1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en los tiempos antiguos a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo. A Él constituyó como heredero de todo. Y por Él asimismo creó el mundo; 3 Él es el resplandor de su gloriosa figura 1, y la imagen inalterable de su esencia. Y gobierna todo con su logos todopoderoso. Y habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo (mediante su sacrificio), se sentó a la diestra de la Majestad (del Poderoso) en las alturas.
10 También sobre el Hijo dice: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. 11 Ellos serán destruidos, mas tú permaneces. Sí, todos ellos se envejecerán como una vestidura, 12 y como con una prenda que lleva alguien los envolverás, y serán cambiados. Pero tú eres siempre el mismo (inalterado, invariable) y tus años no acabarán (eres eterno). 13 Además, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: «Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies»? (A ninguno). 14 ¿No son todos los ángeles espíritus servidores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?
2 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las palabras que han sido dichas, para no alejarnos de la salvación. 2 Porque, si las palabras dichas por medio de los ángeles, fueron confirmadas como ciertas, y (después de esto) toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, 3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el mismo Señor, y nos fue confirmada por los testigos que oyeron (los apóstoles), 4 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
El autor de la salvación se establece a través del sufrimiento y es exaltado.
11 Porque el que santifica (Cristo) y los que son santificados, todos proceden de un padre (de Adán). Por lo cual (es decir porque también Cristo es hijo de Adán, hombre) no se avergüenza de llamarlos hermanos, 12 diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré. 13 Y otra vez (no se avergüenza de presentarse como inferior a Dios y decir), Yo fijaré mi confianza en él (en Dios). Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.
14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre (es decir que tienen cuerpo), por eso él también participó de lo mismo (contrajo carne y sangre, cuerpo), para (poder ser sometido a la muerte y) destruir por medio de la muerte al que tiene el poder (el poder de dar muerte debido al pecado), esto es, al diablo, 15 y así liberar a todos los que por el temor de la muerte (sentimiento de cautividad) eran esclavos durante toda la vida.
Por tanto, hermanos dedicados a Dios, participantes del llamamiento celestial, piensen bien quién es el apóstol y sumo sacerdote de nuestra Fe, Jesús Cristo. 2 Se mostró fiel al que le constituyó (como apóstol y sumo sacerdote), como también lo fue Moisés en toda su casa (el pueblo de Dios). 3 Pero el fue hecho digno de recibir una mayor gloria que Moisés, cuanto tiene mayor honra (valor) que la casa, el que la hizo. 4 Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios (Cristo es el que la hizo la gran casa, y es Dios, mientras que Moisés es parte de esta casa, y es hombre). 5 Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, y fue establecido para transmitir lo que Dios diría, 6 pero Cristo como Hijo sobre su casa (la casa de Dios es la casa del Hijo). Esta casa suya somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la seguridad y el convencimiento sobre lo que esperamos.
La conducta de los israelitas en el desierto, ejemplo a evitar
7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Hoy, cuando oyereis su voz, 8 no endurezcáis vuestros corazones, como en el tiempo de la provocación en el desierto, 9 donde me provocaron vuestros padres, me pusieron a prueba, y vieron mis obras durante cuarenta años. 10 Por eso mostré mi ira contra esa generación, y dije: Siempre se desvían del camino según su voluntad. Sí, ellos no han amado mi camino. 11 Por tanto, en mi ira juré: No entrarán en mi lugar de reposo.
12 Atended, hermanos, que ninguno de vosotros se aleje del Dios vivo (del Dios verdadero). 13 Sino que cada día reforzaros el uno al otro, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca engañado por el pecado. 14 Porque en hijos de Dios nos convertimos en realidad, si mantenemos la fe inamovible hasta el final. 15 Cuando se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en el tiempo de la provocación. 16 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos aquellos que Moisés sacó de Egipto? 17 ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su lugar de reposo, sino a aquellos que desobedecieron? 19 Y vemos, que realmente no pudieron entrar a causa de la incredulidad.
4 En el lugar de reposo entran los fieles y los luchadores
14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó y superó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, mantengamos firmemente la Fe. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue probado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia (al glorioso trono), para alcanzar misericordia y hallar gracia para ayudar en tiempo de necesidad.
1 Porque todo sumo sacerdote que procede de entre los hombres, es constituido a favor de los hombres en el servicio de Dios, para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados. 2 Y puede ser compasivo con aquellos que pecan y se desvían, puesto que él también está rodeado de debilidad. 3 Y por causa de ella debe ofrecer sacrificio por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo.
