EL NUEVO TESTAMENTO (Nikolaos Sotirópoulos). A LOS HEBREOS.

 
 
Introducción 
 
 

1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en los tiempos antiguos a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo. A Él constituyó como heredero de todo. Y por Él asimismo creó el mundo; 3 Él es el resplandor de su gloriosa figura 1, y la imagen inalterable de su esencia. Y gobierna todo con su logos todopoderoso.  Y habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo (mediante su sacrificio), se sentó a la diestra de la Majestad (del Poderoso) en las alturas. 
 
1 O "de su naturaleza" 
 
 
 
 

El Hijo, incomparablemente superior a los ángeles
 
 

4 Y resultó ser tan superior a los ángeles (como hombre), cuanto heredó más excelente gloria en comparación con ellos. 5 Porque ¿a cuál de los ángeles dijo  jamás: «Hijo mío eres tú, yo hoy te he engendrado (te he traído al mundo como hombre»? Y otra vez, ¿por quién dijo: «Yo seré Padre suyo, y él me hijo mío»? (A nadie, ni a ningún ángel, dijo palabras tan honrosas) 6 Y otra vez, cuando introduce al Hio elegido en el mundo, dice: adórenle todos los ángeles de Dios. 7 Y ciertamente de los ángeles dice: Hace a sus ángeles como vientos (veloces), y a sus servidores como llama de fuego (fogosos y activos).  8 Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, es eternoTu cetro real es cetro de rectitud. 9 Amas el bien, y odias el mal. Por eso, oh Dios (como hombre), te ungió tu Dios con óleo de alegría de un modo superior a los suyos (a los cristianos 2, los cuales igualmente son crismados con Espíritu Santo, pero en un grado menor). 
 
 
2 O, a los reyes, sumos sacerdotes y algunos profetas del Antiguo Testamento, que eran crismados con un óleo particular, mientras que tí fuiste crismado con óleo vivo, con el Espíritu Santo. 
 
  

10 También sobre el Hijo dice: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. 11 Ellos serán destruidos, mas tú permaneces. Sí,  todos ellos se envejecerán como una vestidura, 12 y como con una prenda que lleva alguien los envolverás, y serán cambiados. Pero tú eres siempre el mismo (inalterado, invariable) y tus años no acabarán (eres eterno). 13 Además, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: «Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies»? (A ninguno). 14 ¿No son todos los ángeles  espíritus servidores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

 

 

 


Una salvación tan grande
 

Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las palabras que han sido dichas, para no alejarnos de la salvación. 2 Porque, si las palabras dichas  por medio de los ángeles, fueron confirmadas como ciertas, y (después de esto) toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, 3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el mismo Señor, y nos fue confirmada por los testigos que oyeron (los apóstoles), 4 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
 
 
 
 
 
El autor de la salvación se establece a través del sufrimiento y es exaltado.

 
5 Porque el mundo que habría de venir y del cual hablamos, no lo sometió Dios a los ángeles (sino al hombre). 6 Por eso alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que pienses en él, o el hijo del hombre, para que cuides de él? 7 Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra. 8 Todo lo sujetaste bajo sus pies. Pero dado que todo lo sujetaste a él, nada dejó que no haya sido sometido a él. Sin embargo todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. 9 Pero a Jesús, el cual se convirtió en un poco menor que los ángeles debido al padecimiento de la muerte, ahora le vemos coronado de gloria y de honra, porque debido a la misericordia de Dios  gustó la muerte por todos los hombres. 10 Porque a él (a Dios), a aquel por cuya causa fueron creadas todas las cosas, y por quien todas las cosas fueron creadas, debía el, quien llevaría a muchos hijos a  la gloria, el autor de la salvación de ellos, ser establecido por padecimientos. 
 
 

 
 
Por qué Jesús se presenta como inferior a Dios 


11 Porque el que santifica (Cristo) y los que son santificados, todos proceden de un padre (de Adán). Por lo cual (es decir porque también Cristo es hijo de Adán, hombre) no se avergüenza de llamarlos hermanos, 12 diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré. 13 Y otra vez (no se avergüenza de presentarse como inferior a Dios y decir), Yo fijaré mi confianza en él (en Dios). Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.
 
 
 
 
 
Por qué Dios se hizo hombre 
 
 

14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre (es decir que tienen cuerpo), por eso él también participó de lo mismo (contrajo carne y sangre, cuerpo), para (poder ser sometido a la muerte y) destruir por medio de la muerte al que tiene el poder (el poder de dar muerte debido al pecado), esto es, al diablo, 15 y así liberar a todos los que por el temor de la muerte (sentimiento de cautividad)  eran esclavos durante toda la vida. 
16 Además, como es sabido (por las palabras proféticas), no elige ángeles (para nuestra salvación), sino que elige descendiente de Abraham (es decir, hombre). 17 Por lo cual (es decir para cumplirse la profecía) debía ser en todo semejante a sus hermanos (como proféticamente nos denominó en el Antiguo Testamento), para venir a ser misericordioso y filántropo sumo sacerdote en los deberes hacia Dios, para expiar los pecados del pueblo. 18 Es decir debido a los padecimientos, que él mismo pasó pasando por prueba y tentación, puede socorrer a los que son probados y tentados.

