[Pronunciada
en Jerusalén, contiene una introducción a los que se aproximan al
bautismo. El punto de partida es Is 1.16: "Lavaos, purificaos, quitad de
delante de mis ojos las fechorías de vuestras almas".]
Esta primera parte es el prefacio de las cinco catequesis mistagógicas. Al final de las procatequesis existe una nota (48) que nos dice lo siguiente:
Nos quiere decir que esto que tenemos con nosotros, si quisieras prestar el manuscrito o realizar copias de tu manuscrito, se lo ofrecerás sólo a un iluminado o a un fiel. Nunca a un catecúmeno o a un infiel no cristiano. Darás cuentas al Señor porque ofreces las primeras o principales palabras. Y si haces una copia, hazlo como si tuvieses ante tí al Señor
¿Por qué? Porque es el mismo discurso, seguramente esto no lo haya escrito san Cirilo. Esto es de otra mano, escrito por otro. Quizás de los copistas de aquella época, quizás algo posterior. Sea como sea es notable el espíritu de la época, porque si recordáis en el procatequismo, repetidamente san Cirilo decía "atended, no sea que alguien aquí finja ser cristiano, diciendo que quiere ser catequizado y bautizado. Porque la Iglesia nunca ha entregado el contenido de la fe, si no tenía la certeza de a quiénes se la entregaba.
Esto lo hemos analizado, pero de nuevo diremos algunas palabras.
El tema aquí no es que sea dañado el contenido; por sí mismo, no puede ser dañado. Pero las personas serán dañadas, los no iluminados aún. Tal como con un gran proyector de luz, el problemá estará en los ojos de los que lo miran, no en el mismo proyector. Probablemente quedarán cegados ante la gran luz. Por eso la Iglesia siempre ha sido cuidadosa en cuanto a que no les pase ningún mal a los que se converturán en fieles.
Y por algo más, para que no sea difamada la fe no sea por hombres que no entendían. Queridos, es lo que decíamos en las dudas, que el Evangelio es cruciforme. ¿Qué dicen? ¿Esto podría ser dicho en un círculo cósmico de hombres? ¿Creen que podrían escuchar este tema? Porque dentro de ellos piensan que el Evangelio es un libro que viene a hacerlos simplemente personas éticas y amables, a la medida en que ellos quieren por supuesto. Más allá de esto no quieren nada.
Si les habla alguien sobre el elemento cruciforme del evangelio, le dirán que están malinterpretándolo, que es muy radical, que no somos monjes, que no estamos en la época medieval, percepciones anticuadas, etc. No aguantan ver esto. De hecho se burlan, cuando les presentas lo genuino y lo correcto.
No vayan lejos, una ponente en Larisa, ¿qué dijo en la televisión sobre el bautismo? Que es una comedia. Porque ante sus ojos tenía un Misterio que no entendía. Al que no entiende entonces, les parece gracioso o ridículo lo que realizamos. Por este motivo hay que estar muy atentos, atentos ante pasiones en la fe, aunque sea objeto de burla, pero les pasará algo a aquellos hombres y su sanción será mayor. Por providencia no serán más sancionados, les protegemos para que no se burlen de lo que no es posible jamás burlarse.
¿Cómo lo dijo esto Cristo? «No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos» (Mat. 7,6).
Compara a los infieles y a los iniciados con perros y cerdos. Desde luego no porque menosprecie la imagen de Dios en cada persona, sino que las caracterizaciones de perros y cerdos hace referencia al tema del entendimiento. Es decir, el comportamiento y el entendimiento de estas personas es similar al de dichos animales; y ante tales personas no es posible que nadie pueda entregar nunca cosas celestiales. Las pisotearán.
Por este motivo, el Señor dice «No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen» (Mt. 7,6). Cuando el cerdo vaya a probar las perlas que le hemos echado pensando que son bellotas, y vea que no se pueden comer como las bellotas, verá que le habéis engañado porque no le habéis echado lo que desea, sino cosas que no se pueden comer. Se enfadará, pateará lo que le habéis echado.
