[4008] Respuestas a preguntas. ¿Puede una mujer ser sacerdote?

[Fecha de la homilía: 10-12-95]

 

«En la vida ortodoxa no se planteó el problema del sacerdocio femenino, como en la iglesia protestante. ¿Cómo podríamos fundamentar teológicamente esta cuestión? Algún día, saben, se presentará... ya han empezado a tocar el tema, algunos  murmuran algo. Gente que siempre quiere imitar a los herejes, a los llamados católicos romanos, a los protestantes y resto de ramas. 

La documentación aquí buscada es la siguiente. A lo largo de toda nuestra historia eclesiástica, así como dentro del Antiguo y del Nuevo Testamento, sacerdocio femenino no tenemos. En la tradición hagiográfica y en la tradición eclesiástica se expone claramente que no tenemos mujeres en el sacerdocio. Si me dicen, ¿diaconisa? La diaconisa Febe, las diaconisas Platonida, Teosebia, Susana... en la época de San Crisóstomo, siglo IV, siglo V, diaconisa Olimpia.... 

No tenían sacerdocio en el sentido de oficiar. Hoy protestantes y algunos más, como anglicanos, "tienen el sacerdocio" hasta el rango de obispo. Mujer obispo. Cosa seria. Escuchen. Mujer reina, cosa seria. Mujer ministro, cosa seria. Ir el hombre a a ser servidor de la mujer. ¿Por qué es cosa seria? Porque Dios hizo al hombre cabeza de la mujer. No debería la mujer llegar a estas posiciones. 

Os digo y os expreso el espíritu de la voluntad de Dios, de la Sagrada Escritura. No se debe, son cosas indebidas. Tener ahora a una mujer sargento y los soldados a sus órdenes... Respetamos a las mujeres, las amamos, somos seres humanos. Pero en la organización de nuestra sociedad, una mujer no tiene cabida en esos puestos, y el hombre sentado a su lado "tocando el clarinete", perdónenme por la expresión.  Entonces, que sea una mujer obispo, e ir a pedir la bendición de la mujer... no. 

Y aquí en el mundo ortodoxo, han empezado a mover el tema. Lo veréis un día, porque todavía no se atreven a presentarse abiertamente, que se convierte en un problema. Así que la respuesta, respuesta documentada, es que a lo largo de toda nuestra historia  y tradición eclesiástica, del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento,  la mujer no tiene sacerdocio.  

Y el tema de las diaconisas, era un carisma particular, un particular "sacerdocio". ¿Qué quiere decir particular? Hasta un determinado grado, todo cristiano tiene un, diríamos, sacerdocio. ¿Queréis verlo esto? Está escrito en la Santa Biblia, en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Dice el evangelista Juan en el Apocalipsis, que Dios nos ha establecido sacerdotes y reyes. Sacerdotes y reyes, sí. Y todo creyente es sacerdote que está llamado, —lo dice en su Epístola a los Romanos— a sacrificar en el sacrificatorio (en el altar) a sí mismo. Es doloroso, ponerte a tí mismo como sacrificio sobre la parrilla en el fuego. Sí, el apóstol Pablo dice esto, está en el capítulo 12 a los Romanos, en los primeros versículos. Sí. Nos ofrecemos a nosotros mismos como sacrificio. Así que tenemos este sacerdocio, en el sentido de sacrificarme a mí mismo. Tenemos este sacerdocio general, el grado general de realeza, todos somos sacerdotes y reyes.

Aquí hay un carisma especial, porque estas mujeres servían, no en el santuario, no en la Divina Liturgia, presten atención a esto, sino en los servicios de la Iglesia, tal como los diáconos. Es decir, en obras relacionadas con la Iglesia, dentro de la Iglesia, en relación con las mujeres. Principalmente en el bautismo. También en las obras de caridad, en todas estas áreas. Podríamos decir que hoy, las mujeres, que sirven en la Iglesia, en las obras de caridad y en todas estas áreas, entrar en una casa, para ver en qué condiciones está esta casa, tiene pobreza realmente, etc. Un hombre no puede entrar fácilmente. Una mujer sin embargo entra muy cómodamente. Con este sentido, la Iglesia tuvo durante un tiempo las diaconisas. Eso es todo, y nada más. Esto respecto a esta pregunta.»


«Ofrecer sacrificios es un acto sacerdotal. Desde Caín y Abel hasta Abraham, Jacob y Aarón, la Biblia muestra que quienes ofrecían sacrificios eran hombres. En ningún lugar se menciona a una mujer ofreciendo sacrificios. Esto demuestra que el rol sacerdotal siempre se asignó a los hombres, especialmente al cabeza de familia, quien tenía la responsabilidad sacerdotal de ofrecer sacrificios entre el pueblo de Dios. En este sentido, todo cabeza de familia era sacerdote, porque podía ofrecer sacrificios. Este patrón continúa sin cesar en el Nuevo Testamento y en la Tradición de la Iglesia.» [Fragmento de otra homilía del p. Athanasios Mitilineos]

 

 

 

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