Sacerdote no llamado por sí mismo, sino por Dios
4 Y nadie toma para sí la autoridad, sino cuando es llamado por Dios, como lo fue Aarón. 5 Así tampoco Cristo se honró a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino que le honró aquel (Dios), que le dijo: Mi hijo eres tú, yo hoy te he engendrado (te he traído a la existencia como hombre). 6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
Aunque era Hijo, se volvió obediente a través de los padecimientos y fue establecido como sumo sacerdote.
7 Él (Cristo) durante los días de su vida natural, con gran clamor y lágrimas dirijió ruegos y súplicas al que tenía el poder para salvarle de la muerte (con la resurrección), fue oído a causa de su temor reverente. 8 Y aunque era Hijo (ypor lo tanto Dios, consecuentemente no debía obediencia) practicó la obediencia mediante todo lo que sufrió. 9 Y dado que así fue establecido, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; 10 y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.
Rechazo de la parsimonia espiritual y de la inmadurez
11 Acerca de esto (de Melquisedec como orden de Cristo el sumo sacerdote) tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos y díscolos en el oír. 12 Porque debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios. Y así habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. 13 Porque todo aquel que participa de la leche, es incapaz de la perfección, porque es niño. 14 Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el continuo uso tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien del mal.
6 Exhortación a la perfección
1 Por tanto dejemos ya la rudimentaria enseñanza crisitiana y avancemos a la perfección (la más profunda y elevada enseñanza cristiana). No echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas (obras pecadoras que provocan muerte), y fe en Dios, 2 de la doctrina de bautismos y de la imposición de manos (en cuanto a la transmisión de la Gracia divina), de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. 3 Y esto haremos, si lo permite Dios.
13 Porque, como es sabido, cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro superior (dado que no existe nadie superior a Dios), juró por sí mismo, 14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente (te daré muchos descendientes). 15 Y después de esto, habiendo esperado con paciencia, alcanzó lo que le había prometido Dios. 16 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. 17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su promesa, lo garantizó mediante juramento, 18 para que por dos cosas inmutables (la promesa y el juramento), en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos buscado refugio para mantener la esperanza en lo bueno que está por venir. 19 Esta esperanza tenemos anclada en el alma, segura y firme, y que penetra hasta el interior destrás del velo (en el santuario, es decir en el templo, que es simbolizado por por el santuario del templo). 20 Allí como precursor por nosotros (para abrirnos camino para seguirle), entró Jesús, hecho eterno sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
7 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham cuando volvía de la derrota aplastante de los reyes, y le bendijo, 2 a quien asimismo dio Abraham la décima parte de todo el botín*; primeramente según la interpretación de su nombre, «rey de justicia», y también según la de Rey de Salem, que significa «rey de paz»; 3 (aparentemente) sin padre, sin madre, sin genealogía, sin tener ni principio de días, ni fin de vida (porque intencionadamente la Escritura omite su procedencia, el tiempo de su nacimiento y el de su muerte), haciéndolo así semejante al Hijo de Dios (aparentemente debido a la omisión de su final), permanece sacerdote eterno (Lo que se aplica a Melquisedec como tipo de Cristo se aplica aparentemente, simbólicamente y en pequeña medida, a Cristo como antitipo tienen una validez real y en un grado absoluto. Realmente Cristo es sin padre como hombre, y sin madre, genealogía, principio ni final, como Dios. Τambién en un grado absoluto es «rey de justicia» y «rey de paz», y en un sentido único es sacerdote, sacerdote eterno).
4 Considerad, pues, cuán grande era este (Melquisedec), dado que Abraham el patriarca le dio una décima parte de los más selecto del botín. 5 Y ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo la décima parte de los ingresos del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de la cintura de Abraham (es decir, tanto los recaudadores de impuestos como los contribuyentes descienden de Abraham). 6 Pero aquel (Melquisedec) quien en cuanto a su procedencia no es de ellos (no es descendiente de Leví), tomó de Abraham esta décima parte, y bendijo al que tenía las promesas divinas.
11 Si, pues, la justificación fuera por el sacerdocio levítico —porque el pueblo en ella se había basado—, ¿qué necesidad habría aún de que apareciese otro tipo sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese según el orden de Aarón? 12 Porque si cesa de tener validez el sacerdocio, necesariamente también cesa de tener validez la ley respectiva (la ley que determinaba a qué tribu pertenecería el sacerdocio). 13 Por eso aquel (Cristo) de quien se dice esto, se encarnó de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. 14 Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, sobre la cual no hizo ninguna referencia Moisés respecto al sacerdocio.
