[3038] Homilías del p. Athanasios Mitilineos. Interpretación del Misterio de la Divina Liturgia por N. Kabásilas. (5)

Completamos el Servicio de la Preparación o Proscomidia. Y tras esta preparación comenzamos la Divina Liturgia. 

Es sabido que la Divina Liturgia empieza con la exclamación «Bendito el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.»

El sacerdote toma el evangelio, está dirigido hacia oriente, el pueblo está detrás. Esto sin embargo no era así siempre. El sacerdote podía estar mirando hacia nosotroa desde la parte anterior de la Santa Mesa, y entonces no está detrás el pueblo, sino delante. Sea como sea, ahora está establecido así. Y eleva el evangelio, hace la señal de la Cruz sobre la Santa Mesa, por debajo del antimensio, y dice lo de "Bendito el Reino del Padre..."  

Aquí vemos un doble movimiento. Vemos que existe una exclamación de doxología en palabra y obra. En palabra, porque esto que decimos es una doxología o glorificación. Cuando decimos "Bendito sea Dios", tal como es el Cántico de los tres jóvenes en el horno de fuego, significa glorificado sea Dios, gloria a Dios. Y obra, porque eleva el evangelio de un modo sensible, que pueden ver nuestros ojos, Dios es glorificado. Porque en el salmo 145 "Te gloricaré (exaltaré), mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.", y en otras ocasiones en que el pueblo glorifica o exalta el Nombre de Dios, quiere decir "recuerdo". Pero esta glorificación o exaltación es un modo práctico en que realmente glorifico y exalto el Nombre del Santo Dios Triádico.

Les decía sin embargo que esta exclamación es una glorificación, y ahora no lo llamamos ya de reconocimiento y agradecimiento, porque esto es más propio de siervos sólamente, sino que debemos comenzar [como siervos e hijos] con la glorificación de Dios. 

Existen 4 tipos de oración. Son 1 el agradecimiento, 2 la glorificación, 3 la confesión y 4 la petición. 

Con la oración de agradecimiento agradecemos a Dios por todo lo que hemos recibido de su amor. 

Con la glorificación o doxología, glorificamos a Dios; y en calidad es la primera ante los otros tres tipos de oración. 

Con la confesión, por ejemplo con el salmo 50 (51), "Ten pedad de mí oh Dios, conforme a tu misericordia... y mi pecado está siempre ante mí... Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos...". Esto no es agradecimiento, ni glorificación, petición. Es una oración de confesión. Entonces, con la oración de confesión pedimos a Dios que perdone nuestros pecados. 

Y con la oración de petición, pedimos a Dios lo que necesitamos, sean cosas materiales o sean espirituales. 

Y sea que agradecemos, que glorificamos, que confesamos o que pedimos, se refieren a temas nuestros personales. Y es verdad que el Señor nos repetía que pidamos por nuestros temas personales. Y lo dijo utilizando tres verbos, cada uno más intesnso que el otro, cuando dijo "buscad, pedid, llamad". Buscad es más intenso que pedid, y pedid es más intenso que llamad. 

Pueden percibir entonces que el Señor nos dijo que recemos y que no decaigamos en nuestras oraciones. Y dijo la parábola de la viuda y del juez injusto, que debemos insistir en nuestras oraciones. Y sin embargo, a pesar de todo esto, la oración de glorificación o doxología en cuestión de calidad es superior a las otras.

Porque aquí ya el hombre no permanecerá en sus temas, sino que permanecerá ante el milagro del amor y de la gloria de Dios, y le glorificará. Es decir aquí el hombre no quiere nada ya para él; permanece sólo en la contemplación y en la glorificación de Dios. Por eso, como les decía, la oración de glorificación o doxología en cuestión de calidad es superior a las otras tres.   

Pero surge una pregunta. ¿Cuál es el motivo de esta triple glorificación, y no de sólo una? Es decir, ¿por qué decimos "Bendito el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos", y no pdríamos decir "Bendito sea Dios", o "Bendito el Reino de Dios"?    

