EL NUEVO TESTAMENTO (Nikolaos Sotirópoulos). EPISTOLA CATOLICA DE SANTIAGO.




Salutación
 

1 Yo Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesús Cristo, me dirijo a los fieles de las doce tribus de Israel, los cuales vivís en tierras extranjeras. Salud. 
 
 
 
 
 
 Las pruebas producen paciencia y motivos de alegría  


2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 teniendo en cuenta que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas sea la paciencia completa, para que seáis perfectos y completos, y que no os falte cosa alguna. 




Petición de sabiduría con fe con fe inquebrantable 


5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y no ofende a nadie, y le será dada. 6 Pero que pida con fe, no dudando nada. Porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 8 El hombre que duda, no va bien en nada (fracasa, pierde en todas sus acciones, dado que sus acciones no son hechas con fe).
 
 
 
 
El pobre que esté seguro de su altura, el rico de su vanidad 
 
 

9 El hermano que es pobre e insignificante que esté convencido de su altura (de su grandeza debida a su fe); 10 pero el que es rico, de su humilde situación (de su vanidad), porque pasará como la flor de la hierba. 11 Como es sabido, cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia. Así también el rico según pasará su vida en disfrutes y en empresas, 
se marchitará.
 
 
 
 
 
Bienaventurado el vencedor de la tentación 


 
12 Bienaventurado el varón que soporta la prueba. Porque cuando haya resultado vencedor, recibirá la corona de vida (eterna), que Dios ha prometido a los que le aman. 
 
 
 
 
 
Motivo de la tentación al pecado es el mismo hombre, no Dios 
 
 
 
13 Cuando alguno tiene tentación al pecado, que no diga, «Soy tentado de parte de Dios». Porque Dios no tiene experiencia con el (con ningún tipo de) mal, ni él tienta a nadie. 14 Sino que cada uno es tentado, cuando por su propio deseo es empujado y atrapado por el anzuelo del placer. 15 Entonces el deseo, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
 
 
 
 
 
De Dios desciende sólo lo bueno y lo perfecto 


16 Amados hermanos míos, no seáis engañados. 17 Toda buena (y no mala) dádiva y todo don perfecto (no imperfecto) desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra debido al movimiento o a la de variación de lugar. 18 Quiso engendrarnos con el logos de la verdad, para que seamos una parte escogida de sus criaturas. 
 
 
 
 
 
No sólo los oyentes han de aplicar el logos de Dios 
 
 

19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse. 20 Porque la ira del hombre no conduce a la justificación por parte de Dios. 21 Por lo cual, desechando toda maldad como inmunda y cosa  innecesaria, recibid con humildad y mansedumbre 
del logos, las cuales son acordes a la naturaleza humana y puede salvaros. 
22 Pero aplicad el logos, no seáis sólo oyentes, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oyente de logos pero no lo aplica, este es semejante al hombre que mira en un espejo la figura de su cuerpo. 24 Es decir se ve a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25 Mas el que mira atentamente en la ley 
perfecta, que libera del pecado, y permanece en ella, éste, debido a que no ha sido un oyente que olvida, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en la relización de su obra.
 
 
 
 
Verdadera religión  
 

26 Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña a su conciencia, la religión del tal es vana (improductiva). 27 La religión pura y sin mácula para el Dios Padre es esta: Interesarse alguien por los huérfanos y por las viudas en sus necesidades, y guardarse sin mancha del mundo.
 
 
 
 
 
 
2 La parcialidad es condenada como pecado
 
 

2 Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas (Nuestro Señor es glorioso, y su fe es gloriosa, y no debemos ofenderla con parcialidades). 2 Porque si, por ejemplo, en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, 3 y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: "Siéntate tú aquí en buen lugar"; y decís al pobre: "Estate tú allí en pie", o "siéntate aquí bajo mi estrado", 4 ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y juzgáis con malos pensamientos? 5 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? 6 Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? 7 ¿No blasfeman ellos el buen nombre (el nombre cristiano) que os  fue dado a vosotros? 8 Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; 9 pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. 10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos (es decir irremisiblemente es condenado). 11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. 12 Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad (por las pasiones, como la parcialidad). 13 Porque juicio sin amor (severo) se hará con aquel que no tuviese amor. El amor triunfa sobre el juicio. 
 
 
 
 
 

La fe sin obras es muerta
 

 
14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y no tienen el alimento de cada día, 16 y alguno de vosotros les dice: «Id en paz, calentaos y saciaos», pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
 
18 Pero alguno dirá: «¿Tú tienes fe? Y yo tengo obras. Demuéstrame tu fe por tus obras, y yo te demostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 20 ¿Mas quieres saber, hombre insensato, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 Ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe fue justificada por las obras. 23 Y se cumplió el pasaje de la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justificación 1, y fue llamado amigo de Dios». 24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 25 Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los enviados (de Israel, los espías) y los envió por otro camino? 26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. 
 
 
1 O, "y fue considerado justo" 






3 La lengua descontrolada es un gran desastre.
 
 
 

1 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor castigo. 2 Porque todos sin excepción caemos en muchos errores. Si alguno no se equivoca en las palabras, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. 3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. 4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! 
 
6 Y la lengua es un fuego, o una gran destrucción 1
 
 1 Ο "Gran calamidad", o "destrucción mundial
 
Además la lengua es aquella entre nuestros miembros que (como otro pincel que mancha una superficie limpia) mancha todo el cuerpo, y (como otro cuchillo) inflama como rueda de afilar el cuerpo, y ella misma es inflamada por la gehena (por el fuego de las pasiones). (Es decir tal como el cuchillo inflama la rueda de afilar y es inflamda por él, así también la lengua engaña al hombre apasionado y es engañada por él). 
 