15 Se vuelve aun más manifiesto, que según el orden de Melquisedec aparece otro tipo de sacerdote, 16 debido a que él no fue constituido conforme a la ley del mandamiento, el cual tiene validez para la vida natural (que dura hasta la muerte), sino según el poder de una vida interminable. 17 Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. 18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia. 19 Porque ninguna justificación trajo la ley.
23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que la muerte obstaculizaba que permaneciese alguien eternamente en esta dignidad, 24 mas este (Cristo), por cuanto vive para siempre, tiene el sacerdocio permanente, inalienable, intransferible (es decir Cristo no tiene herederos en el sacerdocio. Los sacerdotes de la Iglesia no son herederos suyos, sino representantes suyos). 25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, ya que vive siempre, para interceder por ellos.
26 Además, un sumo sacerdote con estas dignidades nos convenía; piadoso (en cuanto a Dios), inocente (en cuanto a los hombres), impecable (en cuanto a él mismo), distinto de los pecadores (sin pecado), que fue elevado por encima de los cielos. 27 Este no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo. La ofrenda de sacrificio la hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. 28 La ley entonces constituye sumos sacerdotes a hombres en desventaja (espiritual y física), mientras que las palabras con las que se hace una declaración jurada después de la ley, establecen sumo sacerdote al Hijo, establecido para siempre.
Y lo principal de lo que venimos diciendo es esto: tenemos un sumo sacerdote de tal valor, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad (del Todopoderoso) en los cielos 2 como ministro del santuario (celestial) y del verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. 3 Como es sabido, todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también este tenga algo que ofrecer. 4 Así que, si permaneciese en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley. 5 Y ellos sirven a Dios mediante la adoración, lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo (del testimonio), diciéndole: Atiende a hacer todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.
Desde luego también tenía dimensiones de adoración el primer tabernáculo (el tabernáculo judío, el templo judío), de hecho también esta parte santa que simbolizaba la parte terrenal (la primera parte del tabernáculo). 2 Así se construyó el primer compartimento del tabernáculo, el cual se llama "Santo" [del gr. "άγια", [áyia]]. Εn él estaban el candelabro de siete velas, la mesa, los panes de la proposición (sobre la mesa). 3 Tras el segundo velo (cortina de tela preciosa) estaba la parte del tabernáculo llamada "Lugar Santísimo" [lit. "El Santos de los Santos", del gr. "Αγια αγίων", [Ta Áyia ton Ayíon]]. 4 Allí había un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció (milagrosamente), y las tablas del pacto (las tablas en las que estaban escritos los diez mandamientos). 5 Y sobre ella (sobre el arca) los querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio [del gr. "ιλαστήριο", [ilastírio]] (la cubierta dorada del arca. Pero sobre esto no es necesario ahora hablar en detalle.
11 Pero Cristo, cuando vino como sumo sacerdote de los bienes venideros, los cuales eran futuros, utilizando el mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de este mundo (sino del mundo sobrenatural), 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el (celestial) Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
15 Por este motivo entonces, (Cristo) es mediador de un nuevo pacto, para que tras su muerte para la remisión de las transgresiones durante el tiempo del primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. 16 Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. 17 Porque el testamento se confirma cuando los que lo garantizan han muerto. Pues no es válido entre tanto que el testador vive. 18 Por eso ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre (que significa muerte). 19 Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro (de la ley) y también a todo el pueblo, 20 diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios ha determinado para vosotros. 21 Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los utensilios ceremoniales. 22 Y casi todo según la ley es purificado (ritualmente) con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecados.
1 Debido a que la ley tiene simplemente la sombra de los bienes venideros, y no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, justificar a los que se acercan. 2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. 3 Pero con estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados. 4 Porque ciertamente es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos puedan quitar los pecados.
8 Y primero dijo: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y sacrificios para el perdón de los pecados no quisiste, y no te agradaron, pues estas son cosas que se ofrecen según la ley; 9 y dijo luego: He aquí que he venido vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad. Elimina lo primero (los sacrificios de la ley), para dar validez a lo segundo (para que fuese sacrificado su cuerpo por la voluntad de Dios). 10 Debido a esta voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesús Cristo, hecha una vez para siempre.
11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces estos mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados, 12 mientras que Él (Cristo), ofreció una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, y se sentó a la diestra de Dios, 13 y de ahí en adelante espera hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. 14 Sí, con una sola ofrenda justificó para siempre a los que son purificados.
