Y continúa con el 5º párrafo de la Catequesis.
«Es posible que te guíe también otro pretexto. Alguna vez sucede que un hombre viene aquí para granjearse el amor de una mujer o algo semejante: y también puede decirse lo mismo a la inversa. Igualmente, tal vez es el siervo el que ha querido agradar a su amo, o un amigo a su amigo. Pero acepto la atracción de este cebo y te acojo, aunque vengas con una intención torcida, con la buena esperanza de que te salves. Acaso no sabías a dónde venías ni cuál era la red que te cogía. Caíste en las redes de la Iglesia: con vida serás cogido; no huyas; es Jesús quien te ha echado el anzuelo, y no para destinarte a la muerte, sino para, entregándote a ella, recobrarte vivo: pues es necesario que tú mueras y resucites, si es cierto lo dicho por el Apóstol: "Muertos al pecado, pero vivos para la justicia". Muere a los pecados y vive para la justicia; hazlo desde hoy».
Este es un punto muy hermoso, en el que algunos un poco, otros más, podremos vernos a nosotros mismos veréis que más o menos, nos encontraremos a nosotros mismos.
Lo acepto, dice, cuando no tienes una buena disposición, pero hay elementos que te ayudarán a apartar tu mala disposición, viniendo a este espacio. Y a partir de ahora intenta al menos tener una biena disposición. ¿Cuáles son estos elementos?
Se te permite, dice, cuando vienes aquí con algún otro pretexto, como por ejemplo que tu esposa podría haberte pedido que seas catecúmeno. Hoy día, en nuestra época, lo diríamos de la siguiente manera: cuando tu esposa te pide que vayas a la iglesia, o te pide que vayas a confesarte. O viceversa, cuando el marido se lo pide a la mujer. Y dice lo siguiente, puede el siervo pedir a su amo, puede el amigo pedirle al amigo, diciéndole, hazme el favor, vamos a la iglesia, hazme el favor, vete a confesarte. Entonces era el bautismo, pero cuando digo "hoy", me refiero a la vida espiritual.
Aquí desde luego no existe buena disposición, sino una especie de obligación, a la fuerza. Y dice ahora san Cirilo, lo admito esto. Realmente, vienen a veces personas a confesarse sin estar preparadas. Como algunos hombres, y le pregunto a uno, "¿Por qué has venido sin prepararte bien?" Y me dice, "me lo ha dicho mi mujer que venga, me ha obligado; yo no quería mucho venir". Si tuviesemos que juzgar las cosas de un modo severo, debería decirle que no le acepto, que viniese por él mismo cuando realmente así lo desease". Pero no lo decimos.
Dice san Cirilo, "lo admito esto". Porque hemos hecho un inicio, aunque sea un poco a la fuerza. Un inicio, a partir del cual algo puede surgir. Puede que este hombre tenga algún prejuicio. Es enviado un hombre aquí por su esposa, tiene algún prejuicio; tal vez con este inicio, el prejuicio desaparezca.
¿Qué prejuicio? Que los guías espirituales son muy estrictos y que son malos, que "le morderán y que le pegarán". Queridos esto es absurdo, es claramente un prejuicio. Pero cuando este hombre va al guía o padre espiritual, ve que no son las cosas como él pensaba, y cambia su disposición, y tiene lugar así un buen comienzo, indudablemente. No quiero decir que no haya hombres que se preparen bien, pero muchos no cambian tras esta primera incentivación por sí mismos. Y esto es una desdicha para ellos.
Pero hablamos de aquellos que piden el primer empujón. Sea que lo entienden o que no lo entienden, y alguien está ahí para empujarlos un poco. Se parecen a aquel hombre paralítico que era llevado por cuatro amigos, que abrieron el tejado de la casa y lo bajaron donde se encontraba Cristo. ¿Qué dijo Él? Cada vez que sanaba a una persona, preguntaba:¿tiene fe? Aquí no se dirige hacia el hombre paralítico, sino hacia sus cuatro amigos que lo trajeron; y les dijo que tenían fe, "elogió la fe de ellos", no la del hombre paralítico. Lo que significa que esto es muy importante para motivar a alguna persona. Y esta persona puede que aún no tenga cosas buenas en sí, no importa. Dará el primer paso, hará el comienzo.
Esto, como les expliqué, muy importante. Pero respecto a esta parte dice hermosamente san Cirilo: Acaso no sabías a dónde venías ni cuál era la red que te cogía. Puede que no sepas adónde vas, ni qué red te atrapa. Caíste en las redes de la Iglesia. Ya te encuentras en las redes de la Iglesia. Atended, déjate a tí mismo ser pescado. No te vayas. Con muy pequeñas frases, con muy pocas palabras, con punto y coma, lo que muestra que son palabras llenas de viveza las de san Cirilo. Déjate a tí mismo pescar, porque te pesca Jesús.