Dijo también el por qué, el Señor. Es lo que algunas personas no entienden, se burlan, y después menosprecian a los que han dicho estas cosas elevadas, que ellos no han entendido.
Después de este prólogo, pasamos con la ayuda de Dios a la primera catequesis. Quisiera decirles que hoy desde luego todo esto es válido, aunque ciertamente no con tanta precisión, porque, diríamos, este libro está impreso y editado, puede comprarlo cualquiera. Y cuando en este nuevo trabajo que ha sido realizado recientemente por el "Servicio Apostólico", allí el que ha escrito este prólogo, hace una extensión y compromete con juramento a que no realicen ningún trabajo sobre las catequesis, le compromete con juramento y le dice, "escribe esto tú también".
Pero desde el momento en que el libro se vende en las librerías y puede comprarlo cualquiera, comprenderán que ha perdido su sentido, —no del todo sin embargo—, porque podrá ser vendido este libro en las librerías, pero cuando en un determinado momento tengamos una conversación con alguien que no crea, desde luego no le diremos cosas más profundas y misteriosas de nuestra vida espiritual, ni del contenido de nuestra fe, tomaremos nuestras medidas. Entonces, las palabras del Señor son válidas.
Y entramos ahora en el encabezamiento de la primera catequesis.
1. Invitación al Bautismo (para iluminados o listos para ser bautizados)
Dios os aguarda
Pronunciada en Jerusalén, contiene una introducción a los que se aproximan al bautismo. El punto de partida es Isaías 1.16: "Lavaos, purificaos, quitad de delante de mis ojos las fechorías de vuestras almas".
Es decir, bautizaos, arrepentíos. Entonces punto central de la primera catequesis y de la segunda, el valor del bautismo y del arrepentiimiento.
Y vamos con el primer párrafo.
Comienza con modo festivo y algo atrevido san Cirilo, con el anunciamento que hace a los iluminados:
Dios os aguarda
1. «Sois ya discípulos de la nueva Alianza y partícipes de los misterios de Cristo...»
Les llama a los iluminados discípulos de la nueva Alianza, discípulos del nuevo Espíritu. Sois las personas que tendrán el nuevo Espíritu y el nuevo corazón. Qué importante esto, todo nuevo. También seréis partícipes de los misterios de Cristo.
Diremos unas pocas palabras sobre esto. Discípulos de la nueva Alianza, discípulos de la Gracia. ¿Cuál es la diferencia entre ser discípulos de la nueva Alianza o Nuevo Testamento y discípulo del Antiguo Testamento? Tal como difieren el Antiguo del Nuevo, así difieren también los discípulos y de la enseñanza.
Queridos, ¿somos discípulos del Nuevo Testamento, aunque llevemos siendo bautizados desde hace mucho tiempo? Aquí se dirige a los pretendientes a ser bautizados. Pues yo les digo que no lo somos. ¿En qué me baso para decirlo?
Nuestro modo de comportamiento es según el Antiguo Testamento. Permanecemos en algunos elementos de la ley, de la antigua ley, en la cual estaba ausente la Gracia; y existía una cierta estrechez de corazón. Pero nosotros aquí nos convertimos, podríamos decir, en discípulos de la antigua ley. Pero no somos correctos; entonces, ni siquiera de la antigua ley.
Decía la antigua ley, "ojo por ojo, y diente por diente". ¿Y nosotros qué hacemos? Decimos, "voy a llevar a juicio al otro". No buscamos cometer injusticia sobre él, sino que no queremos que la cometan sobre nosotros. Si nos ha hecho algún mal, le haremos lo mismo. Nos movemos según el espíritu del Antiguo Testamento.