 

 

 



3 Cristo, incomparablemente superior a Moisés 
 
 
 

Por tanto, hermanos dedicados a Dios, participantes del llamamiento celestial, piensen bien quién es el apóstol y sumo sacerdote de nuestra Fe, Jesús Cristo. 2 Se mostró fiel al que le constituyó (como apóstol y sumo sacerdote), como también lo fue Moisés en toda su casa (el pueblo de Dios). 3 Pero el fue hecho digno de recibir una mayor gloria que Moisés, cuanto tiene mayor honra (valor) que la casa, el que la hizo. 4 Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios (Cristo es el que la hizo la gran casa, y es Dios, mientras que Moisés es parte de esta casa, y es hombre). 5 Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, y fue establecido para transmitir lo que Dios diría, 6 pero Cristo como Hijo sobre su casa (la casa de Dios es la casa del Hijo). Esta casa suya somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la seguridad y el convencimiento sobre lo que esperamos. 

 

 

 

La conducta de los israelitas en el desierto, ejemplo a evitar 



7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Hoy, cuando 
oyereis su voz, 8 no endurezcáis vuestros corazones, como en el tiempo de la provocación en el desierto, 9 donde me provocaron vuestros padres, me pusieron a prueba, y vieron mis obras durante cuarenta años. 10 Por eso mostré mi ira contra esa generación, y dije: Siempre se desvían del camino según su voluntad. Sí, ellos no han amado mi camino. 11 Por tanto, en mi ira juré: No entrarán en mi lugar de reposo.

12 Atended, hermanos, que ninguno de vosotros se aleje del Dios vivo (del Dios verdadero). 13 Sino que cada día reforzaros 
el uno al otro, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca engañado por el pecado. 14 Porque en hijos de Dios nos convertimos en realidad, si mantenemos la fe inamovible hasta el final. 15 Cuando se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en el tiempo de la provocación. 16 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos aquellos que Moisés sacó de Egipto? 17 ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su lugar de reposo, sino a aquellos que desobedecieron? 19 Y vemos, que realmente no pudieron entrar a causa de la incredulidad.

 

 

 

 

4 En el lugar de reposo entran los fieles y los luchadores 

 

 
1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su lugar de reposo (del reposo eterno, del paraíso), alguno de vosotros parezca haber sido privado de él (que no ha cumplido los términos para alcanzarlo). 2 Porque también  nosotros hemos oido el gozoso anuncio, tal como aquellos (los israelitas) como a ellos. Pero las palabras que se oyeron no beneficiaron a aquellos, porque no estaban unidos por la fe los que la oyeron. 3 Entramos desde luego en el lugar del reposo los que hemos creído, según lo que dijo (sobre los que no creyeron): Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. Aunque las obras suyas estaban concluidas desde el tiempo de la fundación del mundo (entonces también el lugar de reposo, el paraíso). 4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. 5 Y otra vez sobre esto (es decir sobre el reposo) dijo de nuevo: No entrarán en mi lugar reposo
6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos que oyeron primero el gozoso mensaje, no entraron por causa de su falta de creencia, 7 otra vez determina un tiempo, cuando por medio de David dice, Hoy, después de mucho tiempo, según lo que se dijo, Hoy, cuando oigáis su voz, no endurezcáis vuestros corazones. 8 Porque ciertamente si Josué [de Navé] les hubiera llevado al lugar de reposo, no hablaría (el Espíritu Santo) después de otro día. 9 Por tanto, queda el reposo del Sábado (Sábado eterno) para el pueblo de Dios. 10 Porque el que entra en su lugar de reposo (en el paraíso de Dios), también éste ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas (en el Sábado). 11 Luchemos entonces para entrar en aquel lugar de reposo, para que ninguno caiga debido a este ejemplo de infidelidad. 
 
 
 
 
 
 
El Cristo vivo, eficaz y omnisciente Logos de Dios 
 
 
 
12-13 Porque el Logos de Dios, por quien nosotros daremos razones, es vivo y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y llega hasta la división del el alma y del espíritu, de los huesos y de los músculos, y discierne los pensamientos y las disposiciones del hombre interior. Y no existe creación invisible para él, sino que  todas las cosas están desnudas y abiertas a sus ojos (Desde el impersonal logos de Dios, el apóstol asciende al Logos personal de Dios, así como desde el lugar de descanso terrenal asciende al lugar de descanso celestial.) 
 
 
 
 
 
Cristo el gran y compasivo sumo sacerdote
 
 

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó y superó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, mantengamos firmemente la Fe. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue probado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia (al glorioso trono), para alcanzar misericordia y hallar gracia para ayudar en tiempo de necesidad.
 
 
 
 
 
 
 
5 Los sumos sacerdotes del Antiguo Testamento  
 
 

1 Porque todo sumo sacerdote que procede de entre los hombres, es constituido a favor de los hombres en el servicio de Dios, para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados. 2 Y puede ser compasivo con aquellos que pecan y se desvían, puesto que él también está rodeado de debilidad. 3 Y por causa de ella debe ofrecer sacrificio por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo. 