Saben que el Señor hablaba de redes y de pesca. Dijo la parábola de la pesca, que la red es arrojada al mar de este mundo, la red de la predicación del Evangelio. Y después tiramos de la red para ver los peces que hemos cogido.
¿Con qué compararé el Reino de los cielos?, dice el Señor. Con una red de pescar. Hoy [en griego], este verbo (pescar), ha tomado otro significado. En este momento aquí, vosotros, como estáis, ¿qué pensáis que está pasando? Está siendo arrojada esta red de la iglesia.
Hay personas que vienen aquí por primera vez, o quizás por décima vez, Pero, sin embargo, aún no han conocido muchas cosas. Y en este momento lo que estamos haciendo es arrojar las redes de la Iglesia, la red del Evangelio, con el objetivo de pescar.
¿Quién es, sin embargo, el que pesca? El Señor dijo al apóstol Pedro y a los otros discípulos, en particular al apóstol Pedro, porque utilizó su propio barco, cuando se lo pidió para hablar a la multitud desde el barco, en la playa.
Pedro le respondió que era hombre pecador, que se fuese de su barco para que no le castigase Dios por sus pecados. Le dijo, el Señor: «No temas. De aquí en adelante pescarás hombres.» No cambiarás de profesión, simplemente el objeto de tu profesión será diferente. No serán peces irracionales, sino racionales; serán personas.
Entonces básicamente la red no la arrojamos nosotros. No la arroja, el apóstol Pedro. Es Cristo quien arroja la red. Es cierto que le dijo que de aquí en adelante sería pescador de hombres. Sí, pero el el gancho, el anzuelo, pertenece a Cristo. Queridos, a Cristo.
Esta pequeña frase de «es Jesús quien te ha echado el anzuelo», qué hermosa es. Porque Jesús te pesca. Y este anzuelo de Jesús es cuando el corazón es atrapado por el logos o las palabras o de Dios. Se deshace el corazón, es transformado. Suceden en su interior cosas sorprendentes. Esto no es nada más que la transformación que Dios hace en nuestro corazón, lo hace el mismo Jesús Cristo.
Santa transformación, santa pesca, realmente. Pero porque aquí se utilizan figuras, imágenes, palabras, que desde luego no son muy agradables, — nadie se siente bien al oír que es pescado, respecto a cualquier tema—, cuando decimos que alguien nos ha pescado. O que me ha echado la red, que me ha atrapado, o verse comparado con un pescado, como que somos tontos y nos dejamos atrapar por los demás…
Para evitar esto, san Cirilo dice a continuación: «Y no para destinarse a la muerte, sino para, entregándote a ella, recobrarte vivo». Y no te pesca Cristo para matarte, como sucede con los peces sacando las redes fuera, sino para, tras ser entregado a muerte, darte la vida.
¿En cuanto a qué seremos entregados a muerte, hermanos? En cuanto a nuestros pecados. Te ayudará a mortificar tus pecados. Estar muerto en cuanto a ellos, en cuanto a las pasiones pecaminosas.
¿No quisieras, hermano, cuando eres una persona que amas mucho el vino, no amarlo más? ¿O una persona que amas los placeres, no amarlos más? ¿No lo querrías? Sin ninguna duda, sí.
Entonces, si así lo quieres, déjate atrapar por el anzuelo de Cristo. No te matará a ti, matará sólo tus pasiones pecaminosas, tus padecimientos. A tí te vivificará, te dará nueva vida y serás verdaderamente feliz y afortunado.
«Pues es necesario que tú mueras y resucites, si es cierto lo dicho por el apóstol: "Muertos al pecado, pero vivos para la virtud". Hazlo, vívelo desde hoy»
Una vez en el sepulcro de un hombre habían escrito lo siguiente (había encargado él mismo que lo escribiesen esto): «He vivido 76 años. Pero los años que realmente he vivido eran solo 6. Por qué los otros 70 estaba muerto». Esto,por orden del mismo, estaba escrito sobre su tumba. ¿Y qué quería decir este hombre?
Quería decir esto: que durante 70 años no había conocido a Cristo; estaba muerto. Vivió desde el momento en que conoció a Cristo, sus últimos 6 años de vida.
Tenemos muchas veces confesiones de personas que dicen esto, que ahora están viviendo su vida, desde el momento en que fueron abiertos mis ojos, y vieron la luz de Cristo.
Deseo que si algún hermano aún lo ha entendido, realmente espero que sea pescado por el Señor y que de aquí en adelante viva la Vida de Cristo.