¿Saben qué dice el apóstol Pablo en el capítulo 6 de su 1ª Epístola a los Corintios? Léanlo, se quedarán sorprendidos. Estoy seguro de que no lo hemos leído. Nos dice entre otras cosas entre los cristianos de Corinto se cometían injusticias. Y para resolver sus diferencias sobre distintos temas (terrenos, dinero...) se apresuraban a los tribunales de los incrédulos, de los idólatras. Se enteró de esto el apóstol Pablo, y dice:
«¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo?» Y en otro sitio dice: «porque ellos no han de ser juzgados por nadie». El cristiano fiel todo lo juzga pero no es juzgado por nadie, porque es superior de todos.
Y continúa: «¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?» ¿A qué ángeles? A los caídos, los demonios. Y ahora, vosotros los santos (fieles), que juzgaréis al mundo, os dirigís a ser juzgados por jueces idólatras? ¿Dónde se ha oído esto?
«Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos... ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?»
Y añade, "¿no sabéis que es preferible que cometan sobre uno mismo injusticia, que cometerla sobre los demás?": «¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos.»
Por eso le decía, seguro que no hemos leído este pasaje, o no nos hemos fijado. ¿No es preferible recibir una injusticia que cometerla? Pero vosotros no sólo no preferís recibir una injusticia, sino que preferís cometerla, y de hecho cometerla sobre hermanos cristianos. Reprensoras en gran manera estas palabras del apóstol Pablo, queridos.
Los cristianos de Corinto, a los cuales va dirigida esta carta, con estas acciones suyas, eran discípulos del Nuevo Testamento, o del Antiguo Testamento? Ojalá fuesen al menos del Antiguo, pero ni siquiera. Entonces queridos, les digo esto: desafortunadamente, no vivimos en el espíritu del Nuevo Testamento, no somos discípulos del Nuevo Testamento. Muchos de nosotros, buenos cristianos, están en el espíritu del Antiguo Testamento; el resto, ni suquiera en el Antiguo... ¿no es una pena? Nos dañamos a nosotros mismos.
Aquí san Cirilo llama sus alumnos discípulos del Nuevo Testamento. Atendamos a esto, y fijémonos en qué medida podemos ser cada día alumnos discípulos del Nuevo Testamento.
«Sois ya discípulos de la nueva Alianza y partícipes de los Misterios de Cristo».
Vais a ser ahora, de ahora en adelante, aunque aún no habéis sido bautizados, partícipes de los Misterios de Cristo. ¿Qué Misterios? ¿Cuáles son los Misterios de Cristo?
Son muchos. Una cosa les diré solamente. Es lo que decíamos cuando repondíamos dudas anteriormente. Ser partícipe de los Misterios de Cristo es ser partícipe de los padecimientos de Cristo. Las conocidas palabras del apóstol Pablo en su Epístola a los Colosenses: «Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia». (Col. 1,24).
El apóstol Pablo, ¿tenía una profunda experiencia práctica y teológica en este Misterio de Cristo? Indudablemente. Tenía una experiencia, a cual le dio la bienaventuranza. Tomaré n elemento exterior para que entiendan esto mejor: Cuando Cristo se dirigía hacia el Gólgota, cargaba con su cruz; en un determinado momento sin embargo esto no le fue posible. Era costumbre entonces que el codenado la cargase sólo él. Vieron entonces a uno que venía de la región, un tal Simón que procedía de Cirene, del norte de África. Esto nos los cuenta el Evangelio según san Marcos (no es casualidad que esté escrito en el de san Marcos):
«Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene...»(Mc. 15,21). Le obligaron a cargar la Cruz de Cristo. Esto significa que contra su voluntad tuvo esto lugar. No dice que "le asignaron", por un precio, o simplemente por filantropía hacia un condenado, ayudarle con la cruz... sino que le obligaron. Tal vez un motivo principal por el que Simón no quería era este: tal como los judíos no entraron al pretorio para no contaminarse y poder comer la Pascua, del mismo modo ahora Simón. Levantar la cruz de un condenado le haría estar legalmente sucio. ¿Cómo comeré la cena Pascual? Tal vez por eso se preocupó allí Simón.