 

 

 

Sacerdote no llamado por sí mismo, sino por Dios 

 

4 Y nadie toma para sí la autoridad, sino cuando es llamado por Dios, como lo fue Aarón. 5 Así tampoco Cristo se honró a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino que le honró aquel (Dios), que le dijo: Mi hijo eres tú, yo hoy te he engendrado (te he traído a la existencia como hombre). 6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec

 

 

 

Aunque era Hijo, se volvió obediente a través de los padecimientos y fue establecido como sumo sacerdote. 



7 Él (Cristo) durante los días de su vida natural, 
con gran clamor y lágrimas dirijió ruegos y súplicas al que tenía el poder para salvarle de la muerte (con la resurrección), fue oído a causa de su temor reverente. 8 Y aunque era Hijo (ypor lo tanto Dios, consecuentemente no debía obediencia) practicó la obediencia mediante  todo lo que sufrió. 9 Y dado que así fue establecido, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; 10 y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec. 

 

 

Rechazo de la parsimonia espiritual y de la inmadurez


11 Acerca de esto (de Melquisedec como orden de Cristo el sumo sacerdote)  tenemos mucho que decir,
y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos y díscolos en el oír. 12 Porque debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo,  tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios. Y así habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. 13 Porque todo aquel que participa de la leche, es incapaz de la perfección, porque es niño. 14 Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el continuo uso tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien del mal.

 

 

 

6 Exhortación a la perfección 



1 Por tanto dejemos ya la rudimentaria enseñanza crisitiana y avancemos a la perfección (la más profunda y elevada enseñanza cristiana). No echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas (obras pecadoras que provocan muerte), y fe en Dios, 2 de la doctrina de bautismos y de la imposición de manos (en cuanto a la transmisión de la Gracia divina), de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. 3 Y esto haremos, si lo permite Dios. 
 
 
 
 
 
El terrible peligro de la caída y de la perdición 
 
 
 
4 Porque es imposible que los que una vez fueron bautizados y gustaron del doncelestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 y asimismo gustaron de la buenas palabras de Dios y los milagros del nuevo mundo por venir (mediante el Mesías), 6 y a pesar de todo esto recayeron, es imposible (tras la renovación por el bautismo) que alguien les renueve por el arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. 7 Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios. 8 Pero cuando produce espinos y abrojos es inútil y está próxima a la maldición. Su fin es el ser quemada.
 
9 Pero en cuanto a vosotros, amados, aunque hablemos así, cuidamos lo superior y lo salvador. 10 Porque Dios no es injusto, como para olvidar vuestra obra y el esfuerzo en el amor que habéis mostrado hacia su nombre, con los servicios que habéis ofrecido y que ofrecéis a los santos (a los fieles). 
11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre el mismo celo por el cumplimiento de la esperanza (en los bienes futuros), 12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan lo que Dios prometió. 
 
 
 
 
 
 
 Ιrrevocable la decisión de Dios sobre lo que decidió 


13 Porque, como es sabido, cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro superior (dado que no existe nadie superior a Dios), juró por sí mismo, 14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente (te daré muchos descendientes). 15 Y después de esto, habiendo esperado con paciencia, alcanzó lo que le había prometido Dios. 16 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. 17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su promesa, lo garantizó mediante juramento, 18 para que por dos cosas inmutables (la promesa y el juramento), en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos buscado refugio para mantener la esperanza en lo bueno que está por venir. 19 Esta esperanza tenemos anclada en el alma, segura y firme, y que penetra hasta el interior destrás del velo (en el santuario, es decir en el templo, que es simbolizado por por el santuario del templo). 20 Allí como precursor por nosotros (para abrirnos camino para seguirle), entró Jesús, hecho eterno sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
 
 
 
 
 
  
 
 
7 Melquisedec, en muchos aspectos símbolo de Cristo
 
 

7 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham cuando volvía de la derrota aplastante de los reyes, y le bendijo, 2 a quien asimismo dio Abraham la décima parte de todo el botín*; primeramente según la interpretación de su nombre, «rey de justicia», y también según la de Rey de Salem, que significa «rey de paz»; 3 (aparentemente) sin padre, sin madre, sin genealogía, sin tener ni principio de días, ni fin de vida (porque intencionadamente la Escritura omite su procedencia, el tiempo de su nacimiento y el de su muerte), haciéndolo así semejante al Hijo de Dios 
(aparentemente debido a la omisión de su final), permanece sacerdote eterno (Lo que se aplica a Melquisedec como tipo de Cristo se aplica aparentemente, simbólicamente y en pequeña medida, a Cristo como antitipo tienen una validez real y en un grado absoluto. Realmente Cristo es sin padre como hombre, y sin madre, genealogía, principio ni final, como Dios. Τambién en un grado absoluto es «rey de justicia» y «rey de paz», y en un sentido único es sacerdote, sacerdote eterno). 
 
