CATEQUESIS DE SAN CIRILO DE JERUSALEN. 7. [07-02-83] Indicios del Bautismo. El camino al Cielo pasa por el Dragón. Vías de protección. Exhortaciones finales de la Procatequesis. Fin de la Homilía de la Procatequesis

[Continuación del párrafo 16]. 

Y ahora quedan otras dos características sobre el bautismo que completan el valor del bautismo: 

 «Vehículo al cielo, delicias del paraíso, medio para el reino, don de la adopción como hijos.» 

Veamos estas últimas características del bautismo, que son tan características, las cuales no tienen simplemente una dimensión filológica, o mejor dicho una dimensión literaria, presentando de un modo retórico el Misterio del Bautismo, sino que estas expresiones tienen un carácter fundamental.

Así, llama al Misterio del Bautismo "vehículo hacia el cielo", es decir, es aquello que te lleva al cielo. Es sabido, como anteriormente habíamos dicho, que sin el Misterio del Bautismo no es posible entrar en el cielo; porque esto precisamente es lo que nos hace renacer.

El ya fallecido teólogo ortodoxo ruso Vladimir Lovski, en su libro "Teología de la Iglesia Ortodoxa en Oriente" (os recomiendo que lo leáis, Lovski era un estudioso del idioma griego, decía que no se puede entender la teología si no se sabe este idioma), dice que tres cosas obstaculizan al hombre para subir al cielo:

La primera es su contitución material; cómo podría esta naturaleza tomada del mundo material encontrarse en el cielo espiritual. La segunda es la muerte, su mortalidad; en el cielo sólo vive lo que es inmortal. La tercera es el pecado.

Estas tres cosas hacían que fuese imposible para el hombre subir al cielo. Tan imposible, que no podría ser concebido por nadie este hecho de subir al cielo. Y estas tres cosas fueron vencidas por Cristo, del siguiente modo: 

La primera, es decir la constitución material del hombre, lo cual impedía que se encontrase en el cielo espiritual, convirtiéndose el mismo Dios en hombre, adquiriendo forma material, forma material humana. Y así vemos lo inconcebible: que un hombre se encuentre a la diestra de Dios Padre. Es el Hijo con su  naturaleza humana, cuando fue ascendido a los cielos. 

El tema de la inmortalidad nos lo ofreció  Cristo del siguiente modo: seremos resucitados, y podremos vivir eternamente con nuestra existencia completa, es decir alma y cuerpo. Y el pecado fue vencido por Cristo con su muerte en la Cruz, perdonándonos.

Ven entonces que estos tres elementos fueron derrotados por Cristo. Lo que nos dará arriba, es lo que el mismo Señor dijo de un modo totalmente seguro: «Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.» (Mc.16, 15-16)

Entonces, ¿quién será salvo? El que crea y sea bautizado. Si fuese sólo necesario creer, y no ser bautizado, ¿cómo podría haber dicho el Señor "el que crea"? Y si fuese sólo necesario ser bautizado, y no creer, ¿cómo podría haber dicho el Señor "el que sea bautizado"?  

Ahora existe el bautismo de infantes, en cual el niño aún no ha adquirido la fe, pero se supone que la adquirirá más tarde. Pues sin la fe, tampoco soy salvado; sólo las dos condiciones, el creer y el ser bautizado.

Lo cual significa, queridos, que el bautismo es el vehículo que nos conduce al cielo. 

 

«Delicias del paraíso». Es el disfrute del paraíso. Recordemos cuando Dios creó el paraíso, el cual no era otra cosa que un lugar aquí en la tierra. Hoy, el paraíso constituye un estado de transición para encontrarnos en el Reino de Dios. No es el paraíso el Reino de Dios, lo he dicho muchas veces esto, sino que es el lugar de las almas hoy. 

El antiguo paraíso era el lgar de la existencia humana al completo, tal como será el Reino de Dios de nuevo el lugar de la existencia humana al completo también. Dónde se halla, Dios lo sabe. Entramos al Reino de Dios con nuestros cuerpos humanos, y con nuestras almas, naturalmente. 