6º párrafo: «Considera con qué dignidad te regala Jesús. Te llamaban catecúmeno porque en ti resonaba el eco de una campana exterior: oías en esperanza, pero no veías, oías los misterios, pero sin comprenderlos; oías las Escrituras, aunque sin entender su profundidad. Ya no es necesario hacer que nada resuene en tus oídos, pues sólo existe el sonido interior a ti: pues el Espíritu que habita en ti9 hace de tu corazón una morada divina.
Cuando oigas lo que está escrito de los misterios, entenderás lo que ignorabas. Y no creas que lo que recibirás es de escaso valor. Pues siendo tú un hombre miserable, será Dios quien te pondrá nombre. Escucha a Pablo cuando dice: «Fiel es Dios»10. Oye el otro pasaje de la Escritura: «Dios fiel y justo» Viendo esto anticipadamente, el salmista dijo de parte de Dios y previendo que los hombres recibirían de Dios un nombre: «Yo dije: dioses sois e hijos todos del Altísimo» Pero guárdate de llevar un nombre insigne con un propósito torcido. Has entrado en la lucha, soporta el esfuerzo de la carrera; no dispones de otra oportunidad semejante. Si lo que se te propusiese fuese la fecha de la boda, ¿acaso no te ocuparías en la preparación del banquete dejando otras cosas? ¿Serás capaz de ocuparte de lo corporal, olvidándote de lo espiritual, justo cuando estás preparando tu alma para consagrarla al esposo celestial?»
Μira, cuánto valor te regala Jesús ¿Jesús regala valor? Sí. Cuando el Dios infinito se inclina para mirarme, ¿no tengo valor? ¿Sabéis que una queja de muchísimas personas, si no de todas, es que a veces las personas no les dan importancia? ¿Sabéis que es un pecado muy grande, queridos, no valorar a una persona? Toda una vida despreciándolo, no prestarle nunca atención. ¿Sabes cuánta queja nace en el alma? Esto, pensadlo, ¿tal vez existe en nuestro propio hogar? Que el esposo nunca valore a su esposa, escuchen. Oigo a menudo esta queja, escuchen. Que la esposa diga: "Mi esposo nunca me ha dado las gracias". Nunca me ha dicho, "qué bien has hecho la comida". Nunca me ha agradecido ni ha valorado las labores de la casa.
Presta atención a este punto. Es trágico que estas situaciones existan dentro de nuestra casa. También dentro de nuestras casas quiero decir, porque afuera, en la sociedad en general, existen estas situaciones. Existe la marginación, por parte de nuestros compañeros. Cuando tenemos un trabajo, nuestros propios colegas, pueden alabarnos con ironía, pueden envidiarnos, pueden marginarnos, calumniarnos, acusarnos, para querer destruirnos de cualquier manera, etc.
Hoy existe esta, no competencia, sino rivalidad dentro de la sociedad, una rivalidad por quién se comerá al otro. Y por lo tanto hay desprecio. Uno no valora al otro. Esto afuera, en la jungla, llamada sociedad humana. Esta jungla, ¿que exista también en nuestra casa? Terrible.
Así muchísimas personas, ya sea en la sociedad, fuera en la sociedad en general, o en su propia casa, viven este menosprecio, que nunca les han dado importancia. Incluso dentro del espacio de la Iglesia, queridos. Si no sucediese esto, no hubiese escrito Santiago, "el hermano del Señor", cuando alguien ve a un hombre rico, con anillos de oro, decirle, "siéntate aquí en este mejor puesto y destacado. Y cuando ve a un hombre pobre, le dice "tú ponte aquí abajo, a las escaleras". Como son ahora algunos bancos con un peldaño abajo, sentarse ahí. Quizás le gusta su lugar modesto, ¿por qué? Porque es pobre. Es de gran importancia cuando el creyente percibe que Cristo le da valor. Tiene una gran importancia. ¿Sabes qué importante es?
Lo hagamos como lo hagamos, dentro de las sociedades humanas siempre habrá subestimación e injusticia.
¿Qué puede cocinar una crónica subestimación continua dentro de una sociedad? ¿Qué más sino una revolución social? ¿Qué piensan? ¿Qué creen que son las revoluciones sociales que existen? ¿Por qué? La gente es subestimada de cualquier manera. De cualquier manera. Y se alargan en el tiempo estas situaciones, y llega un momento en que se levantan contra el sistema social, hacen una revolución.
Las revoluciones que tienen lugar en los últimos, digamos durante los últimos siglos, ¿qué piensan que es? Se hinchan las situaciones, llegan al no va más, y la gente ahora se vuelve contra los demás porque se sienten subestimados y víctimas de injusticia. Cuando dentro de una sociedad de personas no existe esto, entonces tampoco hay revoluciones. ¿Es posible tener sociedades perfectas? No. Entonces, ¿qué debemos hacer? Debemos hacer entonces algo ya a nivel personal.