* De todo el botín que había recuperado. (P. Trempelas)
 
 
 
 
 
 
Melquisedec, superior a Abraham  
 
 

4 Considerad, pues, cuán grande era este (Melquisedec), dado que Abraham el  patriarca le dio una décima parte de los más selecto del botín. 5 Y ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo la décima parte de los ingresos del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de la cintura de Abraham (es decir, tanto los recaudadores de impuestos como los contribuyentes descienden de Abraham). 6 Pero aquel (Melquisedec) quien en cuanto a su procedencia no es de ellos (no es descendiente de Leví), tomó de Abraham esta décima parte, y bendijo al que tenía las promesas divinas. 
 
7 Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor (entonces Melquisedec, que bendijo, es mayor que Abraham, que fue bendecido). 8 Además, en un caso ciertamente reciben las décimas partes hombres mortales; mientras que en el otro caso, recibió la décima parte uno de quien se da testimonio de que vive (ya que la Escritura intencionadamente habla solo de su vida, no de su muerte). 9 Podría decir alguno de hecho que a causa de Abraham (que dió la décima parte a Melquisedec) pagó el diezmo también Leví, que recibe las décimas partes, 10 aunque estaba todavía en la cintura de su antepasado (es decir aún no había nacido), cuando Melquisedec se encontró con él (con el antepasado Abraham)
 
 
 
 
 
 
Necesario el cambio de sacerdocio    
 
 
 
11 Si, pues, la justificación fuera por el sacerdocio levítico —porque el pueblo en ella se había basado—, ¿qué necesidad habría aún de que apareciese otro tipo  sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese según el orden de Aarón? 
12 Porque si cesa de tener validez el sacerdocio, necesariamente también cesa de tener validez la ley respectiva (la ley que determinaba a qué tribu pertenecería el sacerdocio). 13 Por eso aquel (Cristo) de quien se dice esto, se encarnó de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. 14 Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, sobre la cual no hizo ninguna referencia Moisés respecto al sacerdocio.

15 Se vuelve aun más manifiesto, que según el orden de Melquisedec aparece otro tipo de sacerdote, 16 debido a que él no fue constituido conforme a la ley del mandamiento, el cual tiene validez para la vida natural (que dura hasta la muerte), sino según el poder de una vida interminable. 17 Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. 18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia. 19 Porque ninguna justificación trajo la ley. 
 
 
 
 
 
La incomparable excelencia del sacerdocio de Cristo 
 
 
 
Pero sería introducida posteriormente una esperanza superior, a través de la cual nos acercaríamos más a Dios. 20 Y esto tampoco fue hecho sin juramento. Porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes como es conocido; 21 pero este (Cristo), fue hecho sacerdote con juramento según testimonio de aquel (del Dios Padre), quien le dice: Juró el Señor (el Espíritu Santo), y no cambiará su decisión. Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. 22 Por tanto, Jesús es hecho garantizador de un pacto supeior.

23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que la muerte obstaculizaba que permaneciese alguien eternamente en esta dignidad, 24 mas este (Cristo), por cuanto vive para siempre, tiene el sacerdocio permanente, inalienable, 
intransferible (es decir Cristo no tiene herederos en el sacerdocio. Los sacerdotes de la Iglesia no son herederos suyos, sino representantes suyos). 25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, ya que vive siempre, para interceder por ellos. 
 
 
 
 
 
La grandeza única de Sumo Sacerdote Cristo


26 Además, un sumo sacerdote con estas dignidades nos convenía; piadoso (en cuanto a Dios), inocente (en cuanto a los hombres), impecable (en cuanto a él mismo), distinto de los pecadores (sin pecado), que fue elevado por encima de los cielos. 27 Este no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo. La ofrenda de sacrificio la hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. 28 La ley entonces constituye sumos sacerdotes a hombres en desventaja (espiritual y física), mientras que las palabras con las que se hace una declaración jurada después de la ley, establecen sumo sacerdote al Hijo, establecido para siempre.
 
 
 
 
 
 
 
8 Cristo ministrando en los reinos celestiales
 
 

Y lo principal de lo que venimos diciendo es esto: tenemos un sumo sacerdote de tal valor, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad (del Todopoderoso) en los cielos 2 como ministro del santuario (celestial) y del verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. 3 Como es sabido, todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también este tenga algo que ofrecer. 4 Así que, si permaneciese en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley. 5 Y ellos sirven a Dios mediante la adoración, lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo (del testimonio), diciéndole: Atiende a hacer todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte
 
 
 
 
 
Cristo mediador de un pacto superior 
 
 
 
6 Pero ahora (Cristo que no se quedó en la tierra, sino que subió al cielo), no desempeña (como sumo sacerdote) una función tan superior, ya que es el mediador de un pacto superior, el cual se había sido establecido sobre promesas superiores. 7 Porque si aquel primero hubiera sido perfecto, no hubiera existido necesidad de un segundo. 8 Pero Dios acusándolos a ellos (a los judíos) dice: 
He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto. 9 No será como el pacto que hice con sus antepasados el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Porque ellos no permanecieron fieles a mi pacto, y por eso yo me desentendí de ellos, dice el Señor. 10 Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel. Después de aquellos días, dice el Señor, pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré. Y seré su Dios, y ellos  serán mi pueblo. 11 Y entonces ninguno enseñará a su conciudadano, ni ninguno a su hermano, diciendo: «Ama al Señor». Porque todos me amarán, desde el menor de ellos hasta el mayor. 12 Porque perdonaré sus malas acciones, y no recordaré ya de sus pecados y sus iniquidades. 13 Al hablar de uno nuevo, ha dado por viejo al primer pacto. Y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. 
 