Entonces el antiguo paraíso, queridos, era lugar de disfrute, lugar de delicias. Así o dice el Libro del Génesis: «Y tomó Dios al hombre que creó y lo puso en el paraíso del disfrute*.» (Gén. 2,15)  

* Texto original: «Και έλαβε Κύριος ο Θεός τον άνθρωπον ον έπλασε και έθετο αυτόν εν τω παραδείσω της τρυφής εργάζεσθαι αυτόν και φυλάττειν». Της τρυφής, [Tis trifís] significa "del disfrute"

 

Entonces si quieren investiguen qué significa "τρυφή, [trifí]". Νο existían relaciones carnales porque vivían en virginidad Adán y Eva. Esto tendría lugar por primera vez tras la caída, fuera ya del paraíso. No comían carne, tampoco asaban, originando así olores; tampoco bebían vino. Parece que el vino se inventó por primera vez en la época de Noé, quien por cierto se emborrachó. Incluso podría ser más antiguo.

Sea como sea, en el paraíso no había vino. ¿Saben qué existía únicamente? Sólo frutos, nada más. Dice el texto, "el reino vegetal", esto quiere decir con frutos. Es decir, el disfrute del paraíso no tiene el significado que tiene hoy, con los distintos placeres que podemos tener en nuestra vida, sino que es otra cosa. Sea como sea, es disfrute. 

Dios hace cosas para que el hombre las disfrute. Pero ya son, si quieren, restos, porque nosotros lo hemos destruido, hemos acabado con estas cosas. Son, por ejemplo, cuando bebemos un vaso de agua, cuando comemos una fruta, cuando respiramos aire limpio, cuando estamos cansados y descansamos... disfrutamos estas cosas. Son disfrutes legales todos estos, Dios así lo hizo. Pero los hemos destruído y los hemos convertido en placeres ilegales, como fornicación, glotonería, embriaguez, drogadicción, y todo lo que queráis.

Entonces, era el paraísod de los disfrutes. Y dice ahora aquí, que el bautismo es paraíso de disfrutes, porque con el bautismo regresas al paraíso y disfrutas de sus bienes, los cuales son agradables, toda la bienaventuranza del paraíso.

 

«Medio para el reino». Es un medio, trae consigo el Reino de Dios. Lo dijo claramente el Señor a Nicodemo, que si no vuelve a nacer alguien del agua y del espíritu, no entra en el Reino de Dios. Y finalmente,

«adopción como hijos». El bautismo es el moo mediante el cual se regala la adopción a los hombres. Saben que, para hacer una adopción, se requieren una serie de trámites legales, ha de ser validado. El trámite de la validación de la adopción mediante la cual el hombre será hijo de Dios por la Gracia, es el bautismo.

No puedes llamar a Dios Padre por la Gracia, —sólo por naturaleza. con el sentido de la dimensión física, como creación de Dios—. Para ser heredero del Reino de Dios por la Gracia, (porque los hijos son los herederos, no los vecinos...), debes ser bautizado. Por eso dice el apóstol Pablo que Cristo es heredero de Dios y nosotros somos coherederos con Cristo.

¿Ven ahora, si leen la Santa Escritura, cómo todo va cobrando sentido, según lo vamos entendiendo? Por eso debemos estudiar mucho la Santa Escritura, no importa si no la entendemos a veces, los sentidos, las palabras, permanecen en nuestra memoria, y cuando escuchamos algo relacionado, entonces lo relacionamos dentro de nosotros, y entonces viene la comprensión, y de la comprensión el amor cristiano, del que hablábamos en el espacio de dudas. 

Todo esto entonces son elementos, características, del bautismo ortodoxo.

 

«Por lo demás, ten en cuenta que el dragón observa junto al camino a quienes pasan: procura que no te muerda por tu infidelidad; él ve a los muchos que se salvan y busca a quien devorar. Te acercas al Padre de los espiritus, pero es necesario pasar por aquel dragón. ¿Cómo le evitarás?» 

