CATEQUESIS DE SAN CIRILO DE JERUSALEN. 1. [06/12/82]. Procatequesis. Discurso a los Iluminados. [1373]


Las homilías inmortales de san Juan Crisóstomo fueron recopiladas siendo obtenidas desde distintos lugares. Unas fueron escritas para mostrar en público, otras no... Así también aquí, las catequesis de san Cirillo fueron recopiladas de este modo. Y parece que finalemente él no las vería después, como para corregirlas, ajustarlas, añadir algo, etc... como haría cualquier autor cuyas homilías hubiesen sido escritas.  

Estas catequesis llamadas "a los catecúmenos", realizadas en vivo, fueron registradas con este lenguaje, por eso existe una vividez como veréis en sus textos. Son muy valiosas estas catequesis porque contienen un material enormemente importante.     

Respecto al contenido de los catecismos diremos lo siguiente. Es una procatequesis; son 18 catequesis para los "iluminados" [los que se acercaban al bautismo]  y 5 para "los recién iluminados" [los ya bautizados], las llamadas mistagógicas. Las procatequesis son una introducción, es decir está dirigido a los procatecúmenos, los cuales eran candidatos para el bautismo y eran llamados iluminados, de modo que  iluminado no es simplemente el catecúmeno, sino aquel catecúmeno cuyo bautismo está próximo en el tiempo, es decir en las vísperas de su bautismo.

Tenían lugar estos catecismos a los iluminados, los cuales recibían el bautimo sobretodo principalmente dos veces al año, por supuesto como costumbre, sin que esto impidiese que siempre pudiesen llevarse a cabo bautismos. Principalmente eran la Teofania y Pascua. 

Por eso la Teofania también es llamada la Fiesta de las Luces, porque después de su bautismo los recién iluminados en ese día mantenían una velas, acercándose a la iglesia con una vestidura blanca, las velas encendidas y porque había una gran difusión de luces, esta Fiesta de las Teofania o Epifania era llamada la Fiesta de las Luces. 

De manera similar en la noche del Gran Sábado Santo, tenía lugar el bautismo de los iluminados, y el Domingo comulgaban y entraban a la Iglesia ya como fieles, o nuevos iluminados, es decir como nuevos creyentes.     

Estos bautismos en grupo le daban a la Iglesia unas emociones irrepetibles. Tan fuertes que los catecúmenos, cuando debían irse a la mitad de la divina Liturgia  antes de la celebración del Misterio de la Divina Eucaristía (parte llamada "a los catecúmenos"), ya a día de hoy son vestigios. Allí muchas veces se escuchaban  alaridos y gemidos por parte de los catecúmenos. Porque debían irse, debido a que todavía no estaban bautizados y no podían quedarse en la divina Liturgia. Es decir se podía ver el deseo de ellos por ser bautizados y quedarse a la divina Lituria para disfrutarla, cuando nosotros con tanta pereza e indolencia acudimos, bautizados ya, a la divina Liturgia. Eran por lo tanto sentimientos muy fuertes que fortalecían las almas y creaban mártires y santos.

Lógicamente la catequesis tenía lugar antes del bautismo, y eran 18 lecciones diríamos. Pero no acababan estas catequesis después del bautismo, 5 catequesis  continuaban. Y tenemos 5 catequesis hacia los recién iluminados, es decir recién bautizados. Y se llaman mistagógicos porque después del bautismo tenía lugar la "iniciación" en los Misterios de la Iglesia. 

Es decir, más en concreto: la procatequesis introduce en el tema de la catequesis. Básicamente las 18 catequesis interpretan el Símbolo de la Fe. Este modo se ha extendido en nuestros días, el análisis detallado del Símbolo de la Fe. Para ello ofrece multitud de elementos prácticos, quiero decir litúrgicos, de la vida espiritual, etc... y ocupan la extensión de 18 catequesis. Y como os dije en las 5 catequesis, porque todas juntas con la procatequesis son 24, allí tiene lugar ya una iniciación en los Misterios de la Iglesia: en el mismo Misterio del Bautismo, de la divina Liturgia, en la Crismación, etc. 

Se realiza en estas 5 catequesis mitagógicas un análisis del Padre Nuestro. Así, en las catequesis de los iluminados tenemos análisis del Símbolo de la Fe, y en las 5 mistagógicas como base tenemos el Padre Nuestro.