Porque aquí nos referimos a las tres Personas "distintas" que son el Único Dios, nos referimos particularmente a estas tres Personas. ¿Por qué? Porque con el Misterio de la Encarnación fue revelado que Dios es triádico. Y este el primer dogma de nuestra fe.   

En cada "religión" podríamos ver tres cosas. Si pudiésemos tener unas imágenes concisas de algunas cosas. Intento ayudarles en este punto, para que se conserven en sus memorias algunas cosas. Porque podrían al marcharse de aquí decir, "bien ha hablado el conferenciante, pero estamos en posición de expresarlo". Y desde luego no es necesario que tengamos siempre la posibilidad de expresarlo, pero sí que es necesario que dentro de nuestro cerebro tengamos esto ordenado. Porque cuando no está ordenado, no podemos pensar. No olvidemos que los conocimientos  ordenados son productivos, crean nuevos conocimientos. Y al contrario, conocimientos desordenados en nuestro cerebro quedan inactivos, no pueden generar nuevas cosas. No podemos pensar.

Siempre busquen ordenar dentro de su memoria y de su pensamiento lo que aprenden. Que no estén revueltas. Entonces, tres cosas encontramos en cada "religión": el objeto, el sujeto y el modo en que se éstos se relacionan.

Lo diré con otras palabras, el comienzo, el final y el camino que une el comienzo con el final. Más simple: vuestra casa, la iglesia en la que estamos aquí ahora y el camino por el que habéis venido. 

¿Cuál es comienzo? Es el hombre; no existe religión sin el hombre. ¿Cuál es el final? Dios. ¿Cuál es el camino? El modo en que empezará a encontrar el hombre a Dios. Esto es así en cada religión.

Ahora, lo que analizaremos, son sólo dos de las tres, porque el hombre en todos los casos permanece siendo el mismo. Sea el griego antiguo, sea el africano —el antiguo o el moderno—, sea el asiático, sea el cristiano actual, el hombre permanece siempre el mismo. ¿Qué cambia? Cambia en qué dios o Dios cree, y en qué modo cree. En qué modo viene a encontrar a este dios o Dios. Ven entonces que algo básico y esencial en gran manera es Dios, quién es Dios.

Porque el hombre permanece siendo el mismo, el modo será establecido por Dios, el camino siempre por Dios es determinado. ¿Qué queda? Queda solo Dios, quién es Dios. ¿Qué significa entonces religión verdadera? Religión verdadera quiere decir el haber encontrado al Dios verdadero. Por lo tanto, ¿qué es el Cristianismo? El Cristianismo es esto, lo que nos es por Él revelado, que Dios es triádico (trino). Es un Dios, Tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Este el gran Misterio, grande en gran manera, el cual los hombres nunca han podido entendenderlo, comprenderlo, encontrarlo por ellos mismos. Lo revela el mismo Dios. Y lo revela a través de un segundo Misterio, el de la Encarnación. Es decir, con el Misterio de que una Personas de las Tres, el Hijo, se hace hombre, para revelarnos el Hijo, el Padre y el Espíritu Santo. Todo lo siguiente que nos dirá Cristo no será otra cosa que el modo y el camino de irnos del hombre para llegar a Dios. El modo de vida, lo que llamamos vida espiritual. Cuando decimos hacer una vida espiritual, significa, ¿recorres el camino para encontrar a Dios?  

Os decía, con pocas palabras, de modo denso, que el modo principal es aprender quién es Dios. Y te dirá alguno, ¿y qué más me da si Dios es triádico? Pues esta es la Verdad, esto he de conocer. Si conozco esto, no necesito nada más en este mundo. Todos los conocimientos del hombre aquí se encuentran, en aprender quién es Dios. Porque a partir de esto ahora, comienzan infinitamente otros temas.

Y debido a que este gran Misterio es la base de nuestra Fe, por esto exactamente comienza la Divina Liturgia con la glorificación de este Dios Triádico.