Pueden decirme, eso es como buscar pulgas entre la paja, [pan para hoy hambre para mañana], con eso no hacemos nada. Os diría que esto es de fundamental importancia, la individualización de estas posiciones [comenzar la corrección desde uno mismo]. Nunca podremos hacer de las masas de personas lo que deberían ser. Siempre en persona. Y cuando una persona, por muy subestimada que sea por la gente, conoce muy bien, que no es subestimada por este Hijo de Dios encarnado, entonces nunca en el alma de esta persona se crearán sentimientos de odio en contra la sociedad. Nunca.
Cuando sabe que Dios mismo se ha inclinado y está prestando atención a esta persona. Así dice aquí este grandioso "Considera qué dignidad te regala Jesús". Y ahí está el elemento eterno de la enseñanza de Cristo. Que presta atención, que atiende y cuida a las personas. Es si quieren que lo digamos así, la atención pastoral personalizada. No ver a las personas como una masa, sino como seres humanos.
Te llamaban catecúmeno porque en ti resonaba el eco de una campana exterior. Oías lo que deberías haber aprendido, esto quiere decir "en ti resonaba el eco", oigo alrededor, una parte por aquí otra parte por allí. Oías la esperanza, pero no la conociste. Oías los misterios, pero sin comprenderlos. Oías las Escrituras, aunque sin entender su profundidad.
Te llamaban catecúmeno porque escuchabas desde fuera en ti resonaba el eco de una campana exterior: oías en esperanza de vida eterna, pero no conocías, oías los misterios, pero no entendías; oías las Escrituras, Antiguo y Nuevo Testamento, pero no conociste su profundidad.
«Ya no es necesario hacer que resuene en tus oídos, pues sólo existe el sonido interior a ti; porque el Espíritu que habita en ti hace de tu carazón un amorada divina.»
Ya no oirás partes, a travé de fragmentos, a través de lo que oigas a los hombres, sino que te sentarás a aprender todo bien, interiormente, porque habita en ti el Espíritu Santo que hace que tu alma sea una morada divina.
Y para que sepas que realmente te protege Cristo, y que te ha regalado un gran valor, escucha esto:
«Cuando oigas que está escrito de los misterios, entonces entenderás lo que no conociías. Y no creas que lo que recibirás es de escaso valor. Porque en realidad eres un hombre deplorable, pecador. Y ahora recibes de Dios un nombre. Será Dios quien te pondrá un nombre. ¿Y quieres que te lo diga mejor? Esto y esto.... no repito lo que dice san Pablo. ¿Quieres algo más aún?. Le dice el salmo 81, "Yo digo: aunque sean dioses, y todos sean hijos del Altísimo..."». ¿Has visto entonces, qué valor recibes de Cristo? Te hace un dios; ni más, ni menos.
"Yo digo... soia dioses". Recibes por lo tanto una denominación de Dios. Realmente, cuando alguien comienza, ni el fondo de las cosas conoce, ni los misterios, no la Santa Escritura. Pero cuando tiene una mínima paciencia, entonces logra profundizar en los misterios de Dios poco a poco.
Se requiere mucha paciencia aquí. No os creáis, para hacerse uno rico a de reunir moneda a moneda. Para aprender bien las lecciones, debe ir cada día al colegio. Y para entrar al Espíritu del Logos de Dios, ha de aprender con mucha paciencia. Cada vez escuchará y aprenderá algo nuevo. Poco a poco, y llegará un día en que tendrá una gran riqueza, un gran tesoro, pero solo así podrá realmente ser rico en el Señor. Cuando realmente acumula así su tesoro, con mucha paciencia.
«Pero guárdate de llevar un nombre insigne con un propósito torcido».
No por pereza llevar el nombre de fiel, de que eres un dios, de que eres hijo de Dios, y por otro lado tu disposición sea la de un infiel.
Realmente, ¿lo has pensado esto hermano, que mucha sveces nos puede pasar? Es decir podríamos decir que somos llamados cristianos, pero la manera en que vivimos no tiene nada que ver con el comportamiento y modo de los cristianos fieles, sino con el de los incrédulos.
Esto debería hacernos tener un control. ¿Tal vez nuestro comportamiento es el de un infiel? El apóstol Pablo escribió una vez a los Corintios, que se oían que tenían lugar entre ellos unos pecados tan graves, que ni entre los idólatras podría escucharse esto. Es decir, pecados de incesto. No podía asimilarlo, que esto sucediese ni entre los idólatras, ¿y lo hacéis vosotros los fieles?
