Tono 4º. Evangelio de Maitines 2.
EVANGELIO (2) DE MAITINES.*
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (16, 1 - 8)
Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir aembalsamarle.
Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. Se decían unas otras: ¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro? Y levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande. Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron.
Pero él les dice: no os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.
Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues un gran temblor y espanto se había apoderado de ellas, y no dijeron nada a nadie porque tenían miedo.
APOSTOLES **
Lectura de la 1ª epístola del apóstol Pablo a los Corintios (16, 13 – 24)
Hermanos, velad, manteneos firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes. Haced todo con amor.
Os hago una recomendación, hermanos. Sabéis que la familia de Estéfanas son las primicias de Acaya y se han puesto al servicio de los santos. También vosotros mostraos sumisos a ellos y a todo aquel que con ellos trabaja y se afana.
Estoy lleno de alegría por la visita de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, que han suplido vuestra ausencia. Ellos han tranquilizado mi espíritu y el vuestro. Sabed apreciar a estos hombres.
Las Iglesias de Asia os saludan. Os envían muchos saludos Aquila y Prisca en el Señor, junto con la Iglesia que se reúne en su casa.
Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con el beso santo. El saludo va de mi mano, Pablo.
El que no quiera al Señor, ¡sea anatema! «Maran atha.» ¡Que la gracia del Señor Jesús sea con vosotros! Os amo a todos en Cristo Jesús.
EVANGELIO. *
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (21, 33 - 42)
El Señor dijo esta parábola: Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó.
Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.
Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon.
De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera.
Finalmente les envió a su hijo, diciendo: “A mi hijo le respetarán.” Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: “Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.” Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?
Dícenle: A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo. Y Jesús les dice: ¿No habéis leído nunca en las Escrituras: “La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?”
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (21, 33 - 42), breve interpretación por P.Trempelas.
Vers. 33-46. La parábola de los labradores malvados.
33. Escuchad otra parábola. Había un propietario, es decir Dios, que plantó una viña, es decir el pueblo judío. Y mostró un cuidado particular por él. Es decir que puso alrededor suyo un vallado y excavó dentro de él un lagar, edificó una torre para que se quedasen allí los guardianes y los trabajadores, y se lo confió a labradores, a los sacerdotes principales y a los señores del pueblo, y partió a otro país.
34. Cuando llego el tiempo de la cosecha, envió a sus siervos labradores, los profetas, para recoger sus frutos; es decir para comprobar su dedicación a Dios y las obras de virtud que debía este pueblo después de tantos favores y provisiones de Dios, fructificando como una viña espiritual cultivada.
35. Pero los labradores, es decir los señores del pueblo, tras prender a sus siervos, a uno le golpearon, a otro le mataron y a otro le apedrearon.
36. Volvió a enviar el propietario de la viña a otros siervos, más que los primeros, y les hicieron lo mismo a ellos.
37. Después les envió a su hijo, diciendo: por lo menos a mi hijo le tendrán respeto.
38. Pero los labradores, cuando vieron al hijo, es decir a Jesús Cristo, el hijo de Dios hecho hombre, dijeron entre ellos: éste es el heredero. Vamos, matémosle y apoderémonos de su heredad, para convertirnos así ya en señores y aprovechadores de sinagoga judía sin que nadie nos moleste.
39. Y tras prenderle, le echaron fuera de la viña y le mataron.
40. Entonces cuando venga el señor de la viña, ¿Qué es justo que les haga a aquellos cultivadores?
41. Le responden: que los elimine con la peor muerte a esos que son tan malos. Y la viña que se la arrende a otros labradores, los cuales le darán los debidos frutos en el momento adecuado. Y así fue realmente, tras eliminar a los judíos y derribar con los romanos Jerusalén, entregó su viña, es decir el nuevo Israel de la gracia, a los Apóstoles y sus herederos para que la cultivasen de modo fructífero.
42. Les dice Jesús: ¿no habéis leído nunca las escrituras?: la piedra que fue rechazada como inadecuada por los constructores, ésta fue cabeza de toda la construcción y piedra angular. El Señor los hizo esto, y es maravilloso a nuestros ojos, a los ojos de los fieles. Es decir mientras que ellos con su enseñanza tienen como obra y deber edificaros, me rechazaron como piedra inadecuada en la construcción de Dios, siendo la cabeza de toda la construcción y habiendo unido los pueblos en una Iglesia. Este milagroso acontecimiento lo hizo el Señor frente a los ojos de todos los fieles.
HOMILIA I.
