[1381] CATEQUESIS DE SAN CIRILO DE JERUSALEN. 9. [21/02/83]. ¿Esclavitud o adopción? La nueva vestidura. El esposo del Espíritu. El sello secreto de los fieles.



2. Nuevo nacimiento desde el pecado al hombre nuevo
 

«Si alguno es ahora esclavo del pecado, prepárese mediante la fe para la regeneración liberadora de la adopción filial. Y abandonada la funesta servidumbre de los pecados, una vez dedicado al dulce servicio del Señor será juzgado digno de disfrutar la herencia del reino celestial. Desvestíos por medio de la confesión del hombre viejo, que se corrompe por las concupiscencias del error, para revestiros del hombre nuevo, que se renueva por el conocimiento de aquel que le creó». 

 

Si algunο de vosotros aquí es esclavo del pecado, que se prepare mediante la fe para pasar a la libertad de la adopción con el renacimiento que le dará Cristo. Y libérese de esta mala servidumbre conjunto al Satanás, al pecado, y entre en la bienaventurada servidumbre al Señor. No es esta servidumbre la humana, como cuando por ejemplo algunos blancos convertían a los negros en sus siervos o esclavos. O a otros de la misma raza, en los años antiguos, que venían como cautivos de guerra y los tenían ya como siervos-esclavos, etc... el conocido fenómeno de la esclavitud. No es esto.

Aquí ahora habla sobre otro fenómeno de la servidumbre-esclavitud, de la que existe entre Dios y el Diablo. De modo que es presentado aquí el hombre siendo siervo de Dios, o siervo del Diablo. "¿Y no existe un tercer caso, que alguien no sea siervo de Dios ni del Diablo?"... Porque el no ser siervo del Diablo, tal vez sea algo comprensible, pero no ser siervo de Dios, esto es incomprensible. 

Este tema de hecho, hace algunos años, llegó hasta el Parlemento aquí en Grecia, y de hecho, de manos de clérigos. Y se eliminaron del libro litúrgico de oraciones, el Eucologio, todas las oraciones que incluían las palabras "siervo de Dios" (es bautizado, es perdonado, es casado... el siervo de Dios "nombre"... 

Pues decidieron que debían ser eliminadas. Porque, —decían—, ¿qué quiere decir siervo de Dios? Hasta dónde puede llegar el hombre, viéndolo todo a través de las situaciones político-culturales de su tiempo, e interpretando interpretar los sagrados textos de la Santa Escritura en base a todo esto. Se convierte el hombre así en algo ridículo, ciertamente. Porque cuando vemos a un Pablo decir "siervo de Jesús Cristo", tal como los otros apóstoles, que se denominaban a sí mismos siervos y discípulos de Jesús Cristo... 

Pero aparte de estas interpretaciones ridículas, ¿el hombre ha de ser necesariamente siervo o de Dios o del Diablo? ¿Es decir, no existe libertad?¿Es una  libertad aparente? ¿Qué es la libertad, si simplemente cambio de jefe? Para empezar, el Diablo no es jefe; es un  jefe aparente. Entró en la creación, y lo trágico es que el hombre se convirtió en siervo del Diablo porque lo quiso el hombre. Porque cuando el hombre fue arrastrado por el Diablo a transgredir el mandamiento de Dios en el Paraíso, en realidad estableció al Diablo como a su jefe. Esto, desde luego, con todas sus trágicas consecuencias para el género humano.

Piensen que Adán y Eva, obedeciendo a la voluntad del Diablo, fueron sometidos a él. Y Dios permite que sean así las cosas de modo que este intruso, el Diablo, sea el señor del hombre, y el hombre sea el siervo del Diablo. No existe ninguna autenticidad aquí, ninguna en absoluto. Cosas ajenas, intrusas.  

Entonces el hombre, ¿ha de ser siervo de Dios? 

¿Cuál es esta servidumbre del hombre hacia Dios, porque si realmente es siervo el hombre de Dios, entonces quizás no es libre? En principio quisiera que dejásemos a un lado el significado y el sentido de "libre" que hoy tenemos. Porque como saben en cada época todos estos significados adquieren una dimensión diferente. En nuestra época, la palabra libertad ha tomado el sentido y el significado que nada tiene que ver con el original, llegando a los límites del ridículo [Homilía de 1980].