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús Cristo, 20 tenemos el nuevo y eterno camino nuevo, el cual abrió a través del velo, es decir a través de su cuerpo; 21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, con plena certidumbre en los temas de la fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua santificada (el agua del bautismo). 23 Mantengamos la fe en los bienes venideros firme y sin fluctuar. Porque quien (Dios) dio las promesas, es digno de ser creído.
32 Pero traed a la memoria los primeros días, en los cuales, después de haber sido bautizados, mostrásteis paciencia en gran combate de padecimientos. 33 Algunos fueron insultados y perseguidos, mientras que otros consolaron a los que sufrían tales trstos. 34 Y también mostrasteis compasión por mi sufrimiento. Y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que tenéis una posesión mejor y permanente en el cielo. 35 No perdáis, pues, vuestra firmeza en la fe, que tiene una gran recompensa. 36 También necesitáis paciencia, para hacer la voluntad de Dios y recibir la recompensa prometida. 37 Todavía un poco más de tiempo. Y El que ha de venir vendrá y no tardará. 38 Pero el justo vivirá por la fe (la vida eterna). Y si alguien baja la bandera del combate, no me complaceré en él. 39 Pero nosotros no somos personas que temen y se rinden para perdernos, sino fieles para ser salvos.
1 Es, pues, la fe la certeza de las cosas que se esperamos, la convicción sobre cosas que no vemos. 2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 3 Por la fe aceptamos haber sido constituido el universo por el logos [las palabras] de Dios, de modo que lo que vemos, no ha sido hecho por lo que se ve.
4 Por la fe Abel ofreció a Dios sacrificio superior que el de Caín, debido al cual (al sacrificio) alcanzó testimonio de que era piadoso y devoto. El mismo Dios dio testimonio de sus ofrendas. Y por esta fe, aunque murió, aún se realizan por él palabras elogiadoras.
8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció y partió al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en tierra ajena, en la tierra prometida (en la tierra que le prometió Dios). Y habitó en tiendas, como Isaac y Jacob, los coherederos de esta misma tierra que prometió Dios. 10 Porque esperaba la ciudad con los cimientos verdaderos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir. Y aunque era ya pasada de edad, dio a luz. Porque creyó que era digno de fidelidad aquel (Dios) que hizo la promesa (de que tendría un hijo).
13 Por la fe murieron todos estos, sin haber recibido lo que Dios prometió. Simplemente lo vieron de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y proclamando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria. 15 Pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una patria superior, esto es, celestial. Por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció como sacrificio a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, 18 habiéndosele dicho: De Isaac procederán tus descendientes. 19 Porque pensó que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos. Por eso lo tomó de nuevo, y de hecho en gloria. 20 Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. 21 Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. 22 Por la fe José, al morir, habló sobre la salida de los israelitas (de Egipto), y dio mandamiento acerca de sus huesos.
23 Por la fe, cuando Moisés nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño agraciado (previendo en él un destino excepcional), y no temieron el decreto del rey. 24 Por la fe Moisés, cuando creció, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. 26 Tuvo por mayor riqueza el vituperio de ser ungido que los tesoros de los egipcios (es decir mayor riqueza el ser crismados por Dios como instrumento suyo y ser vituperado porel abandono de su puesto en el palacio del Faraón), porque tenía puesta la mirada en la divina retribución. 27 Por la fe abandonó a Egipto, no porque temió la ira del rey (sí que temió, pero no abandonó por eso Egipto, sino por su obediencia a la divina voluntad). Y como viendo al Dios invisible, con tal convicción le esperó (durante cuarenta años, para traerlo de vuelta a Egipto para su misión). 28 Por la fe celebró la pascua y la aspersión (de las puertas) con sangre, para que el ángel destructor no golpease que a los hijos primogénitos de los israelitas.
31 Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los que se opusieron, habiendo recibido a los espías en paz. 32 ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas. 33 Ellos por la fe conquistaron reinos, vivieron con justicia, lograron el cumplimiento de las promesas que Dios les dio, y sellaron y taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron matanzas, estaban enfermos y débiles pero se reforzaron, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos enemigos. 35 Mujeres recibieron de nuevo sus muertos mediante resurrección. Otros fueron torturados atados al tímpano (instrumento de tortura), no aceptando ser liberados de las torturas a fin de obtener mejor resurrección. 36 Otros experimentaron vituperios y azotes, e incluso prisiones y cárceles. 37 Fueron muertos por lapidación, por sierra, por fuego, por espada. Vestidos con pieles de ovejas y de cabras. Viviendo con carencias, en penuria, maltratados. 38 Y debido a que el mundo no era digno de tenerles al lado, erraban por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.