¿Se han preguntado por qué escribe su nombre el evangelista san Marcos? Escribe su nombre porque probablemente Simón se convertiría en cristiano; de otro modo, no escribiría su nombre. Y no sólo esto, cuando hace referencia después a dos hombres, Alejandro y Rufo, los hijos de Simón, significa que todos ellos se hicieron cristianos. Y debido a que eran de Cirene [actual Libia], es decir habitantes del Norte de África, y debido a que el evangelio san Marcos lo escribiό en nombre de los cristianos del norte de África, —san Marcos es el patrón de Alejandría—, por eso hace referencia a estos nombres aquí de Rufo y Alejandro, los cuales debieron ser allí apóstoles.
Y el nombre del padre era Simón. Entonces, se hicieron cristianos. Díganme por favor, aunque a Simón le obligaron, cuando él se encontraría después en compañía de otros cristianos, o si él también fue "ierapóstol" [apóstol misionero], ¿quizás hubo hecho referencia a que llevó sobre sí la Cruz de Cristo? Estén seguros de que así es.
Del mismo modo, tal como a nosotros nos gusta contar a los demás si hemos tenido contacti con alguna persona muy importante. Por ejemplo, dice san Atanasio el Grande sobre san Antonio el Grande, "y le vertí agua sobre sus manos a Antonio para que se lavase". Lo decía con orgullo, con jactancia, tenía gran fama san Antonio.
Así mismo entonces Simón diría, "¿saben, señores, saben, queridos, que llevé sobre mí la Cruz de Cristo? Con orgullo lo diría. Y aún así cargó con la Cruz exterior, es decir, diríamos, una cruz de madera...¿cuánto más la cruz interior? Es decir esta pasión [àdecimiento] de Cristo. A pesar de esto, también él fue participante de la Cruz de Cristo, porque levantó este peso.
Así, queridos, hubo entrado dentro del Misterio de la Cruz de Cristo. Y tenía alegría, tenía mucha alegría. Y tal como Pablo, como hemos dicho, participa con su experiencia en los padecimientos de Cristo con gozo y alegría, así, quien es introducido en los Misterios, paricipa biológicamente en ellos, y entonces ve el mundo de un modo totalmente distinto, de un modo que no lo ven las otras personas, y se encuentra repleto de gozo y felicidad. Y este es el objetivo de los Misterios, llevar al alma a otros mundos superiores, más elevados, para vivir dentro de la bienaventuranza.
« ... ahora por vocación, pero dentro de poco también como un don: haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo...»
Sois ya discípulos de la nueva Alianza y partícipes de los Misterios de Cristo, ahora, dice, en cuanto a la vocación, a la llamada, dentro de poco también en cuanto a la Gracia. Por eso haceos, cread en vosotros, un corazón nuevo y un espíritu nuevo.
El nuevo corazón y el nuevo espíritu son las señales del discípulo del Nuevo Testamento. Un señor, presente ahora aqui (no importa, lo que diré va dirigido a muchos de ustedes), se ve a sí mismo como pecador, y así debe verse.Esto no se lo dije, pero se lo digo ahora en público: Ha adquirido un corazón nuevo y un espíritu nuevo, porque ve las cosas y se siente de un modo nuevo. Es esto que decimos de que "su corazón ha cambiado".
En muchos de ustedes, queridos, ha comenzado este cambio, estén seguros. No habrían venido aquí si no huebiese comenzado este cambio. No diré en todos, pero sí en muchos. De hecho en algunos esto evidente; esto tiene muchísima importancia. Y si me preguntan, ¿cuáles son las señales del verdadro cristiano, son estas: el nuevo corazón y el nuevo espíritu. Que su espíritu lata de otro modo, y que su espíritu que vea, que sienta, que perciba de un modo nuevo. Es decir, es la mentalidad cristiana.
Dice el Salmo 50 [LXX; Vulgata 51], «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí».