Es aquello que dice Dios dice en el Antiguo Testamento, «el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros» (Rom.2, 24)
Por causa vuestra es blasfemado el nombre de Dios entre los gentiles, porque no existe esta consistencia en la vida y la fe. Por eso, prestemos atención a este punto, queridos míos, creo que estos días nos darán la oportunidad de demostrarlo. Presten atención. Los días lo demostrarán. ¿Qué días? Estos días que estamos viviendo ahora ¿Saben cuántas oportunidades serán dadas para la vida mundana? Y aquí se verá ahora si tenemos una vida espiritual consecuente o no; si hoy escuchais la palabra de Dios, y mañana os ponéis con los juegos de cartas, ¿cómo se puede reconciliar esto?
Hermanos, presten atención, cálidamente os lo ruego, y espero que las palabras que voy a decir resuenen dentro de sus oídos, no por fuera sino por dentro. "Yo escucho el logos de Dios, no iré a jugar a las cartas", si he jugado este año. Tampoco iré a diversiones relacioneadas con el pecado. Por favor, se lo ruego, si de verdad quieren que seamos consecuentes. Y esto no es sólo para los de fuera, para darles una buena imagen. Sobre todo y principalmente para nosotros mismos. Seamos consecuentes en cuanto a nombre y vida.
No sé si conocen aquel suceso con Alejandro Magno. Le dijeron que un soldado griego había mostrado cobardía en una batalla. Y le pregunta: "¿Cuál es tu nombre?" Y le dice el soldado: "Alejandro". Tenía el mismo nombre que Alejandro Magno, y le dice éste: "Presta mucha atención. O cambias tu comportamiento, o cambias de nombre. Porque soy valiente. Tú no puedes ser cobarde.
Esto es lo que diría Cristo: o cambias tu conducta o cambias tu nombre, no serás llamado cristiano. No puedes decir que eres cristiano, incluso a veces con énfasis y jactancia, cuando por otro lado no eres consecuente con tu fe y tu vida, o con tu nombre y tu vida.
7º párrafo:
«No es posible recibir el bautismo una segunda o tercera vez, pues si así fuese, se podría decir: lo que salió mal una vez, lo arreglaré en otra ocasión. Pues si una vez salió mal, la cosa no admite arreglo, pues «uno es el Señor, una es la fe y único el bautismo». Sólo los herejes son bautizados de nuevo cuando en realidad no se hubiese dado este bautismo.Νo es posible, dice, que seas bautizado dos otres veces, si supusiésemos que dijeses, no he acertado con el primer bautismo, lo lograré con el segundo, o con el tercero. No puedes hacer esto, porque el bautismo es solo uno, y no se repite. Y si fallas una vez... desde luego aquí san Cirilo no quiere permanecer en una línea absoluta, porque más tarde, en la primera catequesis, hablará sobre el arrepentimiento. Y sin duda, el arrepentimiento [en gr. "metania", instrospección, arrepentimiento, confesión, cambio y reconciliación] corrige el bautismo. El arrepentimiento es también llamado segundo bautismo.
Y es un misterio filantrópico, porque no sé quién podría mantener blanco el Misterio del Bautismo, las vestimentas del Misterio del Bautismo. Por eso existe este "reblanqueamiento" de las vestimentas de nuestro bautismo, con las lágrimas de arrepentimiento. Y nos perdona Dios, porque ama al hombre.
Pero, ¿no estaría bien, todo lo que podamos, mantener nuestro bautismo limpio? Es decir, debo arrepentirme porque he caído en la inmoralidad. ¿Pero no sería mejor si nunca cayera en la inmoralidad? ¿No sería mejor no llegar nunca a blasfemar especialmente contra lo divino? O tantas otras cosas, ¿no sería mejor? Vale, puedo ser perdonado, pero el impulso que se creó en mí me lo permitirá?
Os pondré un ejemplo, de modo improvisado. Aquellos, que se han acostumbrado a blasfemar, alguna vez se arrepentirán; y serán perdonados, sin duda. Pero en algún momento dado, cuando se encuentran en una posición difícil, sin darse cuenta, se les escapará de nuevo una blasfemia. ¿Por qué es eso? Por la mala costumbre. Porque hubo un comienzo en algo malo. ¿Debe suceder esto entonces? No sería mejor que nunca sucediese? No podemos decir entonces, "no importa, tenemos el misterio del arrepentimiento"... ¡No, querido!
Pero permítanme volver a la figura "absoluta" de san Cirilo, que dice, "uno es el bautismo". No puedes decir que fallé en el primero y vuelvo a hacer un segundo o tercer bautismo.
El apóstol Pablo nos dice en su Epístola a los Efesios (4,5): «Un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos».
Pero porque él [san Cirilo] es el catequista, no hace simplemente un análisis teológico sino que está interesado en la vida práctica y en la cimentación de lo que les dirá a los catecúmenos, por eso hace ciertas "desviaciones". Él mismo lo dice, lo veremos un poco más abajo, que decimos mucho y lo repetimos. Pero esto es porque queremos que estas cosas se establezcan dentro de ustedes.