Este enunciado es muy hermoso, queridos. Es esto en cuanto al bautismo, pero atentos. Me dijo a ser bautizado, pero del bautismo hasta el Reino de Dios, he de recorrer un camino, un camino noético. En este recorrido existe un dragón, una serpiente, la cual, dice, ve a los que recorren este camino, e intentará morderte.

Recuerden lo que dice en el libro del Génesis, cuando Dios dice a la serpiente: «Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar» (Gén. 3,15)

Atento, dice aquí ahora san Cirilo, el bautismo es sagrado y hermoso, pero no es un festival. ¿Has sido bautizado? ¿Has salido de la pila bautismal? Estate atento, en el camino que has de recorrer hay vigilando un dragón. Y cuando él ve a los que recorren este camino, intenta morderles y envenenarles, para que no lleguen al final, porque es envidioso y malvado el dragón-diablo.

 

«Procura que no te muerda por tu infidelidad».

He sido bautizado, pero, ¿qué significa esto, que he sido bautizado? ¿Qué pasa ahora? Escuchen, ahora viene el diablo a morderte y a envenenarte con la infidelidad: "¿Qué has hecho hasta ahora? ¿Qué has conseguido? ¿Es acaso tu vida mejor ahora? ¿Por qué? ¿Cómo? Vas hacia el martirio, pobre hombre... y luego, perderás tu vida, y luego... ¿el Reino de Dios? ¿Dónde has visto tú eso? ¿Qué es el Paraíso y el Infierno? ¿Quién conoce eso?..."

Estate atento, estás bautizado, estás en el camino, no venga la serpiente antigua, el diablo, el malvado, el desde el principio asesino de hombres, y te muerda y te envenene con la infidelidad.

Relacionado con esto, he recordado una visión que tuvo santa Perpetua de Roma [1 de Febrero]. En las vísperas de su martirio, estando en la cárcel, tuvo la siguiente visión: vio una escalera puesta entre el cielo y la tierra. Y en la parte de arriba de la escalera, en el cielo, estaba Dios, quien le dice a Perpetua: «Ven». Perpetua entonces se dispone a subir el primer escalón, y entonces salta una serpiente. Se asusta ella y vuelve abajo. Le dice Dios: «No temas».

¿Cómo pasará Perpetua aquí ahora la serpiente-diablo? Y ve a ambas partes de la escalera unas espadas, que representan el martirio, y al diablo que demuestra el martirio para hacer que Perpetua, la pretendiente a mártir, se atemorizase y volviese atrás.

Y le dice Dios «no temas», pisa bien sobre la escalera, y sube. Y ella subió al primer peldaño, y al segundo, subió al tercero, siguió subiendo..., y volvió en sí. Era un testimonio de que vencería al diablo, y en el último momento le diría, "¿no echas de menos tu vida? ¿dónde vas? ¿hacia lo desconocido, lo que no has visto jamás? 

Entonces esto lo que dice ahora aquí san Cirilo, "procura que no te muerda el diablo y te envenene con la infidelidad".

 

« Él ve a los muchos que se salvan y busca a quien devorar37. Te acercas al Padre de los espiritus, pero es necesario pasar por aquel dragón.»  

Exactamente esta frase expresa excelentemente la visión de santa Perpetua.

Por eso no olvidemos que también el Señor pasó por el dragón. ¿Lo sabían esto? Por primera vez cuando salió a la vida pública con su predicación, con las tres tentaciones en el desierto, y fue el diablo a hacerle la guerra al Señor. Despu´es de esto, en el Evangeli osegún san Lucas, dice: 

«Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo».