Les decía que este Misterio lo reveló Jesús Cristo, el Dios encarnado, que es el segundo Misterio después de la Santa Trinidad. Este Misterio de la Encarnación es llevado a cabo dentro de la Divina Liturgia. Y ahora ha llegado el momento adecuado de decirles lo que les anuncié la vez anterior: ¿qué es la Divina Liturgia?

Escuchen algo insigne que dice Kabásilas, que la Divina Liturgia es la mistagogía del Misterio de la Encarnación. ¿Por qué voy a la Liturgia, y cuál es el criterio para decir "voy a la Liturgia porque he de ir a la Iglesia" y cuando me vaya, decir que "estoy muy agradecido porque he ido a la Divina Liturgia"? Me temo que tenemos una base equivocada; me permitirán que, si es así, les saque de ella y les ponga en la correcta.

Sé que cuando alguien intentar saca a otro de una base enta la que está fijado, lo despega, lo arranca, esto duele, pero debe de hacerse. Pienso que lo que nos lleva a decir que una Divina Liturgia nos ha hecho sentirnos satisfechos o querer ir a una, es una base sentimental. Y decimos: "era hermosa la iglesia, con sus frescos. O era acogedora, con luces atenuadas. Otros preferirían que fuese luminosa, según sus gustos...". Normalmente ha de ser luminosa. Eso de medias luces no es correcto. La muestra es que la gran iglesia de Santa Sofía, cuando fue construida, se propusieron hacer grandes ventanas, y existe una abunadante luz dentro. 

Esto tiene su explicación litúrgica; tenemos las "Fotagogiká" , troparios para pedir a Dios que envíe la luz, [en días no festivos] y las "Exapostelaria" [en días festivos], la luz espiritual y la luz material. "Gloria a tí que nos has mostrado la luz"... No es correcto entonces pensar que una iglesia oscura será más acogedora, esto tiene una base sentimental; y a este sentimentalismo le ayuda mucho la oscuridad.

Volviendo al tema, muchas veces se oye también que una Divina Liturgia nos ha hecho sentirnos satisfechos si tenía unos buenos salmistas [cantantes, psáltes], si el cura lo dice con devoción y excelencia, los movimientos, todo cuenta... Hemos visto a nuestros conocidos, a nuestros hermanos, en la Liturgia, nos hemos saludado, hemos salido fuera agradecidos.

Queridos, he de decirles que todo esto es importante, nadie lo niega. Pero pregunto, ¿si la Divina Liturgia debiera hacerse dentro de un corral, tal como se hace ahora en Uganda? Si no tuviésemos catantes, sino alguno que no se le oyese o no se le entendiese porque no sabe cantar, entonces deberíamos decir que no nos sentimos agradecidos con la Divina Liturgia? Teniendo como base lo sentimental, sí. O si vemos a una vecina con la que no nos hablamos, o no nos habla, nos alteraremos? Pienso que la Liturgia.

Entiendo que sentirnos agradecidos en la Liturgia significa es participar en la mistagogía que se realiza del Misterio de la Encarnación. La palabra mistagogía esto significa, que soy "mistagogos", es decir que participo en ella. Si entendemos esto, créanme, si tiene lugar una persecución, y nos dicen que no vayamos a la Iglesia o si no nos cortarán la cabeza, iremos.

Y he aquí la respuesta a la pregunta, durante los tres primeros siglos con las terribles persecuciones, por qué los cristianos sacrificaban su vida e iban por la  noche a las catacumbas, o a una casa, o a un sótano, a celebrar la Divina Liturgia. Podrían haber dicho entre ellos, "queridos, ahora que hay persecución, quedémonos en nuestras casas, no nos reunamos, para que no nos atrapen"... pero cada noche se reunían, porque no vivían sobre una base sentimental, sino que vivían esta mistagogía del Misterio de la Encarnación.