39 Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido por Dios. 40 Porque Dios proveyó algo superior para nosotros, es decir para que no fuesen justificados sin nosotros. (Recibieron su retribución sólamente en parte, y en su totalidad la recibirán en la segunda venida del Señor)
7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos (los hijos) han sido participantes, entonces sois bastardos [ilegítimos], y no hijos. 9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos dieron el cuerpo, los teníamos como formadores y les obedecíamos. ¿No deberíamos mucho más obedecer al Padre, quien dio los espíritus (las almas), ganando así la vida? 10 Porque aquellos, ciertamente por un breve tiempo nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su gloria (La participación en la gloria de Dios no es para un breve tiempo, sino para la eternidad interminable). 11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justificación (salvación) a los que en ella han sido ejercitados. 12 Por lo cual, levantad las manos caídas abajo y las rodillas paralizadas; 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.
18 Porque no os habéis acercado al monte que está desnudo y que ardía en fuego, y en densa niebla y oscuridad y tormenta 19 y (terrible) sonido de trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, 20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada. 21 Sí, tan terrible era el fenómeno, Moisés dijo: Estoy lleno de temor y de terror.
25 Mirad que no os neguéis a obedecerle a él (a Jesús) que es el que habla. Porque si no escaparon del castigo cuando evitaron obedecer al terrenal (a Moisés), que daba a conocer las voluntades divinas, mucho menos escaparemos del castigo nosotros, si desecháremos al celestial (a Jesús). 26 La voz del cual conmovió entonces la tierra (cuando habló en el Sinaí). Pero ahora ha dado la promesa, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. 27 Y "Aún una vez" significa la remoción de las cosas movibles, se reservarán como creadas, para que queden las inconmovibles (el no creado por manos humanas Lugar Santísimo, el reino celestial y eterno) . 28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, demos gracias a Dios, y mediante ella sirvamos a Dios de un modo agradándole, con respeto y reverencia. 29 Porque nuestro Dios es fuego, que consume.
1 No paréis nunca de amar a los hermanos. 2 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. 3 Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, porque también vosotros tenéis cuerpo. 4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho matrimonial sin mancha. Pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. 5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis. Porque Dios dijo: No te dejaré y no te abandonaré; 6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador, y por eso no temeré. ¿Qué mal me puede hacer el hombre?
7 Acordaos de vuestros líderes espirituales, que os hablaron el logos de Dios. Considerad cuál haya sido la (deseada) conclusión de su vida, e imitad su fe. 8 Jesús Cristo es el mismo (inmutable) ayer, y hoy, y por los siglos. 9 No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas. Porque buena cosa es afirmar el corazón con la Gracia, no con comidas, por las cuales no fueron beneficiados los que se ocuparon de ellas. 10 Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo (del testimonio). 11 Por eso los cuerpos (sacrificados simbólicamente) de aquellos animales cuya sangre es introducida por el sumo sacerdote en el santuario para limpiar del pecado, (no se comen, sino que) son quemados fuera del campamento. 12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la ciudad (Por lo tanto, para para que comiesen los judíos de nuestro sacrificatorio, han de salir religiosamente del Judaísmo y de su centro, Jerusalén, y acercarse al Cristianismo y a la Nueva Jerusalén). 13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio (sufriendo burlas y humillaciones como él). 14 Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir (la Jerusalén de arriba). 15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él (de Cristo), sacrificio de alabanza, que es decir fruto de labios que glorifcan su nombre.
Bendición, glorificación y salutaciones
20 Y el Dios poderoso, el cual ascendió del país de los muertos (es decir resucitó) a nuestro Señor Jesús Cristo, que es el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, 21 os haga aptos en toda obra buena, para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesús Cristo.
A Él sea la gloria por los siglos interminables. Amén.
22 Os ruego, hermanos, que soportéis en vuestro nus el logos [la palabras] de exhortación, pues os he escrito brevemente. 23 Sabed que el hermano Timoteo ha sido liberado 1, con el cual, si viniere pronto, iré a veros.
24 Saludad a todos vuestros guías espirituales, y a todos los santos (los fieles). Os envían saludos los hermanos de Italia.
25 La Gracia sea con todos vosotros. Amén.
1 O "ha partido".