7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por el género humano. 8 Pero ningún hombre puede domar la lengua. ¡Es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal!. 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos hechos acordes a la forma (espiritual) de Dios. 10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente emana por una misma abertura agua dulce y amarga? 12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. 
 
 
 
 

Sabiduría celestial y sabiduría terrenal 
 
 
 
13 ¿Quién es sabio y poseedor de muchos conocimientos entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras con humildad, la cual proviene de la sabiduría. 14 Pero si tenéis celos amargos y disposición a la contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis frente a la verdad. 15 Esta sabiduría no desciende de lo alto (del cielo), sino que es terrenal, carnal, demoniaca. 16 Porque donde hay celos y disposición a la contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. 17 Al contrario la sabiduría que es de lo alto (del cielo) es primeramente pura, después sin perturbación ni desorden, amable, benigna 1, llena de amor y de buenos frutos, humilde y dócil 2 . 18 Y el fruto de justificación (para la salvación) se produce de forma natural para quienes hacen el bien.


 
1 Ο "sin testadurez".
2 O "impecable".

 
 
 
 
 
 
 
4 Los deseos son causa de combates y luchas.  
 
 
 

1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestros deseos de disfrutes, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Deseáis, porque  no tenéis. Detestáis y odiáis, porque no podéis conseguir. Combatís y lucháis.

Pero no tenéis, porque no pedís. 3 Pedís, pero no recibís, porque pedís con un mal fin, para gastar en vuestros deleites. 

  


«El amor al mundo es enemistad con Dios»

 

4 ¡Αdúlteros y adúlteras! ¿No sabéis que el amor al mundo provoca la enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se convierte en objeto de enemistad con Dios. 5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: «El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros 6 nos anhela celosamente»? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y favorece a los humildes

 

 

 

 Sometimiento a Dios, resistencia al Diablo

 

7 Someteos, pues, a Dios; resistid al Diablo, y se alejará de vosotros. 8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. 9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en luto, y vuestro gozo en tristeza. 10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

 

 

 

Evitar la maldicencia y la condenación  

 
 
11 No habléis mal el uno del otro, hermanos. El que habla mal del hermano y condena a su hermano, habla mal de la ley y condena la ley (que prohíbe la condena). Y dado que condenas la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez. 12 Uno es el legislador y juez, el cual puede salvar o condenar a la perdición. Pero tú, que condenas al otro, ¿quién eres? 
 
 
 
 

Convicción en deseos arrogantes
 

13 Venid ahora, los que decís: «Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allí un año, y haremos negocio, y ganaremos». 14 Esto decís, cuando no sabéis ni lo que sucederá mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es como vapor que se aparece por un poco de tiempo, y luego desaparece. 15 En vez de eso  deberíais decir: «Si el Señor quiere, viviremos entonces y haremos esto o aquello». 16 Pero ahora tenéis 
convicción en vuestros  deseos arrogantes. Toda jactancia semejante es mala. 
 
 
 
¡Ay de los ricos crueles! 
 
 
17 Υ al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, éste peca (esta línea va unida con la siguiente).
 
 
 
 
 
5 ¡Vamos ahora, ricos! Llorad con fuertes gemidos por las miserias que vienen sobre vosotros. 2 La riqueza os ha podrido, y vuestras ropas (almacenadas) están comidas de polilla. 3 Vuestro oro y plata se han oxidado (permanecen sin utilizar); y su óxido testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros (para) los días postreros (los días de vuestro castigo). 4 He aquí, el salario de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual habéis retenido, clama, y los clamores de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. 5 Habéis vivido sobre la tierra en deleites y derroches, y sido disolutos. Os habéis cebado a vosotros mismos como (se ceba a los animales) en día de matanza. 6 Habéis condenado, habéis asesinado al justo; y no os hace resistencia. 
 
 
 
 

Paciencia y no quejarse
 
 

7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que caiga la lluvia temprana (otoñal) y la tardía (primaveral). 8 Tened también vosotros paciencia, permaneced firmes e inamovibles, porque la venida del Señor se acerca. 9 Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados. He aquí, el juez está delante de la puerta. 10 Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. 11 He aquí, tenemos por bienaventurados a los que resisten. Habéis oído de la paciencia de Job, y el (feliz) fin que le reservó el Señor habéis visto, porque que el Señor es muy misericordioso y lleno de compasión. 
 
 
 
 
 
Prohibición del juramento 


12 Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento. Que vuestro "sí" sea sí, y vuestro "no" sea no (es decir que vuestras palabras se correspondan con la verdad), para que no caigáis en condenación. 
 
 
 
 
 
Sobre oración, alabanzas, unción de aceite y confesión mutua  
 


13 ¿Sufre alguno de entre vosotros? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. 14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15 Y la oración de fe 1 salvará al enfermo, y el Señor lo levantará. Y si hubiere cometido pecados, (también en este caso) será curado. 16 Confesaos vuestras caídas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La súplica del justo, cuando es ferviente, tiene mucha fuerza. 17 Elías era hombre de nuestra misma naturaleza, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. 
 
 
1 O "oración de súplica" 
 
  
 
 
 
Εl doble beneficio del éxito de hacer volver a un extraviado 
 
 
19 ¡Hermanos! Si alguno de entre vosotros se ha extraviado del bien, y alguno le hace volver, 20 que sepa (que esté seguro) que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma (el alma del otro), y cubrirá multitud de pecados (pecados propios).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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