Que estén seguros, que Dios no lo permita, pero si tenemos una persecución, no sé cuántos de nosotros podríamos ir a un lugar oculto a hacer la Divina Liturgia. Me temo que todos se quedarían en sus casas. ¿Por qué? Precisamente porque no existe esta base correcta. Como decíamos, un desapego de la base en que nos encontramos es siempre doloroso, pero qué le vamos a hacer, así debe ser.     

Entonces este Misterio de la Encarnación nos reveló el Misterio de la Santa Trinidad. Porque es incomprensible el Misterio de la Encarnción sin el Misterio de la Santa Trinidad. Por esto, aunque se realiza el Misterio de la Encarnación en la Divina Liturgia, vemos que existe una línea directora en la Divina Liturgia, desde el principio hasta el final. Y esta línea directora no es otra cosa que se muestre, que se proyecte su luz y se anuncie el Misterio de la Santa Trinidad.  

Todas las oraciones en la Divina Liturgia, excepto dos que se refieren a la Persona de Jesús Cristo, están dirigidas al Padre. Y todas ellas, junto con las dos referidas, finalizan con una Doxologia al Santo Dios Triádico. Y en Maitines sucede lo mismo. «Porque te pertenecen toda gloria, honor y adoración. Al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...». Τodas las oraciones de la Divina Liturgia tienen por lo tanto como centro a Cristo y a la Santa Trinidad. O diría mejor que tienen a la Santa Trinidad y existe una extensión sobre la mistagogía del Misterio de la Encarnacion. Es decir, del Cuerpo y de la Sangre de Cristo.

Sin embargo aunque empezamos la Divina Liturgia con "Bendito el Reino del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo..", acabamos diciendo "Hemos visto la verdadera Luz. Hemos recibido el Espíritu celestial. Hemos encontrado la verdadera Fe...". Hemos encontrado la verdadera Fe, ¿cuál es?. La Trinidad indivisible. Esto es lo que hemos encontrado. Esta es nuestra Fe. Indivisible significa "un Dios", pero tres Personas.

¿Ven? Por muchas informaciones que demos aquí, siempre nos estaremos  moviendo superficialmente. Las profundidades las encontraréis dentro de la Divina Liturgia, y esto es precisamente lo que se conoce como experiencias litúrgicas. Es lo que hará al hombre amar la Divina Liturgia, y entonces dará sus frutos.

Así pues, hemos encontrado la Trinidad indivisible; adorándola porque nos ha salvado, la Santa Trinidad. 

Después de la Doxología [Bendito el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, eternamente...] del Santo Dios Triádico siguen una serie de peticiones, llamadas "La Gran Letanía", en la que se recogen las peticiones de la Iglesia hacia Dios, o "Letanías de la paz", ya que las tres primeras peticiones o súplicas pidiendo por la paz.

La primera petición es «En paz roguemos al Señor», que significa que, teniendo paz, así supliquemos y pidamos al Señor. O, conotras palabras, supliquemos al Señor dentro de un clima o atmósfera de paz es exactamente el clima de la verdadera oración. 

La petición de la paz es extraordinariamente condensada, y nos recuerda la ausencia de locuacidad o palabrería; esto nos dice Cristo, no seáis locuaces, no habléis demasiado. No que no recéis mucho, sino que no habléis mucho. Porque orar hemos de hacerlo sin interrupción, dice el apóstol Pablo.

Porque quizás se confundan estas dos cosas, y algunos piensen que tener una larga Liturgia pueda ser palabrería. No es así, se puede hacer una oración de diez minutos y ser locuaz, y hacer veinte horas de oración sin serlo. La locuacidad no hace referencia al tiempo, sino a la calidad; decir cosas que sobran, esto es locuacidad. Son entonces una agregación de muchas cosas las peticiones de la paz, y nos recuerda lo que Cristo nos dijo, que no seamos locuaces en la oración [ver Mt. 6,7].

Esta petición nos muestra el modo en que debemos orar, y el estado del alma durante la vivencia de la Divina Liturgia, porque sin paz, la oración jamás podrá sostenerse. Es imposible que el hombre pueda orar a Dios sin paz interior. Todas sus peticiones, en vez de subir al cielo, caen sobre la tierra. Es algo en lo que creo que no debemos insisitir para demostrarlo. 

