1 Yo Pablo, y Silvano y Timoteo, nos dirigimos a la iglesia de los Tesalonicenses, que pertenece a Dios (nuestro) Padre y al Señor Jesús Cristo. Gracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesús Cristo.
2 Ustedes mismos saben, hermanos, que nuestra visita a ustedes no fue en vano. 2 Pero después de haber sufrido y sido maltratados en Filipos, como saben, nos atrevimos, con mucha lucha, a anunciarles el evangelio de Dios, con ayuda de Dios. 3 Porque nuestro mensaje no proviene de engaño, ni de motivos impuros, ni tiene intenciones fraudulentas. 4 Sino que, como Dios nos escogió para confiarnos el evangelio, por eso predicamos, no para agradar a los hombres, sino a Dios, que conoce nuestros corazones. 5 Porque nunca actuamos con adulación, como bien saben, ni con el propósito de explotar a otros, —testigo es Dios—. 6 Ni buscamos gloria de los hombres, ni de ustedes ni de otros, 7 aunque pudiéramos, como apóstoles de Cristo, haber tenido requerimientos y haber sido "una carga". Pero al contrario, fuimos "sin carga alguna" entre ustedes, como una madre que se coloca con ternura sobre sus hijos para calentarlos. 8 Tan estrechamente unidos a vosotros, quisiéramos transmitirles no sólo el evangelio de Dios, sino nuestros corazones, porque os hemos amado. 9 Desde luego recordamos, hermanos, nuestro esfuerzo y nuestra fatiga. Porque os anunciamos el evangelio de Dios trabajando paralelamente noche, para no ser carga a ninguno de vosotros.
13 Por esta razón, también damos gracias a Dios continuamente, porque cuando recibieron de nosotros las palabras de obediencia a Dios, las aceptaron no como palabra de hombres, sino como lo que es en verdad, logos de Dios, la cual también obra en ustedes los creyentes. 14 Y ustedes, hermanos, se han convertido en imitadores de de las iglesias de Dios en Judea, que creen en Jesús Cristo. Pues ustedes también han sufrido lo mismo de sus propios compatriotas, como ellos de los judíos, 15 quienes mataron al Señor Jesús y a sus profetas, y a nosotros nos persiguieron, y no son agrdables a Dios, y son enemigos de todos los hombres. 16 Nos impiden hablar a los gentiles para que sean salvos, y así colman siempres sus pecados hasta el límite. Pero la ira de Dios vendrá dentro de poco sobre ellos hasta el máximo.
Los fieles, el gozo, la gloria y la alegría de los apóstoles
17 Pero nosotros, hermanos, cuando estuvimos nos separamos momentáneamente de ustedes, en cuerpo pero no en espíritu, anhelábamos verlos cara a cara. 18 Por esta razón, decidimos visitarlos de nuevo, yo Pablo de hecho una y dos veces, pero nos obstaculizó Satanás. 19 Porque, ¿qué es nuestra gloria, o la alegría, o la corona de gloria, si no que estén ustedes también ante nuestro Señor durante su presencia? 20 Sí, ustedes son nuestra gloria y gozo.
La misión de Timoteo a Tesalónica
Por lo tanto, cuando ya no pudimos soportar la separación, pensamos que lo mejor era quedarnos solos en Atenas, y enviamos a Timoteo, nuestro hermano, siervo de Dios y colaborador en el evangelio de Cristo, para reforzarlos y fortalecerlos en su fe, 3 para que nadie sea conmovido por estas aflicciones. Porque ustedes saben que para esto mismo hemos sido destinados (a sufrir en este mundo). 4 Y cuando estábamos con ustedes, les dijimos de antemano que íbamos a sufrir aflicciones, como ha sucedido, y ustedes lo saben. 5 Por esta razón, yo también, cuando ya no pude soportarlo más, envié a averiguar acerca de su fe, no sea que cayeran en la tentación que tienta a los hombres, y nuestro trabajo fuera en vano.
Regreso de Timoteo con buenas noticias
6 Pero ahora, puesto que Timoteo ha venido de parte de ustedes y nos ha traído buenas noticias acerca de su fe y amor, y que siempre nos recuerdan con cariño, y anheláis vernos, así como también nosotros anhelamos verlos, 7 nos alegramos por ustedes, hermanos, a pesar de todas nuestras tribulaciones y angustias, a causa de su fe. 8 Porque ahora nosotros vivimos, si ustedes permanecen firmes en el Señor (su fe es nuestra vida). 9 ¿Qué agradecimiento podemos dar a Dios por ustedes, por todo el gozo con que nos alegramos por ustedes delante de nuestro Dios? 10 Día y noche oramos con fervor para poder verlos y compensar las carencias en cuanto a su fe.
Deseos y oraciones
11 Y que nuestro Dios y Padre, y el Señor Jesús Cristo, guíen nuestro camino hacia ustedes. 12 Que el Señor los haga abundar en amor los unos por los otros y por todos, así como nosotros también los amamos a ustedes. 13 Para que sean irreprensibles en santidad delante de nuestro Dios y Padre, en la venida de nuestro Señor Jesús Cristo y todos sus santos.