El hombre enseña una lección. No hace retórica, da una lección. Y el maestro que da una lección dice y repite, hace desviaciones [como ejemplos a no seguir] para consolidar algo, así que aquí dirá algo que tal vez no podría haber dicho, pero también quiere dar algún conocimiento a los catecúmenos. Por supuesto que hay un "rebautismo", es el que se hace a los herejes, porque simplemente, cuando estas personas fueron bautizadas por herejes, estos bautismos no son válidos.* Como conocimiento, les dice esto a los catecúmenos. Si alguien ha sido bautizado por milenaristas, sin duda, el bautismo no es válido. Cuando los herejes vengan a nuestra iglesia, serán bautizados.
* Nota del equipo de La Ortodoxia es la Verdad: no es que haya un rebautismo, o que este bautismo no sea válido, es simplemente QUE NO HAY BAUTISMO. Dicen los ecumenistas heréticos, "si ya has sido bautizado en el nombre de la Santa Trinidad, no hay que volver a hacerlo, es suficiente con la Crismación". ¿De verdad creen que el bautismo de los llamados católicos romanos, o anglicanos, o evangelistas... es válido? Entonces, ¿por qué volver a bautizarse? Es absurdo, ¿se dan cuenta del engaño? La Iglesia Católica y Apostólica Ortodoxa es la única verdadera, es decir, la única cuyos Misterios son válidos.
Y ya que estamos ahora en este punto, permítanme decir, porque aquí no queremos hacer retórica, sino lecciones, os pregunto: Y si alguien que ha sido bautizado, luego se convierte en milenarista, pero más tarde regresaa la Ortodoxia, ¿qué sucederá? ¿Debe ser bautizado de nuevo, ya que ha renunciado a la fe? No, el bautismo no se repite. Entonces, ¿es suficiente con que se arrepienta? No. Aparte del arrepentimiento y la confesión, debe haber algo más: volver a ser crismado.
El Misterio de la sagrada unción, de la crismación, se repite, pero muy raramente. Y esto muy raramente se refiere a esta situación en concreto, a la de la herejía. Si una persona ha caído en pecados graves, carnales, asesinatos, lo que sea. No se repite el Misterio de la Unción, es suficiente el Misterio de la Confesión. Pero si cae en herejía y regresa, entonces además del arrepentimiento debe ser crismado de nuevo. Es un caso raro, como os he dicho, pero sólo entonces se realiza. ¿Qué significa esto? Junto con el bautismo, cuando somos bautizados recibimos la Unción o la Crismación, que es el portador material de los carismas o dones del Espíritu Santo. Con la herejía, el Espíritu Santo se va, y los dones del Espíritu Santo ya no existen. Si tengo algún carisma, muchas veces son demoníacos. Atended esto, es demoníaco. ¿Es posible que tenga carismas demoníacos? Por supuesto, ¿puedo tener inteligencia y ser demoníaca? Por supuesto. ¿Puedo tener devoción, es decir, fervor, reverencia... y que sea demoníaca? Por supuesto.
Pueden tener la forma, la apariencia externa que supuestamente son carismas del Espíritu Santo, mientras que son demoníacos. ¿Puedo tener entusiasmo, celo, y que no sea don del Espíritu Santo sino, del demonio? Sí, sí. Toma a los herejes, toma a los milenaristas. ¿Veis el celo que tienen? ¿Veis cómo hablan? ¿Habéis visto que no se enfadan? No se enojan, si les insulta alguien, ellos no insultan. Si se les persigue, no maldicen. Si les decís... lo que queráis, persistirán en su celo y volverán y volverán a tu puerta para lograr lo que quieren. Y diréis, "qué virtud tienen estas personas"... Esto no es virtud del Espíritu Santo queridos, es celo demoníaco, "virtud" demoníaca. Sí, el diablo puede transmitir esta falsa virtud conseguir lo que desea, por supuesto.
Entonces, he perdido la pureza de las virtudes, la perdí cuando me convertí en hereje, por lo tanto debo volver a ser crismado la Sagrada Unción de nuevo, es decir, el vehículo material para recuperar los carismas del Espíritu Santo. Sólo esto entonces se repite.
8º párrafo.
«Pero Dios pide de nosotros otra cosa que una buena disposición de ánimo. No digas: ¿Cómo se me perdonarán los pecados? Te respondo: con que quieras y creas. ¿Qué hay que sea más sencillo que esto? Pero si tus labios expresan el deseo, pero no lo expresa tu corazón, sábete que el que puede juzgar es conocedor de los corazones. Abandona desde este día toda maldad; que no profieras palabras gruesas con tu lengua; que no peque más tu ojo ni vague tu pensamiento entre realidades vanas.»