Muchísimas veces, desafortunadamente, rezamos sin tener paz, y allí vemos cuál es nuestra disposición, cuando comenzamos a rezar así. Es algo fundamental, la paz en la oración. No comencemos a rezar sin paz.

Sólo aquí un detalle les diré. Alguna vez, porque no tenemos paz, aplazamos nuestra oración. Pues no, empecémosla pidiendo a Dios que no dé paz; y que en esta petición, haga Dios el comienzo. Y cuando nos "presionemos" a nosotros mismos, entonces tendremos paz. Empieza a pedirla, y Dios te la dará. Sea como sea, aquí se da por supuesta la paz, en la Divina Liturgia. 

El sacerdote sale tres veces a decir "paz a todos", es una renovación de de la paz del alma. Me dirán, ¿es posible dentro de la Divina Liturgia perder la paz? Desde luego, muy fácil. Con uno ha pasado delante nuestro, o con uno que nos ha molestado, o algo que hemos visto, algo hemos oído, o algo ha pasado... que hemos perdido la paz; podemos incluso llegar a aguitarnos mucho. Por eso cuando slae el sacerdote a decir, "paz a todos".

Todo esto no debemos verlo como una interpretación modelo fría, se dice por algo, es efectiva y no teórica. Pero el modelo ha de existir, para llevarnos a la esencia.

También la presencia de la paz determina el tipo [la calidad] de la confesión y de la oración de agradecimiento. Porque puede ser por ejemplo que alguien no esté conforme con lo que Dios le ha dado, o que no tiene lo que él quiere. ¿Cómo puede tener paz si no está agradecido con Dios? Cuando no dice, "gracias, Dios mío; me das la salud, me das al pan, y esto, y lo otro...". O, "gracias por darme esta enfermedad; o "porque me das carencia de bienes materiales o económicos —puede parecer, extraño esto—".

Lo cierto es que cuando el hombre da las gracias a Dios, tiene paz. Cuando no le da las gracias por nada, cuando no se siente satisfecho, entonces se queja continuamente, porque todo le va mal. Si le preguntas qué tal le va, mo te dirá "gracias a Dios", sino que se quejará.

Entonces, cuando decimos "En paz, roguemos al Señor", se da por supuesto que somo agradecidos. Y si demás tenemos la conciencia tranquila, sin que nada nos acuse, entonces tenemos la oración de confesión y la de agradecimiento, cuando decimos "En paz roguemos al Señor". Porque la oración de agradecimiento presupone esta oración de petición, porque, ¿cómo agradecerías a Dios por algo que no has recibido? Es decir, ven cuántas cosas contiene.

Me dirán, ¿es un mandamiento agradecer a Dios? Por supuesto. ¿Qué dice el apóstol Pablo? «Agradeced siempre», agradeced por todo a Dios, porque Dios calcula qué y cuánto dará. Y si eres agradecido por lo que te da, entonces es un cumplimiento del mandamiento "agradeced siempre".

Y la respuesta que el pueblo dará, es "Señor, ten piedad". 

"En paz, roguemos al Señor. Señor, ten piedad." ¿Cuál es esta piedad o misericordia? La piedad es un apetición de condednados; sólo los condenados piden misericordia, no aquellos que tienen una autodificiencia existencial. Yo no voy al juzgado a pedir piedad, clemencia... al juez, porque yo no estoy condenado. El culpado y condenado, pedirá piedad o misericordia. 

Ante Dios, todos pediremos piedad, porque todos somos condenados frente a Él. Además, cuando pedimos piedad, significa que no tenemos ninguna excusa ni justificación. Y creemos que Dios será indulgente y misericordioso con nosotros.