 
 
 
 
 
 
9 El primer tabernáculo

 



Desde luego también tenía dimensiones de adoración el primer tabernáculo (el tabernáculo judío, el templo judío), de hecho también esta parte santa que simbolizaba la parte terrenal (la primera parte del tabernáculo). 2 Así 
se construyó el primer compartimento del tabernáculo, el cual se llama "Santo" [del gr. "άγια", [áyia]]. Εn él estaban el candelabro de siete velas, la mesa, los panes de la proposición (sobre la mesa). 3 Tras el segundo velo (cortina de tela preciosa) estaba la parte del tabernáculo llamada "Lugar Santísimo" [lit. "El Santos de los Santos", del gr. "Αγια αγίων", [Ta Áyia ton Ayíon]]. 4 Allí había un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció (milagrosamente), y las tablas del pacto (las tablas en las que estaban escritos los diez mandamientos). 5 Y sobre ella (sobre el arca) los querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio [del gr. "ιλαστήριο", [ilastírio]] (la cubierta dorada del arca. Pero sobre esto no es necesario ahora hablar en detalle. 
 
 
 
 
 
 
La entrada a la primera y a la segunda parte del tabernáculo
 

6 Entonces con tal construcción y organización del tabernáculo, en la primera parte  entran siempre los sacerdotes para cumplir los oficios del culto. 7 Y en la segunda parte entra solo el sumo sacerdote una vez al año, y no sin sangre, la cual ofrece por sus pecados y por los del pueblo. 8 El Espíritu Santo indicaba esto, es decir que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo (el Lugar Santísimo celestial), y aún tenía validez el primer tabernáculo (el tabernáculo judío). 9. Éste es un símbolo para el tiempo presente, en el cual son ofrecidos dones y sacrificios, los cuales no podían liberar del pesar de la conciencia a aquel que ofrece adoración, 10 ya que consiste solo de comidas y bebidas, de diversas limpiezas y satisfaciones del cuerpo, hasta el tiempo de reformar las cosas. 
 
 
 
 
 
Cristo sumo sacerdote con tabernáculo celestial y con su propia sangre
 
  

11 Pero Cristo, cuando vino como sumo sacerdote de los bienes venideros, los cuales eran futuros, utilizando el mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de este mundo (sino del mundo sobrenatural), 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el (celestial) Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
 
 
 
 
 
El infinito valor de la sangre de Cristo como Dios y hombre. 
 
  
 
 13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra (con la que se hizo holocausto) rociadas a los inmundos, purifica a los impuros ritualmente en cuanto a la purificación de la carne, 14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual unido (como hombre) con el espíritu eterno (la divinidad) se ofreció a sí mismo como víctima inmaculada a Dios, tiene el poder de limpiar nuestra conciencia de obras muertas (obras pecaminosas que traen muerte), para que adoremos al Dios vivo? (La sangre de Cristo tiene un poder infinito, porque es sangre de sacrificio racional, intencionado, impecable y de Dios-hombre)
 
 
 
 
 
 La relación del pacto con la muerte y la sangre 
 
  

15 Por este motivo entonces, (Cristo) es mediador de un nuevo pacto, 
para que tras su muerte para la remisión de las transgresiones durante el tiempo del primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. 16 Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. 17 Porque el testamento se confirma cuando los que lo garantizan han muerto. Pues no es válido entre tanto que el testador vive. 18 Por eso ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre (que significa muerte). 19 Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro (de la ley) y también a todo el pueblo, 20 diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios ha determinado para vosotros. 21 Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los utensilios ceremoniales. 22 Y casi todo según la ley es purificado (ritualmente)  con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecados.
 
 
 
 
 
 
La entrada una vez para siempre de Cristo en el Santo celestial y la expiación del pecado  

 
23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas que eran tipos y símbolos  ed las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con  sacrificios superiores a estos (El Santo terrenal y celestial, puros por sí mismos, se consideran impuros a causa de los hombres pecadores). 24 Por eso no entró Cristo en el Santo de los Santos hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.  25 Ni entró para ofrecerse muchas veces a sí mismo, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. 
26 De otra manera le hubiera sido necesario ser sacrificado muchas veces desde el principio del mundo. Pero ahora ha aparecido una vez para siempre (desde el principio del mundo hasta el final), para quitar por el sacrificio de sí mismo el pecado. 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo murió una vez para llevar los pecados de todos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado (es decir, no para afrontar el pecado de nuevo), para salvar a los que le esperan.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
10 Los sacrificios del Antiguo Testamento son para recordar, no para  eliminar pecados 

 

 

1 Debido a que la ley tiene simplemente la sombra de los bienes venideros, y no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, justificar a los que se acercan. 2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. 3 Pero con estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados. 4 Porque ciertamente es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos puedan quitar los pecados. 
 