Estos catecismos según los Padres de la Iglesia son de un valor incalculable e inestimable. Y esto se debe a que constituyen, según la expresión de los Padres, conforman la constitución doctrinal y moral de la Iglesia. Y además el mapa ritual Constituyen la constitución doctrinal y moral de la Iglesia, e incluso la guía ritual de la Iglesia.  

Vemos que se conservan tantos elementos, no solo ritualmente, sino también doctrinalmente, que podemos decir que aunque estamos a medidados del siglo IV, —se supone que estos catecismos que fueron escritos y conservados fueron pronunciados alrededor del año 350 d.C.—, y de hecho en la Iglesia de la Resurrección. Lo vemos en un testimonio interno que san Cirilo dice en algún lugar sobre el anticristo; dice, "en qué templo tendrá lugar, en éste de la resurrección que estamos ahora?. No". Entonces, en la Iglesia de la Resurrección que Elena mandó construir, allí se realizaban los catecismos. Y se conservan tantos elementos rituales y doctrinales, que podemos decir dignamente que hoy tenemos realmente la Iglesia verdaderamente Iglesia Apostólica. Es decir como fue entregada la Iglesia por los apóstoles, esto es lo que tenemos hasta hoy.

Es un elemento muy importante para poder comprobar la ortodoxia de nuestra fe, nuestro ritual, etc. Lo verémos según vamos analizando todos estos elementos, poco a poco.

Aparte del valor teológico, por supuesto, no debemos olvidar que aquí no tenemos una ofrenda de un san Basilio el Grande ni de un san Gregorio el Teologo, que esté dirigida a teólogos avanzados, para resolver problemas teológicos. Aquí tenemos una oferta teológica dirigida a futuros creyentes, así que debemos bajar de nivel. A pesar de esto, aunque tiene a todavía catecúmenos e iniciados en la fe, no está carente de nada en términos de profundidad, a pesar de esto. Como diríamos, hoy estamos haciendo una escuela de catecismo, no podemos decir allí lo que diríamos en una escuela teológica. Así que lo repito una vez más, a pesar de esto, el nivel era muy alto y el contenido muy profundo. 

¿Sabéis lo que esto significa? Significa que los primeros cristianos recibían una profunda catequesis, no superficial. Esto debería hacernos revisar las catequesis que hacemos hoy a nuestros cristianos, que desafortunadamente son frívolas y superficiales. Y que deberíamos volver a estos antiguos modelos; porque esta serie de catecismos constituye un modelo de catecismos de todos los siglos y de todos los tiempos para la Iglesia. 

Dentro de las catequesis en los catecismos de san Cirilo encontramos que hay un elemento pedagógico en tal grado que nos asombra. Así que los catecismos también tienen un gran valor pedagógico. Además, hay una metodología catequética que nos asombra. 

Les diré que esto es algo que hoy no lo hacemos facilemente, no lo aplicamos. Por no decir que en nuestras escuelas muchas veces cuando el maestro, yo de hecho se lo digo a los nuevos maestros, es decir, a los que están estudiando o los que ahora están comenzando a estudiar, para enseñar en las escuelas, que hagan siempre una breve introducción al tema que van a enseñar. Cuando, por ejemplo, empiezan a hacer álgebra, que digan a los niños: ¿qué es esto? ¿Se come? ¿Qué cosa es esta? 

Recuerdo cuando por primera vez, porque entonces hacíamos álgebra en Primaria. Un niño de 12 años no puede comprender el concepto del álgebra. Y cuando estaba en la pizarra con el profesor, sumando alfa y beta, para obtener gama, recuerdo, le estaba diciendo a alguien, ¿tú has visto alguna vez sumar alfa y beta y obtener gama? No entendía; ¿por qué? Porque sencillamente el profesor empezaba a dar la lección sin darnos una introducción informativa. 

En todas las lecciones debe haber una introducción informativa. ¿Qué estamos haciendo aquí ahora? Hacemos una introducción para que podamos ubicarnos. Para que sepamos qué es esto que vamos a hacer. Esto muy importante. 

Entonces, ¿qué hace san Cirilo? ¿Cambios? Algo muy importante, escuchad y os sorprenderéis. En una de sus catequesis abarca todo lo que va a decir. Es decir un  esquema-resumen, en unos capítulos muy pequeños; esto, en una catequesis.Y después,—él mismo lo dice—, habiéndoos mostrado esto para obtener una imagen general, ahora, para no olvidar en el análisis de los detalles el conjunto, —qué importante es esto—, da una imagen del conjunto.  