Por lo tanto, si el Dios filántropo acepta nuestra confesión y nos perdona, y nosotros los fieles le agradecemos que nos haya perdonado, entonces tendremos las condiciones para la adquisición de la paz. Por lo tanto, cuando el pueblo dice, "Señor, ten misericordia", esto presupone todas las oraciones dentro de esta frase: de petición, de agradecimiento, de confesión.

El sacerdote desde el principio invita al pueblo a orar. Y algo que Kabásilas dice, que me causó impresión, es que el sacerdote es el que media y ruega a Dios por el pueblo. Por esto se coloca ante la Santa Mesa, mirando hacia oriente. Por el contrario, si el sacerdote no fuese el que ruega e intercede por el pueblo, entonces se pondrá mirando hacia nosotros, es decir hacia occidente, siendo así el que reza conjuntamente.

Entonces ahora rogará a Dios por las peticiones del pueblo, y se supone que Dios atenderá a sus súplicas. Como dice san Jacobo, el sacerdote ha de ser un hombre devoto, para que sea escuchado por Dios. Pero, ¿podrían imaginar que también el pueblo debe tener las condiciones necesarias, para que Dios escuche las peticiones del sacerdote? 

Y estas condiciones, como dice Kabásilas, son: 

1. Buena conducta (entrar con devoción a la iglesia, tener discreción, y no por ejemplo empujando cuando vamos a comulgar, o a coger el antídoro, muchas mujeres van corriendo; o quitar el sitio a los demás—se levanta alguien un momento a por algo y van corriendo a quitarle el sitio—, tener amabilidad). Todo esto lo ve Dios, si luego le pedimos cosas y hacemos estas cosas, no nos escuchará Dios, porque haciendo esto significa que tenemos maldad. No tienes buena conducta.   

2. Oraciones con indulgencia. No pidamos cosas acusando a los demás, creyéndonos nosotros superiores. Seamos compasivos, perdonemos a los demás. Así será aceptada tu oración por Dios 

El pueblo ofrecerá lo que agrada a Dios, y esto es la compasión que mostrará cada uno ante los demás. Dice la Santa Escritura, «Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio» (Sant. 2,13) .

Pero cuando dentro de la Liturgia vamos a pedir la misericordia de Dios, y decimos "Señor, ten piedad", debemos nosotros ante haber mostrado piedad, misericordia con los de nuestro alrededor.

Recuerdo algo que me dijo mi madre, era yo muy pequeño, sobre el tema de que en el infierno los hombres no cambian, y que si quieren salvarse, no tienen la posibilidad, porque no pueden cambiar y tener misericordia ni amabilidad. Decía así:

Una mujer nunca ofreció un vaso de agua a un hombre, no tuvo nunca misericordia con nadie. Una vez un pobre le pidió si tenía aguja e hilo para coser un agujero que tenía en su pantalón. Y ella accedió a ofrecérselo, pero se lo tiró a la cara, y la aguja se clavó en el ojo del pobre. Años después se halló en el infierno, y estaba allí con la aguja con el hilo clavada en el ojo; lo que hizo, le volvió. Como sufría mucho, rogó a Dios que la sacase del infierno; y fue un ángel a sacarla. Le lanzó un palo, el cual enganchó en el hilo, que estaba atado en la aguja. Y ella subía poco a poco del infierno. Al ver los demás infernados que estaban allí que era sacada de allí, se apresuraron a engancharse a ella. Pero ella no cambió en su maldad, daba patadas para echar a los demás y subir ella sola. Y mientras daba patadas, se calló el hilo, y calló también ella de nuevo en el infierno. Ciertamente, queridos. El hombre que no tiene piedad, ¿cómo puede decir, "Señor ten piedad"?

 

A continuación, el sacerdote dice: "Por la paz que viene de lo alto y la salvación de nuestras almas". Es la segunda petición. Atiendan, diremos esta segunda, pero no diremos más. Hace años analizamos con detalle cada una de las peticiones. Ahora diremos nuevas cosas. Veamos entonces esta petición.

