sábado, 8 de agosto de 2026

Dom. 9/8. DOMINGO X DE MATEO

«Jesús sana a un muchacho lunático» (Mt.17,14-23). 

Tono 1º. Evangelio de Resurrección (Eothino) 10.

  

EVANGELIO (10) DE RESURRECCION (MAITINES).


Lectura del santo Evangelio según san Juan. (21, 1-14)

 
En aquel tiempo, Jesús se manifestó otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberiades. Se manifestó de esta manera.
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: Voy a pescar. Le contestan ellos: También nosotros vamos contigo. Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.
Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: Muchachos, ¿no tenéis pescado? Le contestaron: No. El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces.
El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: Es el Señor, se puso el vestido - pues estaba desnudo - y se lanzó al mar. 

 

 

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Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobreellas y pan. Díceles Jesús: Traed algunos de los peces que acabáis de pescar.
Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: Venid y comed. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Quién eres tú?, sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

 

 

 

 

 

 

APOSTOLES. (I Cor. 4, 9-16)

 
9. Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros,* como a sentenciados a muerte; pues hemos sido espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.

* Es decir, al final del desfile. El apostol se refiere a los prisioneros, a los cuales les
presentaban triunfalmente antes de ejecutarlos (Serv. Apostólico de la Iglesia de Grecia)

 

10. Nosotros los apóstoles somos considerados estúpidos y necios por los infieles por el nombre de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros gloriosos, nosotros insignificantes.

11. Hasta este momento padecemos hambre, tenemos sed, estamos malvestidos, somos abofeteados, no tenemos morada fija,
12. nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos. Cuando nos insultan, bendecimos; cuando nos persiguen, mostramos tolerancia;
13. cuando nos difaman, hablamos con amabilidad. Hemos venido a ser la escoria del mundo; escoria de todos hasta este momento.

Ιnstrucción paternales y exhortaciones.

14. No os escribo esto para avergonzaros, sino para aconsejaros como amados hijos míos.
15.Porque aunque puede que tengáis miles de instructores en Cristo, no tenéis muchos padres, pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.
16. Por tanto, os ruego que me imitéis.

 






 

EVANGELIO. (Mateo 17, 14 – 23)

Vers. 14-21. La sanación del joven epiléptico.
*

14. Y cuando llegaron ante la multitud de la gente, se le acercó un hombre que se arrodilló delante de él, y le dijo:

15. Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es lunático, y sufre mucho, y peligra hasta el final. Porque muchas veces cae en el fuego, y muchas veces en el agua, peligrando así de quemarse o de ahogarse.

16. Y lo he traído a tus discípulos, pero ellos no le han podido sanar.

17. Jesús entonces respondió, dijo: ¡Oh generación que tantos milagros has visto y permaneces todavía incrédula, y debido a tu maldad estás perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os soportaré? Traédmelo aquí. 









18. Entonces reprendió Jesús al demonio, el cual salió del joven, y éste quedó sano desde aquel momento.

19. Viniendo entonces los discípulos, se acercaron a Jesús aparte y le dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echar a este demonio?

20. Y el Señor les dijo: Porque os falta la fe. Porque de cierto os digo, que si tuvieseis una fe cálida y fuerte como un grano de mostaza, diréis a este monte: vete de aquí a allí, e irá. Y nada será imposible para vosotros.

21. Pero este género de demonios no sale del hombre que ha sido afectado por ellos, sino sólo con oración acompañada de ayuno, de modo que esta oración se haga en menor grado con la inteligencia y mucho más centrada en Dios. 

 

 

 




Vers. 22-27. El pago del impuesto con milagro

22. Y mientras ellos recorrían Galilea, les dijo Jesús: el hijo del hombre será entregado dentro de muy poco en manos de hombres,

23. y le matarán, y al tercer día después de su muerte resucitará. Y los discípulos se entristecieron en gran manera.


* El término original en griego es “σεληνιαζόμενος”, [seliniadsómenos], del verbo “σεληνιάζω”, [seliniadso], (traucido normalmente como "padezco un ataque de epilepsia"), y éste de “σελήνη”, [selini], luna. Es decir, literalmente, lunático. Sin embargo la primera acepción del verbo reflexivo “σεληνιάζομαι”, [seliniásome] es “padezco una crisis de epilepsia”. Por lo tanto este apartado del Nuevo Testamento lo podemos encontrar traducido, dependiendo de la versión y de la traducción, como el joven epiléptico, lunático o endemoniado.

 







HOMILIA. Comentario al Evangelio del Décimo Domingo de Mateo (Mt. 17, 14-23), por San Juan Crisóstomo. 

Ver LA CURACIÓN DEL LUNÁTICO EPILÉPTICO, p. 737


 

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