Del libro "Háblame, Cristo. Mensajes para jóvenes de los Evangelios de los Domingos". Archim. Apóstolos J. Tsoláki. Ed. Sotir.
La parábola de los labradores malvados. "Una parábola trágicamente actual".
CON UNA NO PEQUEÑA PENA Y AMARGURA, SIN DUDA, SALIERON ESTAS palabras de la santísima boca del Señor Jesús Cristo. Fue algo antes de Su Pasión, cuando los gobernantes del pueblo judío -y dentro de poco también todo el pueblo- habían ya decidido y pedirían a Pilato Su condenación por crucifixión.
Justo entonces de la divina boca del Maestro se escucharon estas palabras, como icono y parábola:
Un propietario plantó una viña, y en vista a encomendársela a labradores asalariados, realizó sobre ella una serie de cuidados: la valló alrededor, para que estuviese bien protegida; construyó en su interior un lugar destinado a la prensa de uvas, es decir un lagar; edificó no una cabaña sino toda una torre, como morada y puesto de observación, con diferentes departamentos para la cómoda y segura estancia de los labradores... Y habiendo mostrado todas aquellas mejoras, se la dejó a los labradores para que la cultivaran y le entregasen los frutos de ella. Ciertamente, ¡qué honor para estos trabajadores trabajar en este magnífico lugar!...
Llegó el tiempo adecuado, y el propietario envió a sus siervos a los labradores para recibir de ellos la cosecha. Pero ellos, los que tan privilegiados y venerados habían sido, mostraron una actitud inadmisible. Llegando allí los siervos, a uno le pegaron, a otro le mataron, a otro le apedrearon... ¿por qué?
Nuevamente el señor de la viña, perdonándoles y haciendo paciencia, envió a otros siervos, esta vez más. Del mismo modo se comportaron ante ellos. Finalmente, el lleno de amor señor de la viña, envió a su propio hijo. "Se acobardarán ante él", pensó. Y aquellos, cuando le vieron qe venía de lejos, dijeron: "miradle, éste es el heredero de la viña. Le mataremos para ser nosotros los herederos de esta gran fortuna". Entonces le atraparon, le echaron fuera y le mataron.
- Ahora quiero que me digáis, dirigiéndose el Señor a aquellos que decía la parábola, cuando llegue el dueño a su viña, ¿qué les hará a los lbradores?
-Por supuesto, constestaron aquellos, dada su maldad, que del mismo modo se comporte él y que su viña se la dé a otros labradores, correctos y con conciencia, que le den los frutos en su momento.
Ellos solos, los pobres judíos, con su respuesta, dieron una solución contraria a ellos.
* * *
"...y que su viña se la dé a otros labradores"
Ellos solos se condenaron a ellos mismos. Porque esta parábola se refería a ellos. A los tan honrados y bendecidos por Dios. A aquellos quienes a los profetas, los enviados por Dios, mataron, y quienes se preparaban para hacerle lo mismo al Señor Jesús Cristo.
¿O quizás esta parábola no se refiere solo al puebo judío, sino a algún otro pueblo que fue beneficiado y glorificado por Dios?
¿Quizás los nuevos griegos actuales mostramos el mismo comportamiento traicionero hacia Cristo? ¿Y qué otra cosa puede significar el hecho de que en nuestra patria últimamente la iglesia sea atacada intensamente y al icono de Cristo le saquen de todas partes? De los libros escolares, de las aulas, de los juzgados, de las leyes, de los ministerios, del estado... De nuestras mismas vidas sale, ya que el pecado está en todas partes.
Solo una esperanza puede tener este lugar: vosotros, chicos. Vosotros, quienes con vuestra oración y vuestro comportamiento, demostraréis que el país que se arrepiente y vuelve a Cristo, es salvado. Y es glorificado, como antes.
HOMILIA II. Homilías sobre el Evangelio de San Mateo-San Juan Crisóstomo («Escuchad otra parábola. Hubo un señor que plantó una viña...» Homilía 68, pág. 861)
NOTAS
* Santo Evangelio conforme a lo leído en las iglesias. Publicado por la Parroquia de la Protección de la Madre de Dios de Barcelona. Impreso con la bendición de su Eminencia Luca, obispo de la Diócesis de Europa Occidental del Patriarcado de Serbia.
** Versión abreviada del Libro de los Apóstoles, que sigue la estructura y el orden del libro –en francés- “L’apôtre” del archidiácono Denis, Ediciones Diaconie Apostolique. El texto del Nuevo Testamentoha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
