1 Yo Pablo, siervo de Dios y apóstol de Cristo, para que crean los escogidos de Dios y conozcan la verdad que lleva a la piedad, 2 con la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos. 3 Él ha revelado lo que estaba destinado a su debido tiempo mediante la predicación, la cual me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador. 4 Me dirijo a Tito, hijo verdadero en cuanto a la fe común. Gracia, misericordia, bendición de Dios Padre y del Señor Jesús Cristo, nuestro salvador.
10 Porque muchos son también insumisos, falsos predicadores y engañadores, mayormente los que provienen de los judíos. 11 A éstos es preciso que alguien les haga callar. Ellos trastornan casas enteras, enseñando cosas no permitidas por ganancia deshonesta. 12 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, glotones y ociosos. 13 Este testimonio es verdadero; por eso, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, 14 no atendiendo a mitos judaicos, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. 15 Todas las cosas desde luego son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos no son siempre puras; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. 16 Dicen que conocen a Dios, pero con sus acciones lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.
11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para la salvación de todos los hombres, 12 y nos eneseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y vivir con prudencia (sobriedad) y con justicia y con devoción en este mundo presente, 13 esperando el cumplimiento de nuestra bienaventurada esperanza y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesús Cristo, 14 quien se dio a sí mismo en sacrificio por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar 1 para sí un pueblo, para que sea elegido y celoso por las buenas obras.
1 O, "para apartar".
15 Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie.
3 Justificados por gracia
3 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra, 2 que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino caritativos 1, mostrando toda bondad para con todos los hombres. 3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, éramos hombres de odio, odiándonos unos a otros. 4 Pero cuando se manifestó la bondad y la filantropía de Dios nuestro Salvador, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento (bautismo) de la regeneración y por la renovación, que hace el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesús Cristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, y con la esperanza (no todavía con adquisición real) viniésemos a ser herederos de la vida eterna. 8 Palabras fieles son estas. Y sobre estas cosas (las cosas espirituales y celestiales) quiero que hables con toda certeza, para cuidar de aquellos que han creído en Dios y lideran en buenas obras. Estas cosas son las que convienen y benefician a los hombres.
1 O "apacibles".
Confrontamiento de los heréticos
9 Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley (de la ley judaica), porque son vanas y sin provecho. 10 Al hombre herético, después de una y otra amonestación abandóalo. 11 Que sepas que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio (tú ya no tienes ninguna responsabilidad).
Epílogo
12 Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno. 13 A Zenas intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte. 14 Y que aprendan también los nuestros (como tú) a liderar en buenas obras para la confrontación de necesidades materiales, para que no sean sin fruto.
15 Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman sinceramente.
La Gracia sea con todos vosotros. Amén.