Regresó después, en el Jardín de Getsemaní. Cuando el Señor dijo, «Padre, si quieres, pasa de mí esta copa». Allí el diablo intentó evitar que el Señor se dirigiese al martirio. Allí se revela, qué bien lo presenta la Santa Escritura, la naturaleza humana de Jesús Cristo. Porque vendrían los heréticos los "doquites", que decían que en realidad no se encarnó el Hijo de Dios... No fue así, realmente "el Logos fue hecho carne, y habitó entre nosotros..." (Jn. 1,14), y habla como hombre porque recibe al diablo. En la Escritura no aparece explícitamente el diablo, pero aparece...

Escuchen, el Señor dijo, «No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí». (Jn. 14,30)

Entonces vino, pero en Él no encontró nada, es decir, ninguna culpabilidad, nada. Vino e intentó echar atrás al Señor. No sabía quién era Jesús Cristo, lo hemos dicho esto otras veces, realmente no sabía bien quién era. De todos modos si le intentó hacer esto á Él, cuánto más a nosotros, y cuanto más se llena de ira, —lo dice el Libro del Apocalipsis—, cuando sabe que ya está derrotado, y que irá al infierno. Con cuánto odio se mueve sobre nosotros los fieles y la Iglesia. 

 

Y ahora nos dice san Cirilo cómo le pasaremos:

«Calza tus pies con el celo por el evangelio de la paz, para que, aunque te clave el diente, no te hiera: ten la fe en tu interior y una esperanza firme. Cálzate bien para que entres hasta el Señor aunque el acceso esté ocupado por el enemigo. Prepara tu corazón para recibir la enseñanza y para la participación en los santos misterios. Ora frecuentemente para que Dios te regale con los misterios celestes e inmortales, y no le dejes ni de día ni de noche».

Ora frecuentemente, densamente. El Señor, cuando estaba en el Jardín de Getsemaní, ante latentación, ¿qué hizo? Rezaba. Y cuando volvió tres veces y sus tres discípulos dormían, ¿qué les dijo? «Velad y orad, para que no entréis en tentación».

¿Qué tentación? La tentación de la falta de fe, de la incredulidad. Pero debido, queridos, a que no estaban despiertos ni en oración, entraron en tentación, y les faltó la fe. Porque en cuanto llegó allí la "turba" o "muchas personas con espadas y palos" para arrestar al Señor, los discípulos se dispersaron... se fueron. Y desesperados pensaron, "¿quién es este que hemos estado siguiendo?". Entró la tentación de la incredulidad. 

Y dice ahora aquí en algún sitio en la "Filocalía", ¿acaso eres tú mejor que el apóstol Pedro, que negó a Cristo? ¿O eres más sabio que Salomón?... O, ¿somos más importantes que los apóstoles que entraron o fueron sorprendidos por la tentación? Por eso, queridos, estemos despiertos, lo que podamos. Esto no significa que no durmamos por la noche, sino que vele nuestro alma, nuestro corazón [despiertos espiritualmente]... "¿quién es éste que me habla? ¿dónde me dice que vaya?¿qué es esta hoja que ha llegado a mis manos para que la lea? ¿dónde me han invitado a ir?".

Esto quiere decir estar despierto, no estar dormido [espiritiualmente]. Y cuando alguien está así y en oración, entonces seguro que evita la tentación.

 

Y continúa san Cirilo. Todo esto hace referencia al modo en que podrá pasar por el camino sin ser mordido por la serpiente, y en general como una preparación para el bautismo .

«Y no los dejes ni de día ni de noche. Y cuando el sueño se aparte de tus ojosç, que tu mente se ocupe en la oración»

Cuando se vaya el sueño de tus ojos, porque el sueño natural es el sueño natural, entonces ocúpate de la oración. Que nadie diga, queridos, "entonces, estos candidatos a bautizarse, no hacían ningún trabajo? Dice san Bailio el Grande en su obra "A Los Monjes": "¿Y quién te impide rezar y al mismo tiempo realizar tu trabajo? Éste, en el jardín; el otro, en la carpintería, aquel...

Cuando el apóstol Pablo dice "orad continuamente", no dice nada sobre trabajar al mismo tiempo o no.