Y esta imagen del conjunto queda grabada en los alumnos, para hacer luego el análisis de las partes. Así nos encontramos verdaderamente con una metodología de catecismo de mucho valor. 

Esta serie de catecismos es también un modelo de una educación y formación cristiana. Conocemos la crisis en tema de catequesis que estamos atravesando en este momento en Grecia, crisis en cuanto a métodos y a materiales; lo conocéis.

Han sido escritas bastantes contribuciones, antiguamente. Después las contribuciones iban dirigidas al servicio apostólico, desde 1950, con reediciones de los antiguos hasta 1960. No tenemos renovación, y se considera que el material y el método están desactualizados. Y decimos: "estamos atravesando una crisis tanto en el material como en el método, cómo deberíamos ofrecer catecismo hoy? Por no deciros que existe una improvisación, a pesar de que hay un centro de formación para catequistas en Atenas, en el Servicio Apostólico. Yo también pasé por un centro de formación para catequistas, pero vuelvo a decir que los métodos que se utilizan  muchas veces siguen métodos seculares. Y no se obtiene lo buscado.

Un modelo de materiales y métodos seguidos son los catecismos de san Cirilo. Atended, modelo. Quién quisiera ser alguna vez catequista, debería estudiar mucho  los catecismos de san Cirilo, tanto en términos de material como de método.

El carácter del contenido es, desde un punto de vista teológico, tanto catafático [con definiciones directas] como místico [o "apofático", con definiciones encubiertas]. Quisiera añadir algo más y concluir esta breve introducción. Que nadie diga que ahora ya somos fieles bautizados y no tenemos necesidad de catecismo. Hemos de tener en cuenta que no hemos sido catequizados, y tengamos en cuenta también que la Iglesia no deja de crear constantemente núcleos catequéticos, ofrendas catequéticas, siempre para los fieles, aunque estas ofrendas no hayan encontrado la forma de un catecismo, es decir, con pupitre, cuaderno y bolígrafo. Pero ciertamente tienen elementos de formación, como el sermón. ¿Qué pensáis que es el sermón? Es un intento de que nuestro esté actualizado en materia de fe y basarse en la fe y progresar. Por eso cuando tenemos sermón, tenemos también un refuerzo, diríamos, de la fe, de la vida espiritual y de la vida práctica de nuestros creyentes. Es entonces necesaria la existencia de esta formación continua de los fieles, también después del bautismo. Cuanto más teniendo hoy en día el bautismo de infantes.

Por esto les rogaré mucho si queremos tener siempre todos un progreso, sentir que estamos siempre en el nivel de los catecúmenos. nosotros un ser humano. Sentir que siempre estamos en las filas de los catecúmenos. Yo personalmente ahí me ubico a mí mismo, entre los catecúmenos. Ahora siendo las cosas como son desempeñaré el puesto de catequista, habiendo sido antes, y siendo al mismo tiempo, catequizado. ¿Cömo lo haremos si no? Ofrecer el catecismo pero todos juntos, vosotros y yo, siendo catecúmenos. Esto como una pequeña introducción en las catequesis de san Cirilo

Y ahora avanzamos con la ayuda de Dios y con las interseciones de san Cirilo. Este santo tan afable, que se maneja con tanta calma y tan hermosamente, con severidad en los temas de la fe, pero con mucho amor, sobre todo aquello que debía manejar. Era una bella persona, interiormente me refiero siempre. Con sus intercesiones entonces avanzamos. 

Tenemos la procatequesis. El título es «Procatequesis, o palabra previa a las catequesis, de nuestro santo Padre Cirilo, arzobispo de Jerusalén».

Cada catecismo está dividido en párrafos. Naturalmente esto se hizo después, para ayudarnos en el estudio de un catecismo. Esta procatequesis tiene 17 párrafos. 