Acerca de la abstinencia de los pecados carnales y la santificación
4 Ahora bien, hermanos, les rogamos y exhortamos en el nombre del Señor Jesús, que, de la manera en que aprendieron de nosotros cómo deben andar y agradar a Dios, así actúen, progresando y abundando cada vez más. 2 Porque ustedes saben qué mandamientos les dimos por medio del Señor Jesús. 3 Porque esta es la voluntad de Dios: su santificación; que se abstengan de la inmoralidad; 4 que cada uno de ustedes sepa mantener su propio cuerpo en santidad y honor, no como esclavo de los deseos carnales, como los gentiles, que no conocen a Dios; 6 que el hermano (el cristiano) no cometa excesos ni irregularidades en materia sexual, porque el Señor es castigador de todas estas cosas, como ya les hemos dicho y enfatizado. 7 Porque Dios no nos llamó a una vida impura, sino a una vida santa. 8 De modo aquel que no hace obediencia, desobedece no a los hombres, sino a Dios, quien también dio su Espíritu Santo a ustedes.
Acerca del amor fraternal y las obras
En cuanto al amor a los hermanos, (los cristianos), no necesitan que les escriba. Porque ustedes mismos han sido enseñados por Dios a amarse unos a otros. 10 Y desde luego lo hacen con todos los hermanos (los cristianos) que están en toda Macedonia. Y les exhortamos, hermanos, a que lo hagan aún más. 11 Y procuren no causar problemas ni disturbios, sino ocuparse de sus propios asuntos y trabajar con sus propias manos, tal como les hemos enseñado. 12 Así su conducta hacia los que están fuera de la iglesia será honorable y respetable, y no tendrán necesidad de nada.
Sobre segunda la venida, la resurrección y el arrebatamiento al cielo
13 Y no queremos, hermanos, que desconozcan en cuanto a los que han dormido, para que no se entristezcan como los otros (los infieles), los cuales no tienen esperanza. 14 Porque, si creemos que Jesús murió y resucitó, así también hemos de creer, que Dios traerá con él a los que durmieron en Jesús. 15 Porque esto les decimos por palabra del Señor: que nosotros, los que vivimos y quedamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que han resucitado. 16 Porque el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán. 17 Luego nosotros, los que vivimos y quedamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, anímense unos a otros con estas palabras (de fe y esperanza).
El tiempo de la segunda venida es desconocido. Necesidad de estar despiertos espiritualmente.
5 Pero acerca de los tiempos y las ocasiones, hermanos, no necesitan que les escriba. 2 Porque ustedes mismos saben muy bien que el día (de la venida) del Señor vendrá de esta manera, como ladrón en la noche. 3 Cuando digan: «Existe paz y seguridad», entonces les sobrevendrá destrucción repentina, como dolores de parto a la mujer encinta, y no escaparán. 4 Pero ustedes, hermanos, no están en tinieblas, para que el día los sorprenda como ladrón. Todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas. 6 Por lo tanto, no durmamos como los demás, sino mantengámonos alerta y sobrios. 7 Porque los que duermen, duermen de noche, y los que se emborrachan, se emborrachan de noche. 8 Pero como nosotros pertenecemos al día, seamos sobrios, vistiendo la fe y el amor como coraza, y la esperanza de la salvación como casco. 9 Porque Dios no nos destinó para ira (para castigo), sino para alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesús Cristo. 10 Él murió por nosotros, para que, ya sea que vivamos o muramos (en su venida), todos vivamos con él. 11 Por lo tanto, anímense unos a otros y edifíquense mutuamente, tal como vienen haciéndolo.
Advertencias morales y religiosas
12 Ahora les pedimos, hermanos, que respeten a quienes trabajan arduamente entre ustedes, quienes los dirigen según la voluntad del Señor y los instruyen, 13 y que los estimen aún más, amándolos por su trabajo. Vivan en paz unos con otros. 14 Hermanos, les exhortamos también a amonestar a los ociosos, animar a los débiles en la fe, ser pacientes los débiles en sus debilidades 1 y ser bondadosos con todos. 15 Procuren no devolver mal por mal a nadie, sino busquen siempre el bien, tanto entre ustedes como con todos (incluidos los que están fuera de la iglesia).
16 Alégrense siempre. 17 Oren siempre. 18 Den gracias en toda circunstancia (sea buena o mala), pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, como fue revelado por Jesús Cristo.
19 No apaguen el fuego del Espíritu. 20 No desprecien las palabras del Espíritu. 21 Sino examínenlo todo y mantengan todo lo bueno. 22 Absténganse de todo mal.
23 Y que Dios Todopoderoso los santifique por completo; y que todo su espíritu, alma y cuerpo sean preservados irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesús Cristo. 24 El que los llama es fiel, y él también lo hará.
Epílogo
25 Hermanos, oren por nosotros.
26 Saluden a todos los hermanos con beso santo.
27 Les encargo en el nombre del Señor que esta carta sea leída a todos los hermanos, los cuales como creyentes están dedicados a Él.
28 La Gracia de nuestro Señor Jesús Cristo sea con ustedes. Amén.
1. O, "ayuden a los débiles".