[1382] CATEQUESIS DE SAN CIRILO DE JERUSALEN. 10. [28/02/83]. Gracia y libre albedrío del hombre. La responsabilidad hace madurar al cristiano. La preservación reverente de la Gracia divina.

 Nos encontramos en la 1ª Catequesis, en el párrafo 3º.

«3. Si alguno de los que están aquí cree que podrá tentar a la Gracia de Dios,
se engaña a sí mismo e ignora la fuerza de las cosas. Ten, hombre, un ánimo sincero y libre de engaño por causa de aquel que escruta corazones y entrañas (cf. Sal 7,10; Jer 11,20). Quienes hacen alistamientos de soldados, examinan la edad y los cuerpos; así, cuando Dios hace un alistamiento de las almas, examina las voluntades y, si alguien vive en la hipocresía, lo rechaza por inadecuado para una verdadera milicia. Pero si lo encuentra digno, le otorga su Gracia de manera muy rápida. No da lo santo a los perros (cf. Mt 7,6), sino que, cuando ve una conciencia honesta, le confiere el sello saludable y admirable temido por los demonios y que reconocen los ángeles; de manera que aquellos huyen expulsados, pero éstos lo abrazan como por un parentesco familiar. Por consiguiente, quienes reciben aquel sello espiritual y saludable, es necesario que se esfuercen también personalmente. Del mismo modo que quienes se sirven de una pluma para escribir o de una flecha también tienen que esforzarse, asimismo la Gracia necesita del esfuerzo de los que creen.
» 

 

Habíamos analizado la vez anterior una pequeña parte que se refiere al sello salvador [espiritual y saludable] relacionada con una pequeña frase citada en el párrafo anterior, el 2º. Por eso, no volveré a la interpretación de este punto sobre el sello del Crisma. De todo este párrafo anterior sólo señalaré que tiene mucha importancia no acercarse a la fe con hipocresía. Es el sentido de tod el párrafo. Como perciben, en la procatequesis y ahora en la catequesis, san Cirilo nos señala que entre los catecúmenos-iluminados no debe acercarse nadie con hipocresía a prender los Misterios de los cristianos, ni con mala intención, comunicándolos fuera descuidadamente.

Por eso dice que si alguno viene a hurtar y a tentar la Gracia de Dios, que no olvide que le ve y conoce su disposición, y podría resultar en algo terrible. Concretamente dice: 

«Si alguno de los que están aquí cree que podrá tentar a la Gracia de Dios,
se engaña a sí mismo e ignora la fuerza de las cosas
», es decir, el poder de Dios. No entiende con quién juega. Juega con lo que no se juega. Y lo triste es que muchas veces existe una falta de seriedad entre las personas, juegan con la Gracia de Dios, se ocupan de multitud de asuntos vanos, son irónicos, etc. mientras qye se encuantran en un lugar en el que realmente podrían beneficiarse espiritualmente, pero no lo hacen. Su disposición no es buena. 

Por eso dice: «Ten, hombre, un ánimo sincero y libre de engaño por causa de aquel que escruta corazones y entrañas». El corazón se considera el centro de los pensamientos y los riñones el centro de los deseos, según la psicología hebrea.

Porque, «Quienes hacen alistamientos de soldados, examinan la edad y los cuerpos». ¿Ven? Nos examina el médico cuando vamos a ser soldados. «Αsí, cuando Dios hace un alistamiento de las almas, examina las voluntades y, si alguien vive en la hipocresía, lo rechaza por inadecuado para una verdadera milicia. Pero si lo encuentra digno, le otorga su Gracia de manera muy rápida.»

Es como cuando estamos en un auditorio con gente escuchando, el cual es semejante a una red como dice la Parábola: «Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera». (Mt. 13, 47-48). Es decir, ¿cuál es la red? Es el logos de Dios. Con esta pez son "atrapados" los peces racionales, los hombres. 

Es el auditorio que oye el logos de Dios. Pero en este auditorio, las disposiciones de los oyentes no son iguales entre ellas. Unas son disposiciones buenas y otras no son buenas. Entonces, habrá una selección, no por el disertador, sino por el mismo Cristo. Es el que examina las disposiciones y encuentra quién es digno y quién no lo es. 

¿Esto cómo podemos saberlo? Un elemento principal es que los que tienen buena disposición, cuando escuchan el logos de Dios progresan.  Y los que no tienen buena disposición, simplemente no progresan, porque no reciben la Gracia de Dios. ¿Saben qué importante es esto? Porque al hombre en algún momento le puedes engañar, pero, a Dios no. Y si vas con esta disposición, nunca recibirás la Gracia. Y por la Gracia viene el progreso.

Y aquí termina el párrafo con la siguiente importante frase:  

«Del mismo modo que quienes se sirven de una pluma para escribir o de una flecha también tienen que esforzarse, asimismo la Gracia necesita del esfuerzo de los que creen». 

Esta es la muy ortodoxa posición sobre el tema de la colaboración entre el trabajo y la disposición personal, y entre la Gracia divina. Es decir la Gracia de Dios no viene de un modo mecánico a imponer al hombre su santificación. Porque no somos manejados como los peones del ajedrez. Esta posición sobre el modo de actuar de la Gracia de Dios, queridos, es la que defienden los protestantes. La posición ortodoxa es esta, la que dice aquí san Cirilo: es la colaboración entre el trabajo y la disposición personal, y entre la Gracia divina. Es lo que os decía en el espacio de resolución de dudas. Cuando enfermes, haz oración, pero también vete al médico. El ir al médico es una acción propia tuya. El recibir la Gracia de Dios es algo que pertenece a Dios. Ésta entonces es la posición ortodoxa; que siempre existe colaboración entre la disposición y el trabajo  del hombre y la Gracia divina. No vienen estas cosas automáticamente del cielo, sino que debemos nosotros también trabajar.

Esto tiene mucha importancia queridos, porque es la condición previa de nuestra lucha espiritual. Muchas veces podríamos pensar que la Gracia de Dios ayudará sin que nosotros luchemos. Es falsa la opinión de que el progreso de cada uno depende exclusivamente de Dios; porque no puede tener la recompensa y el elogio el hombre por parte de Dios, si se supone que la Gracia, la cual es un regalo (esto quiere decir Gracia, el ofrecimiento de algo sin que tú ofrezcas nada). 

Decimos por ejemplo, le ha sido dada la gracia a un condenado. ¿Qué ha hecho él? Nada, un condenado es. Simplemente, ha sido tomada la decisión por otro de dejarle libre. Pero esto no es suficiente, como decimos. Es un regalo, y cuando recibo yo el regalo, ¿dónde está la recompensa? La recompensa es dada por el esfuerzo. Y Dios dará su Reino a los que se esfuercen. Es entonces la combinación entre la Gracia y el trabajo personal.

Surge la pregunta sobre algo que interesa a todos. ¿Qué porcentaje tiene la Gracia de Dios, y qué porcentaje nuestro trabajo personal?

[14:08]                 

 

 

 

 

 traduciendo....

 

 

AUDIO: https://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/agioy_kyrilloy/agioy_kyrilloy_010.mp3

TEXTO: https://drive.google.com/file/d/1QiOMLGJh684-dXb8aZHTs4EDZJakTIlw/view?usp=sharing  

 

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