Primer párrafo:

1. Ya exhaláis, iluminandos, el olor de la felicidad. Son ya flores de mayor
calidad las que buscáis para tejer las coronas celestes. Ya despedís la
fragancia del Espíritu Santo. Estáis ya en el vestíbulo del palacio real: Ojalá
seáis también introducidos por el mismo Rey! Brotaron ya las flores de los
árboles: esperemos que se dé también el fruto maduro.
Anteriormente habéis dado el nombre, ahora se os llama a la milicia.
Tened en las manos las lámparas para salir a buscar a la esposa: tenéis el
deseo de la ciudad celeste, el buen propósito y la lógica esperanza. Pues es
veraz el que dijo: «A los que aman a Dios todo les contribuye al bien».
Pues Dios es generoso para hacer el bien y, por lo demás, espera la sincera
voluntad de cada uno; por eso añade el Apóstol: «A aquellos que han sido
llamados según su designio». Cuando existe un propósito sincero, hace
que seas llamado; pero si sólo tienes dispuesto el cuerpo, pero estás ausente
con la mente, perderás el tiempo.

Tiene desde luego cierta retoricidad, pero no está en absoluto cargada, tiene una sencillez. Es una alocución hacia los iluminados, tal como dice al principio; después con esta sencilla retórica, la cual estaba de moda en aquella época, —la retórica cargada sin embargo—. Hoy esta forma de retórica ya no existe, tenemos una muy diferente concepción sobre retórica. "Rétor" podía ser un abogado, un fiscal, un orador en un evento, y en general alguien que ofrece un discurso, es un rétor. Pero hoy las formas de retórico como os he dicho son muy distintas y existe una noción distinta a la de antiguamente. Es decir si tuviésemos que traducir un discurso de aquella época, hoy no sería grato. Son formas, y las formas cambian; no tiene importancia, importancia tiene siempre la esencia.

El lenguaje, como habéis percibido, es simple. Aunque es del s.IV d.C., pero no tiene ese tratamiento teológico de los Padres de la Iglesia como san Gregorio el Teólogo, san Basilio el Grande, san Gregorio de Nisa, etc. Además si va dirigida a los catecúmenos no debía tener la carga de una lengua difícil y retorcida, indudablemente. Por eso, con un poco de esfuerzo, verán un nivel no alejado de la escuela secundaria. Algunas pocas palabras desconocidas, pero en su mayor parte se entiende el texto muy bien. Por lo tanto, el texto es accesible, permítanme decir que quizás para la mayoría, si no para todos ustedes. Es decir, si lo leen y realizan el estudio del libro en casa, tal como debe hacerse, se beneficiarán enormemente.

Ya exhaláis, ya emanáis, ese aroma de la felicidad, de la dicha, de la bienaventuranza, del Reino de Dios. Recuerdo los primeros días que fui a la escuela, en primaria, al volver de allí mi madre, haciendo el gesto, me olía. "¡Cómo huele mi hijo a colegio!". Yo no me preguntaba, porque como niño pequeño era ingenuo, tampoco podía entender muchas cosas a esa edad. Tratando de olerme, para ver cómo era ese olor a colegio. Era una muy buena manera para darme la imagen de que quien va a la escuela, huele bien y que debe amar la escuela, por lo tanto. Un elemento educativo hermoso, muy hermoso, lindo, diría yo.

Aquí la misma figura utiliza san Cirilo. De hecho, desde su primera frase, oléis a felicidad. Y así es, alguien que comienza a tener una vida espiritual, queridos,  tienen el olor de la felicidad y de la bienaventuranza. También está el olor. De la muerte. Las frases están en la Santa Biblia. 

¿Existe el olor de muerte? La frase está en la Sagrada Escritura [Para los que van hacia la destrucción, somos el olor de muerte que lleva a la muerte. Para los que se salvan, somos el olor de vida que lleva a la vida. (2 Cor. 2:16)]. Y este olor de muerte no es otra cosa que olor a infierno. De modo que no es una expresión retórica o filológica para halagar a los oyentes, como las que suelen usar los disertadores para atraer la atención de la audiencia... no, es una realidad. El fiel, que comienza a ser fiel, tiene el olor de felicidad. 

Son ya flores de mayor calidad las que buscáis para tejer las coronas celestes. Ya despedís la fragancia del Espíritu Santo.  

Ya las flores noéticas, es decir las que recojáis a partir de ahora, como posiciones teológicas, aunque todavía no, de vuestra vida práctica, es decir de vuestras virtudes. Relamente, la virtud teologal, porque no os creáis, la más alta vitud es la teología, no olvidéis esto.   