Cuando por ejemplo cada uno, sin tener en cuenta la presencia del otro, si le molesta o le hiere o no, y hace lo que él quiere, lo que sus propios deseos le dictan, si esto se llama libertad, esto tan grotesco, entiendan por ustedes mismos, No me digan entonces cómo hoy los hombres entienden la libertad... la entienden muy lejos de lo que es.

Entonces, aunque sólo sea con un fino significado, ¿tal vez sí que soy siervo de Dios?. El hombre, cuando fue creado, no fue hecho siervo de Dios. Lo que constituye la imagen de Dios, y un elemento primordial del imagen de Dios en el hombre es la libertad; y la lógica, son muchos, pero la libertad y la lógica son primordiales. El que estos elementos constituyen la imagen de Dios en el hombre, muestra que no sería posible jamás ser denominado el hombre "siervo de Dios", imposible.   

Echemos un breve vistazo al libro del Génesis, en el segundo capítulo, cuando Dios habla de Adán y Eva. ¿Dónde dice Dios que los hombres son sus siervos? En ninguna parte. La palabra siervo no existe allí en ninguna parte. Al contrario, Dios hizo al hombre, y el hombre es una creación, la cual lleva la imagen de Dios. Es decir, que con la lógica y la libertad, y la posibilidad de la semenjanza, («Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza»), el hombre llegase, con esta lógica y libertad suyas, a trabajar en la semejanza. 

Y trabajando en la semejanza, llegar a la deificación, y por lo tanto llegar a ser un dios, por la Gracia. Y esto es algo a lo que no se hace referencia en el resto de creaciones. Y es una ascensión del hombre, desde creación, —no desde siervo—, ascender y llegar a ser dios por la Gracia. 

Entonces, en ninguna parte encontramos, como les decía, el sentido o significado de la servidumbre o esclavitud. Aparte de que si el hombre no hubiese pecado, —estaba en los planes de Dios, la llamada voluntad previa de Dios—, porque a voluntad posterior de Dios es que el hombre sea salvado por la Cruz. La primera voluntad de Dios era que Dios tomase la naturaleza humana, y que la creación  humana estuviese en comunión con la naturaleza divina, a través de la encarnación de la segunda Persona de la Santa Trinidad.

Es decir, con otras palabras, si no hubiesen pecado Adán y Eva, ¿Dios se habría  encarnado? ¡Si! La encarnación no constituye el deseo de Dios de redimirnos, sino el deseo de Dios de estar en comunión con Él. Pero debido a que nosotros no lo queríamos esto, lo negamos en el paraíso e hicimos al Diablo nuestro jefe, por eso entró la necesidad de la Cruz para salvarnos, porque Dios no quería que nos perdiésemos. Entonces entró por necesidad la Cruz, es decir, es la voluntad posterior de Dios. La primera era la que les he dicho; Dios se encarnaría incluso si no hubiésemos pecado. Y ascenderíamos por medio de la glorificación al abrazo de Dios.

Veamos lo de "al abrazo". Cristo, es decir el Hijo de Dios que se encarnó y tomó nuestra naturaleza humana, "está"* a la derecha del Dios Padre. No como Logos, porque el Logos está presente en todas partes y es una esencia con el Padre. Pero como hombre está a la derecha del Dios Padre. 

* Está, mora... En gr. "κάθεται", [kázete], y éste de "κάθομαι" [kázome]. No es muy acertada la traducción de "está sentado"..    

 

¿Qué muestra esto? Que está dentro del abrazo o del seno de la Santa Trinidad. ¿Cuál? La naturaleza humana. Allí donde está Jesús Cristo, estaría el hombre; pero debido a que no lo consiguió esto el hombre por la imagen trabajando por la semejanza, y encontrarse dentro de la vida de la Santa Trinidad, Dios le ayuda ahora por medio de la Cruz a llegar de nuevo al mismo lugar. Lo que era también en la primera voluntad de Dios, en el mismo lugar, encontrarse a la derecha del Dios Padre, es decir, al abrazo de la Santa Trinidad. Es inconcebible.

Les pregunto, díganme. ¿Tenemos aquí algún fenómeno de servidumbre? En ninguna parte se observa esclavitud. ¿Distinguen algo ustedes, que quizás no lo distingo yo? No veo en ningún lugar ningún sentido de esclavitud. 