Dentro de mí, en mi interior. Cuando este interior es renovado, incluido el subconsciente, es cuando tenemos las señales del nuevo hombre. Desafortunadamente, esto no está muy extendido, pocas personas lo tienen, muy pocas. Por eso decimos, está renacido.
Un papel fundamental desempeña el logos de Dios, estoy totalmente convencido, perfora el corazón, lo abruma, lo hace madurar y lo renueva. Y porque creo en el poder del logos de Dios, por eso les digo, escuchen el logos de Dios y dejen que su corazón sea transformado y renovado, para que adquiramos todos un nuevo espíritu y un nuevo corazón.
¿Saben en qué se nota el hombre transformado en la vida, en el mundo? Incluso los que viven en el pecado lo perciben esto, y dicen que con este hombre "algo ha pasado", aunque no lo pueden explicar... la explicación es todo esto que decimos.
Y todo esto, dice san Cirilo, «para que se alegren los moradores del cielo».
Para que se alegren los ángeles, para que se alegren los santos. Observen aquí una sociedad de alegría y felicidad.
«Pues si, como dice el evangelio, "habrá alegría por un solo pecador que se convierte", ¿cuánto más no moverá a la alegría a los habitantes del cielo la salvación de tantas almas?»
Pues si por un pecador que se arrepiente tiene lugar tanta alegría entre los ángeles de Dios, dice el Evangelio, ¿cuánto más cuando se trata de un con junto de hombres, será objeto de regocijo entre los celestiales?
¿Saben cómo se alegran los ángeles, queridos, cuando los fieles viven una vida espiritual? Y cuánto se entristecen cuando ven que los hombres se vuelven contra Dios y viven una vida de pecado. Entonces así nos volvemos en objeto de alegría para los poderes celestiales.
«Habiendo entrado por un camino ancho y hermoso, recorred cautelosamente la senda de la piedad. Pues el unigénito Hijo de Dios está plenamente dispuesto para vuestra redención y señala: "Venid todos los que estáis cansados y agobiados y yo
os aliviaré". Los que lleváis el pernicioso vestido de vuestras ofensas y estáis oprimidos por las cadenas de vuestros pecados, escuchad la voz del profeta que dice: "Lavaos, purificaos, quitad de delante de mis ojos las maldades de vuestra alma"», dice Dios al profeta Isaías capítulo 1, versículo 16.
Denomina aquí a las caídas como una vestimenta del hombre, y a los pecados, cadenas que oprimen al hombre. Pienso que los hayan vivido, aunque sólo sea en parte, en el pecado, podrán entender qué terrible cosa es el pecado. Se lo digo sinceramente, tanto por experiencia mía personal, como lo que percibo de las personas que viven oprimidos por las cadenas del pecado.
Se asemejan los pecados con una vestimenta. Se pone alguien esta vestimenta de los pecados, y se presenta exactamente [ante el que pueda verlo] tal como si llevase puesto este vestido. Y que los pecados son ataduras que oprimen, comprometen y no le dejan ser libre al hombre, no es nesario que lo digamos. Cómo sufren los hombres que se atan a sí mismos con pasiones pecaminosas, y les ven que difícilmente pueden librarse.
Es una pena. Vemos a muchos así a nuestro alrededor, algunos nos piden ayuda. La distancia a la que se encuentran de nosotros es tan grande; podría compararse con lo que le dijo en la parábola Abraham al hombre rico, «una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros» (Lc. 16,19)
Es decir, ves al otro hombre atado y oprimido por sus pecados, y quieres ayudarle, lo primero que tienes que hacer es desatar sus ataduras; decirle, "puedes salvarte, puedes liberarte, si quieres. ¿Sabes qué tienes que hacer? Arrepentirte, confesarte, y Dios te quitará todo esto. No tendrás ya pecados, ni ataduras que te opriman".