Me diréis, ¿pero no es la teología algo teórico? San Simeón, el Nuevo Teólogo, dice que son la fe, la esperanza y el amor, y por encima del amor está la teología. Porque a través del amor llegarás a ver a Dios, a adquirir conocimiento de Dios y a hablar de Dios, es decir, la teología. El amor es, por lo tanto, el camino. La teología es la meta, es el conocimiento de Dios. Ven, por supuesto no teología en el sentido de quizás, como diríamos, leer un libro teológico, sino algo más profundo. Y de hecho, a veces "decepcionante". Cuántas veces lo leemos, me viene una desesperación y para de leer a san Simeón. No puedes hablar de Dios si no le has visto.  

Por eso decimos que la teología es virtud más alta, más incluso que el amor. Así, reúnid todas estas flores noéticas para tejer coronas, coronas celestiales, coronas inmarcesibles, coronas de gloria. Recuerden por favor el martirio de los Santos Cuarenta Mártires de Sebastia, cuando aquel soldado que era idólatra vio el martirio de los 40 jóvenes en el lago congelado, y en un momento alguien salió del lago. Su fe se tambaleó y decidió irse. Y entonces el soldado que vigilaba a los mártires para que no salieran fuera del lago, tuvo una visión. Sobre los mártires vio cuarenta ángeles con cuarenta coronas. Un ángel, sin embargo, que mantenía una corona, se alejó  hacia lo alto del cielo, cuando uno de los soldados mártires salió a tierra para ir a calentarse, —y por lo tanto traicionar la fe—, porque no aguantaba más. 

Y entonces, cuando el soldado guardián tuvo esta sobrecogedora visión, para que esta corona no se perdiera, —este sorprendente arrebato de fe momentáneo—, aquí se unieron fe y martirio en el mismo momento. Y entonces el soldado idólatra dice, «soy cristiano». Y fue él dentro del lago para tomar el lugar del que salió del agua. Y quedaron de nuevo cuarenta. 

Así que veis cómo son coronados, esto ya lo vimos analizando el Libro del Apocalipsis, es una expresión que muestra la gloria de aquellos que permanecerán fieles.

 

Ya despedís la fragancia del Espíritu Santo. 

Ya el Espíritu Santo ha inspirado la fragancia. Esto lo dice el apóstol Pablo, dice sois fragancia de Dios. El Espíritu Santo da fragancia. No sólo noética, sino sensible.  Como sabrán el hombre espiritual, emite una fragancia, algunos puede que nunca se hayan lavado. Es un testimonio y experiencia de la Iglesia. Sobretodo sin embargo sucede en los huesos; las reliquias de los santos muchas veces emiten una fragancia. 

¿Por qué existe esta fragancia en las sagradas reliquias? Muchas veces. ¿Y por qué muchas veces estas reliquias emanan mirro? Porque las sagradas reliquias han sido, incluso en vida del santo, lugar de reposo del Espíritu Santo. Atended a esto; por eso reverenciamos las sagradas reliquias de los santos.

El Espíritu Santo no abandona el cuerpo del hombre cuando el hombre muere. No abandona el Espíritu Santo su cuerpo. Así como su alma. El Espíritu Santo es indivisible, es omnipresente. Este alma fue al lugar determinado unida con el  Espíritu Santo. El cuerpo ha permanecido en la tumba, unido con el Espíritu Santo.  Lo que muestra el gran valor del cuerpo, que el Espíritu Santo nos dará de nuevo, ya nuevo, en el día de la Resurrección. Así, realmente emana fragancia del Espíritu Santo. 

 

Estáis ya en el vestíbulo del palacio real: ¡Ojalá seáis también introducidos por el mismo Rey! Brotaron ya las flores de los árboles: esperemos que se dé también el fruto maduro.
 

Habéis llegado ya al vesíbulo del palacio, del Reino de Dios. No estáis todavía en el Reino de Dios, pero estáis en el vestíbulo. ¿Qué es este Reino de Dios? El Reino de Dios, queridos, es la Iglesia. El Reino de Dios tiene dos partes. La Iglesia en la tierra, la llamada militante, y la Iglesia celestial, la llamada triunfante. Pero como  aún no habeís sido bautizdos, estáis fuera de las puertas. 

¿Cuál es la puerta por la cual uno entra al Reino, es decir, en la Iglesia? Es el bautismo; pero aún no habéis sido bautizados, estáis en el vestíbulo. Por eso dice "Estáis ya en el vestíbulo del palacio real".