¿Qué significa "Por la paz que viene de lo alto y la salvación de nuestras almas"? Significa, roguemos por la paz que viene de arriba, del cielo, de Dios. Y rogamos por la salvación de nuestras almas. 

Vimos anteriormente en qué estado ha de encontrarse el alma, y cómo debemos pedir esta paz. Del mismo modo ahora veamos qué es lo primero que tenemos que pedir. Lo primero que tenemos que pedir es la paz que viene de lo alto. Percibirán que es algo distinto lo de antes, "En paz roguemos al Señor", y lo de ahora, "Por la  paz que viene de lo alto". Son dos tipos distintos de paz, lo digo para que no piensen que pedimos la misma cosa.

Lo primero entonces es la paz; ¿lo segundo? La salvación de nuestras almas. Estas dos cosas nos las enseñó el mismo Cristo. No solo no nos lo enseñó de un modo incomprensible, sino que era además un mandamiento: "Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia. 

Me dirán, ¿qué relación tiene esto que dijo Cristo con la salvación de nuestras almas? Desde luego que la tiene. Porque cuando pedimos o buscamos el Reino de Dios, no queremos decir otra cosa que esta salvación, porque ¿qué otra cosa quiere decir que consigo el Reino de Dios, sino que consigo la salvación? Entonces cuando decimos, "por la salvación de nuestras almas", significa que tenemos que pedir el Reino de Dios. Es lo mismo. 

También, la paz que viene de lo alto es la justicia de Dios. Porque el término justicia es resumido y concentrado; significa "santidad". Y cuando decimos la justicia de Dios, no significa que cada hombre tenga lo que le pertenece, y si no lo tiene, decir que Dios es injusto... esto es una blasfemia. No crean que blasfemias son sólo las que dicen en el mercado de verduras, cuando blasfeman lo divino. Cuando tu lo dices en tu casa, que Dios es injusto, blasfemas. Esto significa el verbo blasfemar etimológicamente, atribuir mala fama.

Entonces, el término justicia significa santidad. Dice Kabásilas que la paz es el fruto de cada virtud y cada modo de vida buena. Es decir, la "crema" de las virtudes y de toda tu espiritualidad es la paz. «Es la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento», como dijo el apóstol Pablo (Filip. 4,7). Υ «La paz os dejo, mi paz os doy» (Jn. 14,27).

Qué es entonces la paz, díganme por favor. Es un término que compacta toda la santidad, todas las virtudes. He aquí por qué se identifica la paz con la justicia de Dios. Porque no hemos pedido otra cosa que la paz que viene de lo alto; entonces es realmente la santidad, la cual tiene como fruto suyo la paz del alma. Porque si te falta una virtud, ¿cómo es posible jamás que tengas paz? Podrás hacer limosnas, buenas obras... pero tener odio, o no tener odio, pero caer en pecados carnales. Sea como sea, si te falta una virtud, no tendrás paz. Ven que la crema de la santidad es la paz.

Pero esta paz de lo alto, ¿cuándo viene? Primero dijimos "En paz...", sin embargo esto es un tema personal. Y después dijimos, "Por la paz que viene de lo alto" y esto asunto de Dios, por lo que tenemos dos tipos de paz: la tendré como fruto de un esfuerzo mío personal, y la paz que me vendrá como Gracia de Dios. Cristo sabiamente dijo, "mi paz os doy", es decir ha de sernos dada. Por mucho que hagas, por mucho que trabajes, si Dios no te da esta paz, no tienes nada. Y Él te la dará cuando tú hayas adquirido la paz que depende de ti.

     
¿Y cuál es esta paz que depende de ti? Reconciliarte con tu compañero, y confesar tus pecados para que no te acuse de nada tu conciencia. Y cuando adquieres lo más que puedas, tras esfuerzo personal, tu paz, entonces puedes decir, "Dios mío, ahora, ya que mi compañero en la iglesia no es mi enemigo, ni le mantengo ninguna adversidad, avanzo diciéndote, dame tu paz.