 

«Si ves que algún torpe pensamiento asalta tu alma, que te ayude la idea del juicio, que te recordará la salvación; ten ocupada tu mente en aprender para que olvide los pensamientos depravados.»

Este es un buen método. Como saben, cuando en un vaso de agua ponemos un objeto dentro, el agua se saldrá y caerá fuera; simplemente, no caben el agua y el objeto a la vez. Queridos, nuestro intelecto es como un vaso. De lo que lo llenas, de eso tendrás. Si lo llenas de malos y obscenos pensamientos, los buenos pensamientos no caben. Si lo tienes lleno de buenos pensamientos, no caben los malos. Esto quiere decir aquí san Cirilo. Cuida tu mente para que esté siempre llena de buenos pensamientos, para qu no entren los malos. ¿Es esto importante? ¿Qué piensan?

Añadiré aquí algo más. Cuando te viene un mal pensamiento, el que sea, no son sólo los pensamientos carnales; muchas veces pensamos que los malos pensamientos son sólo carnales. Son muy variados, como un pensamiento de antipatía hacia alguien, de avaricia con el dinero, de envidia, de venganza... muchísimos pueden ser. Todo esto está en el espacio del pensamiento humano.

Cuandop nos venga un mal pensamiento a la cabeza, no nos ocupemos de él lo más mínimo, queridos, rechacémoslo, ya sea que proviene del diablo, ya que sea que provenga de nuestro "yo" corrupto, o de nuestra conciencia o nuestro subconsciente pervertidos, no le demos espacio ni importancia, ignorémoslo. 

Y así finalmente, aparte de que avanzaremos espiritualmente, aseguraremos la paz en nuestro corazón y la alegría. Tendremos verdadera paz; y aunque existe mucha, mucha corrupción a nuestro alrededor, nosotros sin embargo podemos vivir en paz y seguridad; de nosotros depende.

No intentemos encontrar bienes a nuestro alrededor. En cierto grado haremos esto, claro está, no digo que no, pero finalmente, queridos, de nosotros depende tener el alma llena de cosas buenas y divinas, y no ocuparnos nunca de cosas corruptas y depravadas.

Me dirán, claro, que esto es difícil. ¿Quién dice que la lucha cristiana no es difícil? Pero son las cosas difíciles las que merecen la pena, las que traen recompensa. Las fáciles, no tienen mucho valor, ni tienen recompensa.

 

«Si ves a alguien diciéndote Si ves a alguien diciéndote: ¿Entrarás allí para bajar al agua? ¿Acaso no tiene baños la nueva ciudad?» 

Como si dijesen hoy en día por la televisión, "¿para qué lleváis a vuestros hijos a bautizar en la Iglesia? ¿No tenéis agua en casa?". Locura...  

 

«Sábete que el dragón marino maquina estas cosas contra ti».

Dado que ha hablado de agua, ofrece una imagen relacionada con el diablo, con el agua: "Que sepas,que alguien te dice, —¿qué es esto? ¿qué Misterio es ese? eso es agua normal... os toman el pelo los sacerdotes—

"Que sepas, que esto te lo dice el dragón marino". ¿Saben cuál es este dragón marino? Está en Isaías 27,1: «En aquel día el Señor castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar». 

La interpretación por el teólogo I. Kolitsaras nos dice: En aquel gran y solemne día del Juicio, Dios blandirá su santa, grande y poderosa espada contra la gran serpiente que huye velozmente, contra ese dragón astuto y perverso. Y el Señor matará a ese gran dragón. 

Es la antigua serpiente, el diablo. Ahora, por qué es representado allí como dragón marítimo, lean este pasaje de Isaías y verán muchas cosas, tomen palabra por palabra.


«No atiendas a las voces de quienes te hablen, sino al Dios que actúa». 

¿Quién habla? El sacerdote. ¿Quién bautiza? El sacerdote. ¿Qué dice? Las oraciones. No atiendas, no te quedes, no te detengas, esto quiere decir, sino avanza hasta que sientas qué hace Dios a través de las oraciones y del bautismo.