«¿A qué se parece el reino de Dios, o con qué podremos compararlo?» Y dijo multitud de parábolas, para mostrar con estos modos, cada vez de distinta manera en cada parábola y con un ejemplo, el Reino de Dios en la tierra. Ojalá seáis también introducidos por el mismo Rey!" Por el mismo Rey, Cristo, en su Reino, es decir en su Iglesia.

"Brotaron ya las flores de los árboles: esperemos que se dé también el fruto maduro". En este momento tenemos la floración y aparecieron las flores, las flores noéticas, sois vosotros. vino para dar también la fructificación, es decir, madurar espiritualmente. Dar el fruto del Espíritu Santo. 

 

Anteriormente habéis dado el nombre, ahora se os llama a la milicia. Tened en las manos las lámparas para salir a buscar a la esposa: tenéis el deseo de la ciudad celeste, el buen propósito y la lógica esperanza. 

Cada una de estas caracterizaciones tiene mucha importancia. Me gustaría quedarme principalmente en lo de "Anteriormente habéis dado el nombre, ahora se os llama a la milicia". ¿Qué significa "habéis dado el nombre" [onomatografía]? Es el catálogo. ¿En qué catálogo? ¿de qué trata?

Los [nombres de los] fieles, como sabéis, son escritos en los dípticos de la Iglesia, y son conmemorados. Los [nombres de los] catecúmenos son escritos en el catálogo de la Iglesia en vistas a ser introducidos en ella. Después de esto en los dípticos de la Iglesia. Aquí tenemos un fenómeno muy importante, el cual podría ocuparnos una hora o incluso más. Pero lógicamente diremos sólo unas pocas palabras, porque merece mucho la pena, además es un tema que volverá de nuevo. ¿De qué se trata? 

La Iglesia, ¿conoce a sus miembros, o los desconoce? Cuando la Iglesia mantiene catálogos, significa que conoce a sus miembros. Cuando no los mantiene, no conoce a sus miembros. No me habléis del caso en que una parroquia guarda los nombres de los feligreses para poder emitir certificados de asistencia social. O para otros propósitos, cuando necesita un feligrés ir al sacerdote y pedir un certificado para que su hijo vaya a un internado universitario, etc. diciendo cuál es su situación familiar... No es esto. Es simplemente que se ha sustituído la oficina de la parroquia por la oficina de la administración ciudadana. Antiguamente eran peor estas cosas, ahora no tiene tantos cargos el sacerdote reponsable de la parroquia, para bien o para mal, tomadlo como queráis; se han creado otras oficinas. El tema es si debe ocuparse el sacerdote de estas cosas.    

Entonces han de ser catálogos con los nombres de los fieles. No con el sentido de certificados, sino con el sentido de saber quiénes son nuestros fieles. Porque la Iglesia, queridos, no durante el período de persecución, sino después de esto. ¿Cuándo después de esto? Hasta antes de que tenga lugar el bautismo del infante.

La Iglesia en realidad estaba cerrada la iglesia. Lo de "las puertas, las puertas" que hoy es un vestigio en la divina Liturgia, hubo un tiempo en que era algo esencial. Es un término técnico, que significaba que las puertas tenían que cerrarse para los catecúmenos y para las personas que no tenían nada que ver con la adoración y solo los fieles tenían que permanecer dentro de la adoración. Significa entoces esto  que existía un control en las puertas, de quién entraba y después quién se quedaba en la divina Liturgia. 

Cuando se decía "las puertas, las puertas", no es simplemente que había un portero, una persona encargada de cerrar las puertas para que pudiese realizarse el Misterio. No. Sino que también los fieles miraban entre ellos, —lo veremos esto en las Catequesis de san Cirilo— por si alguno era desconocido. No podía quedarse ninguno que no fuera conocido, que no estuviese inscrito en los catálogos; debía salir fuera. Entonces la iglesia estaba cerrada. Sin embargo después se abrían las puertas de la iglesia, y permanecían abiertas del todo. 

Como saben, en los últimos años se ha planteado la cuestión de si debería cerrar la Iglesia de nuevo. Hace muy pocos años, hace dos, tres o cuatro años, no recuerdo exactamente, surgió tal cuestión. Lo inició el obispo de Florina, Agustino Kantiotis.  Escribió algunos catálogos con los fieles. Esto fue motivo de diversos ataques hacia él.