Pero, ahora ya en el Nuevo Testamento, dice Cristo: «Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos» (Jn. 15,15). Cuando resucitó Cristo, le dijo a María Magdalena: «No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.» (Jn. 20, 17). Siervo, amigo, hermano. Observen la escalada: Siervo, amigo, hermano.

El significado de la esclavitud la creó el hombre que se sometió al Diablo. Expulsando al Diablo el Hijo de Dios, establece a los hombres como amigos, antes de su crucifixión. Con su crucifixión consigue la adopción por Dios Padre, y les llema hermanos. Y escribirá después de su resurrección el apóstol Pablo «Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo» (Rom. 8,17)

¿Ven ustedes en alguna parte el sentido de la esclavitud? No existe en ninguna parte. Les diré algo más que dijo el Señor: 

«Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.» (Jn.15,15)

El siervo no sabe qué hace su señor dentro de casa, los planes de los señores no son comunicados a los siervos. Pero el Hijo, sabe qué piensa su Padre. Yo entonces os digo qué es lo haré exactamente, porque no sois siervos, sino hijos.

Y algo más dijo, el siervo nunca se queda en casa; es siervo, puede estar hoy y marcharse mañana. El Hijo, siempre permanece en la casa, y por lo tanto no sois siervos, sois hijos, y vivís en casa. ¿Qué casa? «En la casa de mi Padre hay muchas moradas» (Jn. 14,2). Esta casa es el Reino de los Cielos, existen muchas moradas, muchas habitaciones, es decir estamos en la casa del Padre. ¿Dónde está la esclavitud? No existe; en ninguna parte.

Entonces no somos siervos de Dios, somos hijos, somos libres. Entonces ¿por qué dice el apóstol Pablo, y los otros, "somos siervos de Jesús Cristo"? ¿Por qué aquí  dice san Cirilo, "que ya estás en la bienaventurada servidumbre de Dios"? ¿Y por qué en los actos de la Iglesia tenemos la expresión "es bautizado el siervo de Dios, etc."? 

Queridos, atiendan a esto. En principio constituye un elemento, una forma de humildad del mismo hombre. Es decir desde el momento en que entenderá el don de Dios; no es que niegue la adopción, no la niega, constituye de hecho un punto central de su espiritualidad. Decimos "Padre nuestro, que estás en los cielos", no decimos "Señor", porque el Señor expresa servidumbre. El Señor tiene siervos, el Padre hijos.

Cristo entonces cuando nos enseñaba, no nos dijo que dijésemos "Señor que estás en elos cielos", sino "Padre, que estás en los cielos". Nosotros sin embargo nos sentimos a nosotros mismos inferiores ante este gran honor que nos hizo Dios, y nos denominamos a nosotros mismos siervos.

En la parábola del hijo pródigo, el hijo menor le dijo, "padre, dame la parte correspondiente de mi herencia". Reconoce que es su padre, al que le pide la herencia. Cuando se arrepintió, tras derrochar la herencia del padre, dijo: «iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. «Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros». (Lc. 15, 18-19)

De tus servidores, de tus siervos. ¿Quién le baja, desciende, humilla... su padre? No. Él mismo. "Cuando todo lo hubo malgastado, volviendo en sí, viendo que hubo malgastado la herencia que le dió el Padre". Y como saben, la herencia del Padre queridos es el "como imagen". Cuando yo derrocho mi lógica para encontrar el mal, cuando derrocho mi libertad en cosas diabólicas, cuando derrocho la capacidad de procrear que me dio Dios dentro, saben, el hombre es co-creador en cuanto a crear o engendrar hijos. Esto dijo el Señor. Y hago caprichos en cuanto al tema de la procreación, lo conocido; o quito la vida a los que he engendrado. He engendrado porque en realidad el hombre engendra, cuando la mujer concibe. Es decir, Dios te hace creador y tú maltratas o estropeas lo que te hizo Dios, ser co-creador suyo.

Entonces, ¿dónde derrochas la herencia paternal? En tu capricho, en tu egoísmo, en lo que quieres tú. El hombre cuando vuelve en sí, y dice "¿donde he derrochado la herencia de mi padre? Este "a imagen", ¿en qué lo he utilizado?. Vuelve en sí, se conmociona, y vuelve a Dios y le dice, "Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus siervos". 