Muy buena palabra, oprimir, que te cree el pecado un estrés... ¿qué es el estrés? una opresión del alma, que se manifiesta mediante el cuerpo. "Me ahoga, no puedo respirar bien", dicen muchas veces los hombres. "Tengo como un nudo en el pecho...". Todo esto es el muy conocido y muy común estrés. Te oprimen los pecados, los problemas... problemas quiere decir, que no tienes fe en la providencia de Dios, por lo tanto pecado es esto también, etc.
Quiero ayudarte, estoy contigo... ¿Saben cuál es la "gran sima"? Que le digas lo que le digas a este hombre, no entiende nada. Y aunque le ves que sufre, no puedes ya ayudarle. ¿No es esto una fatalidad? Es como si ven a un drogadicto, y le dicen que el uso de drogas le está destrozando, pero él no os entiende.
Hace muchos años, había una soldado en un hospital de aquí, enganchado a las drogas. Muy alto en estatura, había comenzado a fumar hachís a los 14 años; me lo dijo el mismo. Y había intentado cortarse las venas, como sucede a veces con los drogadictos. Con la única diferencia de que no cortan sus venas por la parte interior del brazo, temen por sus vidas, sino que se cortan por la parte exterior, por donde no hay casi venas. Y esto les pasa cuando en su desesperación no tienen para fumar. Entonces pudieron salvar a este chico, los cortes no eran mortales, y se recuperó en el hospital. Y fui a ayudarle, a decirle algunas cosas... muchas cosas le dije. Y él me miraba y me escuchaba. Y cuando terminé, me dice: "qué dices abuelito, mola mucho el hachís...".
Les pregunto, díganme, ¿había una enorme sima entre él y yo? Y que quieras ahora ayudar a esta persona, y que no puedas... Y que te sientas mal dentro de tí, porque no puedes ayudar a este hombre. ¿Cuántos jóvenes tenemos, que les dices, —no hagas eso por favor, no lo hagas—, y no te entienden? "¡Te llevará a la perdición!"... no te entiende.
Queridos, les digo que, es un privilegio de Dios, si tienen un poco de conciencia, un poco de sentimiento, que podamos entender al otro, cuando hay personas que no entienden nada.
Y dice, «escuchad la voz del profeta que dice: "Lavaos, purificaos, quitad de delante de mis ojos las maldades de vuestra alma"»
En el Antiguo Testamento desde luego no existían el bautismo, existían los sacrificios. Pero lo de "lavaos", realmente profético, lo vemos como un adelanto al bautismo principal en el bautismo de Juan, que era un bautismo de arrepentimiento, no bautismo para el perdón de los pecados. El bautismo de Juan abría el camino al bautismo de Cristo. No son comparables el uno con el otro; el uno es para arrepentimiento, el otro para el perdón de los pecados, tiene una gran diferencia e importancia.
«...Purificaos, quitad de delante de mis ojos las maldades de vuestra alma».
Esto lo dice Dios. Si supiésemos qué privilegios nos da Dios, si pudiésemos valorar todo esto debidamente.
«... De modo que os aclame el coro de los ángeles: "Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado". Los que habéis encendido hace poco por primera vez las lámparas de la fe, sostenedlas en las manos sin que se apaguen»
Saben que cuando tenemos el Misterio del Bautismo encendemos cirios y velas. Cuando vamos a comulgar encendemos esta vela, al meneos así hacían antiguamente. Esto lo mantenemos del siguiente modo: cuando el niño va a comulgar, alguien mantiene la vela o ciro que fueron utilizados en su bautismo.
Si se fijan, hay algunas cosas que si preguntan cómo existen, son remanentes de antiguas situaciones. Es como cuando encontramos elementos arquitectónicos excavando en el suelo, e intentamos reconstruir qué era esta construcción o qué diagrama o diseño tenía, a partir de las innumerables reliquias que existen hoy, —y han de permanecer, porque estos restos deben convertirse en una ocasión para una investigación arqueológica—, y así obtenemos la imagen de antiguas situaciones. Es decir regresamos en el tiempo e investigamos lo que existió entonces, y ahora lo ponemos en orden para aprenderlo.