No tenían razón, queridos. La Iglesia debe regresar de nuevo a su antiguo modo de funcionamiento y organización. Debe conocer a sus fieles. No que venga uno y me diga a mí como sacerdote, "padre, cuidado con el padrino que vendrá al bautismo, y que leerá el Símbolo de la Fe siguiendo el ritual, es un masón. Y ten cuidado, no lo aceptes". ¿Sabés qué quiere decir que un masón idólatra se convierta en padrino receptor del niño? ¿Y que lea, sin ceer en absoluto, el Símbolo de la Fe? Es sacrilegio, es algo incomprensible. 

Pero cuando la iglesia tiene sus puertas cerradas, conoce a sus hijos, conoce a sus miembros. Y además hace algo más, los refugia. Porque este circuito cerrado, la iglesia cerrada, tiene muchas ventajas. Lo diré con un ejemplo que no es mío, es un ejemplo de un teólogo extranjero, no es mío. Lo encontré en un libro de catecismos de P. Trempelas, dice lo siguiente, que permaneciendo cerradas las puertas de la iglesia cerradas, y que no conozca la iglesia a sus miembros, y que entren a la iglesia sin catequesis, es como una olla que tiene mucho agua hirviendo, al que se le vierte agua fría y deja de hervir. Esto es lo que ha pasado queridos. Antes en esta "olla" de la Iglesia, teníamos las puertas cerradas, y teníamos a los catecúmenos para que fuesen formados para entrar a la Iglesia, y no entrar "con los pies sucios", es decir de modo no adecuado, sino que entrasen con atención y habiendo sido formados. Desde el momento en que se abrieron las puertas, tuvo lugar el bautismo de infantes y demás, entonces se detuvo el hervor de la Iglesia. Se detuvo el entusiasmo y la pasión de los miembros de la Iglesia por convertirse en santos. 

Y hoy hemos llegado al punto de tomar el pelo los miembros de la Iglesia a los que son fieles, diciéndoles: "¿es que quieres ser santo?¿Te crees mejor que los demás, te crees que eres santo? Dónde hemos llegado, es terrible... 

Pero, no sé, seguro que la Iglesia volverá a cerrar sus puertas, es cuestión de tiempo. Se verá obligada a hacer esto. Y conocerá a sus miembros. Y sus nombres serán inscritos en catálogos; lo hará particularmente en el priodo del anticristo. Cuando la Iglesia sea perseguida por el anticristo, entonces la Iglesia es seguro que conocerá a sus fieles.    

Este es un tema muy grande, es un problema, el modo en que se hará. Ha sido determinado uno, pero solo ha sido dada la ocasión para que se dijeran estas cosas de modo que, —que lo sepamos, y preparémonos para un caso así—, que es necesario que suceda en algún momento.  

¿Sabéis de qué acusaban al obispo de Florina? De recibir sobres con dinero de los fieles. Cada uno dice aquí lo que le da la gana... Por el amor de Dios, ¿conocer a los miembros de mi parroquia significa que existen sobornos económicos? Decidme, ¿qué incorporación que tiene miembros, no están éstos registrados en un catálogo? Y cuando son registrados los miembros en un catálogo, ¿significa que han sido sobornados? Pero cuando quieren golpear a la Iglesia, buscan multitud de maneras para derribarla.   

 

Anteriormente habéis dado el nombre, ahora se os llama a la milicia. 

¿El que entra entonces al espacio del cristianismo, entra en un campo de batalla? Desde luego. ¿Qué le dice el apóstol Pablo a Timoteo? «Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesús Cristo.» (2 Tim.2,1)  

Queridos, es una llamada a la batalla. El cristiano es un soldado y ha de luchar.  ¿Qué hace el soldado? Protege, hace guardia. ¿Qué más hace en caso de guerra?  Lucha. Y porque siempre existe una guerra, sin haber nunca paz, entre Cristo y el diablo, entonces los creyentes siempre tienen una guerra. 

Muy característico entonces aquí dice, ahora se os llama a la milicia. Y el apostol Pablo dice, «Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado». (2 Tim.2,4). Aquel que lo tomó por soldado es Cristo. Y yo soy el soldado, y he de agradar a mi Señor.

De lo contrario, no debería hacer nada, no ser cristiano. Todo esto, como ven, constituye la esencia de la puertas cerradas de la Iglesia. Porque la Iglesia no consiste solo en hacer listas y cerrar sus puertas. Esto es un elemento técnico. La cuestión es adquirir cristianos conscientes. 

