro espíritu, para que comprendáis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced del todo el mal, para aferraros a lo bueno. 10 En cuanto al amor fraternal, estad llenos de afecto el uno por el otro. En cuanto a la entrega de honores que el uno compita con el otro. 11 En el cuidado no seáis perezosos. En el espíritu sed cálidos. Servid al Señor como siervos dedicados. 12 Gozaos en la esperanza. En la tribulación sed pacientes. En la oración insistid. 13 En las necesidades de los santos (de los fieles) ayudad. Practicad la hospitalidad. 14 Rezad por los que os persiguen; rezad, y no maldigáis. 15 Alegraos con los quese alegran, llorad con los que lloran. 16 Tened este interés el uno por el otro. No aspiréis a grandezas, sino tened una vida sencilla. No seáis orgullosos.
11 Y tened en cuenta esto, porque sabéis en qué tiempo vivimos, que es ya hora de levantarnos del sueño. Porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos (porque ahora está más cerca la segunda venida y la muerte). 12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues (como otra vestimenta nocturna), las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 13 Como vive cada uno durante el día, que lo ven, así vivamos honestamente; no con jolgarios y borracheras, no en libertinajes e inmoralidades, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos (como vestido espiritual) al Señor Jesús Cristo, y no proveáis para los placeres y deseos de la carne.
10 Entonces tú, ¿por qué condenas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque indudablemente todos compareceremos ante el tribunal de Cristo (para ser juzgados por él). 11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. 12 Por lo tanto cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
13 Así que, no nos critiquemos el uno al otro, sino más bien cosiderad esto como correcto, el no poner obstáculo al hermano, que le pueda hacer tropezar o caer. 14 Estoy seguro y convencido por el Señor Jesús, de que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. 15 Pero si por causa de la comida tu hermano es herido, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. 16 Vuestro bien entonces (vuestra fe, que sois libres para comer de todo) no déis motivo para que sea vituperada (por los débiles en la fe). 17 Porque el reino de Dios no es que alguien coma o beba, sino realizar lo bueno y lo beneficioso con la ayuda del Espíritu Santo. 18 Porque el que en esto sirve a Cristo, se vuelve agradable a Dios, y es aprobado por los hombres.
1 Así que, los que somos fuertes debemos apoyar las debilidades de los otros, y no hacer lo que nos guste. 2 Cada uno de nosotros que busque gustar al compañero en lo que es bueno, para edificarlo. 3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. 4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y el reforzamiento, que dan las Escrituras, tengamos esperanza. 5 Pero Dios, que es la fuente de la paciencia y del reforzamiento, os dé entre vosotros un mismo sentir según Jesús Cristo, 6 para que (unidos en el amor mutuo y el interés mutuo), glorifiquéis con un alma y una boca al Dios y Padre de nuestro Señor Jesús Cristo.
Cristo, servidor de judíos y de gentiles
7 Por eso recibíos los unos a los otros, como también Cristo os recibió a vosotros, para que sea glorificado Dios. 8 Pues os digo, que Jesús Cristo vino a ser siervo de los judíos por la fidelidad de Dios para llevar a cabo las promesas (de Dios) hechas a los padres (de los judíos), 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, tal como dice la Escritura: Por eso te glorificaré, Señor, entre los gentiles y cantaré alabanzas a tu nombre. 10 Y otra vez dice: ¡Oh gentiles!, regocijaos junto con su pueblo (de Israel). 11 Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, y magnificadle todos los pueblos. 12 Y otra vez dice Isaías: Aparecerá el tallo de Isaí y aquel, que aparecerá para gobernar a los gentiles. En él esperarán los gentiles. 13 Y deseo que el Dios de esperanza con el poder del Espíritu Santo os llene de todo bien por medio la fe, para que abundéis en esperanza (en vuestra salvación) .
La predicación del evangelio, servicio y ceremonia
14 Y yo el mismo (que os hago admoniciones y os dedico mis oraciones) estoy seguro de vosotros, hermanos míos; de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que capaces de enseñaros el uno al otro. 15 Mas en algunas partes de la epístola os he escrito, hermanos, con algo más de atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada 16 para ser ministro de Jesús Cristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.
22 Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros. 23 Pero ahora, no teniendo más obra en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros, 24 cuando vaya a España, iré a vosotros. Sí, espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros por un breve tiempo. 25 Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos (a los cristianos de allí). 26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos (los cristianos) que están en Jerusalén. 27 Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales. 28 Así que, cuando haya concluido esta obra, y les haya entregado con seguridad esta ofrenda, pasaré entre vosotros rumbo a España. 29 Y estoy seguro de que (escucharéis con entusiasmo mi predicación, y así) cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.
1 Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; 2 que la recibáis en el nombre del Señor, como es digno de los santos (cristianos), y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros. Porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.
21 Os saludan Timoteo mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípater, mis compatriotas. 22 Os saludo en espíritu del Señor (y no del mundo) yo Tercio, que escribí la epístola bajo dictado. 23 Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Os saluda Erasto, el administrador de la economía de la ciudad, y el hermano Cuarto.
24 La Gracia de nuestro Señor Jesús Cristo sea con todos vosotros. Amén.