¿Ven qué hermosamente san Cirilo afirma, protege y aconseja aquí a los pretendientes al bautismo?   

 

«Guarda tu alma para que no puedas ser cogido por artimañas, de modo que, manteniéndote en la esperanza, llegues a ser heredero de la salvación eterna».

Que no te atrape el diablo en sus redes, permanece en la esperanza, y la esperanza es el cristianismo. Uno de los nombres del cristianismo es éste, esperanza, así lo dice también el apóstol Pedro (1 Pedro 1:3). Estate atento para permanecer en el cristianismo, en la esperanza, para que seas heredero de la salvación eterna.

 

 

Y así llegamos queridos, al 17º y último párrafo de la procatequesis.  

«En verdad anunciamos y enseñamos estas cosas en cuanto hombres: no construyáis este edificio nuestro con heno, pajas y rastrojos, para evitar sufrir daño si llega a arder. Haced la obra con oro, plata y piedras preciosas. Yo te lo digo, pero es a ti a quien toca poner manos a la obra, que es Dios quien debe rematarla». 

 

Esto, dice, en cuanto a nosotros que somos hombres, anunciamos y enseñamos. Es decir, dice san Cirilo ahora, ¿yo qué hago? Os anuncio y os enseño. Yo, como hombre, esto tengo que deciros. Con el resto no puedo hacer nada, es ya tema vuestro. Atentos entonces cómo edificaréis, con el material que os he dado como base, cómo edificaréis vuestra existencia.

Toma como referencia las palabras del apóstol Pablo: 1 Cor. 3,12-15: «Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.» 

Con otras palabras, si en tu vida como cristiano sigues discursos políticos, arte, música, literatura,... y dices, esto son cosas buenas, interesantes, me gustan, me emocionan, etc. Muy bien, de acuerdo, pero llegará el momento en que darás explicaciones a Dios, atento, todo esto desaparecerá ante el fuego [tentaciones, pruebas de la vida...], no quedará nada. ¿Dón de está tu fe? ¿Dónde está tu compasión? ¿Dónde está tu sobriedad y continencia? ¿Dónde está tu paciencia? ¿Dónde está tu humildad? ¿Dónde está tu amor?     

Esto es el oro, la plata y las piedras preciosas. Atento entonces cómo edificas. Lo repito, nuestro deber, dice san Cirilo, es anunciar y enseñar; entregaros el material. Cómo edificaréis vosotros ahora, es claramente tema vuestro.  

Y dice ahora una hermosa frase que no deberíamos nunca olvidar: "Yo el maestro, te lo digo, pero es a ti a quien toca poner manos a la obra, y Dios lo perfeccionará". Porque ni tú conseguirás nada si no escuchas el logos de Dios, pero tampoco de los que edifiques, si todo esto no es bendecido por Dios.

Lo que tiene dimensión material, los padres himnografos lo hacen con dimensión espiritual. «Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican» (Sal.127,1). En este salmo tiene dimensión material, se refiere a la casa, pero en numerosas ocasiones en el canto bizantino se hace referencia a la casa del alma, de las virtudes. Si no construye Dios la casa de las virtudes del alma.

Con otras palabras, lo que has oído, aplicarlo, pero no con egoísmo; siempre dejarás en manos de Dios la perfección de las virtudes. Es decir mantente por debajo de la humildad de Dios.

 

«Afirmemos nuestra mente, pongamos en tensión nuestra mente». Pequeñas frases, verbos abundantes, potente discurso. Pongamos en tensión nuestra mente. ¿Existen personas sin tensión, sin nervios? ¿Y qué tensión o qué nervios son estos, los que cuando nos provocan nos enfadamos? No son estos; esto es ira, enfado. San Basilio el Grande dice que Dios nos dio esta tensión o inquietud del alma para cuando somos atacados por el diablo y por el pecado. "Y tú, —dice—, en lugar de dirigir esa tensión del alma contra el diablo y contra el pecado, la diriges contra tu hermano. Es lo que decimos, me enfado. Es un regalo de Dios, pero ha de ser bien ubicado y dirigido. Entonces "pongo en tensión mi mente, mi alma", significa, "soy una persona con ímpetu [energía, ímpetu, empuje].