Por eso esta servidumbre, dice san Cirilo, es bienaventurada. Pero tenemos también el otro punto de vista. Aunque Dios nos denomina hijos, no olvidemos sin embargo que hemos pasado por la servidumbre, la servidumbre o esclavitud al Diablo, de la  acual nos ha redimido Cristo mediante la Cruz. Dio "litras" [antigua moneda], su sangre; por eso decimos "lítrosis" [redención], y a Cristo "litrotís" [Redentor].

Jesús Cristo pagó "litras" sobre la Cruz para rescatarnos mediante su sangre. Dice aquí un hermoso tropario [Catisma de Maitines del Viernes Santo], «Nos has redimido de la maldición de la ley con tu preciosa sangre; fuiste clavado en la cruz y traspasado por la lanza; trajiste la inmortalidad a los hombres, Salvador nuestro; gloria a ti»

¿Qué vemos entonces? Que realmente Dios tendría todo el derecho del mundo a llamarnos siervos. Otro pasaje que he recordado ahora, son muchos desde luego: «Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.» (1 Cor. 6,20)

Habéis sido comprados por precio, y este precio es el sacrificio en la Cruz de Cristo. Queridos, y si siervos de Dios que seamos, ¿dónde está lo despectivo? 

Y si se supone que deberías ser siervo, en un palacio muy rico, digamos, de cuento...  ¿te considerarías a tí mismo menospreciado por estar allí sirviendo junto con otros? ¡Que estuviese yo en el Reino de Dios, y que fuese cien veces siervo!  

Hemos llegado entonces a una exaltación extrema de los afectos y pasiones o paroxismo, incluso diría a una histeria, alrededor del tema de la libertad... "¡No molestes mi libertad!". Vuelvo a decir, nos hemos vuelto histéricos en cuanto a la libertad. Y cuando escuchamos la palabra "servidumbre", que somos "siervos de Dios", nos entra esta histeria, y aterrados pensamios que Dios nos quita nuestra libertad. 

Pero, pobre hombre... ¿quién te ha dado esta libertad? ¿No te la ha dado Dios? ¿Y ahora temes que Dios te la quite? Se escucha hoy a veces, ,"Dios mío, me has hecho libre para que si quiero pueda pecar", "te devuelvo mi libertad, e impídeme que peque..." Hemos de salir de estos significados histéricos, incluso esquizofrénicos, a los que hemos llegado hoy; en cuanto a la libertad y en cuanto a muchas otras cosas.

 

«Desvestíos por medio de la confesión del hombre viejo, que se corrompe por las concupiscencias del error, para revestiros del hombre nuevo, que se renueva por el conocimiento de aquel que le creó»

Ven, se refiere al tema de la confesión, que es un tema tan importante. En el hijo pródigo encontramos este elemento de la confesión. ¿No conoce el Padre lo que hizo su hijo? ¿No sabe Dios lo que hacemos, queridos? Podría existir la percepción por parte de alguno de "¿para qué quiere de mí Dios la confesión? ¿No lo sabe ya?¿He de confesarme?"

La confesión es sacar de dentro de mí mismo, no porque Dios no sepa lo que he hecho, sin porque yo en mi libertad confieso lo oculto de mi corazón. Literalmente [en griego, "ex-omologó"] confieso, saco desde dentro. Es cuestión de libertad, y precisamente utilizando esta libertad que Dios nos dio, confesamos nuestro yo corrupto. Es enormemente necesario. No podemos adquirir vida espiritual, si no tenemos confesión.  

Por eso cuando vamos a confesarnos, permítanme decirles que no tenemos que empezar a decir nuestras cosas buenas, nuestros logros, tampoco justificarnos. Entonces la confesión pierde su sentido y el significado de su denominación. Confieso mis pecados sin jactarme y sin justificarme, que lo hacemos muy a menudo. "Soy esto, he hecho esto y esto".  

San Juan Clímaco cuenta el caso de uno que iba a ser ordenado monje e hizo su confesión en público, dentro de la iglesia, delante de todos los monjes. Dice, "era terrible escuchar lo que confesaba, fornicaciones, adulterios, qué cosas abominables había hecho este hombre". Y las confesaba delante de todos, diciendo "cuando hacía esto, no me avergonzaba; ahora que lo confieso, ¿por qué he de avergonzarme? Lo diré todo.

[28:39]          

 

traduciendo...




AUDIO: https://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/agioy_kyrilloy/agioy_kyrilloy_009.mp3

TEXTO: https://drive.google.com/file/d/1QiOMLGJh684-dXb8aZHTs4EDZJakTIlw/view?usp=sharing 


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