 
 
 
 
 
La eficacia del sacrificio del cuerpo de Cristo 
 
 
 
5 Por lo cual (Cristo) entrando en el mundo dice a Dios: Sacrificios y ofrendas no quisiste. Por eso pero me has preparado un cuerpo. 6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. 7 Entonces dije: He aquí que he venido. En el libro cilíndrico (en el manuscrito) está escrito sobre mí realizar, oh Dios, tu voluntad). Lo de "está escrito" tiene sentido metafórico, significa que está escrito en el libro de Dios en el cielo).

8 Y primero dijo: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y sacrificios para el perdón de los pecados no quisiste, y no te agradaron, pues estas son cosas que se ofrecen según la ley; 9 y dijo luego: He aquí que he venido vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad. Elimina lo primero (los sacrificios de la ley), para dar validez a lo segundo (para que fuese sacrificado su cuerpo por la voluntad de Dios). 10 Debido a esta voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesús Cristo, hecha una vez para siempre. 
 
 
 
 
Cristo fue sacrificado por los pecados una vez para siempre. 


11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces estos mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados, 12 mientras que Él (Cristo), ofreció una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, y se sentó a la diestra de Dios, 13 y de ahí en adelante espera hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. 14 Sí, con una sola ofrenda justificó para siempre a los que son purificados.
 
 
 
 
La confirmación del Espíritu Santo del perdón de los pecados.
 
 
 
 15 Y nos da confirmación también el Espíritu Santo (sobre la purificación de los pecados, diciéndonos, «dice el Señor», es decir qué dice Jesús Cristo). Porque después de las últimas palabras: 16 «Este es el pacto que haré con ellos», dice el Señor: Después de los días aquellos pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, 17 y nunca más recordaré sus pecados ni sus  transgresiones. (Las leyes divinas son puestas ya en el interior de los fieles, precisamente porque están purificados de los pecados y de las transgresiones). 18 Pues donde hay remisión de estos (de los pecados y de las transgresiones), no hay más ofrenda por el pecado.
 
 
 
 
 
Exhortaciones 
 

19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús Cristo, 20 tenemos el nuevo y eterno camino nuevo, el cual abrió a través del velo, es decir a través de su cuerpo; 21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, con plena certidumbre en los temas de la fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua santificada (el agua del bautismo). 23 Mantengamos la fe en los bienes venideros firme y sin fluctuar. Porque quien (Dios) dio las promesas, es digno de ser creído.  
24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.  25 No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino reforzándonos. Y tanto más, cuanto veis que el día se acerca. 
 
 
 


¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!
 
 
 
 
26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el perdón de los pecados, 27 sino un esperad (inevitable) castigo horrendo de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios (a los que se oponen a voluntad divina). 28 Cuando alguien transgrede  la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere sin misericordia. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y menospreciase la sangre del nuevo pacto, en la cual fue santificado, como si fuera sangre común, y perdiere el Espíritu de gloria? (el glorioso Espíritu) 30 Pues conocemos qué digno de creencia es aquel que dijo: A mí me pertenece la venganza, yo daré la retribución el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo (verdadero)! 
 
 
 
 
 
Νecesidad de audacia y paciencia 
 


32 Pero traed a la memoria los primeros días, en los cuales, después de haber sido bautizados, mostrásteis paciencia en gran combate de padecimientos. 33 Algunos fueron insultados y perseguidos, mientras que otros consolaron a los que sufrían tales trstos. 34 Y también mostrasteis compasión por mi sufrimiento. Y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que tenéis una posesión mejor y permanente en el cielo. 35 No perdáis, pues, vuestra firmeza en la fe, que tiene una gran recompensa. 36 También necesitáis paciencia, para hacer la voluntad de Dios y recibir la recompensa prometida. 37 Todavía un poco más de tiempo. Y El que ha de venir vendrá y no tardará. 38 Pero el justo vivirá por la fe (la vida eterna). Y si alguien baja la bandera del combate, no me complaceré en él. 39 Pero nosotros no somos personas que temen y se rinden para perdernos, sino fieles para ser salvos.
 
 
 
 
 


11 Definición e importancia de la fe 
 
 


1 Es, pues, la fe la certeza de las cosas que se esperamos, la convicción sobre cosas que no vemos. 2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 3 Por la fe aceptamos haber sido constituido el universo por 
el logos [las palabras] de Dios, de modo que lo que vemos, no ha sido hecho por lo que se ve. 
  
 
 
 
Ejemplos de fe más antiguos 


4 Por la fe Abel ofreció a Dios sacrificio superior que el de Caín, debido al cual (al sacrificio) alcanzó testimonio de que era piadoso y devoto. El mismo 
Dios dio testimonio de sus ofrendas. Y por esta fe, aunque murió, aún se realizan por él palabras elogiadoras. 
5 Por la fe Enoc fue traspuesto (de este mundo) y no conoció la muerte. Y no fue hallado, porque lo traspuso Dios. Y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios primero crea que le hay, y que recompensa a los que con pasión le buscan. 7 Por la fe Noé, cuando recibió revelación, temió ante cosas que aún no veía, y construyó el arca para la salvación de su familia, con la cual (el arca) condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justificación que viene por la fe. 
 
 
 
 
 
Los patriarcas de Israel, ejemplo de fe.
 