Es como lo que estamos haciendo ahora aquí. Mantenemos una excavación arqueológica y excavamos en el pasado, y desenterramos lo que habíamos olvidado. Se habían ya de nuestra memoria histórica, y volvemos de nuevo atrás y la analizamos.
Entonces, esta vela que ahora mantiene el padrino, era el símbolo del mantenimiento de la llama de la fe. Por eso en el Misterio del Bautismo manteníamos velas (cirios). Este objeto tiene muchos significados, es decir su luz. Uno de sus significados es como honor a la imagen de Dios que está en el hombre.
En los funerales ponemos una vela en el ataúd tras la cabeza del difunto; a veces podemos poner dos, una en la cabeza y otra en los pies. Esto lo verán también en algunos icono de la Dormición de la Madre de Dios, o en la dormición de algunos santos, como en la de san Juan Crisóstomo, de san Efrém, que son representados en su dormición. Existe también el cirio que les digo ahora, aunque no en todas las representaciones. Si la memoria no me engaña, en el icono de la Dormición de la Madre de Dios, pintada por Teófano de Creta, en el Monasterio de Stavronikita del Monte Atos, existe un ciro. Es, queridos, en honor al hombre como imagen de Dios.
Me dirán, ¿qué icono de Dios, desde el momento en que el alma ya se ha ido, y tenemos ahora ya sólo la "reliquia", es decir, lo que ha quedado, en relación con el alma... los significados de las palabras cambian. El hombre completo es cuerpo y alma. Se ha ido el alma, quedan los "restos" de la existencia humana, el cuerpo. ¿Entonces, por qué encendemos una vela al muerto, si el alma se ha ido, y "la imagen de Dios se ha ido"?
¿Quién te ha dicho esto? La imagen de Dios está en el alma y en el cuerpo, y esto es porque Dios se hizo hombre, y somos imagen de Jesús Cristo, ya que Jesús Cristo es Dios y Hombre, es Teántropo.
De modo que encendemos la vela o cirio. Me dirán, ¿podría esta existencia y la presencia de la vela junto al muerto llevarme a descubrir esta postura teológica? Por esto mismo les decía, que estos restos los dejaremos con devoción, como cuando encontramos bajo el suelo restos arqueológicos y con todo cuidado lo oremos colocando en las vitrinas de un museo.
Todas estas cosas tienen mucho que enseñarnos, enseñarnos sobre nuestra elevada procedencia, ¿qué es el hombre? Y lo que se va perdiendo a lo largo del tiempo, encontrarlo de nuevo.
De modo que aquí los cirios o velas son el símbolo de la fe en este caso, y dice san Cirilo, que las mantengan en las manos sin que se apague jamás la luz de su fe dentro de su alma.
¿Qué relación tiene mantener una vela con que no se apague jamás la luz de la fe en mi alma? Lo uno es un cirio hecho de cera y lo otro es una situación espiritual. ¿Y quién les ha dicho que el tipo o símbolo no es un elemento importante? ¿Quiénes son los que dicen no hacen falta los símbolos? Pues precisamente los símbolos nos conducen a la esencia; entonces no podemos desechar los símbolos.
¿Dónde está el pecado? En quedarme en el símbolo. Si me quedo en el símbolo es algo pecaminoso. Pero si comienzo desde el símbolo, entonces sin duda alguna el tipo es importante, para encontrar la esencia. Cuando me dan almendras, me las dan del almendro con la cáscara, pero la cáscara la tiro, no la como; lleva el fruto por dentro pero no la como, la rompo y me quedo lo de dentro. ¿Me era útil la cáscara? Sí, porque mantenía el fruto. ¿Me es útil el símbolo? Sí, porque me mantiene la esencia.