Dice Kabásilas que los beneficios de la paz son enormes, y debemos siempre pedir estos beneficios de la paz. Cuando el apóstol Pablo dice «perseguid la paz», lo dice porque hemos de perseguirla, ir a por ella. Porque al nus con ruido, dice Kabásilas, le es imposible recogerse y encontrarse con Dios. Y dice algo muy importante: Y tal como la paz a los muchos les hace uno solo, así el ruido al uno le hace muchas partes.

No sé si alguna vez han sentido como una desintegración de la personalidad, es algo terrible. La personalidad esta formada por tres cosas, en términos generales: voluntad, sentimiento y lógica. Cuando vuestro corazón va a casa, vuestra voluntad va al parque, y la lógica (atención, entendimiento) quiere ir al cielo, esto significa desintegración. Las tres han de juntarse para subir al cielo, no pueden estar separadas. Como antes, cuando golpeaba el martillo, vuestra atención estaba allí. ¿Qué significa esto? Desintegración. Es muy fácil que te pase esto, desintegración de la personalidad. No lo digo con el significado psicológico de la palabra, porque desintegración de la personalidad en psicología significa esquizrofenia, sino que lo digo con el sentido de la desintegración momentánea de la personalidad. 

Sólo cuando la paz se establece dentro del alma, es posible la oración. Si no, la oración es sin frutos.

Tras la petición de la paz, suguen otras, las cuales van dirigidas a todo el mundo. No sólo hacia los cristianos, sino a todo el mundo. Cuando hacemos estas peticiones, no nos referimos sólamente a lo espiritual, sino también a lo material, no olvidemos esto. 

Cuando decimos "Por un clima benéfico, por la abundancia de los frutos de la tierra y por tiempos pacíficos, roguemos al Señor", pedimos todo aquello necesario para satisfacer nuestras necesidades en nuestra vida. Cuando decimos clima benéfico no nos referimos a que haga sol y buen tiempo; una castigo sobre los hebreos durante los años del profeta Elías era precisamente tres años y medio de sol y buen tiempo. Se volvió el cielo como de bronce en este tiempo, de la falte de lluvias. Buen tiempo significa que haya sol cuando sea debido y lluvia cuando sea debido, y lo mismo con la humedad y con la sequía.

Para que nadie diga, "tenemos pesticidas, tenemos lluvia artificial, tenemos pozos, tenemos esto y lo otro, y ya no nos interesa Dios. Cuando pedimos un clima benéfico a Dios, significa que hemos de tener siempre nuestra mirada dirigida a Él, como creador y dador de todo. Nuestra confianza que no esté en nosotros mismos, sino en Dios. 

Y cuando pedimos la paz del mundo entero, y que todo en su creación nos sea bien dado, no significa otra cosa que pedimos el cuidado que Dios (ya) tiene por su creación, pero este cuidado hemos de tenerle nosotros también por las creaciones;  como dice Kabásilas, debemos nosotros también interesarnos y compadecernos por la creación. Por ejemplo, si nieva, pensar en los pájaros por ejemplo, si se congelará alguno, no sólo buscar calentarnos a nosotros mismos, "qué me interesan a mí los pájaros, Dios los hizo yo no..." . 

«Si cuidas de la creación, de la cual también Dios cuida, —por eso los grandes ascetas amaban las criaturas—, esto agrada en gran manera a Dios, y es muy superior a cualquier tipo de sacrificio que le ofrezcas», dice Kabásilas. Este corazón ardiente, como dice san Isaac el Sirio, por toda la creación. Cuando recemos en la Iglesia, no nos quejemos si no tenemos por ejemplo algún huerto; recemos por la creación, que no sufran daños. Como los tres jóvenes en el horno, "justamente somos castigados", decían, "porque somos pecadores"; no decían nada en contra de Dios. Y eran los únicos que no tenían culpa, los tres jóvenes y el profeta Daniel. Cuando hacemos este tipo de oración, Dios te amará grandemente esta ofrenda del corazón; más que cualquier otro tipode sacrificio.          

 



 

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