8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció y partió al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero  en tierra ajena, 
en la tierra prometida (en la tierra que le prometió Dios). Y habitó en tiendas, como Isaac y Jacob, los coherederos de esta misma tierra que prometió Dios. 10 Porque esperaba la ciudad con los cimientos verdaderos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir. Y aunque era ya pasada de edad, dio a luz. Porque creyó que era digno de fidelidad aquel (Dios) que hizo la promesa (de que tendría un hijo).  
12 Por lo cual también, de uno (de Abraham), y ese ya casi muerto (debido a la edad), salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.

13 Por la fe murieron todos estos, sin haber recibido lo que Dios prometió. Simplemente lo vieron de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y proclamando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria. 15 Pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una patria superior, esto es, celestial. Por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció como sacrificio a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, 18 habiéndosele dicho: De Isaac procederán tus descendientes. 19 Porque pensó que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos. Por eso lo tomó de nuevo, y de hecho en gloria.  20 Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. 21 Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. 22 Por la fe José, al morir, habló sobre la salida de los israelitas (de Egipto), y dio mandamiento acerca de sus huesos. 
 
 
 
 
 
Moisés, sus padres y otros israelitas, ejemplos de fe 
 
 

23 Por la fe, cuando 
Moisés nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño agraciado (previendo en él un destino excepcional), y no temieron el decreto del rey. 24 Por la fe Moisés, cuando creció, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. 26 Tuvo por mayor riqueza el vituperio de ser ungido que los tesoros de los egipcios (es decir mayor riqueza el ser crismados por Dios como instrumento suyo y ser vituperado porel abandono de su puesto en el palacio del Faraón), porque tenía puesta la mirada en la divina  retribución. 27 Por la fe abandonó a Egipto, no porque temió la ira del rey (sí que temió, pero no abandonó por eso Egipto, sino por su obediencia a la divina voluntad). Y como viendo al Dios invisible, con tal convicción le esperó (durante cuarenta años, para traerlo de vuelta a Egipto para su misión). 28 Por la fe celebró la pascua y la aspersión (de las puertas) con sangre, para que el ángel destructor no golpease que a los hijos primogénitos de los israelitas. 
29 Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. 30 Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días.





Otros ejemplos de fe, heroísmo y logros.
 


31 Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los que se opusieron, habiendo recibido a los espías en paz. 32 ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas. 33 Ellos por la fe conquistaron reinos, vivieron con justicia,
 lograron el cumplimiento de las promesas que Dios les dio, y sellaron y taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron matanzas, estaban enfermos y débiles pero se reforzaron, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos enemigos. 35 Mujeres recibieron de nuevo sus muertos mediante resurrección. Otros fueron torturados atados al tímpano (instrumento de tortura), no aceptando ser liberados de las torturas a fin de obtener mejor resurrección. 36 Otros experimentaron vituperios y azotes, e incluso prisiones y cárceles. 37 Fueron muertos por lapidación, por sierra, por fuego, por espada. Vestidos con pieles de ovejas y de cabras. Viviendo con carencias, en penuria, maltratados. 38 Y debido a que el mundo no era digno de tenerles al lado, erraban  por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

39 Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido por Dios. 40 Porque Dios proveyó algo superior para nosotros, es decir  para que no fuesen justificados sin nosotros.
 (Recibieron su retribución  sólamente en parte, y en su totalidad la recibirán en la segunda venida del Señor)  
 
 
 
 
 
 
 
 
12 Jesús, ejemplo de lucha

 

 
1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, habiéndonos despojado de todo peso y del pecado que nos oprime fuertemente,  corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y "justificador" de la fe, el cual, aunque estaba en su autoridad el gozo, sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad entonces a aquel que sufrió tal acción enemiga en su contra por pecadores, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. 
 
 
 
 
 
 
El Señor nos disciplina con tribulaciones por amor como sus hijos.
 
  
 
4 En vuestra lucha contra el pecado no habéis resistido aún hasta el punto de derramar vuestra sangre, combatiendo contra el pecado. 5 Y habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor 1, ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6 Porque el Señor al que ama, disciplina 2, y azota a cada hijo, hacia el cual tiene a todo el que recibe por hijo.
 
1 Ο "no te desanimes la disciplina", o "no temas la disciplina".
2 O "aflige".  
 
 

7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos (los hijos) han sido participantes, entonces sois bastardos [ilegítimos], y no hijos. 9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos dieron el cuerpo, los teníamos como formadores y les obedecíamos. ¿No deberíamos mucho más  obedecer al Padre, quien dio los espíritus (las almas), ganando así la vida? 10 Porque aquellos, ciertamente por un breve tiempo nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su gloria (La participación en la gloria de Dios no es para un breve tiempo, sino para la eternidad interminable). 11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justificación (salvación) a los que en ella han sido ejercitados. 12 Por lo cual, levantad las manos caídas abajo y las rodillas paralizadas; 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.





Exhortación a la paz, la santidad y al progreso espiritual
 
 
 
14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la Gracia de Dios; que brotando alguna raíz venenosa, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; 16 no sea que alguno sea inmoral o haga desprecio, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. 17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, —porque no fue aceptado su arrepentimiento—, aunque la procuró con lágrimas.
 