Dios no pide nada más de ti, que una buena voluntad. No digas, "cómo serán borrados mis pecados". Aquí permaneceré un poco. Realmente, porque nosotros, unos más otros menos, vivimos en el ambiente eclesiástico, y así hemos crecido, consideramos muchas cosas de la vida de la Iglesia evidentes. Pero no siempre es evidente para una
persona que entra en la Iglesia por primera vez. Como lo eran entonces los catecúmenos que, siendo ya adultos, entraban en la Iglesia.
Así, podría alguien plantear la pregunta, ¿es posible que mis pecados sean perdonados? Incluso hoy también dicen esto algunas personas, a quienes no les entra en sus cabezas que sus pecados les pueden ser perdonados. Quienes no pueden sostener en sus mentes que sus pecados pueden ser perdonados. Y cuestionan el Misterio de la Confesión. Y dicen, ¿es posible alguna vez que el sacerdote, humano es también él, que por él sean perdonados mis pecados? O si han recibidodo influencias protestantes, de que podemos decir nuestros pecados ante un icono? O en el bosque, —porque son románticos—, y dicen que debemos decir nuestros pecados o en el bosque, vocearlos allí, para que nadie los oiga, solo los árboles oirán nuestros pecados y entonces somo limpiados.
Queridos, desde luego que esto no es obvio y evidente. Esto es una cuestión de fe profunda, creer que tus pecados son perdonados. ¿En qué se basa esto? Se basa en dos cosas, como san Cirilo.
«Te respondo: con que quieras y creas. ¿Qué hay que sea más sencillo que esto?»
Dos cosas, que quieras ser salvado, y que creas, que puedes serlo, que tus pecados pueden ser perdonados. Permanezco brevemente en el "que creas". ¿Crees que Jesucristo es Dios? Si lo crees, hermano mío, entonces sí. Cristo dijo que, por la imposición de manos de sus discípulos, los pecados serán perdonados; Él lo dijo.
Así que si crees en Cristo, entonces podrás decir con seguridad: Creo que mis pecados son perdonados. ¿Podéis imaginar qué sufrimiento supone para una persona no creer que sus pecados le pueden ser perdonados? ¡Qué cosa tan terrible es esta! Este hombre nunca tendrá paz en su alma, nunca, ni siquiera el fruto de la paz que es la alegría, nunca ¿Por qué? Porque no cree que sus pecados le puedan ser perdonados. Es una cuestión de fe, debemos de creerlo esto [creer que es cierto]. Los pecados son perdonados; pero, ¿es posible? Lo dijo Cristo.
Entonces, dos cosas diré, como dice san Cirilo. Creerás que Cristo lo dijo y que es el único que puede perdonar los pecados. Y solo tienes que dejar depositar tus pecados y te serán perdonados.
Si los psiquiatras, y los psicólogos —hay una diferencia entre psiquiatras y psicólogos, un psicólogo no es un médico, el psiquiatra sí lo es—. Si tuviesen el modo de hacer ver a sus pacientes que sus culpabillidades πueden ser eliminadas, entonces curarían las enfermedades de las personas. O incluso, preventivamente, si viesen que la culpabilidad puede crear problemas en sus clientes, entonces preventivamente, si tuvieran la capacidad de eliminar la culpa, entonces los clientes no tendrían las enfermedades que tienen. Pero no tienen esta posibilidad, ni los psiquiatras, ni los psicólogos. Simplemente porque el pecado tiene una dimensión metafísica. No tiene una dimensión física; si quisiéramos burlarnos de la persona, para decirle, quiero que me creas que no eres culpable. Lo que sea que le digamos, dado que lo que le diremos no está conectado con un elemento metafísico, con Dios. No dirás nada. Nunca creerá. Solo creerá cuando conectemos lo que le estamos diciendo con Dios. Y cuando este hombre crea que Dios lo dijo, que su culpa se elimina mediante la confesión, solo entonces podrá tranquilizarse.
Porque no sé si sabrán que el origen de cada neurosis y de cada psicosis es siempre la culpa, el sentimiento de culpabilidad. Toda la psiquiatría y la psicología giran en torno a un centro, llamado culpa. Este centro solo se elimina mediante la confesión, es decir, con la creencia de que esta culpa puede desaparecer y desde el momento en que una persona lo cree, entonces no corre fácilmente el peligro de enfermarse de neurosis y psicosis. Esto tiene una importancia enorme.
Entonces, en este momento, no importa
cuánto terreno hayan ganado la psiquiatría y la psicología sobre multitudes de
personas; ni que puedan ir diez a un psiquiatra y una a confesarse, el privilegio lo posee sólo la Iglesia.