¿Estás dispuesto a pasar por un ejército? De lo contrario, no entras dentro. Y si te vemos que no respondes como soldado que eres, entonces eres un miembro caído, no vales para soldado. Veis que son cosas sustanciales, y no simplemente mecánicas, técnicas, superficiales. 

 

Tened en las manos las lámparas para salir a buscar a la esposa: tenéis el deseo de la ciudad celeste, el buen propósito y la lógica esperanza.   

[Aquí habla sobre el padrino]. ¿Quién puede ser el padrino en este caso? No sé si han visto la frase de que san Pablo es padrino. Con el sentido de que tras hacer fieles a los de la iglesia de Cristo, les llevó a Cristo. La Iglesia es la Novia, Cristo es el Novio, y por lo tanto es el fusionador, el acoplador; el padrino. Hay muchísimos  puntos que no atendemos cuando leemos la Sagrada Escritura. 

También como padrino actuó Eleazar, quien fue y encontró a Rebeca, para presentarla como novia al hijo de su señor Abraham, Isaac. Pero no quiero expandirme mucho. Padrino es también, queridos, Dios mismo. ¿Cuándo se comporta Dios como padrino? Escuchen cómo la Sagrada Escritura: "Creó a Eva y la llevó a Adán". Llevó a Eva como mujer de Adán, hacia Adán. Entonces el mismo Dios es padrino, ¿veis?

Aquí dice, "Tened en las manos las lámparas" [velas grandes]Es decir, con un tono festivo, por eso llevan velas como os dije al principio, y tenemos más luces durante el bautismo, los nuevos iluminados ya mantienen velas blancas, hermosa imagen.    

Y "tenéis el deseo de la ciudad celeste". En vosotros se ha cumplido vuestro deseo del reino celestial. 

No dice del reino terrenal, sino del reino celestial. Porque el creyente está llamado a vivir este estado celestial. Dice el apóstol Pablo, que nuestro reino, nuestra patria, está en los cielos. Es decir, reino, patria o sociedad quiere decir el modo en que viviremos. 

Es un elemento muy importante este, cuando alguien ve al oyente del logos divino, lo he dicho también otras veces, lo veo en bastantes de vosotros, este deseo de formar parte de la vida celestial. Queridos, es una auténtica fiesta para el alma, cuando alguien toma la decisión de tener una vida espiritual, es decir, de formar parte del reino celestial.  

Y "el buen propósito y la lógica esperanza".     

Y existe en vosotros buen propósito, buena disposición. No habéis venido por la fuerza, no os ha obligado nadie... lo queréis.   

¿Sabes lo importante que es esta buena intención? No sé si sabéis que ningún Misterio es válido si se realiza contra la voluntad de una persona. Es decir, si me casan por la fuerza, el matrimonio no es válido.

Es bien sabido. Y mencioné el ejemplo del matrimonio porque es un elemento de evidencia muy obvio. Cada Misterio que me obliguen a hacer, no es válido. Es como si no se hubiese relizado. ¿De qué depende? De la disposición. La disposición o intención es un gran elemento, terriblemente grande elemento. Es lo que lleva a cabo cada realización. Y cuando la disposición es buena, le sigue una esperanza. Esperanza de tener y de ganar el Reino de Dios.  



Dice el apóstol Pablo, "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien" (Rom. 8,28)

Queridos, este punto es muy importante y muy grande. Que el cristiano sienta y esté concienciado de que, ya sea que suceden cosas agradables o desagradables, el criterio de en qué media lo permite esto Dios, es el amor. Si amamos a Dios, entonces, lo que su amor permita, es para nuestro bien. "Para aquellos que aman a Dios, todo obra colaborando para bien". Todo, absolutamente todo. 

Es tan importante esto, que debemos atenderlo y cultivarlo. Y así no nos quejaremos nunca, ¿por qué Dios permite esto o aquello? Nos preguntaremos siempre a nosotros mismos: ¿amo a Dios? Entonces si amo a Dios, es suficiente para mí. Dios lo permite porque también Él me ama.

Pero aquí nos detendremos, queridos, y continuaremos si Dios quiere el próximo lunes.



AUDIO HOMILÍAS: https://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/agioy_kyrilloy/agioy_kyrilloy_001.mp3

TEXTO CATEQUESIS:  Catequesis San Cirilo de Jerusalén .pdf  

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