 
 
 
 
El Sinaí incomparablemente superior al monte Sión, la celestial Jerusalén 


18 Porque no os habéis acercado al monte que está desnudo y que ardía en fuego, y en densa niebla y oscuridad y tormenta 19 y (terrible) sonido de  trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, 20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada. 21 Sí, tan terrible era el fenómeno, Moisés dijo: Estoy lleno de temor y de terror. 
22 Os habéis acercado a monte Sinaí y a la ciudad del Dios viviente (del verdadero), la Jerusalén celestial, y a miriadas de ángeles, en una gran reunión 23 y congregación de hijos elegidos, que han sido inscritos en los cielos, y en Dios, el cual es "justificador" de todos, y a los espíritus de los justos, los cuales han sido justificados (en parte, desde luego, porque la absoluta justificación tendrá lugar en la segunda venida), 24 y en Jesús, que es el mediador del nuevo pacto, y en la sangre purificadora que habla mejor que la de Abel (ya que la sangre de Jesús limpia [purifica] de todo pecado, mientras que la sangre de Abel buscaba venganza) 
 
 
 
 
 
Si obediencia al terrenal (Moisés), cuánto más al celestial (Jesús) 


25 Mirad que no os neguéis a obedecerle a él (a Jesús) que es el que habla. Porque si no escaparon del castigo cuando evitaron obedecer al terrenal (a Moisés), que daba a conocer las voluntades divinas, mucho menos escaparemos del castigo  nosotros, si desecháremos al celestial (a Jesús). 26 La voz del cual conmovió entonces la tierra (cuando habló en el Sinaí). Pero ahora ha dado la promesa, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. 27 Y
 "Aún una vez" significa la remoción de las cosas movibles, se reservarán como creadas, para que queden las inconmovibles (el no creado por manos humanas Lugar Santísimo, el reino celestial y eterno) . 28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, demos gracias a Dios, y mediante ella sirvamos a Dios de un modo agradándole, con respeto y reverencia. 29 Porque nuestro Dios es fuego, que consume
 
 
 
 
 
 
 
13 Instrucciones espirituales
 
 
 


1 No paréis nunca de amar a los hermanos. 2 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. 3 Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, porque también vosotros tenéis cuerpo. 4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho matrimonial sin mancha. Pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. 5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis. Porque Dios  dijo: No te dejaré y no te abandonaré; 6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador, y por eso no temeré. ¿Qué mal me puede hacer el hombre?



7 Acordaos de vuestros líderes espirituales, que os hablaron el logos de Dios. C
onsiderad cuál haya sido la (deseada) conclusión de su vida, e imitad su fe. 8 Jesús Cristo es el mismo (inmutable) ayer, y hoy, y por los siglos. 9 No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas. Porque buena cosa es afirmar el corazón con la Gracia, no con comidas, por las cuales no fueron beneficiados los que se ocuparon de ellas. 10 Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo (del testimonio). 11 Por eso los cuerpos (sacrificados simbólicamente) de aquellos animales cuya sangre es introducida por el sumo sacerdote en el santuario para limpiar del pecado, (no se comen, sino que) son quemados fuera del campamento. 12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la ciudad (Por lo tanto, para para que comiesen los judíos de nuestro sacrificatorio, han de salir religiosamente del Judaísmo y de su centro, Jerusalén, y acercarse al Cristianismo y a la Nueva Jerusalén). 13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio (sufriendo burlas y humillaciones como él). 14 Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir (la Jerusalén de arriba). 15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él (de Cristo), sacrificio de alabanza, que es decir fruto de labios que glorifcan su nombre. 
 
16 Y tampoco os olvidéis de hacer bien y de ofrecer de vuestros bienes a los demás  la ayuda mutua no os olvidéis. Porque de tales sacrificios se agrada Dios. 
 
17 Obedeced a vuestros guías espirituales y sujetaos a ellos. Porque ellos velan por vuestras almas, debido a que habrán de dar cuenta. Obedeced y sujetaos, para que lo hagan con alegría, y no gimiendo, porque esto no os es provechoso para vosotros. 18 Orad por nosotros; pues estamos convencidos de que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo 1. 19 Y más os ruego que lo hagáis así (con oración), para que vaya a vosotros pronto.
 
 
1 O "a todos". 
 
 
 
 

Bendición, glorificación y salutaciones 

 
 

20 Y el Dios poderoso, el cual ascendió del país de los muertos (es decir resucitó) a nuestro Señor Jesús Cristo, que es el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, 21 os haga aptos en toda obra buena, para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesús Cristo.

A Él sea la gloria por los siglos interminables. Amén.

22 Os ruego, hermanos, que soportéis en vuestro nus el logos [la palabras] de exhortación, pues os he escrito brevemente. 23 Sabed que el hermano Timoteo ha sido liberado 
1, con el cual, si viniere pronto, iré a veros. 

24 Saludad a todos vuestros guías espirituales, y a todos los santos (los fieles). Os envían saludos los hermanos de Italia. 

25 La Gracia sea con todos vosotros. Amén. 

 

1 O "ha partido". 

 

 

 

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