Y es una pena, que vayan diez al psiquiatra, y sólo una a confesarse. Es una pena y una desgracia. Yo os he hecho este breve análisis, para que entiendan cuál es el
centro de cada trastorno mental y neurológico. Es esto que decimos, repito una vez más, la culpa.
«Pero si tus labios expresan el deseo, pero no lo expresa tu corazón, sábete que el que puede juzgar es conocedor de los corazones.»
Aquí quisiera de nuevo permanecer brevemente. Queridos, cuando los labios dicen sí, lo quieren, pero el corazón no quiere, no es solo una cuestión de una simple incoherencia de la que había hablado antes, que debemos ser consecuentes nosotros los cristianos. Es algo más profundo. Y quisiera que estuviéseis atentos a ello. Porque mostrarme inconsecuente ante Dios, ante mí mismo o ante la gente, esto por supuesto tiene algunas consecuencias, sin duda no es bueno. Pero es más profundo, y es lo siguiente:
Se crea un conflicto entre el "quiero" y el "no quiero". Es decir, mis labios dicen "sí", mi corazón dice no; entonces se crea un conflicto dentro de mí. Y como resultado tengo lo que también dice la psicología, "conflictos". ¿Saben que estos conflictos son la fuente de muchos males y de muchas enfermedades?. Cuando dentro de mí vivo algo diferente de lo que puedo decir o de lo que realizo externamente. Una persona solo entonces tiene paz y salud psíquica, cuando el interior y el exterior son iguales. Entonces no hay conflictos. Por favor, atended mucho el tema de los conflictos.
Un verdadero cristiano nunca debería tener conflictos. ¿Cuál es el principal motivo de los conflictos? La conciencia. Cuando, por ejemplo, hago una cosa, y mi conciencia me dice otra, y yo insisto en ello. Es decir, una acción mía contraría, se opone a mi conciencia. Entonces, si esto se alarga en el tiempo, me creará problemas dentro de mi alma. Y estos problemas, es decir, las consecuencias, toman diversas formas, resultando en que seamos percibidos en el entorno.
Algunas personas que veis, qué diré, yo muchas veces veo personas que parece que están enfadados con nosotros. Pero no tienen nada con nosotros, sino con ellos mismos. Muchas veces también nos enfadamos con ellos, "antes me saludaba y ahora no me dice nada", "antes me sonreía y ahora ya no", ¿qué le ha pasado? ¿Le he hecho algo? No, no tiene nada con vosotros. Es víctima de sus conflictos. Especialmente cuando tenemos pecados, los cuales alguien quiere ocultar con diligencia, pero no quiere corregirlos, especialmente cuando su conciencia le dice que estos pecados son muy graves. Tomemos el ejemplo de la homosexualidad. Os lo digo honestamente, he visto a gente tener conflictos terribles. Viviendo una situación que aman, pero que por otro lado no quisieran que existiese. Aman sin embargo esta situación. Y experimentamos conflictos. Y tienen un comportamiento que cambia de momento a momento. De momento a momento, donde lo ves hablándote amablemente, luego no te habla bien, te da las espaldas. Y dices, ¿qué tiene este hombre? ¿qué le ha pasado? Y un montón de otros casos, un montón de otros casos.
Así que este comportamiento variado no es más que el resultado de estos conflictos. Es, como dice muy bien san Cirilo, "tus labios expresan el deseo, pero no lo expresa tu corazón". Los unos dicen quiero, y el otro dice no quiero.
Aquí, sin embargo, debemos hacer una aclaración. Que no es el caso de la lucha, porque nuestro yo presenta una lentitud para hacer el bien. Cuando creo que debo ser mejor, lo creo esto, pero soy débil y caigo. Entonces no tengo conflictos.
Atentos, este punto es muy importante. Cuando tengo una voluntad dividida, tengo conflictos. Cuando no tengo una voluntad dividida, sino que creo completamente en lo que quiero, pero soy débil y caigo, entonces no tengo conflictos. Esto también constituye la lucha. ¿Qué lucha? Que soy una persona que creo en lo que quiero, quiero completamente, pero soy débil y caigo y lucho constantemente por levantarme. Entonces tengo salud mental dentro de mí, sin conflictos, sin ninguno. Entonces puedo decir que estoy en el camino correcto. Pero aquí querido nos detendremos porque el tiempo ha pasado. Tengamos una buena lucha, y para este nuevo año luchas con consistencia y coherencia. El Señor que se hizo hombre por nosotros nos ayudará, porque para esto se hizo hombre, para ayudarnos en esta lucha, con consistencia. Lo deseo con todo mi corazón, que nos ayude el Señor encarnado en la lucha y la conquista de Su Reino. Felices fiestas.
AUDIO https://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/agioy_kyrilloy/agioy_kyrilloy_003.mp3