No podemos entonces, queridos, desechar o tirar los símbolos. ¿Y para qué queremos esto, y para qué queremos aquello? Incluso por motivos de memoria histórica hemos de manterlos, como reliquias, aunque sólo sea en museos. Pero, ¿por qué en museos, si hemos dicho que analizaremos estas reliquias? Para encontrar todos los elementos, de modo que la vela que mantengo debe recordarme cosas. La apagaremos después sin embargo, o se consumirá... pero mientras la mantenga me recordará que he de mantener encendida la llama de la fe en mi alma.
«... Para que aquel que en otro tiempo abrió por la fe el paraíso al ladrón en este santísimo monte del Gólgota os conceda también a vosotros cantar el cántico nupcial.»
Para que aquel, es decir Cristo, que entonces en el santo Gólgota por la fe del ladrón abrió el paraíso, os conceda también a vosotros cantar el cántico nupcial.
Abrió entonces el Paraíso en el Gólgota. Nosotros hoy hacemos las catequesis en otro lugar de la tierra, fuera de Jerusalén. ¿Saben dónde se realizaban las catequesis de san Cirilo? Dentro de la Iglesia de la Resurrección, que fundó santa Elena en el año 330. Esta iglesia contenía el Gólgota y el lugar de la Resurrección, es decir Santo Sepulcro.
Cuando realizaba las catequesis, serían unas 15 o 16, en las que hablaba sobre el anticristo, allí dice —estas son los llamados testimonios interiores, de los cuales podemos aprender muchas cosas—, «¿en qué templo morará el anticristo? ¿será éste en el que estamos, de la Resurrección? ¡No suceda nunca esto! Sino en uno que construirá él mismo, y desmostrará que es descendiente espiritual de Salomón», consecuentemente también de David, etc.
Entonces, ¿dónde se realizan las catequesis? En la Iglesia de la Resurrección. Cuando dice, en este Gólgota, queridos, lo señalaba; estaba unos metros más allá de los catecúmenos. Les dejo que lo sientan esto con sus corazones. Es algo tan cercano, que te diga el catequista, lo que dijo Cristo en el Gólgota, aquí al lado, bajo las mismas tejas...
Los que van a Tierra Santa, ¿qué sentimientos tienen? Si se realizan las correspondientes catequesis que reviven estos antiguos acontecimientos, ¿cuánto deben "herirles" en el corazón?
Entonces, aquel que sólo por la fe abrió el Paraíso al ladrón, hecho que tuvieron lugar en este Gólgota, «os conceda también a vosotros cantar el cántico nupcial», es decir el canto de bodas.
Así, se puede ver aquí este elemento del que hablábamos durante el espacio de "preguntas y respuestas", por un lado habla de la fe y del Gólgota, y por otro del cántico nupcial. Es la recurrección, el elemento de resurrección. Son estos dos elementos, la Cruz y la Resurrección que realmente constituyen el corazón y el núcleo de la espiritualidad. Es decir es un elemento muy importante.
Paramos aquí, al final del primer párrafo, no comenzaremos el segundo porque ha pasado el tiempo, quedándonos en esto ahora, recapitulando: que san Cirilo dirigiéndose a los iluminados, candidatos a ser bautizados, les recuerda que han de dejar sus pecados, —más abajo dirá claramente, que se confiesen—, que han de recibir el baño del renacimiento que es el Bautismo, por el cual serán perdonados sus pecados, y que han de mantener encendidad la vela de la fe durante toda su vida, para convertirse realmente en alumnos [discípulos] del Nuevo Testamento y comulgantes de los Misterios de Cristo.
Queridos, cerrando, les digo esto: es algo sublime ser alguien cristiano, pero cristiano verdadero. Cuando se acerca a la realidad cristiana y la experimenta, es la cosa más maravillosa, ser verdaderamente cristiano.
AUDIO: https://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/agioy_kyrilloy/agioy_kyrilloy_008.mp3
TEXTO: https://drive.google.com/file/d/1QiOMLGJh684-dXb8aZHTs4EDZJakTIlw/view?usp=sharing