¿Existen personas sin tensión, sin nervios? Desde luego. Son como la carne que ha estado mucho tiempo congelada, y luego al freírla se queda reblandecida... poersonas que no tienen ninguna vitalidad dentro de ellos. Hermano, ¿no te afecta esto que estás viendo? ¿Con el mal que está sucediendo? Y no contra los hombres, sino contra el mal, ¿no tienes vigor para hablar y reclamar? 

Entonces, queridos, san Cirilo dice: «Afirmemos nuestra mente, pongamos en tensión nuestra alma,» el hombre con ímpetu e inquietud consigue muchas cosas. Sin estas cosas, es imposible conseguir virtudes.  

Como la cuerda del arco, cuanta más tensión le demos [sin exceder la medida], más lejos llegaremos con la flecha.

 

«Preparemos el corazón: nos va en ello la vida...». Νο nos apresuramos para conseguir una gloria efímera y terrenal, sino por la vida [por el alma]. Este objetivo que tenemos es muy grande.  

«Pues esperamos las realidades eternas. Pero poderoso es Dios (que ha escrutado vuestros corazones y ha percibido quién es veraz y quién es falso)...». Queridos, no se detiene san Cirilo, recuerda a sus catecúmenos, por si algunio es falso o hipócrita, darle un toque, impactarle. Era estricta la catequesis. Pero yo te insto a que te observes y compares con esto, y te vuelvas buena persona:  

«... Como para proteger al sincero y hacer fiel al hipócrita y al simulador. Pues Dios puede hacer fiel al infiel con tal de mostrarle el corazón».

 

Y debido a que es el final de la procatequesis, aquí termina con bendiciones:

«Que sea él quien borre el protocolo [el manuscrito, la deuda] que existe contra vosotros y que se olvide de vuestros anteriores delitos (tanto del pecado original como de nuestros pecados personales)». 

Recordemos lo que dice el apóstol Pablo en su Epístola a los Colosenses (2,14): «Αnulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz». 

«Αlistándoos [plantándoos como plantas del Paraíso] en la Iglesia y haciéndoos soldados suyos mientras os ciñe las armas de la justicia: que os llene de las realidades celestiales de la nueva Alianza y os conceda eternamente el sello imborrables del Espíritu Santo: en Cristo Jesús nuestro Señor, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén». 

 

Aquí queridos termina la procatequesis. Hace años, cuando vimos las Catequesis de san Cirilo, [más brevemente], creo que hicimos sólo un tema en la procatequesis. Ahora lo hemos analizado, también con cierta brevedad, pero con mayor profundidad. Los temas serán en cierto modo más densos [desde el punto de vista dogmático y teológico] a partir de ahora que entramos en la Catequesis, pero son ofrecidos de un modo tan hermoso y tan bien organizado, que resultan fascinantes para todos. San Cirilo tenía este carisma, el de expresar estos grandes temas de la fe de un modo muy sencillo; es decir, es un pedagogo, un verdadero pastor.  

Dado que hemos terminado la procatequesis y entramos ahora en las catequesis, es decir en el tema principal, los dogmas de nuestra fe analizados, por eso les rogaré de corazón no sólo que no nos ausentemos, sino que ayuden a acercarse a otros hermanos para que sean beneficiados; porque el que ayude a sea salvada un alma, le serán cubiertos multitud de pecados y salvará un alma de la muerte.   

Deseo con todo mi corazón que el logos de Dios fructique siempre en nuestros corazones.        

  


 

TEXTO  Catequesis San Cirilo de Jerusalén .pdf 

AUDIO   https://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/agioy_kyrilloy/agioy_kyrilloy_007.mp3 

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